Bella


Que hermoso mi bebe, regálale una sonrisa a mama – dije dulcemente mientras vestía a Adam con su trajecito de beisbol que su papa le había comprado.

Abuu buhhbbhh – mi niño sonreía y movía los brazos.

Qué bonito mi hermoso bebe, cada día te pareces mas a tu papi, mi bebe se está poniendo muy guapo – bese sus mejillas rosadas.

Paaa-paaa – murmuro Adam.

Abrí los ojos sorprendida mientras sonreía, había dicho papa, seguro Edward hubiese brincado de la felicidad de haberlo escuchado, mi bebe estaba cada día mas grande y despierto, empezaba a balbucear y a pesar de mis intentos porque su primera palabra fuese mama, había dicho papa y ahora había perdido la apuesta que había hecho con Edward.

Es muy injusto mi amor, seguro tu papa va a tu cuna y te repite esa palabra mil veces – fruncí el ceño.

Paa-paa – repitió.

Lo alce en brazos girando con el – ¿sabes cuánto te amo bebe?, eres mi todo, mi pedacito de amor, mi cosita hermosa, mi Adam, mi bebe – no dejaba de besar sus mejillas.

Amaba a mi bebe, lo adoraba, porque había estado dentro de mí, y teníamos una unión más allá de lo imaginable, cada vez que miraba su carita y esos ojos verdes tan lindos, veía a mi semillita, esa que había estado dentro de mí, su sonrisa angelical me hacia darme cuenta que todo lo que había pasado en mi vida valía la pena porque lo tenía junto a mí.

Y los dos teníamos a Edward, mi príncipe, desde que lo conocí había sido un caballero conmigo, todo el tiempo que llevábamos de pareja se había desvivido por hacerme sentir amada y consentirme y cuando supimos de la llegada de nuestro bebe aumentaron al doble los mimos y todo su amor… pero nunca había imaginado a Edward en una faceta de padre, dios, era tan dulce, pasaba el mayor tiempo que podía con nosotros, y siempre tenia palabras dulces para Adam, sin temor decía cuanto nos amaba y lo feliz que era a nuestro lado.

Era hora de la siesta de la tarde de Adam, ya veía como los ojitos de mi bebe se cerraban lentamente, me recosté en la cama y lo recosté sobre mi pecho, Adam era un dormilón y ya se me estaba pegando un poco, Edward llegaría en un par de horas así que dormiríamos un poco.

Dulces sueño mi bebe – bese su cabeza.

No sé en qué momento me quede dormida, pero sentí como una luz me hacia abrir los ojos, observe la habitación y sonreí al ver que era lo que me había despertado.

Hola hermosa, perdón por despertarte pero se veían tan hermosos durmiendo que tenía que inmortalizar este momento – dijo Edward sonriendo con una cámara en la mano.

Hola mi amor – salude, mire a mi pequeño que también abría sus ojitos.

Que hicieron hoy mis amores-pregunto sentándose en la cama y besándonos a ambos.

Bueno, fuimos con el pediatra a que revisara a Adam y después a comprar algunas cosas al súper mercado – comencé a contarle.

¿Está todo bien con Adam? – dijo un poco preocupado.

Todo bien amor, es un bebe muy sano – lo tranquilice.

Me alegra corazón…

Paa-paa – balbuceo Adam.

Edward se interrumpió y estuve tentada a quitarle la cámara de las manos para tomarle una foto.

Acaba de decir…

Fruncí el ceño – si, el muy traidor dijo primero papa – fingí estar ofendida.

Una enorme sonrisa se plasmo en su rostro, tomo a Adam entre sus brazos girando y riendo emocionado – gracias campeón me haces el hombre más feliz del mundo, te amo mi pequeño Adam – besaba su carita.

Sonreí con emoción, eran estos momentos los que quería guardar para siempre en mi alma, sentí que una lagrima de derramaba por mi mejilla, los amaba tanto.

Edward se detuvo y se acerco a mí – ¿qué pasa mi amor? – dijo preocupado.

No… solo, me encanta verlos así – confesé.

Mi amor… - sonrió – campeón ahora tienes que decir mama, porque tienes la mama más hermosa y dulce del mundo, si que somos afortunados por tenerla mi pequeño, y también tienes que crecer muy rápido porque tu vas a cuidar mucho a mama cuando yo no esté en casa –comenzó a decirle a Adam.

Oye, yo quiero que mi bebe que quede así – fui a su lado besándolos a ambos.

¿Te dije que tienes la mama mas sobre protectora bebe? – le pregunto.

Edward – fruncí el ceño.

Solo bromeo amor, te amo – beso mi frente.

Y yo te amo a ti… los amo – respondí.

Le di de comer a Adam y Edward no dejaba de molestar haciéndome admitir que Adam había dicho papa primero, tonto presumido, después Adam se durmió y lo dejamos en su habitación durmiendo tranquilo en su cuna.

Prepare la cena y platicaba animadamente con Edward, me distraje un momento pensando en lo lindo que era tener a mi bebe, en como existían padres que abandonaran a sus hijos… padres como los mios.

Bella te quedaste pensativa amor – me llamo Edward.

Yo, no pasa nada – sonreí.

Amor… - tomo mis manos entre las suyas – puedes decirme cualquier cosas, nena, soy tu esposo, pero quiero ser también tu mejor amigo – su mirada era dulce.

Lo eres mi amor…es solo que – me costaba mucho hablar de eso.

Sonrió – no quiero presionarte preciosa, si es muy difícil para ti, habla conmigo cuando estés lista – dijo con tranquilidad.

No, es solo que… - suspire – este tiempo que he tenido a nuestro bebe ha sido tan maravilloso, me siento completa Edward, nuestra familia es lo más hermoso que he tenido, los amo y soy tan feliz de tenerlos… Adam siendo tan pequeño me regala cada minuto algo que me hace sentir que valió la pena todo lo que ha pasado en mi vida, ver sus ojos tan verdes como los tuyos me demuestran que solo contigo podría haberme realizado como madre, todos los sueños que una vez tuve Edward se materializaron el día que lo tuve entre mis brazos, tú estabas a mi lado y nada podía destruir esa felicidad – no había notado que las lagrimas corrían por mis mejillas.

Bella… - el rostro de Edward lucia descompuesto, se puso de pie tomando mis manos y encaminándonos al sofá, se sentó y después me ayudo a sentarme en su regazo.

Perdón Edward es que…

Amor – seco mis lagrimas con delicadeza – yo sé lo que es la soledad mi amor, tú me devolviste las fuerzas de ser yo mismo, con tu amor, con tu dulzura, con todo lo hermosa que eres por dentro y fuera, nena, me regalaste a nuestro pequeño, amor, no sé si me alcance la vida para cuidarte y demostrarte lo mucho que te amo, y recompensarte cada día por todo este amor – me estremecí ante sus palabras, como podía haber un hombre tan maravilloso como Edward.

Mi amor, soy tan feliz con ustedes… pero ahora que tenemos a Adam, no puedo evitar que se abran heridas que tenía guardadas muy dentro de mí – confesé.

Bella…

Edward, miro a nuestro pequeño, es tan frágil, tan hermoso, llena mis días de luz, lo amo con todo mi ser… jamás podría dejarlo, daría mi vida por mi pequeño, jamás podría… abandonarlo, ¿Por qué

Edward?, ¿Por qué mis padres no me amaron?, ¿Qué hice mal Edward? – me desbarate por completo era algo que me removía muy dentro, de lo que no me gustaba hablar, pero algo que no podía negarme de nuevo.

Bella, oh bella – Edward me apretó entre sus brazos reconfortándome, no quería preocuparlo, pero tenía que liberar todo esto que sentía, hundí mi rostro en su cuello, solo allí me sentía segura, me sentía amada – bella mírame – levante mi rostro encontrándome con sus orbes, tan preciosas cubiertas de lagrimas, no quería hacerlo sufrir – bella, eres el ser más hermoso y maravilloso que existe, mi pequeña, no puedo imaginar a alguien tan desalmado como para abandonarte mi amor, te imagino tan pequeñita e indefensa y siento que me duele el pecho, hubiese dado lo que fuera por poder cuidar de ti mi niña, hay bella quisiera borrar todo ese dolor que guardas aquí – puso su mano en mi pecho – dime como mi amor… dime como te devuelvo la fe y borro de ti todo ese pesar – dijo con la voz quebrada.

Edward – tome su rostro entre mis manos – ya me has devuelto esa fe… te amo, nunca nos dejes amor, cuídanos, te necesitamos – dije con todo mi amor.

Toda mi vida es suya, siempre estaré para ustedes, nunca volverás a sentirte sola, lo prometo – dijo con fervor.

Edward…

Shhh, te amo tanto – susurro.

Y yo a ti – respondí perdida en su mirada.

Nuestros labios se unieron en un beso muy suave y reconfortante, que me hizo sentir llena, cuando tenía a Edward entre mis brazos y sabia que estábamos juntos mas allá de lo físico, se me olvidaban todas la penas que guardaba dentro de mí.

Me apretó contra su cuerpo mientras el besos se volvía más exigente, enrede mis manos entre sus cabellos y lo atraje a mí, probando de sus labios y ese aliento que me volvía completamente loca, su lengua fue al encuentro de la mía haciéndonos temblar y aferrarnos a lo más cercano que teníamos, nuestros cuerpos.

No me sueltes – le suplique.

No pienso hacerlo, nunca – prometió – vamos a nuestra habitación – me pidió con los ojos brillantes.

Lo bese con suavidad – vamos mi amor – acepte.

De pie frente a la cama nos miramos con intensidad, compartiendo infinidad de sentimientos, metí mis manos entre su ropa quitado su saco, Edward me miraba con ternura y amor, yo solo quería corresponderle todo lo bueno que me daba, uno a uno los botones de su camisa cedieron a mis dedos y descubrí ese pecho fuerte y masculino que me robaba el aliento, una de las cosas que más amaba de ser la esposa de Edward era tenerlo solo para mi, saber que su cuerpo y sus deseos eran solo para mi, siempre dispuesto a amarme con intensidad, sus ansias me contagiaban, sus deseos me devoraban.

No tarde mucho en dejarlo completamente desnudo a la merced de mis ojos que lo miraban de arriba abajo guardando en mi mente cada detalle de ese ser que tanto amo, acaricie su pecho y sus brazos, incapaz de mirar esos ojos que me llevan al cielo, sentí su respiración agitada, casi tanto como la mía, bese su cuello y sus hombros llenos de pecas, me abrace a su pecho como una niña, sentí lo excitado que estaba, pero solo me abraso con fuerza besando mi frente.

Te deseo mucho amor – susurro.

Y yo a ti – dije con seguridad.

Sentí como bajaba el cierre de mi vestido y lo dejaba caer deslizando la tela por mi cuerpo, sus ojos se perdieron en mi ropa interior negra, consumiéndome con esa mirada llena de deseo, soltó el broche de mi sostén y lo quito de mi cuerpo, acariciando mis pechos con delicadeza, sin poderlo evitar un gemido salió de mis labios.

Son más hermosos, después de haber alimentado a Adam con ellos –dijo con ternura.

Edward…

Sé que un día no serán tan firmes y hermosos, pero yo los adorare toda mi vida…

Llevo sus labios hasta estos y yo solo me deje caer entre sus brazos presa de todas las sensaciones que me provocaba, sentir sus labios, el roce de sus dedos me estaba perdiendo completamente, mis gemidos y las marcas de mis uñas en sus hombros serian prueba suficiente de cuanto disfrutaba de esto.

Beso mi cuello y mordió mi clavícula con delicadeza mientras yo jugaba con su piel acariciando cada centímetro que tenia a mi alcance, sentí como deslizaba mis bragas por mis costados y lo deje hacer todo lo que quisiera, después de todo yo era solamente suya.

Así desnudos, excitados, necesitados el uno del otro caímos sobre la cama, en mi espalda sentía la seda de nuestras sabanas y en mi pecho el calor de la piel de mi esposo.

Bella… mi amor, si no estoy dentro de ti ahora mismo me voy a volver loco – susurro mordiendo el lóbulo de mi oreja.

Oh Edward – suspire – hazlo mi amor, llévame a donde solo tú sabes – le pedí.

Dejo una lluvia de besos desde mi frente hasta los dedos de mis pies, yo cada segundo me sentía más deseosa de apagar este fuego que me incendiaba el vientre y la razón, se puso a mi altura besando con delicadeza mi rostro, lo sentía entre mis piernas tentándome, jugando con este deseo que nos consumía lentamente.

No juegues más amor – le pedí.

Sonrió – te amo – respondió.

Sin esperar más se hundió en mi cuerpo haciéndome temblar de placer y de expectación, pero el espectáculo de su cuerpo haciéndome el amor no me lo perdía de ninguna manera, su frente se arrugaba y cerraba los ojos fatigado, apretaba los dientes y su respiración se agitaba notablemente, aferraba sus manos a las sabanas y se entregaba completamente al momento que compartíamos.

Me siento tan completo así – jadeo sin moverse dentro de mí.

Edward… más amor – suplique.

Comenzó un vaivén que me hipnotizaba y me hacía perderme solo en el, en su cuerpo y nuestro amor, gemía, jadeaba y enterraba mis uñas en su espalda, me imaginaba nuestra vida dentro de muchos años y siempre me veía deseando su cuerpo como el primer día, anhelando su compañía como siempre lo haría.

Beso mis labios entre jadeos y lo apreté contra mí, enredando mis piernas en torno a su cintura, nuestras lenguas de perdían y los estremecimientos bajaban desde mi cabeza y se alojaban en mi vientre.

Puedes sentir esto amor… siénteme siempre bella, nunca mas estarás sola amor – decía mientras aceleraba sus embestidas y me volvía loca de placer.

Edward… te siento tanto, estoy colmada de ti amor – dije entre jadeos.

No temas nunca… estoy aquí – prometió.

Mire sus ojos llenos de placer, eran de un verde hipnótico – para siempre, te quiero así, para siempre – dije como pude, cada segundo me sentía más cerca del borde.

Bella… mi bella – gimió.

Beso mis pechos mientras entraba y salía de mi cuerpo con fuerza y delicadeza a la vez, cerré mis ojos estregada a las sensaciones y pronto perdí el control de la situación, entregándome al placer inmenso del clímax.

Ahhh Edward – gemí mientras sentía como los colores y el placer me llevaba a lo más alto que había experimentado con alguien.

Bella – gruño y observe su rostro contraído de placer, librando una batalla contra sus propios deseos, cayendo rendido sobre mi pecho.

Nuestros pechos latían al unisonó y yo lo abrasaba con delicadeza acariciando su cabello, sintiéndolo tan indefenso y mío.

Te amo bella – murmuro.

Y yo te amo – respondí.

Se movió un poco librándome de su peso y apretándome entre sus brazos.

Como te sientes – pregunto mientras acariciaba mis mejillas, su mirada era tan dulce.

Completa, feliz, liberada – respondí.

No quiero verte sufrir más – dijo con una nota de preocupación en su voz.

Prometo no hacerlo, tengo muchas razones para ser feliz y no pienso dejar que cosas que ya sufrí en el pasado, arruinen mi presente, los tengo a ustedes y es más que suficiente para sentirme muy afortunada – dije con seguridad.

Bella yo… amor, siempre estoy para ti, pase lo que pase – dijo preocupado.

A que te refieres Edward – no entendía por qué me miraba así.

No pasa nada-beso mis labios – solo quiero que lo sepas – explico.

Gracias… te amo – respondí.

Te amo – nos cubrió con una manta para protegernos del frio – amor, el viernes hay una cena de la compañía, es por un convenio que firmamos con otra empresa, así que quiero que salgas a comprar todo lo que necesites para verte tan espectacular como siempre – dijo pícaramente.

Eso no está en discusión… yo sé quien será muy feliz de cuidar a Adam – dije riendo.

Sonrió – me gustaría llevarlo con nosotros pero es muy tarde para él, supongo que te refieres a su tía Alice – dijo.

Exacto – Alice adoraba a Adam y siempre me decía que ella feliz lo cuidaba en cualquier momento que quisiera.

De acuerdo amor, ahora descansa que es muy tarde – me pidió.

Me acurruque en sus brazos – descansa amor – lo bese suavemente.

Te adoro – fue lo último que escuche antes de caer rendida, había sido un día muy largo.


Edward

Miraba abstraído el hermoso rostro de bella, estaba completamente dormida, lucia tan tranquila e indefensa… esta última palabra me hizo abrasarla más fuertemente contra mi pecho.

Yo sabía que mi bella sufría por el abandono de sus padres, ella era un madre tan amorosa y maravillosa, cuidaba de Adam y lo miraba con un amor infinito, me revolvía por dentro pensando como habían padres que podían abandonar a sus hijos, yo recién me aventuraba en la paternidad, pero no imaginaba ya mi vida sin mi pequeño, daría mi vida entera por él y por bella sin pensarlo siquiera.

Mi bella, era tan preciosa y maravillosa, no quería que sufriera, quería borrar todo ese dolor que había dejado en ella esos desalmados, no merecían ostentar el titulo de padres…

Esto me llevo a recordar mi reunión hace unos días con los Anderson, me había sorprendido mucho al verlos, sabía que era una tontería pero no podía dejar de pensar que los había visto antes y cuando mire los ojos de la señora Renne supe inmediatamente que eran iguales a los de bella.

En ese momento mil ideas cruzaron por mi mente, pero era casi imposible ellos tenían mucho dinero y se notaba que se amaban mucho, era imposible pensar en ellos abandonando a su hija recién nacida.

Ese día intente mantener al margen mis pensamientos, pero después algo llamo mi atención, mientras hablábamos de negocios la señora Renne se fijo en la foto que tenía en mi escritorio.

¿Es tu familia?- pregunto.

Yo sonreí – si – respondí.

Ella tomo la foto y la miro con ternura – tienes una familia hermosa, tu bebe es precioso y tu esposa esta de perfil, pero tiene facciones hermosas y la dulzura de su mirada – dijo abstraída.

Gracias, son lo más bello que tengo – acepte – ¿ustedes tienen hijos? – pregunte.

Si una hija…

No, dos hijas – corrigió Renne a su esposo con una mirada penetrante.

Si, dos hijas - acepto Charlie agachando un poco la mirada.

¿Y son mayores o pequeñas aun? – dije sin poder ocultar mi curiosidad.

Pues April tiene 22 y mi pequeña Marie… 26 años – al pronunciar a la ultima su rostro se descompuso notablemente, no pase desapercibido que esa era la edad de bella.

Edward hijo… podríamos dejar este tema a un lado por favor – pidió Charlie intentando reconforta a su esposa.

Disculpe, no quería ser indiscreto – dije apenado.

No lo eres hijo, solo hay cosas de las que preferimos no hablar – dijo más tranquilo.

De acuerdo… podemos revisar los estados de los materiales – dije cambiando de tema.

Toda esa conversación no dejaba de rondarme la mente, pero no tenía pruebas y no me atrevía a hablarle a bella sobre eso, no después de lo descompuesta que la había visto hoy, me mataría antes de lastimarla.

Los Anderson irían a la cena del viernes y bella estaría allí conmigo, solo esperaba que nada malo sucediera, no quería ver sufrir a mi bella.


hola queridisimas lectoras

aqui de nuevo con un capitulo mas :)

espero les guste y pues... ya voy a la escuela mañana

se acabaron mis vacaciones :S jeje

espero no estar tan ocupada, pero si no me ven por aqui es por que lo estoy.

dejen sus reviews haber si les gusto :)

y niñas... siganme en twitter y facebook :D

Facebook: Liibiitha LeoGii

Twitter: LibiaLeoGi

mil besos a todas, las quiero :)