N.A. Hola a todos. Antes de nada quería disculparme por haber tardado tanto en subir este capítulo. Estoy ya con trabajos finales y exámenes y ese es el motivo principal de mi demora. Como siempre, quería agradecer a la gente que sigue el fic y que deja comentarios. Muchas gracias a todos! Sois los que me dais ánimos para escribir y continuar la historia. Y ahora, os dejo el siguiente capítulo. Espero que os guste. :)

K&S


Sebastian entró a su habitación dando un portazo. Se quitó su chaqueta y corbata en un rápido movimiento, lanzándolas al suelo, mientras se dejaba caer en su cama, tapando su rostro con su brazo en un intento de contener su frustración y sus ganas de gritar.

Habían pasado tres días desde su regreso de Nueva York y todavía no había conseguido hablar con Kurt. Era ridículo. Sebastian había estado esperando en Skype la noche del domingo en vano. Kurt no se había conectado, a pesar de que Sebastian, al ver que no lo hacía, le había enviado mensajes al móvil y privados al twitter. Intentó llamarle varias veces, pero Kurt no tomó la llamada.

Sebastian había insistido con llamadas y mensajes en los siguientes dos días, pero el resultado había sido igual de frustrante, provocando que Sebastian dejara algún que otro mensaje de voz en el móvil de Kurt, cuyo tono enojado fue subiendo en igual medida a su frustración.

"Kurt, por favor. Ya no sé qué hacer para hablar contigo. Por favor, llámame"

"Esto es ridículo, Kurt. Te estás comportando como un idiota al ignorarme. Joder, coge el teléfono"

"Está bien, ¿sabes qué? ¡Me importa una mierda si volvemos a hablar o no! ¿Acaso te crees tan especial? ¿Crees que puedes ignorarme de esta forma? ¡Qué te jodan!"

Aunque rápidamente había vuelto a llamar disculpándose por su tono airado y rogando a Kurt que le llamara para que pudieran hablar de lo que había sucedido.

"Eh…Kurt. Siento mucho lo que te dije antes. Por favor, perdóname. No lo decía en serio…uhmmm joder, es que esto es tan frustrante. Sólo quiero hablar contigo. Por favor, llámame"

Tumbado en su cama, Sebastian solo sentía ganas de llorar y eso era algo que le provocaba rabia, a la vez que miedo. ¿Acaso sus sentimientos por Kurt eran tan fuertes? ¿Acaso Kurt se había arraigado tanto en su corazón? ¿Qué pasaría si Kurt no quería volver a hablar con él nunca más?

Escuchó la puerta de la habitación abriéndose y apartó su brazo, todavía sobre su rostro, para entrever a Jeff que estaba de pie, en frente suyo, con los brazos cruzados y mirándole con preocupación.

"¿Qué te pasa? Llevas días de un estado de ánimo..." preguntó Jeff.

"No me pasa nada", contestó secamente Sebastian, volviendo a colocar su brazo sobre su rostro de modo que no pudiera ver a Jeff.

"¡Claro que te pasa! Y estás así desde que llegaste de Nueva York, ¿pasó algo con Kurt?"

No hubo respuesta por parte de Sebastian.

"¡Joder, Sebastian, háblame! Quizás pueda ayudarte…" gritó con frustración Jeff.

Una risa cansada y forzada salió de los labios de Sebastian.

"¿Ayudarme? ¿Y cómo crees que podrías ayudarme?", retiró su brazo de su rostro y se incorporó para sentarse sobre la cama y mirar a Jeff. "¡Kurt no quiere hablar conmigo! ¡Eso es lo que pasa!" Sebastian colocó sus codos sobre sus rodillas y se cubrió el rostro con las manos.

"Ya no sé qué hacer Jeff. He llamado a Kurt un montón de veces pero no coge mis llamadas. ¡Me está ignorando!", retiró sus manos de su rostro para mirar a Jeff con el rostro compungido, "Y lo peor es que no sé por qué no quiere hablar conmigo"

Jeff se sentó en la cama al lado de Sebastian.

"Entonces, ¿no pasó nada en Nueva York con él? Me refiero a algo que le molestara o que pueda explicar su comportamiento.

Sebastian se quedó en silencio sin mirar a Jeff, con la mirada fija a un punto de la pared de enfrente. Cuando vio que Sebastian no le contestaba, Jeff insistió.

"¿Sebastian?"

"Le di una mamada" dijo Sebastian con la voz apenas audible, tanto que a Jeff le costó averiguar si había escuchado correctamente.

"¿Qué?"

"¡Joder, ya me has oído! ¡Le di a Kurt una mamada!" gritó Sebastian, tras pasarse las manos por el rostro con frustración. Entonces se levantó de un salto de la cama y empezó a pasearse por la habitación nerviosamente.

"Salimos a una discoteca y bebimos un poco. Bueno, Kurt bebió mucho y yo…bueno, yo no tanto. ", se detuvo para mirar a Jeff por el rabillo del ojo, observando su reacción. Sin embargo, prosiguió. "El caso es que fue una pasada, todo fue muy bien, pero por la mañana…no sé, pero Kurt estaba raro. Creo que estaba arrepentido de lo que pasó"

"¿Crees?", le interrumpió Jeff. "¿Acaso no hablasteis sobre lo que pasó esa noche a la mañana siguiente?"

Sebastian negó con la cabeza.

Jeff dio un suspiro de impotencia. "Joder, tuve que marcharme corriendo para no perder el avión", se excusó Sebastian, "pero le dije a Kurt que quería que habláramos sobre lo que había pasado, esa noche por Skype. Nunca se conectó. Le llamé, le mandé mensajes y nada. Me está ignorando."

"No me parece algo que Kurt haría. Kurt es de los que habla las cosas" dijo Jeff, cavilando.

"¡Pues parece que ahora no quiere! ¡Maldita sea! Ya no sé qué hacer, Jeff", dijo Sebastian con frustración, pero Jeff seguía pensando acerca del extraño comportamiento de Kurt.

"Sebastian…¿seguro que no hiciste o dijiste algo que le molestara? Es que me parece tan raro-"

"¡Ah, claro! Tengo que ser yo siempre el que la jode, ¿no?", gritó airado Sebastian. "¡Pues déjame decirte que esta vez no he sido yo quién la ha cagado! Si algo hice, fue tratar a Kurt mejor de lo que jamás he tratado a nadie, pero ohhh, no, la princesa tenía que arrepentirse de lo que pasó entre nosotros y en vez de hablar las cosas, decide ignorarlo todo e ignorarme a mí." Jeff podía sentir como la ira aumentaba en el rostro de Sebastian.

"¿Pues sabes qué? Ya me he cansado de que me ignore. ¡A la mierda Kurt Hummel!" gritó Sebastian, antes de abrir la puerta y salir de la habitación, dejando a Jeff mirando hacia el lugar por donde había desparecido.

Jeff suspiró y se levantó para cerrar la puerta. Sabía que Sebastian llevaba sin dormir bien desde que volvió de Nueva York –sus ojeras eran una buena prueba de ello- y también sabía que su desesperación y frustración se habían estado acumulando. Por eso, decidió no ir detrás de Sebastian, estando bastante seguro de que su compañero de habitación debía querer estar solo al menos un rato.

Toda esta situación ciertamente le parecía muy extraña. Kurt no era del tipo de persona que no querría hablar con Sebastian a la mañana siguiente, y Sebastian había dicho que era Kurt quién se comportó de forma extraña. Algo tenía que haber pasado que Sebastian no le estaba diciendo. Y Jeff se moría de curiosidad por saberlo.

Tomó su teléfono móvil y buscó entre sus contactos el nombre de Kurt. Quizás, Kurt querría hablar con él y podría averiguar qué había pasado a la vez que intentar suavizar las cosas entre sus amigos, todo en una misma jugada.

K&S


Kurt llegó de trabajar y tiró su bolsa a un lado de la cama, dejándose desplomar sobre ella derrotado. Apenas había podido dormir desde que Sebastian dejó su apartamento el domingo por la mañana.

Esa noche había sido incapaz de conectarse a Skype. Ignoró las llamadas y mensajes de Sebastian, sin ni siquiera leerlos. Tenía ganas de golpearse a sí mismo por ser tan idiota como para haberse dejado sucumbir ante sus encantos. Puede que esa noche ambos hubieran bebido, pero Kurt no estaba tan borracho como para no saber lo que estaba haciendo. Y eso, para él, era lo peor. Porque a juzgar por lo que había escuchado esa mañana desde su cuarto de baño, Sebastian puede que sí hubiera estado tan borracho como para no saber lo que hacía, provocando que en la mañana se maldijera a sí mismo por haberse acostado con él.

Eso parecía ser una constante en la vida de Kurt. Los chicos, sólo parecían encontrarlo lo suficientemente sexy como para querer acostarse con él cuando estaban borrachos. La primera vez que Blaine había mostrado un verdadero interés por acostarse con él, había sido aquella fatídica noche en Scandals.

Kurt, a pesar de considerarse a sí mismo un romántico empedernido, siempre había tenido el anhelo de que su novio, al menos, le encontrara alguna vez tan sexy e irresistible que deseara tener sexo con él a todas horas. Al menos, a él así le había ocurrido durante su relación con Blaine. Dios santo, eran adolescentes con las hormonas disparadas después de todo. Pero Blaine, no sólo se había negado a tener relaciones con Kurt durante meses, sino que cuando decidió tenerlas, había estado completamente borracho. Después de eso, había pasado meses ignorándolo, y solo enrollándose con Kurt en citas programadas para ello, cuando el calendario que Blaine había hecho, así lo establecía.

Kurt había estado tan enamorado de Blaine, que ese amor había cegado su entendimiento. Pero ahora podía ver con claridad que Blaine nunca lo había deseado realmente.

Sebastian había sido un gran e inesperado amigo en los últimos meses y Kurt sabía que había desarrollado sentimientos por su amigo. Pero también sabía, en el fondo de su corazón, que todavía desconfiaba de que las palabras de Sebastian elogiándole fueran verdaderas al cien por cien. Sabía que Sebastian había dicho que llegó un punto en el que se dio cuenta que todo es diversión y juegos hasta que dejan de serlo. El intento de suicidio de Dave había sido el hecho que le hizo darse cuenta de ello y Kurt tenía la sospecha de que el inesperado intento de Sebastian de ponerse en contacto con él y labrar una amistad podría deberse a un sentimiento de culpabilidad por cómo Sebastian le había tratado en el pasado. No es que Kurt no lo hubiera perdonado a estas alturas. Además, él también insultó a Sebastian durante sus intercambios épicos. Pero ese sentimiento de inseguridad estaba tan arraigado en Kurt que no podía sino maldecirse por ello.

Los días siguientes a la partida de Sebastian de Nueva York, Kurt había seguido ignorando las llamadas, aunque el motivo para ello fue cambiando. El arrepentimiento dio paso al miedo. En el fondo, Kurt sabía que el no querer contestar a las llamadas de Sebastian se debía al hecho de no querer escuchar de los propios labios de Sebastian cómo se arrepentía de lo que había pasado esa noche con Kurt. No quería oírle decir que sólo había sido un error de borrachos y que podían seguir siendo amigos. Como si nada hubiera pasado. Como si esa noche no lo hubiera significado todo para Kurt. Sabía que tarde o temprano debería enfrentarse a la verdad. Pero en este momento, era más fácil simplemente ignorarlo.

El teléfono de Kurt sonó y lo sacó de su bolsillo con miedo de mirar a su pantalla y ver el nombre de Sebastian en ella. Sin embargo, fue el nombre de Jeff el que parpadeó en el dispositivo.

¿Qué podía querer Jeff? Kurt no tenía ganas de hablar con nadie, pero Jeff había sido un buen amigo que le había ayudado a descubrir la verdadera personalidad de Blaine. Con un suspiro pulsó la pantalla para descolgarlo.

"¿Jeff?"

"Hey, Kurt. ¿Cómo estás?"

Kurt suspiró con demasiada fuerza mientras se recostaba en su cama. "No demasiado bien, pero lo voy a estar"

"¿Se trata de Sebastian?", preguntó Jeff con seguridad en su voz

"Sí, pero no tengo ganas de hablar de él. ¿Por qué me llamabas?"

"Pues no te va a gustar mucho mi respuesta, porque precisamente te llamaba por él" contestó Jeff.

"¿Le pasó algo? ¿Está bien?" Kurt frunció el ceño al darse cuenta de su pregunta, pero no pudo evitar que la preocupación se adueñara de él. Y se maldijo internamente por ello.

"Tranquilo, no le ha pasado nada. Pero no está bien. Desde que volvió de Nueva York se la pasa o bien en clases o bien solo. Rehúye la compañía de todo el mundo y se le ve deprimido. Es como si no tuviera ganas de nada. ¡No le he visto burlarse de nadie ni sacar su sarcasmo y lengua afilada ni una sola vez desde que regresó, Kurt! ¡Me tiene preocupado!", dijo con angustia Jeff.

Kurt no sabía que decir. Había pensado que para Sebastian no había significado nada lo que pasó en Nueva York. Pero si era verdad lo que Jeff decía podía significar que también le había afectado de alguna manera, aunque solo fuera por la culpa de haberse acostado con Kurt.

Jeff esperó a que Kurt dijera algo, pero cuando solo obtuvo el silencio en respuesta, decidió ir directo al grano.

"Kurt. Pasó algo entre vosotros en Nueva York, ¿verdad? Y no lo niegues porque no soy tonto. Comparto habitación con Sebastian y en estos tres días no se ha apartado de su móvil ni un segundo. Sé que ha estado llamándote y enviándote mensajes y que tú no le has contestado. Así que me vas a contar ahora mismo que narices ha pasado entre vosotros, porque estoy harto de ver a Sebastian escabulléndose a algún lugar solitario de Dalton para llorar sin que nadie le vea."

Un jadeo escapó de los labios de Kurt. "¿Sebastian ha estado llorando?"

"Sí, Kurt. Lo he pillado llorando un par de veces al entrar a la habitación, aunque ha intentado disimular para que no me diera cuenta."

"Pero…yo…no lo entiendo", sollozó Kurt.

"Kurt, ¿por qué no me cuentas que ha pasado? Creo que sabes que puedes confiar en mí, ¿verdad?"

Kurt asintió con la cabeza, inconsciente al hecho de que Jeff no podía verlo. Su cabeza le daba vueltas a lo que acababa de decirle Jeff. ¿Por qué Sebastian parecía estar afectado por lo que había pasado? ¿Acaso el que Kurt le ignorara estaba hiriendo a Sebastian? ¿Podía Sebastian estar sintiendo lo mismo que Kurt? No, negó con la cabeza. Kurt había escuchado claramente como Sebastian había maldecido el hecho de haberse acostado con él nada más despertarse. Aún así, sintió que tenía, de alguna forma, la necesidad de hablar con alguien de esto. Alguien que no fuera ni Rachel y Santana. Dando una fuerte inhalación, se armó de valor y decidió confiar en Jeff.

"Sebastian y yo…" empezó dubitativo.

"¡Os acostasteis! ¡Lo sabía!", interrumpió Jeff en un grito.

"Bueno, en realidad no nos acostamos. Quiero decir que no hubo…eh…es decir…Sebastian me dio una mamada", Kurt terminó de decir a toda prisa.

Hubo un silencio, antes de que Jeff interviniera. "Bueno, no me sorprende. Quiero decir que estaba claro que algo iba a pasar ese fin de semana"

Kurt frunció el ceño ante la afirmación de su amigo, sin comprender demasiado que quería decir con ello. Sin embargo decidió proseguir.

"El problema es que ambos habíamos bebido esa noche. Mucho. Muchísimo. Aunque yo no estaba tan borracho como para no saber lo que estaba pasando."

"Entiendo. ¿Crees que Sebastian sí estaba demasiado borracho para no saber lo que hacía?", preguntó Jeff.

"No lo creo. Lo sé. Por algo que oí a la mañana siguiente" dijo Kurt.

"Sigue", le animó Jeff.

"El caso es que por la mañana yo me desperté antes que él y fui al baño que está anexo a mi habitación. Cuando estaba allí, escuché a Sebastian despertarse y empezó a maldecir en voz alta. Solo le escuchaba decir "Mierda, mierda", una y otra vez." Kurt empezó a sollozar. "Está claro que cuando se dio cuenta de lo que había hecho, se arrepintió de todo. Él no sabe que le escuché. Después de eso, no tuvimos mucho tiempo para hablar. Pero puede que nos dijéramos un par de cosas un poco hirientes" Dijo Kurt con amargura y tristeza en su voz.

"Kurt-" Jeff interrumpió.

"No, ya ¿qué importa? De todos modos, está claro que si hubiera estado sobrio jamás se habría acostado conmigo" Kurt no pudo seguir, cuando sus lágrimas empezaron a caer por sus mejillas.

"¡Cállate Kurt! ¡No sabes lo que estás diciendo!", Jeff gritó molesto.

"No, Jeff. Te agradezco que quieras darme ánimos, pero yo sé que Sebastian nunca me consideró atractivo y aunque ahora se puede decir que somos amigos, eso no cambia el hecho de que yo sigo siendo para él "cara gay"". Jeff pudo escuchar los sollozos al otro lado de la línea. "El problema es que he desarrollado sentimientos por Sebastian", prosiguió Kurt, intentando nivelar su voz, "por eso no le he estado contestando al teléfono. No quiero oírle decirme que solo fui un error de borracho"

"Dios mío, Kurt. ¿No tienes ni idea verdad?", preguntó Jeff.

"¿De qué?", preguntó Kurt perdido.

"De lo mucho que le gustas a Sebastian", respondió Jeff.

"¿Qué estás diciendo?" preguntó Kurt, frunciendo el ceño.

"Kurt, no creo que sea yo quien debiera decírtelo, pero ya que Sebastian es tan tonto como para no habértelo confesado a estas alturas, creo que como compañero de habitación de él y amigo de ambos, es mi deber intervenir." Jeff resopló, "¡Dios mío, sois tan idiotas los dos!"

"¡Jeff!", le regañó Kurt, queriendo que su amigo le aclarara a qué se refería.

"Sebastian lleva enamorado de ti desde que te conoció en el Lima Bean, en tu último año en el McKinley", dijo Jeff con solemnidad.

Kurt se quedó en shock, negando con su cabeza, sin querer creer lo que Jeff decía. "No es verdad. No puede ser verdad. ¡Pero si no hacía más que insultarme!"

"Los detalles de cómo su retorcida cabeza funciona está fuera de mi alcance. Eso tendrás que preguntárselo a él. Pero lo que te digo es cierto. Nunca he visto a nadie tan colado por otra persona como Sebastian lo está de ti. Y como te digo, no es algo de ahora. Hace mucho que está enamorado de ti. Cuando te prometiste a Blaine, Sebastian no quería que los Warblers participaran. Se negaba en redondo. Muchos pensaron que era por Blaine, pero yo sé que era por ti. Después de que le dijeras a Blaine que sí, sé que vino al cuarto a llorar."

"Aún no lo entiendo. ¿Cómo puedes estar tan seguro? ¿Acaso Sebastian te dijo que estaba enamorado de mí?", preguntó Kurt, no pudiendo ignorar el hecho de que su corazón cada vez latía más rápido en su pecho.

"No hizo falta. Me di cuenta de cómo te miraba cada vez que nos encontrábamos en grupo. Puede que interpretara el papel de alguien que iba detrás de Blaine, pero a quién no quitaba los ojos de encima era a ti."

"Puedes estar equivocado. Yo era su enemigo número uno", dijo Kurt aún incrédulo.

"Está bien. ¿Quieres más pruebas? No quería llegar a contarte esto, pero con tu terquedad no me dejas otra opción. Espero que a Sebastian no le importe que te confiese sus más sucios secretos", dijo Jeff con una risita final.

"¿Cómo?"

"Sebastian ha visto todos los videos de tus actuaciones en el McKinley una y otra vez. Yo creo que ha visto cada uno más de cien veces"

"Eso no prueba nada. Puede haber estado viendo los videos del Glee Club como rival, cuando buscaba como vencernos en las Regionales"

"Sí, es cierto", dijo Jeff, "exceptuando el hecho que no lo he visto viendo videos de solos de los otros miembros del McKinley"

Kurt permaneció en silencio, así que Jeff decidió ir a por todas. Qué más daba ya.

"¿Quieres más pruebas? Eres total y completamente el tipo de Sebastian"

"¿Qué quieres decir?", preguntó Kurt con voz baja.

"Su actor porno favorito se parece muchísimo a ti"

Kurt dio un jadeo ante la confesión de Jeff.

"¿Más pruebas? Uhmm, bueno, no es que tenga prueba de ello, pero fue bastante evidente que cuando salió el número de la revista Vogue en la que salieron tus fotos, se masturbó con ellas. Más o menos cómo que le pillé con las manos en la masa", Jeff dio una fuerte risotada.

Kurt podía sentir el calor aumentando en sus mejillas. Sin duda, no había esperado ninguna declaración como esta cuando había contestado a la llamada de Jeff. Aún no podía creer en las afirmaciones de Jeff. ¿Sebastian estaba enamorado de él desde hacía tanto tiempo? ¿Se sentía atraído por él físicamente? ¿Tanto que se masturbaba viendo una foto suya? No podía creerlo. Y si fuera cierto, ¿por qué demonios nunca se lo había confesado y en su lugar se dedicó a ir tras de Blaine y a insultar a Kurt de todas las maneras posibles?

"Kurt," oyó la voz de Jeff rompiendo el hilo de sus pensamientos. "Lo que te quiero decir es que Sebastian está enamorado de ti desde hace mucho y estoy seguro que no se arrepintió de acostarse contigo. Habla con él, aclarad las cosas. Porque estoy harto de ver cómo perdéis el tiempo. Sobre todo Sebastian. Debería haberte confesado lo que siente hace mucho. No te niegues la oportunidad de estar con él. Ya sabemos que él es un idiota la mayor parte del tiempo, pero pensé que tú serías la parte racional de esta pareja"

Pareja. Kurt empezó a pensar en la posibilidad de que lo que Jeff le había dicho fuera real. Si Sebastian realmente estaba enamorado de él, ¿podrían llegar a ser realmente una pareja? ¿Quería Kurt tener una relación con Sebastian? Sin duda. ¿Acaso funcionaría? No lo sabía pero estaba dispuesto a intentarlo.

"Gracias Jeff por contármelo", dijo Kurt, respirando con mayor facilidad ahora.

"¿Me prometes que hablarás con él?", preguntó Jeff.

"Te lo prometo", respondió Kurt con una sonrisa.

"¡Biennn!", chilló Jeff, mientras Kurt reía al escuchar a su amigo. "Si esto acaba en boda, exijo ser el padrino, por lo menos"

"¡Jeff!", le riñó Kurt. "Todavía tengo que hablar con Sebastian. Y ni siquiera estamos saliendo juntos por ahora"

"Ya, ya. Pero si hay boda, ya sabes", siguió bromeando Jeff.

Kurt se rio y se despidió de Jeff. A continuación, dio un par de respiraciones profundas para relajarse y encontrar el valor que necesitaba, y pulsó en el número de Sebastian.

K&S


Sebastian estaba bajo un árbol en los jardines de Dalton al que solía ir cuando deseaba estar a solas para pensar. Últimamente estaba yendo mucho, se dio cuenta. Se dejó a sí mismo vagar por los recuerdos de la suavidad de la piel de Kurt bajo sus manos, los gemidos y jadeos que Kurt hacía mientras se desmoronaba bajo su toque.

El tono de su móvil le obligó a volver a la realidad y miró un par de veces para asegurarse de que no estaba imaginándose nada. Era Kurt. Todo su cuerpo tembló de emoción y temor ante lo que iba a pasar a continuación. Entonces descolgó el teléfono.

"Kurt", su voz salió entrecortada.

"Sebastian", oyó la voz de Kurt en un susurro.

Sebastian no pudo evitar suspirar de alivio al escuchar la voz del chico que le había robado el corazón. Pero también sintió molestia por los días de angustia que le había hecho pasar.

"Por fin. Te he estado llamando sin parar. ¿Por qué demonios me has estado ignorando?", preguntó Sebastian con más alivio en su voz del que había pretendido.

"Lo siento, pero necesitaba pensar", dijo Kurt.

"¿Pensar? ¿En qué demonios necesitabas pensar? ¿Te das cuenta de todo lo que ha pasado por mi cabeza después de que tuvimos sexo y me ignoras durante tres días? ¡Tres malditos días!", gritó Sebastian, dejando escapar toda la frustración que había estado acumulándose durante días.

"Pensé que te arrepentías de lo que pasó entre nosotros", dijo Kurt con un hilo de voz.

"¿Arrepentirme? Joder, ¿qué te hizo pensar eso?", preguntó Sebastian confundido.

"Te escuché maldiciendo cuando te despertaste y te diste cuenta que habíamos tenido sexo"

Sebastian frunció el ceño intentando recordar a qué podía estar refiriéndose Kurt.

"No sé de qué hablas Kurt"

"Yo estaba en el baño y empezaste a decir, "joder, mierda, joder". ¡Era lo único que salía de tu boca cuando te despertaste! ¿Qué querías que pensara?", gritó Kurt con frustración.

Sebastian intentó recordar el momento al que se refería Kurt y de repente comprendió a lo que se refería. Soltó una fuerte risotada que no pudo evitar, dejando que su tensión se aflojara.

"Maldita sea, Smythe, ¿de qué te ríes?"

Sebastian intentó detener su risa a duras penas para poder contestar a Kurt.

"Joder, Hummel. Ya sé a lo que te refieres. Me desperté en tu cama y me di cuenta que me había quedado dormido e iba a perder el avión. ¡Ese es el motivo por el que empecé a maldecir! ¿Así que eso fue todo? Eres tan reina del drama…"

Kurt se quedó pálido al darse cuenta de que todo el sufrimiento, todas las lágrimas derramadas de los últimos días se habían debido a un malentendido.

"¿Y qué querías que pensara? Tampoco ayudó mucho que cuando me viste molesto dijeras que cuando uno está borracho hace cosas que no haría estando sobrio", dijo Kurt con malestar. Sebastian se puso serio ante las palabras de Kurt.

"Siento mucho haber dicho eso. Soy un idiota que no puede evitar ponerse a la defensiva cuando algo me hace vulnerable"

"¿Qué te hizo vulnerable?", preguntó Kurt.

"Tú. Siempre me conviertes en alguien vulnerable" Kurt contuvo el aliento, toda su ira y frustración desaparecidas en ese momento.

"Kurt, con tu actitud fría esa mañana, pensé que te arrepentías de haber tenido sexo conmigo. Y me puse a la defensiva. Pero yo no me arrepiento de lo que pasó. ¿Y tú?", preguntó Sebastian con un hilo de voz.

"No. Me gustó mucho"

Sebastian, aliviado, dejó escapar una respiración que había estado conteniendo.

De repente, se produjo un silencio entre ambos, pero no era un silencio incómodo. Era como si ambos estuvieran asimilando el momento y la consecuencia de sus confesiones.

"Quiero verte", rompió el silencio Sebastian, con la voz entrecortada. "Necesito verte"

"Yo también quiero estar contigo", respondió Kurt.

"Ven a mi graduación. Es este sábado. Ya lo habíamos hablado, ¿recuerdas?", preguntó Sebastian.

"Sí. El viernes estaré en Lima, para la graduación del McKinley. No es que quiera encontrarme con Blaine, pero Artie, Tina y Sam me han invitado. Además el Sr. Schuester deja el McKinley y quiero despedirme de él. Santana también vendrá. ¿Podríamos vernos ya el viernes?", preguntó Kurt.

"Por supuesto, nene. ¿Crees que te voy a dejar sólo en el McKinley? Blaine podría intentar algo.", dijo Sebastian.

"¡Soy perfectamente capaz de cuidar de mí mismo!", espetó Kurt.

"Créeme que lo sé. Pero prefiero ir contigo. Además, así cuando la graduación termine podemos irnos por ahí.", dijo Sebastian con voz sexy.

"Me temo que eso no podrá ser. Los viernes hay cena familiar en mi casa. Es una tradición que no puedo saltarme. Pero quizás podrías venir", dijo Kurt con diversión en su voz.

"Uhmm. ¿Conocer a tu papá?", dijo Sebastian con vacilación en la voz.

Kurt se rio. "Tranquilo, Sebastian. No te voy a obligar"

"No es eso. Es que no me gustan los padres", contestó Sebastian, con amargura en su voz.

Kurt sintió que Sebastian estaba pensando en su propio padre, y sintió ganas de estar allí con Sebastian para poder abrazarlo.

"Hey. Siempre hay tiempo para que lo conozcas. Podemos encontrarnos un poco antes de la hora de la graduación del McKinley. Estaré llegando a Lima sobre las cuatro de la tarde. La ceremonia no es hasta las seis. ¿Quedamos en el Lima Bean a las cinco?"

"¿Lima Bean, eh? ¿Cómo en los viejos tiempos?", dijo Sebastian con ligera picardía.

Kurt no pudo evitar reírse. "Imaginé que te iría bien…¿de todas formas, tú vives ahí, ¿no?", dijo Kurt con diversión en su voz.

Sebastian dejó escapar una fuerte risotada. "Oh Dios, Kurt. No sabes cuánto he echado de menos esto", espetó Sebastian sonriendo, mientras Kurt sentía una calidez que inundaba su corazón.

K&S


N.A. El próximo capítulo será el reencuentro en Lima ;)