CAPÍTULO 11:
TENÍAS QUE SER TÚ.
Para cuando las chicas se dieron cuenta de la ausencia de Itachi en el comedor, ya pasaban de las cuatro y media, y Bayrozoma, completamente aterrorizada, corrió a su cuarto para arreglarse ya que contaba con poco tiempo antes de que el moreno pasara por ella para su cita. Yakumo juró que Bay era capaz de romper un record mundial en velocidad por la rapidez con que dejaba su lugar y se iba de ahí. En sólo cinco minutos se duchó y prosiguió a maquillarse, peinarse y vestirse, eligiendo unos frescos pescadores blancos y una glamorosa blusa sin mangas en color durazno acompañadas de unas sandalias plateadas que hacían juego.
Itachi no tardo en llamar a la puerta y aunque no cruzaron palabras más allá del "hola", se encaminaron juntos por los pasillos del hotel para ver los cuadros que éste exhibía en sus paredes y criticarlos puesto que la mayoría estaban como para dar risa.
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Luego de que el cumpleañero se fuera con su cita en turno, las demás se metieron a su enorme habitación para hacer los preparativos de la fiesta que todos celebrarían después de que el Uchiha terminara de salir con la presidenta, la cual quedaría al último por decisión de ella misma. Hyde estaba de lo más contenta poniendo adornos porque a decoración era algo que se le daba bastante bien. A las chicas les divertía escucharla cantar "Action!" de Maaya Sakamoto con una vocecita muy dulce.
- Konnichiwa, sayounara; arigatou, gomen ne: ohayou oyasumi hanauta rara, rarara...
- Aunque Hyde no lo admita, se ve tiernísima cantando.- opinó Cielo a Chizu en voz bajita.
- Sí, tienes razón.
- ¡¡Para nada!!.- las contradijo Hyde escandalizada.- ¡¡Todo es culpa de Jekyll que me pone canciones ñoñas cuando estoy durmiendo!!
- Bueno, sirve que al menos Itachi-sama tendrá con qué entretenerse.- agregó Cielo con un brillo especial en sus ojos mieles.
- Y si resultas más divertida que todas nosotras juntas, te correremos del club.- dijo Hozuki.
- ¡¿Qué?!
- Relájate que es una broma.- explicó Firey entrando a la habitación.- ¿Cómo va todo?
- ¡Genial!
La pelirroja echó un vistazo general a la habitación e hizo un gesto como si estuviera aprobando todo. Mientras ayudaba a mover los muebles, su vista se clavó en la maleta semi-abierta del moreno. Luego de asegurarse que nadie la veía, miró un poco en su interior y además de la ropa pudo ver la libreta de poemas que le habían quitado anteriormente mientras dormía. Se asomó por el balcón y al darse cuenta del piso en el que estaban, se retractó inmediatamente. Firey le tenía fobia a las alturas.
- "Por Dios, Itachi… ¿cómo fuiste capaz de medio matarte para recuperar un estúpido diario?".- pensó la pelirroja respirando hondo.
- Firey-sama, ¿me ayuda a mover la cama hacia ese rincón?.- preguntó Yakumo.
- Claro.
Las dos no hicieron gran esfuerzo para hacer a un lado el lecho y la pelirroja no resistió dejarse caer en la suave litera.
- Que cómoda es esta cama…- tomó uno de los cojines y hundió su cara en él.- ¡Que rico huele su shampoo!
- Firey-sama, ¿no me dijo que tenía algo importante que hacer esta tarde?
- Mmm… ¡¡Es verdad!!.- se paró de la cama como resorte.- Lo siento, chicas, pero la cocina me espera.
- ¡Oye! ¿No ibas a ayudar con la…?- Hyde no pudo completar la frase porque se cayo de la escalera y sus amigas se apresuraron a auxiliarla.
Yakumo sabía que en la cocina estaría Gaara y sus mejillas se sonrojaron.
- ¡¡Firey-sama!!.- la llamó desde el umbral.
- ¿Si?
- ¡¡Salúdame a Gaara-kun de mi parte!!
- Por supuesto.
La ojicafé continuó corriendo para llegar a la cocina y tomó el elevador. Casualmente, Itachi y Bay se encontraban juntos en el ascensor y se quedaron viendo a la pelirroja, aunque ésta les hizo saber con su mirada que no intervendría para nada. Obviamente no le creyeron y prefirieron quedarse callados porque era incómodo conversar con una "intrusa" cerca. Firey trató de distraerse viendo por el cristal que cubría la parte lateral del pequeño espacio pero eso sólo la angustiaba más, ya que le daba una excelente vista desde el altísimo piso donde estaban.
- Por favor, que lleguemos pronto…- musitó Firey sudado frío. Repentinamente el elevador se detuvo y abrió los ojos, pero se espantó de comprobar que seguían en las alturas.
- ¿Qué pasó? ¿Porqué se detuvo?.- preguntó Bay desconcertada.
- No sé. Seguramente hubo alguna falla mecánica.- respondió Itachi revisando los botones y pulsando uno de color amarillo.- Ya contacté al servicio de mantenimiento para que se hagan cargo del problema.
Firey sentía que el mundo le daba vueltas y se abanicó con la mano porque aparte de sufrir de acrofobia, acudía semanalmente al psicólogo por sus problemas de ansiedad. Itachi la escuchó respirar dificultosamente y se acercó para verla mejor.
- ¿Te sientes bien?
- Sí… y te suplico que por favor te alejes…- respondió la pelirroja porque la presencia del Uchiha no la ayudaba en lo más mínimo.
- Mientes. Estás sudando mucho.
- Ja, ja, ja, ni que fuera una fuente…
- Yo también la veo rara, Firey-sama.- comentó Bayrozoma.
- Okey, me atraparon. Le tengo pánico a las alturas.
- Ah, con que es eso.- Itachi tomó su mano y le aplicó presión entre sus dedos pulgar e índice.- Tranquila, estoy aquí…
- ¿Se supone que eso me calmará?.- añadió Firey en un intento por reducir su miedo.
- En un momento arreglarán esto.
Y efectivamente, por la bocina del elevador se escuchó la voz del gerente indicándoles que ya había sido reparado el ascensor y los presentes se tranquilizaron un poco aunque Firey seguía mareada aun cuando bajaron del elevador, pero ella se alejó alegando que estaba bien. Bayrozoma le creyó completamente y jaló a Itachi para continuar divirtiéndose, esta vez, en el casino ya que Bay juraba que este día tenia mucha suerte consigo.
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En las cocinas del hotel se imponía el sonido de las sartenes chocando entre sí, el de los platos siendo lavados pero lo que mas caracterizaba el lugar en ese preciso momento era el aroma de una sopa Minestrone que se estaba cocinando, los olores de la albahaca, del laurel, el orégano, el de los ajos y muchas otras delicias. A Yakumo le había llamado la atención tan rara combinación de esencias y no le importó renunciar a la decoración de la fiesta con tal de ver al autor de dicho paraíso olfativo.
Encaminándose hasta el primer piso, la castaña se metió a un lugar que para los huéspedes estaba prohibido y su mirada se fijó en el chef ejecutivo…
- Gaara-kun…
- Disculpe, señorita, usted no puede estar aquí.- le indicó uno de los galopines tomándola de los brazos.
- ¡Oiga! ¡Suélteme! Usted no es quien para tocarme así.
- Son las normas.
- Déjala ir, Kazuo.- le ordenó Gaara con suavidad.- Ella es mi invitada.
- Como usted diga, señor.
Sonriendo, Yakumo se acercó al pelirrojo y él dejo que ella lo observara preparar con maestría unos crepés Suzette, dejándose hechizar por el aroma de la naranja y hasta sorprendiéndose cuando el ojiverde vertió licor y encendió la sartén. Después de que terminó, sirvió tres en un plato y dos en otro plato. A cada uno lo decoró con juliana hecha de cáscaras de naranja y algunas frambuesas. El platillo con tres crepés se lo dio a uno de sus ayudantes para que lo sirviera mientras que el otro se lo ofreció a la castaña.
- ¿Para mí? ¡Gracias!
Gaara no dijo nada, simplemente sonrió con orgullo al ver cómo una de sus creaciones era consumida por una jovencita tan alegre y linda como lo era Yakumo. Siendo un hombre ocupado, continuó trabajando en otros platillos, echándole uno que otro vistazo a la castaña.
- ¡Um! ¡Que rico está esto, Gaara-san!
- Que bueno que te gusta.
- Disculpe, ¿usted tiene novia?.- preguntó Yakumo sin tapujos.
- No.- respondió el pelirrojo sin alterarse.- ¿Y tú?
- Tampoco, pero no estaría mal tener uno. Me sorprende que usted no tenga novia.
- No tengo tiempo de salir con mujeres, pero me agrada tener su compañía señorita Yakumo.
La vicepresidenta casi se atragantó con su postre.
- Ja, ja, ja que lindo es. Gracias.
- ¡Gaara-san!
Yakumo se molestó mucho al sentir que interrumpían su "conversación inolvidable" y casi se propuso aniquilar con la que se había atrevido a molestarla, pero luego se quedó muda al ver entrar a la presidenta por la puerta trasera de la cocina. Parecía estar algo mareada pero no le prestó atención porque ella adivinó que se había topado por ahí a Itachi-sama.
- Yakumo-chan, ¿Qué haces aquí?.- inquirió al ver a su amiga.- Bueno, no importa, sigue comiendo. Gaara-san, ¿recuerda que hoy le pedí un favor?
- Ah si, el pastel.
- ¿Pastel?.- preguntó Yakumo.
- ¡Claro! Recuerda que hoy es el cumpleaños de Itachi-kun.- se sonrojó.- Y un cumpleaños no lo es sin un pastel.
- ¿Ya decidiste cuál vas a querer?
- ¡Sachertorte!
- Es una excelente decisión.- aprobó Gaara con un gesto de la cabeza.- Pero te advierto que aún con tus cualidades culinarias, no será fácil.
- No importa. ¡La fuerza del amor lo puede todo!
Silencio sepulcral.
- Bueno, es un decir.- agregó la pelirroja con pena.- Por cierto, Yakumo-chan, será mejor que vayas a prepararte porque ya faltan veinte minutos para tu cita.
- ¡¿Eh?! ¡¿Y que hago yo aquí tragando?! ¡Nooooo!
Acto seguido, la castaña abandonó la cocina dejando a un lado sus crepas a medio comer. Gaara y Firey se rieron por la histeria de Yakumo. La presidenta comenzó a comerse los restos del postre y comentó:
- Te ha llamado la atención mi ayudante, ¿verdad?.- y dicho esto, Gaara se sonrojó un poco.
- Ponte el uniforme y recógete ese cabello.
- ¡Oye! ¡No me cambies la conversación!
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A las que les interese que publique la historia de Itachi celebrando el Halloween, les aviso que primero esperaré a que todas en el club colaboremos en él y lo terminemos. Después le haré sus respectivas correciones de redacción y ortografía antes de publicarlo en esta página.
¡¡Cuídense mucho y se agradecen sus reviews!!
Firey Girl Out.
