Capítulo 12.- Formas de vivir parte I: Liberación.

"Tomoyo"

Aquella vez en la que había pasado por todo ese asusto en el que sin escrúpulos tuve la obligación de actuar para salvarme y a la persona que amo, no tuve más remedio que la aceptación o la resignación, lo que aquello de eso luzca mejor. Después de todo el fin justifica los medios.

Abrí los ojos viendo el techo con tejas en color gris claro y paredes estilo antiguo de un lugar tan indigno que nadie de buenos pensamientos o posición pondría un pie ahí.

Y como mi posición lo ameritaba, debía encontrarme en ese lugar.

La bata azul que descubría mi espalda y demás, protegida por varios nudos. Únicamente me recosté de lado sintiendo como si todo fuera a pasar y al mismo tiempo nada.

Aquella aguja intravenosa en mi brazo, guiada por un tubo de plástico que hacía llegar a mi cuerpo seguramente algún líquido para mi bienestar. Mi cabello atado en medida de un chongo mal hecho.

La joven enfermera entrando tranquilamente para proporcionarme más medicamento, acariciando mi frente, limpiándome con un pañuelo el sudor en mí.

Apenas suspire sin sentir pero ella se dio cuenta.

—Tranquila — me dice ella ahora acariciando mi cabello —, el dolor se te va a quitar en un par de días.

Entonces vuelvo a suspirar mirando sin ver.

—El señor ya ha pagado la cuenta, puedes salir cuando quieras, te pediremos un taxi.

Entonces él me había abandonado como era de suponerse.

Un par de lágrimas se escapan de mis ojos sin desearlo pero tampoco sollozando, sólo salen y ya.

—Estas muy pequeña, para tus quince años no deberías tener una relación con alguien tan grande, pero si tienes fe vas a poderte enamorar de alguien que te quiera y tener hijos, no todo está perdido.

Y cierro mis ojos para no seguir escuchando. Todo eso fue un sueño, que si me negaba a aceptarlo entonces no sería real.

"Sakura"

Mientras todos discutían sobre el terrible clima que nos permitió llegar hasta la casa del lago me dispuse a tocar el piano tranquilamente, tocándole a nadie en particular pero a fin de cuenta sacando música de ese hermoso instrumento. Todos parecían entre contentos y no al mismo tiempo.

Disgustándose de no poder lucir sus mejores ropas, de no poder entrar en el lago para desnudarse bajo la luz de la luna.

La servidumbre apenas tenía los preparativos para la alberca techada que tenemos en casa, siempre siendo Tomoyo el centro de atención para ser la organizadora oficial del asunto. Lo cual por ahora no me molesta en absoluto, quiero mi espacio y nada más.

Incluso puedo pedir tal vez visitar el Reservoir Chronicle para terminar la fiesta ahí, siempre quise ir a un antro de ese tipo, bailar y bailar casi toda la noche, disfrutar de las famosas noches de burbujas cuando a las chicas de tanto bailar les regalan una botella de sake.

Pero no creo que con el clima alguien se digne siquiera a intentar salir, ya manejar es bastante peligroso con todo y que el granizo puede ocasionar.

Es media noche y recibo mil y un mensajes de varios amigos que no pudieron asistir por estar en las empresas de sus padres siendo las cabezas por el momento.

Varios "felicidades", "y los que faltan por cumplir", "nuevo año, nuevos sueños" o los mensajes graciosos de Yamasaki quien, del cual no tengo mucha relación por lo menos es atento y me hace reír cuando dice sus relatos que al parecer son mentiras pero yo puedo caer redondita a ellos.

Sabías que los cumpleaños se celebran porque en realidad hubo un emperador que para darle un regalo a su hija jamás le había otorgado hizo que en el calendario se le pusiera en la fecha que nació su hija "cumpleaños" en su honor. –Yamasaki.

Reí en cuanto vi a Chiharu arrebatarle el celular para inmediatamente tomarlo del cuello y comenzar a ahorcarlo mientras él no puede si quiera quejarse, provocando varias carcajadas de mis invitados.

En efecto, era mentira.

Pero ya no tenía diez años como para caer redondita. Para mí, el tener los dieciocho representa más que eso, ahora quiero ser un poco más madura mentalmente, tal vez a raíz de la relación que tengo con el hijo de Li.

Si quiera pensarlo me hace estremecer. Esconder esto por mi edad, ahora ya no era un impedimento.

—Señorita Sakura, le ha llegado una carta de Kioto de parte de la señorita Ilinea.

¿De Ilinea?, generalmente las envía Yuuko.

Asiento tomando el sobre color manila con la dirección de la casa y el remitente. Su nombre escrito en una caligrafía casi perfecta.

Sonrío, no puedo evitarlo, si quiera saber de ella me hace tener mucha alegría, se puede decir que es mi única verdadera amiga en la vida. Ambas ahí nos dimos cuenta de eso. Sí, es mayor, como sus cuarenta y algo pero… tiene una mirada llena de bondad y es tan hermosa que me hacía bien tenerla a mi lado.

—Gracias Naoko.

Despido a la mujer poniendo mi vista en el sobre, abriéndolo tan rápido como podía de los nervios. Ella jamás escribe, es Yuuko quien me entrega los saludos, los besos y abrazos por escrito, tener algo de su puño y letra me llena de felicidad.

Suspiro en cuanto veo la forma en la que me llama.

Mi hermoso cerezo.

Por fin ha llegado el día que tanto habíamos esperado juntas, el día que podías tomar todas las decisiones de tu vida. Hoy por hoy no puedo olvidar lo mucho que haces por mí y por la vida de los que te rodean que son seres que amamos juntas.

Quisiera decirte tantas cosas, contarte todo aquello que no pude hacer cuando estuvimos juntas y locas al mismo tiempo. Pero el tiempo se dedicara a sanar nuestras heridas si es que aún no han cicatrizando. Mientras tanto, se feliz belleza, vive día con día como si fuera el ultimo de tu vida. Mi querido cerezo, espero que cuando te enamores lo hagas con todas tus fuerzas y sufras por ello pero no te quedes con el dolor.

Te quiere Ilinea.

— ¿Los seres que amamos juntas?...

— ¡Sakura!— exclama Tomoyo abriendo las puertas de madera de par en par, dejándome ver lo bien que luce con ese vestido entallado que compro en alguna ocasión en Nueva York.

Jamás lo había usado.

Mostraba sus hombros pero nos sus pechos, arriba de sus muslos, dejando ver sus medias negras con dibujos de telarañas.

Qué bonita se veía.

Salte un poco al escucharla, ocultando rápidamente aquella carta, haciéndola bolita, a punto de tragármela pero no hice nada de eso simplemente la hice bolita y la deja en mi mano haciéndola puño como sentí se podía ocultar mejor.

— ¿No piensas salir?— inquiere mostrándome a todas las personas que se encuentran en la sala, viéndolos ahora parecen niños.

Eso o es que Shaoran me ha dejado un poco de su edad en cada momento que estamos o podemos estar juntos. Lo cual no me molesta.

Ni siquiera tengo las ganas de decirles a todas que he perdido mi virginidad, no con él… pero como si lo fuera.

Hacerlo con él es tan erótico… tan sensual que me hace estremecer sólo de pensarlo. Como si despertaran todos mis demonios con un beso, una caricia suya.

—Enseguida voy — digo levantándome lentamente, bajándome el vestido que no tiene mangas, sintiéndome la dueña del momento por una vez en mi vida y para adelante.

Sintiendo que todo puede cambiar a partir de ahora.

Ya sea para bien o para mal.

— ¿Ahora que ya eres mayor de edad, qué piensas hacer?

— ¿Referente a qué?

—A la situación con Li.

Dice tranquilamente mirándome fijamente.

— ¿Hay algo que tengas que decirme de eso?

Pregunto tan tranquila como puedo. Últimamente me había interrogado mucho en cuanto a lo de Li, tal vez porque de verdad le gustaba, tal vez porque no le gusta que yo pueda tener algo que ella no, tal vez porque él está a punto de convertirse en alguien pobre… tal vez por muchos modos y formas pero qué me importaba eso, en realidad me valía mierda lo que pensara.

Ella niega rápidamente abriendo los ojos como platos, mordiendo su labio inferior como quien ha dicho algo que no debía decir, como si la hubiera cagado pero ya no hubiera vuelta de hoja.

—Sabes, en realidad no quiero quedarme aquí, pueden irse a donde quieran, creo que subiré a dormir.

— ¿En tu dieciocho?

Pregunta extrañada. Siempre de niñas habíamos hablado de eso y si momentos atrás quería irme de antro después de la carta ya no, después de hablar con ella ya no más.

Hay tantas cosas extrañas.

Mi madre dormida arriba con el ruido. Mi padre viajando a Hong Kong seguro para reclamar las tierras que ya pronto le pertenecerán.

Me da coraje y siento un hueco en el estómago que dejan de resguardar a las mariposas que comenzaban a sentirse en confort.

—Sé que las cosas han estado muy turbias entre nosotras todos estos años pero…

Niego agachando la mirada, levantando la mano derecha para acallarla, para demostrarle que no estoy en ánimos ni situación como para saber de sus puterías.

Me vale mierda si ella ha sufrido o no. Yo también sufrí y en silencio, a ella le dejaron aquí a liberarse a mí me encerraron para acallar su cruel secreto, el de ella, el de mi padre e incluso el de mi hermano.

¿Por qué yo he de ser tolerante con ellos?

— ¿Te parece apagar las velas del pastel?— pregunto de repente mirando a mis invitados quienes comienzan a caminar en dirección a la sala principal, donde un enorme pastel de fresas con dieciocho velas ilumina la habitación.

Camino sin esperar un comentario de ella y siento la mirada de todos.

Rika sonriéndome tan correcta.

Naoko mirándome tiernamente, creo que sabe que no todo es lo que parece.

Chiharu quien a veces es mi defensora y la que mejor carácter tiene.

Suspiro al mirar a Yamasaki, sintiendo que él tiene pensamientos sobre mí, sobre Shaoran. No por nada son amigos.

Parecen distantes pero es el primero en contestar cuando él lo solicita por lo que llegue a ver en sus mensajes.

Incluso no creí que viniera a mi fiesta, jamás lo hace aun cuando Chiharu le invita, es a quien más acostumbrada estoy a ver y hoy por hoy lo siento más unido a mí quizá por el secreto de lo que él y yo somos y seguro Chiharu, aunque lo sospecha después de tantas veces que nos ve, no creo que sepa más allá de lo que sus ojos ven.

— ¡Feliz cumpleaños Sakura!

Gritan todos en cuanto les sonrío nerviosamente. Pasando un mechón de mi cabello a mi oreja izquierda, agachándome ligeramente y soplar con todas mis fuerzas.

Aplausos y vitoreo.

Algunos acercándose para poner sus manos en mis hombros deseándome personalmente un feliz cumpleaños, ninguno de ellos acercándose. Todos saben que odio las muestras de afecto.

La servidumbre se acerca para repartir el pastel mientras mis compañeros del instituto siguen riendo, tomándose fotos con mi pastel, entre ellos, mostrando los regalos que me entregaran más tarde.

Sonrío.

Por lo menos ya no soy el centro de atención. Me incomoda un poco.

—Un año más vieja — me dice Yamasaki en el oído acercándose más de lo que debía.

Acortando más y más distancia entre nosotros, olvidándose de Chiharu o de mis invitados para tomarme de los hombros y abrazarme de una manera incómoda para mi persona.

—Siento no estar aquí contigo, te amo Cerezo. Atentamente, Shaoran.

Y entonces, después de decirme eso al oído Yamasaki se aleja rápidamente para inmediatamente suspirar un poco.

Sonríe tímidamente y retrocede un par de pasos. Asintiendo dado que ha entregado el mensaje correctamente. Tal vez Shaoran no quería molestarme con cartas o mensajes que pudieran ser vistos con tanta gente.

Asiento al igual que él suspirando, sintiendo escalofrío por los nervios.

Sonrío también de no saber cómo tomar su mensaje.

Debí haberle dicho que no iríamos al lago después de estar en la opera pero él se veía demasiado presionado junto a su hermana y su padre quien notablemente lo ignoraba cuanto podía.

Menos cuando tuvieron a Li Fanren.

—Él sabe.

Dice Yamasaki inclinando los hombros, guardando sus manos en las bolsas de su pantalón. Suspira y luego agacha la mirada, me mira nuevamente y luego a mis invitados.

—Nunca lo vi así — me dice después de mucho, como si decirlo le costara mucho trabajo.

— ¿Era muy diferente?

Pregunto tratando de indagar más en su pasado pero parece ser que ni Yamasaki quiere hacer mención de eso.

Un pasado en el que él participa pero no quiere ir más allá. Lo respeto pero eso no quiere decir que no me importe. Por lo menos ahora.

—Mucho — responde ahora sacando el aire, mirando a Chiharu quien le hace un gesto felino en una sonrisa y él apenas la mira con cierta ternura y franqueza.

Haciéndome sentir celos de que ellos lo puedan demostrar tan tranquilamente y yo no pueda.

Y su edad de ellos tampoco es tan descabellada.

Relamo mis labios y suspiro.

—Nadie debe de saber hasta que…

—Lo sé — me interrumpe de forma molesta —, si él queda pobre mucho menos… pero así las cosas deben ser.

—No me importaría— digo de repente.

—A él sí — dice sin más guardando la calma —. El futuro de sus hermanas dependen de él, hay mucho que debes saber, Sakura, pero debe ser por boca de él.

Entonces entrecierro los ojos, luego los abro como platos y frunzo el ceño un poco.

—No te preocupes, han sido invitados por tu padre, él y Eriol. Llegaran en un par de horas. Procura ser prudente.

Asiento sintiéndome más y más ansiosa de saber que lo voy a tener aquí cuando él no me había dicho nada. Hasta donde nos habíamos quedado era en extrañarnos, en que él pensaba que yo estaría en la casa del lago.

Y creo que Yamasaki se ha percatado de mi rostro porque apenas me sonríe de manera tierna lo que jamás ha hecho.

—Les ha llamado tu padre, yo tampoco iba a venir pero dado que somos socios supongo que es un deber de él con nuestra familia, ellos llegaran en cuanto puedan, apenas les dieron la noticia por lo que Shaoran me pidió darte el mensaje, se prudente te repito.

Asiento y no puedo evitar sonreír.

Como el zorro del principito, esperare paciente para disfrutar de la espera.

Pasadas un par de horas, como las dos de la mañana, todos parecían seguir en ambiente, Tomoyo incluso con copas de más pero no me importaba, me molestaba menos y ella se ponía cada vez más en evidencia.

Entonces veo de entre la penumbra y humo de cigarro el cuerpo de Shaoran y Eriol quienes han llegado con una botella de vodka seguro para que ellos la puedan degustar. Debieron saber que siendo mi mayoría de edad el alcohol estaba legalizado pero seguro que ellos pensarían lo contrario.

Suspiro de emoción y tranquilidad nada más de verlo.

Eriol vestido como en la opera al igual que Shaoran, menos la chica que estaba a su lado, tomada de su brazo. Coletas, cabello negro, ojos casi rojos, piel blanca, delgada y alta, incluso más hermosa que Tomoyo o el alcohol me ha empezado afectar.

Jeans de mezclilla rasgados, blusita escotada y chamarra de piel negra.

Siendo recibidos por Yamasaki, por quién sino. Algunos otros chicos del instituto saludándolos amigablemente, seguro que les conocían de sus familias porque rara vez veo a Shaoran saludar cordialmente a quien no conoce y a ellos parece conocerlos de tiempo, por lo menos de niños porque la edad que nos llevábamos no es asombrosa pero lo suficiente por las etapas.

Algunos otros chicos estaban en la piscina y otros aquí sentados en la sala, degustando del alcohol y los cigarros, incluso algunos de la promiscuidad.

No sé si acercarme.

Ella me intimida tomándola con tanta familiaridad. Mirándolo con cierto deje de cariño, incluso deseo.

Más de su edad y seguro comprende su posición más de lo que yo puedo.

—Feliz cumpleaños pequeña Sakura — me dice Eriol Hiiragizawa acercándose peligrosamente para darme un abrazo que no he pedido.

Tal vez por ser mi cumpleaños mi psique se lo ha permitido.

Me entrega una rosa roja y deposita un beso en mi mejilla de forma muy familiar. Algo incómodo pero viendo que a Shaoran no le molesta me siento un poco aliviada.

Suspiro y sonrío como dicta el protocolo y lo miro a los ojos. Parece cansado, incluso luce un poco deteriorado.

Mostrándome unos ojos azules que creo he visto con anterioridad.

Sacudo mi cabeza.

—Feliz cumpleaños — me dice ahora Shaoran haciendo una reverencia digna de alguien educado, digna de un oriental y aunque me duela un poco saludarle de esa manera lo imito de la forma en la que dicta el protocolo mirando también a su acompañante.

Ella me sonríe y parece querer conocerme porque mira a Shaoran y luego a mí, como quien quiere ser presentada formalmente.

Ya lo había visto en una revista y en internet "Li Shaoran no tiene novias, sólo chicas atractivas".

Como la que trae.

—Gracias — digo tratando de no sonar cortante, de no permitir que los celos me ganen pero no puedo evitarlo.

—Quisiera presentarle a mi tía señorita Kinomoto — dice con aquel tono de respeto mientras varios de mis compañeros del instituto se encuentran alrededor mientras conversan con Eriol y Yamasaki.

Días atrás en la boda de mi hermano no se comportó así, seguro que por ser un asunto de mí cumple y que varios estarían aquí, incluso alguno de la prensa… bueno, debíamos guardar las apariencias.

Y ahora sabiendo que era su "tía", me siento un poco aliviada.

—Meiling — dice ella haciendo la misma reverencia y yo imitándola.

—Sakura Kinomoto, un placer — digo mirando por instantes a Shaoran quien apenas puede hacerlo dado que Eriol platica muy animadamente con dos compañeros de clase.

—Soy la hermana menor de Li Hien — dice ella tan prontamente que parece como si supiera algo pero lo dudo mucho —, espero no te moleste mi presencia, tengo que cuidar de mi sobrino después de todo.

Dice pellizcando la mejilla izquierda de Shaoran quien se aleja lo suficiente como para dejarla de lado.

Incomodándose con su presencia.

— ¿Esa chica de ahí quién es?

Pregunta rápidamente señalando a Tomoyo con la mirada.

Tanto Shaoran como yo nos giramos al mismo tiempo que no pudimos evitar suspirar. Tomoyo bailaba muy animada con Rika, de manera sexi siendo observadas por todos.

Los grados del alcohol, pensé. Rodando los ojos de la vergüenza que me daba pero era una fiesta después de todo.

—Es mi prima — digo rápidamente —, Tomoyo Daidouji.

Meiling asiente y sonríe orgullosa e incluso un tanto prepotente, mordiéndose el labio inferior.

—Claro, la he visto antes.

Dice muy segura.

—Hace un par de años, en el concierto de Beijín— suspira sin quitarle la vista de encima —. Te veré en un rato si no te molesta — le dice a Shaoran quien asiente extendiendo la mano de forma educada dándole el paso de manera caballerosa.

—Sin consumo de alcohol Meiling — advierte Shaoran —, no quiero problemas.

Ella sonríe y luego me mira a mí.

—Los problemas nos encuentran Li — dice sin más girándose para seguir con su camino ignorándonos rotundamente.

—Luce muy joven para ser tu tía.

—Es más joven que yo — dice él suspirando, inspirando de forma tediosa, seguro que ella es más no tan como él de reservada que lo saca de sus casillas como ahora.

—Gracias por venir — le digo apenas agachando la mirada.

Él mira para ver si no hay nadie viendo o escuchando.

Me sonríe.

—No pensaba hacerlo hasta recibir una invitación de tu familia, cuando me hablo Fujitaka no pude evitarlo y Meiling ha escuchado así que no me quedo de otra más que traerla.

—Me parece una buena persona.

—Con una lengua muy larga — dice suspirando —. No quisiera que ella sepa lo de…

Asiento sonrojándome.

—Disfruta de la fiesta — digo sin más.

Entonces lo siento acercarse lo suficiente como para que sus labios toquen el lóbulo de mi oreja izquierda.

— ¿Y para disfrutar de la cumpleañera que tengo que hacer?

Sonrío negando dándome media vuelta para irme en dirección a mis amigas, dejándolo prácticamente con las ganas, mirándolo apenas un poco para sonreírle y él hacer lo mismo conmigo. Girándose para quedarse con sus amigos y con mis compañeros que seguro se dedicaran hablar de negocios. Ya dependerá de las ganas que tengamos el hacerlo o no en mi habitación con mis invitados abajo.

"Shaoran"

Y la nube de humo se hizo más grande y más grande, entre pláticas, risas, el grado de alcohol y las conversaciones que hacía mucho tiempo no tenía. Sobre viajes, sobre mujeres incluso.

Chistes verdes que yo a esa edad rara vez decía pero los entendía perfecto.

Cantando sin ton ni son. Haciendo movimientos poco dignos de alguien de mi edad pero ni a Eriol, ni a Yamasaki ni a mí nos importaba.

Además que no éramos los únicos de más de veinte años. Los hermanos de las compañeras de Sakura e incluso otros invitados por parte del hermano de ella.

Escuchando música que a su edad disfrutaba como el rap. En mis tiempos rebeldes, escuchando a todo lo que daba Today was a good day de Ice Cube. Cantando a todo pulmón, haciendo movimientos dignos de un rapero y nada dignos de nuestra etiqueta y protocolo pero que todo eso se joda.

Era la fiesta de una mayor de edad después de todo ¿no?

Left my niggaz house paid
picked up a girl been tryin to fuck since the twelve grade
it's ironic, i had the brew she had the chronic
the lakers beat the supersonics
i felt on the big fat fanny
pulled out the jammy, and killed the punanny
and my dick runs deep so deep so deep
put her ass to sleep

Cantamos todos al mismo tiempo ese coro depravado de una jovencita que le gusta el sexo desde los doce y a quien se le coge profundamente, moviendo el brazo como si de verdad disfrutáramos de ello.

Siendo el centro de atención por todos los viejos por así decirlo. Disfrutando de la fiesta al final de cuentas.

Mientras dure.

Cambiando radicalmente de canción y genero a Love is noise de The verve.

Algo más entretenido para ellos mientras disfrutan del momento.

Y entonces ya me encuentro caminando en dirección a una de las habitaciones.

Y entonces ya me encuentro cerrando con pasador.

Y entonces me veo en el espejo siendo besado por una joven de cabellos cortos y castaños, vestido entallado dándome la mejor vista desde el espejo, la parte trasera.

Dejándome ser lo más morboso que puedo.

Y entonces me acerco a besarla, disfrutar de esos carnosos labios y esos ojos verdes que me hipnotizan.

No permitiendo que el momento se vuelva vulgar sino la mejor parte de su cumpleaños.

Sintiendo el suelo frio, la pared igual de helada pero por el momento sólo era descubrir la parte que nos importaba.

Mi camisa húmeda por el sudor sintiendo la pared y mi trasero al ser descubierto para mostrar lo que parecía interesarle.

Sintiendo su lengua desde la punta y alrededor. Algo que jamás había hecho y que no esperaba pero como me gustaba.

Sujetándola de la nuca para evitar que pudiera pasarme algún accidente.

Tomándola de la cintura tan rápido como puedo para hacerla mía por fin. Poniéndola de rodillas al suelo mientras la siento subir y bajar, mientras me quedo dentro de ella y siento caliente y húmedo a más no poder.

Disfrutando de mi sobriedad.

Disfrutando de la suya.

Disfrutando del momento.

Disfrutando de sus gemidos y de los míos.

De tratar de callarnos pero sin lograrlo. Morder nuestros labios para evitar pedir más con las palabras y que mejor hablara nuestro cuerpo.

— ¿Así, te gusta?...

Me pregunta ella sujetándose de mi cuello para seguirse moviendo lo más rápido y fuerte que puedo de arriba abajo.

Sintiéndose intrépida seguro por el calor del momento, por hacer algo que estaba prohibido, porque de vernos salir sabrían de ante mano que algo habría pasado.

Apenas asiento para tomarla de su nuca y acercarla para besarla con fuerza.

La tomo con fuerza de la cadera para agilizar ahora el movimiento de adelante atrás con más fuerza, con más rapidez pero al parecer su cuerpo ya no puede más allá. La siento contraerse un par de veces, dejándome saborear sus orgasmos que para mí son como el canto de un ángel.

—Ya… ya…

Niega cerrando los ojos con fuerza indicándome que se ha cansado pero yo estoy demasiado excitado.

—No… cómo que ya… muévete más despacio si quieres… ¿te duele?

Niega apretándose con fuerza, contrayéndose nuevamente, sacando un par de grititos. Era el momento de terminar aunque me doliera hacerlo.

No ha dormido y parece que su cuerpo le reclama la factura de una forma poco atractiva.

Suspiro. Asiento y procuro hacer el trabajo de moverla sin que ella se esfuerce. Sacando mi orgasmo, temblando al sentirme dentro de ella todavía, sin que le importe en lo más mínimo.

Y esa es una cuestión que ni siquiera me he planteado. Si la dejo embarazada seguro ocurrirán mayores desastres, pero no es algo que me importe.

Y tampoco veo preocupación en ella.

Nos besamos un rato de manera suave, dulce, quedándome todavía dentro de ella, sin que nada más importe.

— ¿Me extrañaste mucho he?

Se burla ella acariciando mi rostro mientras besa la punta de mi nariz. Sonrío.

— ¿Lo notaste?

Asiente sonrojándose y yo vuelvo a besarla, alejándola de mí para que se acomode su ropa y yo pueda subirme los bóxer de licra y acomodarme el pantalón, la camisa bien abotonada no era el problema en realidad, ya todos se había casi quitado las camisas para estar más cómodos y frescos.

— ¿Cuándo vino tu tía?

—Hoy— contesto rápidamente mientras tomo aquel negro saco para ponerlo en mi hombro mientras me abrocho el pantalón.

—Se parece mucho a ti, de no ser por el cabello.

Sonrío. Eso nos decían pero la verdad es que más bien parecía compromiso porque no tengo en nada parecido a ella. Mis hermanas con ella sí pero yo nada que ver, tenía más parecido con mi madre.

—Me parezco más a mi madre — digo en ipso facto tratando de mostrarle una fotografía de ella de mi celular.

— ¿En qué te pareces a ella?

—En la mirada, los ojos son de color distinto, los labios e incluso la forma en la que… mira— digo tratando de levantar el celular para que ella vea la foto de mi madre —, ella es mi madre…

¡Toc-toc-toc!

Suena con fuerza la puerta que ésta siendo tocada por alguien completamente desesperado.

Sakura se aleja de la puerta para esconderse detrás del sofá y yo abro tranquilamente encontrándome con Eriol quien tiene los ojos más rojos que antes.

Algo se trae y no es que me importe pero sus ojeras crecen día con día.

—Asunto — digo en tono molesto deteniendo la puerta de forma que él se dé cuenta que no puede pasar y que interprete lo que quiera.

—Fujitaka ha llegado, son las siete de la mañana, es mejor que salga la señorita Sakura antes de que todo se venga abajo.

Me muerdo el labio inferior sintiendo cosquillas casi en todo el cuerpo, sintiendo un balde agua helada al simple nombramiento de aquel hombre.

Suspiro asintiendo y mirando en dirección a Sakura para luego mirar la puerta, indicarle que aunque sea su casa lo mejor es que salga de una buena vez.

Ella asiente poniéndose sus zapatillas con rapidez atravesando la puerta sin fijarse realmente en Eriol ni en mí, después de todo ella no sabe que Eriol sabe del trato que hay de por medio.

— ¿Nos vamos?

Asiento tragando pesado, pasando una mano por mi cabello, viendo que varios chicos están tirados en el suelo de borrachos, que otros más siguen en el aire de alguna droga que se coló por allí.

Sacudo mi cabello y luego veo a Yamasaki dormido en el sillón junto a Meiling quien distraídamente se acurrucó en el hombro de Takashi.

—Llévatela a ella — le digo prontamente a Eriol quien parece no poder consigo mismo por el cansancio extraño que tiene —, me va a ser más fácil llevarlo a él.

Eriol asiente y levanta a Meiling de la cintura, cargándola en sus hombros como si de una muñeca de trapo se tratara y yo paso uno de los brazos de Yamasaki por mis hombros, dándole ligeros golpes en la mejilla con la palma de la mano para que despierte.

—Venga, vamos, despierta hombre…

Digo sujetándolo con más fuerza.

Ya se me había olvidado lo que se siente sacar a un amigo casi cayéndose de borracho.

Pero los ojos de Yamasaki apenas se pueden abrir, apenas puede despertar.

Si lo sabré yo. Un ebrio una vez dormido ya es imposible despertarle.

Veo a Kurogane a lo lejos sentado en el cofre del auto, levanto la mano para que me vea y como es costumbre, a velocidad de rayo ya se encuentra acercándose a la entrada para tomar a Yamasaki de los hombros y ponerlo en su hombro derecho, como si de un costal de papas se tratara. Caminando tranquilamente hasta la limo que hemos traído Eriol y yo.

—Dámela — digo ahora girándome para poder cargar tranquilamente a Meiling quien casi se cae de los hombros de Eriol.

Él asiente distraídamente mientras entra en la limo y se deja vencer de sueño al lado de Yamasaki, colocando a Meiling entre Eriol y yo.

Suspiro pensando en lo que ha pasado y en lo que no.

Meiling no me ha dicho nada de mi madre ni del supuesto hotel que compró.

Ni sé ahora lo que pasara el lunes por la mañana cuando Sakura por fin reciba el fideicomiso.

Provocándome un profundo dolor de cabeza.

—Tu madre… tu…

—Sí, sí— digo en tono de arrullo a Meiling quien como yo lo pensaba, había bebido de más.

Suspiro golpeando su frente delicada y suavemente para que vuelva a dormir.

Creo que a ella también le ha dolido la muerte de ella. No la culpo ni mucho menos, era lo más cercano a una madre que tenía, incluso a una amiga.

"Sakura"

Y entonces el lunes llego tan rápido como jamás lo hubiera podido imaginar.

Sentada frente a mi padre, al lado de mi madre, Tomoyo, Touya y Nakuru. El abogado de mi abuelo abriendo una gran carpeta. La liberación de mi fideicomiso por fin había llegado, la parte de mi liberación para poderme ir a estudiar a donde yo quisiera, lejos de mi familia, de las mentiras, de la invalidez de palabras de un supuesto amor nacida de una cuna en la que no pedí crecer.

El nervio corriendo por mis venas helando y calentado la sangre en casi la mitad de un segundo.

Mi hermano con ese gesto de hombre importante e imponente, Nakuru sólo a su lado, seguro que con la esperanza de que mi dinero fuera menor al de mi hermano para que no pueda superarles, algo que realmente no me importa.

Ni siquiera si el de Tomoyo es o no más grande que el mío.

Lo bueno de todo esto es que no estoy en la escuela.

—El testamento de Masaki Amamiya es bastante claro— comienza a decir el hombre abriendo de par en par aquella vieja carpeta de piel, una carpeta que mi abuelo tuvo guardada durante muchos años, donde los documentos importantes como el registro de las casas, cuentas de banco y la cafetalera se encontraban.

El hombre suspira y se mantiene firme con lo que comienza a leer. Haciendo sentir mi corazón palpitar más y más rápido.

—Según lo ya estipulado por el puño y letra del mismo Masaki Amamiya a minutos antes de su muerte dentro de la hacienda Amamiya ubicada en las afueras de Tomoeda, dejando de respirar a las cinco de la tarde con veinticinco minutos en la habitación principal, estando a su lado su nuero Fujitaka Kinomoto.

Volvemos a suspirar mi hermano, Tomoyo y yo.

Un recuerdo que bien o mal yo sé que les duele.

—Dejo a mi nieta Nadeshiko Amimiya de Kinomoto todas las propiedades de hacienda, casas y autos, así como también el noventa por ciento de las acciones de la cafetalera que ha crecido con mi trabajo, siendo mi única nieta con vida lego a sus hijos las siguientes pertenencias.

A Touya Kinomoto: le otorgo el quince por cierto de las acciones del café que se verán reflejadas en el fideicomiso ya liberado como se había otorgado el día de mi muerte. Siendo dueño de la hacienda del lago como sus alrededores.

A mi otra nieta Tomoyo Daidouji: hija de mi primer nieta Sonomi, quien queda huérfana a la edad de quince años le otorgo el treinta por ciento de las acciones de café como dueña también de los ferrocarriles de Japón por parte de su difunto padre. Dejándola bien protegida con las acciones tiene el libre derecho que para antes de su mayoría de edad pueda disponer de la herencia y acciones que le he legado para que pueda hacer uso monetariamente como ella lo disponga.

A mi segunda nieta Sakura Kinomoto le lego el cuarenta y cinco por ciento de las acciones de café como las dos casas principales de la familia, las cuenta de banco a nombre de Nadeshiko Amamiya para cuando su madre deje de respirar. Así como el diez por ciento de la empresa de quien fuera en vida uno de mis socios Li Hien y su difunta esposa Li Ieran.

El otro diez por ciento de mi empresa de café se queda a manos de Yuuko Ichihara quien es representante de uno de mis socios para pagar una deuda familiar quedando en la carta destinada a mí el día de mi muerte, carta que debe ser leída por mi nieta Sakura Kinomoto.

El hombre suspira tomando aire, viendo a mi padre quien se queda helado y más pálido que jamás lo había visto de esa manera.

Touya quien se gira duramente alejando a Nakuru para sacar su rabia internamente.

Tomoyo quien se muerde el labio inferior casi sacándose sangre, con los ojos vidriosos.

Era yo la dueña de prácticamente todo, de un porcentaje inigualable para la empresa de Shaoran, que bien podría legar para que él pudiera salvarse.

Siendo participe de su quiebra y yo tan tranquila como toda mi familia.

Suspiro y respiro muy hondo en cuanto veo que mi madre se pone más y más tiesa cual muerto. Apretando los puños en su vestido de seda verde.

— ¿La carta?

Pregunta mi padre tragado pesado, tal vez esperando cualquier otra cosa que fuera para bien y no para mal.

Por ello Tomoyo me había mencionado que todo se me estaría legando a mí, por ello tanta insistencia con Shaoran.

Tal vez incluso Shaoran conocía esta misma situación.

Tal vez incluso estaba conmigo por eso.

Tal vez yo era la carta a jugarse para poderse quedar como hasta ahora.

No, no… me niego a creerlo.

—Para la lectura de la carta que le ha sido entregada a Masaki el día de su muerte hubieron dos copias, una para archivar, una para leer y la original que ha sido extraviada.

Entonces, veo de reojo mirarse mutuamente Tomoyo y mi hermano, luego a Nakuru.

Un viento frio cruzarse rápidamente hasta golpearme con fuerza en la nuca.

Dejándome sin aliento. Quitándome la respiración.

Miro de repente el despacho tan lúgubre como el día que enterramos a mi bisabuelo.

El día que él había dejado de respirar. El día en el que el cruel infarto acabó con su vida.

Tiemblo un par de segundos y siento la mano de mi madre cerrarse con la mía dejando caer un par de lágrimas.

Sintiéndome aún más nerviosa y ansiosa que antes. Sintiendo mis manos frías a causa de la angustia.

Si ser alertándome que algo malo estaba a punto de venir.

— ¿Qué dice esa carta?

Pregunto rápidamente sintiendo que no puedo aguantarme más aquella cruel pregunta.

Todos parecen saber menos yo.

—El contenido de la carta es meramente confidencial para usted señorita Kinomoto, por lo que pido de la manera más atenta se me permita hablarlo en privado.

Dicho esto, mi padre se levanta difícilmente, con un caminar tipo zombi. Siendo seguido por mi madre, por mi hermano, por Nakuru y por Tomoyo quien se acerca a mí para besar mi frente.

—No olvides que siempre te quise mucho — me dice en un susurro alejándose tan rápido que veo como se limpia delicadamente las lágrimas que caen de sus ojos azules.

Viendo ahora la amplia ventana. Viendo las nubes grises como siempre, como usualmente por el mal cambio.

Viendo como las aves vuelan y me invitan acompañarlas.

El hombre se levanta para bajar las cortinas, impidiéndome ver un poco del cielo entre azul y gris. Impidiéndome absorber el poco sol que queda.

Relamo mis labios suspirando profundamente.

Haciéndose de emoción el momento.

Todo tan turbio.

—Su bisabuelo — comienza —, no tuvo tiempo de hacer la copia de la carta pero estaba mencionada dentro de su testamento y del fideicomiso testamentario el cual se liberara dentro de veinticuatro horas una vez usted ponga firma, nombre, fecha y hora.

Yo asiento nerviosa y sigo sintiendo mis manos frías.

—La carta fue encontrada en el traje de su abuelo, leía por el médico legista, por el abogado familiar y por mí, quien sirvió a su abuelo por casi cuarenta años.

Vuelvo asentir.

—Se le entregó a su padre el día que su abuelo falleció y pidió no ver a su padre después de eso. La carta fue guardada en la hacienda y perdida hace un par de semanas por lo que se puede alegar — el hombre suspira como si estuviera a punto de soltar una bomba —. Antes de entregarla hicimos dos copias como ya he mencionado, la carta puede ser leída por usted o por mí si así lo prefiere.

Suspiro y creo que él parece notar mi nerviosismo.

—El contenido puede cambiar su vida o mantenerse como ahora, la decisión es suya. Es de parte de la fallecida Li Ieran.

¿Li… Ieran?

¿La madre de Shaoran?

Abro mis ojos como platos levantándome rápidamente sintiendo que mi corazón hace bum-bum-bum-bum más rápido que el latir de un roedor.

—La familia se encuentra pasando un mal momento económico, su bisabuelo ya lo sabía para ese entonces. La razón la tiene aquí.

Dice entregándome aquella hoja de papel que ha sido fotocopiada por una original.

Él se levanta y camina hasta la puerta de caoba en tonos negros, viendo de reojo a mi padre sentado al lado de mi padre, a Tomoyo al lado de mi padre y a Touya de pie recargado en la pared mirándome, logrando asentir rápidamente en cuanto el abogado cierra con pasador.

Aprieto con fuerza la hoja.

Querido Masaki.

Por afecto que le he tenido todos estos años no me puedo permitir que se siga con la cruel mentira que se ha llevado cargando en mí ser por todos estos años encerrada en un lugar del cual no tengo culpa alguna. Jamás quise hacer daño a su nieta más querida, nunca fue mi intención y pido perdón por ello, pero cuando se actúa por amor no se conocen límites y este es el castigo que a pulso me he ganado o me han impuesto.

Cargando con la culpa de no poder ver, escuchar ni abrazar a mis hijos. Encerrada en este cruel lugar que usted y mi marido me han metido para poder calmar con la culpa que tiene su nuero y que cargo yo. Siempre fui amiga de Nadeshiko como de Sonomi cuando estuvo en vida. Caí en una cruel tentación de enamorarme de Fujitaka mucho antes que se casara con Nadeshiko y siento haberlo hecho. Mucho más porque por diecisiete años, estando yo casada seguí con aquella relación para seguir mancillando el honor de mi marido y el de mi familia así como el de su familia.

Ahora que no tengo una vida digna de una persona libre y que tuve que fingir mi muerte dejando a la menor de mis hijas y al resto de mis hijos pido que no se me haga más que mera justicia con lo que jamás he luchado, jamás pedí compensación monetaria y no lo hago ahora. Mucho menos siendo que el mayor de mis hijos y el único es hijo de su nuero Fujitaka.

El motivo de mi carta es que no se le lastime dado que aunque no es sangre de su sangre lo es de sus nietos. Ahora que sé que su nieta Sakura será encerrada conmigo en esta clínica quiero que sepa que jamás diré procedencia alguna de mi linaje, cambiando mi nombre como en un principio me había mencionado usted junto a mi marido.

Sigo esperando que se haga justicia de aquel pecado que no cometí. Usted sabía que Fujitaka y yo éramos pareja mucho antes de que su nieto Touya naciera, separándome de él porque era como debía ser, bueno, pues mi hijo tiene la misma edad que su nieto. Y aunque mi hijo sea un bastardo legalmente sigue siendo un Kinomoto. Siento habérselo dicho de esta manera pero es la única que puedo ya que jamás me ha permitido acercarme a ustedes desde el día en que se nos encontró a Fujitaka y a mí juntos en el hotel que había adquirido a manos de Hiiragizawa.

Pido no se lastime a mis hijos quitándoles todo lo que poseen.

Atentamente Ilinea Ichihara.

Entonces todo comienza a darme vueltas, recuerdos que van y vienen. Momentos, situaciones, palabras, canciones… todo, todo viene, todo se aclara.

Sintiendo el golpe fuerte en mis rodillas al haberme dejado caer mientras seguía apretando la carta con todas mis fuerzas. Sintiendo las lágrimas caer de mis ojos como jamás me había pasado desde hace mucho tiempo.

Por eso nadie había contestado mis preguntas. Por eso todo era tan raro, por eso Shaoran se me había acercado, por eso Tomoyo se había acostado con mi padre, con mi hermano. Por eso me odiaba tanto Nakuru, por eso Eriol es tan familiar de un día para otro.

¡No, no, no, no!

¡Todo esto es una mentira!

"Quisiera cancelar las juntas, pero no puedo hacerlo, mis trabajadores esperan mucho de tu familia y yo sé que puedes con eso, estuviste en la reunión."

"¿No quieres tú pago?, eres socia de esto y creo que futura dueña de todo así que…"

"¿No haces esto para salvar a tu familia verdad?"

"Todo esto, desde la primera vez que vine a firmar hace un par de días se ha salido de control y…"

"¿De verdad no sientes nada por mí?"

"Sabes quitarme la respiración, no lo hacen muchas"

"Cualquier cosa que te diga puede ser usada en mi contra…"

"Li no te conviene, dejemos pasar hasta la fecha de tu cumpleaños dieciocho, después de eso decide si es lo mejor para ti"

"Ese poema tu padre no me lo escribió a mí"

"Entrega todo lo que este en tus manos, no des más allá de lo que no puedas controlar, ama con locura… porque cuando el amor se acaba, no hay forma de hacerlo volver. El amor siempre es acompañado de éxtasis, de locura, de agonía, alegría intensa y tristeza profunda. A veces amamos demasiado a quien no nos ama, otras veces somos amados por aquellos a lo que no podemos amar"

"Tu fideicomiso es mayor que el de tu hermano, te dejo todo el abuelo, a nadie más, ni a tu hermano ni a mí por supuesto. ¿Tú crees que tu padre dejara que tu herencia se vaya a una empresa que no tiene ni pies ni cabeza y que es la competencia principal de la familia?, sería mejor que esa empresa se la quede tu hermano para comenzar, tu dinero se quedara con Kinomoto y Amamiya, lo sabes prima"

Y cual vida loca, esquizofrénica y como se me juzgó desde hace tiempo, me levantó secándome las lágrimas, fingiendo que todo está bien, que no hay dolor, que mi carrera de futura actriz comience de una buena vez.

Aunque sé que podre no lograrlo.

Respiro profundamente y abro la puerta encontrándome con la mirada de mi padre quien tiembla al verme de la manera que lo había hecho.

¿Reclamarle sobre lo suyo con Tomoyo?

¿A Touya con lo de ella?

Es algo que jamás haría.

Y como agua de cristal… me siento consumida de amor, de traición… de dolor…

— ¿Es cierto?

Es lo único que logro decir apretando en un puño esa carta, fijando mi mirada en nada más y nadie más que mi padre.

Del padre de la persona que más he amado en toda mi vida.

Ahora entiendo tanto.

Por eso Shaoran tenía más los ojos así.

Por eso nos parecíamos un poco o es que tal vez lo estoy notando ahora.

Cierro los ojos apretándolos con fuerza debido a la impotencia, mirándolo, forzándolo a mirarme.

— ¡Te estoy preguntando, es cierto o no!

Grito como desesperada en cuanto él se levanta siendo seguido por mi madre.

La mirada de Touya se vuelve temerosa, como si no comprendiera o como si me hubiera visto que ya lo he descubierto todo.

Hago bolita la carta y la arrojo a los pies de mi hermano quien rápidamente recoge el papel y comienza a leer más rápido que yo, incluso mostrándole a Nakuru aquello.

Abriendo la boca un par de veces.

Entregándole ahora el papel a Tomoyo quien se cubre los labios con la manos. Entonces ellos no lo sabían.

El motivo de su acoston es otro. Otro de los tantos secretos que hay aquí.

Mi padre asiente agachando la mirada.

Entonces siento como tiemblan mis labios a causa del llanto que está a punto de escaparse.

— ¡Me enamore de él!

Grito sólo para él quien abre los ojos como platos extrañado por lo que le acabo de decir, incluso lo veo fruncir el ceño, extrañado.

— ¿Qué estás diciendo?

Inquiere sujetándome con fuerza de los brazos para sacudirme un poco.

No lo veía venir.

No es el único que guarda secretos.

—No eres el único que puede cometer incesto — digo tan bajo, hablando entre dientes por el coraje.

— ¡Tienes que terminar eso que ha comenzado!

— ¡No lo hare!

Grito como desquiciada alejándome de su agarre para retroceder un par de pasos y mirar al abogado, a mi madre, a mi hermano y cuñada a Tomoyo.

Viendo que el pecado que ellos han cometido no es tan grande como el de mío.

Viéndome en la trampa en la que he sido presa, sintiéndome en la orca, poniendo yo misma la cuerda, saltando si es necesario.

—Dime que no es cierto — suplico lo que jamás en mi vida había hecho con él.

Él agacha su mirada, aprieta sus labios y puños casi al mismo tiempo, mostrándome ahora su perfil derecho.

—Es cierto, es mi hijo.

Dice ahora levantando la mirada para verme directamente a los ojos.

Dios no… no por favor…

The melancholy Drama Queen

Bueno, lo prometido es deuda. Aquí está el capítulo casi a un mes de no poder actualizar pero mi trabajo fue absorbente a tal grado incluso de no poder llegar a casa a dormir pero las cosas están marchando más pausadamente que me puedo quedar aquí en mi des estrés que es Fanfiction.

Había dicho en El arte de ser tres, que publicaría ayer pero no pude hacerlo, ya saben cosas de labores domésticas, lavar ropa, sacar al perro, dedicarme a ver una o dos películas y salir con una amiguita por el café por lo que cuando llegue ya era muy tarde para publicar así que lo hago ahora.

El próximo capítulo lo publicare más pronto dado que la inspiración sigue y sigue, y aunque el fic ha sido terminado desde ya hace mucho tiempo a veces le pongo cosas, le quito, corrijo y demás hasta que lo veo presentable. En un principio vemos a Tomoyo, tuvo un aborto… en el pasado o presente… adivinen… a Shaoran y Sakura en la fiesta con sexo rudo… el fideicomiso liberado y LA MADRE DE SHAORAN ESTA VIVA… a qué no se lo esperaban, mejor dicho lo que no se esperaban era que estos dos fueran hermanos… tal vez incluso los planes de Touya y del resto se vengan abajo, buscando la carta que tiene Shaoran que él no ha leído, que ellos han buscado y que siempre hubo copias y mira como es la vida que ha caído a manos de Sakura.

Intensa situación.

Espero sus ricos comentarios así como también les hago la invitación para que se pasen a dar la vuelta por El arte de ser tres, una historia de amor más adolescente de poliamor, más sexo que aquí eso es obvio, pero los adolescentes así lo demandan… los espero, ya saben todo comentario es bien recibido, saber si te gusta o no te gusta mi trabajo, cómo saberlo sino lo dicen, puede que yo piense que voy por buen camino y en realidad no.

Así que ya sabes, vayan a leer algo de tríos para relajarse de este drama con dolor de cabeza y mentiras. Los y las espero en ambos fics.

Nos vemos en la próxima.