Capítulo 12: Rumbo a casa

Caminábamos a paso lento, sin decir palabra alguna; los pitidos de los autos y los otros sonidos que invadían la calle eran como un absurdo soundtrack de película independiente.

Su larga bufanda me recordaba al tipo extraño de la cafetería, con barba tupida y aspecto descuidado pero con modales exóticos.

-Yao...-el rubio rompió el hielo con un comentario informal-¿Te gusta trabajar en la compañía?

-¿Eh? disculpe señor Braginski, estaba distraído-hoy estaba en las nubes, cosa que no pasaba con frecuencia. La pregunta del ruso me intrigó, era la misma que me hizo el extraño de la cafetería.

-Solo dime Ivan, después de todo somos colegas- la temperatura había bajado lo suficiente para provocar una ligera nube de vapor con cada palabra articulada-al menos quisiera tener una relación "normal" contigo.

-¿A qué se refiere con "normal"?-en realidad no entendía lo qué intentaba decirme.

-Ya sabes... tener una relación de colegas más natural-bajó la mirada-¿Acaso no te has dado cuenta cómo me tratan mis subordinados?

-Lo veo todo el tiempo... pero se supone qué debe ser así-en verdad este hombre era muy extraño.

-¿Tú crees?-giró la cabeza para verme a los ojos-¿Acaso no has tenido ese sentimiento de soledad?

-¿Soledad?-claro qué lo había sentido, es más; hace unos minutos me encontraba con ese ánimo tan depresivo-¿Acaso te sientes solo?

Un semáforo en rojo nos detuvo, fue entonces cuando el ruso dio un vistazo al cielo antes de responder-Cómo explicarlo... es genial ser respetado por toda el área de diseño pero no lo es a costa de no tener un amigo sincero.

-¿Qué hay de Toris? ¿Él no es su amigo?

-Toris es un buen amigo de Rusia, a él lo conozco hace tiempo. Cómo dije, es divertido cómo todos reaccionan ante mi presencia pero no lo es cuando me doy cuenta que pasa porque soy el jefe. Si fuera un trabajador más, solo me verían como "el hombre tétrico".

-Tienes razón.

-¿Uh?-abrió los ojos producto de la impresión.

-Tienes un aura tétrica-no sé donde habré sacado tanta confianza pero era demasiado tarde para retractarme-y muchos de tus subordinados te tienen miedo, aunque eres muy popular con las chicas-levanté una ceja-pero la mayoría de veces haces como si no te importara estar rodeado de ellas o simplemente las ignoras cruelmente; llevando a que otra parte de tus empleados te odien o envidien por ser un cretino.

El chico torció los labios mostrando una mueca indescifrable-Lo sabía, eres muy diferente-el color del semáforo cambió a verde y cruzamos la calle hasta llegar a una esquina.

Nos detuvimos de forma sincronizada, era obvio; había llevando el momento de tomar caminos separados.

-Nos vemos mañana-el joven susurró.

-¡Espera!-un grito ahogado escapó de mi garganta-...es cierto que puedes causar temor, que seas odiado por muchos y tu actitud con las mujeres no sea tan cálida pero...-otra vez esos ojos violeta sé clavaban en mi cuerpo y me provocaban un fuerte color en el pecho-...también puedes llegar a ser una persona muy amable.

-¿¡Lo dices en serio!?-el ruso abrió más los ojos y antes de que me diera cuenta, él me estaba tomando por los hombros con las mejillas ruborizadas.

-Ivan...-un escalofrío recorrió por mi espalda, no estaba acostumbrado a que alguien me tocara, sobretodo si sé trataban de los hombros. No recuerdo la última vez que abracé a una chica...

-Je... ¿eso fue extraño, da?

Todavía estaba en shock

-¿Da?

-Ignora eso; es un hábito. Aunque acostumbro ocultarlo muy bien, supongo que es por que estoy nervioso-se cubrió el rostro con una mano.

Nunca había visto al jefe del área de diseño de era manera, nervioso emocionado y sonrojado.

Este hombre era dolorosamente adorable.

Si se preguntan porqué es "doloroso", digamos que cada vez que los veo me duele el pecho y el estómago. Es imposible no dejar de mirarlo... a pesar de medir casi dos metros, ser musculoso y tener una voz grave; sus expresiones son muy adorables.

¡UN MOMENTO!

¡¡NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO, NO!!

¡Esto no me puedes estar pasando, no a mi edad!

Creo... que me gusta Ivan.

Continuará...