Sorpresas y castigo.

-¿Sora?- preguntó al ver al chico fuera de su casa.

-Hola Axel, que bueno que llegas.

-¿Qué haces aquí?- hacía ya un rato que no había visto al castaño, más bien a alguno de los Strife y debía admitir que era raro ver al mayor de los gemelos de buenas a primeras en la puerta de su hogar.

-Te estaba esperando- decía haciéndose a un lado para darle paso al pelirrojo y dejar que abriera la puerta.

-Y, ¿A qué se debe ese honor?- preguntaba entrando a su departamento con el otro detrás de él.

-¿Qué no puedo venir a ver a un viejo amigo?

-Ya lo dijiste tú, viejo amigo, pero digamos que nunca me consideraste dentro de esa categoría, al menos no del todo- decía con un ligero toque de burla al tono serio que normalmente tenía en su voz.

-Vale, vale, lo he pillado, solo quiero hablar contigo ¿contento?- decía un tanto divertido.

-Esa respuesta no termina de convencerme, ¿por qué no intentas con otra?

-Axel en enserio.

-Bueno…- dijo dirigiéndose a la sala para sentarse pesadamente en el sillón individual. -Pues; hablemos entonces.

-No sabía que llegabas tan tarde de la universidad- decía tomando asiento a un lado de Axel.

-Bueno, hoy fue un día ajetreado. Normalmente no llego tan tarde.

-Y… ¿cómo has estado?- pregunto un poco nervioso debido a que no sabía cómo reaccionaría el otro con la pregunta.

Axel le dirigió una mirada que no supo descifrar del todo, era une mezcla entre sorpresa y cansancio. -¿También has estado preocupado por mí? Que considerado- ya sabía que no era meramente por capricho que lo iba a ver, estaba mejorando y no era necesario que alguien fuera a verlo todos los días, venga que no había intentado suicidarse o algo por el estilo; solamente había tenido una pequeña temporada de disfrutar del sexo descontrolado con cuanta chica estuviera dispuesta a abrirse de piernas ante él, no era tan malo. Lo pensó por un momento más. De acuerdo si había sido algo tonto pero venga que a todo el mundo le pasa… No mentira, no a todo mundo, pero estaba bien, porque había encontrado una forma no tan mala de desahogarse, claro que le habría funcionado mejor si hubiese pasado algo pero solo se hundió más en su miseria; además agregándole que no fue tan corta como esperaba. Dejo de darle de vueltas al asunto al ver la cara de Sora la cual comenzaba a mostrar preocupación. –Escucha Sora- decía acomodándose de forma un poco más decente se podría decir. –Si lo que te preocupa es que me siga comportando como un idiota; puedes estar tranquilo.

-¿Dejarás de comportante como normalmente lo haces Axel?, Sí que has madurado entonces. –No pudo evitar hacer ese comentario, sentía que el ambiente se volvía poco a poco muy denso así que intento disiparlo con esa pequeña broma.

-Si claro- decía contestando de la misma forma. –Pero en serio; estoy bien.

-Te comportas distinto Axel- decía Sora ahora de forma seria- pero eso no significa que estés bien y lo sabes.

-Bueno tampoco es tan grave como para preocuparse- se levantó del sofá dirigiéndose a la cocina. -¿Quieres algo? Lo siento pero mi cuerpo me está exigiendo agua.

-Agua está bien. –contestó el otro acompañándolo.

-Dime Sora, ¿Cómo esta Riku? Desde que vino por Kairi no he hablado con él, además de que parece que me ha aplicado la ley del hielo, sí que tiene mal carácter.

-… Él… ha estado bien- decía desviando un poco la vista- supongo.

-¿Han tenido problemas?- preguntaba dándole el vaso con agua.

-Gracias, bueno… es normal que no lo sepas si es que no lo has visto.

-¿Saber qué?

-Él y yo terminamos hace dos semanas.

Casi se ahoga cuando escucho eso. -¿Terminaron? Pero… ¿Por qué?- era difícil de creer, esos dos eran de las parejas más estables, algo fuerte debió de haber pasado como para causar tal resultado.

-Hubo complicaciones… eso es todo. Pero dejemos eso de lado Axel, hay otra cosa que tengo que decirte, lo que realmente vine a decirte.

-Y… ¿de qué se trata?

-Ayer… hable con Roxas.

Al escuchar el nombre del chico sintió un leve bajón de ánimo, si, lo admitía. Había dicho que estaba bien pero aún no estaba del todo recuperado -¿Cómo ha estado?- pregunto un poco dubitativo, no estando seguro de si de verdad quería saber lo que había pasado con él. Más bien, no estaba seguro de si poder soportarlo.

-Ha estado bien, gracias por preguntar. ¿Sabes?, va a venir a pasar las vacaciones aquí.

-…Eso… es bueno ¿no?- Eso estaba bien, al menos fue lo que pensó Axel, intentar sonar como si realmente estuviera alegre de que vendría, de verdad lo estaba pero tenía sentimientos contradictorios. –Así podrás verlo. –Así era; porque sabía que a él no lo vería, es más estaba casi seguro de que lo evitaría por completo, ni siquiera un leve tropiezo con él en la calle. Sabía que Roxas hablaría y pasaría tiempo con sus hermanos y tal vez con Naminé y Kairi, puede incluso que con Riku y Demyx. Solamente a ellos. Por qué él había sido desplazado, lo había sacado de su vida desde hace cuatro meses.

-No sólo viene a vernos a nosotros Axel, también viene a hablar contigo.

Un silencio ni tan corto ni tan largo se apoderó del lugar mientras que las palabras comenzaban a formar sentido en la cabeza del mayor.

-¿Cómo dices?- preguntó sorprendido.

-Lo que escuchaste, va a hablar contigo… Axel- decía acercándose un poco al mayor. -Haz lo posible para quedar bien con Roxas, yo sé que al igual que tú; él está sufriendo. Lo sé, ambos lo están. Se lo dije a Roxas y ahora te lo digo a ti, tienes otra oportunidad en puerta, aprovéchala.

-… S-si- estaba sorprendido, se esperaba muchas cosas, pero menos eso, vería a Roxas… podría hablar con él, tal vez con algo de resentimiento por parte del rubio hacía su persona, pero no importaba, de verdad hablaría con él.

-Bien- decía con una ligera sonrisa- Entonces me voy, quede de ver a Naminé y a Kairi; además de que posiblemente pronto tengas otra visita.

-Déjame adivinar, Cloud ¿Cierto?

Una pequeña risa salió de los labios de Sora. –Sí, tranquilo que sólo viene a verte- decía al ver la mueca que el pelirrojo hizo.

-Aja, seguro. Probablemente venga a reñirme como acostumbra a hacerlo.

-Pues si te comportaras un poco mejor evitarías ese tipo de situaciones. –decía riéndose por lo dicho.

-Bueno, de todas maneras tendré que inventar una buena excusa. Dime Sora- decía dirigiendo su total atención al chico frente a él. - ¿Cómo logras librarte de un regaño de Cloud?- sabía que el castaño en un tiempo atrás los sufría mucho; por eso le pedía algún consejo además de que quería burlarse un poco de él.

-Sólo dile lo que quiere escuchar y todo terminara bien- le dijo pasando por alto el ligero tono de burla que había en su voz.

-Claro, lo dices tan fácil porque tú no eres quien tendrá que escucharlo.

-Tú hazme caso y verás que todo va a salir bien.

-Bien, bien. Lo haré.

-Vale, entonces me voy, nos vemos después- dejo el vaso en la mesa y se dirigió a la salida.

-Nos vemos- No acompaño a Sora a la salida, no lo creyó necesario, espero a que la puerta principal se cerrará; dándole a entender que estaba solo, para poder dejar aflorar la sonrisa en su rostro. –Otra oportunidad…- subió pesadamente las escaleras, quería refrescarse un poco así que fue directamente a la ducha. Lentamente el vapor del agua caliente comenzó a invadir el pequeño baño, mientras que Axel no hacía más que quedarse completamente estático frente al espejo. -¿Me dejarás aprovechar esta oportunidad?- decía al aire. Con tremenda calma comenzó a quitarse la ropa para entrar a la regadera. Cuando sintió las gotas sobre su cuerpo se estremeció un poco para relajarse casi al instante. -¿Oh yo la echaré a perder?- dejo que el agua cayera directamente en su rostro, quería quitarse las malas ideas de la cabeza y gracias al agua eso era algo sencillo, sentía como los malos pensamientos se iban; como su cuerpo dejaba de ser tan pesado. Incluso el cómo las imágenes pasadas que antes lo asustaban o deprimían ahora lo reconfortaban. Sin duda Sora no pudo haberle dado mejor noticia. -Prometo no fallarte esta vez Roxas- estaba feliz como hacía un tiempo que no lo estaba, sólo esperaba y deseaba que esa felicidad no fuera tan efímera.

-¿Le diste la noticia?- pregunto el rubio al ver a su hermano salir del apartamento del pelirrojo.

-Vaya, ¿tanto te urge verlo?- preguntó el chico cruzándose de brazos.

-Venga, ¿Se lo dijiste o no?

-Si Cloud, si se lo dije, he de decir que- decía dirigiendo su mirada hacía la puerta. –Le sentó bastante bien.

-Entonces ¿Hay necesidad de que hablé con él?

-No creo que la haya, aunque- desvió su mirada para ver directamente al mayor.- Cree que le reñirás.

-¿Ah?- hizo una mueca un tanto graciosa a ojos de Sora. -¿Por qué cree qué sólo lo visitó por eso?

-¿Será porque cuando vienes sólo es por eso?- pregunto burlón.

-No es verdad- decía soltando un suspiro. –Pero creo que vendré a verlo más tarde.

-¿Y por qué no ahora?

-Tengo que… ver a alguien más.

-No me digas que vas a ver a Zack

-Eh… yo- decía un poco nervioso, algo no tan usual en él.

-Ya, no lo digas, pero deberías llevarlo a la casa, hace mucho que no lo veo.

-Vale- se despidió de su hermano revolviendo sus cabellos para después alejarse. –No llegues tan tarde. – Le gritó al menor antes de seguir su camino.

-Tú tampoco. –Contesto de forma rápida, en esos momentos posiblemente el mayor sería quien tardaría más en llegar a casa que él. –Bueno- dijo dirigiéndose al lado contrario. – Es mejor que me vaya o llegaré tarde con las chicas. –Justo terminaba de decir la oración cuando su celular comenzó a sonar. -Bueno.

-¿Sora? Soy Naminé.

-¿Qué pasa Nami?

-Llamaba para saber si, si vas a venir con nosotras.

-Claro que voy, de hecho ya estoy en camino.

-Bien, aunque hay un detalle Sora.

-¿Eh? ¿Qué sucede?

-Lo que pasa es que… no Kairi, espera.

-No se lo digas.

-Tengo que, no creo que le agrade mucho.

-No importa, no lo hagas y punto.

-Kairi, devuélveme el teléfono.

Sora sólo podía escuchar la pelea entre ambas chicas esperando a que alguna le dijese algo.

-Eh, chicas- dijo esperando que alguna lo escuchara.

-Moshi moshi, ¿Sora? Dime ¿No te importa que hayamos invitado a alguien más? ¿o sí?

-¡Kairi!

-Shhh silencio Naminé o no podré escuchar a Sora, ¿Y bien?

-Pues creo que no.

-Ves Naminé, te dije que no se molestaría.

-Pero dile quien…

-Oh, perdón comienzo a perder la señal.

-Oye no…

-Sora no tardes en llegar ¿vale?

-Ah… vale- después de eso sólo escuchó el timbre que indicaba el final de la llamada.

-¿Qué acaba de pasar?- se preguntaba el chico.

-Kairi, debiste decirle quien venía.

-Vamos si se lo hubiera dicho no habría accedido.

-Tú sabes cómo está la situación entre ellos, no puedes simplemente meterte en sus asuntos.

-Dime Naminé… ¿Tú no quieres que esos dos arreglen sus problemas?

-Claro que quiero, pero es algo en lo que puedas meterte.

-Bueno, digamos que creo que puedo hacer algo, además de que Riku me debe una.- Decía mientras se sentaba a esperar a los chicos.

-¿Te refieres a lo de Axel?- preguntó la rubia sentándose a un lado de ella.

-Justo eso… creo que no fue mi mejor idea.

-¿En serio?

-Sí, ya lo sé. Es sólo que… no sé vi una oportunidad, creo, y no quise desaprovecharla. Las dos sabemos muy bien como terminaron Roxas y Axel, y pues Axel no es tan mal partido.

-Tampoco Roxas- agrego la rubia.

-Sí, tampoco Roxas, pero no puedo ir a otro país sólo para intentar algo con él, así que porque no intentarlo con la "llama danzante"

-Aun así, no me estás diciendo nada sobre Sora y Riku.

-Ellos tienen que estar juntos Nami. No me importa su tengo que obligarlos.

La rubia sólo se limitó a ver cómo su hermana se ponía de pie con pose de "Yo arreglare todo". –No tienes remedio- dijo resignada.

-Tú tampoco- decía con una sonrisa en su rostro. – Dime, ¿Me ayudarás?

-… Vale- dijo tras pensárselo un momento. –Uniremos otra vez a esos dos.

-Bien dicho.

-¿Y qué haremos?

-No sé muy bien, podríamos dejarlos solos en algún momento y pues que todo se vaya dando.

-Sólo espero que esto salga bien- decía la rubia, como si ya hubiese visto el desastre de todo su "plan maestro".

-Sí, yo también.

Ambas se quedaron pensando, una completamente convencida de lo que estaban a punto de hacer, la otra un poco dubitativa sobre lo que iba a pasar.

-Hola chicas- Saludó el castaño al ver a las hermanas.

-Hola Sora. –Contestó Kairi.

-Hola. –Naminé saludo con una sonrisa; pero se encontraba pensando en que le diría a Sora si este preguntaba por el otro invitado.

-¿Quién más va a venir?- pregunto el castaño al recordar que había alguien más.

-Ah bueno… es una sorpresa. –contestó la pelirroja antes de que la otra dijera algo.

-Si tú lo dices.

Los tres se quedaron esperando un momento en el sitio platicando cosas sin importancia mientras esperaban.

-¿Entonces Roxas viene en vacaciones?- preguntó Kairi un poco desanimada.

-Si, ¿No es grandioso? Podremos salir todos juntos. –decía la rubia emocionada.

-A Kairi parece no agradarle mucho la idea. –dijo el último chico que apenas llegaba al lugar.

-Tardaste mucho Riku.

-Bueno, tuve un inconveniente.

-En fin, ya que estas aquí podemos irnos.

Cuando Sora escuchó la voz de Riku, se sorprendió un poco pero no iba a dejar que eso arruinara su tarde con las chicas, simplemente no prestaría demasiada atención a su persona, algo que no compartía Riku debido a que él al ver una pequeña oportunidad pensó en aprovecharla.

-Kairi- dijo en un susurro, sólo para que la chica lo escuchara. –No me dijiste que Sora vendría.

-Relájate y deja que las cosas sigan su curso ¿sí?- le contestó para después alcanzar a los otros dos.

Ya llevaban un rato vagando por los alrededores y en ningún momento Sora y Riku se quedaron solos tal como las chicas tenían planeado, todos sus intentos se habían visto frustrados si no era por Sora que se pegaba a alguna de las chicas porque a él también le llamaba la atención lo que estaban viendo o por Riku que nada más se veía que no querían cooperar con las chicas.

-¡Naminé, mira! – Decía Kairi emocionada señalando una de sus tiendas favoritas que para fortuna de ellas era demasiado femenina para los dos chicos.-Tenemos que entrar.

-Sí, vamos.

-Chicos espérenos aquí- dijo al pelirroja mientras jalaba a la chica sin darles oportunidad a los otros dos de decir nada.

-Oye Kairi…- pero no sirvió de nada que Sora intentase decir algo, ya no lo escuchaban.

-¿Ahora te incomoda quedarte a solas conmigo?- pregunto Riku mientras observaba el lugar.

-No es eso.

-Como digas… seguramente van a tardar en salir, vamos a sentarnos. – Más que una petición sonó como una orden y el peli plateado no tenía la paciencia como para esperar a que el castaño reaccionara así que simplemente lo jalo de la dirección que quería.

-Riku, puedo caminar solo ¿sabes?- decía intentando zafarse del agarre.

-Lo sé.- El silencio siguió hasta que ambos se sentaron. -Sora, yo, sé que estas molesto todavía por el cómo sucedieron las cosas… por eso quiero disculparme.

-…

-¿Sora?

-…

-Venga, al menos di algo ¿quieres?- decía el mayor dirigiendo su mirada hacía el castaño. -¿Sora?- preguntó al ver al chico levemente agachado.

-¿Sólo vas a decir eso?- pregunto con un leve cambio de voz.

Riku sonrió ligeramente, el menor era tan simple y eso le gustaba. –No sólo eso, también es muy difícil quitarme la costumbre de ir a verte todas las tardes. –decía mientras tomaba su mano. –Así como es difícil acostumbrarme al silencio que extrañamente hay en mi habitación, después de todo eras tú el que lo rompía con…

-¡Cállate!- dijo Sora mientras tapaba la boca del mayor y el color rojo invadía su cara. –No lo digas.

Se limitó a sonreír, definitivamente Sora era un persona muy simple, era fácil de avergonzar y de hacer reír. Llevó su mano a la cabeza del castaño. ¿Cuánto tiempo habían durado separados? Si mal no recordaba habían sido cerca de dos semanas, no había sido demasiado tiempo, pero para ellos se trataba de una eternidad, después de todo no acostumbraban a pelear todo el tiempo y distanciarse por días.

-Te extraño- decía con esfuerzo debido a que el menor aun no quitaba sus manos.

-Riku idiota. –Decía quitando lentamente sus manos de la boca y dejándolas en el pecho del mayor.

-Lo sé.

-Tardaste mucho, –No veía al otro, tal vez porque no estaba del todo convencido o por simple vergüenza. –en disculparte.

-Eso es debido a que cierto chico; cuando está molesto no deja que nadie se le acerque.

-Aun así te tardaste, tenías que haber insistido mucho más.- Sentía la mano del otro sobre su cabeza y la otra en su espalda.

-Creo que insistí bastante ¿recuerdas las veces que fueron?

-…

-La primera fue cuando ibas a clases y nos encontramos a mitad de camino.

-Pero tú no dijiste nada- se defendió el menor, separándose y volviendo a marcar la distancia.

-¿Quién fue él que al verme simplemente dio la vuelta sin detenerse un momento?

-Pero, pudiste haberme alcanzado.

-Y lo intente, pero justo cuando iba a alcanzarte decidiste echar a correr.

-Bueno, esa vez…

-Y la siguiente, cuando te esperé al término de tus clases y simplemente pasaste de largo acompañado de, extrañamente, Zexion.

-También… pero…

-La siguiente fue cuando decidí ir a tu casa y mandaste a Cloud a decirme que no estabas, eso, he de admitir, fue una buena defensa.- decía recordando ese momento. -¿Quieres que continué o con esas son suficientes? Mira que falta la del café, el centro comercial, el campus.

-No… está bien. –Decía el castaño derrotado.

-Entonces Sora, aprovechando esta oportunidad que tengo… ¿Me perdonarías?- preguntó acercándose una vez más al chico.

-… ¿Qué quieres hacer?- preguntaba mientras se ponía de pie.

-No lo sé, ¿qué quieres hacer tú?- decía mientras recargaba sus codos en sus rodillas. –Mi madre está en casa ahora.

-Cloud esta con Zack y… posiblemente llegué tarde- dijo poniéndose un poco rojo.

-Entonces tu casa.- Se levantó quedando detrás de Sora rodeando su cintura. –Tenemos que avisarle a las chicas.

-No te preocupes, ellas entenderán.- Tomó al chico de la mano para llevarlo a su casa, si en definitiva las chicas lo comprenderían.

-Te dije que todo saldría bien- le decía a la rubia.

-Pues costo un poco de trabajo.

-Pero está bien.

Ambas chicas se quedaron viendo como los chicos se iban, después de todo habían logrado algo bueno en el día.

-¿Qué te pasa? Estas muy distraído. –Decía al sacar por tercera vez al rubio de sus ensoñaciones.

-No es nada.

-Es raro verte así Cloud, así que no me digas que no es nada.

-Si Zack, ya lo sé. Sólo estoy divagando mucho.

-¿Qué te preocupa?- preguntaba el castaño colocando una mano en la cabeza del otro, haciendo notable la diferencia de estaturas.

-No me veas hacía abajo Zack- dijo con molestia apartándose del otro.

-Ya, ya. No te enojes.- Decía sonriendo- ¿Me vas a decir que te preocupa?

-Roxas viene las próximas vacaciones y no sé qué pasará entre él y Axel.

-Deja de preocuparte por eso.

-Lo intento pero no puedo dejar de pensar en lo que puede ocurrir.

-Oye, estamos a aire libre, en una tarde un poco fría pero entretenida. Trata de disfrutarlo un poco ¿vale?

-Lo sé, lo sé.

-…Cloud hay algo que quiero preguntarte.

-¿Qué pasa?

-¿Hay alguien que te guste?

-¿Qué?- poco a poco el calor comenzó a invadir su rostro. -¿Por qué preguntas?

-Porque a mí me gusta alguien y no sé cómo decírselo.

-Pues… díselo y ya- decía un poco cohibido.

-El problema es que tal vez sea rechazado, no lo sé.

-Y ¿Por qué no indagas un poco y averiguas si a esa persona le gusta alguien?

-Sería una buena idea, ¿me dejarías practicar contigo?

-¿Conmigo?

-Si.

-Está bien… creo.

-Entonces Cloud, ¿hay alguien que te guste?- preguntó de nuevo recargándose en un muro cercano.

-¿No tendrías que imaginar que soy quien te gusta?- Preguntó, quedándose frente al otro.

-No es necesario, también es para distraerte un poco.

-En ese caso… Si. Hay alguien que me gusta.

-Vaya el cruel y desalmado Cloud ha encontrado a alguien. –decía a modo de burla.

-¿Desalmado?- preguntó levantando una ceja.

-Así te consideran, mejor dime- de un movimiento dejo a Cloud recargado en el muro, colocando sus brazos a cada lado de su cabeza. -¿Quién es él o la afortunada que ha llamado tu atención?- Preguntó demasiado cerca del rubio.

-A-Aléjate un poco Zack- decía nervioso, era mucha la cercanía entre ambos.

-No hasta que me digas de quien se trata. –Decía estando cada vez más cerca del otro.

-Porque mejor… no me dices… quien te gusta- su vista viajaba entre los ojos del castaño y sus labios, se estaba poniendo sumamente nervioso.

-Es secreto- contestó alejándose bruscamente del rubio. –Vamos o ¿te vas a quedar ahí todo el día?- Se fue alejando lentamente deteniéndose a unos cuantos pasos del otro. -Date prisa Cloud.

El rubio aún estaba en el muro, todavía colorado. Al ver que el castaño se detuvo decidió alcanzarlo sin saber muy bien qué diablos había pasado.

-¿Estás seguro que Cloud va a tardar en llegar?- preguntaba Riku separándose del menor que en esos momentos se encontraba debajo de él.

-Fue a ver a Zack así que… dedúcelo tú… mismo- logró decir entre besos.

Cuando ambos llegaron a casa de Sora; se dirigieron de forma rápida a la habitación de este, no hubo tiempo de más conversaciones, fueron directo a la cama para besarse una y otra vez.

-Supongo que… tardará en volver- decía besando de forma delicada su cuello.

-Creo que si- decía mientras sentía las manos de Riku bajo su playera. –Esta fría.

-Lo siento, sólo será un momento- decía mientras recorría el pecho del menor pausadamente.

Por momentos levantaba la playera del chico sólo para momentos después bajarla de nuevo por el movimiento producido. Procuraba también besar cada parte del cuerpo y marcarlo de forma bastante notoria.

-No tienes que iniciar directamente con eso- replico al sentir como el mayor se concentraba en dejar una marca en su hombro.

-Tienes razón- dijo dejando su trabajo a medio terminar -, pero quiero hacerlo. –Dijo al momento que comenzaba a despojar a Sora de su prenda y terminaba lo que había iniciado.

Riku seguía jugando en su pecho dejando por fin, después de haber hecho bastantes marcas, su cuello y hombros para comenzar a descender directamente a las tetillas del menor.

-Ahh…- sufrió un leve espasmo al sentir como el mayor comenzaba a estimular uno de sus pezones con la boca y el otro con la mano. –Riku…- llevo sus manos a la cabellera del chico para enredar sus dedos entre los largos cabellos. –Ahh…

Sus gemidos eran lo único que se escuchaba en la habitación; los cuales aumentaban o disminuían según los movimientos del peli plateado, el cual alternaba entre pezón y pezón para darle a ambos la atención que merecían. Con su mano libre comenzó a acariciar el muslo de Sora, intentando que sus arrumacos traspasaran la tela de los pantalones del chico. Cuando logró dejar completamente erectas las tetillas del castaño fue por su siguiente víctima, fue descendiendo por el tórax con un camino de besos, delineando con su otra mano la cadera del otro.

-Riku… ¿Qué planeas?- preguntó entre extrañado y desesperado al sentir como el mayor se entretenía al llegar a su pelvis.

-Cobrarte por todos tus desplantes con intereses. –decía mientras una de sus manos se adentraba en el pantalón de Sora traviesamente. –Así que no creas que esto será rápido.

-…Ahh… Ri-Riku- sentía como su miembro era masajeado de forma bastante lenta bajo sus pantalones al igual que las caricias en sus muslos. El mayor decidió hacer la tarea un poco más sencilla desabrochando el pantalón del castaño; dejándole así más libertad para mover su mano.

-… Maldición- se quejaba al sentir los dedicados pero lentos movimientos del otro, intento llevar sus manos a la del mayor para acelerar el ritmo pero se vio imposibilitado en cuanto Riku sostuvo sus manos sobre su cabeza.

-Ni creas que vas a lograr apresurar las cosas- le dijo al oído a modo de susurro, uno bastante seductor. –Este es tu castigo.

-Podrías… podrías apiadarte un poco de mi ¿sabes?- Le decía con un tono de súplica.

-Sólo un poco- dijo mientras lograba deshacerse de los pantalones de Sora, dejándolo con la ropa interior más debajo de lo normal, cubriendo solamente lo necesario. –Pero aun así no te vas a salvar de esto.- Aun sostenía al menor por las muñecas así que decidió poner un poco más de velocidad a los movimientos que hacía sobre la entrepierna, logrando con ello arrancar más de un gemido de la garganta de Sora.

-Bueno… pero… ahhh, al menos… vas un poco… ah… más… rápido- sentía la presión sobre sus muñecas por tanto no hizo ningún esfuerzo por soltarse o algo parecido. –Y… aun así te empeñas… en retrasar las cosas- reclamo al sentir besos del mayor en sus muslos.

-Así como tú te aseguraste en hacer lo mismo- dejo libre al chico para después con delicadeza innecesaria, desaparecer la única prenda que aún le quedaba.

-Dime Riku- decía mientras ayudaba al mayor a deshacerse de su playera. -¿Ya vas a actuar en serio?

-Si comienzo a actuar en serio- contestó acercándose de nuevo al rostro de Sora-, no podrás sentarte o caminar bien durante un mes. –Dijo antes de volver a besarlo.

-Pero sólo estuviste solo durante dos semanas- replico, una réplica que no pudo ser continuada debido a la arqueada que tuvo repentinamente; causada por el agarre que Riku otorgo a su miembro por demás despiertos.

-Dos semanas muy largas- poco a poco aumento la velocidad de su mano, llegando a la velocidad deseada por el castaño pero siendo disminuida rápidamente- Deja… de… aah- un sonido parecido a un jadeo salió de sus labios, le molestaba que el mayor no llevará un ritmo, pero ¡Demonios! La manera en que lo torturaba era demasiado excitante.

-¿De qué?- preguntó burlón, su plan en si no era hacerlo sufrir demasiado, al menos no por el momento. Sino que le suplicara, le rogara que llegara a otro nivel, y eso le estaba costando trabajo; además de que su hombría también no hace mucho que había despertado y estar aprisionado por la ropa le era un tanto doloroso.

-De… jugar- batallo un poco para poder decir la palabra puesto que el ritmo e intensidad seguían cambiando.

-Y… ¿Qué quieres que haga?- tenía que darse prisa, ya estaba con el pantalón desabrochado y aun así sentía dolor.

-Un…- el color rojo comenzó a adornar su rostro, no sólo por la excitación sino también por la vergüenza de lo que estaba a punto de decir.

-¿Un qué?- pregunto de forma pícara e insistente.

- ¡Maldita sea Riku, un oral! ¿Contento?- gritó en uno de esos pocos ataques de valor que le dan a todo el mundo.

El mayor esbozó una sonrisa triunfal. –Como quieras- dijo antes de engullir por completo la entrepierna de Sora.

-Hah… mmmh…Riku- decía dirigiendo la vista hacía la cabeza plateada, la cual llevaba un ritmo lento y pausado. Dudo un momento en si llevar sus manos a la cabellera del mayor para así poder enredar sus dedos en los mechones, o si dejarlas a cada lado de su cuerpo. Decidió mandar sus dudas al diablo y dejarse llevar por sus impulsos, de forma demasiada rápida comenzó a marcar el ritmo que quería que llevara; moviendo a su gusto la cabeza del otro.

-Ri… Riku- dijo antes de que el otro le provocara una arqueada un poco salvaje y agresiva.

Riku tuvo que acelerar el paso de todo, más al sentir que Sora estaba por llegar sin olvidar también que él no soportaba mucho a causa del dolor.

-Ya… Riku… yo…ahh- estaba al límite y lo peor es que apenas comenzaba. –Sólo… un… ahh- no pudo decir nada coherente a causa de la excitación y de la llegada del clímax.

Se separó; dejando que la semilla del castaño estallase libremente; sin mancharlo demasiado.

Sora estaba agitado y acalorado, dejo uno de sus brazos sobre su vientre y el otro a un lado de su cabeza, mientras cerraba sus ojos por un instante.

-Aun no te relajes- escucho que le decía el mayor. –Estamos comenzando- abrió sus ojos para ver a Riku en las mismas condiciones que él.

-Sólo estaba tomando un poco de aire- contestó logrando controlar un poco su respiración.

-Bien- tomó un poco de la esencia del chico con intenciones de usarla como lubricante, no vio problema en usarla y tampoco creyó que Sora se opusiera. Lentamente comenzó a introducir uno de sus dedos en la entrada del castaño

-hgg…- se estremeció un poco al sentir la intromisión.

-Sólo fueron dos semanas ¿ya te desacostumbraste?- preguntó con mofa.

-Cállate- dijo entrecortado- No soy el único desesperado- sabía que Riku también estaba sufriendo a causa de la espera.

-En eso…- decía acercándose de nuevo a su rostro. –Te doy la razón- dijo besándolo después.

Aprovecho la distracción de Sora para introducir el segundo dedo y comenzar a abrirlos a modo de tijeras.

-mmph- se quejaba sin separar sus labios, era más doloroso de lo que recordaba. -mmph… Riku- dijo aprovechando el momento que el mayor dejo para tomar aire. –Duele.

-Relájate, estas muy tenso- le decía siguiendo con los movimientos de forma constante. Volvió a besar al chico esperando con ello relajarlo un poco y seguir con su trabajo.

Estaba comenzando a acostumbrarse a la incómoda situación cuando sintió al último intruso.

-…Ahh...- ya no sentía dolor pero la sensación no era confortable ni tan agradable. –Y…ya- decía sonando algo desesperado.

-Espera un poco- contesto el mayor.

Cuando creyó que fue suficiente decidió entrar en el menor. –Relájate- le dijo a modo de advertencia mientras tomaba las piernas del castaño y las levantaba a la altura de los hombros.

-¡Sólo hazlo!- le exigió; aunque después se arrepintió un poco al sentir como el peli plateado entro de una sola estocada. –Aahh- no supo distinguir si fue un grito de dolor o de placer, aunque creyó que lo primero al sentir como una lágrima corría por su rostro.

-Tú exigiste que entrara- se defendió el mayor limpiando la gota salada.

-Esta… bien… sólo… no te muevas- le pidió mientras se acostumbraba a la intromisión.

-¿No me estabas pidiendo que fuera en serio?- le preguntó de forma socarrona.

-¡Cállate!- nuevamente el color rojo invadió su rostro. –Si… quiero pero espera… hah- soltó el gemido al sentir como el mayor se movió; aunque todavía dolía un poco.

-No puedo esperar mucho, y lo sabes- decía haciendo otro movimiento involuntario, o bueno casi involuntario.

-Hah… ahh- se maldijo así mismo por no reprimir ese gemido porque eso le daba la indicación a Riku de que podía comenzar a moverse.

-Ah… Riku…- ¿Quién iba a decir que Sora se volvería un pervertido? Sólo habían pasado dos semanas sin tener sexo y su cuerpo ya se lo exigía.

-Sora…- se percató que el miembro del menor comenzaba a despertar nuevamente así que intento ayudarlo un poco para que despertara por completo, maniobro para mover al chico y levantar sólo una de sus piernas mientras con sus manos masajeaba su entrepierna.

-Ahh… no Riku… espera- Sintió el primer cambio de posición, eso le dio una mala señal.

Si mal no recordaba Riku aún no se corría, en cambio él ya lo había hecho. –No crees que… ahh- ni siquiera pudo terminar la frase, pues al sentir la mano del mayor rodear su pene; las palabras se fueron. Se repitió a sí mismo, o al menos lo intento, que todo apenas comenzaba.

-¿Qué?- pregunto el peli plateado.

-Que… ahh

Ambos emitieron el sonido gutural y es que Riku había alcanzado el punto de mayor excitación de Sora.

-Hah… ahh

Las palabras ya no surgieron, ninguno podría haberlas dicho con claridad, su lado coherente había desaparecido.

Riku aumentó la velocidad, Sora sólo disfrutaba de ambas atenciones aunque por momentos ayudaba al otro a no perder el ritmo que la mano llevaba sobre su miembro.

-Ri…Riku- logró decir después de mucho esfuerzo. Quería decirle que no aguantaba más.

-Yo…- Fue todo lo que contesto antes de sentir como explotaba en el interior del castaño.

-Ahh…- soltó cuando sintió la semilla de Riku inundar su interior para momentos después correrse de nueva cuenta.

De forma lenta comenzó a caer sobre el cuerpo bajo él esperando a que su respiración se normalizara al igual que la del menor.

-Bien- dijo todavía acelerado.

-¿Bien qué?- preguntó mientras abrazaba al otro.

-Creo que la primera ronda estuvo bien- decía mordiendo levemente la oreja de Sora.

-¿La primera?-preguntó acompañado de una risita.

-Sí, ¿recuerdas lo que te dije que iba a pasar si comenzaba a actuar en serio?

-Que no podría sentarme o caminar bien durante un mes.

-Exacto, pues bien. Pienso cumplirlo.- Le dijo mientras se separaba de él

-Oye, podrías, no sé ¿reducir la sentencia un poco?- pidió nervioso.

Una sonrisa salió de los labios de Riku antes de besarlo de forma rápida y añadir un "No lo creo". Tomó al castaño de las caderas para invertir posiciones.

-Es tu turno de estar arriba- palabas que muchos que interpretan el papel pasivo en una relación, les hubiera encantado escuchar, pero para Sora significaban otra cosa.

-¿Cuántas veces planeas que lo hagamos Riku?- preguntó sabiendo que la única intención de Riku al ponerlo sobre él era para ver como el chico se auto penetraba.

-Al menos unas seis o ¿es poco para ti?- rodeo la cintura del chico con sus brazos provocando que sus cuerpos se juntaran más y por lo mismo ocasiono un roce entre los miembros de ambos.

-Hah… al contrario… es demasiado ¿no prefieres tenerme atado a la cama?- preguntó con sarcasmo mientras intentaba no moverse demasiado para no provocar otro roce.

-No creas que no lo pensé, fue mi primera idea- contestó moviéndose otro poco logrando arrancar otro gemido por parte de Sora.

-Aah… Riku, espera. Estoy intentando negociar contigo- decía intentando deshacer el abrazo pero provocando más fricción.- aa…ah…- sentía como su entrepierna comenzaba a despertar de nuevo.

-No intentes negociar, no vas a conseguir nada.- contestó mientras llevaba sus manos a los testículos del menor; buscando excitarlo más.

-No… ah Riku… oye- intentaba reclamar por los roces del otro, pero no podía decir mucho.

-Sora, ¿vas a hacerlo ya o quieres que vuelva a tomar el mando?- preguntó socarronamente.

-Bien…. Bien… ya voy- decía poniendo fuerza en sus brazos para quedar sentado sobre Riku. Dirigió su mirada hacía el miembro del mayor para después soltar una pequeña risa. –Aún no has despertado del todo- dijo burlón.

-Pues ayúdame a hacerlo.

El castaño comenzó a descender hasta quedar a la altura de la entrepierna del peli plateado y poder hacer su "tarea".

-So… Sora- dijo cuando sintió como el menor comenzaba a juguetear con su hombría. –Ni pienses en… demorarte mucho- advirtió.

-¿Por qué no?- pregunto dejando su labor con la boca pero continuándolo con la mano; ejercía un poco de presión en el glande seguido de un sube y baja.- Puedo desquitarme por lo mucho que me hiciste sufrir. –dijo con tono amenazador.

-Recuerda que aún no terminamos. –le dijo intentando dejar bien en claro la amenaza.-Y que aun te puedo hacer sufrir.

-Lo sé, pero…me arriesgaré un poco- dijo volviendo sus movimientos más lentos, por tanto más tortuosos.

-Ahh… Sora- se retorció antes de levantarse sólo un poco para separar al chico tomándolo por los hombros.- Es suficiente- decía viendo al otro a los ojos, tratando de indicarle que se detuviera.

-Aún puedo hacer más- contestó acompañado de un puchero.

-Lo sé, pero quiero que hagas otra cosa- dijo con deseo mientras volvía a recostarse y veía como Sora volvía a la posición inicial.

-Sí, sí. Ya voy- nuevamente quedó sentado sobre el mayor. –Bien… aquí voy- decía soltando un suspiro mientras comenzaba a colocarse sobre el miembro de Riku.

-Cuando quieras- disfrutaba de la situación, pocas veces había visto lo que estaba viendo en esos momentos, en la relación. Sora no acostumbraba mucho a hacerlo.

Soltó otro suspiro en un intento por tomar valor antes de comenzar a actuar

-ahh…-Descendía poco a poco, no tenía gran práctica en cuanto a esa posición pero creía que lo estaba haciendo bien. Sintió como Riku lo tomaba por la cadera para ayudarlo un poco.

-Tardas mucho- dijo antes de sentar a Sora de una buena vez.

-Hah… ¿por qué eres tan desesperado?- le preguntó tras recuperarse un poco.

-Porque ya espere mucho tiempo, anda- dijo haciendo un movimiento con la cabeza. –Muévete.

-Ya sé, ya sé- El castaño poco a poco comenzó con el sube y baja; logrando un poco más de profundidad en las estocadas. –Ahh….hah…- Poco a poco aumentó la velocidad en la cual se movía. –Ahh… Riku- cerró los ojos al sentir la oleada de placer recorrer su cuerpo justo en el momento en que una estocada llegó a lo más profundo, por esa razón no pudo ver la expresión de Riku, no pudo percatarse de la esencia de lujuria que comenzaba a invadirlo. La habitación volvió a inundarse de gemidos, repitiendo la historia que hace minutos había pasado, provocando también que el ambiente adoptara el aroma a sexo. Los llamados de ambos hacía el contrario era lo único coherente que se lograba escuchar y las figuras de los dos cambiando de posición eran cubiertas solo por las sombras.

-¡Maldición Riku!, te dije que era demasiado- se quejaba el castaño mientras permanecía recostado boca abajo en la cama cubierto sólo por las sábanas.

Una fuerte risa fue la respuesta del mayor. –Yo te lo advertí, así que no puedes quejarte- se encontraba sentado a un lado del chico.

-No puedo creer que no hayas tenido piedad de mi- decía ocultando su rostro en la almohada. -¡Demonios que fueron seis veces!- gritó haciendo que el volumen de su voz quedará ahogado en la almohada.

-Pero no vas a negar que lo disfrutaste- dijo burlón al saber que aun con todo y el dolor, al menor le había encantado la reconciliación. -¿O sí?

-Cállate- dijo con voz más baja, no quería levantar el rostro y dejar en evidencia el color rojo que lo invadía.

-No te escondas- le decía inclinándose sobre él y comenzando a depositar besos en su espalda. –No me gusta.

-Déjame- contestó con un tono de voz parecido a un berrinche. -¿Ahora qué voy a hacer cuando llegue Cloud?

-Decirle que tú lo provocaste.

-¡Estas bromeando ¿cierto?!- dijo levantando la voz al mismo tiempo que intentaba incorporarse pero quedando a mitad de "camino"- Maldición- se quejó llevando su mano a la espalda baja.

-Ya deja de quejarte- le dijo acercándose un poco más a él- que esto sólo fue el primer día.

-No seas tan cruel- pidió dirigiéndole una mirada de clemencia.

-Tendré que pensármelo- dijo antes de besarlo lo más tranquilamente que pudo. -¿Qué te parece si vamos a tomar un baño?- preguntó llevando su mano a la zona dolorida del menor.

-En un rato más-dijo recostándose de nuevo. –Riku…

-¿Qué pasa?

-¿Por qué no has hablado con Axel?- tenía la mirada fija en el rostro del mayor esperando ver una reacción específica.

-Lo he olvidado.

-¿Cómo puedes olvidar hablar con alguien?- preguntaba incrédulo.

-Pues así de sencillo- decía levantando los hombros –No sé, no lo he encontrado necesario.

-¿Sabes? No es que él quiera sentirse así o que no quiera superarlo. No es algo tan sencillo.

-Lo sé, lo sé; es sólo que…- se levantó de la cama con la intención de comenzar a vestirse.- no lo puse como prioridad. – Contestó sentándose en el borde de la cama.

-Yo fui a hablar con él- dijo como si nada.

-Y… ¿cómo lo viste?

-Logré subirle el ánimo con la noticia de Roxas.

-Eso es bueno.

Los dos se quedaron en silencio, por el momento no había nada que decir. Al menos no algo que calmará los nervios que sentía cada uno debido al cambio de conversación tan repentino.

-Hablaré con él mañana que lo vea en la universidad- dijo con un suspiro mientras se levantaba de la cama.- ¿Te parece bien?- preguntó dirigiendo su mirada hacía el castaño.

-Si,- contestó recostándose completamente de nuevo- me parece buena idea- decía cerrando sus ojos al sentir el contacto de Riku sobre su cabeza. –Te hace falta hablar con él.

-Pero a quien más falta le hace es a Roxas, ¿cierto?

-Exacto, pero eso se va a resolver en unos pocos días.

-¿Cuántos exactamente?

-Cerca de dos semanas.

-Es poco tiempo. –dijo sentándose al lado del menor jugando aun con sus mechones. -¿Sora?- preguntó al no escuchar ningún comentario del otro. -¿Sora?- sonrió al percatarse que el chico había quedado profundamente dormido.- Creo que fue demasiado para ti.- decía mientras se levantaba y se dirigía a la ducha. -Bueno, al menos puedo dejarlo descansar- dijo por último mientras dejaba solo al chico y se preparaba para tomar un largo baño.

-¡Cloud ¿qué diablos estás haciendo?!- gritaba Sora desde la planta baja. Roxas por fin llegaba de Inglaterra y ellos ya estaban retrasados.

-Cálmate Sora; aún tenemos tiempo- se defendía el rubio mientras bajaba tranquilamente.

-Eso no es cierto- dijo con un toque de reproche e inflando un poco sus mejillas. Al ver esto el mayor no pudo hacer más que reír mientras tomaba las llaves de su auto, no podía culpar a Sora de todas maneras. Simplemente quería ver a su hermano y sabía que estaba haciendo un gran esfuerzo por ir; después de todo las sesiones del menor con Riku eran bastantes largas y el castaño pagaba gran parte de las consecuencias.