Capitulo doce: Light, camera... action!
Ese domingo se estaba haciendo demasiado corto para el gusto de Raven, los minutos parecían segundos y las horas instantes yéndose uno tras otro con demasiada velocidad. Octavia había pasado por ella al mediodía, almorzaron juntas y pasearon por la playa, aún estaba en eso, con ropas veraniega caminaban por la arena húmeda de la concurrida playa de Los Ángeles.
-¿Cuándo regresaras a la ciudad?-preguntó Raven deteniéndose en un lugar más alejado de la muchedumbre, sentándose sobre la arena e invitándola a acompañarla-.
-El curso que estoy dando termina en dos semanas, pero no sé si regrese de inmediato-respondió-.
-¿Tendrás que dar otro?-.
Octavia le rehuyó la mirada fijando toda su atención al mar, debería estar contenta, aquella noticia que le dio su superior el día que viajó de regreso a Los Ángeles era todo lo que había esperado por meses, pero algo ya no se sentía bien, porque cuando estaba considerando ese lugar como un hogar el deber la volvía a llamar.
-He sido considerada para una misión-respondió finalmente Octavia- En cuanto termine la instrucción es posible que deba viajar de inmediato-agregó-.
-¿Dónde?-preguntó con el miedo marcado en su voz-.
-Es clasificado-contestó con una media sonrisa-.
-¿Es peligroso?-.
-Raven…- le dijo para que detuviera su incipiente interrogatorio- No puedo hablar mucho sobre eso y tampoco deseo hacerlo ¿podemos disfrutar de éste día sin pensar en mañana o el próximo mes?-preguntó ahora si poniendo sus preciosos ojos sobre ella-.
La latina afirmó con la cabeza totalmente desganada, claro que era peligroso, si Octavia no podría hablar de ello era porque debía ir a alguna misión lejos de casa donde pondría su vida en riesgo y aquello no le gustaba, no le gustaba ni un poco.
-Entonces ¿te tomarás vacaciones?-preguntó la Teniente para cambiar de tema-.
-Es muy probable-respondió con aún el tema anterior rondándole por la cabeza, porque no darle la información que estaba pidiendo era darle carta libre a su imaginación y Raven Reyes tenía una imaginación de película-.
-Raven…-le dijo y tomó su mano en un gesto cariñoso que no había tenido antes con ella- Estaré bien, no es mi primera misión-agregó-.
-Lo sé, pero no me pidas que no me preocupe porque no puedo-.
Octavia sonrió y acercó esa mano que ahora tenían entrelazada a su pecho.
-Te prometo que me cuidaré y regresaré a salvo a casa- expresó con solemnidad-.
-He escuchado que eres impulsiva y no dudas en poner tu vida en riesgo si ese es el precio para cumplir tu misión, así que discúlpame si no te creo del todo esa promesa-expresó la morena-.
-Raven, mírame…-le pidió sosteniendo su mentón con su mano libre- Te prometo que no me pondré en riesgo innecesariamente, que regresaré a salvo a casa y lo haré por….-Octavia se detuvo antes de finalizar su frase-.
Pero Raven no necesitaba esas letras faltantes, había comprendido perfectamente y le creía, confiaba en que cumpliera su palabra y regresara a casa a salvo…por ella.
Lexa movía nerviosamente su pierna derecha en un tic que no lograba controlar, había pasado ya gran parte de la tarde y aún no hablaba con Clarke sobre su conversación con Titus, se había pasado el tiempo en conversaciones agradables entre los cuatro pero no había podido evitar estar un toque distante, ida en sus pensamientos, encontrando las palabras adecuadas para convencer a Clarke de que aceptara.
-¿Qué pasa?-preguntó la rubia cuando entraron a la cocina dejando a Aden y Abby en la terraza-.
-Nada-respondió totalmente a la defensiva-.
-Has estado ausente, así que creo que si pasa algo ¿es por lo que dije? Lexa, tú no tienes que preocuparte, yo lo solucionaré…-.
-No es eso…o si…-expresó dubitativa-.
Clarke dejó los vasos que había entrado en el lavaplatos y se acercó a su novia, pasó una de sus manos por su cabello castaño y la besó en los labios.
-Habla-le ordenó con voz suave pero decidida-.
-Llamé a Titus-reconoció y tuvo que afirmarla de la cadera porque el primer impulso de la actriz fue alejarse de su lado-Escúchame por favor-le pidió-.
-No, lo prometiste, dijiste que nos olvidaríamos de ese hombre y su jodida película- expresó reprochándole-.
-Lo sé, pero algunas cosas han cambiado, con tú situación…yo pensé que…-.
-No, Lexa-se adelantó a decir-Prefiero vender la casa que mi jodida alma a Titus Flame-agregó totalmente molesta-.
-Clarke…-dijo suavemente y la acercó un poco más, lo suficiente para que sus cuerpos se acoplaran, Lexa quería que bajar sus defensas y sabía que sus caricias siempre lograban ese efecto- Déjame ayudarte -.
-No así-.
-No tengo otra manera, soy militar Clarke, mi salario es bastante modesto para alguien como tú y no tengo otra manera, no me dejes afuera de esto que te ésta pasando, por favor, cielo…-.
-No te quiero dejar fuera, es sólo que…-.
Clarke bajó la cabeza, se estaba quedando sin excusas y lo sabía.
-Sólo vamos mañana y veamos que te ofrece, sólo eso te pido, escucharlo-.
La rubia con pesar afirmó con la cabeza porque sabía que no conseguiría que Lexa aceptara una negativa de su parte, lo veía en sus decididos ojos verdes.
-Gracias-expresó la Comandante y buscó sus labios para besarla una vez-.
Y por primera vez en mucho tiempo la rubia actriz besaba esos labios con culpa.
Ese día llegaba demasiado pronto, estaba abrazada a su madre sin ganas de soltarla y sólo el último aviso para abordar las hizo tomar distancia una de la otra.
-Clarke, intentaré volver pronto, cuídate por favor-le pidió la doctora-.
-No tienes que preocuparte, mamá, estaré bien-le aseguró-.
-Sí, si tú sientes ganas de caer en…tus antiguos…-.
-Mamá, no lo haré, me mantendré fuerte y si en algún momento me siento débil, tengo a Lexa conmigo, ella cuida de mí- le dijo y otro abrazo más corto que el anterior se hizo entre ellas-.
La doctora le lanzó un beso mientras chequeaban su boleto y caminó hacía su vuelo confiando en la fortaleza de su hija. Clarke se quedó viéndola hasta que desapareció por el pasillo, caminó con lentitud de regreso a su auto y apoyó la cabeza en el volante con cansancio mental.
Lexa le había mandado una dirección, le dijo que Titus las recibiría en su propia casa en un gesto que no se esperaba, estar en la casa de alguien lo hacía todo más personal, además por supuesto que tenía claro que Flame usaría todo lo que tuviese a su alcance para hacerla firmar.
Metió la llave y condujo hasta la casa de Lexa, la militar ya estaba lista y en silencio hicieron camino hacia la casa de Titus.
-Clarke…-le dijo Lexa sintiendo que su novia estaba distante de ella- ¿Estás molesta conmigo?-.
-No-respondió seca-.
-¿Segura?-.
-Si-.
-¿Aún me amas?-preguntó buscando sacarle más que un monosílabo, tomando su mano encima de la palanca de cambios-.
Clarke tomó aire y aprovechó el semáforo en rojo para mirarla.
-Quizás un poco menos-respondió-.
-¡Auch!-exclamó llevando la mano a su corazón-.
-Yo soy la actriz aquí así que no te pases con el dramatismo-bromeó Clarke con la primera media sonrisa del día-.
-Sé que no me amas menos por obligarte a ir a esta reunión, al final me amarás más porque te darás cuenta que es una gran oportunidad-.
-Sé que es una gran oportunidad, Lexa-reconoció-.
"Es sólo que te manipulé para conseguirla", quiso agregar la rubia pero ya estaban llegando y aunque no hubiese sido así, habría encontrado otra excusa para guardarse aquel comentario para sí misma.
Un imponente portón eléctrico con seguridad de última generación, unos impresionantes jardines y ante ellas la fachada de una mansión aún más lujosa que la de Clarke. Fueron recibidas por la ama de llaves quien las hizo caminar por un pasillo donde abundaban las obras de arte.
-Señoritas-saludó Titus levantándose del sofá- Bienvenidas a mi hogar-agregó visible y forzadamente amable-.
-Titus-saludó Clarke con distancia y ambos se miraron a los ojos haciendo un pacto tácito de silencio-.
La rubia actriz miró ese gran salón y por el otro lado de donde habían llegado en perpendicular de donde estaban se encontraba una vitrina con una línea completa de premios Oscar, esos que tan ausentes estaban en la que ella misma tenía en casa.
-Como le prometí Comandante, he hecho que mis abogados redacten un contrato para Clarke y otro para usted, con su permiso viene una cantidad de dinero que es para usted por los derechos-explicó-.
A Lexa realmente no le importaba cuanto pudiera darle económicamente aquel proyecto que en el pasado había rechazado con tanta facilidad, lo realmente importante era el contrato de Clarke, lo que le ofreciera a su rubia para convencerla.
-Clarke-la instó la militar para que sostuviera la carpeta con documentos que le estaba ofreciendo el director-.
La rubia la tomó de mala gana y la abrió con miedo, sabía que aquello sería muy difícil de rechazar, que debía encontrar algún "pero" muy significativo para que Lexa no sospechara.
-Las dejaré un momento, iré por algo de beber ¿Desean beber algo?-.
Ambas se habían ubicado en el amplió sofá, una junto a la otra.
-Jugo de naranja-pidió Lexa y Clarke sólo giró la cabeza en negación gesticulando su respuesta- Woow, es muchísimo dinero-agregó Lexa sin querer verse tan sorprendida ni haber expresado su sorpresa en voz alta-.
-Bienvenida a Hollywood, Comandante-ironizó Clarke quien leía página tras página intentando encontrar algo-.
Pero Titus realmente se había esforzado, le estaba ofreciendo una cantidad exorbitante de dinero por su protagónico más una serie de regalías durante la filmación y aún después, porque ahí señalaba que ella tenía la prioridad para protagonizar la siguiente película del director, era un contrato de ensueño, uno que estaba segura no le ofrecería ni a la actriz más cotizada del momento.
-Su jugo, Comandante-dijo Titus regresando al salón- ¿Estás conforme con la oferta, Clarke?-agregó presionando-.
-Es…es bastante impresionante-balbuceo la rubia-.
Y Lexa sonrió de manera satisfecha.
-Entonces… ¿tenemos un acuerdo?- Expresó extendiéndole un bolígrafo a la rubia, porque los tres sabían cuál era el orden, si la actriz firmaba, Lexa lo haría justo detrás-.
-Necesito hablar contigo antes-contestó Clarke- Lexa ¿Nos dejarías a solas un momento?-le pidió-.
La Comandante dudó un momento pero los ojos de Clarke se lo suplicaron así que afirmó con la cabeza y se levantó.
-¿Podría ir al jardín?-le preguntó al dueño de casa-.
-Claro, mi ama de llaves te guiará-contestó con una media sonrisa sobreactuada y cuando vio que la militar se alejaba lo suficiente atacó- ¡¿Qué más quieres?!-exclamó duramente-.
Clarke se levantó del sofá sin dejarse amedrantar, podía ver lo alterado que estaba Titus, la vena en el cuello le sobresalía y en su voz la impotencia ya no tenía manera de contenerse.
-Te he ofrecido todo, Griffin, todo, más dinero del que se merece una actriz olvidada como tú, mejores condiciones y la posibilidad de estar en mi próxima película, nadie, absolutamente nadie te ofrecerá más-le advirtió acercándose peligrosamente-.
-Lo sé-aceptó la rubia-.
-¡Entonces firma de una jodida vez!-le gritó y empuñó su mano realizando un golpe al aire antes de volver su atención a ella-.
-Sólo quiero una cosa, Titus…-expresó-.
-¿Qué?-.
-Quiero tu palabra-dijo con tranquilidad la rubia- Quiero tu palabra de que nunca le dirás a Lexa sobre el trato que hicimos alguna vez, lo olvidarás y yo lo olvidaré, nunca pasó, si tú me prometes que así será, yo firmo-.
-Tienes mi palabra, Clarke-aseguró de inmediato mirándola a los ojos-.
Y lo decía sinceramente, él no ganaba nada con contarle la verdad a Lexa Woods y Titus Flame no se metía en situaciones ajenas a él sino había donde ganar, Clarke Griffin por muy desagradable que le fuera había probado que sus sentimientos era reales el día que lo citó en aquella cafetería y rechazó su oferta, estuvo dispuesta a dejar pasar la oportunidad de su vida anteponiendo sus sentimientos, así que lo olvidaría, lo haría por el bien de su película, porque después de esa firma a Flame le convenía mucho más esa relación que una posible ruptura.
La relación de Clarke y Lexa sería miel para los periodistas que venderían su película sin que él lo tuviese que pedir siquiera.
-Confiaré en ti, Titus-.
-Lo juro, Clarke, para mí ya está olvidado, nunca lo mencionaré a nadie, nunca pasó-.
La rubia afirmó y tomó el bolígrafo de plata que al ir deslizándose por el papel dejaba un rastro de tinta negra identificable como la firma de Clarke Griffin.
La sonrisa volvió a los labios del director de cine y le hizo un gesto inmediato a su ama de llaves para que le avisara a la Comandante que podía entrar, Lexa sin saber con qué escena se encontraría, avanzó con cautela, con lentitud y cierto temor, porque cabía la posibilidad que esa terca rubia que tanto amaba siguiera cerrada en banda.
-Clarke…-dijo cuándo estuvo lo suficientemente cerca-.
-Firmé-.
Lexa la abrazó con fuerza y le dejó un beso en los labios antes que un carraspeo intencionado interrumpiera el momento, Titus sostenía los documentos que le correspondía firmar a ella y lo hizo, no se demoró más de algunos segundos en poner su firma en los lugares indicados.
Sellando sin saberlo un ingrato destino.
Dos semanas después
Clarke recorría en solitario las primeras locaciones que estaban siendo armadas, había ya leído unas cuantas veces el guion y podía aceptar que Titus había hecho un trabajo estupendo, era una historia poderosa con diálogos intensos que intentaría con todas sus fuerzas interpretar a la perfección.
Ese día tenía algunas pruebas de vestuario y también verían el tema de su cabello, ya se lo había adelantado el director, no sería rubia por demasiado tiempo más, ya estaban retrasados y las grabaciones comenzarían en dos días.
-Raven-dijo Clarke contestando el teléfono-Pensé que te encontraría aquí ¿vienes de camino?-.
-No-respondió-.
-¿No?-.
-Mi trabajo no comienza aún y yo...yo pedí que así fuera, estoy abordando un avión en este momento-.
-¿Un avión? ¿Y para dónde vas?-preguntó intrigada, porque conocía perfectamente a su amiga y sabía que le gustaba estar desde el día uno que comenzaban las grabaciones-.
-A Kentucky-respondió- Creo que estoy haciendo una tontería-agregó-.
-¿Kentucky?-inquirió para sí misma- ¡Oh!-exclamó recordando quien estaba en esa ciudad al otro del país-.
-¿Estoy haciendo una tontería, cierto? Es que… Octavia se irá desde Kentucky a una misión secreta de la no me dijo un carajo y yo no puedo, Clarke, no puedo saber que se va y no…no…-.
-¿No decirle lo que sientes?-preguntó la rubia-.
-Si-afirmó- Prefiero que me mande a la mierda y que me diga que no siente lo mismo a quedarme con todo este dentro por quizás cuanto tiempo-reconoció-.
-Estoy orgullosa de ti y te esperare con una botella de tequila para celebrar o pasar las penas, mucha suerte-.
-Gracias, porque la voy a necesitar-.
Clarke cortó la llamada con una sonrisa, sabía que por muy dura que intentara parecer la Teniente Blake se le caían las bragas por su mejor amiga, así que aquello saldría bien, estaba segura que la valiente jugada de Raven tendría éxito.
Siguió caminando impregnándose de todo ese ruido y movimiento, lo había extrañado, sin duda que había extrañado verse a sí misma en un set de grabación, no podía negarlo, sin embargo, se sentía muy diferente a la última vez, ahora lo valoraba muchísimo más porque Clarke ya sabía lo que era estar fuera, sabía que era una privilegiada y ya no daba nada por sentado en su vida. Todo ese tiempo le había enseñado que no gozaba de algún derecho divino para mantenerse siendo exitosa, que su nombre no era sinónimo de puertas abierta sino que su trabajo debía serlo y estaba por esforzase muchísimo para no volver a perder el rumbo.
-¿Clarke?-dijo una voz que creyó haber escuchado antes alguna vez-.
Se volteó con lentitud y se encontró con una mujer de largo cabello rubio, ojos verdes y unos centímetros más alta que ella.
-Hola-saludó echando atrás en su cabeza para recordar su nombre-.
Había recordado quien era, claro que lo había hecho pero en una mala jugada de su memoria no lograba llegar a su nombre.
-Niylah-le recordó-.
-Si te recuerdo-le aseguró- Es sólo que ha pasado tiempo y…-.
-No te disculpes, Clarke, no me has herido el orgullo, si no fueras quien eres es posible que yo tampoco recordara tu nombre, sólo fueron algunas noches…las que pasamos juntas-expresó la mujer alzando los hombros, bajándole el perfil a la situación-.
-¿Qué estás haciendo aquí?-preguntó la actriz con curiosidad-.
-Creo que no lo recordaras pero yo cursaba audiovisual en la NYU, conseguí el puesto de asistente del director de fotografía-contestó-.
-¿Para ésta película?-preguntó retóricamente-.
-Sí, para ésta película-.
-Vaya-.
Niylah le dio una sonrisa cortés ante la perplejidad que veía en su rostro, no era alguna loca acosadora, se había enterado que Clarke Griffin protagonizaría esa película cuando ya había conseguido el puesto.
-Clarke, te estamos esperando para las pruebas-le avisó un asistente de producción que sin quererlo la sacó de una situación levemente incomoda-.
-Voy enseguida-respondió caminando- Nos vemos por ahí-agregó haciéndole un gesto con la mano a esa mujer de su pasado-.
-Nos vemos, Clarke-.
La rubia entró a una sala con varios puestos de peluquería y maquillaje en el momento en que se sentó la rodearon unas cincos personas que discutían entre ellas sin prestarle la más mínima atención, puso su mirada en el espejo y al costado izquierdo en la parte baja había una fotografía de Lexa, medio cuerpo dejando libre sus facciones para que fueran analizadas, sus ojos verdes resaltaban y esos labios.
Clarke llevaba algunas horas sin verla y ya extrañaba besar sus labios.
Pasó dos dedos por encima de la fotografía y con tranquilidad creyó que ya todo estaba enterrado en el pasado, que no había nada que temer porque con Titus Flame olvidándolo todo no había nadie más que tuviese el poder de separarlas.
En Kentucky un avión aterrizaba en perfecto horario y una morena bajaba con los nervios acentuándose en cada paso que daba por el aeropuerto de esa ciudad a la que nunca había ido antes, se acomodó la mochila que llevaba como equipaje, no pensaba pasar más de un día ahí, había ido con la única misión de hablar con Octavia antes de su viaje y los minutos que lograra que le concediera serian proporcionales a su estadía en Kentucky.
Hizo parar un taxi y le dio la dirección que tenía anotada, había trazado un plan con mucha minuciosidad porque sabía que cada segundo contaba, que si llegaba un minuto tarde podría no alcanzar a verla, su teléfono comenzó a sonar y dudo si contestarle, pero la insistencia terminó por convencerla.
-Hey-saludó-.
-¿Ocupada?-preguntó Octavia-.
-No-respondió seca-.
-¿Segura?-insistió-.
-Si-.
-Raven… ¿estás bien?-.
-Si-.
-Raven necesito más que un monosílabo para creerlo- expresó caminando con su bolso al hombro, estaba a minutos de subirse a un avión militar que la llevaría a otra base dentro del país, harían trasbordó y se les unirían otros solados antes de emprender el viaje al país extranjero de la misión-.
-¿Qué estás haciendo?-preguntó Raven que ya veía las puertas de Fort Campbell ante sus ojos-.
-Estoy por abordar-respondió-.
-¡No!-exclamó Raven con desgarradora impotencia, le arrojó unos billetes al taxistas y no esperó por su cambio, saliendo a las corridas para encontrarse con militar que le impidió de inmediato la entrada- Necesito entrar, no soy una terrorista, lo juro, sólo necesito ver a la Teniente Blake-le intentó explicar-.
-Sólo personas autorizadas señorita-contestó sin quitar su mirada del frente-.
-Raven ¿por qué estás diciendo mi nombre?-preguntó Octavia que había escuchado parte de esa conversación-.
-Estoy aquí-le dijo con resignación, con un nudo en la garganta-.
-¿Dónde?-inquirió medio perdida, con su atención compartida en el teléfono y en superior que le indicaba que ya debía abordar-.
-Aquí, en Kentucky, afuera de tu base y no puedo entrar-.
-Raven…-.
-¡Teniente Blake ahora!-.
-Enseguida Coronel-.
Raven escuchó esa interacción y antes que pudiera decir algo la llamada se cortó y con ella todas sus ilusiones. Miró con rabia al militar que se mantenía imperturbable en su posición, totalmente ajeno a todo lo que había hecho para llegar hasta ahí y cuando estaba tan cerca, él le había impedido llegar hasta ella.
-Soy una muy buena ciudadana estadounidense y con el dinero de mis impuesto es que te pagan tu salario y tú jodido imbécil-lo atacó llevando su mano abierta y golpeando el pecho del sujeto que le sacaba mínimo treinta centímetros-.
-Señorita cálmese o tendré que detenerla-le advirtió sujetando sus brazos con facilidad-.
-¡No me quiero calmar!-le gritó forcejeando con ella-.
-Raven…-dijo y su voz fue el calmante que necesitaba- Suéltala de inmediato-le ordenó-.
-Teniente Blake-expresó el hombre obedeciendo y cuadrándose ante ella-.
-Yo me encargo, puedes volver a tu casilla-le ordenó para tener más privacidad, aunque no era demasiada porque la casilla mencionada estaba a unos dos metros de ellas, pero algo era algo-.
-Octavia, pensé…pensé que no podría verte…-expresó arreglándose la ropa y acomodándose la mochila después de ese seudo enfrentamiento-.
-Tengo tres minutos cronometrados ¿Qué haces aquí?-.
Raven sabía que Octavia estaba siendo literal con los "tres minutos cronometrados" así que debía ser clara y rápida.
-No podía dejar que te fueras sin decirte lo que siento-le dijo buscando toda la seguridad que era capaz de tener- No eres una amiga más para mí, lo sabes, sé que lo sabes y yo…yo quisiera…-.
-Raven, no-la detuvo de inmediato-.
-¿Por qué no? Yo sé que no te soy indiferente, lo sé, me doy cuenta como me miras-.
-Por cosas como ésta, ahora debo irme y no sé cuándo regresaré, tú no podrás con esto, Raven y yo tampoco-explicó-.
-Podré-le aseguró- Yo podré, sólo te pido la oportunidad de demostrarlo-.
Octavia vio en sus ojos castaños una seguridad avasallante de que estaba dispuesta a intentarlo con todas sus fuerzas, tenía razón, se sentía como ella y por eso estaba tan jodidamente asustada, porque antes de Raven, no dudaba, no pensaba que en que en casa se estaba mejor que en alguna misión.
-No importa-se resignó la morena- Sólo cuídate y regresa a salvo a casa-agregó e iba a comenzar a caminar, no sabía hacia dónde pero lo haría porque estaba a dos segundos de romper en llanto y no quería que Octavia la viera de esa manera.
-No-.
A la Teniente Blake le quedaban cuarenta segundos de esos tres minutos y pensaba aprovecharlos hasta el instante último, sujetó su brazo y con autoridad la pegó a su cuerpo, Raven de inmediato pasó sus manos por el cuello para acelerar el proceso de ese tan esperado beso, quizás esos segundos se hicieron minutos en esa realidad alternativa que estaban viviendo ambas, esa donde no había viajes a lugares peligrosos ni posibles meses sin volverse a ver, en esa sólo estaba el presente, cada milésima de segundo que no pensaban malgastar ni en oxígeno.
-Volveré a casa a salvo por ti-prometió Octavia en esa frase que no había sido capaz de decir completa hace algunas semanas-.
-Y yo estaré esperándote-.
Para Octavia nunca había sido tan difícil entrar a una base ni subirse a un avión, pero cada acción era una resta para ese momento donde se volvieran a encontrar.
Una semana y media después
Clarke estaba usando toda su capacidad aeróbica para seguirle el ritmo a Lexa y justo en ese momento sentía que la sostenía más su orgullo que su estado físico.
Un jadeo constante, su pecho subiendo y bajando, las palmas de sus manos apoyadas sobre sus rodillas.
-¡Vamos Clarke!-la instaba Lexa que parecía haber estado corriendo por dos minutos-.
-T-te odio…te odio…realmente mucho…- balbuceo entrecortado con su voz ahogada por el cansancio-.
No eran aún ni las siete de la mañana y ya llevaban una semana de esa rutina que la estaba matando. Clarke sabía que lo necesitaba, que para la película no era suficiente con haber teñido de castaño su cabello sino que además de eso debía verse mucho más atlética, por lo que esa rutina de ejercicio era indispensable para lo que le quedaba de grabaciones, la parte final era de esa Lexa actual que estaba frente a ella con una sonrisa en los labios evidenciando su diversión.
-Vamos cielo, medio kilómetro más y lo dejamos por hoy, te perdonaré las sentadillas y flexiones-Expresó intentando animarla-.
Clarke bufó sonoramente, bebió un trago de agua de la botella que le ofreció Lexa y se preparó para seguir.
-Medio kilómetro más- aceptó- Que me hará estar lo suficientemente cansada para pasar de tener sexo contigo ésta noche-agregó en venganza y comenzó a correr-.
-¿Qué? ¡No es justo!-exclamó alzando la voz porque la rubia ya le había ganado unos metros-.
Clarke sonrió y ese subidón gratificante al sentirse vengada le ayudó a terminar con la rutina de ejercicios por ese día, cuando entró de regreso a su casa lo único que necesitaba era una ducha tibia que le alivianara los músculos cansados.
-Iré a darme una ducha-le avisó a Lexa que parecía no haber hecho ningún tipo de ejercicio porque ni una gota de sudor le corría por la frente-.
La rubia se desnudó y reguló el agua antes de entrar, dejó que el chorro fuera directo a su espalda para alivianar sus hombros por largos minutos, luego se dio la vuelta y tomó el shampoo y lo puso en abundancia en su mano. Estaba teniendo jornadas agotadoras pero al mismo tiempo lo disfrutaba enormemente, se sentía orgullosa de sí misma porque aunque hubiesen pasado años desde que tuvo un reto como éste seguía manteniendo el ritmo, así se lo decía la sonrisa satisfecha que le había visto esbozar a Titus después de terminadas las escenas.
-Déjame a mi…-le susurró en su oído y friccionó sus manos con el shampoo que ya tenía en las suyas, haciendo una cantidad considerable de espuma-.
-Estoy molesta contigo…-.
-No lo estás-aseguró Lexa con su voz sensual susurrante en su oído, pasándole ambas manos por el cabello para comenzar a lavarlo-.
Sus cuerpos estaban completamente unidos, Clarke podía sentir el pecho de Lexa, sus pezones erectos rozando con su espalda, su centro chocando levemente con su trasero y aquella ducha compartida la estaba relajando más de lo que creyó lo haría en un primer momento.
-Mmm…-gimoteó la rubia cuando sintió las hábiles manos de su novia descender desde su cabello hasta sus hombros, siguiendo sobre ambos pechos donde ya se evidenciaba su creciente excitación-.
-¿Te sientes más relajada?-murmuró Lexa mordiendo levemente su lóbulo y recibiendo otro gemido de aprobación-.
Lexa aprovechó su postura de control para recorrerla completamente, para degustar cada espacio de su piel y con sus labios besar su cuello, mentón y labios, los besó con hambre, con la intensidad necesitada de un amante que nunca obtiene lo suficiente. Mordió con descaró y despreocupación y no tuvo objeciones, Clarke estaba totalmente entregada a cada una de sus caricias.
-Te necesito…-balbuceó la rubia moviendo con sensualidad su trasero sobre el también necesitado sexo de Lexa-.
-¿Cuánto?-.
-Demasiado-.
No la hizo esperar más y pasó dos de sus dedos por sus pliegues impregnándolos de su esencia antes de entrar en ella con fuerza, rapidez e intensidad, la estaba haciendo suya de manera salvaje y Clarke disfrutaba de cada segundo de ello, tenía una de sus manos enredada en su cabello, Lexa la sostenía y estaba que si la soltaba podía caer porque su nivel de excitación era tal que no sentía confianza en sus extremidades rendidas al placer.
-Más rápido-le exigió-.
Y Lexa obedeció, la penetró con la profundidad y puso un tercer dedo mientras con su pulgar le acariciaba el clítoris hinchado que dada la señal inequívoca que ya le faltaba poco para alcanzar el orgasmo.
-Córrete para mí, princesa-le ordenó la Comandante-.
Clarke hizo su cabeza hacia atrás en un movimiento espasmódico y sus caderas se alzaron buscando una última conexión con los dedos de Lexa que se mantuvieron dentro de ella hasta que la última sensación post orgasmo abandonó su cuerpo.
-Joder ha estado increíble…-.
-Parece que no estabas tan cansada-la provocó Lexa-.
Clarke se volteó y le pasó las manos por el cabello acción que copió la militar.
-Me has tomado por sorpresa…-se justificó-.
-Tampoco es que te opusieras demasiado- le dijo- Aun no me acostumbro a verte con éste color de cabello, me gustaba mi actriz rubia-.
-Será por poco tiempo…de hecho deberías salir de ducha, tengo que estar en una hora en los estudios-.
-¿Y no hay tiempo para algo de atención para mí?-preguntó-.
Clarke quiso vengar toda esa semana que llevaba maltratando su cuerpo con las sesiones de ejercicio pero los encantos de la Comandante Woods eran demasiados y ella débil ante ellos así que atacó sus labios con premura y se apresuró en darle "algo de atención".
O quizás un poco más de la debida porque cuando llegaron a los estudios era media hora más tarde de lo que la habían citado.
-Lo siento, en serio lo siento-se disculpó la rubia que había llevado a Lexa con ella-.
-¿Vas a comenzar a comportarte como una diva otra vez?-inquirió Titus con un toque de mal humor-.
-Ha sido mi culpa-intercedió Lexa- No volverá a pasar-agregó-.
-Apresúrense en maquillarla-ordenó el director y salió rumbo a la locación en la que grabarían ese día-.
-Tendremos que poner un esfuerzo extra para tapar esto-comentó Lucy, la maquilladora, pasando un algodón por un chupón que tenía la actriz en el cuello-.
-Lo siento, Lu-se disculpó Clarke-.
-Creo que ya me voy imaginando por donde vino el retraso-agregó la mujer con una media sonrisa divertida-.
Lexa se sonrojó y decidió tomar distancia de la escena, comenzó a mirar a su alrededor, nunca había estado antes en un set de grabación y ahora ya parecía irse acostumbrando a ese lugar, se le hacía familiar después de todos los días que llevaba yendo con su novia, le gustaba verla actuar y aunque era extrañísimo ver a través de otros situaciones que había vivido estaba comenzando a disfrutar ser parte de ese mundo, de ese mundo de donde Clarke venía.
-Así que recibiste el regaño del director, princesa-le dijo una mujer a Clarke con demasiado confianza, apoyando una mano sobre su hombro cariñosamente-.
Lexa frunció el ceño de inmediato, la había visto por el set con equipos de audiovisual pero no sabía nada más sobre ella ni esa confianza que parecía tener con su novia.
-Sí, pero ha valido la pena-respondió con una media sonrisa coqueta recordando el episodio de la ducha-.
Lo cierto es que pasado el shock inicial de haberse encontrado a Niylah siendo parte de la película todo había ido bien, bastante bien de hecho, porque cuando Lexa no la acompañaba a las grabaciones la actriz pasaba todos sus momentos libres con ese vieja amiga.
Un carraspeo sobreactuado alertó a Clarke.
-Clarke-dijo Lexa con voz de interrogación clara-.
-Oh nadie las ha presentado oficialmente, Lexa, ella es Niylah, la asistente del director de fotografía, nos conocimos en la época de la universidad-expresó- Niylah ella es Lexa Woods, la inspiración de ésta película y también mi novia-agregó-.
-Un gusto-expresó la rubia estirando su mano-.
Lexa no dijo nada, porque aquella frase de "nos conocimos en la época de la universidad" la hizo conectar con cierto momento del pasado de su novia que no le gustó del todo.
-Clarke-la llamó uno de los productores con poca paciencia-.
-Voy-.
La Comandante Woods se dedicó a observar a la mujer atentamente durante toda la grabación que correspondía ese día, veía como cualquier excusa le servía para acercarse a su novia y no le estaba gustando ni un poco.
-Comandante Woods-saludó-.
Lexa sabía que había escuchado esa voz antes pero no estaba segura del todo hasta que esa mujer se puso justo al frente de ella.
-Hey-respondió-.
-Supongo que te acuerdas de mi-dijo Luna con total arrogancia y confianza en sí misma-.
-Sí, eres la hija de la Gobernadora-.
-Prefiero que me llames Luna-le rectificó con una cuota de su ego herido-.
-¿Qué haces aquí?-preguntó con curiosidad-.
-Papá es uno de los inversionistas y tengo acceso total para venir a las grabaciones-respondió-.
-No te había visto antes por aquí-.
-No había tenido ganas de venir antes, no sabía que eras recurrente de los estudios-.
-Mi novia es la protagonista, además de que a veces ayudo con datos reales a los productores-.
-Lexa, ya terminé por hoy-le avisó Clarke tomando su mano posesivamente, recordaba con claridad a esa mujer-.
-Hola Clarke-saludó Luna-.
-Hola-respondió- ¿Vamos a mi trailer? Quiero cambiarme e ir a casa-agregó-.
-Claro, cariño-.
Cuando iban a hacerse camino hacia el trailer que le correspondió a la actriz un productor las interceptó, necesita la asesoría de Lexa sobre un punto del guion que es tocaba rodar al otro día, Clarke le dijo que aprovecharía de cambiarse mientras ella se ocupaba de ese asunto.
Caminó sintiendo en cansancio del día, se cambió de ropa y bebía una botella de agua con calma recostada sobre su pequeña cama aprovechando de descansar mientras su novia regresaba, escuchó abrir la puerta y la misma ser cerrada con fuerza.
-Lex-se detuvo- ¿Finn? ¿Qué haces aquí?-preguntó levantándose-.
-¿Cómo es que tu contrato no pasó por mí y soy el último imbécil en enterarse que estás grabando con Flame?- inquirió con la ira desbordando en su tono-.
-Cálmate, todo pasó muy rápido y no tuve tiempo…-
-¡Mentira!-le gritó interrumpiéndola-.
-No me grites y si estás así por lo que te corresponde de porcentaje, te lo daré de igual manera, así que cálmate porque si no…-.
-¿Si no qué? ¿Llamarás a seguridad?-ironizó- No, mejor ¿llamaras a la militar para que te defienda?-.
-Sabes, no entiendo porque estás tan molesto, ya te dije que te daré tu porcentaje-.
-¡No es por el jodido dinero!-le gritó demasiado cerca-.
Y la rubia decidió dar un paso atrás porque no le gustaba esa sombra en sus ojos, no le gustaba la manera es que estaba descontrolándose.
-Pasaste de mí, después que fui el único en toda esa ciudad que se quedó a tu lado, fui leal contigo y me esforcé para conseguirte todo lo que me pedias y ahora que vuelves en gloria y majestad a Hollywood, pasas de mí, porque ya no te sirvo ¿cierto? – La increpó con una mezcla de ira y dolor-.
-Finn…-intentó hablar la actriz-.
-Sólo usas a las personas y cuando dejan de servirte las desechas-acusó y dio el paso adelante que la rubia había hecho hacia atrás- Pero conmigo no, Clarke ¡A mí no me vas a desechar como al resto!-.
-¡Hey que te pasa!-exclamó Lexa que antes de entrar ya había escuchado los gritos-.
De un movimiento se puso entre ellos y dejó a Clarke protegida detrás suyo.
-Es mejor que salgas de aquí ahora, Finn-le aconsejó la Comandante haciendo gala de toda la paciencia que tenía para no darle un puñetazo-.
Finn sonrió con ironía y giró su cabeza en negación.
-Crees que la tienes pero te ésta usando como a todos los demás y te darás cuenta demasiado tarde-expresó Collins sobre el rostro de Lexa, porque él sabía perfectamente lo que había buscado Clarke con ella y finalmente lo había conseguido-.
Dio un gran portazo cuando salió y con la ira aun haciéndole gorgoritos en el pecho no se dio cuenta que casi se lleva por delante a una mujer.
-¿Estás bien?-preguntó-.
-¿Te parece que estoy bien?-.
-No en realidad, ¿Qué tan un trago para pasar el mal momento?-preguntó- Yo invito-agregó Luna con una media sonrisa-.
Finn afirmó sin saber que esa mujer también tenía una larga lista de personas a las que gustaba de usar para sus propios intereses y él tenía información que le vendría muy bien para sus aspiraciones.
