Buenas a todos, esta es la primera vez que realizo un fic, trate de que se asemejen lo más posible a los personajes, esta historia tiene mucha violencia y lemon, más lemon que violencia jeje espero les guste iré publicando de manera continua, los personajes no son míos perteneces a Yana Toboso, si así fuera Sebastian ya estaría con Ciel a estas alturas en la manga jaja, bueno disfrútenlo…

CAP. 12 TU CUERPO, MAS NO TU ALMA NI TU MUERTO CORAZON

El mayordomo estaba alterado, al principio no entendía lo que decía, trato de calmarlo para poder saber lo que ocurría, solo hipaba bajito y sollozaba, su amo había desaparecido en el salón junto a un hombre de mediana edad y un joven que al parecer era su hijo, él estaba muy pendiente de la entrada, así que no sabía por dónde se pudieron haber ido, el rubio presentía que el nuevo mayordomo tenia sentimientos afectivos hacia Ciel, pero decidió no darle importancia, ese no era el problema, Phantomhive no estaba, por lo menos aun mantenía su promesa y nadie podía rastrear su esencia, mando a los trillizos a buscar a los alrededores por alguna pista sobre el peliazul, aunque comenzaba a tener un mal presentimiento, por lo que se había enterado la familia de su ex mayordomo, solo componía de su padre, que curiosamente estaba como la cabeza de uno de los bandos en la guerra mundial, no solo eso, esa casa era una de las más reconocidas en el infierno, todos los respetaban y temían, eso era algo que le causaba bastante curiosidad, porque un demonio de elite se comportaría como un demonio común y silvestre haciendo contratos y devorando almas de esa forma, si ellos se alimentaban de maneras más estéticas, sin la necesidad de humillarse o servir a un humano, puesto que esta clase de demonios son muy discriminadores a toda clase de seres; comenzaba a dolerle la cabeza, los trillizos se habían ido en busca de pistas, el solo decidió irse a su recamara, Tonto Phantomhive, te atreves a dejarme solito decía hablando solo Alois, cerrando los ojos, se sentía algo cansado así que se sacó algunas prendas y se lanzó hacia la mullida cama.

- Usted nunca ha estado solo, su alteza- le decía un demonio haciendo una reverencia ante la cama donde se encontraba Alois Trancy

-Cla-Claude…- Su cara representaba el horror, la traición y el dolor, pero una vez más lo había encontrado y esta vez ya no podía alargar el tema que tenían pendiente, él debía tomar una decisión definitiva, y por sobre todo, tenía que hacer algo que nunca había querido hacer por miedo a saber la respuesta, pedir explicaciones.

De cómo había terminado amarrado en una gran cama… ni el mismo sabía, quizás fue cuando Sebastian termino por decirle esas palabras sobre el lugar en donde se encontraban o tal vez fue cuando se distrajo por el fuego del exterior y esos desgarradores llantos; se sentía algo mareado y débil, su cuerpo se comenzaba a adormecer y hasta el más mínimo contacto le arrancaba un gemido que intentaba callar, pero no podía encontrar la razón de ese fenómeno en su cuerpo y cada vez más se nublaba su juicio, todos sus instintos estaban a flor de piel.

Amarrado de pies y manos a una cama, solo con la ropa interior, y su traje desgarrado por alguna parte, miro a Sebastian levantarse, ir hasta la cabecera de la cama donde puso música, un fonógrafo, a pesar que llevaba la humanidad, su ahora esposo parecía querer mantenerlo todo en la época victoriana, el estilo de la cama, las sabanas, las velas, de no ser porque estaba en una cueva, el olor a azufre, el fuego que emanaba de la boca de la cueva, el diría que solo era una luna de miel exótica, pero de hecho todo eso le daba un cierto estimulo carnal, pero lo odiaba, odiaba a Sebastian, y entonces una nueva tortura comenzó antes de que siquiera pudiera hablar, la melodía era solo el sonido de un violín, las notas tan sencilla y bien elaboradas a la vez, un deleite para sus oídos, y lo sintió, un lengua pasaba por su dedo chiquito del pie e iba introduciendo los demás deditos a su boca.

- Sebastian, que haces- quería sonar enojado, pero al final de su oración, comenzaba a temblar su voz-

- Me estoy deleitando de mi esposo, ¿Eso está mal?- tanto tiempo de no estar a su lado, de necesitarlo otra vez, de haber imaginado tanto ese momento, el sabia sobre sus sentimientos y confusiones, pero apelaría a lo carnal, le haría el amor hasta que él se olvidara de todo el daño causado, lo haría gemir tan fuerte que deseara quedarse con él para siempre, aunque la ceremonia haya sido forzada por parte de uno de los consortes, esta fue real, y no lo soltaría jamás, seria siempre su mayordomo, y el, el seria siempre su Bocchan.

- Solo fue una alianza, solo eso- lo decía con una sonrisa de suficiencia hasta que aquella sonrisa se transformó en una mueca de placer cuando Sebastian comenzaba a chupar su talón y la planta de sus pies; entonces Sebastian paro su acción y se dirigió al otro pie.

- Para que solo sea eso Bocchan, usted está comenzando a disfrutar en demasía nuestra luna de miel- y prosiguió con el otro pie-

- Esto solo es carnal, y lo sa- sa-bes…- Su juicio se estaba yendo al diablo

- Lo nuestro traspasa más allá de lo carnal- lo decía en un susurro que era claramente escuchado por el menor, mientras comenzaba a besar desde su tobillo hasta su rodilla y desde esta hasta su entrepierna, su lengua jugaba a la par con sus labios, arrancando pequeños gemidos que Ciel trataba de no dejar escapar-

- Ba-Bassstaa…- Comenzaba a jadear, su temperatura era muy alta y su cuerpo comenzaba temblar por las reacciones que ese demonio le provocaba, con tanta delicadeza y lentitud, se maldecía el hecho de que quisiera que fuera más rudo y lo tomara de una buena vez hasta partirlo en dos y acabar con esa dulce agonía que Sebastian se había propuesto en darle- Yo… yooo… No quiero estoooo aaahhhhh- y fue cuando desgarro su ropa interior y jugo con su lengua la punta de su pene, arrancándole fuertes gemidos- En ese momento las neuronas de Ciel se fueron de vacaciones, perdió el juicio, la vergüenza, el miedo y sobre todo su pudor, que más le daba que gritara de placer, de todos modos era su luna de miel ¿No?, así que comenzó a pedir más, alguna neurona por ahí escondida en su mente le gritaba que parara con todo esto, que mañana se arrepentiría, pero el instinto que era más fuerte e imponente, encerró a la maldita en algún lugar muy escondido de su mente, y con eso solo se dejó ser uno con Sebastian- Mas, noo… pa-paaares… Seeeebbb metelo dentro tooodo- jadeaba extasiado con esas lengüetadas tan obscenas que le regalaba-

- Tranquilo Bocchan, tenemos mucho tiempo aun- y así prosiguió a engullir todo su miembro en su boca, por varios minutos mientras lo gemidos de Ciel se hacían escuchar por toda esa cueva, hasta que su cuerpo se estremeció de sobre manera-

- Seeebbb… aahhh… yyyo… me venggoooo aaaaahhh- todo su cuerpo vibro, y se vino, dejándolo aun temblando después de aquello, ni se dio cuenta que Sebastian lo había desatado por completo-

- Es usted simplemente delicioso, mi Ciel- como buen esposo, se tomó toda su semilla, sin dejar escapar ni una gota, pero él no era de piedra, su piel, sus gemidos, su cuerpo demostrándole que también había resentido su ausencia y entregándose sin tapujos, habían generado una erección que ya no podía aguantar más, sus sentidos le gritaban tomarlo ahí mismo, y lo haría, era suyo y nadie más lo iba apartar de él, ni el mismo, se encargó de amarrarlo, y hasta habían sido bendecidos por el señor de las tinieblas, se sacó rápidamente sus prendas, le dio un beso que fue rápidamente correspondido por Ciel, que se dio rápidamente cuenta que su miembro se había vuelto a levantar otra vez, provocándole un sonrojo, Sebastian le dio un beso en el cuello, bajo hasta donde estaban sus pezones, y los mordía y chupaba a la vez, mientras que con una mano jugaba con su otro pezón y la otra comenzaba a masturbarlo, lo que seguía provocando gemido hasta que se escuchó un grito ahogado, con suma maestría Sebastian le había abierto las piernas y de una estocada lo había penetrado, con vaivenes lentos y luego bruscos, pues los demonios disfrutaban mucho el dolor mezclado con el placer, sin contar que ya no aguantaba más el no poder hacerlo suyo, sin ser preparado Ciel, su cuerpo le ardia, pero no podía dejar de gemir, la mezcla de ardor dolor y placer estaban volviéndolo loco, Sebastian seguía masturbándolo mientras lo penetraba ahora con una fuerza descomunal, llegando al punto exacto en donde Ciel se vino con fuerza, ese punto que seguía siendo penetrado con fuerza en su interior sin dejarle un momento que recobre su conciencia, solo gemía, su mente completamente perdida y sus brazos se aferraban completamente a él, entonces escucho las palabras que nunca pensó volver a escuchar- Yo.. te amo Ciel…- en forma de un susurro en su oreja mientras se venia dentro suyo inundándolo por completo-

- Yo…- no estaba consiente, sentía un dolor en el pecho, sentía que no había escuchado bien, era un sentimiento correspondido por él, por el único que estuvo a su lado, cuando lo perdió todo, aquel que fue su mayordomo y mano derecha tantos años, aquel que juro protegerlo y cuidarlo, y que luego le llego a servir de manera forzada por crueles azares del destino, que lo llego a odiar hasta tal punto que lo utilizo para poder librarse de él, lo siento… Ciel, escucho esas palabras para comenzar con su verdadero plan, torturándolo, traicionándolo, y humillándolo; salvado por un milagro, y otra vez condenado a él por su padre, Sebastian no lo quería, solo cumplía con las ordenes de su padre, las lágrimas comenzaron a salir, se tapó los ojos con su brazo izquierdo, y entonces Sebastian escucho por primera vez aquellas palabras que lo destrozaron por completo-

-Y yo te odio Sebastian…- ese susurro tan bajito pero que el mayor pudo escuchar tan bien, y un llanto imparable, que lo único que pudo hacer fue echarse a su costado y abrazarlo hasta que se quedara dormido por las lágrimas y el cansancio, y entonces lo comprendió, no importaba cuantas veces le hiciera el amor, cuantas lo hiciera gritar el nombre que el mismo le había dado ni cuantas veces le hiciera llegar al orgasmo, él había corrompido su esencia dañándolo de una manera que él no podría curar, que aunque su cuerpo se entregara de manera tan devota, su alma y su corazón jamás serian suyos, porque él nunca perdonaría esa traición, que no importaba cuantas veces lo cogiera de ahora en adelante, Ciel solo se entregó a él una vez amándolo por completo, en aquella mansión donde lo traiciono- y que él se tragó todo su orgullo sabiendo la verdad para ver si él podía desistir, entregándole todo su ser, Ciel lo sabía, pero eso no impidió dejar de quererlo, entonces, solo significaba una cosa, ese día probo el nivel de su amor, y no solo fallo, el decidió dejar de amarlo, ahora lo entendía, y cargaría con eso el resto de su existencia, porque el que ahora se aferraba a él en su pecho no era el Ciel que lo amo alguna vez, solo era el cuerpo del ser que más ha querido, pero su corazón estaba muerto y un alma rota que gracias a otro existía, aunque haya sacrificado a … Ciel jamás podría enterarse eso, tampoco sabía cómo podría reaccionar, quizás cuando llegaran a ser una familia le contara, ahora debía preocuparse por su luna de miel, luego le contaría a Ciel las consecuencias y las razones por las que se lleva a cabo los rituales en el tercer círculo del infierno.

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Siento la tardanza, tuve algunos inconvenientes jeje pero estoy preparando una sorpresita jeje; además explicare la razón del actuar de Claude.

Agradezco a pluma.e3 por el apoyo, espero que te gusten los sig cap; nos vemos jeje publicare mas seguido, el sig cap será muy largo.