Los personajes son de SM (Hasta el momento 3 son míos - Richard, Ethan y Anna- )

Me he demorado para subir pero es que he tenido mucho trabajo

Rose se despertó esa mañana pero no dejó de soñar, estaba al lado de su gran oso, acurrucada después de una noche de placer y amor. Con la cabeza recostada en su pecho podía quedar totalmente hipnotizada por la cadencia de su respiración y los compases marcados por el latido del corazón que estaba lleno de amor para ella, era una sensación totalmente nueva, sentirse tan amada y al mismo tiempo querer entregarse en cuerpo y alma debido al amor infinito que tenía por él, no pudo evitarlo y en medio de su euforia lo lleno de besos en el pecho.

- ¿Estoy en el cielo? – Pregunto Emmett desperezándose un poco.

- Lo siento, te desperté – dijo ella con una gran sorrisa y sin el más mínimo arrepentimiento. – el no tardo en devolver la sonrisa y le beso la coronilla de la cabeza apretando el abrazo y dejando escapar un suspiro de satisfacción.

- Ángel no sabes cuanto te extrañaba… jamás vuelvas a alejarte de mí porque creo que ya no podría soportarlo. – Rose sintió que el estomago se le encogía, ella no estaba segura de poder permanecer allí aunque así lo deseaba con toda su alma, la idea de ser la causante del dolor de aquel hombre maravilloso la atormentaba terriblemente, enterró su rostro en el pecho de su oso y se aferro a él sin poder proferir palabra alguna, pues un nudo en su garganta hacia de ello un imposible.

- ¿Qué sucede Rose? – Emmett pregunto lleno de preocupación pero no obtuvo respuesta – Amor dime que te pasa- dijo en tono de suplica cuando empezó a sentir que su pecho se humedecía con lagrimas.

La tomó del mentón para verla a los ojos y su corazón se rompió al ver tanto sufrimiento y desesperación reflejados en ellos, le secó con una caricia las lagrimas y le beso las mejillas tratando de borrar el rastro de las mismas, no entendía que sucedía ¿acaso había dicho algo que la había herido? Si ese era el caso se cortaría la lengua, la idea de hacerle daño era intolerable; pero la verdad no recordaba haber dicho nada malo. Algo le helo la sangre ¿sería la idea de permanecer a su lado por siempre la que la ponía en ese estado? Era posible que él se hubiera hecho demasiadas esperanzas y la reconciliación de esa noche no fuera definitiva… No, el conocía a su Rose, ella era una mujer apasionada y esa pasión solo era equivalente a su amor, ella lo amaba así como él la amaba a ella, y de eso no se permitiría dudar.

- Osita, mi imaginación esta volando, si no me dices que sucede llegaré a conclusiones yo solito y te aseguro que de eso no queda nada bueno.- ella es pego más a él escondiendo su rostro sin decir nada ¿Cómo podía explicarle el temor tan grande que crecía en su interior? Ahora que estaba tan cercana a él la idea de perderlo resultaba más que dolorosa, era insoportable tan solo plantearse la posibilidad.

- ¿Te has arrepentido? ¿ya no me amas y no quieres estar conmigo por siempre? – pregunto él fríamente en un intento de ocultar la angustia que lo estaba consumiendo – Rose se levanto de un brinco y clavo sus azules y lloroso ojos en aquellos negros que tanto adoraba.

- Emmett yo te amo – dijo entrecortadamente, debido a los sollozos que sin permiso escapaban de su pecho – y si en mis manos estuviera no me despegaría de ti nunca en la vida.

- Osita entonces no lo hagas, si tu me dices que me amas yo mismo me encargaré de mantenerte a mi lado.

- Tu no entiendes – grito desesperada – Puede que me vaya sin querer, y no te vuelva a ver nunca jamás y los pierda a ti y a Ethan para siempre.

- ¿Pero que estas diciendo Rose? Cálmate mi vida para que yo te pueda entender. – Ella se aferro a él volviendo a esconderse, no había forma de que él la entendiera, como era posible si ella misma no tenia idea de nada.

Desconcertado, confuso, desorientado…Emmett no alcanzaban a definir la forma en que se sentía en estos momentos. Tenia al amor de su vida aferrándose de él como si la vida se le fuera en ello, al tenerla tan cerca se sentía completo, pero el estado en el que ella se encontraba lo mortificaba más que cualquier cosa, lo peor era que no tenia ni la más remota idea de lo que la atormentaba y la impotencia por no saber que hacer lo volvía loco. La abrazo fuertemente, y la lleno de besos, haciéndole sentir su presencia y su amor.

- Nena no me iré a ninguna parte, ni tu tampoco. Te lo prometo. – Creería sus palabras, necesitaba hacerlo, era importante para ella, para ambos, no podía dejar que sus miedos arruinaran el fantástico momento que habían compartido juntos.

- Te amo – le dijo antes de lanzarse a sus labios, necesitaba sentirlo, comprobar que era real, que era de carne y hueso y no se desvanecería en sus brazos

- Rose, aguarda, me tienes algo confundido… ángel, de verdad...

- Emmett shhhh- dijo Rose volviendo a besarlo, por su mente pasaba la loca idea de que si se entregaba a él en cuerpo y alma yo no habría forma de que se separarán nunca más. Él pensaba que su esposa daba la impresión de ser bipolar, era normal que estuviera un poco conmocionada con los eventos sucedidos en sus vidas, lo que necesitaba era mucho amor, en este momento lo estaba urgiendo a entregárselo y no dudaría dos veces en hacerlo.

- Le beso los ojos, las mejillas, la frente, la nariz y finalmente los labios de forma pausada, tierna y dulce, mostrándole todo su amor, luego le dibujo un camino de besos bajando por su cuello; Rose echo la cabeza para atrás dándole más acceso, y paso sus manos por la ancha y fuerte espalda acariciando, explorando y dejándose llevar por la sensación y las corrientes eléctricas que recorrían su cuerpo cada vez que él la acariciaba. – te amo – repetía ella una y otra vez en forma de susurros, palabras que al llegar a los oídos de Emmett conmocionaban su corazón y ensanchaban su alma.

- Mi ángel te amo más que a mi vida – la acaricio expresándole toda su devoción, bajaba por su pecho besando, lamiendo, estimulando, y después regresaba como atraído por un imán a su boca. Rose enredo sus dedos en el cabello de él, adoraba la textura, su olor, así que se inclino para poder sentir su esencia, besos caricias, más besos. No había forma de saciar su necesidad su anhelo, solo podía querer cada vez un poco más, fundirse con él en un abrazo interminable. Emmett la tomo de la cintura acercándola más y provocando una placentera fricción entre ambos, estando desnudos no había nada que se interpusiera entre sus cuerpos, era un encuentro de piel contra piel.

Él continuo con su recorrido, dejando pequeñas huellas de sus besos, mientras su boca se ocupaba de la parte superior del cuerpo de su esposa, con las manos exploraba y estimulaba su entrada haciéndola estremecer y mover de forma automática su cintura para lograr mayor fricción y aumentar así el placer.

- No me canso de amarte mi ángel.

- Em… - jadeo ella al tiempo que su cuerpo se convulsionaba sintiendo los espasmos de su primer orgasmo, él sonrió, adoraba llevarla a la sima y verla caer confiada en sus brazos.

- Te ves hermosa, siempre te ves hermosa pero adoro ser el único que puede verte así.- Rose sonrío y lo empujo para tirarlo de espaldas contra la cama.

- Yo también descubrí que adoro ver tu cara cuando suspiras por mí.

- ¿Quien te dice que suspiro por ti?

- ¿Eh? – ella se cruzo de brazos y lo miro frunciendo el ceño.

- Te ves preciosa sentada a horcadas sobre mi haciendo una rabieta mientras estamos desnudos – dijo el mostrando su deslumbrante sonrisa.

- Pagaras por burlarte de mí. Si te mueves un milímetro te dejo así como estés y me voy a bañar – dijo ella a la vez que empezaba a repartir besos y caricias por todas partes. – recuerda no te muevas.

- No es justo Rose.

- Shhh tu te lo has buscado- dijo mientras que sus manos alcanzaba su erección para masajearla.

- Mmm, vas a matarme

- ¿Por quien suspiras? - Dijo ella acercando su boca para ayudar al arduo trabajo que hacían sus manos, pero sin llegar a tocarlo con ella.

Emmett alzo la cabeza para mirarla.

- Desobedeciste – dijo ella incorporándose y dándose vuelta para irse a la ducha. El la tomo del brazo y la trajo de vuelta mientras ella reía.

Iban a continuar dando rienda a su interminable pasión cuando escucharon unos golpecitos en la puerta

- Mami, quiero entlal. – decía Ethan con voz adormilada al otro lado de la puerta.

- Nuestro hijo es un incordio - dijo Emmett llevandose el cabello hacia atras en señal de frustración, pero con una sonrisa en la cara.

- Un segundo mi corazón – dijo Rose a Ethan mientras le ordenaba a Emmett con señas que se metiera a la ducha y recogía la ropa que había quedado esparcida por todas partes. Abrió el primer cajón que encontró y se puso una camiseta y una sudadera rojas que no le pertenecían y le quedaban inmensas.

- Mami – dijo Ethan empezando a sollozar

- Ya esta príncipe, ¿Qué sucede? – dijo Rose abriendo la puerta y agachándose para ponerse a su altura, él la abrazo y se acomodó para que su madre pudiera levantarlo en brazos y ella así lo hizo.

- Tuve un sueño feo, tu no tabas y papi tampoco – dijo el pequeño apesadumbrado mientras levantaba la cabeza buscando a su padre.

- Ethan papi se esta duchando. Todo fue un sueño, nunca te dejaríamos solito. – el niño asintió mostrando que comprendía.

- Tengo hamble – dijo cambiando el rumbo de la conversación.

- ¿Qué quieres que hagamos para él desayuno? – dijo Rose agradeciendo el giro de las cosas, no le apetecía volver a imaginar a su pequeño solito y asustado.

- Celeales, y galletas y jugo y chocolate y…

- Empecemos con los Cereales – dijo Rose haciendo énfasis en cada silaba para que su pequeño aprendiera a pronunciar bien la "r" – y luego veremos si eres capaz de acabar con todo el refrigerador. – Ethan sonrió y se removió para que su madre lo dejara en el suelo, luego tomo su mano y caminaron juntos hasta la cocina.

- A papi no le gustan los ce… ce…

- Cereales

- Eso, no le gustan. Podemos dale futas

- Si, podemos darle frutas

- y chocolate

- aja

- y galletas

- así que ahora tu papá te va a ayudar a vaciar el refrigerador. – dijo ella alegremente

- sí, a papi le gusta mucho comel.

Rose estaba extasiada con las experiencias que había vivido las ultimas 12 horas, cuando pensaba en todo lo ocurrido desde su conversación con Emmett, la maravillosa experiencia de entregarse el uno al otro; despertar junto al ser amado y poder compartir el inicio del día disfrutando un desayuno en familia… todo parecía un sueño del cual no estaba dispuesta a despertar, se aferraría a él como le fuera posible, ahora se encontraba en el hogar que nunca había tenido, y no renunciaría a el por nada del mundo.

Ethan ya se encontraba en el Jardin y Emmett estaba trabajando; ella se dirigía a la universidad de Seattle, Richard la había citado para darle a conocer algunos descubrimientos que había hecho, pero no sin antes decirle que no debía ilusionarse ya que no era nada concluyente.

- Rose algunos de mis colegas se han dejado arrastrar a la investigación, claro que tuve que planteárselos como hipótesis ficticias, al plantear todo lo que me has contado, hemos estado hablando de una posible colisión dimensional, lo que seria más posible matemáticamente pues una partícula no podría estar en dos sitios al tiempo y dos no podrían ocupar el mismo espacio…

- Richard, la verdad no estoy entendiendo mucho…

- Lo siento, mmm haber déjame explicarte Rose – dijo Richard tomando una pequeña pelota de goma roja que tenia sobre el escritorio - ¿Puedes imaginarte una forma para que esta pelota este en dos sitios al mismo tiempo?

- Supongo que habría que partirla en dos

- Y si yo te dijera que no es necesario ¿Qué pensarías?

- Que no es posible, a menos de que consigas otra de las mismas o algo así… pero en ese caso no seria una pelota sino dos

- Yo te digo que si puede estar en dos sitios sin partirla ni hacer trampa comprando otra, pero en cuanto alguien se percate y observe este fenómeno, todo volverá al cause de lo que consideramos natural. Es decir nunca podremos ser testigos de que eso suceda, entonces ¿como podríamos afirmar que es así?

- Me volví a perder – hablo Rose

- Yo nunca logre ubicarme – secundo Alice con cara de total confusión.

- Mis princesas, no… mi diosa y mi hada, realmente la palabra princesas no las describiría, es más preciso usar nombres de seres mitológicos para describir la admiración que despiertan en mi, no entiendo como siguen casadas con ese par, soy mejor que ellos…

- Richard concéntrate – dijo Alice al tiempo que le daba un golpe en el hombro.

- Bueno – dijo el haciendo un gesto de mala gana – Mi diosa y mi hada, les pido que traten de abrir un poco sus mentes y visualicen que en este mismo instante suceden miles de fenómenos que no podemos ver, y ello no quiere decir que no existan; tenemos la evidencia de ello en lo sucedido con Rose, ella es testigo de la existencia de un mundo diferente paralelo a este, pero al parecer sucedió algo que la trajo hasta aquí, pero al no ser posible que hubieran dos Rosalie Lilliam Hale, se pudo haber ocasionado algo así como una colisión o fusión entre ambas, es decir que ahora tu eres el resultado del encuentro de las Rosalie de ambas dimensiones, lo que se evidencia con la confusión resultante al tener únicamente recuerdos de tu vida paralela y ahora empezar a despertar los de esta vida…

- Eso suena rarísimo – dijo Alice haciendo una mueca

- Richard veo que te estas esforzando bastante con tus hipótesis, pero solo son eso, no hay manera de comprobar nada, ni muchos menos decir porque sucedió o si volverá a pasar – dijo Rose tragando saliva al pensar en lo ultimo.

- No Rose, bien te había dicho que no tenia nada concluyente.

- Sí y entiendo, estas haciendo un gran trabajo y no tengo como pagarte, pero me gustaría tener algo firme a lo cual aferrarme, y al parecer eso no es posible.

- No, pero las probabilidades de que vuelva a ocurrir algo así son casi nulas, es más en primer lugar es increíble que haya sucedido, no hay precedentes. Mis colegas plantean que si sucede una vez, estadísticamente resultaría imposible que se repita y menos aun con la misma persona. Pero Rose no tenemos como darte seguridad, solo tenemos supuestos desde los conocimientos con los que contamos.

- Y ¿hay algo más?

- No eso es todo hasta ahora, pero sigo buscando e indagando con mis colegas en otros países, para saber si ellos tienen algún avance en sus estudios sobre las partículas cuánticas.

- Eres un sol Richard, de verdad te lo agradecemos mucho, no dudes en avisarnos si encuentras algo más. Te traje esto – Alice le extendió una cajita.

- ¿qué es? – inquirió Richard

- Destápalo y te enteras

- Alice… ¿es un Rolex?

- Te lo compramos las dos por…

- No lo puedo aceptar.

- Richard es de mala educación no recibir un regalo de Cumpleaños – lo interrumpió Rosalie.

- ¿Cumpleaños? – Dijo Richard con cara de confusión

- ¿Por Dios en que mundo vives? Rich hoy es tu cumpleaños, y como veo que no tienes planes te vienes con nosotras, esta noche vuelve Jasper y preparé, yo solita – Alice miro acusadoramente a Rose- su bienvenida.

- Alice, me has tenido toda la mañana de compras, y me toco arrastrarme con Anna para que nos hiciera los arreglos florales a última hora.

- Bueno, Rose se digno a ayudar, pero casi nada. – dijo Alice haciendo un gesto con la mano para quitarle importancia.

- Así que el día de mi cumpleaños tengo que ir a ver la cara de mi enemigo, el que me ha quitado a la mujer de mi vida y encima debo darle la bienvenida – dramatizo Richard

- Se buen perdedor - dijo Rose continuando con el juego – además mi hermano deja sola a Alice mucho tiempo y frecuentemente, si te mantienes cerca es posible que puedas hacerle compañía en una próxima ocasión.

- Rose – reprocho Alice, de verdad enojada, y salió disparada de la oficina de Richard, dejando a sus acompañantes realmente sorprendidos, Rosalie se despidió con un abrazo y fue a alcanzar a su amiga.

Alice se sentía muy tonta, después de todo solo estaban jugando y ella se había sentido herida por las palabras de Rose, ella no tenia la intención de dañarla, pero sin quererlo había echado sal en la herida, Alice trataba de mostrar lo contrario pero realmente se sentía sola, era muy doloroso darse cuenta que su matrimonio solo era una pantalla, en otra época lo había compartido con su amiga, pero ahora ella no lo recordaba, no recordaba nada y apenas iba a conocer a su hermano por lo cual lo menos apropiado era desahogarse con ella contándole sus tristezas y como a medida que transcurría el tiempo su corazón se rompía un poco más con la frialdad y la distancia que caracterizaba su matrimonio.

Rose la encontró en sentada en una banca de la calle mirando a la nada.

- ¿Alice? – ella espabilo y dibujo una sonrisa perfecta, Rose descubrió que su amiga tenia excelentes dotes actorales, porque otra persona se hubiera tragado el cuento de que aquello reflejaba su estado de animo, cuando para ella era claro que no era así, conocía a Alice, no solo del tiempo que recordaba, sino de mucho antes y eso hacia que su instinto fuera más agudo.

- Siento esa escena, no me hagas caso – dijo Alice – Vamos faltan todavía detalles para la cena de la noche y aun no hemos recogido nuestros vestidos.

- Alice, a mi no me engañas

- Rose, era para molestar a Rich, estaba jugando. ¿Viste la cara que puso? – dijo Alice tratando de salirse con la suya.

- Alice, no soy idiota, prefiero que digas que no quieres hablar del tema, pero no me mientas, es injusto cuando yo he confiado en ti tan abiertamente.

- Lo lamento – realmente se sentía arrepentida – Rose es solo que mi matrimonio es algo singular, es difícil de explicar…

- Soy bastante inteligente y no me cuesta entender las cosas, pero no te sientas presionada, Al solo quiero que confíes en mí y te sientas apoyada, soy tu amiga ¿no?

- No Rose… - Rosalie se sintió herida por la afirmación de la que ella consideraba la mejor amiga que había tenido en toda su vida, es más si hubiera tenido una hermana no la querría más de lo que quería a Alice

- Rosalie, no me mires así, no eres solamente mi amiga, eres mi familia, mi hermana pero no estoy arrepentida de no decirte la verdad, no puedo contarte de mi vida antes de que conozcas a tu hermano, y veas lo maravilloso que es y lo mucho que te ama

- ¿y a ti Alice? ¿También te ama?

- Rose… no me hagas esto – las lagrimas ya empezaban a cubrir sus ojos grises.

- Puede que Jasper sea maravilloso como dices, pero no tiene dos dedos de frente, ¿cómo es posible que te haga pasar por esto? – ella abrazo a su amiga para mostrarle su apoyo.

- Solo soy yo la que me hago daño. – Alice respiro profundo y empezó a contar su historia en un resumen rápido, o más bien atropellado de los hechos- Cuando estábamos en la Universidad lo conocí en una de las ocasiones que vino a buscarte, fue amor a primera vista, pero el salía con María y estaba muy enamorado de ella, incluso un tiempo después se comprometieron; pero esa bruja era de lo peor y lo engaño con un amigo suyo, él no se dio cuenta y por cosas del destino yo me enteré, pero no sabia que hacer, sabia que le rompería el corazón y odiaba la idea de verlo sufrir, pero mucho más odiaba la idea de que esa arpía lo siguiera engañando y se casara con él, no se lo merecía – Alice suspiro antes de continuar – así que me arriesgue y le conté todo a tu hermano, lo más sorprendente fue que me creyó, fue un duro golpe para él, es un caballero pero también es muy orgulloso y no le gusta perder ante nadie, y menos sentirse traicionado y vencido así que de inmediato empezó a fraguar un plan, y yo casi que lo obligue a incluirme en el, no quería al principio pero yo logro ser bastante insistente – una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro pero rápidamente se borro – fingimos, bueno el fingió que se había quedado locamente enamorado de mi, yo no tuve que fingir, solo me deje llevar por lo que de verdad sentía; la gente se alegró porque al parecer las aventuras de María eran conocidas por todos. El caso fue que el show se salió de control y mi padré y tu padre se enteraron; cuando el señor Hale falleció, fue un golpe muy duro para ustedes, Jasper estaba cansado con todo lo que tuvo que asumir y era absurdo tener que seguir fingiendo así que hablamos de terminar con esa farsa, y hacer como que terminábamos nuestra relación en forma cordial manteniendo la amistad; pero en eso mi padre se enfermo, le diagnosticaron cáncer y lo desahuciaron, su ultimo deseo era llevarme al altar y le rogué a Jasper que me ayudara a concedérselo. Nos casamos, hace un año, mi padre con los tratamientos ha logrado prolongar su expectativa de vida y yo no puedo liberar a Jasper de su compromiso y romper las ilusiones de mi padre, no puedo dejar que se vaya desilusionado de mí, Rose soy una mala persona… - Eso si era digno de una novela, Rosalie se sintió egoísta, llevaban más de un mes en el que se había sentido el centro del mundo y se había preocupado únicamente de sus problemas, no podía creer que la hiperactiva y alegre Alice estuviera atravesando por semejante situación; y quien lo hubiera imaginado, si siempre parecía estar derrochando entusiasmo y felicidad.

- Oh Alice, no eres una mala persona, si lo fueras no estarías dentro de mis personas favoritas en el universo, no sé ni que decirte para que te sientas mejor… solo puedo ofrecerte todo mi apoyo, no estas sola, cuando necesites desahogarte, hablar, llorar, gritar, o maldecir, cuenta conmigo, como tu lo dijiste somos familia, siempre los seremos, eres mi hermana. – Alice se dejo consolar otro rato, se sentía bien poder desahogarse. Fueron hasta su casa y ella se dio una ducha con agua tibia y se puso una blusa negra con encajes, una falda corta de jean, unas medias veladas negras, completando el conjunto con unas botas y un gabán gris, luego se encontró en el salón con Rose, y Amelia que traía a Ethan del Jardín.

- Ya estoy lista, vamos por nuestros vestidos y el traje de este príncipe hermoso – Alice alzo a Ethan y le dio un beso en la nariz.

- Tía Ali – dijo Ethan de forma quejumbrosa al recibir el beso de su tía, Alice hizo un mohín y Ethan la abrazo fuertemente – ya tía, ta bien, no lloles.

- Entonces salúdame como es debido – puso su mejilla y Ethan le dio un beso chillón y baboso lo que provoco que ambos reirán.

Pasaron la tarde en casa de Alice ultimando detalles, Jasper llegaría a casa a eso de las 8:30 de la noche, Rose aun no entendía bien la situación, quería conocer a su hermano para darse una idea de como estaban las cosas y poder ayudar mejor a Alice. Estaba nerviosa, después de todo no se conocía a un hermano todos los días, siempre había deseado tener hermanos, y según la información que tenia eran muy cercanos, estaba sumergida en sus pensamiento cuando una serie de imágenes llegaron a su cabeza.

...

Rose se veía claramente reflejada en un espejo, estaba vestida de blanco, detrás de ella vio aparecer una persona, era un hombre, esta vez la imagen no fue tan clara, podía escuchar su voz pero no lograba visualizar su rostro

- Rose te ves hermosa, vas a hacer que Emmett babee toda la ceremonia – Rose llevaba un Vestido sin tirantes, y el encaje superior estaba adornado con pequeños brillantes que caían hasta el final del vestido, tenia un pequeño cinturón de color rojo que contrastaría con el arreglo del ramo y los diferentes adornos dispuestos en la el jardín donde se celebraría la boda y en el lugar de la recepción. Su cabello estaba parcialmente recogido despejando su cara y adornado por pequeños brillantes, pero en la parte de abajo caía libremente formando una cascada dorada, el maquillaje solo se encargaba de resaltar sus rasgos pero era bastante natural.

- Gracias Jazz, he escuchado que el hermano de la novia esta muy guapo ¿Dónde esta papá?

- Te espera afuera… Rose sé que vas a ser una mujer casada pero no te olvides de tu hermano que te adora ¿de acuerdo?

- ¿Como dices eso? sabes que te quiero, y siempre serás mi hermano favorito además viviremos muy cerca, incluso más que antes, podremos vernos tanto como deseemos. – Jasper sonrió y la abrazo con cuidado para no despeinarla ni arrugar su hermoso vestido. – Jazz me vas a hacer llorar y Alice nos matará.

- Es cierto, los mataré si dañan mi obra maestra, así que apártate Jasper. – por el comentario que siguió al parecer Jasper se había quedado embobado admirando la pequeña y menuda figura de Alice enfundada en un vestido Lila de un solo tirante, ceñido al cuerpo en la parte superior y con un ligero vuelo en la inferior, parecía un hada, también llevaba un maquillaje muy natural con algunos tonos lila y el cabello como siempre corto perfectamente organizado en esa forma única que solo lucia hermosa en ella.

- Ya veo quienes serán los próximos en desfilar al altar – dijo Rose solo para que él pudiera escuchar, este dio un respingo.

- Rose, sabes que Alice no me ve de esa forma y yo estoy empezando una relación con María. – Rose suspiro frustrada y decidió concentrarse en el día más maravilloso de su vida.

...

Más recuerdos, después de divagar en sus pensamientos tras verse a sí misma frente a un espejo vestida de novia y la sensación de emoción, nervios y un profundo amor que la situación le despertaba, se dio cuenta que parecía que su conexión con la otra Rosalie se fortalecía y lograba mayor acceso a los recuerdos precisos en el momento exacto, se había dado cuenta de datos interesantes, primero estaba la excelente relación y el cariño que era evidente en el trato con su hermano, aunque hubiera deseado ver con claridad su rostro; el segundo dato era que al parecer a Jasper no le era indiferente Alice.