Epilogo

De un día a otro su suerte había cambiado, al joven Ranma lo habían atropellado, disparado, quemado y ahora se tenía que enfrentar a la peor pesadilla que la raza humana a enfrentado, el coma, si el dichoso coma que en algún momento de su vida tanto temió.

Jamás se hubiera puesto a pensar que alguien en realidad lo quisiera matar, menos aun que tuviera éxito, pero ahora que había sobrevivido se encontraba en un sueño profundo del cual nadie podía despertarlo, podía escuchar claramente a las personas caminando alrededor de el, pero las palabras que decían no eran entendibles.

Su respiración era baja y solo sobrevivía por la maquina que le ordenaba a su corazón avanzar, porque en este mismo instante recordaba perfectamente todo los momentos de su niñez, cuando su madre lo abrazo por primera vez, cuando le dijo lo orgullosa que estaba. Cuando su padre biológico desapareció de la nada.

Podía recordar porque a nadie le gustaba estar a su alrededor, el motivo real por el cual no quería dejar que se enamoraran de él. En su interior algo luchaba por despertar, por alegrar a su madre con una sonrisa, con ver a su pequeño hermano gritarle de por qué no pensaba.

Con todas sus energías intentaba abrir sus parpados pero sin éxito alguno, al oír la voz de Akane despertó por completo, quería gritar, quería decirle lo mucho que quería verla nuevamente. Pero eso parecía un sueño imposible ahora, una mentira que su mente tenía preparada para decirle que estaba por morir.

Escucho como el viento se movía a su alrededor, pudo sentir como algo desgarraba su carne, el dolor, era profundo simplemente insoportable, no podía aguantar tenía que gritar. Pero la voz no le salía, ni podía, no quería ya podía darse definitivamente por muerto.

Pero el dolor seguía cegándolo, martirizándolo, podía sentirlo recorrer sus venas y arterias, intentando llegar a lo más profundo de su corazón. Quería que se cerraran que no le permitieran encontrar su objetivo.

Seré humano pero no soy débil, pensó Ranma mientras que con su último respiro sintió como el veneno llego a su corazón inundándolo por completo, cubriendo cada tejido, cada célula minúscula, los átomos cambiaron, se separaron para unirse con otros. Formando nuevas células, nuevos tejidos, un nuevo órgano.

Pero no se detuvo ahí, continuo su camino por todo el cuerpo, reemplazando cada parte humana que poseía, cada célula de rojo paso a azul, todo lo que no servía fue destruido, abandonado, desechado. Ahora solo permanece lo que es útil, lo que en algún momento será funcional.

El último fue el cerebro, el más importante, el poderoso, el que con su materia gris determina quien realmente eres, ahora donde una vez estaba el impulso, los sentidos, las reacciones involuntarias, fue creciendo, mejorando y ocupando lugar que en algún momento pertenecía a otro.

Pasaron horas, días en completarse la transformación. Adiós al humano, hola al hombre –lobo. El dolor que tenía en todo el cuerpo no podía ser descripto, tampoco el miedo por no poder despertar, tenía que hacerlo, pero su cuerpo no se encontraba preparado.

Una pequeña descarga de electricidad le cubrió cada centímetro de su cuerpo, de la nada, solo lo hizo, fue ahí cuando Ranma recién pudo abrir sus ojos, ver el mundo nuevamente. La confusión lo azoto con fuerza, dejándolo desorientado, miro a su alrededor pero solo podía ver el blanco de la habitación.

Los aparatos electrónicos se encontraban a su derecha e izquierda dejándole la cabeza hinchada de tanto ruido. Intento hablar pero solo salía saliva de su boca, se aclaro la garganta pero esta se encontraba completamente seca.

Con su experiencia debería saber qué hacer cuando uno despierta en un hospital, pero algo en la mente de él se había ido, ya no era Ranma Saotome, era otra persona, mas fuerte, hábil, más oscura y siniestra.

De la nada apareció una enfermera que le ofreció un vaso de agua, mientras el la ingería, ella controlaba sus signos vitales.

_ ¿Hola? –Lo miro a los ojos - ¿sabes quién eres?

_Ranma –ella asistió con una sonrisa para acomodar su almohada.

_ ¿Tu apellido?

_Saotome.

_ ¿Cuántos años tienes?

_15.

_Bien –movió una luz sobre sus ojos –no parece que se haya abierto una herida ni nada, ¿sabes cómo llegaste acá?

Las imágenes de fuego, sangre y gritos llegaron a él, pero sin un orden aparente. Le daba dolor de cabezas y mucho mareo, tenía ganas de vomitar, si tuviera algo en el estomago lo haría.

_No.

_Está bien, no podemos esperar que estés perfecto.

Se fue, dejando entrar a una Akane que se notaba a leguas que no estaba pasando un buen momento, pero al verlo despierto no pudo evitar sonreír. Casi como primer instinto fue a abrazarlo, mientras suspiraba.

_Me alegro que estés bien –se separo para mirarlo a los ojos – ¿Cómo estás?

_No me siento yo, siento como si alguien más estuviera conmigo, en mi mente –ella bajo la cabeza apenada.

_Sí, tengo que decirte que no fue mi primera opción, pero tuve que hacerlo.

_ ¿Hacer qué? –se mordió el labio claramente nerviosa.

_Transformarte en un hombre –lobo –se quedo quieto, ni siquiera movió un musculo.

_ ¿Qué?

_Lo siento, en serio, estabas muriendo, no quise…

_Está bien, solo…que no lo sé, es complicado.

_Créeme, si hubiera tenido otra opción, la hubiera tomado.

_ ¿Qué pasara ahora?

_Serás integrado en nuestra sociedad y después atraparemos al desgraciado que te hizo esto.

_ ¿Qué demonios paso mientras eh estado en coma?

_ ¿Quieres que yo te lo diga?, renaciste mi amigo y yo fui liberado –tragando saliva, Ranma miro a Akane pero al ver que esta no parecía escuchar a esa voz, el miedo lo paralizo –esto será muy divertido.

Bueno aquí está el epilogo, muchas gracias por tomarse el tiempo de leer esta historia, mi segunda historia subida, aun estoy sorprendida por el recibimiento, se los agradezco mucho lo digo en serio.

No está en mis planes seguir con la historia, pero si ustedes lo desean lo intentare hacer posible, solo dejen en los comentarios si quieren o no una segunda parte.

No olviden dejar su opinión obviamente y gracias, simplemente gracias por todo.

Nos Vemos.