CAPITULO 12

La mejor de las lecciones.

Vegeta caminaba por el jardín de sus aposentos pensando en la próxima reunión del consejo. La última vez casi se alza un alboroto por culpa de Serypa, quien en una actitud arrogante, le increpaba los cambios en la educación de la Academia. Esa fue una carta que tuvo que tirar sabiendo las posibles consecuencias… Ahora presentía que por lo menos, tres de los siete clanes que aún practicaban la corriente Quán no estarían nada contentos con este decreto, pero era lo mejor si es que el pueblo Saiyajin deseaba ser una cultura avanzada.

Con este cambio y con la fortuna de haber tenido un hijo como el suyo, sabía que el futuro era prometedor. Para él era como un milagro que Veggi tuviera esa capacidad de razonamiento. En toda su vida, jamás había conocido a Saiyajin con semejante habilidad… era algo inaudito. El problema es que el pequeño lo sabía y por eso, su ego era infinito. Después del incidente, el infante fue bañado y llevado a dormir. Vegeta se metió a su habitación para esperarlo cuando despertara, después de todo, tenían que hablar de lo sucedido.

Veggi comenzaba a sentir hambre, así que se despertó. Algo que nunca había pasado es que su padre estuviera al pie de su cama observándolo… Lo miraba fijamente y el pequeño, tragándose su ego, se levantó y se lanzó a sus brazos lloriqueando.

Vegeta: Me extraña que hayas sido tan imprudente…

Veggi: Lo siento papi… tuve mucho miedo…

Vegeta: Yo también, cuando buscamos tu señal y no la encontramos pensé lo peor…

Veggi: De no ser por Bardock, ambos estaríamos muertos…

Vegeta: Escucha… además del dolor que me hubiera producido tu muerte, piensa que nunca debes de ponerte en una situación tan peligrosa… Hijo, tú eres el futuro de nuestra raza… Tu inteligencia te llevará a ser el próximo Gran Maestre, para eso te estás preparando ¿cierto?

Veggi: Mi objetivo es que los Saiyajin seamos en un corto tiempo una civilización más avanzada y poderosa que la de los demonios del hielo…

Vegeta: Sé que tu mente es prodigiosa, pero también debes de aprender a ser un líder, tú debiste de saber el riesgo que corrían al adentrarse a un terreno desconocido para ambos… ¿De qué te sirve ser tan inteligente sí no sabes tomar las decisiones correctas?

Veggi: Me dejé llevar por la emoción del momento… pero esto jamás me volverá a pasar, eso te lo firmo.

Vegeta: Eso espero… por el bien de todos los Saiyajin.

Veggi: Yo me quedé preocupado por Radditz… Su padre estaba muy enojado, ¿Crees que le dé una paliza?

Vegeta: Es muy probable… yo tampoco había visto a Bardock tan furioso… Aunque a ambos lo que les debería de preocupar es cuando le tengan que explicar a su madre las tonterías que hicieron…

Veggi: ¿Ella ya lo sabe?

Vegeta: Sí, yo mismo se lo dije…

Veggi: ¿Entonces va a regresar pronto?

Vegeta: No, hasta que termine la misión…

Veggi: ¿Porqué?... ¿Porqué ella es así?... a veces siento que no le importamos…

Vegeta: Silencio, no hables así de tu madre… Ella sabe que se encuentran bien y en este momento su principal objetivo es garantizar el alimento tanto de ustedes, como de todos los demás… Yo jamás les cuestioné a mis padres el haberse sacrificado para salvar a nuestro pueblo… Nunca olvides eso…

En ese momento, el viejo Tarble hizo su aparición en la puerta de la habitación de Veggi. Él era el padre de Vegeta y un condecorado capitán que había dado todo en una misión dónde la madre del Gran Maestre había muerto cuando él era solo un adolescente. En esa misma misión, quedó ciego, así que jamás pudo volver a pelear, por eso había logrado llegar a esa edad tan avanzada.

Tarble: Veggi, pequeño demonio… Vegeta no puede ser que esto haya sucedido.

Vegeta: Lo sé padre… ya estamos hablando al respecto (Se paró para conducirlo a la silla donde él había estado sentado).

Tarble: Ese tonto de Nappa tiene la culpa, te dije claramente que él no es el indicado para cuidar de mi nieto.

Vegeta: Padre no insistas… sabes bien que Bardock está sobrecalificado para hacerla de niñera, no voy a quitar al mejor de mis comandantes para que venga a cambiarle los pañales a mi hijo…

Veggi: ¡Oye! ¡Yo no uso pañales!

Vegeta: (Sonriendo porque sabía que ese comentario le daría a su hijo en el ego) Jajaja, fue un decir…

Tarble: Allá tú y tu mala cabeza… Veggi ya pedí que te traigan la cena, más te vale que comas bien porque mañana vas a hacer el doble de entrenamiento físico ¿Entendido?

Veggi: Si abuelo…

Mientras tanto, en la región donde habitaban los altos mandos; más específicamente, en la gran casa que Pepperbell y Bardock tenía por formar parte de la élite, el comandante se encargaba de reprender a su hijo.

Bardock: (Sentado y mirando fijamente a su hijo) Radditz…

Radditz: (también sentado y con la cabeza agachada) Dime padre…

Bardock: ¿Sabes el problema en el que nos hubieras metido sí le pasa algo a Veggi?

Radditz: (Con la voz quebrada) Pero papá, ya te dije que yo no…

Bardock: ¡Basta de excusas! (Pegando fuerte en la mesa y provocando que Radditz brincara del susto) A ver… de todo lo que te he enseñado, dime qué es lo que siempre te recuerdo…

Radditz: Que como líder, los miembros del escuadrón son mi responsabilidad…

Bardock: ¿Y entonces? ¿Cómo fue que el hijo del Gran Maestre casi termina muerto?

Radditz: (Comprendiendo entonces la gravedad de su falta) Lo siento… lo siento mucho… Me equivoqué… Mi deber era protegerlo y lo puse en peligro…

Bardock: ¡Y vaya que sí te equivocaste! Imagínate por un momento el dolor que le hubieras causado a tu madre por tu irresponsabilidad. De hoy en adelante, cuando tenga que salir a misión, te vas a quedar con Turles…

Radditz: ¡Quééé! No papá por favor… eso no… él… (Silencio)…

Bardock: ¿Él qué? Habla…

Radditz: Él es muy raro… hace cosas muy extrañas… y se ríe solo… me da miedo…

Bardock: ¿Cómo que hace cosas extrañas? A ver dime…

Radditz: Pues… es que… se… corta… y se lame las heridas…

Bardock: ¿Qué? Explícame eso… (Su consternación hizo que se le olvidara el regaño)

Radditz: La última vez que vino me levanté en la noche a orinar y lo vi sentado en el piso del baño… se estaba cortando los brazos y luego se lamía la sangre… y se reía…

Bardock: (Sabiendo que eso era demasiado inefable para que el pequeño lo inventara) ¿Y porqué sí lo viste no me habías dicho nada?

Radditz: Porqué él se dio cuenta de que lo estaba observando y me dijo que sí te lo contaba nos iba a matar a todos…

Bardock: (Respirando hondo) Bueno… de cualquier forma lo que tú hiciste estuvo mal, ya te quedó claro, pero Radditz… ese tipo de cosas con tu hermano tienes que decírmelas ¿de acuerdo?

Radditz: ¿Pero y sí nos hace daño?

Bardock: No hijo… Mira, se que tu hermano en efecto está un poco… o más bien un tanto alterado… pero él no sería capaz de hacer algo así… seguramente se asustó al verte y por eso te dijo esas tonterías (aunque no estaba seguro).

Radditz: ¿Pero entonces me vas a dejar con él?

Bardock: No… pero tampoco te puedes volver a quedar en el Palacio… ya veremos después como arreglamos eso, mientras vas a hacer el doble de entrenamiento y comerás la mitad de lo que te toca…

Mientras Radditz cumplía con su castigo, Bardock meditaba lo que su hijo menor le acababa de revelar… Si bien se había dado cuenta de que algo no andaba bien con su hijo mayor, no pensó que llegará a esos extremos… debía de hablar seriamente con Fasha y tendría ahora que hacer uso de su cercanía con El Gran Maestre para tener a Turles bajo su tutela.

En otra parte de la Galaxia, Serypa, Lík y Rummosh estaban llegando a un gran asteroide en la región sur de la galaxia, donde habían concertado el primero de lo que sería una larga lista de encuentros con el Capitán Ginyú, el líder de las Fuerzas Especiales de Freeza. Con la primer información en la mano, Ginyú les indicó que la muerte de Onoin debería de parecer una venganza de otro de los clanes adyacentes a Vegeta, así comenzarían las enemistades y la división.

Con esta idea, los dos Grandes Líderes regresaron y tomaron prisionero a un miembro del Clan Long-Men, que era el más numeroso y del cual venía el Gran Maestre. Finalmente lo mataron y la versión que Rummosh manejo es que este Saiyajin había asesinado a Onoin por encargo del Gran Líder de los Long-Men, pero que él no le había creído y tras un ataque de rabia ante el cuerpo inerte de su maestro, también le arrancó la vida. El Consejo se reunió de forma extraordinaria y nombraron a Rummosh el siguiente Gran Líder de los Que-Qiao. Vegeta estaba muy consternado por el asesinato de Onoin, sí bien nunca se llevaron bien, él era un hombre al que respetaba en gran manera por su liderazgo en los combates.

Se decretó luto por una semana en el planeta Bejita, las exequias de Onoin fueron de tal modo que su cuerpo fue depositado junto a los antepasados heroicos que le dieron libertad al pueblo Saiyajin.

Cuándo Rummosh tomó la palabra en la ceremonia de sepultura, Veggi leía el lenguaje corporal del orador y fácilmente pudo detectar que mentía. Al darse cuenta de ello, se acercó a su padre y susurrándole al oído le dijo:

Veggi: Oye papá…

Vegeta: ¿Qué sucede?

Veggi: Está mintiendo…

Vegeta: ¿Quién?

Veggi: ¿Cómo quién? Pues ese tonto de Rummosh…

Vegeta: Ya vas a empezar con tus teorías de la conspiración…

Veggi: (Sintiéndose ofendido) Arrrggg… Después no digas que no te lo advertí… ¡Mmjj!

Algo que Vegeta había evitado hacer, era hablar con Bardock en privado para determinar lo pasaría con sus hijos, ya que claramente no podían estar juntos sin meterse en problemas. Ese momento había llegado, ya que tenía que enviar a su mejor comandante a adquirir armamento con los piratas. Solamente Bardock poseía esas habilidades negociadoras, pero estás llevaban su tiempo. El Gran Maestre tomó su rastreador y lo llamó a su presencia por la tarde…

Vegeta: Comandante Bardock, me escuchas…

Bardock: (Unos minutos después) A sus órdenes Venerable Gran Maestre, le escucho…

Vegeta: Necesito que vengas al Palacio, tengo que hablar contigo…

Bardock: Cómo usted lo indique Señor… voy en este momento…

Vegeta: Cuando llegues pasas directo mis aposentos…

Bardock: (Sorprendido porque la única persona autorizada para estar ahí fuera de la familia era Pepperbell) Perdón Gran Maestre… ¿me dijo usted que a sus aposentos?

Vegeta: Sí eso dije, no es oficial, por eso no te cito en el salón de actos…

Bardock: (Comenzando a sospechar de qué se trataba la reunión) Entiendo Señor… en media hora estoy con usted.

En cuanto terminaron de hablar, Vegeta sentía nerviosismo por tener que estar solo con él… Cuando lo conoció, Bardock era muy joven y apenas comenzaba su carrera militar, mientras que Vegeta ya era capitán del escuadrón de élite. Fue en la última conquista que hicieron para los demonios del hielo, lo recordaba vivamente… El joven soldado que le salvó la vida cuando estaban a punto de ser asesinados en el campo de batalla. Bardock lo sacó del flanco casi muerto y lo escondió durante tres días mientras llegaban los refuerzos, en el transcurso de ese tiempo, le curó las heridas tanto físicas como del orgullo. La lealtad que Bardock emanaba hacía su pueblo impactó al Capitán Vegeta de tal modo que, al regresar pidió que lo instruyeran en las materias de pensamiento porque tenía un futuro muy prometedor.

Nadie sabía lo que Vegeta sentía por Bardock… Era algo que tenía guardado desde hace por lo menos seis años… Cuando lo eligieron Gran Maestre, consideró declararle sus intenciones, pero justo antes de animarse, se enteró de que él estaba cortejando a su Capitana, y ella parecía querer aceptar… Decidió callarse, pensó que era lo mejor, como El Gran Maestre, no podía darse el lujo de tener esas distracciones.

Con el pasar de los años, ese sentimiento no había cambiado, por eso lo evadía… no soportaba la idea de tenerlo tan lejos y tan cerca… y en menos de veinte minutos tenía que hacer uso de toda su fortaleza para que él no se diera cuenta de que ante su presencia, El Gran Maestre se sentía vulnerable.

Por fin llegó Bardock y Vegeta ya había dado las indicaciones para que pasara directamente con él. El comandante estaba irritado porque sabía que el tema a tratar era el incidente donde casi mueren sus hijos, así que no sabía que esperar. Tocó la puerta con timidez, esperando que Vegeta le diera la venia para pasar…

Vegeta: Comandante, pasa… (Estaba sentado en su sala de descanso, tomando una copa de vino)

Bardock: (Se acercó con toda la solemne liturgia hasta que llegó frente a él e hizo el saludo de respeto) A sus órdenes Gran Maestre…

Vegeta: Puedes prescindir de tu saludo… Siéntate…

Bardock: Con vuestra venia… Dígame, ¿me ha llamado por lo de nuestros hijos cierto?

Vegeta: Cierto… pero no es solo eso… tengo una misión para ti… necesito que vayas a comprar armaduras y rastreadores para toda la academia, por ende sabes que eso te va tomar tiempo… ¿Vas a traer a tu hijo aquí mientras estés fuera?

Bardock: ¡No Maestro!… sé que la irresponsabilidad de mi hijo fue grave… No estoy en condiciones de pedirle su hospitalidad…

Vegeta: Lo estuve pensando y me parece que con la experiencia que adquirieron será suficiente. En cierta forma, ambos se tienen el uno al otro… creo que sería un error separarlos ¿Estás de acuerdo?

Bardock: Maestro… Soy testigo del cariño que nuestros hijos se tienen y suscribo su decisión… No tengo como agradecerle tantas atenciones hacía nosotros.

Vegeta: No puedo hacer menos por ustedes, tú me salvaste la vida, recuérdalo…

Sin pensarlo, ambos habían quedado muy cerca… Vegeta observaba el rostro de Bardock, que lucía esa enorme cicatriz en forma de equis que atravesaba su mejilla izquierda… Inconscientemente, levantó su mano y le acarició la mejilla… Bardock no supo de qué forma reaccionar, eso es algo que nunca se había esperado… de haber sido otro macho seguramente le hubiera arrancado la mano, pero solo se quedó quieto para que Vegeta pudiera tocarlo.

Vegeta: Esta marca… fue en esa batalla… Cuando me estabas defendiendo de los aryan…

Bardock: Maestro, yo moriría por usted sin pensarlo ni un segundo…

Vegeta: Lo sé… tu fidelidad es tu gran virtud… pero me pregunto ¿porqué?…

Bardock: Porque usted me hizo el Guerrero que soy…

Vegeta se había acercado mucho más a Bardock, quien ya se sospechaba lo que El Gran Maestre quería de él y dados los pasados acontecimientos, no se iba a oponer. Vegeta hipnotizado por el olor de su comandante, no se pudo resistir y posó sus labios sobre los de él… Pero Bardock no respondió de forma debida… Vegeta se dio cuenta y se separó inmediatamente:

Vegeta: Lo siento… lo siento Bardock, me dejé llevar… será mejor que te vayas, te mandaré los detalles de la misión con Pepperbell.

El Gran Maestre se levantó y le dio la espalda al confundido Bardock que al sentir los labios de su superior no supo si debía de ser salvaje o manso… Pero Vegeta ya había prendido la mecha y él no se iba a quedar así, entonces con toda la determinación en sus manos, se levantó y se acercó sigilosamente para abrazarlo por detrás… Vegeta no se movió, solo cerró los ojos sintiendo los brazos del hombre que amaba envolverlo cálidamente.

Vegeta: Sí lo vas a hacer… que sea porque lo deseas, no por el rango que ostento…

Bardock lo soltó y por un momento Vegeta pensó que eso sería todo… pero enseguida le tomó la mano y se colocó de frente a él desenredando la cola de su cintura como señal de aceptación al apareamiento…

Bardock: Maestro… Siempre he deseado estar con usted… Pero nunca me atreví a pedírselo.

Vegeta: No digas más…

Se acercaron, se abrazaron, enredaron sus colas y se besaron con pasión infinita… Lentamente Vegeta fue llevando a Bardock hacía la cama mientras iban dejando un rastro de prendas tiradas en el suelo. Ya al pie de ésta, el Comandante se sentó atrayendo al Gran Maestre hacía sí… Entre los machos Saiyajin, Vegeta era un exquisito espécimen porque tenía vello en el cuerpo (el 99% eran lampiños), y eso lo hacía seductoramente atractivo. Su larga barba de candado color café rojizo era un signo de virilidad absoluta.

Aún no se tocaban los genitales, pero Bardock ya estaba completamente erecto… ¿Cuántas veces había soñado con este momento? Ya no importaba porque ahora, su Maestro estaba a su merced, desnudo y dispuesto a entregarse a él. Rodaron en la cama hasta que Bardock quedó encima de Vegeta… lo miraba y acariciaba su pecho… le excitaba la sensación del pequeño pero tupido vello cobrizo en su cara al estarle besando los pectorales… le acariciaba los fuertes muslos y las nalgas ya que ahí también se hacía presente el pelillo.

Lentamente fue llegando hasta el pene… lo tomó entre sus manos y sin una pizca de duda se lo llevó a la boca para lamerlo dulcemente mientras Vegeta le acariciaba el abundante cabello. Le tomó el rostro levantándolo para quedar ambos de rodillas, frente a frente.

Bardock: Mmmjjj… Maestro… que delicia es estar con usted…

Vegeta: Eres tan joven… intuyo que has tenido pocos machos en tu vida…

Bardock: Pocos sí, pero candentes…

Vegeta: ¿Aahhh sí? Pues entonces como tu Maestro es mi deber enseñarte…

Entonces Bardock se acostó y Vegeta lo montó a horcadas, pero aún sin penetración… Vegeta se recostó encima de él, juntaron sus penes y besándose se frotaban con desesperación. Bardock se incorporó y abriéndole las piernas, dirigió su boca hacía el orificio anal para besarlo y lengüetearlo, su Maestro sentía la humedad invadir su interior, preparándose para ser penetrado.

Bardock ya estaba ansioso, así que comenzó a ensalivar su miembro para deslizarlo dentro de su amante. Poco a poco fue invadiendo el interior de Vegeta, quien estaba de espaldas mientras que el Comandante estaba arrodillado frente a él empujando suavemente dentro de su ser. El placer que sentía al ver el rostro de Bardock disfrutar cada estocada no tenía igual en el universo. Repentinamente, el comandante se detuvo y salió de un modo brusco, se dio la vuelta y se colocó en sus cuatro extremidades y volteando el rostro hacía atrás le dijo: "Maestro… es su turno". Vegeta lo siguió y antes de entrar, pasó el glande por sus nalgas, dándole pequeñas nalgadas y pegándole justo en el ano con el pene. Bardock contraía su entrada ardiendo por sentirse penetrado.

Vegeta al sentir que su amado movías las caderas en señal de ansiedad sexual, metió su miembro ocasionando que Bardock diera pequeños pero lujuriosos gemidos… en algunos momentos parecía más un ronroneo. Mientras lo penetraba, con una mano le sostenía la cintura y con la otra le masajeaba el pene, mientras que en todo momento, sus colas nunca se soltaron, por el contrario, estas se apretaban más conforme se iban acercando al orgasmo, ese pequeño dolor corría desde su coxis hasta el bajo vientre, empujando más el orgasmo que clamaba por salir disparado.

El momento llegó… Vegeta no pudo contenerse más y mientras entraba y salía, el semen emanó de él… Bardock al sentirse inundado por dentro comenzó a estimularse para por fin liberar esa presión que se abría pasó hasta caer como un rayo sobre la cama acompañado de varios gemidos profundos.

Bardock se dejó caer y Vegeta se recostó a un lado para abrazarlo… así se quedaron cierto tiempo mientras ambos recuperaban el aliento…

Vegeta: Comandante… lo felicito, ha hecho un excelente trabajo…

Bardock: Maestro… esta ha sido la mejor lección que me ha dado…

Mientras esto sucedía en los aposentos del Gran Maestre, el pequeño Veggi se quebraba la cabeza tratando de armar el complejo rompecabezas que era la muerte de Onoin… Tenía un muy mal presentimiento el cual no lo dejaba dormir, y para su carácter, no descansaría hasta dar con la verdadera razón.