Hola amigas, antes de comenzar el capítulo comentare algunas cosas

*si es Terrific

*Anthony fue drogado por decirlo de alguna manera, no fue consciente de lo que le hizo a Candy, es mas en la mañana no fue hasta que Dorothy le mostro por así decirlo la evidencia que el comenzó a recordar, en su estado no supo siquiera que la rubia se opuso, ni que cayo inconsciente, así que de eso pueden estar seguras que es lo no es culpable del todo

*la maquinación de Eliza no fue de un día para otro, ella llevaba meses influenciando a Anthony pero este se dio cuenta hasta muy tarde, recuerden que el creció con Eliza también y la conoció antes que a Candy por ello él era difícil desconfiar de ella, mucho más si ella no aparecía directamente en las intrigas si no que usaba a otros para su trabajo sucio, este Anthony es un poco distinto al de la historia original, primero porque ya creció, recuerden que el murió en una etapa en que era aún dulce y no había experimentado los cambios en nuestros sentimientos a los que nos enfrentamos al crecer, pero si recordamos era tan o más celoso que el mismo Terry

*lo que Candy no perdona y lo que hizo que el rubio menor perdiera su preciado sitio en el corazón de ella fue su desconfianza continua y la forma en que al final la humillo, eso sumado al temor de que le quitara a su hijo si quedaba embarazada

Capítulo 12

El viaje en el tren nunca había sido tan placentero, no es que dejara de ser incomodo o cansado, pero nunca antes había tenido tan buena compañía, si bien es cierto tenia ciertas preocupaciones al respecto, esas eran lo de menos, llevaba consigo su mayor tesoro, un sueño al que había renunciado hacia tanto tiempo, había logrado conseguir un camarote privado en el tren, el cual compartía con Karen y Albert, nunca había sido del tipo precisamente sociable, pero conversar con Albert siempre se le había dado en forma natural desde que se conocieron y aun con amnesia Albert seguía teniendo el mismo carácter y la misma forma de ser que le hacía entrar en confianza, Karen, bueno era la única que lo toleraba tal cual era, quizá porque se parecían tanto, había llegado a apreciarla sinceramente, más ahora que se había vuelto su aliada y Candy, bueno ella era otra cosa, solo estar cerca de ella hacia que su mundo girara, tenía el poder de convertir el día mas gris en un soleado día de verano con tan solo mirarlo, y ni decir el poder arrollador que tenía una sola de sus preciosas sonrisas, estaba feliz, que más daba que faltaran meses para acabar la gira, en la compañía de ella podía ir al fin del mundo con una sonrisa de oreja a oreja.

Había hablado con Robert y este había quedado encantado con la idea de que Candy fuera la enfermera oficial de la compañía durante el viaje, Terry había no quería que se sintiera obligado a pagar, pues el solo quería que Candy se sintiera útil, pero Robert se negó, él le dijo que de hecho le ayudaba mucho pues la gira era larga y ya había pensado en cómo conseguir ayuda médica para cualquier emergencia, ahora con Candy trabajando para ellos se quitaba un peso de encima y encantado le pagaba un sueldo a la rubia, también habían aprovechado la reunión de la compañía antes de salir de Chicago para presentar a Candy oficialmente con todos los miembros de la compañía como la esposa de Terry, la señora Dulce Graham, explicaron también el porqué de sus disfraces y a nadie le sorprendió que el actor quisiera mantener anónima la verdadera identidad de su esposa, conociéndolo sabían que no era muy dado a que nadie se entrometiera en su vida privada, solo le quedo un poco de inquietud al distinguir la presencia de Niel en la estación antes de partir de Chicago, este no lo había visto pues parecía no querer ser visto, no logro ver bien con quien se besaba apasionadamente, al menos Candy ya estaba segura en el camarote y resguardada por Albert y los guardaespaldas por lo que no lo vio, esperaba que solo se tratase de una desafortunada coincidencia, eso sumado al hecho que casi no había visto a Susana, por alguna razón la había visto hasta cuando llevaban casi la mitad del recorrido, eso era un alivio.

A pesar de todo no podía evitar un poco de preocupación, se alegraba interiormente el haber sido siempre tan buen previsor, él nunca había sido dado a gastar más de lo necesario, y al saber que llevaría a Albert con él había comenzado a ahorrar desde tiempo atrás, sin imaginarse que además se llevaría a la rubia de sus sueños también, no es que eso lo dejara en la ruina, pero agradecía tener un fondo de ahorro pues ahora tanto Albert como Candy dependían de él, y eso lo preocupaba un poco pues desde que conoció a Candy pudo observar el lujo en sus vestidos, seguramente el famoso tío abuelo la quería mucho, pues por más que se quejara Eliza o quizá por eso se quejaba, la rubia siempre tenía en su guardarropa los más finos vestidos con sus respectivos zapatos y sombreros, bolsos, todo lo que necesitara una chica ella lo tenía y de la mejor calidad, por lo tanto los más costosos, le aliviaba que conocía a Candy y sabía que ella usaba todo eso solo por complacer a su familia adoptiva, que ella era en realidad sencilla y humilde, realmente esperaba que no se desilusionara por no poder comprarle costosas prendas a la que los Andrew la tenían acostumbradas, el haría lo imposible por complacerla, no es que fuera a comprarle harapos, era solo que sabía que con su actual salario no podía darle los lujos a los que la tenían acostumbrada, no, ella no era ese tipo de chica, estaba seguro que ella estaría complacida con lo que él pudiera darle.

La llegada a St. Luis había sido igual de abarrotada de gente esperando por verlos, pero afortunadamente habían logrado llegar rápidamente al hotel e instalarse, pero al entrar en la habitación correspondiente al matrimonio Graham, estos se quedaron un tanto sorprendidos pues dentro los esperaba un hermoso arreglo floral con un sobre y un baúl, Terry tomo el sobre y leyó la nota, luego sonrió y dijo a la rubia

-es la de parte de mi madre, es su regalo de bodas

-¿de tu madre?, ¿regalo de bodas? ¿Cómo supo?

-calma pecas, jajaja deja que responda una primero quieres jajaja, al día siguiente de la boda le llame y le comente que nos habíamos casado, no, no sabe todo, solo que no queremos que tu familia sepa

-que hay en el baúl Terry

-pues según su nota es un guardarropa para ti y no me mires así ella te aprecia mucho, se siente muy agradecida por ti por habernos ayudado a reconciliarnos y como ella me dijo anoche siempre quiso una hija y ahora que nos hemos casado nadie la convencerá de no tratarte como si lo fuera así que acostúmbrate pecas

La rubia se acercó a ver el interior del baúl cuando el castaño lo abrió para ella, -oh Terry mira son preciosos, pero como supo ella que necesitaba, le pregunto la rubia

-puede ser en parte porque aprovechando que ella lleva años viajando en giras y conoce cada ciudad le pedí que me recomendara una boutique para renovar tu guardarropa, le dije que prácticamente te había robado de tu casa con la única ropa que tenías puesta

-es muy generoso de su parte, pero es demasiado, no podría aceptarlo

-vamos pecas, esto no es nada y ella lo hace con mucho cariño, sabes que al igual que tú me gusta valerme por mí mismo y que ya habíamos quedado en que te compraría un nuevo guardarropa, pero creo que Eleonor ha hecho esto con tanto cariño que el rechazarlo sería lo mismo que rechazarla a ella, además el baúl es solo el principio, en el sobre hay también un certificado para que puedas comprarte lo que te haga falta, dice que tu sabrás que es, si gustas podemos pedirle a Karen que nos acompañe, tenemos algunas horas antes de que comience el ensayo

-me gustaría mucho, gracias Terry, son muy amables conmigo, no tengo como pagar tanto que haces por mí, le dijo la rubia apretando suavemente la mano del castaño

-es mi deber como tu ESPOSO, le respondió el castaño acariciando su mejilla, - así que no se diga más vamos por Karen, por cierto que más es lo que te hace falta, porque según vi en el baúl viene prácticamente todo lo que pudieras necesitar

Candy se puso roja de pronto y miro hacia otro lado, -bueno, este, lo que sucede es que…

-que pasa pecas porque te pones roja

-bueno necesitoropainterior dijo en una sola frase poniéndose de espaldas a Terry quien no pudo evitar sonrojarse ante las palabras de la rubia y tratando de controlar el nerviosismo que eso le produjo solo atinó a decirle que mejor se apuraban para que no se les hiciera tarde

Terry, Albert, Karen y los guardaespaldas acompañaron a la rubia a la boutique, pero una vez dentro dejaron solas a las chicas para que hicieran sus compras con la privacidad que ameritaba, aprovecharon después a dar un paseo y comer helados pasando un rato muy agradable, ya casi al regreso Karen se separó de Albert y se adelantó llamando en un grito a la rubia

-¡Dulce!

-que sucede Karen le respondió la rubia que iba en compañía del castaño

-debemos volver a la boutique

-¿Por qué? ¿Acaso olvidamos algo? Respondió la rubia

-pues claro, acabo de recordar que no te compramos corset

-ella no usa, respondió Terry sin pensar, pero al darse cuenta se puso algo rojo y logrando que la rubia se sonrojara también por el hecho que el castaño lo supiera

-no usas, le dijo asombrada Karen, -es decir que esa cinturita es obra de la madre naturaleza, ah te odio le dijo en un tono de fingido enojo, luego se regresó al lado de Albert y siguieron su camino al hotel

Ya por la tarde Candy y Albert acompañaron a Terry al ensayo, pero como los rubios no eran de estar sentados sin hacer nada no tardaron en mezclarse entre los miembros de la compañía colaborando en todo lo que fuera posible, aunque el rubio mayor siempre trataba de estar al pendiente de Candy que al final de cuentas era su labor principal, ya que Terry lo había nombrado su jefe de logística y seguridad, le había dicho que ese era su trabajo ante la insistencia del rubio mayor por ser útil.

En Chicago mientras tanto seguía la búsqueda de la rubia, Anthony, Stear y Archie habían ido personalmente hasta el puerto donde se supone que partirían las enfermeras a Europa, en compañía de Annie y de Paty habían ido a Lakewood, al Hogar de pony, y nada, estaban muy preocupados, cuando Anthony les conto a Stear y Archie lo que había sucedido con Candy estos casi que lo muelen a golpes, pero al final se detuvieron, comprendieron que Anthony estaba fuera de si por culpa del dichoso brebaje, pero aun así estaban decepcionados por la forma en que el la había tratado durante todo el tiempo atrás, pero por el momento lo más importante para todos era encontrar a la rubia.

La tía abuela se había deprimido mucho al no tener noticias de ella, cuando se enteraron que había sido secuestrada por la banda de Pietro casi sufre un ataque, pero se tranquilizó cuando le informaron que fue rescatada y que no sufrió mayor daño, exigió a los Legan no visitar la mansión Andrew, pero mientras no estuviera presente el tío abuelo William no podía tomar mayores medidas en contra de ellos, solo alejarlos de sus sobrinos y de ella.

Luego de algunos días la compañía Stradfor partió de St. Luis, la rubia se encontraba más tranquila, aunque por las noches no podía evitar despertar con horribles pesadillas, entraba en una crisis que solo Terry lograba calmar, después de varias noches se dio cuenta que tenían que compartir la cama, pues era la única manera en que la rubia dormía más tranquila y recuperaba el sueño más rápido después de una crisis, claro que a todo esto ya Terry se había conseguido una almohada que estratégicamente entre los dos cubriendo sus partes sensibles, muy caballero sí, pero no era de palo y no fuera ser que alguna reacción de su cuerpo fuera a ser visible por la rubia y no iba a renunciar al placer de dormirla entre sus brazos con la excusa de consolarla solo por esas pequeñeces.

Poco a poco la rubia fue adaptándose a la rutina de Terry, él incluso se asombró de lo mucho que se había acostumbrado a ella, como si hubieran estado junto siempre, ella lo sorprendía ocupándose de que el siempre tuviera todo listo, le ayudaba con sus líneas, conocía sus comidas y bebidas favoritas y procuraba que nunca le faltaran, todo lo cual lo hacia la rubia sin siquiera percatarse de lo que hacía, le parecía tan natural, de igual manera el castaño siempre estaba al pendiente de ella, complaciendo cada gusto de ella, cosa que solía ser muy común a la hora de la comida pues era de muy buen apetito, podían pasar horas conversando sin sentir el tiempo pasar, a la hora de las galas a las que debían asistir Candy siempre acompañaba a Terry, no podían evitar ser el centro de atención pues la belleza de la rubia no pasaba desapercibida para nadie y Terry imponía su presencia donde fuera (creo que no necesito recordarles lo guapo que era) pero el castaño no soltaba a la rubia para nada, siempre estaba tomando su mano y en cuanto podían escaparse de las aburridas conversaciones bailaban, convirtiéndose en la envidia de todos.

Otros que tampoco se despegaban era Albert y Karen, la elegancia del rubio y sus elegantes modales no pasaban desapercibidos, siempre estaban intercambiando miradas, guiños y coqueteos discretos que no pasaban desapercibidos para nadie.

Mientras estaban recogiendo la escenografía en la ciudad de Dallas un cable se soltó liberando una enorme lámpara que se dirigía hacia Terry quien estaba recibiendo unas indicaciones del director, la lámpara hubiera caído sobre el castaño de lleno si no hubiera sido porque Candy rápidamente lo había empujado, aun así la lámpara había causado daños en su pie al caer y el castaño había quedado inconsciente por lo que fue llevado rápidamente al hospital para constatar el daño causado.

-que ha dicho el medico Dulce, pregunto Robert a Candy pues él había llegado un poco después al hospital al tener que quedarse a verificar que no hubieran más daños ni nadie más lastimada en el teatro

-afortunadamente no fue nada grave, pero deberá guardar cama al menos una semana en lo que se recupera su pie, el golpe fue severo pero lo llego a fractura, pero para evitar un daño mayor él debe quedarse internado, además tiene algunos golpes que sufrió con la caída, pero estos son menores, lo único que aún no despierta, pero los médicos dicen que debemos esperar, le informo Candy

-ya veo, respondió un poco preocupado Robert, -puedo pasar a verlo

-claro pasa, ya terminaron de revisarlo

Robert ingreso en la habitación de Terry, luego de conversar un poco de su salud con Candy le dijo un poco apenado que la compañía debía de partir esa misma noche porque si no se presentaban en la fecha pactada en la siguiente ciudad podrían demandarlos, por lo que un suplente tomaría el lugar de Terry en lo que se recuperaba, ella comprendió y se despidieron, quedando en que el señor Brandon le dejaría a ella el dinero para los gastos mientras él estuviera internado, despidiéndose así ambos

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Hasta aquí el capítulo, me disculpo por lo corto, pero hoy apenas he podido actualizar un poco, gracias a todas por sus opiniones y por seguirme, cuando pueda hare las correcciones necesarias en los capítulos anteriores, saludes y bendiciones a todas