SKDLAJFLAJLSF, PERDÓN POR EL RETRASO ;-; PERO TENGO UNA EXCUSA, BUENO, VARIAS EN REALIDAD.

-Empezaron las vacaciones... y me enfermé ;-;

-Me salió la muela del juicio

-Me salió la muela de juicio, el día despues de mi cumpleaños ;-;

-Me sacaron la muela

-Conseguí trabajo :D

-Trabajo de una vez al mes ;-;

-Se me terminaron las vacaciones ;-; y no pude escribir ni una palabra.

SIN EMBARGO, TENGO BUENAS NOTICIAS, BUENO, SOLO UNA BUENA. Bueno, no.

Este capitulo tien 1200 palabras, pero parece un drabble :'c No me acogoten, tratare de subir el proximo lo antes posible, lo juro TT_TT

Tengo la idea y el word bien frescas, no me asesinen.

Bueno, nada más que decir, gracias por todo el apoyo y espero que lo disfruten


Le costó juntar tanta valentía para sincerarse con él, un no hubiera bastado y seguirían durmiendo. Ese idiota. Se revolvió nerviosa en su cama, ahora solitaria y fría. Se vengaría de él de alguna forma, la que fuese.

Volvió a girarse observando el rincón a donde había quedado tirada la ropa de Zed. Idiota. Ya había encontrado la forma de aprovecharse, por lo menos, por ahora.

No era ávida con la costura, así que ni siquiera se esforzó, solo tomó la camisa y se la puso. Le diría que quemó su ropa, pero se la guardaría para ella, para los días fríos y oscuros, cuando necesitara de su compañía y él no esté. Sentir su calor o su aroma sería suficiente para ella.

Por lo menos, mañana tendría una ventaja, Zed se vería obligado a asistir con "el filo relámpago". Se durmió con una sonrisa cínica en los labios, ya tendría tiempo para planear una venganza.


Lo más probable sería que en cuanto lo viera Syndra lo degollara en el acto, por suerte estaba en zona segura por un par de horas.

Miro hacia ambos lados, cantidad, una cantidad asquerosa e incontable de campeones a los cuales no quería siquiera ver. Mucho menos hablar, pero ahí estaban, viniendo hacia él, con la mirada fija diciendo "Tenemos que hablar, no te vas a escarpar". Aunque realmente, no tenía idea de cómo estaba sucediendo esto.

– Maestro de las sombras, venimos en paz, solo en busca de una respuesta a una incógnita que nos tiene realmente, a mí y mi discípulo, muy intrigados. – Zed arqueó una ceja, REALMENTE quería que alguien le explicara qué estaba pasando, o qué había hecho para que dos ninjas de Jonia, se acercar a él con tal cordialidad. Maestro Yi y Wukong; y aunque quisiera ocultarse, sintió la presencia de una capitana y una ninja, es que creían que era imbécil.

– Puedo responder ante ustedes la incógnita que deseen plantearme, pero no en presencia de cobardes mujeres que se ocultan muy lamentablemente detrás de una pared. – Y luego de ese comentario dejó de sentirlas, y con eso asintió dándole pie a sus extraños, muy extraños compañeros.

– Es una duda qué, gracias, solo queríamos compartir con usted. – El maestro Yi, bajo su cantidad excesiva de lentes hablaba con seriedad. Y Zed cada vez estaba más intrigado por lo que pudieran preguntarle. – Esperamos, que por su salud física, y por la nuestra, esto quede entre nosotros tres. – Zed levanto ambas cejas debajo de su máscara, nervioso e intrigado. ¿Qué estaba pasando? Maestro Yi se aclaró la garganta acercándose peligrosamente a Zed para susurrarle un secreto, mientras Wukong miraba hacia los lados.

– Es sobre la Soberana Oscura. – Zed afiló los oídos, quizás había sido una muy mala idea aceptar. – ¿Es verdad lo que se dice? ¿Ingame, son mejores que su splashart?*

El cerebro de Zed sufrió un cortocircuito procesando la pregunta de los ninjas. ¿Qué? Pero todo tuvo sentido luego con el desinteresado y explicito gesto del mono. LE ESTABAN PREGUNTANDO SOBRE LOS SENOS DE SYNDRA. TAN DESCARADAMENTE.

– Son unos pervertidos y unos desgraciados. – No planeaba responder más que eso, a punto de echarlos lejos de él a patadas.

– Juramos no decir nada. O es que acaso… - Yi se mantuvo en silencio por unos segundos – aun no has hecho nada, Zed. – Yi intentó sin mucho esfuerzo esconder la sonrisa burlonamente cínica. Tenían tanta suerte de estar en zona segura.

Mastico un "me las pagaran" entre dientes retirándose con la frente lo más alto que pudiera, pero las risas mal disimuladas de Master Yi y su discípulo lo perseguirían todo el día. No solo debía enfrentar a Syndra con lo de anoche, ahora iba a tener a esos dos, y posiblemente a muchos más, riéndose a sus espaldas.

– No sé si lo recuerdas, pero te olvidaste un par de cosas anoche. – Su cuerpo se tensó y se giró lentamente, y ahí estaba Syndra– Por cierto, la ropa olía terriblemente mal así que la tuve que quemar. – Zed bajó la cabeza, definitivamente no se esperaba eso, quizás una rabieta era algo que él consideraba más probable. – Si quieres recuperar las cosas que no quemé, te espero en mi fortaleza cuando salgas. – Se dio media vuelta dejando a Zed con las palabras en la boca, pero él la tomo del brazo acercándola hasta él.

– Entiendo que estés furiosa Syndra. Iré sin dudas, en busca de disculparme debidamente, pero por ahora, en este lugar, necesito que olvidemos lo de anoche y actuemos como si nada hubiera pasado. – Le susurró con suavidad en el oído y ella lo miro enfadada, y lamentablemente entendió a lo que se refería. El grupo de Jonia los miraba fijamente, ¿es que acaso no pestañeaban? Se sentía incomoda.

Había visto a Irelia y una ninja verde antes mirarla con odio, y luego, debió esperar a que dos Jonianos más se retiraran para poder hablar con Zed, no le gustaba la idea, pero no había de otra. Y ahora todos susurraban entre ellos sin perderles de vista. Syndra abrazó a Zed para hablarle al oído.

– No creas que te vas a salvar de esta solo porque esos idiotas nos estén mirando.

– Yo sé que no me perdonarías tan fácil.

– ¿Qué crees que están pensando? – Syndra cambió la conversación.

– Eso es lo que me gustaría saber. Tal parece que a pesar de que Noxus si cayó en la trampa ellos aun no terminan de creérselo.

Syndra bajó la mirada, Zed muchas veces no era claro con lo que decía. Besos, caricias, cariño. El significaba mucho para ella, y sentía que ella significaba, por lo menos algo para él; pero jamás fueron claros. Pensó que el día anterior, si él aceptaba, podía preguntarle y esfumar sus dudas. Sea que el dijera que fueran una pareja real, o no. Sintió oprimirse su pecho, pero las apariencias engañan y en ese momento necesitaban engañar a Jonia.

– Zed, tengo una idea. Sígueme. – Lo tomó de la mano guiándolo hasta un rincón apartado y menos iluminado, pero desde el cual Jonia podía observarlos en detalle.

– ¿Cuál es tu id… – Syndra era decidida, histérica, astuta, bella y muchas cosas más, pero lo que más le gustaba de ella era su actitud dominante, como cuando lo empujaba contra la pared sin magia ni previo aviso, solo en un beso cálido bajándole su máscara de tela, guiándolo o mejor dicho obligándolo a sostenerla por la cintura y acariciarla suavemente. Y Zed solo sabia responder dejándose ganar en una lucha que no le importaba perder, una de dominio, en la que chocaban ambos pares de labios con fuerza.

– Te detesto. – Le sonrió la hechicera al soltar sus labios en busca de algo de aire.

– Yo también te quiero Syndra. Y no te preocupes ya tendrás tiempo para descuartizarme con tus esferas más tarde. – La tomo del cuello guiándola a un nuevo y eterno beso.

Agitada, perpleja y sonrojada, no pudo más que quedarse mirándolo como la tonta enamorada que era cuando le dijo esas palabras. Se tardó en reaccionar, pero ahí estaba ella de nuevo, ganando otra húmeda batalla contra los labios de Zed.


*Sale de un rincón con una banderita blanca* ¿Reviews? *Esquiva los tomates y los gritos de las fangirls de Zed y se vuelve a esconder*