Capítulo 12:

Valerie se sentó en un sillón frente a la chimenea con un libro. Malfoy había ido a la biblioteca a buscar libros para sus ensayos y Black había subido a la habitación.

Trató de leer, pero todavía seguía entusiasmada con la idea de formar parte del equipo de quidditch. Sonrió para sí misma y continúo leyendo o al menos intentándolo cuando alguien se le acercó y carraspeo para llamar su atención.

Riddle estaba de pie, impecable como siempre y con su postura segura mientras la miraba seriamente. Ella no puedo evitar sonreír, cerró su libro y se puso de pie. El mago no le dijo nada, solo se limitó a dar media vuelta y dirigirse a la salida de la sala común.

Riddle, observó como Deanoff lo seguía, pero esperaba otra emoción de parte de ella, no esa sonrisa que tenía en su rostro. Juraba jamás haberla visto sonreír de manera tan natural y sincera, pero desvió sus pensamientos rápidamente de temas tan banales, aunque no puedo evitar preguntarle de manera brusca mientras caminaban que era lo que la tenía tan feliz.

- Me uniré al equipo de quidditch, voy a ser la nueva cazadora –

Riddle se detuvo, se le acercó y la miró con absoluta sorpresa.

- ¿Sucede algo? – preguntó extrañada la vampira

- No pensé que fueras de las que jugaban quidditch… - se limitó a responder con sincerad el mago, pues estaba realmente asombrado.

Valerie no pudo evitar reír, pero ante la cara de pocos amigos que le lanzó el mago se tapó la boca para disimularlo – ¿Pensaste que era un ratón de biblioteca Riddle? Hay muchas cosas que no sabes de mi –

Riddle tensó el cuerpo molesto, había sido demasiado sincero al demostrar su sorpresa y no soportaba que la gente se riera de él. Se le acercó a la vampira invadiendo su espacio personal y con la voz llena de odio le respondió – Sé que eres una caja de misterios, pero los descubriré todos, tarde o temprano. No podrás esconderme nada. –

Deanoff se cruzó de brazos y se alejó de el con precaución mientras le decía – Perderás tu tiempo –

Riddle le sonrió con maldad al ver que ella se le había distanciado – Siempre obtengo lo que quiero – después de eso se giró y continuó caminando sin esperarla.

Valerie suspiró y camino largas zancadas para alcanzarlo, luego resopló en voz baja pero lo suficientemente claro para que el mago la escuchara - ¿No podías ser una persona normal? Yo solo compartía mi alegría y buscaba mantener una conversación civilizada, pero es imposible contigo…

El futuro mago hizo como que no la escuchaba, no entendía las acciones de ella, jamás lo hacía y eso lo enfurecía. Siempre sin miedo, a veces lo miraba con odio profundo uno que el mismo se preguntaba de qué modo se lo había ganado, pero otras veces era seria y cordial, aun así, lo más extraño era las pocas veces que trataba de ser calidad con él. Tener una conversación banal, nunca le había prestado atención hasta hoy. Cuando lo miro con alegría en sus ojos, una alegría que provenía de algo más, pero su ser se revolvió al preguntarse que sería si alguien estuviera así de feliz con tan solo verlo a él. Tensó el cuerpo molesto, eran esas cosas las que hacían que odiara la presencia de esa joven. Sacaba su lado irracional y débil, el no perdía el tiempo en esas tonteras, pero sonrió al pensar lo mucho que le encantaría tener a Deanoff totalmente sometida a su poder. Giró un poco la cabeza para observarla mientras caminaba a su lado, ella estaba con el rostro tranquilo y sumida en sus pensamientos.

Riddle le echo un rápido vistazo a su rostro, tenerla a su merced era una idea muy tentadora y de pronto se le vino a la mente el extraño beso que habían compartido entre los dos, inconscientemente no puedo evitar relamerse los labios. Él no podía negar que, aunque fuera un poderoso mago había ciertas necesidades físicas que no se podían pasar por alto, jamás había perdido mucho el tiempo en ello, solía tener todas las mujeres que quería y eso lo aburría, pero a su lado caminaba una tentación muy grande, una que se le oponía y le hacía pelea, y no había cosas que más le gustara que los desafíos.


Riddle la llevó por varios pasillos hacia un aula vacía cercana a los salones donde tenían pociones. De por sí era una buena estrategia, ya que ninguna de las salas comunes, ni los despachos de los profesores estaban cercanos, lo que evitaba ojos curiosos, sin olvidar el detalle de que el futuro mago oscuro era perfecto, lo que le permitía rondar por los pasillos hasta bien entrada la noche.

Para sorpresa de Valerie, Riddle abrió le abrió la puerta de una sala con poco uso y la invitó a ingresar, tras eso, el mago movió su varita y la gran cantidad de polvo que había desapareció. En el centro, el futuro mago oscuro ordenó con un movimiento de su varita las sillas para que formaran un circulo amplio, colocando en un punto una silla más grande donde él tomó asiento. Le indicó a Valerie que se sentara en la silla que quedaba frente a él, lo que la obligaba a quedar cara a cara con él.

Ella sin emitir comentarios tomó asiento y se dedicó a observar al mago que jugaba con su varita entre sus dedos. Varios minutos pasaron los dos en silencio, hasta que el futuro mago suspiró, levantó la vista y sin emoción alguna le dijo – Tres cosas claras Deanoff: primero te referirás a mi como "mi lord" o "mi señor", segundo, no tolero los atrasados, si llegas tarde sufrirás las consecuencias y tercero – le dedicó una sonrisa maligna– Me harás caso en todo lo que diga ¿quedó claro? –

Valerie lo observó, le sonrió coquetamente y le guiñó el ojo. Riddle rodó los ojos, aguantando internamente su rabia por la forma en que ella se burlaba de él. Su patético coqueteo lo enfurecía, pero no caería en su trampa, menos sabiendo que sus seguidores venían en camino.

Pocos segundos después la puerta se abrió e ingresó Lestrange caminando de manera tranquila y segura, al llegar al círculo de sillas se inclinó mientras decía – Mi señor – después se percató de la presencia de Valerie y la miró absolutamente sorprendido, pero sin decir nada fue a tomar junto a ella. La vampira continuó mirando fijamente a Riddle, sintiendo como Lestrange le lanzaba miradas confusas.

Después, la puerta se abrió nuevamente y por ella entró Avery seguido de Rosier. Ambos inclinaron las cabezas diciendo – Mi lord – y fueron a tomar asiento, pero los dos abrieron los ojos sorprendidos cuando vieron a Valerie sentada junto a Lestrange. Rosier abrió la boca, pero se fue rápidamente a sentar al sentir la mirada asesina de Riddle. Avery, por su parte, después de su sorpresa se sentó al otro lado de Valerie con una pequeña sonrisa, miro a Riddle que estaba concentrado en su varita, por lo que aprovechó de ofrecerle la mano a la vampira mientras le decía en voz baja – Felicidades nueva cazadora – ella le sonrió con malicia y apretó la mano del mago con suavidad. Los dos miraron hacia Riddle que los observaba, pero el mago oscuro desvió la mirada asqueado y no les dio importancia. Después de eso, Avery se giró para quedar mirando al futuro mago oscuro y no volvió a mirar a la nueva alumna.

Segundos después entró Nott, también se inclinó ante Riddle diciendo – Mi señor – y fue a tomar asiento al lado izquierdo del mago mientras observaba a los demás. Cuando cruzó su mirada con la de Valerie frunció el ceño, pero no expresó ninguna emoción. Ella desvió su mirada nuevamente hacia el futuro mago oscuro, pero se percató que Nott se la quedo observando por varios segundos.

Varios minutos pasaron, cuando de pronto la puerta se abrió con fuerza y por ella ingresó Mulcibier con una sonrisa en el rostro. Rápidamente se puso en el centro del círculo, se inclinó de manera exagerada mientras decía con voz aduladora – Mi lord –

- Llegas tarde Mulcibier, toma asiento – varios miraron a Riddle con temor, pero el aludido solo asintió sin temor y se sentó en la silla al lado derecho del futuro mago oscuro.

De ahí, se percató de la presencia de Deanoff y abrió los ojos entre la sorpresa y la molestia, dedicándole una mirada cargada de odio que ella ignoró.

Valerie no pudo evitar comenzar a preocuparse por sus amigos que no daban señales.

Tras cinco minutos en silencio, donde muchos miraban a Valerie, Riddle se sentó con la espalda recta y miró a todos, estaba por decir algo cuando la puerta se abrió y rápidamente ingresaron Malfoy y Black, los dos se inclinaron rápidamente y saludaron al mago diciendo – Mi lord – luego ambos se giraron hacia sus asientos, pero se quedaron como piedra al darse cuenta que su amiga estaba ahí sentada. Walburga abrió los ojos sorprendida y Malfoy la miró atentamente mientras cerraba los puños y tensaba el cuerpo.

- Tomen asiento ahora – les siseo molesto Riddle. Los dos magos fueron rápidamente a sus puestos y Malfoy le lanzó una mirada llena de preocupación y molestia a su amiga.

El futuro mago oscuro los miró a todos antes de hablar y después se centró en Valerie y sonrió con maldad – Ya que todos se encuentran presentes, notaran la presencia de una nueva integrante – todos la observaron – Son curiosas las vueltas, pero todos después de todo, todos vendrán a sentarse e inclinarse frente a mí – Riddle le dedicó una mirada llena de sarcasmo a Deanoff, pero ella no se inmutó.

Riddle se puso de pie mientras nuevamente miraba a todos los presentes – Ahora, como mencioné anteriormente, he encontrado y finalizado el hechizo que los marcará como mis seguidores, generará que pueda comunicarme con cada uno de ustedes y sean llamados ante mi presencia – todo excepto Valerie abrieron los ojos sorprendidos – Pero antes de eso, creo que debemos darle el ejemplo a la nueva integrante de las reglas que he establecido – Mulcibier la miró con maldad en el rostro.

El futuro mago oscuro miró hacia Malfoy y Black – Han llegado tarde nuevamente, creí haber sido claro que no espero a nadie, jamás – siseo con odio.

Malfoy inclinó el rostro mientras decía – Mi señor, estábamos buscando a Deanoff, el profesor Dumbledore nos envió a buscarla, de haber sabido que estaba con usted no nos habríamos retrasado –

- ¿Sabes que tus excusas no me interesan, verdad Malfoy? -

El rubio levantó la vista sin expresar ninguna emoción, pero Valerie pudo notar que tenía el cuerpo tenso.

- Recalco, no soportare nuevamente que se retrasen. Tal vez no he sido muy claro con ustedes y necesitan que se los recuerde – sonrió con maldad y levantó su varita con lentitud.

- ¡No! – Valerie a una velocidad que sorprendió a muchos se puso frente a sus amigos – Es culpa mía –

Riddle levantó una ceja haciendo como que no la había escuchado, Valerie supo que la estaba provocando por lo que dijo – Mi señor, es culpa mía que ellos se hayan retrasado, creo que quedó claro que usted no volverá a perdonar ese error – Riddle no pudo evitar sentir un cosquilleo por todo su cuerpo al escuchar de sus labios la frase "mi señor".

- Si lo pones de esa forma puede que tengas razón, pero por las dudas lo dejaré nuevamente claro – observó a todos y luego le sonrió con infinita maldad a Valerie mientras estiraba la mano que sostenía su varita y decía – Crucio –

Valerie escuchó como los cuerpos de sus amigos se tensaban cuando el hechizo impactó en su pecho, pero con su fuerza sobrehumana se mantuvo de pie para sorpresa de todos que esperaban que hubiese caído al suelo. La vampira cerró los puños mientras aguantaba el dolor, sabía que Riddle era poderoso, pero ella había sufrido castigos peores.

Malfoy vio cómo su amiga apretaba su cuerpo, pero se mantuvo de pie sin dejar escapar ningún grito de dolor de sus labios. Varios de los seguidores sonrieron con maldad al ver cómo la nueva alumna era torturada, excepto Black, Malfoy, Lestrange y Avery que miraban sorprendidos a la vampira que todavía se restita.

Riddle aplicó más fuerza al hechizo y el cuerpo de Valerie comenzó a tiritar fuertemente, pero ella continuó de pie y miró al futuro mago oscuro con rabia. El mago, molesto, volvió a lanzarle la maldición en su pecho, pero ella ni se tambaleo, pero su cuerpo comenzó a temblar con mayor violencia.

En ese momento todos los presentes estaban asombrados, nadie había sido capaz jamás de aguantar un par de segundos las maldiciones de Riddle sin haber gritado de dolor, en cambio, ahí estaba Deanoff, de pie y sin mostrar su sufrimiento ante nadie.

El futuro mago oscuro estaba sorprendido, no podía comprender de donde ella sacaba la fuerza para resistirse, pero no queriendo mostrar su frustración decidió atacarla también verbalmente.

- Voy a dejar una cosa clara Deanoff – dijo Riddle con voz lenta y poniendo una expresión de aburrimiento – Aquí nadie toma el lugar del otro, las reglas las impongo yo y si alguien merece ser castigado no tolerare que alguien lo impida. Si te preocupas tanto por el resto te vuelves débil y eso no me sirve, pensé que eras más inteligente –

Valerie tensó más el cuerpo al sentir como Riddle aplicaba un poco más de fuerza en el hechizo y sus palabras le golpeaban en el rostro, tuvo que controlar el fuerte gruñido que estuvo a punto de salir de su boca, su monstro interior quería revelarse y matarlo de una vez por todas. Ella, usando gran parte de su autocontrol se concentró en resistir, pero Riddle se percató de cómo le dedico una mirada envenenada y sus ojos se habían puesto negros.

El mago oscuro ya molesto por la resistencia y el extraño comportamiento de ella le lanzó el ultimo maleficio con mucha fuerza y Deanoff soltó un pequeño gruñido cuando el hechizo la golpeó en la cara, su resistencia había disminuido, pero no se permitió mostrar debilidad. Aun así, el dolor se volvía cada vez más fuerte, por lo que lentamente tuvo que bajar su pierna para ponerla en el suelo debido a que cada vez podía resistir menos, pese a eso no dejó de mirar a Riddle a los ojos.

El futuro mago oscuro sonrió al verla ceder un poco y agacharse, cortó el hechizo y volvió a sentarse. Deanoff al verse libre se puso de pie rápidamente con los puños apretados, pero sin emitir sonido alguno.

- Pueden retirarse, la siguiente reunión pondré en práctica el hechizo que he creado, por ahora consideren que tenemos una nueva integrante que está a prueba – luego movió su mano para que se retiraran.

Todos comenzaron a retirarse de la sala. Lestrange le lanzó una mirada rápida a Deanoff que seguía de pie sin haberse movido y no había despegado la vista de Riddle. De pronto, ella se giró y camino a paso rápido saliendo de la sala antes que los demás.

La vampira caminó furiosa por el pasillo sin esperar a nadie, dándose cuenta de lo mucho que detestaba a Riddle en aquel momento. No importaba de qué manera se le acercara, que hiciera o que le ofreciera, él siempre dejaría en claro que debía ser superior y la usaría para burlarse. Gruñó de manera sobrenatural y se imaginó matando al maldito mago y bebiendo su sangre, pero tuvo que controlarse para no caer en la tentación. Furiosa golpeó con un puño la pared, pero dejo un hoyo enorme por donde pasó su mano. Turbada por su repentina pérdida de control continuó caminando rápidamente.

De pronto, sintió unos pasos se acercaban y con su olfato se percató que eran Malfoy y Black que venían corriendo hacia ella. Walburga llegó primero y la abrazó preocupada, pero Abraxas llegó segundos después, las separó y tomó de los hombros a su amiga furioso.

- ¡¿Se puede saber en que estabas pensando?! –

- ¡Abraxas, déjala en paz! – le dijo Walburga sorprendida y molesta por la repentina brusquedad del rubio.

- ¡No! – Malfoy tensó el cuerpo y apretó más sus manos en los hombros de la vampira - ¿Acaso te volviste loca? ¡Riddle te odia! Y, aun así, ahí estas tu presente en sus reuniones –

- Suéltame – le dijo en un siseo molesta Valerie

- ¡Respóndeme! ¿Qué es lo que buscas? ¿Quieres que te mate? ¿Quieres probar que eres más fuerte que él? ¿Acaso necesitas formar parte de su grupo? –

- ¡Abraxas basta! ¡Suéltala! – le gritó Black molesta tratando de separarlo de Valerie.

- ¡No!

- ¡Te dije que me soltaras! – le gritó la vampira.

- ¡Quiero que me respondas ahora! –

- ¡Solo trataba de protegerlos! ¿¡Tanto te cuesta entenderlo!? – le gritó en la cara Valerie totalmente furiosa.

Malfoy se quedó en silencio mientras la miraba y en su rostro se marcaba la expresión de dolor. Walburga se quedó en silencio observando como su amiga miraba furiosa al rubio. De pronto, para sorpresa de las dos brujas, Malfoy abrazó a Valerie con fuerza.

- No lo vuelvas a hacer, por favor. No quiero verte resistiendo las torturas de Riddle, no puedo aguantar ver a Walburga sufriendo y menos a ti – dijo en voz baja el mago enterrando su rostro en el hombro de la vampira.

Ambas brujas abrieron los ojos sorprendidas ante la confesión, Malfoy había demostrado un poco de debilidad y eso jamás había pasado. El rubio estaba avergonzado, pero no podía mentirles a ellas, quería que lo entendieran.

Valerie se separó lentamente de su amigo, le levantó el rostro con suavidad y le dijo – Tranquilo, estoy bien. Los tres juntos podemos resistir a las rabietas de Riddle – luego con cariño le acarició el rostro.

Walburga levantó una ceja sonriendo con malicia mientras los observaba. Valiere seguía acariciándole el rostro al rubio el cual se había puesto un poco rojo y miraba a la vampira con mucha atención.

Malfoy por su parte, observó la sonrisa cálida que le dedicó su amiga mientras le hacía cariño y no pudo evitar pensar que era hermosa, miró sus labios que mostraban una sonrisa solo para él, pero detuvo esos pensamientos cuando recordó que Walburga los estaba mirando.

El rubio se separó un poco de Valerie y miro a ambas brujas volviendo su característica postura aristócrata mientras decía – Deberíamos ir a descansar – las dos amigas asintieron.

Los tres caminaron en silencio por el pasillo hacia la sala común, pero antes de entrar Walburga les dijo – Entre los tres podemos resistir a esa serpiente. Lamento que hayas tenido que sufrir una tortura por nosotros – le dijo a Valerie para luego darle un abrazo. Después de eso, ingresó a la sala común para dirigirse a su habitación.

Mientras subía las escaleras, pensó en su amigo y las nuevas facetas que estaba viendo en él. Desde que ingresó a Hogwarts ella no había podido encajar con sus otras compañeras. Todas eran viles serpientes, pero ella las superaba en inteligencia y astucia por lo que no dudaron en envidiarla y molestarla. Fue así, que en clases conoció a su compañero, Malfoy, con el cual desarrolló una amistad inmediata. Ambos de familia de alta clase, sangres puras, inteligentes, astutos y sobre todo serpientes que valoraban más la confianza y la lealtad que cualquier otra cosa. Durante los años siguientes ambos se hicieron muy cercanos, tanto que varios profesores comenzaron a pensar que de ahí surgiría algo más, pero eso nunca sucedió. Walburga nunca fue una mujer que demostrara sus emociones, le había enseñado que una mujer debía ser obediente, firme y no se podía dejar llevar por cosas tan básicas como las emociones, lo que la había convertido en una persona fría y poco expresiva, pero que se fue soltando a medida que creció su confianza con Malfoy. El rubio le mostró su faceta contraria a lo que estaba esperado, pero ella jamás pudo dejarse llevar tanto, pese a la confianza que se tenían. Walburga quería a su amigo a su manera, pero lo veía como eso, un amigo. Sabía que el rubio era codiciado y debía, muchas veces, soportar escuchar sus historias con todas aquellas chicas que había salido, hasta que llegó Deanoff.

Black se puso pijama y se metió a la cama, se dio vuelta y miró la cama de su amiga y sonrió. Valerie había llegado y entablado una relación con ella de manera rápida y sencilla. Ambas eran muy parecidas en varios aspectos. Deanoff era inteligente, sencilla, respetaba los espacios y no preguntaba de más, pero sobre todo era leal. Black jamás pensó que ella iba a hechizar a Weasley para defenderla, las serpientes no solían tomar partido por sus propios compañeros, pero la nueva alumna lo hizo sin dudarlo. Walburga sabía que podía contar con ella, pese a que no hablaran mucho ya que ella era mala para las conversaciones, pero Valerie se lo respetaba. Pero lo que más la sorprendía era ver el cambio que había sufrido su amigo. Desde la llegada de la nueva alumna no había visto al rubio dejarse llevar por alguna chica, había estado muy concentrado con el tema de Riddle y cuidándola a ella, como también entablando una amistad con Deanoff, pero ella sabía que el rubio no se daba cuenta todavía que aquello no era solo una amistad.

Black sonrió y cerró los ojos para quedarse dormida. Estaba segura que era primera vez que veía a su amigo demostrar debilidad pura por una mujer durante todos estos años y menos que estuviera tan interesado en una.

Mientras tanto, Deanoff iba a ingresar a la sala común, pero Malfoy la detuvo tomando su mano con suavidad. La vampira se dio vuelta con una ceja alzada, pero el rubio tiró de su brazo y la acercó hacia él. La vampira tensó un poco el cuerpo al tenerlo tan cerca, seguía sin poder acostumbrarse a la cercanía que él estaba desarrollando con ella.

- ¿Sucede algo? – preguntó ella confundida e incómoda.

- Ten cuidado… Sé que te lo he dicho muchas veces, pero te estas metiendo en la boca del lobo

Valerie suspiró – Si ya lo sé, Riddle me odia, debo tener cuidado porque es un mago muy poderoso y … -

- No me refería solo a eso – le interrumpió el rubio tomándole las manos con suavidad – Riddle no te odia, está obsesionado contigo y eso es peor. Prométeme que tendrás cuidado –

Valerie abrió los ojos ante esas palabras, asintió y le respondió – Te lo prometo, pero tú tienes que confiar en mí y en lo que hago, por favor.

Malfoy asintió mientras la observaba con atención, ella le dedicó una tímida sonrisa de satisfacción.

El rubio se quedó pegado observando el rostro de su amiga, sus ojos, sus facciones, su boca y volvió a los ojos de ella, comenzó a acercarse más, pero se detuvo confundido. Valerie lo miraba con extrañeza, por lo que le guiñó el ojo coquetamente mientras le decía – Deberías sentirte abrumada con una imagen tan bella como esta frente a ti – Valerie rodó los ojos, le golpeó el hombro suavemente mientras reía.

- Aunque tu sonrisa es aún más hermosa –

- Ya Malfoy, es muy tarde para tus bromas – le dijo ella rodando nuevamente los ojos – Buenas noches – le dio un beso en la mejilla y se retiró.

El rubio observó por donde se iba, la verdad había sido sincero, pero sabía que ella no tomaría en serio su comentario. Sacudió su cabeza molesto, Abraxas Malfoy jamás había estado tan confundido en su vida, no perdía su tiempo analizando las relaciones ni a las personas, él se ceñía solo en aquello que le interesaba como buena serpiente y cuidaba de los suyos… Ese pensamiento lo confundió, ya que después de todo ¿qué era Valerie para él? ¿Por qué se cernía sobre él este actuar tan extraño cuando estaba cerca de su amiga? Movió la cabeza con furia desechando todos esos estúpidos pensamientos, sabía que era una mujer hermosa y atractiva por donde se mirara, pero él no estaba interesado, era su amiga y el valoraba más otras cualidades que solamente el aspecto físico. Se percató que hace tiempo no se dedicaba a buscar alguna entretención, lo que claramente resolvería estos extraños percances. Ya más tranquilo por haber encontrado la solución a su dilema se retiró a su habitación, sin percatarse de una dura mirada que lo había estado vigilando durante varios minutos.


Riddle resopló molesto, no solía acostumbrarse a esconderse detrás de las sombras y escuchar, él actuaba con rapidez y eficiencia, pero a veces la serpiente debía estudiar su entorno con calma.

Cuando estaba por llegar a la sala común se topó con una curiosa escena, Malfoy estaba bastante cerca de Deanoff mientras conversaban. El mago rio malignamente para sus adentros, claramente lo que la nueva alumna confundía con amistad no era más que un nuevo juego que realizaba el rubio. Era bastante conocida la fama que poseía Malfoy entre las mujeres del colegio, jugador de quidditch, caballero, apuesto e inteligente, cualidades que lo hacían resaltar entre los demás, pero su éxito era menor comparado con el de Riddle. Aunque este último, no solía perder tanto tiempo en esas debilidades.

Riddle se escondió entre las sombras mientras observaba a las dos serpientes. Sabía que Malfoy no había perdido su tiempo en este año en satisfacer sus gustos físicos, pero supuso que no podía resistirse a intentarlo con la nueva alumna, era una jugada atrevida considerando que no solía mezclar los placeres con mujeres de la misma casa. No se podía negar el gran atractivo de Deanoff, pero Riddle trató de sacar esas ideas de su cabeza lo más rápido posible. Aun así, a pesar de su indudable capacidad mágica, no podía evitar pensar que existía en ella un atractivo especial, como algo salvaje dentro de ella que le llamara poderosamente la atención, pero nuevamente sacó aquellos pensamientos de su cabeza con rapidez.

Cuál sería la sorpresa del mago al escuchar las palabras del rubio, donde demostró una preocupación sincera por la nueva alumna, lo cual evidenció lo confuso que se sentía Malfoy frente a ella. Tampoco le paso por alto, que pese a la cercanía que había entre los dos, Deanoff había tensado el cuerpo de manera notoria y no demostraba comodidad ante la cercanía del rubio. Riddle no podía creer que Malfoy estuviera realmente preocupado por la nueva alumna ya consideraba que la amistad que tenía con Black ya lo dejaba bastante débil y dependiente de otro, por lo cual no creyó que fuera capaz de entablar una amistad con otra serpiente, no era algo usual.

De pronto, escuchó como Malfoy lo nombraba a él, asegurándole a la nueva alumna que él no la odiaba, sino que estaba obsesionado con ella. La ira lo inundó inmediatamente, pero tuvo que controlarse ya que sabía que Deanoff lo descubriría, no sabía cómo, pero estaba seguro que ella tenía una afinidad por percibir su presencia. Cerró los puños, molesto por lo que afirmaba Malfoy. ¿Qué creía saber de él ese patético ser? ¿Acaso no estaba claro el odio que él le profesaba a Deanoff?

Tardo unos segundos en percatarse que los hechos de esta noche podían haber cambiado esa imagen. El futuro mago oscuro resopló molesto, su perfecta imagen no iba a ser destrozada por un detalle tan insignificante, después de todo, cuando tuviera a Deanoff comiendo de la palma de su mano demostraría el poder que tiene, aun con lo que osan ponerse en su contra.

Ahí se percató que el rubio y la nueva alumna se habían retirado a dormir por lo que ingresó a la sala común con calma y sonrió al recordar que mañana por la noche le tocaría su primer intercambio de conocimientos con Deanoff.


En la mañana del domingo, Riddle bajó a tomar desayuno solo y cuando entró al gran comedor se topó con que Deanoff ya estaba ahí, el mago sonrió con maldad, pero no vio en ella signos de dolor tras sus maldiciones y si ella se percató de su presencia lo ignoró completamente.

Durante el resto del día, el futuro mago oscuro se centró en avanzar en varios de los trabajos que tenía pendientes para sus diversas materias, pero no dejó nunca de observar a la nueva alumna. Riddle estaba cada vez más furioso, ya que ella continuaba ignorándolo de manera evidente.

Finalmente, cuando cayó la noche, Deanoff se levantó cuando terminó de comer y se despidió de sus amigos para retirarse antes. En ese momento Riddle esperaba alguna señal de parte de ella, pero ella simplemente salió del gran comedor sin dirigirle la mirada. Lleno de ira, el futuro mago oscuro se puso de pie con lentitud y abandonó el comedor con tranquilidad, para luego velozmente dirigirse a lugar, que curiosamente, parecía ser el favorito de la nueva alumna.

Cuando llegó, Deanoff estaba sentada con las piernas cruzadas y miraba el cielo en silencio, apenas el mago salió hacia el balcón ella se giró y lo miró con odio.

- ¿Pensaste que te librarías de mí? – le dijo Riddle con malicia.

Ella se encogió de hombros sin decir nada, pero el mago furioso la tomó bruscamente del brazo para ponerla de pie. Para su sorpresa, Deanoff tensó el cuerpo y con mucha fuerza lo empujó lejos de ella – No me toques – le siseó.

- No vine aquí a perder mi tiempo.

- Nadie te obligó a venir.

- Solo limítate a hacer lo que tienes que hacer –

Pero Deanoff estaba furiosa, el mago lo pudo notar en el fuego que había en sus ojos - ¿Lo que tengo que hacer? Eres una pérdida de tiempo, no vale la pena enseñarle a alguien como tu… -

Riddle la miró y comenzó a reírse descaradamente, lo que puso más furiosa a la vampira.

- Fuiste tú la que propuso el intercambio ¿de verdad pensaste que eso cambiaria mi forma de actuar? Eres demasiado ilusa.

- Jamás espere algo de ti, solo que me sorprende el desperdicio que eres.

Riddle continuó riendo para luego decirle - Tus palabras me alagan – se le acercó – Aun así, fue tu idea, tu querías formar parte de esto. ¿Acaso ahora tienes miedo? – le agarró la cara con fuerza y la obligó a mirarlo a los ojos mientras se le acercaba - ¿Tal vez sea el momento en que admitas las ganas que tienes de salir corriendo? – acercó sus labios a los de ella y los rozó suavemente. Los ojos de la vampira se pusieron negros rápidamente, tomó de la camisa a Riddle y lo lanzó lejos de ella. El mago sorprendido por ese arrebato cayó fuertemente al suelo.

Valerie lo miró con odio y cerró los puños con fuerza, pero Riddle se puso de pie rápidamente lleno de ira, se acercó a ella y usando su magia la encerró para luego empujarla contra una de las paredes. La vampira se concentró en controlar sus instintos al sentir como la sangre mágica de Riddle llenaba sus narices, pero esta vez el olor era más débil debido a que el mago no estaba utilizando todo su poder, aun así, Valerie se dejó apresar para evitar caer en la tentación.

El futuro mago oscuro se le acercó con el rostro crispado por la rabia, aunque no podía negar lo sorprendido que estaba con la fuerza que la nueva alumna poseía. Encerró el cuerpo de Deanoff con el suyo y se pegó a ella dejando una mínima distancia entre sus rostros.

- ¿Vas a dejar de comportarte como una niña chica y darle seriedad a esto?

Deanoff lo miró, ya estaba más tranquila gracias a su auto control por lo que se limitó a asentir sin demostrar emoción alguna en su rostro.

Riddle sonrió con maldad - ¿Quién diría que teniéndome tan cerca te pondrías tan obediente?

- Así puedo quitarte de encima más rápido – se limitó a responder ella.

El futuro mago oscuro sonrió al notar el cuerpo tensó de la nueva alumna, observó sus labios con atención, pero se alejó al percatarse hacia donde iban sus pensamientos. Asqueado consigo mismo cerró los puños y se dirigió hacia el borde del balcón.

Valerie caminó unos pasos y se sentó en el suelo apoyando su espalda contra la pared y cuando Riddle la observó le indicó que se sentara junto a ella. A continuación, para sorpresa del mago, Deanoff sacó una vela de su bolsillo, la prendió con su mano y la puso en el suelo.

- Partiremos con el fuego, es uno de los elementos más fáciles de domar, pero el más complejo de crear. Todavía no serás capaz de crear fuego por ti mismo, por lo que usaremos la pequeña llama de la vela. Quiero que intentes mover la llama hacia los lados que tú quieras –

- ¿Cuál es el hechizo? – preguntó tranquilamente Riddle.

Valerie giró el rostro para mirarlo y para sorpresa del mago le sonrió mientras le decía – No hay hechizo, la idea es que uses la magia que hay en el ambiente y te conectes con ella para poder utilizar los elementos de la manera en que te parezca –

Riddle asintió sorprendido, el esperaba que fuera algo más oscuro como lo relataban los libros de magia negra. Se concentró en la pequeña llama y trató de conectarse de alguna forma con ella, pero no lo logró. Tras varios minutos soltó un suspiro frustrado.

- No vas a lograrlo si sigues pensando que debes hacerlo mediante magia oscura – le interrumpió Deanoff sin mirarlo.

- Los libros dicen que es la única forma.

Valerie rio débilmente – Es lo que quieren que creas. Esto no tiene nada que ver con eso, es una conexión natural y de magia pura que puedes hacer con aquello que te rodea, no tiene ninguna relación con la magia oscura. Esos libros hablan de combinar esta capacidad con magia negra, que es un paso más difícil porque depende que tan capaz seas de dominar un elemento.

Riddle la miró atentamente ante su conocimiento, pero sin decir nada continuó tratando de hacer lo que fuera para poder conectarse con el fuego. Nuevamente, tras varios minutos suspiró frustrado.

- La paciencia no es una de tus virtudes por lo que veo – le dijo la vampira con una pequeña sonrisa.

El mago le dedico una cara de pocos amigos, pero ella no se inmutó. Tomó la mano a Riddle con suavidad y lo obligó a estirarla, luego dejó posando la mano abierta de él sobre la suya. El mago sintió la fría mano de Deanoff cuando lo tocó y se sorprendió por su suave toque, por lo que dejó que ella lo guiara.

- Tienes que sentirlo – le dijo ella mientras con su otra mano tomaba la llama de la vela que comenzó a flotar sobre su palma, después la llevó hacia la mano del mago y la dejó posar en la palma de Riddle.

Lentamente comenzó a separar su mano de la del mago para dejar que él lo intentara. Tras unos segundos la llama quedó flotando en la palma de Riddle.

- Trata de pasarlo de mano en mano – le dijo Deanoff con voz suave.

Riddle se concentró en hacerlo, lentamente logró mover el fuego por su mano y trató de llevarlo a la otra, cuando lo logró miró sorprendido a Deanoff la cual le sonrió.

- ¿Te habían dicho que puedes llegar a ser una persona bastante bipolar? – le dijo él arrugando las cejas.

- Puede ser, pierdo la paciencia con facilidad contigo, no eres la persona más fácil con quien tratar.

Riddle gruñó, pero se quedó mirando la pequeña llama que paseaba con mayor rapidez por sus manos.

- Tu eres una persona muy curiosa y diferente – le dijo de forma brusca el mago sin despegar la vista de sus ojos.

- No soy diferente, creo que estas mal acostumbrado a que todos te hacen caso y les inspiras miedo al resto – respondió ella mirando el cielo.

- Las personas saben que deben hacer para sobrevivir, se debe temer y respetar a lo que no se puede superar.

- Respetar si, temer no. El miedo es traicionero y se puede vencer.

Riddle sonrió y negó con la cabeza, estaba por decir algo, pero la vampira lo interrumpió – Concéntrate en lo que estás haciendo – Riddle miro su mano y se percató que la llama se estaba apagando.

- ¿Dónde aprendiste a hacer esto? – le pregunto de repente el mago.

- Lo aprendí cuando pequeña, de donde vengo solemos aprender a hacer magia sin varita.

- ¿Sabes hacer más hechizos sin varita?

Deanoff lo miró con una sonrisa sarcástica que Riddle interpretó como un "no pienso responder a tu pregunta". El mago resopló molesto, miró la llama y trató de llevarla a su brazo, lo que logró hacerlo muy lentamente. La nueva alumna lo observó y sonrió al ver sus avances.

- ¿Desde hace cuándo que juegas quidditch?

- ¿Cómo? – la vampira no entendió la pregunta.

- Vas a ser la nueva cazadora del equipo. ¿Hace cuánto que juegas?

- Nunca he jugado, no es un deporte conocido en mi país – dijo ella encogiéndose los hombros.

Riddle la miró sorprendido y comenzó a reír – Así que talento innato – y negó con la cabeza.

- ¿Tú has jugado? – le preguntó ella mirándolo con atención.

- No, no entiendo el fanatismo por ese deporte, aunque si me genera curiosidad como se debe sentir.

Valerie miró con una pequeña sonrisa al mago – Quiero que trates de dejar flotando la llama en el aire –

Riddle se concentró por varios minutos en hacerlo y lentamente fue bajando la mano donde tenía posada la llama, finalmente la pequeña bola de fuego quedó flotando en el aire. Riddle sorprendido miró a la nueva alumna con una sonrisa de complicidad y ella le sonrió. El mago quedó pasmado unos segundos por ver una sonrisa tan sincera dirigida hacia él.

Valerie no estaba sorprendida, sabía que Riddle podría hacerlo, tenía fe en sus capacidades, pero no pensó ver su rostro lleno de concentración y poder estar sentada tranquilamente junto a él. Casi parecía una persona normal, un joven estudiante con un futuro prometedor que podría traer grandes cambios a la sociedad. Lo continuó mirando y sonriendo con absoluta confianza mientras el futuro mago la miraba con intensidad.

Riddle no podía apartar la mirada de ella, jamás pensó recibir una sonrisa así y menos ser el causante de una. Una sonrisa solo para él y nadie más. Podía darse cuenta de lo hermosa que se veía Deanoff sonriendo, con su rostro tranquilo y sin odio en sus ojos, pero de pronto cayó en la cuenta de lo que pensaba y puso el semblante serio. Valerie pudo apreciar el cambio en la mirada de Riddle, su rostro mostraba serenidad y sus ojos parecían alegres, pero de un segundo a otro volvió a tener la mirada despectiva de siempre.

El futuro mago oscuro miró la pequeña llama flotando y sopló con fuerza para apagarla – Eso no fue un gran desafío, esperaba más de tus clases – Valerie rodó los ojos – No creo que tengas mucho más que enseñar Deanoff. – Ella se puso de pie ignorándolo, sabía que la estaba provocando.

- ¿Ya te retiras? – le dijo en forma despectiva el mago.

- Admito que, aunque duró unos pocos segundos es agradable compartir contigo un minuto de tranquilidad.

- Eres tan ilusa. No comparto nada contigo, solo tratas de aferrarte a algo que no tienes. Eres patética. No sé qué carencias habrás tenido en el pasado, pero me asegurare de que no las encuentres.

Valerie se giró para mirarlo sin emoción en el rostro – Atácame todo lo que quieras, intenta lo que quieras, pero no voy a caer en tus juegos, una vez caí en alguien peor que tú y no lo repetiré de nuevo. Y si sigues por ese camino, todo lo que te enseñe será en vano. – y después se retiró.