Disclaimer: El universo de Crepúsculo no me pertenece, ya que es propiedad de Sthepanie Meyer. La trama es mía al igual que algunos personajes creados por mi. Y el fic es sin ánimo de lucro, sólo para entretener a los lectores.
Cap.12 REACCIÓN.
Cuando volví a tener conciencia, él estaba poniéndome un poco de sales de amonio y su mano en mi frente, imágenes dramáticas llegaron a mi mente y sin contenerme comencé a llorar.
Él caballerosamente me pasó su pañuelo mientras trataba de secarme las lagrimas, era realmente bochornosa la situación, pero la verdad no podía más. Pasé toda la noche llorando, purgando mis penas y ni aún así disminuyo el dolor. Tyrone me daba palmadas de apoyo y luego de ver que no me calmaba me abrazó con ternura y comenzó a cantar. Una tonada que jamás había escuchado pero muy hermosa, me aferré a su abrazo y él continuaba cantando, la misma voz de ángel que mi Edward, sólo un poco más grave. El mismo abrazo gélido que me ayudaba, me fortalecía, no me dañaba. Miré hacia la ventana, los primeros rayos de sol empezaban a bañar el paisaje confiriéndole un aspecto mágico y tenebroso a la vez, al volver la vista hacia el bosque nunca me pareció más inquietante como en estos momentos.
Entonces caí en la cuenta de que estaba con un vampiro y no podía tentar más a mi suerte. No otra vez.
—Lo… lo siento mucho. —hipé consternada de que él viera mi desgraciado aspecto. Pero fue todo lo contrario con él.
—Mi querida Bella, discúlpeme si le hablo así pero usted me recuerda tanto a… Helena. Y debo disculparme infinitamente con usted por hacerla sentir tan mal. Me retiro. —Se levantó con cuidado de no tirarme y tomó sus cosas.
—No, por favor. No se vaya. El sol ya salió y es peligroso para usted. —le miré con afecto. Era un buen hombre, perdón… vampiro.
—No quiero causarle más molestias querida Bella, ha sido demasiado para usted y su dolor créame, me duele mucho mas a mi. No sé como haya terminado su historia pero por lo que veo no fue nada agradable, discúlpeme de nuevo madame. —Y se dirigió veloz a la puerta, llevaba en el rostro el signo de la tristeza, lo conocía bien ya que era amigo mío.
—Insisto por favor. No quiero que le pase algo, acepte quedarse hasta la puesta de sol, porque al parecer hoy será un día muy soleado —era verdad no había nubes en el cielo y no quería que hubiera problemas si alguien se daba cuenta.
—No puedo negarle nada a una dama tan hermosa como usted Bella, sus deseos son ordenes para mi. —me tomó delicadamente la mano y la besó. Un escalofrío me recorrió todo el cuerpo.
Apenas había parpadeado y él ya traía una taza humeante de té.
—Por favor Bella, tómelo, le hará bien. La calmara. —sin saber que me impulsaba a hablar dije:
—Creo que ya que va a estar un buen tiempo aquí, y dado que usted ya me contó su historia es justo que yo le cuente la mía. Si le parece bien —él me miró con dulzura.
—Si usted lo cree necesario, no tengo inconvenientes y me sentiré muy honrado por tal distinción hacia mi persona. —entonces me senté en el sofá doble mientras él se sentó en el sofá individual, previamente había tapado las ventanas, pues su piel brillaba como la de… preferí comenzar mi relato.
Conforme pasaba la mañana yo seguía hablando, él me miraba sin poder creerlo, cuando hablé de los licántropos, las peleas con Victoria y casi mi muerte en numerosas ocasiones él parecía maravillado. Finalmente llegué a mi boda y escuetamente le conté de Isla Esme, y lo que pasó después… luego me quedé callada con lagrimas en los ojos.
Él se hincó ante mi y sus dorados ojos me miraron con admiración y dulzura.
—No hay suficientes palabras que puedan describir la enorme admiración que siento por usted Bella, me ha demostrado una faceta que jamás creí volver a encontrar en humano alguno. Y no concibo dicha mayor que el saber que soy el depositario de sus recuerdos, que aunque tristes, hacen que tengan más valor para mi. Si la admiraba antes, le juro que ahora no hay adjetivo suficientemente bueno para describirla. Siento muchísimo todo lo que ha pasado. Y le pido, no, le suplico por favor me conceda el honor de su amistad. Yo he vagado por todo el mundo sin esperanza alguna, sin saber que más depara la vida y usted mi querida Bella, me ha brindado mucho más de lo que yo jamás esperé.— Me sonrojé, Tyrone era muy amable y caballeroso en toda la extensión de la palabra. Y curiosamente no sentí rechazo hacia él, al contrario, me simpatizaba.
— Yo… me sentiría feliz de considerarlo mi amigo. —nuevamente una sonrisa amable por parte de él y un beso en la mano.
— Créame querida Bella cuando le digo que este es el día más feliz de muchos siglos para mi. —Después de eso seguimos hablando de muchas cosas y él me relataba pasajes enteros de la historia que nadie sabia, algunas cosas me dejaron impresionada, sus conocimientos eran infinitos y era muy agradable.
Recuerden que TODAS MIS HISTORIAS ESTAN REGISTRADAS, evítense problemas aquellos que quieran plagiar. Sólo se meterían en grandes problemas. No vale la pena, mejor escriban sus ideas y verán que es mucho mejor sus propias ideas, que problemas ajenos.
Mil gracias a:Caresme, alex, giselle cullen, mil gracias por comentar hermosas.
