Nunca te vayas sin decir te quiero
Capitulo 12 eres
"todo lo que quiero en este mundo… eso eres"
Cuatro mese habían pasado desde que Nadeshiko se había ido a parís. No había tenido mucha comunicación con ella, unas 5 o 6 llamadas telefónicas, en las que solamente habían frases por parte de ella como "¿estas bien?", "¿Cómo estas?". No contestaba mis "te extraño mucho", siempre los evadía con un "estoy muy ocupada" o un "te cuidas, ya tengo que colgar… ¡ciao!".
Con el único con quien ella hablaba era con Sesshomaru. El había hecho que todas mis cosas fueran trasladadas a su casa, el departamento de Nadeshiko había quedad amueblado, al parece ella así lo había querido. La casa de Sesshomaru, era demasiado… ¡waw! Verdaderamente perfecta. Casi no había concreto ni nada así por el estilo, era como una casa de cristal; hermosa, perfecta, atractiva.
Me sentí realmente torpe, la primera vez que entre rompí un jarrón que se encontraba en el vestíbulo de la casa. Sesshomaru, el cual se encontraba hablando por celular, suspiro profundamente y cerró los ojos.
- Lo siento, en verdad… lo siento mucho- repetí como unas mil veces mas "lo siento"- no fue mi intención… yo solo, es que- y me quede callada esperando a que respondiera algo, o que tan siquiera se moviera.
- No…- cerró la boca y los ojos, apretó la mandíbula, aspiro más aire- ¡Gatsu!- grito.
En menos de un minuto una mujer de apariencia agradable, y con un uniforme, se presento.
- ¿si señor Sesshomaru?- dijo saludando haciendo una reverencia.
- Limpia esto, por favor- dijo Sesshomaru haciendo una seña hacia el jarrón destruido.
- Si señor- después de haber dicho esto su mirada se quedo clavada en mí.
Más que nada, parecía muy confundida, como si nunca hubiera visto a nadie más que Sesshomaru en esa casa… y creo que así era.
- Ella vivirá aquí de ahora en adelante- Sesshomaru cerró el celular- su nombre es Rin.
Y se empeñaban llamándome así.
- Su cuarto será el que esta a un lado del mío- volteo a ver a la mujer que aun estaba atónita viéndome- ¿me escuchaste?
- Este… Mmmm…. Si, señor, pero… es que- decía la mujer casi tartamudeando, trago saliva y modulo su voz- disculpe señor, es que no me dio indicaciones antes de que llegara, no tengo nada preparado.
- Tienes todo el día- dijo Sesshomaru clavando su mirada en ella, lo cual, le puso mas nerviosa aun- tengo que salir, sus cosas estarán aquí en unos momentos- dirigió su vista hacia mi, lo cual provoco que la piel se me erizara- iré a la empresa, llegare para la cena, siéntete como en tu casa.
La habitación que me fue asignada era asombrosa. Cortinas color azul marino que se extendían desde el techo al piso, una cama amplia y tenia un aspecto cómodo, el piso era del mismo color, negro, pero había algunas alfombras, como al pie de la cama. Cuando Gatsu corrió las grandes cortinas se podía ver toda la cuidad. Las puertas de un balcón, que daba hacia la parte trasera. La parte trasera era muy amplia también, tenía una gran piscina y un yacusi. Toda tenia demasiado lujo.
Las nauseas se fueron casi por completo en las madrugadas, pero algunas molestias persistían y no me dejaban dormir. Trataba de no hacer mucho ruido y trataba de bajar y salir a tomar un poco de aire fresco. Sesshomaru estaba siempre al pie de la escalera o fuera de mi habitación.
Ver la tele, o leer casi no me llamaba la atención. Con la única persona que hablaba era con Gatsu, pero ella solo iba a limpiar la casa, hacerme de comer, cejaba la cena solo para calentar y después se iba. Así que no era mucho lo que hablaba con alguien.
Casi no nos veíamos en todo el día, más que por las noches cuando llegaba de la empresa. Cuando hacia preguntas de "¿cómo te fue?", "¿estuvo bien tu día?" me contestaba con "bien" o "si"; a veces me ignoraba y se iba a su despacho.
Estar en el silencio realmente me aterraba. Y mi comunicación con Sesshomaru parecía no progresar. Deje de hacer mis preguntas, me resigne, también deje de tratar de salir a tomar aire fresco por las madrugadas. Una noche, después de haberme aseado en el cuarto de baño de mi habitación y obviamente, haberme cambiado, Salí al balcón de la habitación para tomar aire fresco.
Cuando recorrí las grandes cortinas pude divisar la luna llena, con su color blanco. Se reflejaba en el piso del cuarto, era un espectáculo ver eso. El aire fresco acariciaba delicadamente mi rostro y jugaba con mi cabello, era muy reconfortante. Mi vientre había crecido demasiado, el embarazo se me notaba aun más. Bueno, que esperaba después de seis meses de embarazo.
Eso me hizo recordar a Nadeshiko. Cuando la conocí tenía apenas dos mese de embarazo y hace más de tres meses que no la veía. Estaba ansiosa por verle, no quería seguir callada y encerrada en ese lugar.
Escuche un rechinido de la puerta al abrirse. Voltee para verificar que era lo que sucedía, pude ver como la luz del pasillo se colaba por la puerta abierta de mi habitación. Me dirigí a abrir por completo la puerta para ver si había alguien; pero el pasillo estaba vacio. Cerré la puerta. Al darme la vuelta, pude distinguir, gracias a la luz de luna que entraba por el ventanal, la silueta de una persona sentada en mi cama.
Puse mi mano tras de mi buscando la perilla de la puerta, sin quitarle la vista de encima a quien se encontraba en la cama. Abrí la puerta, planeando salir rápidamente de ahí, pero fui y tope con algo demasiado duro. Antes de caer Sesshomaru me tomo del brazo, que era con quien me había topado al salir.
- A… a… hay alguien en la habitación- dije señalándola.
El solamente entro dando un manotazo a la pared, prendiendo los focos. Volteo a verme con cara de aburrimiento y abrió más la puerta del cuarto.
Confundida fui a ver lo que sucedía. No había nadie.
- No hay nadie- dijo algo que yo ya me había dado cuenta- mejor ve a dormir, te hace falta.
- Pero, había alguien estoy casi segura- dije señalando la cama.
- Tu "casi"- hizo énfasis- no me convence- dijo tajante- ve a dormir.
Se dio media vuelta dispuesto a volver a su despacho.
- Estoy harta…- masculle antes de tomar el pomo de la puerta.
- ¿estas harta…?- dijo instándome a terminar lo que iba a decir.
Me quede callada y trate de cerrar la puerta, ya que el me lo impidió.
- ¿Estas harta…?- insistió.
Se recargó en el marco de la puerta. Y se cruzo de brazos.
- No me iré hasta que termines de decir lo que ibas a decir- dijo arrogantemente.
Comencé a llorar, necesitaba decir todo lo que sentía, pero no pude controlarme. Use las mangas del pijama como pañuelo para lágrimas.
- Estoy harta de esto- dije por fin, entre sollozos, pero lo dije- estoy harta de todo esto, harta de tus silencios, de tu arrogancia, de que me ignores y hagas que no existo… estoy harta de ti… quiero volver con Nadeshiko.
- …- no me contesto, solo se quedo observándome.
- ¿Que observas?- dije limpiándome lágrimas que no había limpiado mientras le reclamaba.
- A ti- dijo después de algunos momentos- te observo a ti… y pienso… ¿sabes? Yo también estoy harto.
- ¿a, si? ¿De que estas harto?- dije enojada.
- Estoy harto de ti, de tus preguntas tontas, de tus insistencias, de tu silencio, de tu torpeza, de tu felicidad, de tu tristeza, de tu voz, de tus miradas tontas e insistentes…
Antes de que terminara, mi brazo se hizo para atrás para tomar vuelo; mi mano fue a dar justo a su mejilla. Logre con mi golpe mover su rostro un poco, pero su mirada no dejo de clavarse en mi. Levanto su mano hasta su pecho, cerrándola en un puño.
Asustada, volteé a ver su mano y su rostro tenso de coraje. Apretó la mandíbula, como si se estuviera conteniendo de algo malo. Pero fue todo lo contrario. Comenzó a acercarse lentamente, su rostro se acerco lo suficiente, pero antes de que me diera media vuelta y escapara, me tomo de la cintura, acercando mi cuerpo al suyo; tomo mi nuca y junto mis labios con los suyos. Su ímpetu era mucha, no podía detenerle. Comencé a golpear su pecho para que me soltara, para no caer en su hechizo. Pero caí, caí como cualquier mujer lo haría. Caí entre sus brazos sin ningún reparo, sin ninguna queja.
Cuando mas alejada de la realidad estaba el se detuvo. Una de sus manos se encontraba posada sobre mi vientre.
- Creo que esto es lo que odio de ti-murmuró, pero lo oí- dulces sueños- dijo dando media vuelta, para salirse de la habitación.
Cuando cerré la puerta lo único que pude sentir fue confusión. No podía entender nada. Fue tanto lo que me distrajo que me olvide por completo que alguien había irrumpido en mi cuarto. Solamente cerré la puerta de cristal, la del balcón; me fui a dormir.
Y dormí pensando en él.
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Espero les haya gustado. Muchas gracias por leer mi fic, se los juro, le agradezco mucho.
Saludos a todos, cuídense y… nos leemos después.
Atte. Laziness n_n
