¿Cómo están chicos? Bueno les traigo un nuevo capítulo, les confieso que me estoy rompiendo la cabeza para ver como demonios voy a terminar esta historia… sigo pensando, sigo con posibles escenarios… sigo esperando mi musa creativa decida que hacer. En fin, este capítulo es muy intenso para nuestra querida Akane, espero les guste tanto como me gustó a mi escribirlo.
Los personajes no me pertenecen son creación de Rumiko Takahashi
Capítulo 12
-Corazón de piedra-
Diciembre, 2008
Caminaba de prisa por la acera, de vez en cuando alzaba uno de sus guantes para mirar el reloj –es muy tarde, es muy tarde, ¿porqué siempre se me hace tarde?
Por fin estaba llegando al edificio en el que se suponía tendría que escuchar la conferencia y cuando se disponía a subir las escalinatas no se dio cuenta del resbaladizo piso cubierto por una fina capa de hielo, sintió que perdía el equilibrio y que en poco terminaría en el piso, pero no fue así ya que unos fuertes brazos la alcanzaron en el vuelo.
-¿Estás bien?- escuchó una voz masculina preguntarle en perfecto francés
Akane se reincorporó y se giró para agradecerle a su salvador la ayuda y entonces solo se le quedó mirando como una tonta, era un joven muy apuesto, piel ligeramente bronceada, cabello negro, ojos azules… azules como los que le pertenecían a alguien que quería olvidar de su pasado.
-¿Estás bien?- preguntó de nuevo y saliendo de sus pensamientos le sonrió
-Gracias, estoy bien- le contestó en japonés por inercia y porque su cabeza no lograba hilar el francés, se sentía nerviosa y sabía que su cara debía estar muy roja de la vergüenza
-¡Ah! ¡Eres japonesa!... bueno me quedaba claro que eres de oriente pero me da gusto saber que eres de Japón… yo también lo soy- le respondió igualmente en su idioma –me llamó Takeshi ¿y tú eres?
-Soy Akane- contestó tomando la mano que le ofrecía en forma de saludo
-¿Vas a la conferencia de herramientas visuales?
-Sí
-¿Estudias arquitectura también?
-No, diseño… pero esta conferencia me parecía interesante
-Vamos, te ayudaré con los escalones porque no quiero pases algún susto- dijo rodeándola por una lado con ambos brazos
-Muchas gracias… a veces soy algo torpe
-Tranquila, a todos nos pasan estas cosas de vez en… -no pudo terminar de decirlo porque casi llegando al último peldaño él fue quien perdió el equilibrio y ambos cayeron al piso - ¿estás bien?
Akane comenzó a reír alegremente y eso lo contagio a él –ven, te ayudaré a ponerte de pie- dijo una vez que ella se había incorporado y le extendía una mano
Él la tomó y luego volvió a resbalar pero esta vez se aferró a Akane por instinto de supervivencia, no quería volver a caer. Quedaron muy juntos y eso sonrojó a Akane que lo miraba con cautela a los ojos.
-Lo siento… ¡vaya caballero que resulté ser! Como ya no nos van a dejar entrar a la conferencia ¿me dejas invitarte una taza de chocolate caliente? Conozco una pequeña cafetería que prepara el mejor chocolate francés, no miento
Akane dudó por un momento, sentía que la sortija que estaba en su dedo anular derecho le quemaba… pero ¡qué demonios! Ella no le debía nada a nadie, habían pasado años desde que supiera algo de Ranma –está bien, vamos
Con muchísimo cuidado Takeshi bajó la escalinata pidiéndole a Akane esperara los cinco escalones en su lugar, cuando se aseguró que estaba en piso firme libre de hielo estiró su brazo para ayudar a Akane a bajar, cuando la tuvo más cerca a una distancia de tres escalones la tomó por la cintura y la levantó con facilidad para dejarla junto a él.
-Así está mejor
-Muchas gracias- respondió Akane con un notable rubor en sus mejillas
Los días pasaron y Akane siguió frecuentándose con Takeshi, cada día que pasaba a su lado se sentía plena y segura, sabía de ante mano que él la estaba tratando de conquistar y no porque fuera directo en realidad sino que la procuraba como todo buen caballero.
Cuando llegó la víspera de Navidad, Takeshi invitó a Akane a pasar la velada con él, habían pasado tres semanas desde que se conocieran.
-Bienvenida a la mansión de verano Sato- le dijo Takeshi mientras le cedía el paso para que entrara
-Es enorme- respondió impresionada Akane -¿y tu familia?
-Mi madre falleció cuando era pequeño- comentó mientras ayudaba a Akane a quitarse su abrigo -y mi padre está de viaje en Londres junto con mi hermano, ahí está una de las consultorías de mi familia.
-¿También son arquitectos?
-Así es, mi padre es el famoso Kenshi Sato
Akane había escuchado en alguna otra ocasión ese nombre, en alguna conferencia de la Universidad.
-¿Estas tratando de impresionarme?
-¿Está funcionando?
-Haha, en realidad me impresiona más tu sencillez y tu forma de ser que una enorme mansión o la importancia de tu apellido
-Akane…- dijo emocionado Takeshi mientras entrelazaba una de sus manos con la de ella –ven… tendremos que cocinar nuestra cena y necesito que me ayudes
-¡No!- gritó Akane dejando en shock a Takeshi
-¿Por qué no?
-Soy la peor cocinera del mundo
-Por favor… necesito que alguien me ayude y eres al única aquí además de mi, si dices que eres tan mala yo creo que seguramente es falta de práctica, vamos- le dijo caminando con ella, aún tomados de las manos con dirección a la cocina
Unas horas más tarde los dos estaban degustando lo que habían preparado en la mesa que estaba en la cocina.
-¡Que rico está el arroz!- anuncio Akane feliz mientras degustaba una porción
-Oye… te dije que no podías ser tan mala ¿quieres algo de tomar?
-Un poco de té estaría bien
-¿Té?- preguntó pasmado -¿En víspera de Navidad? Vamos… te voy a servir una copa de un vino tinto que va muy bien con esta comida
Takeshi se levantó entusiasmado de su lugar y Akane lo siguió con la mirada, salió a través de la puerta posterior de la cocina.
-¿Me puedes ayudar con esto?- preguntó Takeshi a distancia
-Sí- contestó Akane levantándose también de su lugar y caminando hasta donde escuchaba la voz de Takeshi y luego bajó unas escaleras hasta lo que parecía ser una cava – ¡vaya!
-Acércate- le pidió Takeshi mostrándole un par de botellas -¿cuál te gustaría más?
-Yo no sé de vinos
-Solo escoge uno de estos dos
Akane miró ambas botellas y escogió la que estaba a la derecha.
-Excelente elección- le dijo Akane
-¿De verdad?
-Sí porque te voy a confiar un secreto- dijo Takeshi depositando la otra botella en su lugar –desde que llegaste me he estado devanando los sesos pensando la forma de robarte un beso
Akane se sonrojo pero no dijo nada, quería saber más al respecto, la idea de que Takeshi la besara no le desagradaba en nada.
-Y entonces me dije… si elige la botella de la izquierda no la besare porque sé que ella carga una historia en su pasado- dijo dejando con los ojos abiertos a Akane y entonces él le señalo con la botella que tenía en mano la sortija que estaba en su mano derecha.
-Takeshi… yo…
-No tienes nada que explicar, yo no te estoy pidiendo una satisfacción porque si no me has contado aún de que se trata yo no puedo forzarte a hacerlo… respeto tu espacio
-Gracias… ¿qué pasaba si elegía la botella derecha?- preguntó cambiándole de tema, no quería hablar al respecto de su sortija.
-Señorita Tendo… me veo obligado a besarla- suspiró en tono de resignación mientras se acercaba a ella
-Las reglas son las reglas- contestó Akane igualmente acercándose para cubrir la distancia que los separaba
-Akane… me pareces una mujer muy hermosa, eres graciosa, eres inteligente y quiero aprender más de ti- luego de decirle esto le rodeo con su mano por la cintura y Akane subió sus brazos hasta su cuello
Sin más palabras Akane cerró los ojos y él la besó, un gesto tierno y paciente, jamás la habían besado así. Era delicado pues quería hacerla participe en el beso. Sus alientos se entremezclaron y por un instante Akane no pensó en su corazón roto.
R&A
Mayo, 2006
La gente se arremolinaba alrededor de los guardaespaldas que les protegían. Ranma tomó de la mano a Akane y caminaron hasta la puerta posterior de una tienda deportiva en donde se llevaría a cabo la firma de autógrafos.
-Eres más popular de lo que me imaginé- le comentó Akane a Ranma mientras él soltaba su agarre y se acercaba a un preocupado Ryoga
-Lo sé- le respondió –yo tampoco me lo creo
Cuando estuvo junto a Ryoga, quien hablaba por teléfono, este le miró con los ojos muy abiertos.
-¿Pasa algo malo?
-Es Kazuo…- le dijo haciéndole una seña con la mano para que no le interrumpiera de su llamada
Ranma bajo la vista y luego como si se le acabara de ocurrir una gran idea regresó con Akane –amor porque no te adelantas con los maquillistas y te pones cómoda en el camerino que improvisaron… enseguida vamos solo necesito hablar con el jefe- le guiño el ojo indicándole hacia donde caminar
-Está bien- respondió algo intrigada por la actitud que ambos chicos habían tomado
Una vez Akane se perdió de su vista sacó su teléfono celular y marcó un número conocido, al tercer tono alguien contestó -¿Pasa algo?
-No sé a qué te refieres…
-No me mientas Sayumi, ¿qué le dijiste a tu hermano?
-¿Respecto a qué?
-No te hagas la tonta… seguramente le dijiste una mentira para hacerme quedar mal
-¿Una mentira?... decirle que me has abandonado no es una mentira
-Sayumi ya lo habíamos hablado, te dije que estoy comprometido desde antes de conocerte
-Qué curioso que recordaste tu compromiso unos años después de estar conmigo y de que mi familia te ayudara a convertirte en famoso
-Sayumi ya te dije que había un mal entendido con mi prometida y que lo nuestro no debió haber ocurrido
-Insisto mi amor, es muy curioso que lo aceptaras cuando mi hermano hablo sobre formalizar nuestra relación.
-Eres imposible Sayumi
-Seguiré siendo tu novia te guste o no y nos vamos a casar te guste o no, de lo contrario puedes olvidarte de la fama y la fortuna que tanto te está gustando mi amor… quedarás arruinado y no solo eso, esa impostora que se hace llamar "tu prometida" sabrá lo que es meterse con los Yoshida
Ranma se sintió impotente, se había metido en un problema muy gordo al omitir el gran detalle que significaba que él ya estaba comprometido. Suspiró derrotado, odiaba las amenazas de esa mujer y su hermano pero no quería que Akane corriera algún riesgo, por eso jamás la había mencionado.
De hecho Sayumi no sabía de quien se trataba, solo se había enterado del compromiso de Ranma cuando le escuchó hablar con Ryoga días antes de su visita a Japón.
-Mi amor… no tiene porque ser difícil nuestra relación, yo te amo y tú en algún momento también lo hiciste… quiero que regreses a mí.
-No tengo nada que decirte Sayumi, tú y tus amenazas pronto terminaran- respondió vencido y con total rabia –pero por favor calma la furia de tu hermano ¿sí?
-No te preocupes por él mi amor yo hablaré para que se tranquilice… te amo
Colgó aferrando el teléfono con su mano y vio que Ryoga seguía hablando con Kazuo, seguía viéndose preocupado como si tratara de calmar una fiera. Cuando por fin quedó libre se acercó a un Ranma pensativo.
-¿Hablaste con Sayumi?
-Sí… ¿cómo lo sabes?
-La escuché de fondo, estaba con Kazuo… Ranma ¿qué piensas hacer?
-Ganar el torneo de Beijing y comprar mi libertad, cometí un error al aceptar la ayuda de los Yoshida pero… no puedo más que seguirle el juego o de lo contrario podrían hacerle daño a Akane
-Yo no diré nada Ranma, te lo prometo
-Eres un gran amigo- le sonrió cansadamente –vamos a que me arreglen para terminar con esto
-Ranma…- le detuvo Ryoga
-¿Qué?
-Kazuo quiere que volvamos mañana, quiere que entrenes y no considera necesario que estés unos días más en Japón
-Es un miserable- dijo entre dientes cerrando los puños -¿a qué hora nos vamos?
-A las 10 de la mañana
-Bien, terminemos con este circo rápido, quiero pasar el resto del día con Akane antes de tener que despedirme… lo más probable es que no la veré hasta dentro de un año más por lo menos.
-Animo Ranma, saldrá bien todo y ustedes podrán estar juntos
-Eso espero Ryoga
Caminaron hasta el camerino improvisado, Akane estaba siendo maquillada por uno de los asistentes que estaban ahí. Estaba tan contenta y animada que no se dio cuenta de la presencia de su novio y su amigo.
-¿Qué le haces a mi novia?- preguntó Ranma acercándose a las dos mujeres
-¿Cómo me veo?
-Preciosa… pero eso ya es de ti, no es necesario que te maquillen para darse cuenta de tu belleza
-Solo me estaba dando consejos para marcar ciertos rasgos de mi cara
-¡Vaya! Al menos aprovechaste el tiempo… ahora tendrás que darme permiso porque yo sí que requiero me dejen lo más presentable posible… todo sea por vender- le sonrió mientras levantaba a Akane por la cintura y depositaba un rápido beso en sus labios
Después de una media hora de arreglos y mimos salió a presentarse ante la prensa y a una interminable fila de fans y admiradores que querían una foto y un recuerdo de su artista marcial favorito.
Akane lo miraba fascinada, se sentía tan orgullosa. Ella lo esperaba a un lado del escenario junto con otros asistentes del equipo que llevaba. Ryoga estaba sentado al lado de Ranma ayudándole con las fotografías que iría firmando.
De pronto sintió la sudadera de Ranma vibrar, él se la había dejado a custodia. Akane empezó a buscar entre los bolsillos de la misma la fuente de aquel ruido ahogado. Entonces dio con el teléfono, lo abrió y vio que había un mensaje nuevo que al instante se desplegó. Akane no quería invadir la privacidad de su novio pero ahí estaba el mensaje, luego de leerlo volteo a mirar a Ranma que estaba concentrado con su tarea.
-¿Qué es esto?- se preguntó volviendo a leer el mensaje de texto y entonces una llamada. Akane volvió a buscar a Ranma con la mirada, esta vez con mayor urgencia pero nada… así que tomó la llamada.
-¿Diga?
-¿Quién habla? ¿Dónde está mi novio? ¿Me puedes comunicar con Ranma?
-Él esta… en la firma de autógrafos
-¡Ah claro! ¿Te puedo pedir un favor?
-¿Quién habla?
-Soy la novia de Ranma… Sayumi, ¿le puedes decir que me marque en cuanto termine?
-Sí, por supuesto- respondió Akane con seriedad
-Que amable eres
Akane sintió su cuerpo como gelatina, una ola de calor la inundo y sus pensamientos se volvieron confusos. Trató de respirar para recobrar la compostura, pero no podía evitar sentirse como una tonta. Era tan obvio, el misterio y el secreto con el que se habían visto todo el fin de semana. No había sido por ella sino porque no quería que lo vieran.
Su cabeza comenzó a darle vueltas, quería huir, quería alejarse de todo pero más que nada de Ranma. Ahora no podría enfrentarlo, así que le dio la sudadera a uno de los asistentes.
-¿Le puedes decir a Ranma que tuve que irme? Dile que tuve una urgencia en la escuela y que después lo buscó yo
-¡Claro Akane!- le contestó el joven tomando la sudadera entre sus manos -¿estás bien?
-Sí, solo… necesito aire- le contestó tratando de jalar el vital oxígeno porque sentía que en cualquier momento se iba a desmayar
Caminó fuera del edificio con algo de dificultad por la cantidad de gente que había, luego sacó su teléfono y marcó.
-¿Nabiki? ¿Puedes venir por mí?
-¿Dónde estás?
¿Y bien? Ya sé que el actor Takeshi Kaneshiro no tiene ojos azules, pero este Takeshi debía tener el mismo color de ojos que nuestro protagonista, digo… si Sayumi es idéntica a Akane, tenía que ponerle un conflicto existencial también a Akane y que mejor conflicto que ese precioso par de ojos azules.
Dejen sus reviews chicos! :)
