-Nota: Todo vuelve a la normalidad por tiempo indefinido así que regresamos por aquí. Esperamos que les guste este relato y de nuevo muchas gracias a todo quien se pasa a leernos. ;) :3
-LadyBlack y _AngelRenegaed.
12- Las Preocupaciones de Madame.
-Madame despertó entre los brasos de su rey. Los dos, estaban completamente desnudos y ella dormía recostada contra su regazo. El le abrazaba desde la cintura y ella se dormía escuchando el latir de su corazón. Mientras enredaba uno de sus cabellos marrones entre sus dedos y cuando se despertó el beso su frente y secuestro sus labios entre los suyos...
-: No te preocupes por nada mas... ¿has entendido? mientras hagas lo que yo te diga todo saldrá bien. -sonrió.-
Pestañee, mirándole preocupada.
-: Mi madre era conocida de vuestra Majestad. Yo ya había visitado palacio en secreto en mas de una ocasión. Por esa razón cuando enfermo gravemente, vuestra Majestad cumplió el deseo de cuidarme y La Reina Madre se lo permitió y nos conocimos en el baile real y nos enamoramos y por esa razón es que estamos prometidos... -repetí.-
El, me sonrió.
-: Y porque tu eres la única digna de estar a mi lado... aprendes rápido. -exclamo asintiendo.-
Pero los ojos de Madame se tornaron húmedos y soltó unas lagrimas silenciosas.
-: ¿Que, sucede? -pregunto Su Majestad.-
-: ¿Y si investigan... -empezó Madame.-
-: No lo harán. -le interrumpió, Su Majestad.-
-: ¿Como lo sabes? -pregunto.-
El soltó una leve carcajada.
-: Porque soy el rey. Ellas no se atreverán a dudar de mi madre o de quien acompañe a la corona si quieren seguir en la corte real como hasta ahora y de hacerlo, deberán aferrarse a las consecuencias. ¿Recuerdas que cuando nos prometimos te dije que mas de una cosa cambiaría gracias a ti, en Versalles? -murmuro.-
Asenti.
-: Bien, esa sera una de ellas. Ahora que eres mi dama de Honor, tienes que entender tu posición en la corte: Eres la dama mas importante de todas ellas. No debeis permitirle a ninguna dama que te arrebate ese lugar y que os aproveche de vos y agravie vuestra vergüenza. -exigió.-
Asenti.
Nunca había tenido tanto. No sabia si podría ser fuerte y superarme a mi misma. No estaba segura de conseguir hacer lo que me decía porque solamente cuando me encontraba a su lado, podía estar segura de mi misma y sentirme completa. Era como si fuéramos dos extremos opuestos de uno de los rayos del sol y ninguno pudiera brillar del todo sin la compañìa del otro. Pero lo haría si esa era la única forma de estar para siempre a su lado. Ni siquiera me interesaba reinar y eso me molestaba. Pero le amaba mas que a nada en el mundo y quería ser lo que el esperaba de mi. Quería ser ese rayo de su sol, aunque solamente consiguiera a duras penas ser su sombra.
-: ¿En que piensas, querida? -me pregunto.-
Sonreí.
-: Majestad... yo voy a ser mas de lo que usted desea. -exclame de repente.-
Y enseguida me arrepentí porque me miro frunciendo el ceño y se sentó en la cama. Yo me senté a su lado y observe su perfil contemplando los rayos del sol de la ventana. Me quede en silencio y torne mi expresión seria. Abrazando mis rodillas entre mis manos. Temiendo haberle ofendido.
-: Tu, eres lo único que deseo. -soltó Luis sin querer.-
Los ojos de Madame se llenaron de lagrimas.
-: No necesitas cambiar... -añadió.-
Su expresión era cubierta por sus largos cabellos y sus manos se cerraron en dos puños. Se incorporo y se puso su sobretodo de estar de satén negro y mangas caídas y se aparto los cabellos hacia atrás. Pero Madame, no se movió de allí. Sabia que Luis le besaría una vez mas y que no se iría antes de besar su frente y eso hizo. Madame se sentía mejor de repente. Solamente tendría que ir con cuidado en la ceremoña de esa noche y todo saldría bien, si hacia lo que Su Majestad decía.
Se sintió en paz consigo misma. Se dio una ducha y se cambio. Esa mañana se puso sus mejores vestidos. Un vestido amarillo de encajes y volados blancos que brillaba como los rayos de su sol y a pesar de que era su sombra le sentaba demasiado bien cuando se contemplo en el espejo. Se acomodo el cabello alisándolo con los dedos y atándoselo en una peineta grande y alta y luego de calzarse sus tacones bajo las escaleras y se encontró con que La Reina Madre ya le esperaba en la mesa para tomar el te y se sonrió.
Se sentó a su lado y la sirvienta le dejo la bandeja con su taza preferida (una que le había regalado Su Majestad y que tenia una rosa blanca en el centro) y el pan con la manteca junto al cuenco de pequeños frutos y la copa dorada de agua que siempre acompañaba todas las comidas.
-: ¿Puedo... preguntarle algo? -murmuro La Reina Madre.-
Revolvía la cuchara y no le miraba realmente. Su sonrisa se desvaneció y se trago el "Buenos Días" que iba a decir antes de asentir con la cabeza.
-: Por supuesto, Majestad. -Exclamo.-
Se tomo su tiempo para preguntarme. Revolvió la taza y dejo la cuchara a un lado sobre el platito dorado y solamente en ese momento abrió los ojos para mirarle directamente a los suyos y su expresión se torno seria.
-: ¿Porque amas a mi hijo? -exigió saber.-
Se me revolvió el estomago cuando formulo esa pregunta. Nunca había pensado en eso. Simplemente había dejado en algún momento que se convirtiera en mi mundo y me había permitido pertenecerle a alguien a quien había comenzado a amar cada día un poquito mas hasta llegar a enamorarse completamente de el y evocar el recuerdo de su prometido maltratàndole hizo que frunciera el ceño sin poder evitarlo.
-: Porque vuestro hijo, me ha salvado. -sonreí.- Me ha liberado del sufrimiento solamente queriéndome y haciendo que me deje querer. El es lo único que tengo ahora en este mundo. No se que haría sin el. Yo, le amo. Le amo porque me enamore de su carácter. Me enamore de ese egoísmo en el que nunca fui capaz de tener. El me enseño que en este mundo no se puede ser amable si se quiere algo de el y por eso le amo. Porque me ha enseñado a existir con esa idea y me ha despertado del silencio que me había envuelto a través de los años. -dije firmemente.-
Su Majestad soltó unas lagrimas de emoción que preocuparon a Madame justo cuando Luis se acercaba a ellas dispuesto a acompañarles en el desayuno.
-: ¿Que has hecho para que mi madre llore? -exclamo.-
-: Luis... ella no ha hecho nada malo. -me defendió, su madre- Solo... conversábamos sobre vois y recordé algo de cuando erais pequeño que me ha puesto así. -exclamo riendo.-
Desplegué los labios y busque la mirada de Luis en busca de ayuda. La brisa despeinaba sus cabellos hacia atrás y mi corazón latía con fuerza. Casi, quemaba contra mi pecho y me mareaba. Pero cuando el me devolvió la mirada le sonreí y el también sonrió y los dos nos hachemos a reír. La reina madre no podía dejar de llorar y tomo un pañuelo con el que se limpio la cara.
-: ¿Que ha de ser para tanto como para que os pongáis así? -pregunto a su madre.-
Su Majestad levanto la mirada. Se había quedado completamente inmóvil ante la pregunta de su hijo y cuando Luis se dio cuenta de que parecía que empezaba a ablandarse rodó los ojos y suspiro pesadamente. Sentandose al dado de su dama y los dos se pusieron a hablar sobre el baile. Logrando que La Reina Madre finalmente cuando terminara de desayunar, se aburriera lo suficientemente y se fuera.
-: ¿Que ha preguntado? -exigio saber.-
Recorde un retrato. Un retrato de el de niño que había en el corredor del palacio que viajaba hacia su habitación de el de niño montando a caballo. Sonreí.
-: oh, nada serio Majestad. -dije sonrojàndome.- solo me contaba del primer día que habéis montado a caballo. -mentí.-
Me miro, enfadado.
-: No es buena mintiendo y lo sabe, Madame. -me advirtió.-
Le explique la pregunta que me había hecho y le conté finalmente lo que había respondido y se hecho a reír.
-: ¿De mi carácter? ¿Eso es lo que ha logrado que te enamores de mi? -exclamo sorprendido.- Querida, eso es lo que hace que todos se aparten de mi lado. -ironizo.-
Los dos rieron y Madame lloro de la risa.
La tarde cayo sobre ellos antes de que se dieran cuenta.
Por tanto los dos se incorporaron y se despidieron tras un profundo beso para arreglarse para el baile que ningún hombre o mujer del pueblo se quería perder. Todos querían conocer a Madame finalmente. Todos querían ver como era la dama del rey y las damas de la corte querían ver si podían superarla. Pero no era necesario, porque para Luis por mucho que odiara admitirlo: También era Madame, lo único que tenia en el mundo en momentos como esos y eso era lo único que hacia que ellos...
Caminaran, sinceramente juntos.
Saludos ;) :3 Esperamos sus mensajitos!
-LadyBlack y _AngelRenegaed.
