#INUVEMBER
Creen que dejé morir esto de #inuvember ¿?...
RETO LIBRE- OBVIAMENTE ELEGÍ SESSHOME
Pues de cierta manera quizá si, bueno el asunto es que la universidad y mi trabajo me consumieron ese tiempo pero trataré de traerles los retos pendientes.
Bueno que disfruten su lectura.
Con cariño GC MOON.
Diciembre 12, 2017
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–Mis sentidos –
Despertó esa mañana con la luz que entraba por la ventana, ¿Su alarma no había sonado?, extrañamente parecía que era muy tarde, frunció el ceño y llevó una mano a su frente dando ligeros masajes, después puso su atención hacia una hermosa mujer que dormía plácidamente sobre su pecho abrazándola protectoramente, acarició suavemente su mejilla, sentía que cada vez se ponía más hermosa y disfrutaba sus mañanas sabiendo que ella estaba a su lado y así sería por el resto de sus vidas como lo habían prometido ante el altar hace un poco más de un año.
No deseaba moverse para evitar despertar a su radiante esposa con cabellos alborotados, depositó un pequeño beso sobre la cabellera azabache, no sabía por qué pero sus sentidos le hacían verla tan frágil y delicada, necesitada de su protección y él se la daría aunque ella nunca lo pidiera porque sabía que era perfectamente capaz de cuidarse, pero él necesitaba brindarle su protección, era su mujer y no soportaría perderla, acariciaba su espalda con delicados trazos.
Sintió que se movía y esa vista, ese momento le robó el aliento, el corazón se detuvo por unos instantes, los brillantes ojos azules se cruzaron con los suyos y ella le regaló la mejor de todas sus sonrisas, la abrazó más deseando aferrarse a ella para no perderla nunca, ella se escapó de su agarre como pudo y deposito un tierno beso sobre sus labios ¿cómo esa pequeña mujer podía cambiar su habitual manera de ser, estremecer todo su interior y regalarle las sensaciones que nunca había experimentado?.
–Feliz cumpleaños Sessh– Dijo ella con un tono de voz emocionado y ese especial brillo en sus ojos que solo le regalaba a él; daba tantas gracias a todos los dioses existentes por permitirle tenerla.
–Gracias Señora Taisho–
Contestó con voz suave y varonil, seduciéndola con esas sencillas palabras; sabiendo que ella amaba cuando lo hacía de esa manera a pesar de que siempre se quejaba, las mejillas fueron invadidas por un delicado tono rosa y escondió el rostro en su cuello aferrándose al cuerpo masculino fuertemente tratando de unirse más a él.
–Kagome, sabes que tengo que levantarme ¿cierto? – agregó con un tono divertido en su voz.
–Sí, pero no quiero–respondió como niña pequeña comenzando a hacer pucheros.
–Solo iré a solucionar un asunto–
–Lo sé, pero esperaba que uno de tus súbditos lo hiciera–
–Hn–
–Está bien, pero recuerda que tengo preparado algo para la tarde y debes estar aquí para celebrar tu cumpleaños–
La joven azabache contestó resignándose mientras se levantaba, sintió la ausencia del calor de su cuerpo regalándole la hermosa vista de las curvas femeninas descubiertas, digno de envidia y era completamente suyo.
No se resistió y la abrazó tomándola desde la espalda y colocó sus brazos alrededor de su cintura poniendo su mentón sobre el hombro para después besarlo y trazar un seductor camino por el cuello mordiéndolo ligeramente hasta detenerse sobre la ojera respirándole sobre ella y sintió como el cuerpo de su presa se tensaba en respuesta de sus caricias, ambos estaban disfrutando el placentero momento, con su lengua acarició suavemente el lóbulo de la oreja y recibió un pequeño gemido ahogado.
Ella se levantó rápidamente sin cubrir su cuerpo desnudo y volteó a verlo coquetamente disfrutando de la mirada sorprendida de su esposo.
–Debes levantarte, no queremos que el ejemplar empresario llegue tarde dando una mala imagen solo por un placer carnal ¿cierto? –
Caminó contoneándose por la habitación mientras se dirigía al baño; Sesshomaru no podía creer que su mujer se había ido dejándolo solo y con un pequeño problema en su cuerpo; gruñó reprimiéndose internamente por haberle dicho anteriormente que debía levantarse; su mujer era un peligro, lo castigaba de la mejor forma que sabía provocándolo tortuosamente.
Se puso de pie para alcanzarla en la ducha pero su sorpresa fue toparse con una puerta cerrada, dibujó una sonrisa de lado al darse cuenta, su mujer era perfecta y aun a pesar de estar casados sabía darse a desear, ella era la presa que más disfrutaba acechar y cazar como si de un juego primitivo se tratara; se sentía como un demonio que trataba de hacer caer al más hermoso ángel.
Su flamante esposa salía del baño con una diminuta bata que se pegaba a su cuerpo resaltando cada detalle en el, la miró por breves instantes y caminó hacia el lugar donde había estado ella, cuando pasó a su lado le susurró de manera altamente seductora con voz ronca y varonil.
–Cuando regrese no escaparás–
La mujer contuvo la respiración al escucharlo y su capacidad de pensar se esfumó hasta que escuchó el sonido del agua y volteó hacia allá dándose cuenta que su amado esposo no había cerrado la puerta y la división de cristal permitía contemplar esa maravillosa vista del cuerpo masculino perfectamente esculpido por los mismos dioses o demonios, ¿Cómo podría saberlo? Era tan sublime y tan obsceno, llevaba a su mente a pensar de manera pervertida en cuestión de segundos, suspiró pesadamente repasando aquella imagen y mordió inconscientemente su labio inferior casi hasta hacerlo sangrar.
El sonido de alguien tocando le hizo reaccionar "demonios, el desayuno" pensó regresando al mundo y apartó la vista de su esposo; cerró la puerta del baño y caminó hacia la entrada de la habitación dándole el paso a una señora de edad avanzada.
–Hola Kaede buen día– Dijo amablemente regalándole una cálida sonrisa.
–Buen día señora, el desayuno está listo, el vestido que pidió acaba de llegar–
–Gracias, recuerda que tienes la tarde libre– Le dijo con las mejillas encendidas pensando en lo que había planeado para ese día.
–Claro mi Señora, iré a visitar a mi hermana; ¿necesita algo más? –
–Eres muy amable Kaede, estamos bien en unos momentos bajamos– La anciana asintió en respuesta y despareció en silencio.
Sesshomaru salió con una toalla enrollada alrededor de su cadera y la miró fijamente, sin decir nada se acercó a ella, la cual detuvo su respiración creyendo que la besaría o tomaría de la cintura pero nunca pasó, se había acercado para tomar su ropa y se cambió en completo silencio, uno que disfrutaban y daba gracias porque cuando pasaban ese tipo de situaciones se volvía más torpe y su cerebro parecía no cooperar.
Una vez que se cambiaron se dirigieron a desayunar conversando tranquilamente disfrutando del resto de la mañana, hasta que terminaron y Sesshomaru tuvo que despedirse.
–Nos vemos Kagome– Le dio un casto beso sobre sus labios; notaba a su mujer nerviosa pero dejo pasar eso.
–Que todo salga bien– Se despidió en la puerta de su hogar agitando la mano hasta ver desaparecer el exótico carro blanco con rojo y llevó su mano hacia su pecho.
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Sintió una presión en el pecho desde que percibió ese pequeño estremecimiento en el cuerpo de su esposa, algo le pasaba, su deber era proporcionarle seguridad y evitar a toda costa que se sintiera amenazada o incómoda; su humor estaba pésimo después de eso y se podía notar con mirarlo desde la distancia, aunque su apariencia siempre era seria y desinteresada a todo lo que estaba en su entorno, hacia más pesada su presencia cuando estaba irritado; lo habían hecho trabajar en su cumpleaños y alejarse de su mujer, la cual al parecer tenía algún problema.
Llegó a la empresa en completo silencio caminando con pasos decididos y elegantes imponiendo con su letal y amenazante presencia, todos se apartaban de su camino reconociendo el peligro que representaba su jefe.
Al llegar a su oficina su secretaria inmediatamente percibió el humor de su jefe y sabía que si necesitaba de ella le llamaría así que no interrumpió en su camino sabiendo que podía ser despedida como algunas de sus ex compañeras.
El peliplata depositó el maletín en su lugar y comenzó a trabajar en la situación que le había obligado a presentarse, sin interrupción alguna encontró la solución y llamó a su secretaria para que preparara la conferencia con su encargado de la empresa extranjera.
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Kagome caminaba nerviosa por la casa de un lugar a otro tratando de que todo estuviera en su lugar, sabía que en cualquier momento podía aparecer su esposo y ella debía tener todo perfectamente acomodado cuando esto sucediera.
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Salió de la sala de juntas y caminó hasta el ascensor sin mirar nada más que su objetivo agotado mentalmente por tener que despedir a su gerente por incompetente y no darse cuenta de la solución ante el problema que era tan sencilla; maldecía internamente su pérdida de tiempo y el lamentable desempeño de su ex empleado; había dejado instrucciones para que su secretaria comenzara a reclutar alguien digno de ese puesto.
Las puertas se abrieron en el estacionamiento y caminó hasta su Audi R8 V10 plus blanco con detalles en color rojo y salió del lugar para llegar a su esperado destino, pero no quería llegar con las manos vacías por lo tanto consiguió sus flores favoritas y le compró un delicado arreglo de tulipanes violetas.
El camino se le hacía eterno pero sabía que no era así, cuando pudo ver a la distancia su hogar se sintió más tranquilo, deseaba ver a su mujer y hacerle sentir segura, y si él debía protegerla contra el mundo así lo haría.
Abrió la puerta sorprendiéndose por lo oscura que podía ser su casa, una guía de pequeñas velas con el delicioso aroma a lavandas le indicaban que debía seguir ese camino el cual estaba lleno de globos plateados, blancos y dorados iluminados perfectamente por su guía estratégicamente colocada para llevarlo al comedor que estaba en un extremo de la casa en el gran balcón el cual estaba iluminado con pequeñas luces y velas dándole el toque romántico.
Sonrió por su radiante esposa que lo esperaba pacientemente con una sonrisa y sus brazos escondidos detrás de ella, esa hermosa figura tan femenina y refinada a la vez, su cabello recogido dándole libre acceso a su delicioso cuello, tenía un hermoso vestido color beige en la parte superior con un detalle de pedrería y toques celestes, ajustado hasta su pequeña cintura y la tela delicada como espuma de mar color nude caía elegantemente decorando su hermosa piel y esa incitante abertura sobre un lado dejaba su imaginación encenderse y activar su instinto de caza automáticamente.
Decidido iba tras su presa pero ella levantó una mano deteniendo que avanzara, eso le hizo fruncir el ceño; siempre le provocaba sinfín de emociones y sus sentidos se activaban, incluso los que no conocía, esperó pacientemente viendo cómo se acercaba lentamente y torturándole cada centímetro de su piel admirando aquel exótico ejemplar que era completamente suyo, cuando por fin estaba a frente a él, y los hermosos ojos celestes penetraban sus ambarios ella le regaló una sonrisa que amaba ver, tocó su hombro con una mano y acercó su rostro besando su mejilla le susurró.
-Feliz cumpleaños Sessh-
Ese lento movimiento, el aliento sobre su cuello y oído lo hicieron estremecerse, cuando ella se separó no pudo evitar quejarse por la ausencia hasta que ella le extendió una caja de color plata mate con un elegante moño color dorado, frunció el ceño; le gustaba que fuera detallista pero en ese momento no deseaba exactamente ningún objeto material, solo deseaba poseer el perfecto cuerpo de su esposa.
Se reprimió por tal pensamiento tomando la caja, él le extendió el ramo de flores y ella gustosamente lo recibió colocándolo en la mesita que tenía a su lado, Sesshomaru al abrir la caja se quedó en completo silencio, el impacto era tan grande que olvido el rumbo de sus pensamientos, todo había cambiado, su mente estaba impactada, las sensaciones que experimentaban no se comparaba con nada de lo que había experimentado antes; con la mente hecha un desastre, su perfecta capacidad para resolver problemas y enfrentar cualquier situación había sido destruida en segundos ¿Cómo era posible eso? Tan fácil como el 'detalle' que le había regalado su mujer.
Feliz cumpleaños Papi, el próximo año podré abrazarte
La diminuta prenda con la leyenda impresa había detenido su mundo, Kagome le había dado el mejor regalo del mundo, jamás podría igualar ese detalle, siempre estaría en desventaja y eso solo le hacía el hombre más feliz del mundo, su mujer le daría algo irremplazable, le dio su amor, ahora le daría un hijo y serían una familia, el calor de un hogar que estaba aprendiendo a su lado.
La acercó a él tomándola de la cintura dejando que ella recargara su cabeza en su pecho durante unos minutos hasta que pudo hablar.
–Ahora solo viviré para protegerlos contra todo Kagome, gracias–
Después besó delicadamente sus labios, disfrutando del dulce sabor de su mujer, acariciando su cintura provocando gemidos en ella que lo incitaron a subir el tono de su beso en algo más carnal, más pasional y primitivo, sus sentidos eran nublados completamente por su mujer, exigía cada parte de ella en ese beso expresándole que para él solo existían ellos en el mundo.
"Una familia no se mide por el número de miembros, sino por la unión que hay en ellos".
N/A
Quiero agradecer el apoyo de cada uno de mis lectores, tanto aquellos que solo leen y todos aquellos que toman de su tiempo y me dedican algunas palabras, mil gracias por eso.
Saludos a todos y deseo que tengan un excelente mes.
Son los deseos de GC MOON
