Morceau entró en la capilla, titubeante. Line estaba ahí, mirando uno de los vitrales. La imagen era la del arcángel Gabriel anunciando la buena nueva a la Virgen María.
-Line…
-¿Les dijiste el plan a Isidro y al Vizconde?
"El plan" era, simplemente, obedecer al nigromante, representar la obra de Don Juan Tenorio y esperar. Era obvio que él estaría presente, admirando su triunfo. Lo había hecho con Mujeres Sabias, era por lo tanto lógico pensar que haría lo mismo. Pondrían un guardia en cada puerta, cada entrada, cada fila y palco. Si lo veían, quedaría arrestado. Eso parecía ridículo, pero no podían hablarle a la policía acerca de sus poderes. Tal vez si lo atrapaban no se concentraría lo suficiente para usarlos. Y si usaba la fuerza, bien podrían…
-Sí, lo hice. Dudan todavía acerca de esto…
-Yo también.
-Line, creí que estabas de acuerdo…
-Lo sé, pero me gustaría hallar otra forma. –aún no lo miraba. Bajó la cabeza.- Tengo miedo.
-Madame Rire dijo que él era antes un hombre, y todavía lo es. No debes asustarte.
Line ladeó la cabeza.
-No lo entiendes.
Morceau se entristeció. Desde el día en el cementerio ella le hablaba y veía poco. Parecía temerle.
-Sé lo que es, Morceau, y sé lo que ha hecho, mas pienso en todas aquellas noches, los días de soledad… ¿Los habría soportado sin su ayuda?, ¿habría mantenido la cordura?
-Eres una mujer fuerte. Lo habrías logrado.
-Tal vez ahora, pero no hace tres años, casi cuatro ya… Fui una tonta en esa ocasión y lo sé, mas lo he meditado… Dime, ¿sería lo que soy ahora de no ser por él? No sería una actriz reconocida, ni hubiera conocido a Opal ni a Madame Rire… Quizá tampoco te hubiera amado, después de tanto tiempo sola, perturbada…
-Line, mírame.
Sus pupilas temblaron un tanto antes de hacerlo. Tenía lágrimas en los ojos.
-Tienes razón, a ese hombre le debes mucho, pero es peligroso, tú misma lo dijiste. ¿Qué pasará cuando lastime a tus amigos?, ¿a tu familia? Podrás detenerlo un tiempo, sólo hasta que te consuma por completo. Eres lo único que podrá mantenerlo ahí. Si no lo atrapamos nos perseguirá por el resto de nuestras vidas.
-¿Y si me atrapa y me aleja de todo esto? ¿Y si no lo conseguimos y se enfurece? ¿Realmente escoges ponernos en riesgo?
Una lágrima contenida al fin resbaló por su mejilla. Compadecido, se acercó a ella y la abrazó. La joven no dio señales de apartarse.
-Prefiero luchar una vez más y arriesgarme a perderte que ver cómo te pierdo poco a poco por no poder hacer nada. –el cuerpo de su esposa comenzó a temblar.- Llora, Line, te levanto de tu promesa. Llora si así lo quieres.
Y Line lloró como no lo había hecho en todos esos años.
