Bealcaru: Historia Original.
Kohei Horikoshi: Mangaka a quien le pertenece los personajes de Boku No Hero Academy, utilizadas en esta historia.
Agata: JAJAJAAJA Estereotipos :v no, tranquila, todo bien :D Soy un espécimen raro en fanfiction XD, pregunta: ¿Hay fanfics que no traten de amor? Te juro que he buscado y no encuentro :( Gondra en mi mente, no tiene nada parecido al ending XD voy a dibujarlo y se los mostrare, pero si Mineta es un amor :v JAJAJAJA Gracias por leer!
Pasacuala Son: Lo lamento, tuve un pequeño inconveniente. Gracias por leer!
ACLARACIONES II
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El control de sus brazos y piernas eran horrorosas, no hacía falta que se lo dijera, podía verlo en esas intensas iris rojas.
Lo vio suspirar, poniéndose su mano en la frente y después de unos segundos, verlo con una mirada que podría decir mucho, pero que para él, significaba compasión.
— Escucha Midoriya, ¿De verdad quieres seguir intentándolo? –Él miro a un lado, encogiéndose de hombros– Hemos intentado esto por más de dos horas, no quiero lastimarte, pero si seguimos así, te dislocare un brazo.
Izuku bajo la miraba, estaba demasiado furioso consigo mismo, deseaba al menos tener una oportunidad de escape o entrada, pero todo los intentos que hizo fueron bloqueados. Solo necesitaba una pequeña abertura en esa posición de ataque que tenía, solo una y lograría tumbarlo al piso, lo había estado pensando por días y este sería el último, mañana seria la "Prueba de caza" y necesitaba pasar este ejercicio a como dé lugar.
Medito, observando el cuerpo de su amigo a su delante. Tenía músculos, era fornido y pesado, su pelo rojizo no era un problema, pero si las escamas que protegían su cuerpo, los cuernos que llevaba en la frente eran a veces molestos y ni que hablar de las armaduras que lo protegían.
En cambio él, solo tenía puesto un polo y un short con protecciones en codos y rodillas, nada que pudiera proteger su cabeza o torso, pero no se quejaba, sabía de las habilidades que poseía, aunque a veces fuese traicionado por su propio cuerpo. Ocasionalmente había tenido golpes que lo dejaron postrado en cama por semanas y si uno más se hacía, estaba seguro que el rey le negaría la prueba y eso conllevaba a dejar su honor. No quería eso, debía vencerlo, era ahora o siempre sería un príncipe inepto.
Siguió analizando con más detalle su vestimenta, debía haber una pequeña abertura, una señal que lo ayudará en su triunfo, y la vio, en la costilla izquierda a la altura de su codo, una diminuta fisura que estaba seguro que su compañero, no era aún consciente.
— Una vez más, Kirishima –Sonriente, posiciono su cuerpo en modo ataque– Esta vez voy a vencerte.
El mencionado sonrió, rascándose la nuca algo incrédulo, no importaba cuantas veces le dijera que terminaría lastimado, él nunca se rendía.
— Esta bien –Negando con la cabeza, posiciono su cuerpo con una pierna adelante y los brazos flexionados a altura de su pecho, empuñando las manos– Esta vez iras con la anciana a pedirle que te reponga la pierna, porque voy a romperla.
— Eso ya lo veremos.
Se miraron retadoramente, sin siquiera pestañear, estando a una cierta distancia que les dejaba un panorama completo del cuerpo de cada uno, alertándose a cada pequeño movimiento que cualquiera haría. Solo esperaban un sonido, cualquiera que la naturaleza les mandase, y fue eso, un pequeño bufido que hizo a los arboles mover sus hojas y hacer que una de ellas cayera, tocando tierra, comenzando así la pelea.
Izuku se sabía de memoria lo primero que haría Kirishima, lanzaría un puño derecho a su mejilla y, acertando, lo esquivo agachándose, y no perdiendo tiempo rodeo su abdomen con los brazos, derrumbándolo al suelo. Pero eso no iba a detenerlo, debía ser ágil y apartarse enseguida, antes de que su compañero lo rodease con las piernas por la cintura y con eso no tendría escapatoria, pero ya era tarde, ya había sido sujetado y solo faltaba su cuello para dejarlo inmovilizado. Sin embargo, para esa posibilidad ya tenía un escape, y prediciendo lo que sucedería, fue estrangulado por su amigo con el brazo derecho y antes de que pudiera perder la respiración, golpeó la costilla donde se encontraba la herida.
Tal vez su método era algo cobarde, pero necesitaba ganar.
Kirishima grito, perdiendo fuerzas, aflojando su agarre en el cuello, lo que hizo a Izuku rodearlo con su brazo derecho y estrangularlo, sintiendo el cuerpo de su amigo agitarse tratando de soltarse, no pasando mucho tiempo, sintió unas palmadas en su hombro izquierdo, dando por finalizado el entrenamiento, ganando por primera vez.
Al sentir que el agarre en sus caderas se aflojaron, se tumbó a un lado y juntos, respiraban con dificultad, habían excedido sus fuerzas, todo el día se lo habían pasado entrenando, estaban seguros de que mañana les dolería el cuerpo en la prueba y no había forma de quejarse, solo descansar.
— Lo hiciste bien, Midoriya –Felicito con la voz entrecortada, Kirishima.
— Tu también, hermano.
Los dos cuerpos sudorosos y agitados, estaban tendidos en la tierra, sucios, mirando el cielo naranjado con purpura. Al horizonte, el sol estaba ocultándose entre las enormes montañas de piedra y el enorme bosque de rocas, se oscurecía.
— ¿Me preguntó cómo les estará yendo a Bakugou y Todoroki? —Paso el antebrazo por su frente para secar el sudor que abundaba su rostro— No los he visto desde que se anunciaron los grupos.
El joven no respondió, se quedó viendo el ocaso entrecerrando los párpados, su rostro era una completa tristeza al escuchar a los recién mencionados. El verlos de nuevo después de mucho tiempo hacía que su corazón latiera con fuerza y la angustia que sintió después de la promesa que le hicieron, lo querían hacer llorar de nuevo. No había noche que no los recordará, no había día que se arrepintiera de lo que les dijo antes de irse, aquel dolor que sintió cuando les grito por su egoísmo y aún más cuando vio sus semblantes de decepción, y por último, lo que más lo dejo en la soledad, fue ver sus espaldas, alejándose, mientras los arboles aquella noche eran los únicos que escuchaban su llanto de dolor, mientras gritaba para que se detuvieran, ellos jamás voltearon para decirle adiós.
— Oye Izuku –Llamó su amigo, haciendo que el joven volteara a verlo– ¿Recuerdas lo que te conté el otro día?
— ¿Sobre lo que paso en el lago?
Vio el rostro de su amigo mirar el cielo con una sonrisa melancólica, mientras movía los labios como si estuviera dudando de lo que diría, pero después de unos segundos, volteo a verlo con unos ojos llenos de determinación.
— Sí, se lo conté a mi padre –Izuku abrió los ojos sorprendido– Y acepto, me dij…
Dejo de escuchar después de eso, sintiendo como si el tiempo se hubiese detenido en ese instante, su corazón comenzó a latir con rapidez y su estómago se contrajo, sintiendo nauseas por el miedo, un miedo que reconocía a la perfección. Entonces se levantó, con las manos empuñadas.
— No puedes –Dijo con voz temblorosa– Tu no Kirishima –Se mordió el labio para suprimir el llanto que forzaba en su garganta, haciendo que su amigo lo viera preocupado– No puedes irte…
"Despierta Izuku, él está afuera, esperando."
El crujido de la madera rompiéndose lo despertó, contrayendo el rostro por la incomodidad de haber sido despertado repentinamente. Movió la cabeza lentamente a ambos lados, mientras intentaba abrir los ojos con lentitud.
El canto de las aves hacían su mañana tranquila, podía oírlos tan felices, pero algo extrañado al escucharlos de noche, porque mientras su vista se normalizaba, no vio ninguna luz a su alrededor, y al mismo tiempo mientras sus sentidos en su cuerpo se avivaban, sintió algo baboso y espeso resbalar por su torso, como también por los brazos. Extrañado, trato de abrirlos más rápido, pero gotas en su rostro lo hicieron cerrarlos al instantes, girando la cabeza hacia un lado, sintiéndolos bajar por su mejilla hasta su cuello, produciéndole un pequeño cosquilleo.
Cuando pudo abrir los ojos con totalidad, vio lo que parecía ser una enorme capa roja sobre él, parpadeando un par de veces, vislumbro enormes escamas, escamas rojas que el conocía a la perfección.
Lo que estaba a su delante era el torso del dragón, enorme y robusto, brillante por los rayos matutinos del sol. Aunque viéndolo bien, parecía estar mojado. Levanto un poco la cabeza, percatándose de que la altura que la cama tenia, había reducido, además de estar rodeado por las enormes patas con gruesas uñas.
"¿Qué ha pasado?", se preguntó.
Se sentía un poco desorientado, pero sabía perfectamente en donde se encontraba. Miro hacia atrás para ver su cabeza, pero solo logro ver su enorme y largo cuello que se perdía en el marco de la ventana a su detrás, parecía estar hipnotizado porque no se movía. Se preguntaba cómo había escapado del caballero o si tal vez lo habían soltado, cualquiera que fuese debía pedir disculpas o agradecerle, pero antes debía levantarse y para eso, necesitaba quitar al dragón sobre él.
Estuvo a punto de llamarlo, pero el sonido de la puerta abriéndose, lo detuvo. Levantando un poco la cabeza para ver de quien se trataba, vio a Uraraka entrando.
— Por fin te encuentro –La vio suspirar, mientras se encaminaba hacia él, aunque parecía no darse cuenta de que estaba despierto– Te dije que esperaras abajo mientras iba por una toalla, harás que Iida-kun se arrepienta, después de haberle estado rogando para que te deje libre –Uraraka sintió que el dragón no la estaba escuchando, por lo que toco su espalda dándole pequeñas palmadas, lo que hizo a Riot volteara a verla– Debes desayunar, bajemos.
Sintió las patas de Riot moverse, retrocediendo, estuvo tentado a cerrar los ojos, pero quería ver su rostro, aunque solo habían sido horas desde que fue encerrado. Cuando retrocedió lo suficiente para tener mejor vista de él, se miraron a los ojos, quedándose hipnotizados el uno del otro, como si el tiempo se hubiera detenido e Izuku sonrió inconscientemente, alargando su brazo para tocar su mandíbula, pero entonces recordó lo sucedido de ayer y se detuvo.
— ¡Oh! Perdón, no creí que estabas despierto. –La vio con los brazos extendidos hacia la espalda de Riot, secándolo con la toalla– El desayuno está listo y tu ropa está limpia. –Al ver los ojos de asombro en Izuku, Uraraka volteo avergonzada– Disculpa que lo haya hecho sin tu permiso, estaba demasiado sucia como para dejar que andarás así.
Izuku movió la cabeza, tratando de decirle que no se preocupara.
— Gracias y por las esposas. –Alzo sus muñecas al ver su rostro confundido, era gratificante el poder sentir sus manos libres.
— No te preocupes, Iida-kun a veces exagera demasiado su posición.
Recordó en el pequeño embrollo que se había metido al pedir que el caballero le quitase las esposas, y si no hubiese sido porque Uraraka lo ayudo, tal vez ahora estaría encadenado.
— Bien –La vio agarrar al dragón del cuello, comenzando a jalonearlo para sacarlo de la cama– Me llevare a Riot para que coma, todos están abajo esperándote.
— ¿Esperándome?
— Si, habrá una larga charla Izuku, te recomiendo estar lo más despierto posible y si fuera posible, bajaras con todas tus cosas. –"Cosas", pensó él– Aunque creo que no traías nada contigo, solo esa tela roja.
Uraraka indico el pañuelo, lo que hizo a Riot mirarlo e Izuku recordó que estaba desnudo llevando solo bóxer y antes de que pudiera decirle a la fémina que debía cambiarse, el dragón se lo arranco de un solo tirón.
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Sentados en la mesa de madera, esperaban en silencio la llegada de aquel joven de despeinados cabellos verdosos. Tsuyu, sentada, miraba a través de la ventana el día soleado de la mañana, los árboles parecían estar en su estado más puro, brillaban con los rayos del sol. Iida, sentado a su delante, miraba impaciente la escalera, esperando la bajada de aquel muchacho que se había adherido a su mente todo la noche, no dejándolo casi, pegar un ojo. Obil, reposaba en su atril en silencio, pensando en las palabras adecuadas para que aquel joven, entendiera la situación en la que estaba metido.
— Debo suponer que ese rostro no es de felicidad —Hablo Tsuyu, mientras untaba azúcar en su taza de té— ¿Ya sabes lo que le dirás para llevártelo?
— Lo estuve pensando toda la noche y creo tener una idea.
Era cierto lo que Obil le dijo antes de irse a dormir, llevarlo contra su voluntad solo empeoraría las cosas y aun mas, de lo que habían descubierto del dragón en la mañana. Debía ser cauteloso, después del interrogatorio que le harían, estaba seguro que la mente de Midoriya estaría quebrada, y esa sería su oportunidad para hablar con él.
El grito de Uraraka interrumpió la pacifica mañana en el primer piso y Tenya, dispuesto a ir por la fémina se levantó, pero se detuvo cuando escucho pasos torpes del segundo piso aproximándose a las escaleras y cuando pudo vislumbrar de quien se trataba, vio a la hechicera bajar desesperada.
— ¿Qué ha pasado? —Pregunto desconcertado, viendo con más detalle el rostro enrojecido de la mujer.
Uraraka no supo que decir o hacer, lo que vio arriba la había dejado espantada y no por verlo semidesnudo, sino por la enormes cicatrices que rodeaban el cuerpo del viajero, casi tan idénticas a las de Riot cuando lo conoció.
— Nada –Cortante, paso de largo, encaminándose hacia la cocina.
El caballero estuvo a punto de subir, pero los gritos del viajero regañando al dragón, lo hicieron desistir, más aun, la intensa presencia que le daba Obil, para que fuera a sentarse y esperara tranquilo.
— ¡Suéltalo, Riot!
En el segundo piso, Izuku se encontraba con los pantalones desabrochados, mientras intentaba inútilmente ponerse la camisa blanca manga larga, pero esa prioridad había quedado en segundo lugar después de ver a Riot querer comerse la tela roja.
— ¡Que lo sueltes!
Por más que gritara, él parecía no hacer el mínimo esfuerzo en siquiera escucharlo, estaban jaloneándose el pañuelo y temía que en una de esas, este se rompiera. Tal parecía que al dragón no le importaba, lo veía con los ojos afilados y gruñía para amedrentarlo, pero Izuku no iba a ceder, esa tela roja había calmado su noche, haciéndolo dormir por primera vez, acompañado.
— ¡Basta Riot, suéltalo! –Regaño– ¿Porque quieres comértelo? Te hará daño.
Los jaloneos comenzaban hacerse más fuertes, y Riot estaba muy cerca a la pared, intuía que si chocaba, jalaría con fuerza la tela y terminaría haciéndolo caer. Por lo que la mejor decisión para que ninguno se lastimara, era cedérselo.
Soltó el pañuelo y se dio media vuelta, molesto. Si iba a comérselo que lo hiciera, no quería verlo.
Se acomodó la camisa, mientras a su detrás lo escuchaba gruñir y samaquear la tela contra el piso, ignorándolo, se puso encima su chaleco verde, abrocho su pantalón y camino hacia la cama, la cual estaba rota por el enorme peso del dragón al subirse, se sentó en el borde poniéndose las enormes zapatillas rojas que le encantaban.
La pequeña escena de hace instantes le hizo recordar algo similar que tuvieron con su bolso en el bosque, cuando lo conoció por primera vez. Y la nostalgia lo embargo, quedándose hipnotizado mirando el suelo de madera.
Habían pasado muchas cosas en tan pocos días, conoció nuevas personas y una revelación de sí mismo que aún no podía asimilar, pero estaba seguro que la conversación que tendría en el primer piso, lo ayudarían bastante.
Cerró los ojos y suspiro sonoramente, debía calmar sus nervios y dejar su mente en blanco, la información que en unos minutos les seria dicha por Obil debía ser captada hasta el mínimo detalle. Se levantó, encaminándose hacia la puerta, pero se quedó estático cuando vio a Riot en medio de la habitación sentado, mirándolo y aunque eso no era algo de sorprenderse, el que tuviera el pañuelo alrededor de su cuello y anudado, lo asusto.
— ¿Cómo te hiciste eso? —El dragón ladeo la cabeza, sacando su enorme lengua, dejándola colgada de su hocico mientras la baba caía— En serio me asustas.
Tuvo la tentación de sobar su cabeza, pero desistió, temía que volviera a crecer. Aunque el tamaño actual que tenía no era nada comparativo al anterior, ahora estaba un poco más alto que él y antes de que las preguntas lo invadieran, supuso seria por lo que paso en el bosque.
— ¿Tienes hambre? –Sonriente, vio al dragón mover su cola feliz– Entonces bajemos a desayunar –No hizo falta que se adelantara para abrirle la puerta, el mismo, emocionado, la traspaso rompiéndola y característico de él, saltando bajo al primer piso— O bueno, destruye todo, si te parece mejor.
"La verdad reside en ti, no te dejes engañar"
Frunció el ceño ante esas palabras, ya comenzaba a preocuparse de no oírlas, era extraño escucharlas una o tres veces por día. Cuando vivía en la aldea, eran frecuentes, ayudándolo o advirtiéndole de algo malo que podría pasarle, pero ahora solo se escuchaban lejanas, como si cada día, desaparecieran.
Bajo las escaleras, pisando la madera del primer piso, algo nervioso por las presencias que lo miraban fijamente, los vio sentados en una mesa circular cerca a la ventana, intranquilo, se encamino hacia ellos a paso lento.
— Bueno días, Midoriya.
— Buenos días… –Dudo en nombrarla.
— Puedes decirme Tsuyu.
Él asintió y algo incómodo, se giró hacia el caballero quien en ningún momento quito su vista de él desde que bajo.
— Bueno días…
Tenya se quedó unos segundos mirando cada detalle de su rostro, para Izuku era sentir como si en cualquier momento seria apuñalado y asustándolo, lo vio levantarse.
— Iida Tenya, capitán de la séptima tropa de Arev, segundo hijo de la familia real Iida y protector personal de los príncipes.
La mirada altiva y el mentón alzado, lo hicieron encogerse en su posición intimidado y aunque no entendiera nada de lo que había mencionado, estiro su brazo para estrechar su mano con la del caballero que esperaba su saludo.
— Midoriya Izuku, un viajero.
— Viajero no eres –Replico– Y sabes a lo que me refiero.
— No puedo asegurar eso.
— Listo, lo intente –Desganado se sentó.
— Déjalo muchacho, yo me encargo –El viajero crispo al escuchar a Obil en su oído, percatándose de estar a su lado– Midoriya Izuku, siéntate, tendremos una larga charla.
Tenso, se sentó en la silla junto a la mesa en medio de Tsuyu y Tenya, frente a la enorme ventana. Uraraka se acercó a darle el desayuno, avergonzados prefirieron no decir nada, busco al dragón, encontrándolo con las patas encima del lavadero husmeando los servicios sucios y antes de regañarlo, se acordó de Mineta que aún no había visto desde que despertó.
— ¿Han visto a Mineta? –Tsuyu e Iida lo miraron con extrañes– El enano que estuvo conmigo, Tsuyu.
— Ah, le encargamos ir a traer madera, de seguro vuelve más tarde.
Izuku vio por la ventana, preguntándose si era cierto o si tal vez se había ido.
— Bien chico, gírate un poco mientras desayunas –Izuku obedeció mientras mordía un pan– Esto no será difícil de entender, necesito que tengas la mente abierta y comprendas cada detalle, puedes hacer las preguntas en el momento que las tengas. ¿Entendido?
Asintió, pero algo dentro de él se sintió incómodo, como si una ansiedad estuviera envolviendo su cuerpo, diciéndole que se valla en ese momento.
— Comenzare con Gondra, Uraraka me comento que querías saber sobre ese lugar y creo que es la mejor opción para que lo demás que se te dirá, puedas comprenderlo con facilidad –Él asintió con emoción, viendo al libro abrirse por la mitad, dejando ver dos páginas de un amarillo ocre– Comencemos…
Todo comenzó cuando el rey de los dragones en aquel tiempo, fue acusado por la muerte del emperador de aquel entonces. Sin ninguna prueba que pudiera respaldarlo y que las personas que una vez el ayudo, le dieran la espalda, vio caer a los de su especie y el cómo eran traficados por otros monstruos que juraron una vez lealtad hacia él, no pudiendo soportarlo más, dolido y molesto, decidió desaparecer del tratado de paz. Se llevó con él a todos los dragones junto a las memorias existentes de cada ser que una vez los vio, por supuesto no todo pudo eliminarse en un chasquido, siendo encontrados en cada lugar que reposaban. Los años pasaron y cada cierto tiempo cambiaban de hogar buscando uno donde pudieran sentirse a salvo, pero aun así siguieron encontrándolos y aniquilándolos. Con el pasar de los años y el ver que estaban a punto de la extinción, el rey que los salvo estaba muriendo y dando su ultimo respiro, creo Gondra.
— Y no me preguntes como lo hizo, yo aún sigo dudando de esa historia.
— En realidad nadie lo sabe, se dice que murió en las memorias de ese rey. –Hablo Iida– Yo sigo creyendo que hay algo más en esa traición.
— Escuche que tal vez pudo ser un robo y no una muerte –Mencionó Tsuyu.
— Deténganse, harán confundir al chico –El lugar volvió a estar en silencio– Sigamos…
La tierra que se creó está rodeada de agua, como una isla. Los pocos dragones que se logró rescatar la habitaron, con el pasar de los años solo había un rey gobernante y las tierras inexploradas poco a poco estaban siendo descubiertas y con ello, las tan famosas guerras por territorios comenzaron.
Al salirse de control y el ver como se autodestruían, el rey decidió compartir su poder con cuatro dragones que en ese tiempo lograron persuadir y atraer más de la especie que estaban escondidos en todas partes del mundo, como también algunos seres mágicos que comenzaron a poblar la tierra. Con ello, les dio un territorio y el poder de gobernar sus propias tierras como reyes, con la condición de que el seria "Emperador" de todos ellos.
Naciendo así, "El tratado de Unio"
Embelesado, Izuku admiraba en las páginas de Obil, una tierra en forma de "U" deformada, trazados por una delgada línea en su interior marcando territorios enormes, y dentro de cada uno, nombres que no pudo ver con detalle.
El poder que les otorgo el rey a cada uno, fue el de convertirse en humanos mediante un sello con la letra inicial de sus tierras. ¿Y porque en humanos? Porque se dice que fueron los únicos que los acobijaron cuando estaban muriendo, los únicos que les dieron la mano para seguir con vida. Y que más agradecidos podían estar ellos que poder tener su imagen.
— Espera –Detuvo Izuku– ¿Solo los reyes tenían el poder de convertirse de dragones a humanos?
— En aquellos tiempos eran los únicos, más adelante el sello fue expandiéndose a toda la familia real como también fue cambiando. Con el pasar de los años comenzaron a nacer nuevas razas, se decía que la unión de un humano y un dragón, nacería un humano con el poder de convertirse como los reyes, pero todo eso fue falso. Nunca hubo un caso así.
— Dices que ese sello es lo que hace a un dragón convertirse en humano, pero yo no tengo nada de eso en mi cuerpo. ¿Cómo podría serlo entonces?
— ¿Estás seguro de eso? –Él asintió, dudoso– Aun así lo que nosotros hemos visto, no nos hace dudar de lo que eres y tenemos la experiencia suficiente para asegurar de que eres uno.
Izuku miro a las féminas, en especial a Tsuyu quien fue la primera en revelarle algo tan, imposible.
— Bien seguiré…
El tratado de Unio lo conforman cuatro reinos:
Arev
El sol naciente, en este habita el emperador.
De hermosos paisajes naturales y grandes cascadas, sus habitantes son más elfos y hechiceros, las razas de dragones que lo habitan son más del tipo tierra.
Naggar
La tierra de las rocas.
Casi nunca llueve, conformada por enormes piedras y en algunas zonas tiene áreas verdes. Sus habitantes son más Trolls y grifo. La raza de dragones son más del tipo electricidad y tierra.
Eurik
La tierra de los volcanes.
Un territorio seco, de grandes ríos y enormes bosques, llueve demasiado. Habitantes de todo tipo y las razas de dragones son más del tipo fuego y agua.
Kagia
La tierra seca
Casi idéntico a Eurik, con la diferencia que no existen los bosques, nula la existencia de áreas verdes y ríos. Sus habitantes son peligrosos y la raza de dragones son más del tipo fuego y electricidad.
— Y por último tenemos a Smok, totalmente desconocido, solo sé que tienen un rey que me cae muy bien. –Obil se cerró, terminando así la explicación– Lo que te acabo de contar es información de hace muchos años, los que actualmente gobiernen o lo que esté sucediendo en ese lugar, no es de mi interés y mucho menos me importa saber, y si sigues teniendo curiosidad, tienes a Iida quien muy amablemente te lo puede decir –Izuku sonrió de lado, sabiendo que eso no pasaría– Bien, con esto terminamos Gondra. ¿Alguna pregunta que tengas antes de seguir?
Negó.
— Lo que sigue es el dragón –Vio a Riot acercase al libro sin siquiera ser llamado, sentándose dejado de él– Estuvimos haciéndole unas cuantas pruebas en la mañana y analizando un poco su estado. Quedo un poco sucio después de eso y tuvo que ser bañado –"Por eso estaba mojado", pensó– Lo primero que te voy a decir es su poder. Tiene la habilidad de absorber magia, algo normal en los dragones que lo utilizan para auto regenerarse una parte dañada de su cuerpo o simplemente para utilizar su poder, pero en esta ocasión este dragón no posee ningún poder de ataque, absorbe la magia mediante el contacto y la utiliza para el beneficio que él quiera. –El viajero, sorprendido, miro al dragón quien se lamia las patas– Puede venir un ataque de rayo, fuego o cualquier otro, su piel es tan dura que no puede dañarlo y la absorbe, y unos segundos después, contrataca con ese mismo poder. ¿Me dejo entender, Midoriya?
Izuku desvió su vista hacia el suelo, intentando comprenderlo, pero por más que lo hiciera, no podía.
—No te pongas nervioso, es normal que no lo entiendas, vienes de un lugar que no tiene nada que ver con magia. Te demostrare un ejemplo. Uraraka, hazlo.
Giro a ver a la hechicera, quien con los brazos extendidos hacia arriba, sostenía su bastón de madera mágico hacia Riot, susurrando algo en un idioma no entendible. Latín, le escucho decir a Tsuyu y unos segundo después, una bola de fuego se dirigió hacia el dragón, estuvo a punto de levantarse, pero era tan rápido que cuando toco al dragón, este desapareció. Riot estaba quieto mirando a Uraraka y supo que algo iba hacer cuando lo vio abrir su hocico, tentado a pararse para detenerlo, no se esperó que voltease a verlo y una enorme llamara de fuego se dirigiera hacia él. Instintivamente se cubrió con los brazos, contrayendo el rostro, pero al no sentir nada los abrió con cautela, viendo a su delante una especie de vidrio brillante a su alrededor, protegiéndolo.
— A eso le llamo traición –Menciono Iida, burlón.
Izuku ignoro el comentario y miro al dragón quien lo veía asustado.
— No te preocupes –Hablo Obil– Es su instinto al sentir a alguien aproximarse cuando están en batalla –Riot bajo la cabeza, esquivando la mirada del viajero– Ahora, me dijeron que ayer el dragón había crecido, ¿Qué fue lo que paso?
Izuku miro a Tsuyu y a Uraraka quienes se mantuvieron en silencio en todo momento.
— Intente tocarlo… Como la vez que intentaron llevárselo… Puede que no entiendan lo que voy a decirles, pero…
—Al grano, chico, nada me sorprende en esta vida.
Izuku suspiro y viendo que la mejor manera de quitar sus dudas, era contándolo todo, desde la primera vez que escucho las voces en su cabeza luego de dos meses de despertar en la aldea. Las pruebas de los enemigos, como se encontró con Riot, su bolso perdido, el cómo fueron atacados y la voz que insistentemente le decía que lo tocara, los días que estuvo cargándolo herido, su encuentro con el enano, como termino conociéndolos y lo que sucedió en el bosque.
— …solo fue un pequeño roce y luego una fuerte explosión, para cuando fui consciente, Riot ya era de nuevo grande.
—La teoría de Tsuyu era cierta —Hablo Iida, sorprendido– Ese dragón vino a ti adulto.
Izuku asintió.
—Esto complica aún más todo –Vio a Riot recostarse en el suelo, intentado dormir– Lo de tu pérdida de memoria, las voces que te hablan y el que fueras un dragón, me hace pensar que hay algo más en todo esto y el tener que negar a que te lo lleves, Iida.
— ¿Llevarme?
— Creí que sería yo el que iba a decírselo –Irónico, el caballero se acomodó en su asiento–Iba hacerlo, pero después de lo que dijiste, aclaraste tu sentencia, a quien pienso llevarme es al dragón.
Izuku se levantó al instante, mirando fijamente a Tenya quien le sostuvo la mirada desafiante.
— No puedes –Preocupado, arrugo el ceño.
— Claro que puedo, los dragones no pueden andar por ahí sin un fahrer, para eso se creó Gondra, para que vivan en paz.
— ¿Te lo llevaras a Gondra? –Izuku comenzó a sentir que su voz salía en suspiros, sintiendo su cuerpo temblar mientras retrocedía.
¿Por qué sentía como si algo importante le estuvieran quitando?
— ¿A donde más creíste que me lo llevaría, a jugar? –Tenya sonrió socarrón– Cualquier cazador podría atraparlo si anda suelto, sus pieles siguen siendo comercializadas, ¿Acaso no escuchaste su historia?
— Iida, recuerda que posiblemente el chico sea el Fahrer del dragón. –Menciono Obil.
— ¿Fahrer, de que están hablando? –Izuku estaba demasiado confundido y asustado, la conversación tranquila que estaban teniendo, estaba alborotándose.
— Con lo que acaba de decir, lo ha desmentido –Replico Iida, ofuscado– Un dragón no puede vivir tanto tiempo separado de su Fahrer, hacerlo lo llevaría al suicidio, además, este chico no tiene ningún conocimiento en dragones, ¿Cómo podría dejárselo a cargo?
El lugar quedo en silencio, nadie hablaba, Izuku estaba demasiado enredado que no había nada en su mente que pudiera ayudarlo. El que de repente le dijeran que sería separado de Riot, fue un duro golpe, aunque lo había estado pensando de que pronto tendrían que separarse, no estaba preparado.
— No puedo permitirlo –Dijo cabizbajo, empuñando las manos– No dejare que te lo lleves.
— Suficiente –Irritado, se levantó– Tengo el poder de hacerlo y estará más seguro allá, después de que nos dijeras que intentaron llevárselo, vendrán de nuevo a buscarlo y esta vez, Midoriya Izuku, tu no podrás hacer nada.
Izuku mantuvo su vista hacia el suelo, intentando pensar que era lo mejor, si dejar a Riot ir a un lugar seguro o su egoísmo, por querer tenerlo cerca sabiendo que fue el único en hacerlo sentirse después de años, acompañado. Una parte de él le decía que estaba bien, no habría que temer, después de todo estaría con los de su especie, pero otra, le embargaba la tristeza.
— Sera lo mejor para ambos –Iida, con voz tranquila, puso su mano en el hombro del viajero– Déjalo ser libre en Gondra.
— Es lo mejor para Riot, Izuku –Sorprendido, vio a Uraraka viéndolo con pesar.
— Shigen no es un lugar para dragones, Midoriya, y por lo que nos has contado, estará en peligro si sigue suelto. –Luego miro a Tsuyu.
— Chico, aunque odie Gondra, estará más tranquilo allá.
Giro a ver a Riot quien seguía durmiendo plácidamente en su lugar, sin saber lo que estaban por hacer con él, tanto como él que no sabía nada de sí mismo. Y era cierto, después de todo cuando él se fuera de este lugar tendría que dejarlo a cargo de las chicas y volvería a su soledad como antes, no había diferencias, la mejor opción era que se separaran ahora antes que el cariño que estaba creciendo por Riot, se hiciera más doloroso.
Con pesar, asintió.
— Buena elección.
Iida le dio unas palmadas en el hombro y aparto a Izuku que tapado el cuerpo del dragón, como si de un caramelo amargo se tratara, lo miro, viendo sacar de un estuche de su cinturón una bola mediana transparente.
— ¿Te lo llevaras ahora? –Pregunto con tristeza.
— Si, el barco zarpa en la noche, si salgo ahora llegare a tiempo.
"¿Barco?", pensó.
Iida arrojo la bola hacia Riot e Izuku se giró para no verlo, pero por el rabillo del ojo vio a Iida caer de espaldas sobre la mesa y a Riot subirse en su encima y salir por la ventana, rompiéndola.
Había sido tan rápido que cuando diviso al dragón, estaba adentrándose en el bosque.
— ¡RIOT! –Grito, mientras corría hacia la puerta.
Salió a toda prisa, esperanzado de poder alcanzarlo.
— ¿Qué ha pasado? –Pregunto Tsuyu levantándose, mientras Uraraka se acercaba a ella preocupada.
— Rechazo la bola con la cola –Dolorido, se levantó con dificultad– Me la lanzo justo en el labio. –Se tocó la esquina izquierda inferior, sintiendo un pequeño ardor, viendo su dedo manchado de sangre.
— Tsuyu-chan, vamos ayudar a Izuku.
Las féminas salieron raudas hacia el bosque, esperanzadas de poder encontrarlos.
— Ya decía yo, porque estaba durmiéndose –Burlón, Obil se asomó a la puerta sin salir– Estuvo escuchando nuestra conversación todo el tiempo.
Iida salió, quedándose afuera, mirando alrededor con el semblante serio.
— ¿Has sentido lo mismo que yo? –Le pregunto al libro.
— Si, o los encuentras tú o lo hará él –Iida volteo a verlo– ¿Quién crees que muera hoy?
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Agitado y con el sudor cubriendo su rostro, obligaba a su cuerpo seguir avanzando, las piernas comenzaban a fallarle y la vista se le hacía borrosa a cada paso. Había corrido sin descansar, ni un segundo paro y ya estaba en su límite, los pulmones le ardían y sus piernas pesaban. Se detuvo, respirando por la boca sonoramente, poniendo sus manos en sus muslos, intentando calmar sus pulmones.
Estaba molesto, ¿Cómo no pensó en él? vio por su seguridad y en ningún momento se puso a pensar si él quería hacerlo, era un idiota, sabía que el entendía lo que hablaban.
— ¡AHG! –Golpeo la tierra con su puño, furioso consigo mismo. Tenía tantas ganas de gritar y llorar que las suprimía apretando la mandíbula, solo quería encontrarlo y pedirle perdón, solo deseaba eso— No es momento de lamentarse, debo seguir.
Se levantó, caminando despacio, mientras recuperaba energías para seguir corriendo.
Ya había pasado mucho tiempo y cada que se ponía a recordar que lo perdió estando cerca a detenerlo, se maldecía, realmente había alguien allá arriba, odiándolo.
De repente, escucho no muy lejos algunos arbustos moverse ruidosamente, creyendo de que tal vez se tratara del dragón, siguió el ruido, y cuando lo localizo, lo jalo para verlo.
— ¿¡Mineta!? –Sorprendido, soltó al enano quien lo miraba molesto por haberle hecho tirar la madera que había recolectado.
— ¡Midoriya! –Grito enfadado– ¿¡Qué estás haciendo!?
— Perdón, creí que eras Riot, ¿Lo has visto?
— ¿Tu dragón? –Mientras pensaba, Izuku lo ayudo a recoger la madera caída– Creo haber escuchado pasar algo por allá hace unos segundos, tal vez sea él.
— Gracias.
Apresurado, le arrojo la madera al enano y comenzó a correr, mientras los gritos de mineta se perdían.
La dirección a la que estaba yendo, lo hizo sentir algo incómodo junto a un extraño olor, que mientras más se acercaba, se intensificaba, pudiendo identificarlo como carne podrida. Ignoro todo eso y siguió avanzando.
Vio pisadas grandes en la tierra, comenzando a seguirlas, hasta que pudo divisarlo a lo lejos, cerca de un árbol, intentando treparlo.
— ¡Riot! –Grito llamándolo, haciendo que el dragón volteara a verlo– Menos mal estas bien –Deteniéndose a unos cuantos pasos de él.
Aliviado, se acercó, pero el dragón le gruño agresivamente cuando dio el primer paso, viendo por primera vez en sus ojos, ira y dolor. Sus pupilas estaban dilatas y su mirada fruncida lo amedrento, haciéndolo sentirse como una basura por haberle ocasionado aquel dolor y sin saber cómo disculparse, se arrodillo.
— Lo lamento –Puso sus manos en el suelo y poso la frente en la tierra– Perdóname por decidir algo que no me concernía, en serio Riot –Levanto su cabeza con el rostro arrepentido– Lo lamen… ¿Riot, que pasa?
El dragón, con los ojos abiertos y una expresión aterrada, miraba a su detrás. Extrañado volteo, recibiendo una cortado en la mejilla izquierda y una navaja incrustada en su hombro.
— Escuché que un "Viajero" tenía poderes de dragón y quise verlo con mis propios ojos, a ver si era cierto –Aterrado, miro a todos lados sin moverse, tratando de encontrar la voz– Pero no creí encontrarme con un niño que ni siquiera sabe dónde estoy –Inmóvil y con el miedo que hacían temblar su cuerpo, no lo dejaban pensar con claridad– Estoy detrás, niño.
Voltio, sorprendiéndose de ver a un ser reptil sobre la rama de un árbol, de piel verde, lleno de vendajes y una armadura marrón cubrirle el torso y piernas, escudos en los hombros con tres púas blancas grandes y guantes con escudos en los antebrazos, en su cabeza llevaba lo que parecía ser el cráneo de un dragón, cubriéndole solo la parte trasera, dejando libre todo su rostro.
— ¿Por qué no me muestras lo mismo que le hiciste a Bal? –No podía pensar, solo escucharlo– Mencionó de un gran poder que destruía todo a su paso y que por poco lo calcina, dime, ¿Eras tú el de ese poder? –No respondía, incrédulo de lo que veía– Joder, que problema, odio cuando la gente se queda muda –Lo vio desenvainar su espada e instintivamente retrocedió– Al menos te mueves, espero no grites cuando te lo atreviese.
Fue tan rápido que solo logro sentir la espada cortar su mejilla derecha, sintiéndola hundirse en la tierra aun pegado a su piel, mientras él, echado en el suelo veía al sujeto en su encima, teniendo una completa vista de su rostro desquiciado.
— ¿Esa es tu forma de pelear? ¿Temblar en el suelo?
— Tú –Con la voz temblorosa, intentaba contener las lágrimas que comenzaban acumularse en sus ojos– Vistes igual… a los asesinos que destruyeron mi aldea.
— Ah eso, no es mi culpa que no pudieran defenderse –El sujeto se levantó, sacando su espada, cortándolo de nuevo, con las piernas a cada lado de su abdomen– Después de todo, no sirvieron de mucho.
— ¿De que estas hablando? –Izuku intento levantarse, pero fue obstruida por el pie del sujeto en su pecho que lo apretaba contra el suelo, mientras limpiaba su espada.
— No es difícil de comprender, niño, ya están muertos.
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"Buena suerte, viajero"
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ACLARACIONES REPENTINAS:
•Altura actual de Riot: 1.70 metro
NOTA:
Ufff capitulo largo... (Willy, me siento yo) Bien, con esto se aclaran muchas cosas como también se vienen mas preguntas... en pocas palabras están como Izuku. A partir de este capitulo las cosas cambian, ya se sabe como es Gondra, pero no su estado actual, sobre los sellos, pienso mostrárselos mediante una imagen mas adelante. Espero les haya gustado y una pregunta ¿Alguno le tiene cariño al Riot? Nos leemos en unos días.
