¡Hola a todos!
Aquí está el undécimo capítulo, uno de los capítulos más largos y más reveladores.
ATENCIÓN: Este capítulo contiene referencias a la depresión, el suicidio, la ansiedad, la muerte, y el acoso escolar. Contiene lenguaje obsceno. Leer con precaución, no apto para niños pequeños.
N/A: Miraculous: Las aventuras de Ladybug le pertenece a Thomas Astruc, y Por Trece Razones a Jay Asher y Netflix.
¡Disfruten!
Hazme regresar a la noche en que nos conocimos
Hace dos semanas y media
Apenas Adrien evocó su transformación, Chat Noir saltó al techo más cercano para observar los poderes del akuma.
Parecía infligir su pena a las personas, mediante la visualización de sus peores pesadillas, y dichas personas gritaban, lloraba, y salían corriendo.
En ese momento vio cómo el akuma se acercaba a su colegio, y al escuchar los desesperados gritos de sus compañeros, saltó hacia allá.
En su mente, empezó a repasar lo que había hecho.
¿Cómo le pude hacer eso a Marinette?, pensó el chico. Estoy decepcionado de ella por matar a Ladybug, pero creo que quizás me pasé…
Al llegar, vio a su colegio casi destruido, y las pocas personas que todavía estaban ahí estaban corriendo por sus vidas. Excepto…
—¡Marinette! — gritó el super héroe.
—Volvemos a ese fatídico día, el día que tomé una de las peores decisiones de mi vida.
Ya mis peores pesadillas se habían vuelto realidad, y yo ya no actuaba, ya no pensaba, y ya no sentía.
O por lo menos, eso creía, cuando llego alguien a salvarme.
Marinette sintió como dos fuertes brazos la agarraban y la sacaban de ahí. Sentía como el viento chocaba su cara y alborotaba sus cabellos. Podía ver a la ciudad, destruida bajo el paso del akuma.
Vio a su balcón cerca, y al llegar ahí, Chat Noir la depositó en el piso.
—Marinette, debes tener más cuidado. El akuma te pudo haber visto, te pudo haber hecho daño…
Pero Marinette no le prestaba atención.
Chat Noir miró a su alrededor, intentando averiguar en qué estaba pensando Marinette, pero solo se encontró con las flores muertas en el balcón de Marinette.
—La verdad, me sentí algo feliz cuando te preocupaste por mí. Quizá no viste más allá, no viste todo mi sufrimiento, pero hiciste más que el resto.
Te preocupaste, que era algo que ni mis propios padres habían hecho. Y eso, aunque pequeño, para mí fue bastante.
—¿Marinette? ¿Tierra a Marinette?
Chat Noir miraba a la azabache con preocupación, ya que la chica no reaccionaba. Parecía perdida.
—¿Marinette? ¿El akuma te dio? ¿Qué estás viendo? Marinette, me estás preocupando…
—En realidad, aunque no lo sepan, el akuma sí me había dado, y al no aparecer nada, mi mente estaba intentando asimilarse a la idea que mi vida era una pesadilla.
¿Qué había hecho?
¿Por qué me pasaba esto a mí?
—¿Por qué?
Chat miró a Marinette confundido. No entendía que estaba diciendo, y para ser sinceros, no le parecía jugar el juego de palabras con Marinette. Se acababa el tiempo, y debía salvar a la ciudad del akuma.
Ahora, esa se había vuelto la meta del superhéroe. Desde que no pudo salvar a su compañera de las garras de un akuma, no iba a permitir que nadie más se vea afectado por ellos.
—¿Qué dices? — respondió Chat Noir.
—¿Por qué a mí?
Chat la miró extrañado.
—¿A qué te refieres?
Marinette, quien había estado mirando al piso durante la pequeña conversación, levantó su mirada, con los ojos brillando por sus lágrimas.
—¿Por qué todos me odian, Chat? ¿Por qué yo?
—Eh…
—¿Por qué tú no me odias?
—¿Por qué lo haría?
—Porque maté al amor de tu vida…
—Yo sabía que no era verdad. Yo no había matado a nadie. Pero si la pena que estaba pasando Chat Noir era, aunque sea, mínima comparada por la mía… debía ayudar. Aliviarla, ayudar… algo que tenía y podía hacer.
Aún.
—Marinette. Pase lo que pase, o lo que haya pasado,yo… yo no te odio. Sabes, las cosas pasan siempre por algo. Si estás pasando por un momento difícil, será por alguna razón.
El chico sonrió.
—Te vuelves más fuerte. Y luego todo será mejor.
Marinette hizo un avispo de sonrisa.
—Y Marinette…
¡BOOM!
Marinette saltó, sobresaltada por el sonido. Miró a la calle, y vio cómo estaba siendo destruida por el akuma.
—Sabes, Chat, no importa. Hay personas cuya vida y sus problemas importan más que la mía.
Chat la miró con estupefacción.
—¿Cómo puedes decir eso?
Marinette se agarró la cabeza y se jaló los cabellos.
—Chat, ve a por el akuma.
—Marinette, no intentes deshacerte de mí. Es bastante evidente que necesitas un poco de ayuda y compañía.
—¡Bueno, pero no de ti!
Los ojos del rubio se abrieron. Marinette suspiró, procesando lo que acababa de hacer.
—Solo… vete. Salva a esas personas, no a mí. Y…
Miró al héroe, quien ya se estaba preparando para irse.
—Lo siento.
El rubio solo le dio una última mirada antes de irse.
—Allí, Chat, termina tu historia. Te fuiste mi casa, y jamás volvimos a hablar.
La verdad, yo te conocía. Tú no me conocías. Pero parecía que podías llegar a conocerme, que podías entender cualquier cosa que te dijera.
Te lo quería contar todo. Y eso me dolía porque algunas cosas daban demasiado miedo. Ni siquiera yo entendía. ¿Cómo podía contarle a alguien— que me estaba hablando por primera vez— todo lo que estaba pasando?
No podía. Era demasiado pronto.
O tal vez, fuera demasiado tarde.
Aun así, sabía que nos podríamos haber llevado bien. Pero ¿cómo?
Bueno, es cierto que tú me estabas hablando por la primera vez. Pero yo no. Te había estado hablando por mucho tiempo, conociéndote y ayudándote.
Se podría decir que yo era el yang a tu yin.
Apenas Adrien escuchó esa frase, sus ojos se abrieron intensamente.
Porque la verdad, Chat…
Yo era tu amiga. Tu consejera. Tu compañera.
Tu Ladybug.
Prometí siempre estar a tu lado, y aunque las cosas estaban yendo mal, tú me apoyaste. Hasta que ya no pude y me fui.
Hace 10 meses
—Sabes, Chat, aunque los akumas se están volviendo más poderosos, nosotros estamos desarrollando nuevos poderes. Creo que en verdad podemos ganarle a Hawkmoth, no ahora, pero muy pronto.
El rubio le sonrió a la chica del traje escarlate.
—¿Tú crees, milady?
—Sí. Pero no es solo por nuestros poderes. O nuestros amigos superhéroes. Es por nuestra amistad.
—¿Ah, sí?
—Sí. Hemos aprendido a trabajar en equipo, y entendernos en cualquier momento. Y nadie podría trabajar mejor conmigo que tú, Chat, y nadie podrá trabajar mejor contigo que yo.
Chat Noir sonrió ampliamente.
—Hay que hacer una promesa. Una promesa de no dejar al otro. Pase lo que pase, siempre estaremos juntos.
Si era posible, Chat Noir sonrió aún más.
—¿Una promesa, eh? Prefiero las apuestas.
Saltó hacia el techo siguiente, y miró a su compañera con ojos traviesos.
—¡El que llega último a la torre Eiffel es el esclavo del otro por una semana! — y saltó.
—¡Ah, así estamos! — rio Ladybug, y extendió su yoyo para no perder ante su fiel compañero.
En este momento
Con la mano temblando ligeramente, Adrien presionó el botón de pare en el Walkman.
Volteó lentamente su cabeza y miró a Nino.
—¿Por qué no me lo dijiste antes?
—Como si me hubieras creído. Además, debías enterarte en el momento preciso. Es… lo que Marinette hubiera querido.
Adrien llevó sus manos a su cabeza, despeinándose, con tanta furia que se arrancó algunos cabellos.
—No quiero saber nada más. Llévate estas estúpidas cintas. No quiero saber lo que pase. No lo merezco.
—Hermano. Escúchalo. Es la única forma en que sepas la verdad. Y quizá no ahora, pero eventualmente la verdad te curará. La verdad cura.
Adrien miró a su amigo y volvió a presionar play.
—Seguramente están pensando, ¡ay, pero qué mentirosa es Marinette!
Primero, ¿por qué mentiría una chica muerta?
Y segundo, estoy segura que ninguno de ustedes piensa eso.
La magia del miraculous te ciega, esconde lo que está bajo tus propios ojos, y cuando el portador se revela, es cuando la persona se da cuenta de la verdad.
Y pues, esto explica mis tardanzas, ausencias, falta de sueño, golpes, cortes, y mi increíble capacidad física.
¿Quieren más pruebas?
Mi primer día de superheroína. Alya estaba filmando, y me incitaba a participar, aunque yo todavía no estaba segura de por qué estaba ahí. Le dije a ella que prenda el caño, cosa que no salió en la filmación, pero nuestra querida Alya lo puede confirmar.
El segundo día, Corazón de Piedra aventó a Chloé, y cuando yo la atrapé dijo "Yo no prometí nada". Niégalo, Chloé.
Así como cuando le di a Chloé su kwami, Pollen, para que me ayudara a derrotar a Malediktador.
O Adrien, cuando lo salvé de Riposte; por estar defendiéndose se dobló el tobillo, y tuve que esconderlo en el museo.
Bueno.
¿Cómo se sienten ahora, al saber que ustedes son los asesinos?
Es cierto que dicen que el karma es una perra.
Y todos de ustedes lo merecen.
Excepto Chat… la verdad es…
Se escuchaba como suspiraba.
—Chat, tu no mereces estar en esta lista. Fuiste amable hacia mí. Pero si debo contar mi historia, debo incluirte.
Y por todo, por faltar mi promesa, por botarte ese día…
Chat, lo siento.
Adrien sentía un escozor en los ojos. No era por la sal de sus lágrimas, pero era porque no había cerrado los ojos desde que se enteró de la verdad.
Le dolían los músculos del cuello, desesperados de alzar la mirada del Walkman, pero Adrien parecía congelado. No conseguía moverse, no conseguía romper el efecto de sus palabras.
Nino se paró de golpe.
—¿Estás bien, Adrien?
De repente, a Adrien le invadió una rabia abrasadora.
—¿Por qué, Nino? ¿POR QUÉ? Pude hacer algo, hasta ella se abrió un poco conmigo, pero no, ME FUI COMO IDIOTA.
—Adrien, ¿de qué hablas? Ella no te habló de lo mal que la estaba pasando…
—¿No lo entiendes, Nino?
Se agarró el cabello.
—Plagg, transfórmame.
Mientras un halo de luz verde envolvía al rubio, Nino se encontraba bastante sorprendido.
Cuando Chat Noir se encontró delante de su mejor amigo, cayó de rodillas y empezó a sollozar.
Empezó a jalar el pasto del parque en su desesperación, ensuciándose mientras lo hacía.
—Ella confiaba en mí, Nino, de veras, y la dejé ir, ¿por qué le hice caso? — preguntó el héroe mientras se paraba.
—Ella te dijo que lo hicieras, y tu hiciste lo que pudiste.
—¡NO! Pude hacer más, pude ayudarla, pero no, no sirvo para nada…
Cerró los ojos fuertemente, y al abrirlos, tenía una expresión decidida en el rostro.
—¡Cataclismo!
—¡No! — gritó Nino, y saltó hacia adelante.
En el preciso momento en que Adrien estaba llevando su mano hacia su pecho, Nino saltó y se interpuso, haciendo que el cataclismo caiga en las pulseras de colores que llevaba.
El rubio lo miró, asombrado y aterrado.
—Pero ¿qué demonios hiciste, Nino? Podrías haber muerto, ¡te podría haber matado!
—Podría decir lo mismo. ¿En qué carajos pensabas? ¡Tú también podías haber muerto!
—No es lo mismo. Yo no valgo, y no merezco vivir.
—No digas eso, es una gran mentira y lo sabes. Adrien…
Nino lo cogió del hombro y lo obligó a sentarse a una banca cercana, mientras Adrien liberaba su transformación.
—Independientemente del pasado, cuan duro sea, o cuan culpable seas, debes seguir adelante. Honra la memoria de Marinette. Y sigue con tu vida. Eso hubiera querido.
Nino rio.
—Ella probablemente nos esta cuidando ahora. ¿Cómo explicas que tu cataclismo les dio a mis pulseras y no a mí?
Miró a su mejor amigo.
—Para mí eso fue buena suerte.
Adrien sonrió ligeramente.
—¡Y buena suerte fue también que nadie te viera transformándote, Adrien! — gritó Plagg, saliendo de su bolsillo.
—Bueno, tu kwami tiene razón. Cualquiera pudo haber visto.
—¿Cómo sabes qué es un kwami? — preguntó Adrien.
—Ah, verdad, tú no sabes. Yo era Carapace.
Los ojos de Adrien se abrieron inmensamente, por la milésima vez aquel día.
—¿Eras tú?
—Sí, chico, era él— respondió Plagg. —Hay cosas más importantes que lidiar ahora.
—¿De qué hablas, Plagg? — cuestionó el rubio.
—Debes ir a la casa de Marinette y conseguir sus aretes, lo más pronto posible. Cuanto más tiempo pasa Tikki dentro de esos aretes dañados, hay más probabilidades que desaparezca…
—¿Quién es Tikki?
—La kwami de Marinette.
Adrien suprimió un grito.
—Dios mío, ¡a ella se refería!
—Sí, chico, y si no duermes no vas a poder salvarla mañana.
—Oh, sí, por supuesto.
—Plagg, no te preocupes por los aretes. Marinette, junto con las cintas me dio una caja en donde supongo que estarán sus aretes. Adrien luego puede recogerlos y llevarlos al guardián.
Adrien miró a Nino.
—Nino… gracias por todo. Por ayudarme con esto, y por no defraudar a Marinette tanto como yo lo hice.
—De nada.
Mansión Agreste, 00:12 am
—¿Estás bien? — le preguntó Plagg a su portador.
El chico sacudió la cabeza.
—¿Vas a estar bien? — añade.
Adrien se inclinó hacia atrás, reposando su cabeza en la suave almohada en su cama, cerrando los ojos.
—La extraño.
—Yo también la extraño, a ella y a su kwami. En especial a su kwami.
Cuando Adrien abrió los ojos, vio como Plagg miraba hacia abajo. ¿Estaba llorando? ¿Los kwamis pueden llorar? O tal vez, intenta no llorar.
—Lo que sucede, Plagg, es que en verdad no la extrañé hasta ahora.
Plagg se acercó a su portador y se colocó en la cama.
—No sabía que pensar de ese día, de todo lo que pasó. Me sentí fatal luego de rechazarla, y como Chat intenté darle apoyo— bajó la mirada al Walkman de su amigo. —Solo tuvimos un pequeño momento, y para cuando terminó, parecía que conocía a Marinette menos que antes. Pero ahora lo sé. Sé donde estaba su cabeza aquel día. Ahora sé por lo que estaba pasando.
Su voz se quebró, y en esa pausa, brotó un torrente de lágrimas.
—Adrien, necesito saber que vas a estar bien.
Era imposible de saber.
Él había sido la única persona que podía haberle tendido la mano y haberla salvado de sí misma. Que podía haberla traído de vuelta de adondequiera que se estuviera dirigiendo.
Hizo lo que le había pedido y se fue. Cuando debió haberse quedado.
—Nadie me culpa— susurró. Necesitaba escuchar las palabras en sus oídos y no solo en su cabeza.
—Nadie— dice Plagg, mirando a nada en particular.
—¿Y tú? ¿Me culpas?
—No chico, no. Ahora ve a descansar.
Luego de haberse cambiado, Adrien se metió a su cama y apagó las luces.
—Gracias por escuchar todo aquello, Plagg— dijo el chico. —La próxima vez, está bien que me cayes.
Plagg rio ligeramente.
—La próxima vez me vas a deber 10 ruedas de Camembert.
Falta ya muy poco...
¿Qué opinan de lo que hizo Adrien como Chat Noir?
¿Quién creen que sigue?
¡Comenten sus teorías! Queremos ver qué creen que pasará.
¡Muchas gracias por su apoyo, y no duden en dar sugerencias y recomendaciones!
-El equipo de The MiracuWorkshop
