SALUDOS: ¡Hola a todos, bienvenidos a un nuevo capítulo de la Selección! Espero que estén teniendo un día genial, yo sigo disfrutando del periodo vacacional en mi casa, me he hecho un nuevo corte de cabello, y he estado comiendo a reventar! Cuando terminen las vacaciones voy a extrañar estar en esta situación, pero lo que más extrañare es el actualizar las historias seguido.
¡Les mando un enorme saludo desde México!
ADVERTENCIAS Y AVISOS:
–Debo recordarles que esta Historia se encuentra basada en la trilogía de Kiera Cass 3 así que las características de los personajes, diálogos y la mayor parte del contexto de la historia pertenece a ella. Otra parte pertenece a J.K. Rowling, y algunos diálogos son producto de mi imaginación.
–Agradezco a todas las personas que leen esta historia, a los nuevos a los viejos, a los que me dejan un review! Perdón si no contesto sus comentarios directamente, pero tengan por seguro que si leo todo! Muchas gracias 3
–El día de hoy, vengo con una actualización doble! Primero subiré este capítulo que es uno de los más cortos de la adaptación, y en los siguientes minutos cargaré el otro de más de 3000mil palabras! Espero que la disfruten tanto como yo a LEER!
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CAPITULO 12
–Sólo para guardar las apariencias, ¿te importaría ir tomada de mi brazo Granger?–me preguntó Malfoy, tras presentarse en mi habitación al día siguiente.
Yo no estaba muy segura de ello, pero finalmente lo hice. Mis elfinas domesticas ya me habían puesto un vestido de noche color azul con cintura imperio y las mangas cortas sobre los hombros. Tenía los brazos al descubierto, y sentía la tela almidonada del perfecto traje de Malfoy contra mi piel. Había algo en todo aquello que me hacía sentir incómoda. Él debió de darse cuenta, porque intentó distraerme.
–De verdad siento que hayas perdido la apuesta Granger.
–No, no lo sientes…sabes que puedes ser sincero conmigo Malfoy–dije sonriendo, dejando en claro que a mí tampoco me disgustaba el haber perdido.
–Es la primera vez que apuesto. Ha estado bien ganar–dijo, con un tono divertido.
–La suerte del principiante, supongo.
–Quizá–sonrió–. Pero he de decirte que tu pay no ha estado tan mal Granger…lo he probado, y no he muerto por ello–
Sentí que me sonrojaba con aquella confesión. Después de que había terminado de preparar el pay de fresas en las cocinas de la Mansión la noche anterior, los cocineros que trabajaban para la Sagrada Familia, eran quienes debían de probar el postre para darle una calificación. Así que el hecho de que Malfoy también lo hubiere probado realmente me sorprendía.
–Me alegra que sigas vivo, porque si te hubiere llegado a pasar algo por mi culpa seguro que no saldría viva de esta Mansión–dije pensando en el resto de las chicas de la Selección.
–Esta vez he de coincidir contigo Granger–señaló sosteniéndome la mirada por unos segundos, mientras caminábamos por lo largo del pasillo del tercer piso.
Como si quisiera decir algo importante, volteó de nuevo a verme, pero se contuvo y regreso su vista al frente.
–¿Y…cómo es tu familia, Granger?-dijo cambiando drásticamente de tema.
–¿Qué quieres decir?
–Pues eso. Que tu familia debe de ser muy diferente a la mía.
–Yo diría que sí –me reí–. Para empezar, nadie usa traje o vestido para desayunar.
Malfoy sonrió.
–Imagino que en casa de los Granger se usa más a la hora de la cena, ¿no?
–Por supuesto.
Chasqueó la lengua, divertido. Empezaba a pensar que quizá Malfoy no fuera tan remilgado como sospechaba.
–Bueno, soy hija única, en Londres las familias muggles acostumbran a tener muchos hijos, pero en mi caso no fue así. Aunque a diferencia de mis Padres…a mí sí me gustaría tener muchos.
–¿De verdad?–respondió, levantando las cejas.
–Sí–respondí, bajando la voz. No sabía muy bien por qué, pero me pareció que aquello era un detalle muy íntimo de mi vida. Solo Ronald era la única persona en el mundo a quien se lo hubiera dicho.
Sentí que la tristeza se apoderaba de mí, pero me sobrepuse.
Poco a poco fuimos llegando al final del pasillo y nos dirigimos a las escaleras. No parecía que tuviera ninguna prisa.
–¿Y tus padres?–dije.
–Ya conoces a mis padres.
–No, no los conozco. Conozco su imagen pública. ¿Cómo son en realidad?–pregunté, tirándole del brazo, aunque me costó un poco ya que incluso bajo las capas de tela de su fino traje, sentía la presencia de unos músculos fuertes y firmes.
Suspiró, pero estaba claro que no le exasperaba lo más mínimo. Daba la impresión de que le gustaba tener a alguien incordiándole. Debía de ser duro haberse criado en aquel lugar como hijo único.
Empezó a pensar en lo que iba a decir cuando saliéramos al jardín. Todos los guardias lucían una sonrisa pícara a nuestro paso. Y más allá nos esperaba un equipo de televisión. Por supuesto, querían estar presentes en la primera cita del próximo Heredero. Malfoy les hizo que no con la cabeza, y ellos se retiraron de inmediato.
Oí que alguien protestaba. No me apetecía nada que las cámaras me siguieran a todas partes, pero me parecía raro que se las quitara de encima.
–¿Estás bien? Pareces tensa–observó él.
–Tal vez tu si estés acostumbrado a que todo el Mundo se encuentre al pendiente de cada paso que das Malfoy, pero yo no soy así. No está en mi naturaleza.
Malfoy se rio discretamente, pero no dijo nada más. A medida que avanzábamos hacia el oeste, el sol iba quedando tapado por el enorme bosque de la Mansión, aunque aún faltaba mucho para que anocheciera. La sombra nos engulló y quedamos ocultos por la oscuridad. Aquello es lo que habría deseado la otra noche, cuando buscaba alejarme de todo. Allí sí que daba la impresión de que estábamos solos. Seguimos caminando, alejándonos de la Mansión y de la atención de los guardias.
–¿Qué es lo que te resulta tan confuso de mí?-cuestionó con semblante serio.
Vacilé, pero le dije lo que sentía.
–Tu carácter. Tus intenciones. No estoy segura de qué debo esperar de este paseo.
–Ah–se detuvo y se me puso delante. Estábamos muy cerca el uno del otro, y, a pesar del cálido aire estival, sentí un escalofrío en la espalda–. Creo que a estas alturas ya te habrás dado cuenta de que no soy de los que van con rodeos. Te diré exactamente qué quiero de ti.
Malfoy se acercó un paso más.
Se me hizo un nudo en la garganta. Me había metido yo solita en la situación que más quería evitar. Sin guardias, sin cámaras, sin nadie que le impidiera hacer lo que quisiera.
La rodilla se me disparó en un acto reflejo. Literalmente. Y le di un rodillazo en la entrepierna. Con fuerza.
Malfoy soltó un alarido y se encogió, llevándose las manos a la zona dolorida mientras yo daba un paso atrás.
–¿Y eso a qué ha venido?
–¡Si me pones un solo dedo encima, será mucho peor!
–¿Qué? ¿De qué demonios estás hablando Granger?
–He dicho que si…
–¡Estás loca! Eso no, ya te he oído la primera vez –dijo, frunciendo el ceño–.Pero ¿qué narices quieres decir con eso?
Sentí un calor que me invadía todo el cuerpo. Había sacado la peor conclusión posible y me había puesto en guardia ante algo que evidentemente no iba a suceder.
Los guardias se acercaron a la carrera, alertados por nuestra discusión. Malfoy los alejó con la mano, aún en una posición extraña, medio curvado.
Nos quedamos un momento en silencio, y, cuando él empezó a recuperarse del dolor, se me puso delante.
–¿Qué creías que quería?
Agaché la cabeza y me sonrojé.
–Granger, ¿qué te creías que quería? —insistió, evidentemente contrariado. Más que contrariado. Ofendido. Estaba claro que había adivinado lo que me había pasado por la mente, y no le gustaba lo más mínimo—. ¿En público? ¿Has pensado que te iba a…? ¡Por Salazar!, ¡seré todo lo malo que piensas que soy Granger, pero de lo que si estoy completamente seguro, es que ante todo soy un caballero!
Dio media vuelta y se dispuso a volver, pero se giró.
–¿Por qué te has ofrecido siquiera a ayudarme en elegir esposa, si tienes ese concepto tan bajo de mí?
No podía ni siquiera mirarle a los ojos. No sabía cómo explicar que me habían preparado para que me esperara cualquier cosa, que aquel lugar oscuro y aislado me había hecho sentirme extraña, que solo había un chico con el que hubiera estado alguna vez a solas y que aquella era mi reacción lógica.
–Es mejor que el día de hoy cenes en tu habitación. Ya decidiré qué hago por la mañana.
Me quedé esperando en el jardín hasta estar segura de que todas las demás estarían ya en el Gran Comedor, y luego estuve un rato paseando arriba y abajo por el pasillo antes de decidirme a entrar en la habitación. Cuando entré, Winky, Hocky y Nicky estaban nerviosísimas. No tuve el valor de decirles que no había estado todo aquel tiempo con Malfoy.
Ya me habían traído la cena, que estaba sobre la mesa, en el balcón. Tenía hambre, ahora que había digerido mi momento de humillación. Pero el motivo de que mis elfinas domesticas estuvieran tan agitadas no era mi larga ausencia. Había una caja enorme sobre la cama, esperando a que la abriera.
–¿No va abrir su regalo, Ama Granger?–preguntó Nicky con gesto de entusiasmo.
–¡Nicky, eso es de mala educación!–la regañó Winky.
–¡Lo dejaron aquí en cuanto se fue Ama Granger! ¡Desde entonces estamos preguntándonos qué puede ser!–exclamó Hocky.
–¡Hocky! ¡Esos modales!–Riñó nuevamente Winky.
Les sonreí sin muchas ganas mientras deshacía el gran lazo que envolvía la caja. En el interior había un par de vestidos cortos suaves al tacto, y otro tanto de blusas de seda y pantalones de lino. Encima había una tarjeta con el sello de la Familia Malfoy.
¿No llevar vestidos largos por una semana?¿Enserio Granger? Pides cosas tan sencillas que no puedo negártelas. Mi Madre me ayudó a elegir la ropa, espero que te guste… de preferencia guárdala para usarla los fines de semana, por favor.
Con cariño, Draco Lucius Malfoy
Mi estómago se retorció al leer aquello, y sólo eso bastó para caer en la cuenta del pésimo comportamiento que había tenido para con él.
CONTINUARÁ…
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CONTESTACIÓN A LOS REVIEWS DEL CAPITULO ANTERIOR:
-HelenaJane28: haré lo que esté en mis manos para simplificar lo más que pueda la historia :3 gracias por tu review!
-bettythalia: ¡wooow! Primero que nada ¡Bienvenida! Muchísimas gracias por pasarte a leer esta humilde adaptación, me alegra que te guste, pero lo que más me emociona es que fue a través de este fic, que llegaste a descubrir a Kiera Cass y sus magníficos Libros!...por otro lado, prometo no hacer tan pequeños los capítulos, pero te confieso que soy de esas pocas personas que no les gusta leer capítulos tan largos..
-Sally: ¡Hellow! Me encanta que estés súper pendiente de cada actualización que hago, gracias por mantenerte fiel a la adaptación.. Este capítulo ayudara a resolver algunas de tus dudas…gracias por escribirme siempre
-Mel Blackstone: ¡Hola Bienvenida a esta adaptación! me alegra que hayas vuelto a leer la Selección, la verdad que es una historia padrísima de amor…espero que puedas seguir al pendiente de las actualizaciones! Un saludo para ti
-sheritas-chan: ¡Eres igual que yo! Ciertamente descubrí la trilogía porque le compre los libros a una amiga que ocupaba dinero, y desde ahí que enamoré de la historia, me leí los tres primeros libros en menos de una semana, y ahora que estoy adaptando la historia tengo que volver a leer, y es tan emocionante como si estuviera leyéndolos por primera vez. Coincido contigo, en momentos del desarrollo de la historia he llegado a odiar a América por su actitud, pero finalmente le he llegado a tomar cariño al personaje…espero que sigas pendiente de las actualizaciones del fic! Muchas gracias por tu review Saludos!
