Capitulo 12- Salto de Fe
Con los dedos de su mano aun rotos, su mandíbula adolorida, cansado y muy confundido, Ebisu observaba a su enemigo con fingida calma; la sangre corría por demasiadas partes de su cuerpo y empezaba a sentirse pegajoso. Afortunadamente nada grave como para debilitarlo. Aun así, no entendía cómo era posible que Hashi estuviera nuevamente frente a él, y más importante aún, no tenía idea de cómo lo vencería.
En ese estado lastimado, abrir las puertas solo terminaría de romper su mano entera o dislocar su mandíbula por la presión de chakra. Para ese tipo de cosas se necesitaba estar en condiciones físicas muy buenas… Y ahora ya estaba demasiado lastimado. Por otro lado cualquier estrategia quedaba descartada cuando su enemigo era terriblemente más veloz que él mismo. El modo ermitaño parecía la única opción de salir con vida…
"No… no lo usare…"
La última vez que había usado el modo ermitaño, las cosas habían terminado mal. Más específicamente, la última vez que había usado el modo ermitaño había matado a todo su equipo. Por eso no trabajaba en equipo, por eso no usaba su técnica ermitaña… Por eso no usaba la garra roja. Era imposible bajo cualquier manera que Hashi sobreviviera a un impacto siquiera leve de la garra roja… Así como sus compañeros no habían sobrevivido. No quería matar a Shizune ni a Kakashi por los efectos colaterales de su modo ermitaño o de la garra roja ¿Pero entonces era mejor dejarlos morir en manos de un enemigo? Aun quedaba Naruto, aun tenía una misión por delante… Ellos sabían que podrían morir en cada misión, no era su culpa si el responsable de esas muertes resultaba ser él mismo, debía cumplir la misión.
-Lo hare…- susurró resignado Ebisu poniéndose en guardia.
-¿Maestro?- exclamó sorprendido Nakaze.
-Lo hare, Nakaze- repitió Ebisu con tranquilidad-. Usare la garra roja para matar a este bastardo; tal vez el modo ermitaño si es necesario. Aleja a Kakashi y Shizune de aquí, y no vuelvan…
-Entendido, maestro- asintió Nakaze.
El perro se dio la vuelta con rapidez, para cumplir la orden de su amo. El había estado presente la vez del "incidente" y sabía que tenían poco tiempo para alejarse lo suficiente.
-Nakaze…
-¿Si, maestro?- preguntó el perro girando la cabeza.
-Si muero… no te atrevas a decirle nada a Shizune- suspiró Ebisu-. Si vivo, me gustaría tener la oportunidad de intentarlo; pero no quiero que cargue con mi muerte.
-…- Nakaze asintió en silencio y corrió en dirección a Kakashi.
Hashi volteó a ver a Ebisu directamente a los ojos; sonriendo, le dedicó un gesto de despedida.
Shizune corrió aprisa dirigiéndose hacia Ebisu, debía avisarle al respecto o toda pelea seria en vano. Ebisu podría morir por más fuerte que fuera; si realmente estaban igualados o cercanos en poder, Hashi tenía demasiada ventaja en estos momentos para significar una clara victoria para él. Ella no podía permitirlo. En ese momento no pensaba en Naruto, la misión o nada en específico. Solamente tenía en mente la idea de que no podía dejar morir a Ebisu… su corazón no soportaría semejante evento.
-Señorita Shizune, acompáñeme- exclamó Nakaze colocándose frente a ella.
-¿Qué?
-Debemos retirarnos ahora…
-¿Abandonar a Ebisu?- exclamó sorprendida la chica- ¡¿Qué clase de compañero ninja eres?
-Shizune, debemos irnos- replicó Kakashi tomándola del brazo-. Ebisu esta apunto de usar su modo ermitaño… Necesita espacio para no lastimarnos…
-¿Modo ermitaño?- susurró sorprendida Shizune.
-Solo vámonos, no puedo explicar mas ahora- replicó Kakashi apurado.
-Es inútil, jamás podrá vencer a Hashi- dijo con firmeza Shizune soltándose-. Solo se desgastara…
-Debemos irnos- dijo Kakashi con firmeza tomándola de la mano.
Shizune giró furiosa y soltó una bofetada en el rostro del sorprendido ninja; nunca hubiera esperando una reacción así de la tranquila chica, ni tampoco esperaba esa mirada furiosa brillando en sus ojos. Se puso frente a ambos, que la miraban en silencio, confundidos.
-Lárguense si quieren, o quédense a ayudar- dijo con tono seco la chica-. Pero si se quedan deben seguir mis instrucciones…
-Y-yo…- dijo Kakashi confundido.
-Déjenme entonces…
Hashi dio el primer golpe y Ebisu no tuvo más opción que bloquearlo; esquivarlo hubiera sido relativamente fácil, pero eso daría oportunidad a su oponente de seguir atacando, disminuyendo cada vez más su capacidad de esquivar. Era mejor bloquear para mantenerse cerca del enemigo e intentar igualar su velocidad, después de toda la ventaja de campo la tenía el ninja exiliado. Su mano derecha, la sana, resistiendo el golpe pero el dolor fue pasajero; Ebisu propino un codazo en el rostro de Hashi con su izquierda, seguido de un golpe devastador con la rodilla. Nunca soltó el puño de Hashi y no debía hacerlo; estaba muerto si lo hacía.
El exiliado recibió los golpes, desconcertándose un poco pero con un daño físico al parecer inexistente; volteó a verlo sonriendo y propino un golpe con su cabeza en el pecho de Ebisu. El ninja se sintió sofocado retrocediendo. Hashi alzó su brazo derecho para golpearlo pero Ebisu giro con rapidez, torciendo el brazo izquierdo del exiliado. Hashi gruño de dolor, poniéndose de rodillas.
"Ahora…"
Ebisu soltó al exiliado y retrocediendo apenas un metro, preparo su técnica con rapidez; realizó tres sellos antes de prepararse para usar la técnica de Akai, que llevaba años sin usar. Su poder podría desgarrarle sus propios brazos si no la controlaba, pero Ebisu nunca podría olvidar como controlar esa técnica. Ningún aprendiz de ermitaño podía olvidar su técnica de graduación.
-Garra roja…- susurró Ebisu abriendo los ojos.
Los ojos de Ebisu resplandecieron con un brillo rojo, al tiempo que su chakra explotaba en un color igual; su paliacate salió volando por la explosión mientras Ebisu hacia su mano en forma de garra. Sus uñas crecieron unos centímetros de un color negro insano. Adelanto su mano derecha como si soltara un puñetazo, pero en lugar de eso el chakra a su alrededor se canalizo hacia su mano abierta. Un remolinó explotó con rapidez, girando de forma parecida al rasengan; a medio metro de distancia el remolino se dividió formando ocho líneas de chakra que convergían en el centro y que se expandían con forma fina y delgada. La garra roja era comparada con atacar con ocho espadas a la vez, todas unidas por la punta; era como una estrella de mar roja y filosa que se estirara mortalmente desgarrando todo a su paso. La garra roja nunca dejaba cadáver que llorar, era la técnica definitiva para acabar con un enemigo.
Aun así, frente a sus ojos, Ebisu vio lo imposible. Hashi se elevó aun dándole la espalda. No saltó, no intentó una substitución, no esquivó. Se elevó a esquivar su ataque. Sin sellos, sin un movimiento para esquivar, sin una flexión; el cuerpo de Hashi simplemente se elevó y avanzó escapando de su ataque. La impresión lo desconcentró, provocando el abrupto final de la garra roja, estallando en un remolino de hojas curvas de chakra que destrozaron el suelo en una lluvia de polvo. La manga de su camisa fue destrozada y su propio brazo recibió cortaduras aleatorias; retiró con rapidez su brazo mientras veía a los retazos de su técnica alcanzar el hombro de Hashi, hiriéndolo gravemente pero no matándolo obviamente.
Ahora tenía ambos brazos lastimados y ese cabron había escapado de su técnica mortal ¿Pero cómo? ¿Cómo era posible que Hashi hubiera hecho lo que acababa de hacer? Ebisu se desplomó de rodillas con su brazo adolorido. Si volvía a usar la garra roja con la derecha, desgarraría sus músculos y si la usaba con la izquierda destrozaría su mano… Cada vez su condición física era peor, pero el estado ermitaño… No por nada el ermitaño del perro era considerado invencible…
Hashi descendió más que aterrizó en el suelo, después se dio la vuelta y se desplomó tomando su hombro herido. Ebisu lo miró con serenidad, no dejando ver su turbación. Sea lo que sea que hacia ese imbécil, esa era la forma en que había escapado de su primera técnica ¿Pero que había con la segunda? Lo había fulminado de frente, una técnica lo suficientemente poderosa para matar a un hombre. Eso no lo había esquivado…
-Ebisu…- sorprendido, el hombre sintió como Shizune se arrodillaba a su lado y empezaba a tratar sus heridas.
-¡¿Qué demonios haces aquí?- gritó furioso el hombre- ¡Lárgate, no puedo pelear si ustedes…!
-Cállate- ordenó Shizune sin voltearlo a ver-. Nunca ganaras…
-Puedo ganarle a ese imbécil- replicó Ebisu ofendido.
-No sin quedarte peor de cómo estas- replicó a su vez la chica.
Hashi se levantó y se disponía a atacar cuando Kakashi y Nakaze se pusieron frente a él. Ebisu sorprendido, se levantó de golpe.
-Lárguense todos ustedes- dijo furioso-. No podre usar el modo ermitaño si…
-No lo usaría de cualquier forma, maestro- suspiró Nakaze sin voltear a verlo-. Usaría las puertas aunque eso significara perder su mano. Todo antes que usar el modo ermitaño…
Apretando los dientes, Ebisu se dio cuenta de que era cierto; aun así su furia no disminuyo.
-Deben seguir mis órdenes- dijo con furia-. Esto es una misión ninja…
-Una que fracasara sin usted, maestro- dijo Kakashi poniéndose en posición de combate-. Si me presta a Nakaze, los cubriremos hasta que Shizune le diga como vencer a este bastardo…
-¿Tu sabes su secreto?- preguntó sorprendido Ebisu a la chica.
-Es una técnica de colaboración- respondió firmemente Shizune terminando con la mano izquierda de Ebisu y procediendo a curar el brazo derecho.
-Malditos…- susurró Hashi furioso-. Jaoshi, es hora de que salgas; estos desgraciados lo han descubierto, acabemos con ellos de una vez.
De entre los árboles, Jaoshi salió con una sonrisa en la cara pero con un notorio cansancio y dolor. Lo cual no dejaba de ser curioso para Shizune, quien empezaba a tener cada vez más una firme convicción de lo que sucedía ahí. Hashi asintió y ambos hermanos se pusieron al ataque.
-Kakashi, contra Hashi- ordenó Shizune mirándolos con preocupación-. Nakaze, cubre a Kakashi de los ataques de Jaoshi, de ser posible atácalo; solo procuren cubrirnos en lo que termino con Ebisu.
-Si- asintió Kakashi.
Nakaze no dijo nada, pero procedió a mirar a su amo buscando aprobación; Ebisu asintió algo resignado mientras simplemente observaba impotente esperando que Shizune se diera prisa.
-Esta técnica de colaboración no es normal- susurró Shizune reacomodando los huesos rotos de Ebisu-. No solo se trata de poder conjunto, es algo mucho más complicado.
-Toda técnica de colaboración acaba cuando uno de los miembros muere- replicó Ebisu molesto-. Puesto que no podemos distraer a Hashi, distraemos a Jaoshi y a quien matamos primero es al mayor. Es simple matemática.
-Ebisu, esto es algo mucho mas difícil…
-Solo cúrame, es a lo que has venido- replicó Ebisu molestó-. No eres estratega, no eres peleadora, no eres rastreadora y por supuesto no eres ninja. Déjame hacer mi trabajo y…
Ebisu enmudeció cuando la mano de Shizune impacto contra su mejilla; el golpe apenas si lo hizo girar el rostro, pero la mirada adolorida en los ojos de Shizune fue lo que realmente llamó su atención. Las lágrimas empezaron a rodar de su cara.
-Se que no soy un ninja, se que nunca lo seré- replicó la chica sollozando-. Mi único sueño, mi única meta, fue destrozada por mi misma al ser tan inútil…
-Shizune…
-Lo sé bien, Ebisu- dijo ella furiosa- ¿Qué clase de placer retorcido encuentras en recordármelo cuatro o cinco veces al día? Sé que no te agrado, que soy un estorbo en esta misión… Pero soy todo lo que tienes, no deberías hacerme a un lado…
Ebisu guardo silenció mientras Shizune agachaba la cabeza sollozando; se limpió el rostro con la manga de su kimono al tiempo que suspiraba con sufrimiento.
-Nunca seré Anko…- susurró ella tristemente- ¿Pero tan repulsiva te soy? ¿En serio soy tan fea que deseas hacerme sufrir en todo momento?
-Shizune… yo…- Ebisu agachó la cabeza con tristeza.
-Nunca he tenido una oportunidad con el mejor ninja de la hoja ¿verdad?- dijo ella sonriendo amargamente-. Te admiró, Ebisu; desde siempre me has parecido un hombre increíble… pero estos últimos días… yo misma no lo entiendo, a veces pareces tan dulce y de pronto al siguiente momento me haces sentir una mierda… ¿Qué quieres de mi, Ebisu? ¿Ni siquiera por acostarte conmigo serias capaz de mentirme? De dejarme creer por un momento, solo por un momento… que cumpliré mi sueño algún día…
-Yo no quiero acostarme contigo- replicó Ebisu sonrojado.
-Si, eso lo has dejado bien claro- replicó la chica con amargura-. Pero yo… yo…
-Yo te quiero, Shizune- dijo Ebisu interrumpiendo a la chica.
Ebisu volteó a verlo impresionada, tratando de descubrir si había escuchado lo que quería por culpa de su imaginación o si realmente había sucedido; la mirada vidriosa de Ebisu le dijo que no mentía. En realidad Ebisu nunca mentía, ese era el verdadero problema: sus verdades desgarrantes y crueles.
El ninja tomó la mano de Shizune entre las suyas y un gesto de dolor se dibujo en su rostro por sus huesos aun fuera de lugar, pero aun así no soltó la mano de la chica. La miró fijamente y suspirando volvió a hablar.
-No te quiero ver morir, Shizune- dijo Ebisu con tristeza-. Las cosas no son como tú crees; entre mejor ninja eres te mandan a misiones más difíciles. Entrenas, aprendes, pierdes a tus compañeros y si tienes suerte sobrevives para otro día… solo para una misión más difícil y que te manden a una muerte segura. Somos solo una herramienta en la lucha de poderes; morimos protegiendo a quienes amamos, pero nunca vivimos junto a ellos…
-Ebisu…
-Quiero ahorrarte la pena, Shizune- dijo Ebisu con serenidad-. No tienes experiencia, y será muy difícil que te vuelvas un buen ninja; pero si lo haces no te espera más que la muerte. Es el destino del ninja. No tienes a quien proteger, no tienes por quien morir, sería mejor que simplemente te alejaras de todo esto y consiguieras alguien a quien amar, alguien que no sea un ninja a quien veas morir…
-Solo que…- susurró Shizune tomando la mano herida de Ebisu-. No has pensado… que pude ya encontrar a esa persona, a quien proteger.
Shizune lo miró fijamente a los ojo mientras se sonrojaba muy visiblemente. Ebisu sonrió con amargura.
-Eso es lo que quiero evitar, Shizune- dijo Ebisu-. No necesitó protección, y no soy capaz de protegerte… En el fondo, siempre debí haber sido un ermitaño…
-No quiero verte morir, Ebisu.
-Cuando perdí a mi hermana, continué como ninja solo por una simple convicción: seria yo quien arriesgaría mi vida para evitar que los demás sufrieran- dijo Ebisu con la mirada perdida-. Yo perdería sangre, un ojo, la vida misma para que un compañero ninja pudiera volver a ver a su esposa, a su hermano, a sus padres… a sus hijos…
-Eres una buena persona- sonrió la chica.
-En mi última misión en equipo- susurró Ebisu perdido en sus recuerdos-. Use el modo ermitaño… Mate a mis enemigos… Y a mis compañeros…
Esas palabras retumbaron en los oídos de Shizune, quien no pudo evitar soltar a Ebisu por la impresión. Pero el hombre estaba demasiado inmerso en sus pensamientos como para sentirse dolorido por el gesto.
-Nunca olvidare a mis compañeros de hace cuatro años: Yoh Sina, Tek Biviasy… y Takuma Kato…
Shizune enmudeció ante el último nombre; su mirada se perdió observando el rostro de Ebisu al tiempo que una furia incontenible le invadía. Las lagrimas invadieron su rostro, al tiempo que una tristeza desoladora que creía ya superada invadía su ser ¿Estaba hablando en serio, Ebisu había asesinado a Takuma? No podía creerlo… y sin embargo, no había razón para que Ebisu mintiera respecto a eso. Y ella… ella… estaba enamorada del asesino de Takuma. Se sentía llena de furia, confundida, dolorida. Tanto tiempo simplemente aceptó la verdad, había muerto en una misión ninja. Cuando llego a buscarlo a la aldea, le dijeron que había muerto durante una misión; en ese momento la tristeza la invadió, pero nunca pensó en preguntar si el enemigo había sido vencido, si la misión había sido cumplida… Nada le había importado en absoluto más que llorar su muerte, pero ahora tenía a su asesino frente a ella ¿Qué debía hacer? No… no podía hacer nada. Las lágrimas simplemente la invadieron.
-¿T-tu…?
-Yo mate a tu padre, Shizune- dijo Ebisu mirándola con serenidad.
-Lamentó interrumpirlos- dijo Kakashi gritándole a ambos, sacándolos de sus reflexiones-. Pero no creó que aguantemos mucho más.
-Yo me hare cargó…- dijo Ebisu poniéndose de pie, ya con sus heridas curadas.
Shizune agachó la mirada y se limpió el rostro ¿Qué era lo que debía hacer? Su padre, el único miembro que quedaba de su familia, había muerto a manos de Ebisu; su padre, quien nunca la vería casarse, quien no vería a sus nietos… Había sido hija única y siempre había sido una decepción; tras la muerte de su madre, ella y su padre se habían distanciado, pero nunca habían dejado de quererse… Pero su padre, siempre se negaba a retirarse hasta que un sucesor no pusiera en alto al clan Kato de nuevo. Y hasta la fecha ella no lo había logrado. Las historias de hazañas de grandes ninjas, de héroes de guerra, con las que de chica la ilusionaba su padre; su padre nunca la subestimo por ser mujer, sino que esperó siempre lo mejor de su única descendiente. Por eso fue tras Tsunade…
-No te dejare morir…- susurró Shizune tomando del brazo a Ebisu, con la cabeza gacha.
-Shizune, yo…- susurró Ebisu mirándola.
-Somos un equipo- dijo alzando la cabeza la chica-. Mi padre admiraba a tu padre… no puedo saberlo, pero apuesto que también te admiraba a ti en sus últimos años…
-Shizune…
-Apuesto que fuiste para él como el hijo que nunca tuvo- dijo sonriendo con amargura la chica-. Sé que tuviste cinco años el mismo equipo, aunque alguien eliminó tus archivos…
"¡¿Eliminaron mis archivos?"
-Eres el orgullo de la aldea, Ebisu- sonrió Shizune cerrando los ojos-. Y el único que puede salvar a los chicos; tengo muchos sentimientos encontrados… Pero un ninja debe cumplir su misión: debemos salvar a los chicos…
-Shizune…- susurró Ebisu con amargura.
Una explosión alertó de nueva a la pareja, quienes voltearon a ver confundidos; retazos de llamas se disipaban en el aire mientras Kakashi retrocedía ante los continuos ataques de Hashi. Kakashi no era lo suficientemente veloz para esquivar al exiliado, sino que se mantenía realizando ataques para poner distancia entre ellos. Muchos ataques, mucho chakra. Ya se le veía cansado y cada vez más lento mientras alternaba entre técnicas de agua, fuego y electricidad para hacer a Hashi retroceder o cubrirse.
Por su parte Nakaze no la llevaba mucho más fácil; haciendo uso de su hocico, de vez en cuando atrapaba alguna kunai que Jaoshi le arrojaba. Entre la lluvia de armas, las esquivaba lo mejor que podía al tiempo que las arrojaba esporádicamente intentando hacer diana. Por supuesto, la desventaja era demasiado notoria, sobre todo con Jaoshi manteniendo la distancia; pero Ebisu no dejo de notar que ambos estaban distraídos y cansados, y esa era su oportunidad. Rápidamente se adelantó, pero de nuevo Shizune lo detuvo.
-Maldición, matare a Hashi, déjame atacarlo.
-No lo mataras, no podrás hacerlo, solo morirás tu.
-No me importa su maldita técnica de colaboración- replicó Ebisu-. He peleado contra diez ninjas a la vez, puedo con dos.
-No es tan simple, Ebisu- replicó la chica-. Si lo matas, si realmente intentas matarlo, él simplemente te matara de vuelta…
-¿Son muertos?- preguntó incrédulo Ebisu.
-No. No hay tiempo, solo haz lo que yo te diga- replicó la chica adelantándose.
-¿Se supone que acepte tus instrucciones sin más?- dijo Ebisu enojado.
-No me vengare- dijo Shizune sin voltear a verlo-. Si una vez has de confiar en mí, si una vez has de permitirme ser una verdadera ninja, que sea ahora… solo esta vez, Ebisu. Confía…
Ebisu reflexionó unos segundos; no le había pasado por la cabeza la idea de una venganza, pero no podía simplemente confiarle su vida a una persona tan inexperta cuando sabía que era el único capaz de detener al par de ninjas. Pero no tenía mucho tiempo para reflexionar, era cierto que aun no conocía el secreto tras la técnica de Hashi; si atacaba y realmente resultaba muerto en el proceso, Shizune, Kakashi, Nakaze y los chicos podrían morir… Debía dar lo mejor de sí, pero eso no necesariamente significaba trabajar solo. Eran un equipo.
-Lo hare…- contestó Ebisu.
-Bien- asintió la chica sin voltear a verlo.
Kakashi mantenía la distancia lo mejor que podía entre él y Hashi, pero su chakra empezaba a escasear y el exiliado empezaba a conocer sus técnicas; después de todo, no todas las técnicas que conocía servían para mantener la distancia y había empezado a repetirlas. Si supiera técnicas de viento útiles, podría tal vez seguir así, pero ya empezaba a fallar. Podría siempre intentar usar su sharingan, la técnica prohibida… pero el gasto de chakra lo mataría y no estaba ni de lejos seguro que siquiera fuera capaz de dañar a Hashi.
-No te preocupes- exclamó Ebisu pasando a un lado de él.
Dio un tremendo tirón hacia atrás, haciendo a Kakashi caer de espaldas al suelo algunos metros más atrás; el ninja de pelo blanco pudo distinguir que usaba de nuevo la imitación de chacal. No estaba seguro de que fuera suficiente, pero el plan era cubrirlo en lo que se recuperaba, y ya se le veía suficientemente recuperado.
-Kakashi, cubre a larga distancia- ordenó Shizune pasando a un lado-. Ataca a Jaoshi, Nakaze será tu apoyo.
-Entendido- asintió Kakashi levantándose.
Shizune se adelantó y saco sus agujas ninjas, arrojándolas con gran precisión sobre el hombro de Ebisu; Hashi observo a ambos ligeramente confundido, pero rápidamente volvió a concentrarse. Literalmente destruyo las agujas de Shizune con solo tocarlas, concentrando chakra en sus palmas. Pero sabía que no esperaban demasiado de aquel movimiento tan torpe.
Ebisu llego hasta él y empezó a arremeter con sus afiladas garras a Hashi; puede que el ataque no fuera demasiado fuerte ni rápido, pero cada vez que el exiliado bloqueaba, las garras de Ebisu lo herían a cada golpe. Rápidamente, Hashi giró sobre si mismo creando una explosión de chakra que hizo retroceder a Ebisu. El ninja aprovecho para arremeter con un golpe, pero Shizune intervino. Con gracia, tomó el brazo de Hashi y lo desvió; en el proceso, con su mano libre empezó a insertar agujas a lo largo del mismo; después se giro y propino un codazo en el rostro de Hashi.
Este movimiento tomó realmente por sorpresa a Hashi, pero simplemente retrocedió; sin embargo, Ebisu ya se encontraba recuperado. Volvió al ataque dando zarpazos. Hashi esquivo los primeros, después dio una patada que fue bloqueada por Ebisu; el hombre escupió sangre, pero aprovecho el momento para propinar un golpe directo al rostro. Rápidamente Hashi cubrió su rostro con su brazo… y escucho romperse el mismo. Desconcertado, retrocedió rápidamente saliendo del alcance de Ebisu al tiempo que tomaba su brazo roto con la mano sana, incrédulo.
-¿Qué demonios ha pasado?- exclamó incrédulo Hashi. Con su poder optimizado, no era lógico que le hubieran roto el brazo. Entonces observó las agujas en su brazo y como el chakra había dejado de fluir en esa área.
-Ríndete ahora, y dinos que planea tu aldea- replicó Ebisu acomodando sus gafas-. Es la última oportunidad para ambos.
-Jodete- exclamó Hashi sacando las agujas. Al instante el chakra volvió a fluir.
Sonriendo, levantó su brazo roto el cual en pocos segundos se curó. Shizune sonrió complacida ante el espectáculo; si, estaba segura de que la técnica debía funcionar de aquella forma. Solo debía asegurarse de continuar con el plan… y ser lo suficientemente hábil para realizarlo. Hashi recupero su posición y ataco con rapidez a Shizune; Ebisu rápidamente se interpuso, respondiendo los golpes del exiliado, pero llevaba la desventaja. Cada golpe que daba Hashi era un tremendo dolor para Ebisu, mientras que Hashi resistía sin problema los golpes del ninja de la hoja.
Queriendo hacer distancia, Ebisu propinó una patada; Hashi la bloqueó y aprovecho para sin soltar a Ebisu romper su pierna. Estaba alzando su rodilla para impactar la pierna del ninja, cuando Shizune saltó hacia él, y no pudo menos que sonreír complacido. Soltó rápidamente a Ebisu y tomó a Shizune del cuello.
-¡Shizune!- gritó espantado Ebisu.
-Eliminar al ninja medico, táctica básica ninja- dijo sonriendo Hashi.
-D-distracción…
-¿Qué?- preguntó Hashi sonriendo.
-Técnica básica ninja- Shizune explotó en humo.
La copia desapareció siendo atravesada por el puño de Hashi; el exiliado salió disparado contra un árbol. Se levantó maldiciendo, dispuesto a contestar el ataque, pero al primer paso cayó presa de un calambre de dolor. Sorprendido, volteó a ver a Ebisu. Entonces, a un lado de él, cayó su hermano.
-Han sido derrotados- dijo Shizune sonriendo, aterrizando a un lado de Ebisu.
-No pueden vencernos- gritó Hashi furioso.
Hashi y Jaoshi se levantaron rápidamente al mismo tiempo; Hashi quiso cubrir a su hermano en el escape mientras él atacaba a sus enemigos, pero todo fue inútil. Ambos fueron golpeados al mismo tiempo por Ebisu y Shizune respectivamente, quienes soltaron un conjunto de devastadores puñetazos rápidamente; las puertas de Hashi se cerraron, mientras ambos hermanos cayeron al suelo adoloridos… Incapaces de recuperarse de los golpes.
-Una técnica de colaboración, y una muy impresionante- exclamó Kakashi con Nakaze a un lado, observando tranquilamente a ambos hermanos que los miraban de rodillas, maldiciendo- ¿Cómo funciona, Shizune?
-Chakra compartido- explicó Shizune sonriente-. El chakra es la fuerza vital de los seres vivos; y estos comparten el chakra. Es imposible matar a uno solo de ellos porque el chakra vital se encuentra dividido en ambos cuerpos…
-¿Qué hay de destrozar sus cuerpos, no hubiera eso funcionado?- inquirió Nakaze interesado.
-El cuerpo es tan resistente como el chakra que circule en él- explicó Shizune-. Ataques físicos se resisten con físico, pero si atacas con chakra como la garra roja, la resistencia será en base al chakra del oponente. En este caso tenía las puertas activadas y el chakra de dos personas. Lo habría dañado, pero no lo suficiente.
-Malditos…- susurró Hashi escupiendo sangre.
-Eso explica su resistencia a mi fulminación e incluso su curación rápida- dijo Ebisu-. Teniendo doble chakra vital, su curación es mucho mas allá del doble de rápida; pero eso no explica sus movimientos.
Shizune volteó a ver a Hashi jugueteando con sus agujas ninjas; las arrojo al suelo al tiempo que suspirando se acercó a Jaoshi, tomando la bolsa con kunai del chico que estaba paralizado del dolor observándolos. Después sonrió y volteó a ver a su equipo.
-La clave fue Jaoshi- dijo con tranquilidad-. Ambos son titiriteros. Su técnica de colaboración se basa en los hilos de chakra. Hashi esquivo dos veces tus atacantes debido a que dejo su vida totalmente en manos de Jaoshi, quien manipulo su cuerpo tal títere para hacerlo moverse a velocidades imposibles y con movimientos extravagantes.
-Lo elevó como un títere- exclamó sorprendido Ebisu acomodando sus gafas.
-Cuando Hashi se encuentra en peligro, Jaoshi lo ayuda; cuando Jaoshi se encuentra en peligro, Hashi lo ayuda- explicó Ebisu jugueteando con sus agujas-. Cuando ataque con agujas a Hashi, su brazo no debió haber perdido el flujo de chakra de las cinco puertas. Las puertas fluyen por el cuerpo, desde puntos específicos pero que recorren el cuerpo por fuera, no desde dentro; su brazo se quedo sin chakra, lo cual significaba que su chakra estaba canalizado por dentro, pero eso es imposible normalmente. La única forma de canalizar chakra de esa forma y con un jutsu de colaboración, teniendo en cuenta los antecedentes de la pelea de Jaoshi… Todo apuntaba obviamente a que se trataba de una técnica de titiritero. Muy obvio.
-No me pareció tan obvio…- susurró Kakashi rascándose la cabeza.
-La señorita Shizune es muy modesta…- susurró a su vez Nakaze confundido.
-Si, buena deducción- exclamó sonrojado Ebisu.
-Gracias- sonrió la chica.
-Malditos perros de Konoha- exclamó Hashi escupiendo sangre.
-Estamos realmente seguros ¿verdad?- preguntó Kakashi señalando a los hermanos de la cascada.
-Bueno, eso supongo- dijo Shizune-. Están demasiado heridos; ya estaban al límite de sus fuerzas. Aun el chakra compartido llega a acabarse.
-¿Y porque estamos seguros?- preguntó Kakashi interesado-. Entiendo que hayas entendido su técnica, pero no estoy seguro de entender bien como los vencieron…
-Cuando atacabas a un hermano, el otro hacia lo posible por salvarlo- explicó Shizune recargándose contra un árbol cercano-. Pero cuando un hermano recibía daño físico, automáticamente la técnica dividía el daño entre ambos sujetos. Cuando Ebisu fulmino a Hashi, Jaoshi recibió la mitad del daño y fue ahí cuando empecé a sospechar; el daño se divide, pero el chakra vital se canaliza hacia el que recibió el daño original, para curar el daño físico directo.
-Pero la técnica tiene un grave error- continuó Ebisu entendiéndolo todo, aunque hacia solo pocos segundos antes había actuado a ciegas bajo las ordenes de Shizune-. El chakra se canaliza automáticamente, pero si ambos sujetos reciben daño al mismo tiempo, aunque el daño se sigue dividiendo entre ambos, el chakra vital se transporta en ambas direcciones por inercia… perdiéndose en el proceso.
-¿Perdiéndose?- exclamó Hashi sorprendido.
-Si, Hashi- asintió Shizune con seriedad-. Su maravillosa técnica es magnífica cuando uno de ustedes está escondido y el otro ataca; por eso los entrenaron así desde el principio, uno especializado en Taijutsu y otro en ninjutsu de distancia. Pero apuesto que no terminaron su formación, seguramente por tu exilio ¿verdad, Hashi?- explicó la chica suspirando-. Si ambas personas reciben daño, el chakra vital se dirige en ambas direcciones pero cuando se encuentra uno con el otro, se disipan por el conflicto de prioridades, perdiéndose en los hilos de chakra. De esta manera siguen recibiendo la mitad de daño, pero el desgaste de energía es el doble e inservible. Perdieron en el momento que Jaoshi se mostró frente a nosotros…
-Y-yo…- susurró Jaoshi sorprendido-. Lo siento… lo siento, hermano…
-Es mi culpa…- replicó Hashi con tristeza-. Aun eres joven…
-Increíble técnica- exclamó Kakashi tapando su sharingan-. Bien, debemos continuar…
-Adelante, acaben con nosotros- exclamó Hashi furioso consigo mismo-. Pero tengan por seguro que hay otros delante de nosotros… nunca destruirán la cascada…
Todos los ninjas presentes guardaron silencio; se dedicaron un intercambio de miradas antes de que alguno de ellos se atreviera a decir algo.
-Es algo sin importancia, debemos acabar con ellos- dijo Ebisu sacando su kunai.
-Su convicción…- susurró Kakashi-. No, estos dos llevan días cazando a mi grupo; son ninjas despiadados, pero nunca los he entendido…
-No son mercenarios- exclamó Shizune reflexiva-. No pueden serlo, porque solo uno de ellos es exiliado; no son de la aldea por la misma razón ¿Entonces qué órdenes siguen?
-Esa si es una buena pregunta- exclamó Ebisu guardando su kunai.
Hashi y Jaoshi voltearon a ver a los ninjas de la hoja con despreció al tiempo que Ebisu se daba la vuelta suspirando; Shizune lo siguió a la expectativa.
-Supongo que aun nos serán de utilidad los hermanos- suspiró Ebisu-. Nakaze, vigílalos…
-Si, maestro- asintió Nakaze sentándose al lado de los prisioneros.
-¿Ebisu?
-¿Si?- preguntó el hombre girándose hacia Shizune.
La chica estiró su mano; sorprendido, el hombre tomó de la mano de la chica su paliacate. Ella le dedicó una amarga sonrisa antes de girarse de vuelta hacia Kakashi y Nakaze. Ebisu solo la miró unos segundos antes de seguir su camino. Se alejó unos metros y entonces, escondido del grupo, se quito las gafas; trató de contener las lágrimas, pero no pudo hacerlo bien. Una técnica de colaboración que dividía el daño ¿Por cuánto había fallado de salvar a Akane en aquella ocasión? Su mente nunca se lo permitiría olvidar: tres segundos. Estuvo a tres segundos de salvar a su hermana; eso era una eternidad para los hermanos de la cascada. Pero él nunca tuvo un jutsu de colaboración. Si lo hubiera tenido en aquel tiempo. Akane…
Corenote:
Llegando al final de la primer temporada de Jiraiya team assault. Viniendo de un largo descanso tras participar en un concurso (el cual no gane -.-), estoy de vuelta con una historia, que sin embargo esta próxima a su conclusión, cuando menos de temporada.
He desentrañado más misterios, sobre todo para ir aclarando misterios; uno muy importante me parecía la familia de Shizune. Con esto, ya queda aclarada la familia de Jiraiya, Anko, Ebisu y Shizune, aunque aun quedan los detalles por revelar. Bien, ahí lo tienen, es la última de su clan… Como podremos ver, Ebisu carga en sus hombros toda una vida; lamentablemente muchos errores y tragedias han acontecido en la misma, haciéndolo que en los últimos años se convierta en un patan sin una verdadera motivación por la vida… Podra Shizune cambiar esto? Pero sobre todo ¿podra perdonarlo? Bien, primero debe ser Ebisu quien se perdone a si mismo; asi que no tenemos nada mas que hacer que esperar…
Espero les haya gustado el cap y no dejen de comentar por favor.
