Alo! Lo prometido es deuda...traigo prisa así que solo quiero agradecerte por milésima ves al seguir leyendo X3

Volveré a mi casa hasta el Lunes así que puede que tarde un poco en subir el siguiente capítulo, aún así comenzaré escribirlo para no tardar tanto, se acercan algunos exámenes así que lamento si desaparezco de nuevo en el transcurso de la semana.

-o-o

=El Sello del Mañana=

Capítulo 12- Hermosa y despiadada locura.

Tribu Agua del Sur.

Los rayos de sol comenzaban a asomarse anunciado la llegada de un nuevo día, un muy esperado día...
Aang fue el primero en despertarse, y aprovechado la frescura de la mañana decidió meditar un poco acerca de la batalla que le había mantenido entrenando por las últimas dos semanas. Muchas cosas cruzaban por su cabeza, cosas que no le permitirían darse el lujo de perder esta batalla.
El mensaje de que Aang se encontraba en el Polo Sur no tardó más de cuatro días en llegar a los oídos de los monjes, sin embargo el consejo le permitió permanecer en la tribu para que terminara su entrenamiento y, a pesar de no haber sido informados de la pelea entre él y el Príncipe Heikkam, aceptaron el trato de ir a recogerlo a la mañana siguiente del encuentro. Afortunadamente nadie de la tribu a excepción de Katara, Sokka, Hakoda y Bato sabían que Aang era el Avatar, lo que le dio un poco más de libertad para pasar tiempo con Katara, una relación de la que ya toda la tribu estaba enterada; el nuevamente calvo joven ya era visto como parte de la tribu desde hacía días atrás, sin embargo eso estaba por cambiar...

Éste sería el último día de entrenamiento de agua-control para el Avatar Aang, y probablemente el último en el que vería a Katara antes de comenzar sus lecciones con los siguientes joven se encontraba en una especie de trance cuando escuchó la puerta de su habitación abrirse lentamente.

-¿Aang?

Katara se adentró en el cuarto e hincándose frente al joven, tomó sus mejillas entre sus manos. Los ojos de Aang se abrieron lentamente antes de esbozar una sonrisa.

-Buenos días.- Dijo Aang.

-Buenos días, ¿cuánto llevas despierto?

-Poco más que tú...- Respondió removiendo un escurridizo mechón de cabello del rostro de Katara.- ...tal vez media hora.

La joven le obsequió una sonrisa, pero de un momento a otro su mirada bajó al suelo captando la atención de Aang.
-¿Ocurre algo?- Preguntó tomando su mano.

-Todo será diferente después de hoy, ¿no es así?

La mirada de Aang se clavó en los ojos de Katara mientras colocaba su mano sobre la que ocupaba su mejilla.

-Katara...

Los ojos de la joven se cerraron lentamente, entonces sintió aquellos suaves labios encontrar los suyos, no pudo evitar el escape de aquella sonrisa.

-La pelea será a media noche...- Susurró Katara.

-Lo sé.-Dijo Aang, la confusión haciéndose presente en sus ojos.

-Hoy hay luna llena, Aang.

El corazón del joven Avatar dejó de palpitar por un segundo, un suspiro escapó de sus labios.

-Lo sé.

-Aang, no quiero que te lastime...

-No lo hará.- Dijo.

Una leve sonrisa apareció sobre los labios del chico antes de tomar la suave mano que sujetaba su mejilla y plantar un beso sobre ella.

-¿Trato hecho?- Dijo, sus ojos clavados en los de ella.

Katara desvió la mirada temerosamente, Aang comenzaba a preocuparse cuando sintió aquella otra mano acercarlo a un lento y apasionado beso. Aún sorprendido , comenzó a besarle de vuelta dándose la oportunidad de saborear cada ricón de su boca, se separaron permitiendo que sus alientos revolotearan en los labios del otro.

-Trato hecho.- Murmuró Katara.

Katara.

La tensión que se formó en el ambiente logró que la gente en la Tribu se distanciara como no lo habían hecho en años, incluso Sokka había estado menos fastidioso que de costumbre.
Aang y yo decidimos alejarnos un poco para seguir entrenando. Debo admitir que su enrenamiento fue más que rápido, no dudo en que ganará pero aún así Heikkam no deja de preocuparme, sé de lo que es capaz. Le supliqué a papá que la pelea no fuera a muerte por respeto a las creencias de Aang, Heikkam aceptó; solo espero que sepa que no le perderé de vista. Un maestro-sangre no es fácil de detener, puedo decirlo por experiencia.
Luego de precticar el movimiento del pulpo por tercera vez decidimos tomarnos un descanso, podía ver como la ansiedad se adueñaba de Aang con cada minuto que pasaba;creo que ya perdí la cuenta de cuantas tazas de té he preparado hoy.
Las horas pasaron rápidamente y cuando me di cuenta ya estabamos en camino al centro de la tribu, el campo de batalla. Un barco llegó a la orilla y una extraña sensación presionó contra mi pecho al ver a Heikkam acercarse a la plaza, me aferré con fuerza al brazo de Aang, algo escondía detrás de aquella detestable mirada.
Y sin previo aviso, Aang me envolvió en un fuerte abrazo.

-Te amo...-Susurró antes de plantar un beso sobre mi frente.

-Yo también te amo. Ten cuidado, porfavor.

Asintió y me soltó segundos después, se dirigió al centro de la plaza donde le esperaban Heikkam y otro hombre. Un círculo de gente se comenzaba a formar alrededor de ellos antes de que aquel extraño alzara el brazo para captar la atención de aquellos que no dejaban de susurrarse entre si.

-Gracias. Me enorgullece presentar a los jovenes guerreros que lucharán esta noche por...

Aang.
Mi corazón se detuvo.

-...la mano de la Princesa Katara.- Dijo.

Mi mirada se clavó en Heikkam quien solo me lanzó una mirada de desprecio seguida por una despiadada sonrisa.- Las reglas son simples, deben inmovilizar a su oponente utilizando únicamente agua-control, el primero que logre los tres asaltos gana. Ahora les pediré que se inclinen ante el otro como muestra de respeto.
Heikkam dirigió sus total atención a mis movimientos, sin embargo se negó a inclinarse y solo se alejó de mi unos metros para tomar su lugar cerca de una de las fuentes de la plaza. Le miré un poco extrañado antes de alejarme y colocarme en mi lugar, entre nosotros estaba el hombre que había anunciado el encuentro, el mismo que en un veloz movimiento sacó una pequeña bandera azul marino, la batalla comenzó.
Heikkam se acercó a mi con una gran cantidad de agua rodeando sus brazos mientras yo tomaba la nieve del suelo y la movía alrededor mío para formar el pulpo. Logré evitar muchos de sus ataques con los tentáculos, entonces alzó una enorme ola y la estrelló contra mí antes de congelara dejándome inmóvil a varios metros del suelo, derretí el agua y la convertí en un látigo que lancé cerca de tres veces a sus pies haciéndole retroceder.
Pude escuchar el fuerte gruñido que dejó escapar luego de apretar sus puños. Hizo un movimiento congelando la nieve bajo mis pies, se acercó a mi y me sujetó del cuello, el hielo comenzó a escalar por mi cuerpo mientras su fría mano comenzaba a asfixiarme, ya me costaba demasiado respirar cuando escuché un silbato. Él solo se detuvo y se alejó de mi, como si hubiese quedado insatisfecho con su trabajo.
Derretí el hielo que ni siquiera se molestó en quitar, entonces sentí un punzante dolor en mi cuello, acerqué mi mano dejando que el dolor se hiciera presente; un escalofrío recorrió mi espalda al ver la sangre que rodaba por mi brazo.

-¡Aang!

Logré ver a Katara correr hacia mi mientras el peso de mi cuerpo se hacía cada vez más grande, mis rodillas y manos encontraron el frío suelo cuando ella llegó, noté su mano paralizarse frente a mi herida y cerré los ojos con fuerza al sentir el agua recorrer mi cuello, un alivio casi instantáneo se adueñó de mi, un suspiro escapó de mis labios.

Me abrazó con fuerza y me ayudó a ponerme de pie.

-Estoy bien...- Dije tomándole de los hombros y plantando un veloz beso sobre su cabeza. Su ceño se frunció, pero trató de disfrazar su preocupación evadiendo la mirada y asintiendo forzadamente.

Varios gritos de protesta se hacían presentes para el hombre que se suponía debía supervisar que la pelea fuera justa; aún así, ahora no era más que un extraño en la tribu.
El segundo asalto comenzó con Heikkam tratando de congelarme al suelo de nuevo, en cierta forma me alegró recordarle que soy un maestro aire, sé de tácticas de evasión.

-¡Vamos, ¿eso es todo lo que tienes?!- Gritó alzando otra ola y transformándola en picos de hielo que disparó en mi dirección.-¡Y así te crees digno de la mano de alguien de la realeza de la Tribu del Agua!

Por alguna razón ese movimiento fue muy difícil de esquivar, su forma de lanzar era más de atacar a matar que a inmovilizar.
De un segundo a otro comenzaba a sentirme más débil, mis ataques se volvían cada vez más fáciles de evadir, esa ardiente sensación que corría por mis venas comenzaba a expandirse por mi cuerpo, y por segunda ocasión, perdí el asalto.
El tercer asalto comenzó, traté de atacar en cuanto la bandera se alzó pero algo me mantenía aferrado al suelo, miré hacia mis pies pensando que Heikkam me había congelado de nuevo, sin embargo él solo estaba de pie a varios metros de mí; noté su mano moverse de una manera extraña, parecía controlar algo pero a la vez nada, de repente el dolor dentro de mi llegó a un punto en el que me hizo colapsar sobre el suelo.
Mis manos encontraron mi nuca y mis codos se enterraban en el suelo, alcé la mirada para encontrar la de Heikkam, su mano se movía cada ves más rápido y la familiar sensación se hacía cada vez más inaguantable. En eso logré ver un látigo de agua saliendo a mis espaldas, el mismo que le golpeó la mano. El dolor se desvaneció.
Giré la cabeza para encontrarme con Katara corriendo hacia él, lista para atacar pero de repente Heikkam alzó la mano en su dirección. Un nudo se formó en mi garganta al ver el cuerpo de Katara elevándose en el aire.
Ni siquiera me di cuenta del momento en el que comencé a correr hacia Heikkam, pero si logré sentir cuando mis pies dejaron de tocar el suelo a solo unos metros de él. Mi mirada se encontró con la de Katara, pude ver un leve movimiento en sus labios...

-Lo siento...-Susurró. Entonces Heikkam hizo un nuevo movimiento, un desgarrador grito escapó de ella y segundos después su cuerpo calló al suelo.

Solo recuerdo una profunda rabia inundándome antes de que todo se volviera negro, sabía que algo malo estaba pasando más no sabía qué era...


Abrí los ojos para encontrarme en la habitación en la que me había quedado estos últimos días, por un segundo pensé que todo había sido un sueño hasta que noté la presencia de Gyatso sentado en la orilla de la cama.
-¿Gyatso?...- Murmuré mientras intentaba sentarme, sin embargo un terrible dolor en mi pecho me obligó a detenerme.
Su mano encontró mi espalda y me ayudó a sentarme poco a poco.

-Trata de no moverte mucho...-Dijo posando su mano sobre mi hombro.

-¿Que estás haciendo aquí?- Pregunté un poco alarmado.

-Estaba por preguntarte lo mismo, Aang.- Dijo arqueando una ceja.

Bajé la mirada y en eso noté las vendas que cubrían mi pecho.

-¿Qué me pasó?...-Dije volteando a verlo, en eso alguien más importante ocupó mi mente.- ¡¿Donde está Katara?!

Gyatso dejó salir un suspiro y mi corazón comenzó a palpitar con tanta fuerza que podría jurar que saldría de mi pecho en cualquier momento.
-Anoche entraste en el estado Avatar por demasiado tiempo, Aang.- Dijo, el dolor reflejado en su mirada.- Varios maestros agua intentaron detenerte pero tu bloqueabas cualquier ataque que se te lanzara, tuvieron que recurrir a un maestro sangre para hacerte quedar inconsciente.

Yo solo negué con la cabeza y volví a la pregunta que más me importaba.

-¿Donde está Katara?...

-o-o-

Wow, lamento dejarte así...

Primera vez que escribo una escena de acción así que espero que no haya estado tan mal, espero que lo hayas disfrutado.

Gracias por leer.