Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, solo la trama es mía.
Aviso: Este fic participa en el reto especial "Romance en navidad" del foro Sol de Medianoche.
-Capítulo 12-
Los primeros seis meses de ese año fueron un auténtico calvario, no solo para Jasper, sino también para mí, pues cada día veía más claro que el chico al que quería se alejaba más y más de mí sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. No se podía decir que continuáramos manteniendo ninguna relación, pero por lo menos Jasper me dejaba estar con él aunque no hablara demasiado y todo su buen humor hubiese desaparecido.
En varias ocasiones me ofrecí a ayudarle a pagar las facturas y la hipoteca, pero se negó siempre en rotundo alegando que podía hacerlo sin la ayuda de nadie. Encontró un trabajo por las mañanas, también, por lo que apenas iba a clase, y eso a mí me preocupaba porque en septiembre comenzaríamos la universidad y a Jasper parecía darle todo igual. Yo iba a estudiar Diseño en Seattle, y ya tenía incluso alquilado un piso compartido con Bella y Rosalie, quienes también estudiarían allí. Sin embargo, me daba miedo empezar aquella nueva etapa porque no estaba segura de que Jasper fuera a estar en ella. A principios de junio, a una semana de los exámenes finales, fui a casa de Jasper para ver cómo estaba y lo encontré estudiando, cosa que me alegró mucho.
— ¿Cómo lo llevas? —le pregunté tras sentarme a su lado.
Se limitó a encogerse de hombros sin mirarme. Apenas nos tocábamos, y mucho menos nos besábamos. Yo quería abrazarle y confortarle, asegurarle que no iba a dejarle nunca, pero me daba la sensación de que a veces ni siquiera soportaba mi presencia.
— ¿Qué estudias?
—Biología.
— ¿Quieres que te haga alguna pregunta para ver si te lo sabes?
—No.
Me mordí el labio inferior y asentí en silencio.
— ¿Cómo llevas el papeleo de la universidad? ¿Ya lo has entregado todo?
—No. No he entregado nada.
— ¿Por qué?
—Porque no voy a ir a la universidad.
Aquella afirmación me sentó como una jarra de agua helada.
—Pero… si siempre habías querido ir…
—Ya no.
Me cansé de que no me mirara mientras me hablaba, por lo que le dije:
—Mírame, por favor. Hablemos de esto —esperé hasta que lo hizo lentamente, como si le costara moverse—. Si es por el dinero…
—Es por el dinero, porque no me apetece y porque estoy harto de toda esta mierda. No tengo ni un puto duro para apenas vivir, ¿cómo quieres que pague la matrícula? Me paso los días trabajando y ahora encima tengo que estudiar para aprobar los dichosos exámenes del instituto.
—Jasper, te lo he dicho miles de veces, yo puedo prestarte algo…
—No quiero tu dinero, joder, ¿tanto te cuesta entenderlo? —exclamó sobresaltándome—. Terminaré el instituto pero no iré a la universidad. Este año no, al menos.
—Como quieras. Yo solo quería ayudar.
—Pero es que no quiero tu ayuda, Alice. Estoy bien solo. Además, en unos meses te irás a Seattle durante cuatro años… Apenas nos vamos a ver.
Fruncí el ceño al oír sus palabras.
— ¿Qué quieres decir con eso?
—Conocerás a más gente, a más chicos. James también irá a Seattle…
— ¿Y?
Jasper me miró de reojo, pues había vuelto a enfocarse en el libro de biología.
—Deberíamos… darnos un tiempo. Sé que ni siquiera hemos tenido una relación propiamente dicha últimamente, pero te mereces vivir tu vida, Alice.
— ¿De qué estás hablando?
—Eres joven y muy inteligente. No quiero que te prives de vivir… experiencias porque solo eres capaz de pensar en mí. Quiero que vivas tu vida al margen de mí.
—Pero no tenemos por qué dejarlo, yo vendré los fines de semana y, si no, puedes venir tú a Seattle, y…—no podía ni quería creer lo que Jasper estaba insinuando.
—Alice, basta ya. Estoy cansado de todo esto. Yo ahora no… no estoy bien, y no sé cuándo volveré a estarlo. Necesito tiempo.
—Te lo daré, te daré lo que necesites, pero Jasper… no quiero dejarte, no quiero que dejemos lo que tenemos.
— ¿Y qué tenemos?
Parpadeé seguidamente cuando los ojos se me llenaron de lágrimas al notar la crudeza con la que hablaba.
—Pues… estamos juntos, somos una pareja y…
—Alice, yo no estoy en condiciones de estar con nadie. Ni siquiera contigo.
Sus palabras consiguieron detenerme el corazón durante unos instantes, y empecé a sentir una presión dolorosa en la garganta.
—Es que… ¿ya no me quieres?
Jasper desvió su mirada de la mía y fue entonces cuando lo comprendí.
—No es eso. Pero lo mejor es que dejemos lo que tenemos, sea lo que sea, por ahora. A la larga será lo mejor para ambos.
Sin poder evitarlo, comenzaron a rodarme lágrimas por las mejillas aunque yo intenté detenerlas.
— ¿Para ambos o para ti? —le pregunté con la voz temblorosa, pero Jasper se abstuvo de responderme—. Sé que estos meses no han sido los mejores y que lo estás pasando mal, pero a pesar de todo estoy dispuesta a quedarme contigo en las buenas y en las malas.
—Eso es lo que no quiero que hagas. Tienes dieciocho años, Alice, estás empezando a vivir. A mí, sin embargo, no me queda nada, y no voy a obligarte a vivir conmigo esta vida de mierda. A mi lado no vas a ser feliz.
—Eso no lo sabes, y no eres tú quien elige en mi vida, soy yo. Y yo quiero estar contigo.
—A la larga me acabarás odiando y también te marcharás —musitó sin mirarme.
—No… Eso nunca pasará.
—Alice, por favor. Márchate.
—No.
—Vete.
Negué frenéticamente con la cabeza, con las mejillas mojadas por las lágrimas. De repente Jasper le pegó un golpe a la mesa con la mano abierta, sobresaltándome.
— ¡Que te largues de una puta vez! No te quiero a mi lado nunca más, ¿entiendes? Nunca más. Vete y déjame en paz, Alice.
Sus palabras consiguieron herirme en lo más profundo, por lo que recogí mis cosas y me marché de su casa sabiendo que mi relación con Jasper acababa de romperse, probablemente, para siempre.
Ay... Pobres... Me dan mucha pena (y eso que soy yo la que sabe cómo termina la historia, jajajaja). Espero que os haya gustado el capítulo a pesar de lo amargo y que me lo digáis en vuestros reviews.
¡Nos leemos mañana! Xo
