El tiempo se les estaba yendo bastante rápido, ya estaban a muy poco de llegar a su planeta hogar pero se la habían pasado muy bien…bastante bien; claro que Skoodge evito a toda costa tocar el tema sobre cómo era convivir con los humanos, a Zim seguramente no le gustaría recordarlo, y más por lo que le hizo a Dib, prácticamente lo hizo a un lado sin que le importara y solo por el deber de regresar a Irk; pero claro que después de todo a Zim si le importaba, no podría olvidar a Dib tan fácilmente.-Skoodge…dime una cosa.
-Claro Zim ¿Qué ocurre?
-Aún no hemos elaborado un plan para cuando lleguemos; sabes muy bien que no será fácil que Zim logre entrar a la Nave Insignia.
-Despreocúpate por eso, solo tienes que permanecer bien oculto y ya, de todas formas no creo que nadie vaya a fijarse en tu presencia.
Después de unos minutos más de viaje finalmente lograron llegar. Cuando la Nave Insignia estuvo frente a ellos, se encontraba la gran compuerta de acero que se camuflaba a la perfección con la propia Nave Insignia. Por medio de esa compuerta se le permitía la entrada y salida a naves de todo tipo; a la vez que la compuerta solo se abría desde adentro y era abierta o cerrada por medio de un guardia. Varios cruceros voot comenzaron a juntarse a la nave Alfa para igualmente poder aterrizar. Muchos de esos cruceros voot iban siendo tripulados por compañeros que tanto Zim como Skoodge conocían muy bien; todos ellos alguna vez también se entrenaron en la academia militar irken y justo ahora regresaban de misiones importantes para finalmente poder ser reconocidos como buenos invasores por Los Más Altos.
Debido al miedo, Zim tuvo que agacharse muy bien debajo de su propio asiento para evitar ser visto por alguno de todos ellos. Skoodge por otro lado esperaba que debido al gran tamaño de la nave Alfa, el guardia se confiara que él debía ser algún otro irken importante y lo dejara pasar sin ser cuestionado. Lamentablemente no ocurrió así. Los cruceros estaban entrando de uno en uno solamente, no importaba que así el proceso se tardara más, esa era la forma para que el guardia les permitiera el acceso a todos. La nave de skoodge se quedó hasta el último de toda la fila que los cruceros habían hecho para entrar ordenadamente.-Repórtese.-Pidió el guardia con rudeza cuando fue su turno, a la vez en que su imagen aparecía en el monitor de la nave Alfa.
-Soy el invasor…-Estuvo a punto de decir "Skoodge" pero recordó que Los Más Altos solo le habían permitido la nave Alfa al invasor Leggy, por lo que si el guardia descubría que primero Leggy supuestamente se fue con la nave y ahora resultaba que la tripulaba Skoodge, entonces habría problemas.-Soy el invasor Leggy, señor.-Volvió a decir con tono de militar. El guardia tardo unos segundos en responder, probablemente revisaba su base de datos para asegurarse que la información era correcta.
-Afirmativo; se le permitirá el paso en este instante invasor Leggy.-La compuerta finalmente les fue abierta y ya solo era cuestión de estacionar la nave dentro en su lugar correspondiente.
-Bien Zim, ya estamos aquí.-Le dijo Skoodge después de estacionar la nave.
-Pero el guardia aún está cuidando ¿Cómo crees que voy a poder salir?-Pregunto con miedo.
-Me voy a acercar a él y voy a distraerlo, mientras hago eso tú aprovechas y te sales.
-Entonces esperare tu señal.
-Sí.-Skoodge se bajó de la nave con cuidado. Su mente ya estaba ideando algún plan sobre qué le diría al guardia para distraerlo. Lentamente se iba acercando hasta él pero comenzaba a dudar si el guardia creería su mentira o no. Debido a que el lugar estaba exageradamente oscuro-y Skoodge ni siquiera entendía porque siempre ha sido así-y siendo iluminado por luces tenuemente brillantes, casi ni sintió cuando otro irken paso corriendo junto a su lado sorpresivamente y de igual forma su intención al parecer era acercarse hasta el guardia; y en lugar de entablar cualquier tipo de conversación, Skoodge pudo ver como ese otro irken no dudo ni un segundo para darle al guardia una buena descarga eléctrica por la espalda gracias a la ayuda de las extremidades de su PAK , haciendo así que el guardia cayera sin ningún cuidado directo hacia el suelo totalmente desmayado. Eso realmente había sido una sorpresa para skoodge. "¿Pero por qué no se me ocurrió a mi antes?"-Se dijo a sí mismo en tono de reproche. Podía escuchar como el otro respiraba agitadamente mientras intentaba calmarse, eso le decía a Skoodge que el misterioso irken de verdad actuó sin pensarse las consecuencias de su acto.-¿Q-quien eres tú?-Le pregunto. El otro dio unas cuantas respiraciones agitadas antes de responderle.
-Skoodge, soy Leggy.
-¿Leggy?-Repitió anonadado.
-Sí. Estaba esperando tu llegada, me preocupaba que jamás volvieras.
-Estoy bien, y gracias por la ayuda.
-No hay de que, pensé que en verdad la necesitarías.
-En serio Leggy, me dejaste sin palabras.-Dijo halagándolo.
-Está bien, pero olvidémonos del guardia que no es importante. Lo que importa es…si traes al Más Alto contigo.-Dijo en un susurro.
-Oh si, esta aun en la nave. ¡Ya puedes salir Zim, no hay peligro!-Grito para que pudiera oírlo. Ambos irkens escucharon unos pasos acercarse con rapidez, como si se tratara de alguien corriendo, ese definitivamente era Zim.
-Muy buen trabajo Skoodge,-Le dijo al llegar hasta ellos.- ahora solo tenemos que…
-Espera Zim,-Le detuvo.- yo no hice nada, mejor agradécele a Leggy.
-E-espera,-Dijo este último.- ¿Me estás diciendo que Zim es el Más Alto?
-Leggy, te advertí que si te lo decía yo mismo no me ibas a creer.
-Así es Leggy,-Zim tomo la palabra.- ¡Yo soy Zim! ¡El Más Alto Zim!-Y con aire de victoria levanto los brazos y con los puños bien cerrados. Pareciera que la idea ya le había gustado, y con ella había vuelto a ser el mismo de antes, ya no el irken que se dejaba manipular por un terrícola. A Skoodge eso le agrado verlo.
-Yo…yo nunca me imaginé que de verdad fueras a ser tú, Zim.-Dijo Leggy.
-¡Pero Zim siempre ha sido el indicado! Y me alegra que ya haya llegado la hora de que eso se reconozca. Ahora lo que tenemos que hacer es ir hasta donde Rojo y Purpura y exigirles lo que le pertenece a Zim.-Los tres irkens se dieron prisa para poder encontrar la sala donde Los Más Altos se encontraban dando otra ceremonia donde de nuevo se dedicaban a dar sus "discursos" a los invasores. Ya no se encontraban tan lejos para llegar. Cuando estuvieron frente a la enorme puerta que daba paso a la sala donde debían estar Los Más Altos, esta se abrió automáticamente dándoles el paso, interrumpiendo a su vez todo lo que ahí se estaba haciendo; toda la sala quedo en completo silencio y los ahí reunidos voltearon a mirarlos, la expresión en sus rostros era de sorpresa pura.- ¡Ustedes!-Les gritó Zim a sus líderes.
-¿Qué? ¿Quién eres?-Pregunto Rojo, entrecerrando los ojos para poder ver mejor, debido a que él y Purpura estaban muy alejados, no sabían de quien se trataba.
-¡Yo soy Zim!-Le respondió con voz firme.
-¿Zim?-Cuestiono Purpura.- ¿Pero que no se supone que estabas muerto?
-¡¿Qué Zim estaba muerto!? ¿Qué les hace creer eso?
Por unos segundos nadie se atrevió a decir nada, hasta que Rojo comenzó a hablar.-En verdad creímos que lo estabas.-Él y su compañero se abrieron paso entre la multitud de irkens mientras Zim acompañado de Leggy y Skoodge hacia lo mismo para poder quedar frente a frente.
-Entonces creyeron mal.-Dijo Zim sin inmutarse para nada. Después de eso Skoodge le hizo segunda.
-Admítanlo, ustedes siempre quisieron que Zim muriera estando en el espacio.
-¿Ah sí? ¿Acaso tienes algo que lo pruebe pequeñín?-Pregunto Rojo en tono desafiante.
-No.-Contesto decidido.-Pero puedo ver el sentimiento del fracaso en sus rostros, el plan que tenían después de todo no les funciono.
-¿Y después de todo, eso que?-Hablo Purpura.- ¿Ustedes en verdad creyeron que sería fácil llegar aquí y decirnos que le concedamos el poder al irken mas inútil y estúpido que puede existir?-Las palabras iban dirigidas estrictamente hacia Zim, quien comenzaba a sentirse sobrecogedoramente ofendido y empezaba a retroceder sobre sus pasos con lentitud.
-¡Aquí los únicos inútiles y estúpidos son ustedes!-Les grito Leggy amenazadoramente.
-¡¿Qué!? ¿Lo dices tú?-Dijo Rojo fingiendo decepción.-Después de que te permitimos tripular una nave Alfa ¿Así es como nos lo agradeces?
-En verdad no saben en el gran problema en el que se han metido.-Dijo Purpura; para inmediatamente después ordenarles a todos los demás.- ¡Mátenlos!-Pero nadie reacciono a la orden, solo se quedaban parados.- ¡¿Qué están esperando!? ¡Dije que los maten!
-Pero…Mis altos…-Hablo un pequeño irken de todos ellos.- ¿Matar a nuestros semejantes? Eso sería en contra de nuestros principios…
-¡No desobedezcas una orden!-Gritó totalmente enfurecido.
-Bien,-Interrumpió Zim con la misma perseverancia, sin sentir más miedo.-si en verdad quieren que moramos, háganlo ustedes mismos en frente de todos. Que vean el tipo de líderes a los que están obedeciendo. No serían más que unos asesinos… ¡Zim no teme morir aquí mismo!
Y de nuevo el silencio. Ni siquiera Rojo y Purpura se atrevían a actuar por su propia cuenta como Zim les había dicho.- ¿Lo ven?-Volvió a encararlos Leggy.-Les dije que eran unos inútiles y estúpidos, no pueden hacer algo solos.
-¡Es verdad!-Una vez más otro irken tomo la palabra; ese pobrecito tenia cargando una especie de mesa sobre su espalda literalmente; se veía que le causaba mucho dolor traerla así todo el tiempo.-Toda mi vida me he dedicado a servirles fielmente, llevándoles siempre todo tipo de bebidas que me encargan, pero nunca se molestan en darme las gracias; y siempre…siempre tengo que cargar con este peso encima de mi ¡Ya no lo soporto!-Finalmente de quito la mesa de encima de sí mismo en señal de protesta.-¡Si van a matar a alguien, que ese sea yo! ¡Ya no quiero seguir viviendo de esta forma!
-¡Yo tampoco lo quiero!-Se oyó la voz de otro irken un poco más lejos. Repentinamente todos los irkens empezaban a decir cosas como "¡Si, mátenme a mí también!", "¡Ustedes dos apestan siendo Los Más Altos!" Al parecer todo el mundo se estaba poniendo del lado de Zim, lo cual le alegro mucho.
-Creo que eso lo dice todo, ellos aclaman a Zim.-Dijo este con superioridad. Los Más Altos inmediatamente fueron acorralados por toda la multitud de irkens y fueron llevados a la fuerza a la sala principal de cruceros voot, mientras Rojo y Purpura protestaban y gritaban que los dejaran tranquilos, pero era inútil. Terminaron siendo metidos contra su voluntad dentro del primer crucero voot que se encontraron, y fueron lanzados al espacio, quedando así bien en claro que no se les permitiría regresar jamás, igual que hicieron con Zim al darle una misión falsa cuando en realidad lo que lograron es que fuera exiliado.
Después del suceso, los irkens no tardaron en aplaudirle a Zim agradeciéndoles que si no fuera por él jamás se hubieran podido deshacer de Rojo y Purpura.
-¡Te lo dije Zim, después de todo estabas destinado para ser el Más Alto!-Exclamo muy entusiasmado el invasor Skoodge.
-No canten victoria aun.-Intervino Leggy; luego se volteó a mirar a Zim.-Los demás no podrán empezar a aclamarte como El Más Alto a menos que cortes dos de tus dedos.
-¡¿Qué!? ¿Pero por qué?-Pregunto este bastante exaltado.
-Es la costumbre Zim.-Le explico.-Desde la Más Alta Miyuki, El Más Alto Spork, e incluso Rojo y Purpura tuvieron que hacerlo para demostrarles a todos su capacidad para gobernar el imperio sin necesitar dos de sus dedos. Claro que aunque Rojo y Purpura pudieron hacerlo, eso no significo que fueran buenos líderes, yo solo espero que tú tampoco nos vayas a decepcionar.
-No Zim…tú no tienes que hacerlo.-Le decía Skoodge con preocupación.
-Pero Leggy tiene razón.-Dijo Zim.-Si eso ya es una costumbre Zim no puede desobedecerla. Zim cortara sus pulgares…igual sus antecesores.
-¡Oigan todos!-Les hablo Leggy a el resto.- ¡Zim dice que cortara sus pulgares!-Ante la noticia todos se pusieron muy felices, daban gritos de ánimo y de felicidad y empezaron a encaminar a Zim de nuevo a la sala de discursos. Al estar ahí Zim se puso delante de todo el mundo para llevar a cabo el dichoso acto; desde el suelo comenzó a elevarse una superficie lisa que le serviría a Zim como una especie de mesa para apoyar ambas manos encima. Con algo de indecisión, pero finalmente apoyo sus manos sobre esta y luego procedió a sacar de su PAK dos extremidades. La punta de estas las posiciono al borde de sus dedos. Todos guardaron absoluto silencio y observaban atentamente.
"Esta bien Zim, si vas a hacerlo, que sea ahora"-Se dijo.
De un solo y rápido movimiento, Zim hizo que las afiladas puntas de sus extremidades cortaran cual cuchillos sus dos dedos pulgares.
El agonizante grito de dolor no se hizo esperar. Fue un grito tan ensordecedor y fuerte que no quisieras haber estado ahí para oírlo.
Pero eso fue suficiente para que todos se dieran cuenta de que finalmente la era de gobierno del Nuevo Más Alto Zim había comenzado.
