Han pasado cosas raras, sí, muy raras. Para comenzar Niylah trabaja en el mismo lugar que Clarke, sí, ni yo me lo creía, es extraño porque las chicas obvio se conocen, Niylah ha ido al departamento un par de veces y por un par de veces quiero decir muchas veces, Clarke ha estado ahí, follando a veces, a veces solo viendo tele en el sofá cuando la chica se va y quiero saber si hablan de mi en el trabajo. Pero la rubia tetona de Clarke no me quiere decir nada, ¿Cuál es el problema? Si hablan de mi entonces quiero saber qué cosas dicen, mi mejor amiga y uno de los mejores ligues que gracias a dios no se arruinó con la bromita idiota que se lo ocurrió a la tetona. Como sea, ya le sacaré información.

Eventualmente.

Supongo.

Y vaya sorpresa cuando me enteré que Niylah era su colega, onda, no solo su colega, trabajan juntas, hacen proyectos juntas, todos los días, todo el día. No, no solo se dedicaba a follar conmigo, también tenía un trabajo, toda una novedad.

Otra cosa extraña es esta chica que jamás había visto y se ha estado paseando por algunos de los entrenamientos del equipo, se sienta en las gradas y solo mira. Me mira. Y no, no es que me crea las más buena, es que soy el mejor partido de ese lugar y la chica misteriosa lo sabe.

Lo que no sabe es que si juega con fuego se va a quemar.

Y vaya que se va a quemar porque está muy muy buena y a la otra que me mire con esa cara de cachonda me la voy a devorar donde sea. De preferencia en las duchas del gimnasio porque esas si que nunca las he ocupado para…ya saben, lo crean o no jamás me he tirado a una de mis compañeras de equipo, dejemos a Luna fuera de esto, gracias, así que no, es por un tema de responsabilidad laboral, no sé si me entienden.

Como sea, está ahí, mirándome mientras me termino toda la botella de agua y me quito las rodilleras. Me miró el trasero descaradamente y ahora se muerde el labio. ¿Cómo hago para que no se me acelere la entrepierna cuando esa chica me mira así? Dios mío, tez blanca, cabello oscuro, esa carita de niña buena que no le viene para nada porque con esa mirada, señor, ha de ser una de esas que te dejan seca en la cama.

Veo que tiene una camiseta blanca con rayas celestes y oh, como quiero lamerle raya por raya.

-Buen entrenamiento ¿Eh? –Vamos, que se me estaba ocurriendo toda una línea para romper el hielo y lo hace ella.

-Mejor ha estado el público de los últimos días. –Le regalo de esas sonrisas matadoras que yo tengo y le guiño el ojo, ahora sí que la analizo de pies a cabeza. Tiene una sonrisa preciosa y esos ojos dios no se los da a cualquiera, si no me corrí ya lo voy a hacer luego. Culpo a Clarke por dejarme con la calentura el otro día.

-Sí bueno, después del primer día imposible no quedar con ganas de más, y con ese culito que te gastas fácil vengo todo lo que queda de año. –Ah bueno, directa la chica.

-Vaya, el tiempo tú sí que no lo pierdes. –Le regalo mi risa más sensual y hasta yo me calenté a mí misma, cuanto me amo, señor.- ¿me esperas a que me de una buena ducha, preciosa? –Punto número uno, no voy a llevarla a las duchas ahora que están todas las chicas ahí y segundo, sé que mi sudor es sexy pero necesito una buena ducha reponedora para poder tener otro tipo de entrenamiento, ustedes entienden, sé que sí.

-Yo feliz espero todo lo que sea, cariño, con tal de tener un trocito de ese cuerpazo que te gastas. –Me dijo susurrándome al oído y sí, lo que dije, esa carita de niña buena no le pega para nada, en general tengo que camelarlas un poco más antes de ganarme un inicio de guarradas pero al parecer esta chica está en época de celo, como yo que me la paso en eso todo el año.

-Lexa, por cierto. –Le estiro la mano para un saludo cordial y caballeroso.

-Lo sé preciosa. –Me guiña un ojo y me deja un beso en la comisura de los labios. –Katie.

-Un gusto, Katie.

Ha pasado un tiempo ya en que no me encuentro chicas nuevas a las cuales darle un poquito de Lexa Woods y esta mujer sí que me sienta bien, está buena, muy buena. Y como un buen polvo no puede esperar me desvisto rápido para irme a las duchas, algunas de las chicas ya están casi listas para irse y me comentan una que otra cosa del entrenamiento y de los partidos que se vienen pero apenas les contesto ¿qué esperan? Tengo un cuerazo esperándome afuera y por lo visto es poco y nada lo que tengo que hacer para darle unas buenas lamidas en lugares que prefiero tocar que decir.

-¿Algún día vas a controlar las hormonas tú? –Me dice ahora que voy saliendo para vestirme.

-¿Yo? Luna, Lunita, estás hablando de Lexa Woods ¿Qué esperas?

-Eres imposible. –Soltó una carcajada, algo fingida debo decir.

-¿A ti que te pasa? –Me mira con el ceño fruncido, vamos ni que fuera tonta. –No intentes fingir conmigo, vamos suéltalo. –Le digo mientras me cepillo el cabello.

-Brett. –Escucho su nombre y me hierve la sangre.

-¿Qué mierda te hizo ahora? –Me acerco a Luna y se sienta tapándose la cara con ambas manos.

-Terminó conmigo… ayer.

-Él terminó contigo… -Intento entender, sentido no me hace, ella asiente. –No lo voy a negar Luna, sabes que siempre he odiado que estés con Brett pero ¿Él contigo? Eso no tiene sentido, nada.

-¿Sus palabras? Que soy una niñata inmadura y que se aburrió completamente de mi, dios. –Está sollozando y agradezco que no estén las cotillas de mis compañeras de equipo, somos 12 chicas, qué esperan.

-Ea ven acá. –Estoy a su lado y la abrazo. –No te merece Luna, ese idiota jamás te ha merecido y ahora lo dejó más que claro, llora todo lo que tengas que llorar pero déjalo ir de una buena vez, no te merece, no. –Ahora que estoy con más ropa me intento acercar a ella.

-Lexa es que tú no entiendes.

-¿Qué se supone que no entiendo?

-Yo…yo lo amo.- Oh vamos, el amor está sobrevalorado.

-Ese amor no es sano Luna, lo sabes perfectamente y tristemente yo también.

-Lamento que hayas tenido que pasar por eso Lexa es… -Sí, es que las estupideces y palabrotas que soltó ese idiota cuando nos vio con Luna follando todavía me retumban en la cabeza porque realmente, fue un desgraciado conmigo y mucho más con ella ese mismo día y todos los que han seguido.

-No sigas, el tema no soy yo ahora, eres tú, siempre has sido tú y lo mal que te lo pasas enamorada de ese idiota, mereces algo mucho mejor Luna, te dio vía libre, disfruta de la soltería, vive por ti misma y no por un humanoide con pene, que asco.

-Yo… yo no sé Lex. –Tiene la cara entre las manos y yo que ya estoy terminando de vestirme intento reconfortarla con una suave caricia en la espalda y la nuca. –Le he estado dando vueltas a lo que tú y yo… ya sabes. –Toma mi mano libre, la que no está sobre su espalda entre las suyas y me mira con los ojos aguados.

-Luna yo… yo no sé, acabas de terminar tu relación con Brett que aunque es un capullo idiota, aún tienes tantos sentimientos por él y… -No acostumbro a ponerme nerviosa pero no estaba en mis planes, claro que no.

-No eres una segunda opción Lexa, es sólo que luego de lo que hablamos esa noche, no sé…

-No se trata de opciones Luna, necesitas recuperarte, necesitas estar en paz contigo misma y yo no soy la chica adecuada para eso, no ahora, ni tú ni yo podemos con eso en este momento, te adoro Lunita pero…

-Ya, ya, sí, supongo que tienes razón. –Se paró rápido y algo extraño en el pecho se apretó, odio verla así, odio no poder hacer nada y odio no sentir lo que quisiera sentir, sé que lo odia también.

-Tiempo al tiempo Luna, no esperes que un corazón roto se recupere de un día para otro, aprendes a llevarlo y luego entiendes cómo sanarlo.

-Si lo dice la chica que vive con el corazón roto, entonces debo seguir el consejo. –Me sonríe con tristeza apoyada en el otro extremo del camarín apoyada en la muralla.

-Yo no vivo con el corazón roto, idiota. –Le lanzo mi calcetín sucio, y eh, que soy guapa y maravillosa pero aún no desarrollo la habilidad de sudar rozas.

-Cerda. –Al fin se ríe de verdad. –Vamos, había olvidado que súper Lexa no vive en su antiguo amor no correspondido.

-Lo has dicho, antiguo Luna y sabes que no hablo de eso porque me baja el autoestima.

-¿Lexa? –Esa voz, que impaciente.

-¿Tenías a la de turno esperando afuera? Dónde quedó la caballerosa Woods. –Me susurró Luna terminando de ponerse las zapatillas.

-Cuando la chica me tiene echado el ojo de antes, créeme, me esperaría la vida entera. –Veo que… ¿Camila? ¿Kate? ¿Katherine? Oh dios, ella, se asoma por la puerta. – Y no le digas la de turno es una falta de respeto. –Terminé de susurrarle antes de sonreír a la dama en cuestión.

-Hola, Luna. –Se presenta mi educada amiga. –Yo ya voy saliendo. –Se pone la mochila al hombro y sonríe.

-Hola, soy Katie. –Katie, sí, justo así. –Un gusto, Luna. –Le sonríe y ahora me mira a mi –Bendita Luna que ahora no tendré que improvisar su nombre.

-Buena tarde. –Me guiña el ojo con media sonrisa como con un de nada, devora hembras estampado en la cara y siento que me hubiera gustado tener un tiempo más para aclarar todo con ella, pero ya se dará la oportunidad.

-Y entonces ¿En qué quedamos tú y yo? –Habló al fin Katie apenas Luna desaparece de la escena.

No pierde tiempo y entonces se saca la camiseta, su sujetador es maravilloso pero apuesto a que es mejor lo que está abajo y no sé qué cara tendré pero debe ser de babosa cachonda, me paro y me pongo frente a ella y tampoco pierdo tiempo, me saco la camiseta también y la acorralo contra la muralla fría de cerámica, gime como lo imaginé y ya les dije que no pierdo tiempo así que le quito el sujetador negro con encaje y le sonrío de medio lado agradeciendo al cielo y todos los santos lo que está a punto de pasar y vaya sorpresa, besa como los dioses.


Vaya sorpresa, no folla tan como los dioses.

Pero no me quejo, la hice llegar al orgasmo, me hizo llegar al orgasmo aunque tuve que esforzarme un poco llevando mi mente a otros lugares, tiene un cuerpo precioso y le hice pasar un buen rato, yo con eso soy feliz. Ya habrá mejores.

Lo que sí, estoy agotadísima, los entrenamientos están muy exigentes y follar a una mujer guapa siempre tiene su gasto energético, llegué hace un rato al departamento y Clarke aún no está aquí, tanto trabajo la está cansando pero cuando la veo sé que es de ese cansancio que te deja feliz porque sabes que es por la dedicación y el esfuerzo a algo que amas, como yo en la cancha. Si al final no somos tan distintas. Me volví a duchar llegando al departamento después de pasar un rato con el guapo de Monty y llenarle su comida, soy toda una friolenta y el agua caliente me relaja el cuerpo, ahora me veo al espejo examinando mis ojos que están algo rojos por el cansancio y desato el desordenado moño que me hice para no volver a mojarme al cabello…

-LEXA WOODS POR LA MIERDA. –Vaya, creo que Clarke ya llegó. –Si vas a sacarte la ropa que sea dentro del baño, el piso no es el cesto de la ropa sucia, mujer. –Mejor salgo del baño y ahí está ella, con su ropa de mujer adulta y responsable, pantalones negros algo sueltos arriba y apretados hacia abajo, tacones igual de oscuros y esa blusa suelta, blanca con botones que dejan ver su amistoso busto. –Deja de verme las tetas, cabeza de hormona.

-Ya, lo siento, no es mi culpa que llegues toda así. –Es que no soy ciega.

-¿Toda así? Lexa, así voy siempre, a las entrevistas y al trabajo. –Punto para ella.

-Digamos que me dejó un gusto amargo cierta chica que follé hoy. –Sinceridad ante todo.

-Y entonces llega la tetona de tu amiga y te dedicas a mirarla como tu objeto liberador de la frustración sexual, entiendo. –Puso los ojos en blanco y pateó la ropa del suelo para después sacarse los tacones y caminar al salón. –No estoy de ánimos ni para tu desorden, ni para tus hormonas, mierda, tampoco para tus inciensos Lexa, cuando tenga mi habitación otra vez voy a gastar al menos 5 desodorantes ambientales para sacarle el olor a sándalo.

-Ni que fuera la primera vez que hay aroma a sándalo, Clarke, qué densa. –Había estado algo pesada pero hoy llegó especialmente idiota, vemos a qué nos lleva esto.

-Densa tú y el orgasmo que de seguro fingiste hoy día. –Golpe bajo.

-No lo fingí, lo busqué algo más de lo normal que es distinto y apuesto a que mejor que los que te da tu novio el tal Alex. –Se tiró en el sofá con todo el afán de dejar de escucharme pero al parecer eso la sobresaltó un poquito.

-Primero que todo, no es mi novio, que miedo y no, no hemos follado. –Eso es raro, lo divertido de Clarke es que es una adicta al sexo.

-¿Qué? Quién eres y qué hiciste con la tetona coneja que tengo de amiga.

-Es… no sé Lexa, no se ha dado y así está bien, no quiero solo follar y ya.

-Wow, vas en serio. –Me acerco porque algo me dice que la conversación va para algo más, es raro que Clarke no quiera solo follar y ya, es lo que hacemos, solo follar y ya.

-Ni tanto, qué va. –Se vuelve a tirar cuerpo completo al sillón y de verdad que no quiere hablar de eso, pero con el humor que se trae no sé si es porque es algo insignificante o realmente significante, quiero preguntar porque me entra una duda demoniaca ¿Mientras yo follo pensando en otra, Clarke no folla porque quiere algo serio? ¿Hola, Dios? ¿Qué onda?- ahora saca tu puta ropa de ahí y vístete, no me hables, no me mires, no respires cerca porque el dolor de cabeza me va a matar. –Está más odiosa de lo normal, por qué señor.

-Mejor me hablas tú cuando se te pase lo densa, Clarke, yo también estoy agotada y no te ando gritando. –Eso es verdad, seré una infantil a ratos pero de adulta tengo las responsabilidades, las pocas horas de sueño y las preocupaciones de cualquier trabajador normal, eso sumado al sudor que gasto en el entrenamiento, como que se le olvida eso a Clarke porque no ando vestida de mujer adulta y ugh, ya me enojé

-Ya, deja tu número por ahí y te llamo luego, ahora piérdete. –Chica madura número uno.

-Qué onda Griffin, ve y cómprate un orgasmo mientras recojo mi ropa. –Chica madura número dos.

-Y aprovecha de ordenar tu habitación que parece chiquero, no vives sola, Lexa. –Ahí la roommate mala onda.

-Lo sé, por eso solo tengo el chiquero en mi espacio y no me meto con tus cosas, lo único mío fuera de la habitación es la arena de Monty y jamás huele a mierda, ahora de verdad deja lo densa que insisto, la única con dolor de cabeza y el cuerpo agotado no eres tú.

-Okey Lexa, como digas. -¿Nadie la odia un poco? ¿Sólo yo?

Pues bien, sin nada más que decir me voy a mi habitación a ponerme ropa, obvio después de agarrar toda la que estaba en el piso y dejarla con el resto de ropa sucia, obvio tenía pensado hacerlo solo que después de ducharme pero llegó la bruja adicta al cloro y la limpieza arruinando mi aura de desorden feliz. Todavía estoy medio molesta porque me saca en cara cosas estúpidas, cosas que vengo haciendo hace años, como si no me conociera, vamos.

Y aquí estoy yo ahora, dándome cuenta de que obvio que Clarke me conoce y que obvio le molestan esas cosas, le molestan como siempre, como cada vez que desordeno, como cada vez que algo huele mal, como cada vez que dejo la cocina hecha un desastre o el piso del baño mojado…dándome cuenta también que hoy le molesta igual que siempre, pero que hoy llegó idiota tirándome esas balas venenosas de bruja enclorada porque algo le pasa y no es solo cansancio, no lo justifica, claro que no pero es que soy yo, Lexa Woods, su mejor amiga y cuando se trata de ella todo se justifica para mí.

Así que me paro ya bien vestida y guapa dejando al otro guapo de Monty que tenía sobre el abdomen durmiendo en la cama, se movió perezoso y se acomodó para seguir durmiendo, voy a la puerta de esta bella, ajena y amarilla habitación y al abrirla me encuentro nada más ni nada menos que con una Clarke Griffin.

-Lo siento Lex. –Lo suelta de una y pone una mueca, no es su estilo volver arrepentida y con la cola entre las piernas así que solo la abrazo. –eres la idiota más desordenada y descuidada del universo, te amo así. –Dijo ahora con la cara escondida en mi cuello y sonrío porque ahora se convirtió en ese osito que amo y no odio en lo más mínimo ¿Cuánto duró mi enojo? Menos que Clarke en las clases de cocina y menos que yo ordenando mi ropa, déjenme decirlo mejor: duró la nada misma porque no puedo, no me sale y siempre que algo malo pasa entre nosotras es por alguna razón que debemos solucionar. No por nada somos familia hace casi 7 años.

-Te diría que intentaré cambiar pero sería una mentira y no me gusta mentir. –Se ríe un poco y casi que me devuelve algo de vitalidad. –Perdón por dudar de tu capacidad de conseguir orgasmos, no tienes que comprarlos Griffin. –Disculpas de ida y disculpas de vuelta, lo juto.

-Idiota. –Me empuja soltándose un poco del abrazo maravilloso que le dan estos brazos de acero. –Lamento haberme burlado de tus problemas orgásmicos, pobre de ti y de esa chica.

-Tranquila, la chica lo pasó increíble. –Le guiño un ojo y ahora me da un beso en la mejilla que respondo con uno en la frente.

-Jake Griffin fue a buscarme al trabajo. –Me dice cuando vuelve a acomodarse contra mi pecho y entiendo perfecto, su padre no es santo de mi devoción, no me corresponde a mi contar esos detalles de la vida de Clarke pero solo puedo decir que él y su ex esposa Abby no fueron los mejores padres para mi rubia, el problema es que ella vivió 20 años entre pequeñas mentiras que explotaron cuando vio a su padre con otra mujer en la cama matrimonial de su propia casa, nada muy lindo de recordar, está claro.

-¿Necesitas hablar de eso? Puedo preparar italiano, cenamos juntas que hace días no lo hacemos y te descargas con guapa Lexa.

-No, no te preocupes. –Susurra y se aferra un poco más a mí como diciéndome que no quiere hablarlo pero que necesita a su roble Woods, ella es mi roble también. – No quiero hablar de eso ahora y tampoco tienes que cocinar nada, estás cansada Lex, lo siento.

-No es problema Clarke, si me ayudas no tardaré mucho.

-Mejor pedimos a domicilio, yo pago y tú me das de tus cervezas ¿bien? –Se separó de mí sonriendo sin mostrar los dientes y suspira conteniendo las lágrimas.

-Bien Griffin.


No solo era lo de Jake, pasa que Niylah es una maravilla no solo en la cama, también lo es en el trabajo y a mi Clarke le ha costado un poco seguirle el ritmo a una experta de la empresa, está atrasada con su parte del proyecto y con la cabeza en cualquier parte poco ayuda. Me preguntó por las fechas de las clasificatorias y también por mis enanas de la sub14, se paseó un poco ahondando en el tema Luna que de seguro le genera curiosidad porque hablo poco de mi relación con ella y después de lo que hablamos el otro día asumo más dudas la asaltaron, en fin, hablamos de todo y de nada en lo que duró la cena.

-Debería ir y seguir trabajando. –Me dice ahora tirada con medio cuerpo en la mesa, raro en ella siempre tan compuesta.

-Deberías ir y descansar Clarke, si duermes ahora fácil mañana amaneces al cien por ciento y vuelves a ser la diseñadora gráfica más talentosa de Nueva York.

-Ojalá fuera así Woods. –Suelta una carcajada algo cansada y suspira. –Oye, algo que se me queda en el tintero…

-Dispara rubia tetona.

-Lo del otro día, ya sabes… tú y yo desnudas sin haber… tenido sexo

-Sí ya, el contrato y nuestras normas. –Le pongo los ojos en blanco porque pensé que lo pasaríamos por alto, una no es ninguna.

-Si pusimos normas fue por algo, no quiero que esto se ponga raro, de verdad lo digo. –Tan densa para todo mi amiga. –Lexa no pongas esa cara.

-Okey mira, nos besamos y no tuvimos sexo, esa norma la pasamos por alto…

-Sí y dormidos juntas desnudas también después de la fiesta.

-Ya, esa no cuenta, estábamos más que borrachas, ni siquiera nos acordamos. –Asiente más convencida. –La cosa es que si nos besamos hay sexo, así que básicamente nos falta el sexo, propongo que quede como una deuda que pagaremos la próxima vez que pase.

-¿O sea que esos fueron besos por adelantado? –Me pregunta con gracia levantando una ceja.

-Pues, claro. –Le sonrío triunfante y me doy una palmadita mental en la espalda por mi idea tan maravillosa. Yo soy maravillosa, vamos.

-Mi punto era que no puede volver a pasar Lexie Woods. –Me amenaza con ese tenedor demoniaco. –Pero me parece un buen trato.

-Entendido y anotado abogada del amor, besos y sexo 2x1 siempre, ofertón del año, –Se ríe la muy tonta y con una sola mirada entiendo que debo recoger la mesa para que ella lave y luego yo guarde todo. Sí, soy una esclava porque si fuera por mi dejaba los platos sucios tirados.

-Jamás pensé que podríamos hablar de eso con tanta naturalidad.

-Y yo que creía que te ibas a poner paranoica después de la primera vez, me sorprendes Griffin, además de ser una experta en cubierto del sexo lésbico resultaste ser más relajada de lo que pensé.

-Somos polos opuestos Woods pero al final sexo es sexo ¿no? –Ya parece que el sexo es sexo se volvió en nuestra frase favorita, voy a pintarla en la puerta de entrada con lo que me sobró de pintura amarilla. -Si no fuera así por este departamento no habrían pasado tantos hombres guapos, y no, no soy una experta, idiota.

-Cariño, hombre y guapo no deben ir en la misma oración, ah pero claro que se te da de maravillas Griffin, no cualquiera toca coño ajeno con tanta dedicación. –Le guiño un ojo y me escondo en la cocina con los platos sucios antes de que me saque uno que otro pelo, lo siento bebé Monty pero anda una loca suelta y ahora te las apañas solo.


-Hm ¿Salsa favorita?

-Bolognesa.

-Correcto, tu turno.

-Veamos, ¿posición sexual favorita?

-Que sucia Griffin. –Me golpea el costado. –Bien ¿hétero o lésbica?

-No soy experta en posiciones lésbicas Woods, hétero.

-El misionero y déjame darte un bonus, te encantan lo que amo llamar el Blue Cowgirl, tú arriba claro.

-Ay Lexa por dios cállate. –¿hm? Oh, es que de vez en cuando estamos aburridas y empezamos a jugar el cuánto sabes de mí, en general empatamos a menos que preguntemos algo demasiado rebuscado. Ahora estamos tumbadas en mi cama, en la pieza que ahora es de Clarke una al lado de la otra mirando el techo, ya sé, ya sé, no es el mejor panorama para dos chicas de casi 26 y 27 años.

-¡Pero si es verdad! Cada que puedes te pones sobre mí, entre mis piernas, me levantas una y comienzas a frotar tu co…

-¡Que te calles! –Se ríe nerviosa y se tapa la cara con las manos. –Demasiado detalle y sí, el misionero, punto para ti.

-Oh vamos, dos puntos por el extra, asume que te encanta.

-No Lexa.

-Clarke Griffin. –Le digo falsamente molesta levantando mi cabeza para mirarla mejor.

-Lexa Woods. –Me dice desafiante la muy idiota.

-Di la verdad ¡te gusta frotarte contra mí!

-Si lo dices así suena horrible Woods, cállate. –Intenta pararse pero la detengo tirándome sobre ella intentando lamerle la cara.

-¡Para, cerda!

-¡Admítelo Clarke Griffin!

-¡No! –Forcejea medio riéndose y haciendo que me entre la risa también. –Lexa aleja esa cochina lengua de mí ahora mismo, además… la tuviste en el coño de una desconocida esta tarde, ¡Lexa!

-¡Bien que pasa por tu coño sabiendo que el tuyo ha sido tocado por penes asquerosos!

-¡No tiene nada que ver!

-¡Claro que sí Griffin! –Me acomodo a horcajadas sobre ella acercándome más a su cara para lamerla asquerosamente como sé que odia. –Te encanta, vamos.

-No me encanta nada de lo que tenga que ver contigo. –Me contesta con los ojos entrecerrados, desafiante la ninfómana.

-¿Ah no? –La desafío de vuelta sin soltarle las manos.

-Absolutamente nada. –Entonces me entra el diablo al cuerpo y no respondo de mi, aprovechando la posición empiezo a mover las caderas lentamente mientras le sonrío aún más desafiante que antes y me acerco, no su cachete para lamerlo, si no a su cuello para lo miso ¿la diferencia? Sé lo que le gusta que le pasen la lengua por ahí, cochina –Como dije, no me encanta nada que tenga que ver contigo. –Soltó con una voz demasiado ronca y comenzando a moverse conmigo.

-Eso está por verse, Clarke Griffin.

Bajé mi lengua a entre sus pechos haciéndola gemir bajo sin soltar sus manos, ella forcejea pero no lo suficiente porque sé que ha perdido un poquito las fuerzas, admítanlo ustedes también, tampoco se resistirían a Lexa Woods, es que ahora se está concentrando más en mover las caderas buscando obvio un poquito más de contacto, ella no obtiene mucho, yo me froto contra su vientre aunque la ropa me dice a gritos que quiere salir volando del lugar.

-Lexa. –Gime mi nombre y eso si que me pone a mil.

-Clarke. –Le susurro lo más sensual que puedo lamiendo su pezón por sobre la ropa, como lo he dicho antes, es por amor al arte.

-Tenemos… una deuda pendiente. –Dice muy, demasiado ronca y ya no respondo de mi.

Le suelto las manos solo para poder sacarle la camiseta y vaya sorpresa, no lleva sujetador bajo el pijama cosa que me deja la boca seca porque vaya tetas se gasta esta mujer, esos pezones rosados me llaman, me gritan, me ruegan y no puedo seguir haciéndome la tonta, voy a ellos con mi lengua, uno primero, luego el otro, la dueña de estas delicias gime fuerte y lleva sus manos a mi trasero, acariciándolo suave pero sensual mientras que ellos se ponen duros al primer contacto, como piedra. Lamo, muerdo, succiono, chupo con ganas cada vez un poco más desesperada y masajeo el pecho que no estoy atacando con mi boca. Clarke busca con calma el botón de mi pantalón y en un movimiento relativamente rápido me acomodo a su lado para sacármelo, de paso ella me quita la polera de tirantes y se pone sobre mí, como le gusta, ahora es ella la que se frota contra mi cuerpo, contra mi muslo ahora desnudo y me muero por sentirla sin nada de tela.

La rubia que tengo sobre mí va a mi boca con la suya y nos damos de esos besos hambrientos pero suaves que se dedican a recorrer la boca de la otra persona con calma, usando juguetona la lengua, explorando cada rincón y sin perder tiempo, mordiéndonos los labios, gimiendo una contra la otra, en fin, saboreándonos deliciosamente, como me gusta.

Sus manos van a los tirantes de mi top deportivo y lleva su boca a mis hombros lamiendo, dos segundos pasaron y ya está en mis pechos que sacó por sobre la ropa interior, los disfruta y me encanta que los disfrute, los chupa y santo cielo como me encanta lo que hace, su boca caliente, sus manos ansiosas por querer tocarlo todo, una de ellas viaja sobre mis pantaletas y acaricia donde quiero que me toque pero por sobre la tela, nunca dejando de lamer mis pezones duros como roca, mi clítoris palpita expectante por que pase su mano directa a mi piel sensible pero no lo hace, me caliento más por la anticipación, juega con mis pantaletas, juega con sus dedos y me hace sonreír de lo caliente que estoy. Cada vez me sorprende más esta chica tan pero tan heterosexual.

-Tócate, Lexa. –Me pide y me descoloca un segundo pero me pone bien a mil que me lo pida.

Lo hago, bajo mi mano a mi clítoris y lo siento realmente mojado, ella se separa un poco y la veo mientras yo me masturbo justo como me encanta, ella se termina de desnudar frente a mí, me mira con expresión lasciva y se muerde el labio, santo cielo.

Será pesada, enojona, estirada a veces pero también puede ser de lo más sexy que hay.

Apuesto lo que quieran que se mueren por una mejor amiga como Clarke ¿eh? Envidiosos todos y envidiosas todas.

Acerca sus manos a mis piernas y me dice que no pare, me dice casi en un ruego que lo haga más fuerte y puedo sentir como mis dedos se empapan el doble ¿qué hizo ella? Mientras yo me tocaba bajo las pantaletas, ella las retiró lentamente con cuidado descubriendo poco a poco mi mano en mi propia humedad, ambas gemimos cuando ella separó los labios sutilmente como hambrienta de mi, sé que quiere probarme, sé que quiere hacerme sentir delicioso con su boca pero vamos a ir tranquilas, quiero que se relaje porque la noto con duda.

-Clarke. –Gimo y ella de inmediato me mira ahí tan desnuda y deseable arrodillada en la cama a centímetros de mí. –Fóllame. –Le ruego. –Con los dedos, fóllame. –Repito y no duda en llevar su mano a mi entrada, jugando con ella y yo no paro de tocarme, noto como repara en el movimiento de mis dedos y me doy cuenta de cuánto le gusta que mi clítoris se mueva de esa forma, se acerca a mí y me besa con ganas mientras lentamente entra con sus dedos, primero uno o dos centímetros que retiró al instante haciéndome gemir, luego un poco más repitiendo el movimiento, haciéndome respirar con dificultad, sé que no voy a durar demasiado con ella dentro y la miro con ruego. Entra en mí completamente con sus dedos y me siento tan llena que suelto un gemido muy fuerte, bombea con ganas y no para de besarme.

-Córrete para mi, Lexa. –Me susurra y eso más una leve curvatura de sus dedos bastó, empapé sus dedos, los míos también y gemí con muchísimas ganas. Tomé su mano y como pude la llevé a mi boca para lamer sus dedos mientras ella hacía lo mismo con los míos, demasiado erótico para ser verdad.

Si todas las inexpertas son como Clarke, quiero 10 a domicilio, gracias.

-¿Entonces nada de lo que tiene que ver conmigo te encanta? –Le digo después de calmarme un minuto, esta ninfómana rubia con curvas de miedo tendrá que aceptar y dejar de ser tan terca.

-No. –Dice la tonta, no les digo yo. –A ti te encanta lo que te hago.- Ríe triunfante porque sabe que me folla como me gusta, sabe que me mira como me gusta que me miren, sabe que este orgasmo que acabo de tener fue todo menos fingido o forzado.

-Ya verás, ya verás. –Le susurro y luego lamo el lóbulo de su oreja, lo muerdo y froto mi pierna contra ese coño que tiene, ese que me grita para que me lo coma. –Te encanta, sabes que sí. –Y ahora ella solo sonríe excitada moviéndose contra mí, buscando ese roce.

No pierdo tiempo y la tumbo de espalda, me recuesto sobre ella y ambas gemimos al sentir nuestros cuerpos desnudos y completamente pegados, no dejo de moverme para frotarla, ahora algo más suave. La beso, los labios, el cuello, más cuello, los labios otra vez. Ahora bajo, sus pezones, alrededor de ellos, paso mi lengua, aprieto con mis dientes y sigo bajando. Beso su obligo y le causa algo de cosquillas, dibujo círculos con mi lengua amasando sus pechos con mis manos.

-Sigue. –Me ordena y yo que soy obediente, cuando me conviene obvio, voy a su monte de venus y lo muerdo suave mirando a esa rubia a los ojos, aunque me cuesta vamos, con esas dos montañas la visual se corta un poco, no es que me moleste. Guiño.

Gimió tan ronco que casi me corro de solo escucharlo, esos gemidos roncos me vuelven a lo menos, loca, Clarke era más que esos gritos chillones, lamento haber pensado lo contrario, mi error, y pedazo de error.

Acaricio su entrepierna lamiéndome los labios lista para comerme todo ese fluido que empapa su coño, delicioso. No puedo esperar más y sé que ella tampoco, me acerco lenta pero segura y lamo su clítoris con toda mi lengua, gemimos al unísono y sigo, lamiendo, chupando, gentil pero con decisión, me gusta saborear y llenar mi boca, que ella esté tan caliente ayuda muchísimo porque chorrea y me la como con ganas. Cuento corto, un grito de Clarke con lo que obvio, fue un orgasmo por un profesional sexo oral.

-Estás sudada, Griffin ¿Sigues con que no te encanta lo que te hago?

-Idiota. –Mira para otro lado mordiéndose el labio y ya, si ahora la pillow princess no lo acepta tendré que sacar a lucir lo que me he estado guardando. –Ven acá.

Insaciable, solo así la puedo definir ahora porque la forma en que me está comiendo la boca es como si no hubiera tenido sexo en años, cambiamos posiciones y se sienta a horcajadas sobre mí, me muerde el labio con fuerza haciendo que sangre pero por esa cara de depredadora que tiene estampada sé que le importa una mierda y para qué negarlo, aún tengo su sabor en la boca y lo metálico de mi propia sangre solo me recuerda que estoy teniendo un muy buen sexo. Agita su cabeza tirando todo su cabello a un solo lado y oh mierda, santo cielo, es una imagen demasiado erótica sumado a que se muerde su propio lado y me sonríe de medio lado ¿dónde está la mujer nerviosa por probar nuevas cosas? Si esta parece sacada de una porno buenísima.

-Quiero probarte, Lexa. –Me susurra al oído y otra vez, el saber que conmigo será la primera vez que lo haga me calienta hasta los huesos. –Enséñame. –Me susurró otra vez y lamió esa piel sensible bajo la oreja, está bajando mientras deja besos bastante castos considerando la ocasión, abro las piernas más por inercia que por otra cosa, apenas llegó donde ambas queremos que ella esté y entonces se me enciende una luz de genio.

-Clarke, recuéstate.

-Pero Lexa…

-Shh, yo también lo quiero, cariño. –Me incorporé para besarla y calmar esa cara descolocada que me puso. –Recuéstate. –Y es que vamos a hacer esto más interesante. Ya recostada ahí bien dispuesta, pongo mis rodillas a cada lado de su cabeza. -¿Buenas vistas, Griffin? –Me mira con esos ojos que apenas tienen azul ahora y sé que le encanta porque vamos, me tiene a toda su disposición.

-Dios, Lexa. –Susurra pasando sus manos a acariciar mi trasero acariciándolo. –Mierda, Lexa. –Oh sí que le encanta.

-Hazlo Clarke, no tengas miedo, déjate llevar.

-Bien. –Susurró y sentir su aliento contra mi clítoris fue toda una corriente eléctrica. Pasó su lengua una vez, tímida y yo me retorcí un poco, ahora otra vez, pegando más su boca a mí. –Mierda, mierda. –Y me cuesta entender un poco que pasa por su mente, tal vez siente que es dem….oh dios, comenzó a lamer y chupar con ganas, enganchó sus brazos con mis piernas y me pega más a ella como si el contacto fuera poco, siento como deja entrar su lengua entre mis labios, llevando su saliva y mis fluidos hasta mi clítoris y vuelve a chupar, no, no es la lengua más experta pero recuérdenme preguntarle si realmente no había hecho antes, mi clítoris en su boca, como su lengua juega con él, la manera en que presiona los labios de mi vagina con los de su boca, la forma en que estoy moviendo mis caderas y apoyando mis manos en la cabecera de la cama.

-Eso Clarke, eso es. –Y ella sigue, sigue y ahora pasa su lengua con más orden, toda su lengua jugando, luego solo la punta moviéndose rápido, otra vez sus labios entran en acción y me está volviendo loca sentir el sonido de su boca contra mi coño empapado.

-Estás chorreando Lexa. –Y eso es verdad, su voz fue tan sensual que me retuerzo más. –Recuéstate. –Se separó de mi para hablar y es realmente frustrante dejar de sentir el calor de su boca. Me recosté y sin dejar pasar un segundo se hunde entre mis piernas con todo el peso de su cabeza contra mí, agarro las sábanas intentando alargar el momento porque está siendo delicioso, los besos que me da son el cielo y obvio su lengua sabe cómo moverse, santo cielo que sí sabe.

-Oh dios…. Clarke… hmm. –Sin rechistar me penetró con dos dedos, bombea, adentro, afuera, adentro, afuera, una y otra y otra y otra vez, sin dejar de darme placer con esa boquita como si mi clítoris fuera el dulce más sabroso, entró con tres dedos –¡Mierda Clarke! Oh sí… Clarke –Mis gemidos retumban en toda la habitación y con una suave curvatura de esos deditos dentro de mi vagina me corro en su mano. –Eso fue…

-Increíble.


-¿Esperas a alguien? Son como las dos de la mañana Lexa. –Cómo pasan los minutos y las horas, recién terminamos de recuperarnos de mi cuarto y su tercer orgasmo, acaban de tocar el timbre y obvio que no espero a nadie, le diré eso.

-Obvio que no espero a nadie.

-Ve a abrir y de paso me pasas las bragas y una camiseta. –Y como ya les dije que soy una esclava, más aún después de cuatro orgasmos, me paro, le tiro su ropa, me pongo la mía y me dispongo a abrir la puerta esperando que no sea un asesino en serie.

-Hola Lex. –Esos ojos, esa boca, ese cuerpo y ese orgasmo que tuve pensando en alguien más.

-¿Kate?

-Katie, preciosa. –Bueno, estuvo cerca. -¿Estabas ocupada cariño? –No será asesino en serie pero parece psicópata calenturienta, ni siquiera se molestó por el cambio de nombre.

-¿Qué haces aquí?

-Vine a verte, quedé con ganitas de más Lexa Woods. –Oh no, me sonríe y es encantadora, encantadora y realmente extraña.

-Pero cómo mierda sabes dónde vivo.

-Esos son detalles ¿Me dejas pasar? A menos que te guste hacerlo en el pasillo. –Se está mordiendo el labio y me recorre con la mirada. Ayuda, ayuda, ayuda.

-Katie no creo que tú debas estar acá, es que…

-¿Lexa, cariño quién busca? –Aparece Clarke agarrándome por la cintura, se hizo una coleta y salió así sin más en bragas y la camiseta.

-¿Tienes novia? –Pregunta la chica esa Katherine algo molesta pero con una sonrisa aún, perturbador.

-Claro que tiene novia ¿Tú quién eres? –CLARKE ERES LA PUTA AMA, yo solo sonrío.

-Katie, la que se folló a tu novia esta tarde. –Le dice intentando picarla y me aguanto la carcajada.

-Katie, verás, Lexa y yo estábamos en medio de una genial noche de sexo, puedes irte.

-Acabo de decirte que me follé a Lexa esta tarde ¿Y tú te la quieres seguir tirando? –Y sí, todo esto pasa en la puerta de nuestro departamento y el pasillo del edificio.

-Lexie mi amor ¿es cierto lo que ella dice? –Me mira Clarke moviendo esa coleta y con una sonrisa enrome.

-Claro que no, bebé. –Le sonrío de vuelta con un CLARKE ERES LA PUTA AMA brillando en la frente.

-Le creo. –Le dijo la rubia tetona a Karla y me estampa un beso en la boca que me dejó loca y de seguro calentó a Karol. –Ahora sí puedes irte. –Y que Clarke no quita la sonrisa de la cara, toda una profesional.

-No, no, tú no entiendes niñita, Lexa y yo tuvimos sexo, tú novia me folló como perra en celo en los camarines de…-Clarke no la deja terminar porque me muerde el lóbulo de la oreja, me lame el cuello y me busca los labios para volver a besarme.

-Te espero en la cama amor. –Dice en un susurro lo suficientemente alto para que Kimberly escuche y se contonea tan sexy como es ella camino a la habitación, yo babeo por lo caliente, es obvio.

-Lexa no puedo creer que…

-Adios Kendall. –Empiezo a cerrar la puerta ante su mirada de total desconcierto y antes de terminar de cerrarla, saco la cabeza hacia el pasillo y bueno… -Lamento no haberlo dicho pero… ¿ese orgasmo que tuve hoy en la tarde? Lo tuve pensando en otra. –Susurre y le guiño un ojo.

-¡QUE SOY KATE MALDITA SEA! –Grita golpeando la puerta, despertando a algún vecino supongo y ahora sale Clarke riéndose a carcajadas.

-Me debes una, Alexandra. –Me apunta con esos dedos sucios que tiene.

-Y grande Clarke, gracias. –Oh dios, eso estuvo bueno. –Ah y… ¿esos besos de la puerta? Existe un contrato entre nosotras Griffin.

-Ya ven a la cama. –Se sacó la camiseta y en bragas se tiró sobre las sábanas como gritándome fóllame Lexa.

Y acabo de darme cuenta; Monty se cagó en la alfombra del salón.