Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de Rumiko-sama.

Hago este fanfics porque me encanta escribir.

(…) no sé qué decir.

"Te extraño como los árboles extrañan el otoño..."

El rumor del pozo.

Despertar.

"-Si vuelvo a renacer allá nos encontraremos otra vez, no te dejaré escapar y estaremos juntos como se debe no como ahora escondiéndonos. Te protegeré con todas mis fuerzas. Lo prometo."

Las palabras dichas por aquella voz tan familiar resonaban en su cabeza incitándola a salir de su largo sueño, pero por más que trataba abrir los ojos no podía, le pesaban demasiado así que decidió relajarse y no forzarse tanto para así poder conseguirlo.

-Estas despierta-No lo estaba preguntando, esa voz que acababa de escuchar no era para nada la cálida y dulce de su sueño, era tan fría que no supo si responder o solo fingir estar aun dormida.

Relajó su cuerpo aunque le estaba costando trabajo, las nauseas estaban ahí nuevamente, tan fuertes… el sujeto que había hablado sin duda era el que la hacía sentir de aquella forma.

-Para que sigues actuando…-guardó silencio y ella se sintió tan observada que su nerviosismo aumentó aun que intentara no aparentarlo-InuYasha se ve tan indefenso.

-¿InuYasha?-El nombre se escapó de sus labios antes de que ella pudiera darse cuenta que lo estaba pronunciando en voz alta. Rayos, pensó.

-Deja tu juego y abre los ojos Kagome.

Ella con pesar los abrió finalmente aun sintiendo su cuerpo extenuado, al hacerlo y ver el traje de babuino a su mente de golpe vinieron nítidos todos los recuerdos del sueño que sabía que no era un sueño.

De pronto un dolor en su corazón tan agudo la hizo curvarse y apretarse el pecho con una mano, su respiración se volvió acelerada. Estaba sufriendo de pánico.

-Tranquila Kagome, no tengo pensando hacerte daño… aún, al menos yo no seré el que ocupe las manos para hacerlo.

Ella entendió su plan, él quería repetir el pasado de su otra vida nuevamente. Cruel y horrible destino que jugaba con ellos otra vez, o ¿Era Naraku el que hacía que ese destino se volviera miserable?

Kagome giró su rostro y vio a InuYasha tendido en el suelo respirando aceleradamente y con las marcas moradas en su rostro, sus ojos rojos inyectados en sangre pero parecía inconsciente, ella se levantó con torpeza del suelo para poder acercarse a él, cuando estaba por tocarlo fue expulsada lejos, como si un campo protector lo estuviera rodeando. Pero Kagome entendió en seguida que no era por eso, era más bien porque las energías malignas en el cuerpo de InuYasha habían incrementado, tanto que el don que ella tenía ahora no le permitía tocarlo.

-¿Qué le has mostrado?-Preguntó con desesperación volteándose a mirarlo con ira.

-Solo lo que él hizo.

-¡Él no lo hizo, FUISTE TÚ!-gritó con rabia, una suave luz morada rodeo su cuerpo sin que ella lo notará, Naraku retrocedió con disimulo.

-Si InuYasha hubiera sido más fuerte mentalmente nada de lo que sucedió habría ocurrido, así que dime ¿Quién te mató Kagome?

-Tú lo hiciste.

-¿Eso te dijo tu recuerdo?-Sonrió con sorna.

-Mi recuerdo me muestra a un desquiciado hambriento de poder, ya que es un debilucho y que trató de robarme los poderes que yo poseo a toda costa.

Kagome sintió como las nauseas aumentaban, eso no era nada bueno había hecho enfadar a Naraku quien ahora se acercaba a paso lento extendiendo su brazo como si fuera alcanzar con su mano la garganta de la joven. Kagome retrocedió un poco intentando hacerlo casual, realmente solo estaba pensando como poder acercarse a InuYasha.

-InuYasha, levántate-Inesperadamente dijo Naraku, Kagome miró a InuYasha rogando porque aquello solo lo hubiera dicho para asustarla, pero contra sus deseos vio como InuYasha se levantó con una expresión inerte. Era un títere nuevamente.

Kagome tragó saliva despacio tratando desesperadamente de encontrar una forma para no traer las acciones del pasado de vuelta a su presente. Ella podía ver como InuYasha la miraba fijamente sin ningún tipo de expresión que pudiera demostrar si la reconocía.

Por favor… por favor no otra vez, no dejes que él haga que me mates otra vez. Repetía en su mente una y otra vez, Kagome llevó su mano a su corazón sintiendo como los latidos golpeteaban bruscamente contra su pecho casi como si fuera a salirse de su lugar, ella se forzó a respirar más lento inhalando profundo para poder contener las ganas de vomitar y controlar aun que sea un poco todos los estragos que sentía por las energías negativas, además del trauma emocional que acababa de recibir al recordar su cruel destino de una vida pasada que había acabado muy pronto.

-InuYasha ya sabes que hacer…-La lúgubre voz de Naraku resonó en el silencioso lugar, una suave risa oscura resonó, Kagome casi se llevó las manos a sus oídos cada palabra había resonado tan fuerte que llegó hasta dolerle. O quizás lo que le dolía era ser incapaz de poder detenerlo… De pronto algo en su cabeza hizo un "click" entendiendo porque Naraku nuevamente volvía para poder acabar con ellos.

-Tú me temes-Dijo con una seguridad en su voz que a ella misma le sorprendió. Por un segundo bajo el traje de babuino juró a ver visto una débil mueca, casi imperceptible.

-Ja, mi querida Kagome, jamás dejas de sorprenderme, siempre tan especial hasta en los segundos antes de morir no dejas de perder tu humor.

-Tú me temes Naraku, por eso es que InuYasha y yo nos volvimos a encontrar, no importa cuántas veces intentes matarnos los sentimientos que tenemos son sinceros, jamás podrás destruir eso. No importa que lo manipules para que me mate ahora, porque volveré a renacer, él también, nos volveremos a encontrar una y otra vez. Y nadie, ni tú puede destruir eso. Jamás tendrás mi poder… ahora lo entiendo. Por eso él y yo renacimos en esta época.

Kagome cerró sus ojos y en su mente imaginó un arco con flechas, puso toda su energía en ello, ahora que sabía quien era el poder que tenía podía manejarlo como en su antigua vida, cuando visualizó bien la imagen la materializó en sus manos, sintió una energía suave rodearla, a lo lejos escuchó a Naraku dándole ordenes a InuYasha.

-Mátala, MÁTALA YA, Y ENTRE TODA ESA SANGRE ¡EL MAL VIVIRÁ Y YO PODRÉ TENER MI VENGANZA Y EL PODER QUE SIEMPRE HE MERECIDO!

Kagome abrió los ojos y frente a sus manos vio el arco y las flechas tal como las había imaginado. Con el rabillo del ojo pudo notar como InuYasha se acercaba haciendo sonar sus manos preparándandose para desgarrarla con sus garras filudas.

No, no otra vez, Kagome, corre, huye. Gritó en su mente InuYasha mientras veía como se acercaba a ella sin poder tener el control de su cuerpo, Kagome frente a él se veía tan hermosa como siempre con esa luz propia que ella irradiaba, al igual que la vez anterior se sorprendió al ver su rostro asumido ante lo que iba a acontecer.

Tonta, te amo, solo vete y sobrevive, vete a donde sea en este maldito lugar pero debes vivir. Estaba consciente de que ella era incapaz de escucharlo, pero tenía la leve esperanza de que de alguna forma le llegara su mensaje.

-Se que estas ahí dentro y puedes escucharme InuYasha… te amo y no te dejaré aquí aun que apareciera un camino para regresar a mi mundo. Le pondré fin a esto.

-Imposible, este es mi lugar la única forma que puedan salir de aquí es matándome a mí, cosa que no sucederá.- Naraku se sentó en el suelo como si estuviera esperando ansioso el estreno de una película muy esperada- ¡Que comience el show!-Exclamó con su burlona risa.

-Te daré el mejor show-Murmuró Kagome.

Kagome tensó el arco ubicando la flecha, cerró un ojo para poder fijar mejor su puntería en la figura de InuYasha que se acercaba lentamente, esos ojos rojos la perturbaban levemente pero ella ya entendía como hacer que todo terminara, solo esperaba estar en lo correcto o si no se arrepentiría el resto de su vida y todas las vidas en que volviera a suceder lo mismo.

-InuYasha dolerá pero prometo que luego todo estará bien… ¡Te protegeré!-Afirmó segura, ella siguió manteniendo la flecha fija en su dirección.

-¿Qué? Vas a matarlo, wow esto es diferente a la vez anterior, me gusta-Dijo Naraku con una aparente voz relajada pero Kagome pudo notar un atisbo de incredulidad y nerviosismo.

Kagome no le respondió ella solo estaba esperando el mejor momento para hacer su movimiento.

-Kagome-Dijo con dificultad InuYasha-solo hazlo no dudes más-Logró decir antes de volver a perder el control de su cuerpo. Kagome al escucharlo regresar por un segundo relajó la tensión que mantenía en su arco, pero luego con más confianza volvió a tensarlo, InuYasha confiaba en la decisión que ella tomara, eso le reafirmó el ser capaz de lograr su objetivo.

InuYasha solo estaba a tres metros de ella, Kagome esperó a que diera el siguiente paso y entonces dejo ir su flecha directo al pecho de InuYasha, la flecha antes de hacer contacto en su pecho pareció romper un campo oscuro que lo rodeaba dejando un destello morado luminoso, la flecha entonces traspasó su fornido pecho y él cayó inconsciente al suelo botando sangre de sus labios quedando sus ojos en blanco.

-Eso fue rápido, que aburrido esperaba una pelea más larga de ambos, en donde quedaran casi agonizando. Acabemos con esto.

-Que estúpido eres Naraku. Jamás mataría a InuYasha.

-¿Qué quieres decir? Acabas de atravesarlo con tu flecha purificadora…-Se esforzó por mantener su fría voz.

-Exacto, lo que hice fue romper las energías malignas pero está vivo, la flecha se disolvió apenas hizo contacto con él, es mitad humano, solo eliminé las energías demoniacas-Kagome sonrió con confianza al notar la mueca que Naraku no pudo esconder- InuYasha ya deja de fingir y levántate- Dijo Kagome con una voz calmada y cálida.

-Oh, solo quería dramatizar un poco más- InuYasha se secó la sangre que aun quedaba en su boca y se levantó sintiéndose algo débil, aun que sabía que eso debía ser normal, su lado demoniaco ya no existía.

-Lo que sucedió entre la muerte de nuestro pasado fue tan rápida que no logré ni pensar en alguna forma de poder evitar tu plan, sin embargo Naraku tu mismo has hecho que tu plan de esta vida no resulte, tú mismo me diste las herramientas, me mostraste el pasado y el error que cometí o mejor dicho la idea que en ese momento no tuve por la conmoción.-Kagome volvió a tensar su arco, para esa altura Naraku se había levantado del suelo y transformado en una araña gigante, con tentáculos su mejor forma cuando se sentía atacado, Kagome le sonrió con la misma sorna que él-Tú tamaño no me asusta.

Kagome miró sobre su hombro y notó que InuYasha tenía la espada, antes de que ella pudiera exclamar algo él se acercó y la subió a su espalda.

-Acabemos con esto Kagome-Ella asintió acomodándose en su espalda y preparándose para hacer un ataque en conjunto, Naraku lanzó uno de sus tentáculos directo hacia ellos, InuYasha lo esquivó ágilmente.

-A tu derecha, arriba-Le indicaba Kagome a medida que avanzaban para ir esquivando los tentáculos con agilidad-¡Atrás!-InuYasha se subió a uno de los tentáculos que había intentando atacarlos y comenzó a correr por él para aproximarse a Naraku.

Naraku desprendió ese tentáculo de su cuerpo al saber lo peligroso que era tal proximidad pero no advirtió la flecha de Kagome que rosó su mejilla.

-A la próxima no fallaré-Le gritó.

Naraku entonces ocupó su tóxico veneno, pero InuYasha con un movimiento de su espada logró dispersarlo, Kagome lanzó otra flecha que con éxito termino de disolver el humo venenoso.

-Es tu fin-Dijo InuYasha nuevamente subiendo por los tentáculos-¡TOMA ESTO!-Con la espada logró rasgar su pecho, Naraku hizo un gutural sonido de dolor, InuYasha se impulsó hacia atrás aun sin caer en tierra- ¡Kagome!

-Lo sé- Ella entonces tiró su flecha directo hacia la cabeza de Naraku

-¡MALDITA!-Fue lo último que pronunció Naraku, la flecha lo alcanzó y la energía purificadora que Kagome puso en ella fue lo suficientemente fuerte para destrozarlo y disolverlo por completo, pues él solo estaba hecho por energía negativa, nada de él sobreviviría, no con toda esa maldad. Antes de desaparecer un humo venenoso estalló e InuYasha bajó a Kagome para abrazarla protegiéndola, a la vez ella creó un campo protector que los rodeo para que el veneno no los alcanzara.

-Ha terminado…-Susurró InuYasha en su oído cuando pudo ver como el cielo gris comenzaba a desaparecer.

-¿De verdad terminó?- Kagome entrecerró sus ojos, toda la adrenalina que había corrido por su cuerpo había desaparecido, de pronto se sintió muy exhausta. Ella antes de cerrar los ojos alcanzó a ver el mundo que los rodeaba desapareciendo y un InuYasha observándola con una tierna mirada, quería decirle lo mucho que lo había extrañado pero antes de poder decir una palabra ella simplemente cayó inconsciente.

Continuará.

Merezco ser apedreada por haberme demorado tantoooooo en actualizar u_u de verdad lo siento, pero la santa inspiración me había abandonado, ahora en vacaciones la iluminación divina volvió : D así que ya no los haré esperar más. Muchas gracias por los comentarios que he recibido en todo este tiempo por el fanfics, su apoyo y sus palabras son lo que más me hace feliz.

Besitos a todos, nos vemos en el próximo capítulo, el cual será el último.