Mi no-apreciada (o) plagiador (a) que te presentas como genial escritor (a): Queda prohibida su reproducción, cambio de nombres y publicación en cualquier blog, o página.

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Serena estudia el rostro amado sin poder creer lo que escucha.

-No puedo arriesgar tu vida o la de nuestro hijo afuera. –Continúa él con la explicación de su decisión -Aquí tienes comida, refugio, un lugar seguro hasta que regrese con Tomoe y pensemos en una estrategia para abandonar la isla. –Dirige su atención a Seiya –Le pido encarecidamente que la proteja.

-Me iré esta noche a Miyazaki con ella–Señala a Haruka.

Zafiro sale con Kenji, deteniéndose al ver a Haruka.

-He dispuesto que vayan por tu hija para que no te arriesgues –Señala al hombre maduro quien va hacia Serena que sigue en shock –Cuando esto acabe, ¿Me concederás una cita?

-La señora estará ocupada con su hija –Seiya es quien responde.

-Sugiero que los que vayan a dormir lo hagan ahora. Mañana haremos equipos de trabajo para el aseo, la cocina y la colada –Kenji indica –Ven conmigo –ordena a Darien.

En la cancha de fútbol, Jones observa las fotografías de su chica.

-Llegué demasiado tarde, nena –Habla con el acento neoyorkino –Te prometí que estaría para ti y te fallé.

-Todos sufrimos alguna pérdida –La militar que antes incordiara a Zafiro fuma cerca de él mientras observa las estrellas. –Tú te quedaste sin tu chica. Mi novio quiso comerme y tuve que clavarlo en el suelo. Y eso que era verdaderamente rico. En todos los sentidos.

-¿No te dolió que muriera?

Ella lo detalla antes de volver su atención a la cúpula celeste.

-Me sigue doliendo, pero no tengo tiempo de pensar más que en mi supervivencia. Llámame insensible, pero hay civiles qué proteger. –Apaga la colilla de cigarro restregándola contra el acero de su cuchillo. - Iré a hacer un reconocimiento. Le aconsejo que se prepare para lo que debemos hacer.

-¿Cómo te llamas? –Le pregunta cuando le da la espalda.

-Setsuna Meioh.

-Serena, debes entender mi posición. –Darien intenta que ella se comunique con él –Si nos vamos como quieres, ponemos en riesgo nuestro bebé y morir. Estamos sitiados en tierra por los muertos y en mar por ejércitos extranjeros.

Ella mueve la cabeza negando a aceptar sus palabras.

-Chiba es la única persona de confianza –Kenji interviene –Son muchos millones de dólares los que ofrece el gobierno norteamericano y alguno de nuestros cazadores podría verse tentado a aceptar la oferta por Tomoe cuando lo encuentren.

-Hace rato confesaste que lo detestas.

-¡Odiaría a cualquier hombre con el que te hubieras casado! –Clama su padre - ¡Ningún tipo es digno de mi bebé! –Respira agitado –Fuiste lo más bello que he tenido y… tu madre habría estado feliz de ver a la mujer en la que te has transformado.

-¡Oh, papá! –Conmovida lo abraza –Sigo siendo tu bebé a pesar de que voy a darte un nieto. –Besa su mejilla –Deberías estar feliz de que haya elegido a Darien y no a un irresponsable.

-No salió de mí el cambio anterior ni este último que causó su renuncia. –Le aclara -Fue su capacidad y destreza lo que originó dichas permutas. Si al menos no fuera tan necio y aceptara la plaza que le negocié en el Hospital Militar… -Emite un gruñido –Con ese cargo podría darte algo más que un apartamento rentado.

-Prometo que si salimos vivos de esta situación, aceptaré esa plaza en el hospital que quede en pie. –Afirma Darien.

-Te haré cumplir esa promesa. –Apunta su suegro.

Darien asiente.

-¿Es cierto que enviará por la hija de Tenoh?

-Yo no. El charlatán de Zafiro lo hará como ensayo para la gran búsqueda y rescate. He dado órdenes para que el Sub teniente Kou, la maestro Técnico Setsuna Meioh, el Sargento Mayor Malachite y el norteamericano lo acompañen. La Maestro Técnico es piloto de helicóptero y será la encargada de la operación.

-¿Traerán solamente a la niña o a otros sobrevivientes?

-¿Te refieres a sus supuestos secuestradores? –Darien asiente –Solo la niña.

Seiya vigila la entrada de las duchas femeninas mientras Haruka se baña lo rápidamente que su cuerpo dolorido le permite. El dolor físico no se compara con la expectativa de ver nuevamente a su hija. Dos años han pasado desde que la separaron de su lado. ¿La recordará?

Mientras ella se pierde en sus pensamientos, Seiya recibe la noticia de la comisión.

-Deberá presentarse a las veintitrés horas en el patio trasero de la escuela. Allí encontrará un uniforme limpio y sus armas –Indica el Mayor Alan Seijuurou. –Custodiará a la Maestro Técnico mientras Jones y Malachite hacen el rescate de la infante.

-¿Alguna otra advertencia?

-Eliminar todo estorbo. La orden es rescatar sana y salva a la pequeña. Solo a ella. –Guarda silencio al escuchar que alguien se acerca. –Ni una palabra de esto a nadie. Ni siquiera a la madre.

-Si, señor.

Amy se aproxima a ellos saludándolos con una pequeña reverencia entrando en el área de aseo.

-¿Vino con ustedes?

-Así es.

-¿Cuál es su nombre?

-No lo recuerdo. Fue la última persona que rescatamos en la carretera. Sanjoin tiene la lista de todos.

Seijuurou asiente.

-¿Usted tiene alguna relación con la madre de la infante?

-Si, señor –Miente. Pasado el enojo y la temporada de cruzar insultos, Haruka lo atrae como ninguna mujer lo ha hecho. -¿Puedo pedirle un favor? –Alan asiente –Deseo hacer una oración de despedida por mi familia.

-¿A cuántos perdió?

Seiya piensa en Taiki.

-A todos.

-Imagino que otros querrán hacer lo mismo. –Consiente –Lo haremos para cuando regresen –Echa un vistazo hacia la puerta –Saldrán en quince minutos…

Haruka abandona el baño notando que un militar se aleja.

-¿Quién es? –Interroga a Seiya.

-El Mayor Alan Seijuurou. Comandaba al escuadrón que nos rescató y dio refugio. –Estudia el Jeans claro y la camisa negra de mangas largas que se puso. -¿Encontraste zapatos?

-No puedo usar algo que otra persona haya sudado. –Explica –Tendremos que cubrirnos de mucho mentol y vaciar alguna zapatería.

Con la excusa de revisar las heridas de su rostro, Seiya retira el flequillo rubio, acariciando la piel femenina en el proceso. Haruka baja los ojos evitando tener contacto visual.

-¿Te duele? –Toca el pómulo, comienza a bajar la hinchazón.

-Solo cuando río. –Bromea apartándose cuando Amy sale al pasillo. –Pero necesitaré que alguien unte un poco de pomada en mi espalda.

-Puedo hacerlo y revisar las cortaduras –Amy se ofrece de inmediato, decepcionando al militar.

-Gracias, no creo poder dormir con este dolor, me costó bañarme… –Haruka se ha olvidado de él, alejándose con la chica hacia los salones.

Seiya la observa hasta que desaparece en la esquina.

Resignado, se dirige a la dirección por donde se marchó el mayor, pensando que es mejor así. Necesita estar despejado para la misión y tocar ese cuerpo tentador lo distraería.

Maldice el tener que quedarse en el helicóptero porque desearía ser quien acabe con el infeliz secuestrador que se aprovechó de su encanto para engañar, abandonar y dañar a Haruka. Solo un animal desalmado haría tal cosa. Los difuntos padres de la mujer tampoco eran nada especiales, ya que le dieron la espalda cuando más los necesitó. Los Kou jamás habrían hecho algo medianamente censurable.

Sale al patio trasero donde un Jeep militar está siendo "forrado" con hojas de sierra. Allí están la Técnico Mayor, Kunzite y el norteamericano.

-Pensé que te quedarías con tu chica –Murmura Zafiro detrás de él.

Seiya voltea, el hombre parece muy en su ambiente.

-Me encargaré de traerle personalmente a su hija. –Se dirige hacia el uniforme colocado sobre el capó de otro auto.

-¿Para ganar puntos? –Se mofa.

-Para seguir nuestro camino –Lo corrige cambiándose rápidamente.

Darien aparece dos minutos más tarde con Serena y Kenji.

-Cuiden de este idiota –Señala a Zafiro –Lo necesitaremos hasta que nos lleve con Tomoe.

-También te quiero, primito –Ironiza.

-¿Desde cuándo tienes sentimientos?

-A diferencia de la creencia popular, las personas con asperger[1] también sentimos y sufrimos.

Seiya se ajusta el casco con visera blindada, ya tiene el chaleco antibalas y los bolsillos llenos de dagas y granadas de mano.

Kenji se aproxima al grupo.

-El helicóptero se encuentra a diez calles de aquí en el estacionamiento del shopping mall. Meioh los conducirá a él. Tienen seis horas, a partir de ahora para ir y regresar antes de que la luz del alba los descubra y sean atacados por misiles antiaéreos provenientes de los portaviones apostados frente a nuestras costas.

-¿Los radares no nos descubrirán? –Cuestiona Ralf.

-Ya me hice cargo de ellos –Zafiro señala. –Preocupémonos por los caminantes.

Serena les ofrece varios frascos con mentol.

-Úntense lo más que puedan y eviten mojarse para que no pierdan el olor.

Neflyte y otro militar les entregan sus armas y varios machetes.

-Que Kami-Sama los acompañe. –Reza el castaño perforando una lata de mentol en aerosol y arrojándola hacia la calle.

-Despejado -Trepado en una escalera portátil, un soldado anuncia.

Silenciosos, los comisionados ocupan el Jeep.

Otros dos castrenses abren los portones dando salida a los delegados…


[1] Las personas que lo padecen suelen tener una inteligencia por encima de la media, pero muestran rutinas o rituales repetitivos, así como una tendencia a hablar de manera demasiado formal o monótona y a interpretar figuras retóricas e ironías de manera literal. A veces su lenguaje corporal es inexistente. También exhiben un comportamiento social y emocionalmente inadecuado y se muestran incapaces de interactuar exitosamente con los demás.