Capítulo 12

Investigando la verdad

Los siguiente minutos fueron angustiosos para reshiram puesto que no sabía qué estaba pasando y apenas oía gran cosa desde la bola. Hubo un breve momento de calma tras la aparición en pleno Londres, con un leve incidente un poco después que no requirió de su intervención.

Finalmente, y tras esperar un poco más, oyó a Hermione lanzando la bola y salió de ella sin más demora.

-¿¡Estáis bien?!

-Sí, sí, tranquilo, ya ha pasado el peligro…

Por un momento miró a su alrededor y se quedó quieto, no muy seguro de dónde estaban; era un salón bastante amplio, al menos para él, y ricamente decorado, aunque con una visible capa de polvo recubriéndolo. Las paredes estaban pintadas de tonos oscuros y dorados y el suelo enmoquetado, varios sillones y un amplio sofá encaraban una ostentosa chimenea y al otro lado había un vistoso piano de cola.

-¿Dónde estamos?-inquirió el dragón, confuso.

-En Grimmauld Place, no se nos ocurría a dónde ir, por lo que era nuestra mejor opción. El encantamiento fidelio sigue en pie, por lo que aquí estamos a salvo.

-Oh, bien, aunque… ¿no te parece que este lugar es más grande de lo normal?

Ante esa pregunta la chica sonrió, murmurando de seguido.

-Sí, bueno, apliqué un encantamiento de extensión indetectable para que cupieras, no estaba segura de si funcionaría como yo pensaba, ya que no es lo mismo un bolsito que un salón, pero por suerte funcionó. Al menos ahora no estarás todo el tiempo metido en la bola.

-Vaya, gracias Hermione.

Harry y Ron fueron los siguientes en llegar al lugar, sorprendiéndose por el ensanchamiento del mismo.

-Vaya, no recordaba que este salón fuera tan amplio…-murmuró el pelirrojo.

-Es que no era tan amplio… hola reshiram.

-Buenas, chicos.

-Encantamiento de extensión indetectable, ya sabéis… ¿qué habéis encontrado?-inquirió la chica.

-No mucho, luego seguimos, sugiero que nos quedemos aquí a pasar la noche y mañana pensemos mejor nuestras posibilidades-sugirió el azabache.

Los cuatro se pusieron cómodos mientras los chicos sacaban algunas cosas que habían encontrado, principalmente comida y una radio mágica que Ron encendió para enterarse de lo que estaba pasando. Rápidamente sintonizó dial y comenzaron a sonar las noticias más destacadas.

-Se intensifican los controles y las revisiones de sangre por parte del Ministerio, numerosos nacidos de muggles están siendo convocados para la reevaluación de su condición de magos mientras que muchas reformas se están llevando a cabo a lo largo y ancho de todos los departamentos…

-Por dios, qué asco…-masculló Hermione, horrorizada.

-La fuente de los Hermanos Mágicos ha sido derribada y sustituida por un nuevo monumento que simboliza el nuevo estatus del ministerio, si alguna vez van allí pasen por el Atrio a verla, no tiene desperdicio…

-Seguramente será algo digno de ver-murmuró Harry, con sorna infinita.

-Por otro lado el Estatuto Internacional del Secreto se ha visto seriamente perjudicado debido a un incidente con un avión, una gran máquina que los muggles usan para volar, el cual cayó sobre unas plantaciones cerca de Surrey. Afortunadamente no ha habido víctimas mortales pero los muggles aseguran haber visto un dragón sobrevolando el artefacto junto con varios individuos no identificados…

Ante eso reshiram bajó la mirada con gesto afligido, acordándose inevitablemente de Ojoloco; Hermione le tranquilizó con la mirada, diciéndoselo todo en nada, sin embargo la transmisión continuó.

-Aun así no deben bajar la guardia en ningún momento, puesto que enemigos del nuevo orden pretenden acabar con lo que ahora se está construyendo. El primer indeseable en añadirse a la lista es nada más ni nada menos que Harry Potter, al cual se le busca por traición a la sangre e intento de sedición en nuestra comunidad…

-Huy, sí, por supuesto, soy un peligroso criminal, Voldemort es caperucita a mi lado…-masculló el aludido, con sorna.

-¿Quién es caperucita?-inquirió Ron, extrañado.

Antes de que pudieran responderle, la radio volvió a hablar.

-Por otro lado tenemos a la indeseable número dos, Hermione Granger, nacida de muggles en busca y captura para reevaluación de estatus de sangre e intento de sedición en nuestra comunidad…

-Oh, por favor…-musitó la chica, indignada.

-También tenemos al indeseable número tres, Ronald Weasley, también buscado por traición a la sangre e intento de sedición…

-Ya, claro ¿y qué más?-murmuró el chico, con guasa.

-Y además tenemos a un cuarto indeseable, un dragón blanco de ojos azules que responde al nombre de reshiram, el cual es extremadamente peligroso y está en busca y captura por parte del Departamento de Control de Criaturas Mágicas para evitar que haga más daño…

Ante eso el gesto de reshiram se agravó, mascullando de seguido.

-¡Calumnias a la verdad, os debería dar vergüenza!

-Se ofrece una jugosa recompensa de diez mil galeones por los dos magos y la bruja fugados, y de treinta mil por el dragón…

-¡Y encima la mercantilizan! ¡Apaga eso!-musitó el dragón, furioso.

-Tranquilo, reshiram, es normal que ahora vayan a por nosotros, están azuzando a la población para que piensen como ellos. Es repugnante-escupió la chica, igual de indignada.

-El problema ahora es que salir a la calle es más arriesgado que nunca, nos podrían reconocer en cualquier parte. Vamos a tener que pensar muy bien nuestro siguiente movimiento antes de hacer nada-observó Harry, pensativo.

-Ya, pero ¿cuál va a ser? Lo lógico es que tratemos de localizar el verdadero guardapelo, pero ¿por dónde podemos empezar?-inquirió Ron, inseguro.

-Pues si te soy sincero, Ron, no tengo ni idea, pero por ahora vamos a descansar y ya mañana nos ponemos a trabajar. Podemos buscar por aquí, por si encontramos algo que nos ayude-sugirió el azabache, con gesto somnoliento.

-Está bien…

Comieron algo en silencio mientras dejaban pasar el tiempo y cada uno pensaba en sus propias cosas; por su parte, reshiram no se podía quitar de la cabeza que tergiversasen la verdad así sin más en su propio beneficio, y encima con esas connotaciones tan negativas para con ellos. En parte lo comprendía, puesto que estaban luchando contra una fuerza opresora que iba más allá de todos aquellos valores por los que luchaba, pero por otro no dejaba de ser chocante para él violentar así sin más unos preceptos tan puros e importantes, al menos para él. Y, en sus propios pensamientos, acabó durmiéndose sin ni siquiera darse cuenta.


A la mañana siguiente le despertó un murmullo apagado proveniente de la cocina en el piso inferior, por un momento quiso levantarse y dirigirse al lugar, pero recordó que no podía moverse de ese salón y se quedó con las ganas. Se desperezó de seguido, extendiendo las alas hasta rozar el techo, y dejó escapar un grave bostezo. No había dormido tan bien como a él le hubiera gustado, y eso se debía en parte al lugar, estando un poco comprimido en ese aspecto, pero en esos momentos no había otra y tocaba apechugar.

Mientras esperaba a que Hermione y los chicos subieran estuvo observando un poco el lugar, llegando a encontrar una serie de antiguas fotos en las que se podía ver a multitud de miembros de la casa Black; todos ellos parecían ser venerables y respetados magos de alta alcurnia, mostrando una pose altanera y un tanto soberbia, llegando a ver caras como la de Walburga Black, Arcturus Black, Sirius Black, al cual apenas pudo llegar a conocer, o Regulus Black. También vio otras que le sorprendió más, como la de la propia Bellatrix, llegando a esbozar una mala cara en el proceso.

-Parece que algo te molesta, dragón-anunció en ese momento una voz.

El aludido dio un lustroso bote, un tanto sorprendido, y mascullando de seguido.

-¡Ah! ¿Quién, qué?

-Aquí, en el retrato sobre la chimenea…

Alzó la mirada y vio entonces a un hombre pintado, el cual se movía y le hablaba como si tal cosa, al contrario que en las fotos, que sólo se movían.

-Perdone, esto… ¿qué?

-¿Qué de qué? ¿Qué? ¡Por las barbas de Merlín, dragón, despierta de una vez! ¿Y tú eres ese virtuoso dragón blanco del que tanto hablaba Dumbledore? No pareces gran cosa…

-Eh, oiga, que yo no le he faltado al respeto, sólo estaba sorprendido, eso es todo…-murmuró el aludido, algo molesto.

-Bueno, ni que fuera la primera vez ¿No habías estado antes en Hogwarts, no has visto sus retratos?

-Pues ahora que lo menciona, apenas me he fijado… principalmente porque hay muy pocos sitios dentro del castillo lo suficientemente anchos como para que yo pueda estar-apuntó reshiram con parsimonia.

-Ya, claro, bueno, después de todo tampoco le puedo pedir peras al olmo, supongo. Phineas Nigellus Black-se presentó entonces el hombre, con fingida cortesía.

-Encantado…-murmuró reshiram, por decir algo.

-Yo no tanto, no me hace ninguna gracia que una criatura como tú esté ensuciando el espacio de la noble casa de los Black…

Para entonces reshiram estaba conteniéndose sobremanera para no quemar el retrato ahí mismo y, por extensión, la propia casa. Aun así se serenó enseguida y contestó rápidamente.

-Bueno, por lo que tengo entendido Sirius legó todas sus posesiones a Harry, y como tal él me ha permitido que me quede, por lo que si usted se ofende entonces es cosa suya…

El gesto pintado de Phineas se arrugó, apretando los labios con visible gesto molesto, sin embargo prefirió no seguirle el juego y masculló de seguido.

-Bah ¿qué va a entender un simple dragón foráneo como tú? Aun así me llama la atención que parezcas estar interesado en mis descendientes…

-No particularmente, pero ella… me produce repelús-murmuró reshiram señalando a la foto de Bellatrix, la cual tan solo le miró desdeñosamente.

-Ah, Bellatrix Black, sí, tiene ese efecto en la gente últimamente por lo que tengo entendido…

-Bueno, intentó matarme.

-Qué pena que no lo lograra, al menos no estarías ensuciando el salón ahora…

El gesto de reshiram se aplanó aún más, siendo cada vez más y más difícil contenerse.

-De pequeña era una muchachita encantadora, obediente y servicial… siempre dispuesta a lo que fuera con tal de honrar a su noble estirpe.

-Sí, y ahora es una asesina despiadada, el encanto le debió pasar desapercibido…

-Eres un ignorante, dragón, ni siquiera comprendes cómo funciona este mundo en el que claramente te encuentras como un cero a la izquierda. No conoces a las distinguidas familias, no sabes que los retratos hablan, seguro que ni siquiera sabes quién fui yo. ¿Quién eres realmente, dragón? ¿Por qué estás aquí y ahora? Tu simple existencia en este mundo ni siquiera tiene sentido…

Hubo un denso silencio entre los dos, durante el cual reshiram estuvo taladrándole con la mirada. Pero finalmente, y tras pensárselo detenidamente, comenzó a hablar.

-Probablemente no sepa tanto como usted bien dice. El por qué estoy aquí todavía lo desconozco. Pero sí que sé algo. Sé cuándo hay verdad en las personas, esa verdad que tanto busco y ansío. Quizás usted fuera grande y respetado en su día, pero por lo que veo nunca hubo verdad en sus ojos, por muchas palabras y argumentos que esgrimiera. Sí, un intento de verdad enmascarado en un pésimo ideal degenerado hasta el extremo, perdiendo todo su valor, ni siquiera zekrom le daría el visto bueno. Usted es como esos magos que tanto pregonan sobre la pureza de la sangre, ignorando la obvia y contundente realidad en el proceso. Y esa verdad, esa realidad, tan sólo la portan los muchachos que ahora mismo están abajo. Especialmente Hermione Granger, la muchacha a la que todos llaman sangre sucia, a la cual guiaré a la victoria.

Esta vez fue el turno de Phineas para mostrarse molesto, sintiéndose completamente desarmado e incapaz de rebatir la retórica del dragón. Aun así, y con muy poco convencimiento, el mago masculló.

-Bah, bonitas palabras, pero vacías en su fondo y forma. Estoy perdiendo el tiempo contigo, dragón, me iré a hacer algo más productivo.

Y, tras esas palabras, el hombre se levantó y desapareció por el lado derecho del retrato, dejando el lienzo vacío. Por su parte reshiram esbozó una satisfecha sonrisita, sin decir nada más, aunque en ese momento oyó la puerta abrirse y el trío de oro entró en el salón.

-Buenas… ¿con quién hablabais?

-Con el profesor Lupin, había dado con nosotros…-reveló Harry.

-Ah, entonces ¿los demás están bien?

-Sí, de momento, se encuentran ocultos y reagrupándose, por ahora la Orden no se encuentra operativa, pero en cuanto logren replegarse de nuevo volverán a la carga.

-Razón de más para no separarse, no debiste declinar su oferta, Harry…-murmuró Hermione, algo contrariada.

-Ya hemos hablado de esto, Hermione, no quiero involucrar a tanta gente en algo que Dumbledore me confío a mí…

-Te recuerdo que estamos juntos en esto, colega-murmuró Ron en ese momento.

-Exacto, pero ¿qué ha pasado exactamente?-inquirió reshiram, extrañado.

-Pues que Lupin nos ha ofrecido su ayuda y él la ha rechazado-explicó ella rápidamente.

-Pero Harry ya ha explicado sus motivos y, personalmente, entiendo por qué lo dice.

-Vaya, gracias Ron…

-No me las des, colega, yo sólo aplico la fría lógica…

-¿Tú aplicando la lógica? Ver para creer…-murmuró la chica.

-¿A qué viene ese tono sorprendido?-inquirió él, ceñudo.

Ante eso ella tan solo sonrió someramente, lo cual gustó especialmente a reshiran, aunque mucho más a Ron. Sin embargo en ese momento Harry comentó.

-A ver, no es que no agradezca la ayuda ofrecida, pero bastantes somos ya para buscar seis horrocruxes que ni siquiera sabemos dónde están, por lo que sugiero que empecemos por aquí ahora que no tenemos muchas más opciones.

-Buena idea, ser prófugos de la justicia no es que ayude precisamente a la movilidad.

-Está bien, busquemos entonces…

Los tres se desplegaron por toda la casa para buscar mientras que él hizo lo propio por el salón, siendo el único lugar donde podía estar; aun a pesar de una búsqueda exhaustiva que le hizo repasar hasta el interior del piano varias veces no encontró nada, aunque sí que llegó a escuchar algo varias veces no muy lejos de allí, localizando enseguida de dónde provenía. Fingió que seguía buscando y, en cuanto pasó justo al lado, sus ojos brillaron, abriendo de improviso un hueco secreto en la pared al lado de un aparador y saliendo de él algo que no se esperaba encontrar ni en todos los días de su vida.

-Traidores a la sangre, mestizos, sangres sucias y ahora inmundas criaturas pensantes ajenas a este mundo, oh si la vieja ama levantara la cabeza, mi pobre ama, qué ha sido de la noble y honrosa casa de los Black…

-¿Pero qué diablos?-soltó reshiram, alucinado.

-Sí, diablos, seres inmundos y rastreros, eso es lo que son, que ensucian esta casa con su vil presencia, oh, si el amo supiera, si la señora supiera, qué desgracia, qué gran mal nos azota…

-Yo sí que te voy a azotar como no me digas qué eres y qué hacías ahí escondido espiando-masculló el dragón.

-Oh, Kreacher no teme a vagas amenazas, sólo obedece a la ahora caída en desgracia pero todavía honrosa casa de los Black…

-¿Ah, sí? veamos qué tiene que decir Harry al respecto…

Sin ninguna sutileza cogió al tal Kreacher por las piernas con psíquico y lo colgó boca abajo dirigiéndose a la puerta, pero entonces esta se abrió y aparecieron los tres de improviso, mientras que Hermione anunciaba.

-¡Parece que hemos encontrado algo!

-¿Ah, sí? pues parece que yo también ¿alguien me puede decir qué demonios es esto?

Para entonces Kreacher soltaba improperios y maldiciones, Hermione le pidió que lo bajara todo apurada y, para entonces, Harry ya estaba interrogándole en relación a los más recientes descubrimientos. Al principio el elfo doméstico no estaba por la labor, echando pestes a mansalva de todos los presentes, pero al final Harry se impuso de la mejor forma posible: gritando.

-¡Ya basta! ¡Como heredero directo de la fortuna de los Black te ordeno que me digas dónde está el auténtico guardapelo que Regulus robó!

Ante ese predicamento Kreacher no tuvo más remedio que obedecer, aunque su semblante cambió al ver la réplica que el chico obtuvo tras visitar la cueva del horrocrux, mostrándose mucho más comunicativo. Fue entonces cuando recibieron un torrente de información muy abrupto como para asimilarlo a la primera, pero para entonces el elfo doméstico se redujo en sollozos mientras explicaba lo que fue de Regulus. En cuanto terminó todos lo entendieron un poco mejor, siendo Hermione la primera en comentar algo al respecto.

-Por Merlín, entonces… Regulus es un héroe…

-Sí… pero seguimos sin horrocrux… escucha Kreacher ¿recuerdas quien se llevó al guardapelo? Es muy importante, debemos encontrarlo cuanto antes…

-Se… se lo llevó ese inmundo hombre bueno para manada… Mundungus Fletcher, saqueó todo lo que pudo y se marchó…

Ante eso la sangre de Harry hirvió en sus venas aunque, en un acto bondadoso, le dio el guardapelo falso a Kreacher, lo cual emocionó ampliamente al elfo.

-Necesito que lo encuentres por mí y me lo traigas, cuanto antes mejor.

-Sí… sí, amo, así lo haré-masculló el elfo antes de desaparecerse.

El silencio posterior cayó como una losa pesada, siendo Ron el primero en romperlo inquiriendo.

-Bien… ¿y ahora qué?

-Ahora toca esperar… ¿estás bien, Harry?-inquirió la chica, preocupada.

-No, pero lo estaré en cuanto tenga delante a Mundungus Fletcher… fue él quien lo echó todo a perder en Little Whinging… y ahora esto. Me las va a pagar-musitó el chico, más furioso que nunca.

Antes de que nadie dijera nada más, reshiram se adelantó.

-Aplaca tu ira o nublará tu juicio. Comprendo tu enfado, pero no harás nada poniéndote así, debes pensar fríamente.

Las palabras del dragón lograron el efecto deseado en él, calmando al chico rápidamente y murmurando al respecto.

-Tienes razón, perdonadme, estoy un poco alterado…

-Tienes todo el derecho del mundo a estarlo, Harry, después de todo son tus cosas ahora…-murmuró ella, comprensiva.

-Sí, pero antes debo calmarme o probablemente cometeré alguna tontería cuando tenga a Mundungus delante…

Sin embargo no estaba allí de momento, por lo que tan solo restaba esperar.


Los siguientes días fueron un poco monótonos mientras esperaban a tener noticias de Mundungus Fletcher; por su parte Kreacher había mejorado visiblemente su actitud después de que Harry le regalara el guardapelo falso, y de vez en cuando hacía altos en su búsqueda para atender las necesidades de los cuatro en momentos puntuales, aunque sin perder demasiado tiempo.

-Estamos bien, Kreacher, tú céntrate en encontrar a Mundungus mejor, debería ser la prioridad.

-No se preocupe, amo, sigo en ello y también me están ayudando, encontraré al traidor Mundungus y lo traeré ante usted.

-Pues que sea rápido, por favor, no nos conviene mucho quedarnos aquí parados.

-Como desee el amo.

Aprovecharon también para limpiar y adecentar un poco la casa, ya que desde que Sirius murió nadie había vuelto a pasarse por allí. Fue algo doloroso para Harry, que ahora era el actual propietario, pero los demás le ayudaron en el proceso salvo reshiram, el cual no podía ir más allá del salón debido a las circunstancias.

-¿No podrías aplicar ese encantamiento de extensión en el resto de la casa? Me aburro aquí metido…-murmuró reshiram en un momento dado.

-Lo comprendo, pero no sé qué efectos tendría un encantamiento así en el resto de la vivienda, aguanta un poco, cuando encontremos a ese ladrón y sepamos dónde está el guardapelo nos iremos de aquí, tampoco nos conviene quedarnos demasiado tiempo, Snape podría pasarse por aquí sin previo aviso…-explicó Hermione.

Ante eso el dragón prefirió no seguir insistiendo y tuvo que armarse de paciencia, aunque cuando ellos estaban con él se hacía algo más llevadero; Ron se había aficionado a usar la radio a determinadas horas del día para mantenerse informado, algo que ponía un poco nervioso a Harry, pero Hermione trató de distraerlo enseñándole a tocar el piano.

-No sabía que supieras tocar el piano…

-Bueno, aprendí un poco de pequeña, no demasiado, pero aún recuerdo algunas cosas…

-Vaya…

-¿A qué viene ese tono de sorpresa?

Ante eso los dos se rieron confidentemente y ella siguió con las lecciones mientras él la imitaba, componiendo entre los dos una melodía.

Por otro lado Harry se entretenía contemplando volar delante de él la snitch heredada de Dumbledore, mientras pensaba en sus propias cosas; por su parte reshiram les observaba sin mayores contemplaciones. Ni siquiera en Hogwarts se había sentido tan inmóvil y atrapado como en esos momentos, y deseaba que algo, lo que fuera, rompiera con la monotonía de la existencia.

Nada más pensarlo se oyó entonces un crac y, al segundo siguiente, Mundungus Fletcher apareció de improviso en el centro de la estancia, sorprendiendo a los presentes.

-¡Ah! ¿Pero qué demonios?-farfulló el infrascrito, descolocado y varita en mano.

-¡Expelliarmus!-masculló Harry.

La varita de Mundungus salió volando e, inmediatamente después, un aura brillante envolvió al mago y salió volando hacia el otro lado del salón hasta acabar sujeto y de espaldas al retrato de Phineas, el cual en ese momento apareció de improviso y exclamando de seguido.

-¡Pero bueno! ¿¡Quién es el patán que está bloqueando mi retrato?!

Kreacher reapareció de seguido en compañía de Dobby, dirigiéndose a Harry rápidamente.

-Mundungus Fletcher, amo…

-Gracias, Kreacher, y a ti también, Dobby…

-¡Un placer ayudar a Harry Potter, señor!

Todos encararon entonces al infrascrito, el cual trataba de zafarse del potente agarre de psíquico, pero le fue prácticamente imposible.

-¡¿Qué es todo esto, por qué estoy aquí?! ¡Harry!

-Señor Potter para ti, Mundungus. ¿Dices que no sabes por qué estás aquí? Creo que lo sabes y muy bien…

-¡No era mi intención, lo juro, pero se me presentó una oportunidad que no podía dejar escapar! ¡Además, fue el dragón el que armó todo ese revuelo, no yo!

-¡Pero yo no he robado nada a Harry!-exclamó el aludido, particularmente molesto.

-Eh… vamos, vamos, tan sólo eran viejas baratijas que Sirius no usaba, mejor darlas un buen uso…

-¡Pero eran mis baratijas, Fletcher, ahora todo esto es mío, y tú vas y me robas impunemente! ¡Además, te llevaste algo muy importante, un guardapelo! ¿¡Te suena de algo?!

-Cre… creo que sí… ¿era valioso?

-¡Eso da igual! ¿¡Dónde está?!

-¡Ya no lo tengo, lo tuve que vender por una miseria para evitar acabar en Azkaban!

-¡Pues quizás ahí hubieras estado mucho mejor! ¿¡A quién se lo vendiste?!

-¡No me acuerdo bien, creo que era una funcionaria del Ministerio, la que se encarga de la Comisión de Registro de Hijos de Muggles! ¡Tenía cara de sapo!

Ante esa descripción los cuatro supieron al instante de quién se trataba, por su parte el gesto de reshiram se torció mientras recordaba el momento en el que tuvo que abandonarlos a todos a merced de esa diabólica mujer.

-Umbridge…

-Genial, más facilidades…-masculló Ron.

-Tenemos que descubrir una manera de llegar a ella… y rápido-añadió Hermione, preocupada.

Por su parte reshiram no dijo nada, pensando en sus propias cosas. Si había que entrar en acción entraría, eso por descontado. Lo que fuera con tal de que la verdad prevaleciera.


-¿Qué estás haciendo, Runcorn?

-Es usted quién miente aquí, profesora. Y no debo decir mentiras…

Esas palabras hicieron reaccionar a la mujer, dibujando un gesto alarmado en su cara, pero también provocaron un efecto similar en reshiram, el cual pudo sentir la verdad en él ardiendo con una fuerza inusitada, cual llamado desesperado. Y, como tal, él debía responder a ese llamado por lo que, sin dudarlo en ningún instante, forzó la bola por dentro y salió de ella, sorprendiendo a todos los presentes.

Nada más salir fulminó con la mirada a Umbridge, la cual esbozó un gesto furioso por un instante antes de que Harry bramara.

-¡Desmaius!

El golpe fue directo, dejando KO a la cara de sapo, y en ese momento Hermione aprovechó para arrancarle de golpe el horrocrux en su cuello. Sin embargo al caer KO la mujer su patronus se desvaneció, dando vía libre a los dementores para atacar. Reshiram levantó la vista y, al verlos, esbozó una mirada de miedo en su cara por primera vez en su longeva vida.

-¡Corred, corred!-masculló Harry.

Ron y Mary Cattermole comenzaron a dirigirse hacia el ascensor, siendo seguida por Hermione, la cual instó al dragón a marcharse.

-¡Reshiram, vamos!

Sin embargo el dragón apenas se movió, sin poder quitar la vista de esas atroces criaturas mientras que miles de recuerdos de su pasado comenzaban a atenazarle de nuevo. La ira y el miedo que sintió hace miles de años, cuando Teselia estaba en guerra, volvieron a él como una ola gigante que se echaba sobre la costa. Nunca había pensado en ello, pero esos recuerdos de sus horas más bajas, siendo utilizado por los humanos para librar guerras sin fundamento, le aprisionaron como nunca antes nada había hecho en él. Y su única respuesta posible en un momento como ese fue atacar, formando enseguida una llama fusión y lanzándosela a los dementores. Sin embargo no les hizo nada como tal, tan solo retrasarlos un poco más.

-¿¡Qué?! ¿¡Acaso mi verdad no es lo suficientemente fuerte?!-masculló él en lo más profundo de su ser.

Los dementores acortaron distancias rápidamente, acercándose a él, al tiempo que el dragón comenzaba a sentir un intenso frío echándose sobre él, notando como si su felicidad se estuviera desvaneciendo a una velocidad alarmante. Sin embargo en ese momento Hermione exclamó.

-¡Expecto patronum!

Al punto una brillante nutria surgió de improviso a su lado y se echó sobre los dementores, deteniéndolos en seco y ahuyentándolos momentáneamente. Miró a su lado y vio a Hermione varita en mano, comprendiéndolo mejor y viendo que en su corazón esa misma verdad ardía con la misma intensidad e incluso más.

-¡Vámonos!

Eso le hizo reaccionar y salieron al pasillo, pero el ascensor ya no estaba allí, evidenciando que Harry y Ron ya estaban de regreso hacia el Atrio.

-¡Tenemos que volver al Atrio como sea, es la única salida!-exclamó ella.

-¡Vale, súbete a mí!

La chica obedeció rápidamente y reshiram echó a volar hacia el otro lado en busca de otra salida; sin embargo los dementores no se dieron por vencidos, yendo tras ellos rápidamente.

-¡Expecto patronum!-exclamó Hermione, repeliéndolos.

-¿¡Qué son esas cosas?!-masculló reshiram, atacado.

-¡Luego te explico, corre, corre!

Recorrieron todo ese piso del ministerio a través de los pasillos circulares y negros, llegando entonces a un amplio espacio de trabajo junto a una gran cristalera que daba directamente al Atrio.

-¡Allí, por la cristalera!

-¡Cúbrete!

Sin pensárselo dos veces reshiram se abalanzó sobre el cristal y lo rompió con su cuerpo, saliendo así al Atrio; desde donde estaban vieron a Harry y Ron huyendo de un furioso y resuelto Yaxley, dispuesto a todo con tal de atraparlos.

-¡Están en peligro!

-¡Ve con ellos, yo os cubro!-indicó reshiram.

El dragón se lanzó hacia abajo, justo al lado de la nueva estatua, la cual encontró simplemente repulsiva, al tiempo que Hermione se ponía de pie y exclamaba.

-¡Carpe retractum!

Al punto una liana de luz surgió de su varita y se enganchó justo al lado de sus amigos, recogiéndola de seguido y poniéndola justo a su lado, echando a correr junto a ellos. Por su parte reshiram lanzó un rápido lanzallamas que cortó el paso a Yaxley y aterrizó justo enfrente de él, lanzándole un rugido.

-¡Fuera de mi camino, dragón! ¡Sectumsempra!

Antes de que la maldición le alcanzara, reshiram se protegió a tiempo y contraatacó inmediatamente después con un pulso dragón que Yaxley desvió con un rápido movimiento de su varita, impactando sobre la base de la estatua. Vio entonces una oportunidad y, con un rápido dragoaliento peinó el resto de la base y la estatua cedió, comenzando a caer hacia el lado en el que ellos estaban. Yaxley trató de recomponerla enseguida, pero reshiram le distrajo con sus alas, echando a volar, y dándole un patadón en la parte superior, terminando de ceder y cayendo a plomo sobre él. El mortífago se apartó y, en ese momento, la voz de Hermione exclamó.

-¡Reshiram!

El aludido echó a volar rápidamente hasta ver la bola, metiéndose en ella rápidamente al tiempo que los chicos se metían en la chimenea más cercana; sin embargo Yaxley se apareció de improviso y se agarró a Hermione antes de que desapareciera. Al segundo siguiente no hubo nada. E, inmediatamente después, se hizo la luz.


¡Y seguimos con reshiram y compañía! De nuevo me centro más en reshiram, y este capítulo me ha servido sobre todo para crear una debilidad latente en él que seguiré trabajando en posteriores capítulos. Hasta ahora su presencia había complementado a la trama de Harry Potter, incluso llegando a salvar determinados momentos, pero los dementores me han dado una oportunidad para seguir desarrollando su personalidad y limitar de esta forma cualquier tipo de carácter OP o Gary Stu que se hubiera estado formando de forma inconsciente. Aun a pesar de ser un dragón y tener gran fuerza, no deja de tener sus límites y sus propios demonios internos, consecuencia tras todas las guerras que hubo en su día en Teselia. Para el siguiente capítulo seguiré explorando este detalle en concreto, mientras que los sucesos de las Reliquias de la Muerte se van sucediendo de fondo.

Y eso es todo de momento, comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!