con motivo de que mi cumpleaños es en unos cuantos días, decidí escribir dos capítulos EXTRAs y/o Especiales.

Este capitulo no pretende afectar de algún modo a la historia que estoy escribiendo (puede que si, puede que no), depende de lo que diga la loquera XDDDD

sin mas, les dejo el primero de dos EXTRAS

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EXTRA#1 Cuando No Te Recuerde

Puede que en ese momento no importase, pero nunca pude recordar parte de mi infancia. Tengo muy pocas cosas en claro y esta es una de ellas… que llegue a olvidar.

Llanto… el llanto invadió el silencio de aquel lugar, un parque solitario, sin nadie a la vista, salvo por un pequeño niño que llora.

-¡Mami! ¡One-sama! ¿Dónde están?

El pequeño se había separado de su familia, buscando flores papa su mama, incluso su hermana mayor de quien nunca se separaba, no estaba ahí para darle consuelo, pero entonces…

-¿Qué pasa niño? ¿Por qué lloras?- aunque esa voz era desconocida para él, a Gato le reconfortaba, trasmitía confianza y decisión. Cuando volteo vio a un enorme conejo, mucho más alto que su padre, de un pelaje azul no llamativo y de acento australiano

-es que me perdí. No encuentro a mi mama ni a mi One-sama- Gato no lo noto, pero en ese momento dejo de llorar al encontrarse al ser de grandes orejas – ¿acaso eres un canguro?

A Bunnymund le enojaba que lo confundieran con un canguro, sobretodo viniendo del insoportable Jack Frost, ya sea por los saltos que daba o por su acento con el que hablaba, pero viniendo de este niño, no había problema, después de todo tan solo era un niño, y uno perdido

-¡No!, jejeje, no soy un canguro. Me llamo Bunnymund, el conejo de pascua- dijo el conejo muy orgulloso

-¡conejito!- grito Gato antes de abrazarlo, después de todo, los perros, los gatos y los conejos son mascotas abrazables, solo que en este conejo no era mascota de nadie, pero si era adorable

-y dime pequeño ¿Cómo te llamas?

-Watanuki, Gato Watanuki

- muy buen Gato, puede que tenga algo para ti- conejo dio un pisotón al suelo y se abrió un pequeño túnel del cual salió un huevo decorado con verde, con detalles grises y la cara de un gato dibujado en medio – un huevo de chocolate, para el pequeño Gato

- pero a mí no me gusta el chocolate, me empalaga

- ¡Ha! Pero te aseguro que este te gustara, porque nunca has probado el chocolate que yo preparo

Gato tomo el huevo decorado y miro a Bunny, como cuando un hijo mira a su madre para que no le de jarabe de "la que sabe feo". Dio un pequeño mordisco y se preparó para la sensación de empalago, pero nunca llego, aquel chocolate era dulce, pero era un sabor diferente a lo que había probado antes.

-¡Esta delicioso!- dijo Gato aun con la boca con chocolate

- que te dije pequeño, nadie hace un chocolate como el mío- presumió Bunny mientras le ponía la pata en la cabeza y agitaba el ya desordenado cabello de Gato. Bunnymund nunca había estado así con un niño, le reconfortaba.

¿Acaso esto está mal? Se pensó el conejo que con su pelaje, logro tapar el ligero sonrojo.

Una ligera brisa paso sobre ellos dejando caer pétalos de cerezo de los árboles que había en ese lugar

-estas muy esponjadito- dijo Gato cuando termino con su dulce

- bueno, después de todo, soy un conejo. Tengo que estar esponjado- contesto Bunny en una sonrisa

-Gracias- dijo Gato también en una sonrisa

-¿Por el chocolate?- pregunto Bunny, pero Gato negó con la cabeza

-Por estar aquí conmigo

-Descuida, proteger a los niños es mi trabajo

-¡Gato-nichama!- a lo lejos se pudo oír el grito de una niña preocupada

-¡Anzu-onesama!- dijo Gato feliz – vamos con one-sama

Pero Bunny, con un tono serio dijo que no

-¿Por qué?

-Porque es hora de irme- dijo mientras daba un pisotón al suelo, y un túnel más grande que el primero apareció

-¿te volveré a ver?- pregunto Gato aún más triste

-Quien sabe, lo más seguro es que no- ante esta respuesta, Gato soltó varias lágrimas. Bunny levanto el rostro de Gato y le dijo

-Pero confiemos en el destino para que nos volvamos a encontrar

Gato asintió con una leve sonrisa y de un momento a otro, Bunnymund desapareció

Al poco rato apareció una niña de cabello rubio y ojos azules

-¡Gato-nichama! ¿Estás bien? ¿Dónde estabas?

-Estoy bien, el conejo de pascua me estuvo haciendo compañía

Anzu Watanuki no sabia como contestar a eso, a lo que solo dijo:

-Vámonos, Yuuko-okasama nos está esperando- tomo a su hermano menos de la mano y amos se fueron

-Sabes One-sama, creo que me empieza a gustar el chocolate…