Autor: Elpin

Traductora: nekoumori

Disclaimer: Harry Potter no me pertenece. Esta historia ha sido escrita para pasar el rato únicamente y nadie saca beneficios monetarios.

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Harry recuperó la consciencia tan lentamente que ni siquiera se dio cuenta de ello. No fue hasta que empezó a reconocer los imágenes que estaba viendo en su mente que recuperó la coherencia.

'Ron', fue su primer pensamiento. El siguiente se perdió entre el lío de imágenes y emociones que se arremolinaron dentro de él. Se sentía tan sobrecogido que jadeó y se agarró de la suave tela en la que estaba tumbado. 'Ron ya no está.' Aunque Harry no estaba completamente seguro de qué era la cosa por la que Ron había caído, sabía que no iba a volver. Ron estaba muerto. Y justo entonces no importó lo que había pasado, lo que Ron había dicho y hecho durante los últimos meses. Todo lo que Harry podía recordar eran momentos antes de eso, y la boca abierta de Ron mientras estaba a punto de gritar, el cabello rojo desapareciendo tras el velo. Sintió unos fuertes brazos rodearle, aguantándolo, y la voz de Sirius en su oreja, diciéndole que Ron ya no estaba.

"¿Harry?" Una voz suave, a penas más que un susurro, le llegó. Abrió los ojos de golpe. El blanco de la Enfermería le hizo cerrarlos de nuevo con fuerza. "¿Harry?" Repitió la voz con más ímpetu. Reconociéndola, Harry hizo un esfuerzo para ver. Hermione estaba sentada al lado de su cama, con los ojos hinchados. Lucía peor de lo que Harry la había visto nunca. Seguramente no había dormido nada, y parecía que había pasado la noche llorando. "Harry." Susurró de nuevo, con la voz llena de dolor. Bajó la cabeza y se cubrió la cara con las manos, sollozando histéricamente. Parecía tan frágil entonces, nada como la fuerte Gryffindor que Harry conocía. Sabía que debería decir algo para reconfortarla, pero no le venían las palabras. Sus emociones estaban tan emborronadas y confusas que tenía náuseas.

"Sr. Potter." De repente Madam Pomfrey estaba encima de él, blandiendo su varita sobre él como siempre como si solo tuviera una herida más a causa del Quidditch. Hermione intentó recomponerse, y Madam Pomfrey no le prestó nada de atención, algo que estaba muy fuera de su forma de ser habitual. Normalmente la primera cosa que hacía era echar a los visitantes de Harry. "Parece ser que esta vez no te ha pasado nada grave. Solo una contusión y una muñeca fracturada, pero ya me he encargado de eso. El Director quiere verte."

"¿El Director?" Harry pestañeó. Pomfrey le ofreció una sonrisa extraña y aliviada.

"Si, el Director Dumbledore ha vuelto. Aparentemente Voldemort apareció justo después que quedaras inconsciente y el Ministro lo vio. Por otro lado, Umbridge parece haber desaparecido." Dijo ella y luego hizo marchar a Hermione y cerró las cortinas alrededor de la cama para que Harry se pudiera cambiar de ropa. Hermione ya no estaba cuando salió y fue hacia el despacho del Director.

Andar por los pasillos de Hogwarts le daba a Harry un sentimiento amargo, acompañado de tristeza y un gran anhelo por los días pasados. Días en los que Ron no era estúpido y Harry aún era feliz fingiendo ser hetero. Era raro, suponía Harry, desear volver a unos días donde la amenaza de Voldemort era tan grande como hoy, pero en la mente de Harry tomaría cualquiera de esos días sobre el día en el que estaba, incluso pensar que Sirius era un asesino o que estaba loco porque estaba oyendo voces. Volver a Hogwarts no le traía alegría, y darse cuenta que realmente no tenía nada parecido a "esos viejos, buenos tiempos" de los que hablar hacía que Harry se sintiera como si le hubieran arrancado el corazón y lo hubieran tirado al velo junto a Ron. Su vida entera era un problema tras otro e incluso sus memorias de risas con Ron y Hermione estaban algo corrompidas a causa de lo que Ron le había hecho.

Harry paró en medio del pasillo, unos metros a distancia de la gárgola. Se quedó quieto solo respirando por un momento. Los retortijones en su estómago estaban empeorando. No podía pensar en Ron sin la cara de asco en su cara mientras pateaba a Harry, y al mismo tiempo pensar de ese modo hacía sentir horrible a Harry. Solo quería estar triste porque su amigo estaba muerto, pero ni siquiera podía hacer eso bien. Respiró profundamente y fue hacia la gárgola. Se apartó de su camino sin contraseña y Harry subió al despacho.

"Esto es una locura." Dijo Harry. Después de oír la explicación sobre el velo, o algo tan cercano a una explicación como se podía, y que luego le contaran sobre cierta profecía, Harry se sentía ligeramente catatónico en el momento. Aun así, el momento pasó en un instante, y Harry saltó a sus pies, mirando mal a Dumbledore, sintiéndose preparado para gritar o explotar.

"Ahora ves por qué tenía que asegurarme que volvías con tus parientes cada año, Harry." Dijo Dumbledore tranquilamente. "Lo siento si no te trataban bien, y lo siento mucho por tu pérdida." Algo dentro de Harry se rompió en ese momento. ¿Lo sentía por su pérdida? No pudo evitarlo, se echó a reír. Dumbledore levantó las cejas sorprendido.

"Te gusta pensar que lo sabes todo, ¿verdad?" Preguntó Harry sarcásticamente. "Pero no sabías esto. Ron es la razón por la que fui expulsado." Ahora Dumbledore parecía realmente en shock y Harry se sintió lúgubremente satisfecho. "Ron, Seamus y Dean se inventaron las acusaciones después de darme una paliza. Si no fuera por Snape-" Harry se cortó a si mismo. No quería hablar de ello. Dumbledore parecía triste de nuevo, ¡como si le importara! Harry no sabía quien debería disgustarle más, Dumbledore o él mismo. ¡No quería pensar en Ron como una mala persona, y aun así no podía parar! Ahora esa esa loca profecía le estaba fastidiando el cerebro aún más. Se giró y salió cabreado del despacho.

Severus miró a Harry gritando al Director y estuvo secretamente impresionado, pero también se sentía mal por Harry. Decidió ayudar un poco al chico. En realidad no había duda en la mente de Severus que iba a hacer todo lo posible para ayudar a Harry, aunque fuera indirectamente. Sabía que Harry casi había sido un Slytherin, y ahora era tiempo de despertar a la serpiente durmiente.

"Potter." Dijo suavemente mientras se apartaba de las sombras. Harry paró de repente en medio del pasillo, mirando a Severus con sentimientos encontrados.

"Profesor Snape." Saludó con un pequeño movimiento de cabeza. "Supongo que debería pedir disculpas." Empezó, bajando la cabeza y mirando el suelo. Severus se le acercó más.

"¿Por qué'" Preguntó Severus apaciblemente. Harry levantó la vista y lo miró por entre el flequillo.

"Por toda la maldita aventura Gryffindor en la que te metí... Dumbledore dice que ya no puedes ser un espía. Yo... realmente lo siento mucho." Harry se estaba mirando los pies y por un momento Severus quiso regañar al chico por su estupidez, pero no podía, porque sabía. Conocía a Harry y sabía cada razón por la que Harry había necesitado ir a ser un héroe. Sabía cada traza de remordimiento por la que Harry había pasado y sabía por cuánto tiempo Harry se culparía a si mismo por la muerte de Weasley: tanto tiempo como con la muerte de Diggory… para siempre.

"No fue tu culpa." Se escuchó decir Severus. La cabeza de Harry se levantó y miró confuso a Severus, quien suspiró. Harry no iba a ser convencido por él, de entre todo el mundo. Mejor empezar a trabajar. "Creo entender que Dumbledore te ha informado sobre la profecía. ¿La has oído entera?" Harry asintió y apartó la mirada de nuevo. A Severus le gustaba pensar que sabía cuan rápido estaba latiendo el corazón de Harry solo con pensar en ello. Snape estaba un poco inseguro de cómo seguir. Harry era, después de todo, un Gryffindor de corazón, y la sutileza seguramente no funcionaría. "¿Te das cuenta que tú eres el único que lo puede derrotar?"

"¡Por supuesto que lo sé!" Escupió Harry, asesinando a Severus con la mirada. "Es bastante difícil de ignorar ese pequeño retazo de información. No soy jodidamente estúpido-"

"Eso no es lo que quería decir." Interrumpió Severus tranquilamente antes que Harry pudiera empezar a despotricar. "Simplemente quería señalar que el mundo mágico te va a deber una deuda de gratitud que seguramente nunca van a poder pagar…" Los ojos de Severus travesaron los de Harry y bajó la voz hasta un oscuro susurro. "Podrías fácilmente conseguir parte del pago por adelantado." Antes que Harry pudiera abrir la boca para nada más que mirarse a Snape boquiabierto, Severus pasó al lado del chico y se fue por un pasillo secreto hacia las mazmorras. Con algo de suerte Harry iba a escuchar su consejo esta vez.

Harry miró la espalda del Maestro de Pociones, boquiabierto. En el momento en que Harry se había dado cuenta que era Snape quien había en las sombras se había relajado y se alivió que el hombre estuviera bien. ¿Pero qué acababa de pasar? De nuevo, Snape había sido la mar de … decente, por un hombre que solía torturar a Harry con cada palabra… más de una manera diferente, pero ahora Snape parecía casi estar intentando ayudar. Había llevado a Harry al Ministerio, había luchado contra los Mortífagos, y había dejado su posición como espía. Snape era definitivamente diferente. Harry consideró brevemente bajar a las mazmorras y preguntarle a Snape sobre la pomada que nunca recibió… pero a lo mejor no era la mejor idea, por el momento. Harry se giró y fue de nuevo al despacho, cuidadosamente planeando como usar esa 'deuda' de la que Snape hablaba para tomar ventaja de ella. Se sentía muy… Slytherin, pero al fin y al cabo no era una mala sensación, concluyó Harry.

"Harry, sé razonable." Intentó Dumbledore de nuevo, pero Harry le cortó.

"Necesito entrenamiento, Director. Estar en Privet Drive es suicidio a estas alturas, y siempre y cuando los Gobernadores no reviertan la expulsión necesito algún lugar en el que estar. Grimmauld Place es ideal." La voz de Harry era firme, sin dejar lugar a discusiones. Ya había aludido al hecho que se iría al mundo muggle él solo si lo mandaban con los Dursley. Dumbledore parecía exasperado, y Harry reprimió la sonrisa ladeada que quería mostrar. ¡Podría besar a Severus Snape! Bien, podía hacer mucho más que besar al hombre, pero era un buen comienzo…

"Entiendo tu reluctancia a volver allí, Harry, pero realmente es el lugar más seguro. No había planeado que irías a luchar con Voldemort hasta que fueras mucho mayor. Por eso no quería que supieras sobre la profecía. Tu niñez-"

"Con todo el respeto, señor, mi niñez ha sido inexistente hasta ahora. Necesito una varita sin registrar y vivir en Grimmauld Place donde el Ministerio no me va a poder encontrar. Necesito entrenar y necesito vivir en algún lugar donde tenga la oportunidad de ser feliz, solo por un momento por lo menos, antes que Voldemort me atrape." En algún lugar en lo profundo de las mazmorras el corazón de Severus Snape se apretó ante el apasionado discurso. ¡Si Albus no le decía que sí iba a subir personalmente y estrangularlo!

"Muy bien." Dumbledore suspiró. Dos espíritus se animaron considerablemente. Harry sonrió aliviado. "Aunque debo pensar más en lo de la varita. No estoy seguro de que sea una buena idea. Si me disculpas, tengo muchas cosas que poner en orden." Harry reprimió su respuesta al ser echado tan de repente, y al final se fue sin decir una palabra más. Negarle la varita era solo Dumbledore tratando de demostrarse que podía seguir manteniendo el control. Dumbledore era un buen hombre, el único problema era que él definía qué era lo bueno, y si no estabas en su lista no tenías derecho de cuestionarle.

Por lo menos iba a vivir con Sirius. Harry quería encontrar a Hermione y hablar con ella, pero no quería que se echara a llorar por Ron de nuevo. Necesitaba aclarar su mente. Deseaba tener su libreta y lápiz. Posiblemente no iba a ver Hogwarts en mucho tiempo.

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Hermione estaba en la biblioteca, su santuario. El único lugar donde normalmente encontraba la paz, pero no ese día. Para nada. Sentía que ya no podía llorar más.

"Granger." Una voz invadió sus pensamientos. Levantó la mirada y vio a Malfoy. Lucía igual que siempre, como si nada fuera de lo normal hubiera pasado. Todo estaba mal, decidió Hermione. Nunca antes había deseado con tanta fuerza haberse quedado en Hogwarts y tomado los TIMO (1) en lugar de ir al Ministerio. Todos los demás alumnos habían ido a casa esa mañana, pero ella se había quedado para asegurarse que Harry se despertaba. Aparentemente Malfoy se había quedado también.

"Por favor, déjame sola." Dijo en ella en voz baja, apartando la mirada y concentrándose en uno de sus libros favoritos en la estantería a su izquierda. Lo podía discernir fácilmente entre todos los libros grises casi idénticos.

"Lo haré. Solo quería decir..." Dejó la frase sin acabar hasta que ella lo miró. "Lo siento por tu pérdida." Parecía sincero, sus ojos brillaban con extraña intensidad. Hermione negó con la cabeza, sollozando una vez.

"Ya no éramos amigos." Dijo ella suavemente. "Él... él estaba siendo tan horrible con Harry..."

"Lo sé." Dijo Malfoy. "Pero aún así puedes estar triste." Algo en esa frase hizo que Hermione se mirara bien al rubio delante de ella, y sonrió tristemente.

"Gracias." Dijo ella. Malfoy asintió, y luego se fue. El silencio que dejó tras de si era asfixiante, y de repente Hermione no quería estar sola para nada. Se levantó y corrió tras él. Lo encontró al final del pasillo. "Malfoy espera." Él paró y se giró, con la cara inexpresiva.

"¿Si?"

"¿Por qué estás aquí todavía?" Preguntó Hermione con curiosidad. Malfoy levantó una sola ceja, esa simple expresión era obviamente una respuesta automática ante preguntas estúpidas.

"Por que no puedo ir a casa." Dijo simplemente. Ante el ceño fruncido de Hermione elaboró. "Mi padre puede haber huido tras el duelo con Severus, pero todos sabemos que estaba allí. Si doy un paso fuera de Hogwarts soy hombre muerto. No va a hacer nada oficial, como hacer que los Gobernadores me expulsen, pero eso es solo porque no quiere que nadie escurdiñándole en este momento. Dumbledore me deja quedar aquí por ahora. A lo mejor después podré ir al Cuartel General de la Orden." Hermione estaba intentando con todas sus fuerzas no quedarse con la boca abierta.

"Y él..." No acabó la frase. La otra ceja de Malfoy se levantó.

"¿Qué?" Preguntó, con una pequeña sonrisa ladeada en los labios. "¿Confía en mi? Ha confiado en mi desde el fin de semana en el que no estuve. ¿Te acuerdas, cuando pensabas que estaba aprendiendo secretos de Mortífago?" Hermione no pudo evitar sonrojarse. Eso es exactamente lo que había pensado, pero con Malfoy luchando contra los Mortífagos en el Ministerio, difícilmente podía haber dudas sobre sus alianzas.

"Lo siento mucho por-"

"Por favor," La cortó Malfoy con un gesto. "Todo el mundo pensó que me había ido con mi padre. Eso era lo que quería. El hecho es que me fui y quedé con Dumbledore. Me dio una poción de la verdad... muy potente y me prometió que si algún día necesitaba protección me ayudaría. A cambio le dije todo lo que sabía sobre las actividades de los Mortífagos y sus nombres."

"Oh." Dijo Hermione patéticamente, habiéndose quedado sin palabras. ¿Malfoy había hecho todo eso hacía más de un mes? Y ella había sospechado de él durante todo ese tiempo. "Lo siento." Repitió. Malfoy se encogió de hombros, luciendo pensativo.

"¿Sabes dónde está Potter? He estado pensando en tener unas palabras con él."

"¿Sobre qué?" Preguntó Hermione frunciendo el ceño. Realmente no quería ver a Harry de nuevo. Eso sería triste e incómodo.

"Puede que tenga algo que le sea útil." Repitió Malfoy misteriosamente. La miró un momento y sus ojos se suavizaron. "Pero puedo esperar si preferirías... ¿ir a pasear?" Señaló los patios soleados por la ventana. Por un momento Hermione intentó considerar todas las razones por las que no debería ir a pasear con Draco Malfoy solo porque estaba en el mismo bando que ella. Pero entonces le dijo a su cerebro que se fuera a freír espárragos por una vez y decidió que quería pasear y no pensar.

"De acuerdo." Dijo ella, sonrojándose cuando Malfoy extendió el brazo como un caballero con una señorita. Había visto a Pansy Parkinson ser guiada de ese modo, junto con otras chicas de Slytherin y sus parejas. Era la única cosa que envidiaba de las chicas sangre-pura y sus viejas tradiciones porque, puestos a decir la verdad, ella era una romántica de corazón. Malfoy levantó una ceja esperando y ella se sonrojó aún más antes de envolver su brazo con el de ella. Empezaron a andar a paso lento. Malfoy empezó a hablar sobre las peligrosas escaleras que los Slytherin no tenían que soportar tan a menudo como las demás casas y Hermione sintió la necesidad de señalar el largo camino entre las mazmorras y la biblioteca. Malfoy le dio ese punto y pronto estaban hablando sobre nada en particular, cosa por la que Hermione estaba muy agradecida.

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Notas de la traductora:

(1) TIMO: son los primeros exámenes oficiales que hace el Ministerio de Magia a los jóvenes magos en su quinto curso en Hogwarts. En inglés se les llama OWL.

Aquí dejo el capítulo 12, y ya tengo el 13 a medias, así que en poco tiempo también estará aquí ^^

Solo para dejarlo claro: Ron está muerto y el resto están todos vivos.

Como siempre, doy las gracias a los que me habéis dejado comentarios y le habéis dado a 'follow' o 'favorite' (o a ambos).

Si vierais algún error o hay alguna frase que carece de sentido, agradecería que lo comentarais para poderlo arreglar.

Nos leemos ^^