¡YAHOI! ¡Y llevamos doce!
¡FELIZ DÍA DE LA HSPANIDAD Y FELICIDADES A TODAS LAS PILARES DEL MUNDO!
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Costume
La fiesta estaba en pleno apogeo: gente borracha, montándoselo por las esquinas, riéndose de forma estridente…
Hinata no aguantaba más. Había ido a esa fiesta en contra de su voluntad, empujada por sus amigas Sakura e Ino. La habían convencido diciéndole que Naruto, el chico que amaba, también iba a estar allí, que tal vez podría ser su oportunidad.
Ahora se arrepentía. No tenía nada más que hacer allí. Apenas y Naruto se había fijado en ella, saludándola cuando entraron, pero solo como si fuera una amiga más.
Miró una última vez para su disfraz de gatita: Ino lo había escogido por ella, advirtiéndole de que si tal vez mostrara algo más de piel Naruto sí la tomaría en cuenta.
Suspiró y se dio la vuelta, dispuesta a irse, ya había sido suficiente humillación por un día.
―¿Adónde vas, gatita?―Su corazón paró de latir durante varios segundos. Tragó saliva y se volvió, sonrojándose en el acto al ver al objeto de sus anhelos ante ella, vestido con un disfraz de bombero sexy. Enrojeció furiosamente al detallar que el chico tan solo llevaba puesta una chaqueta totalmente abierta, dejando su torso al descubierto.
Retrocedió unos pasos, tragando saliva.
―Na-Naruto-kun… ―Tragó saliva de nuevo―. Y-yo… ya me iba…
―¿Por qué?―interrogó él, apoyando un brazo en la pared e inclinándose hacia ella, con la otra mano metida en el bolsillo de los pantalones. Hinata tuvo que recordarse respirar, antes de que la falta de aire la hiciera desmayarse―. ¿No te lo estás pasando bien?
―L-lo cierto es que no―atinó a decir, completamente roja―. Gra-gracias por invitarme pe-pero… ―Naruto frunció el ceño, al parecer nada conforme con su decisión. Se frotó la barbilla, echando un vistazo al tumulto que abarrotaba la casa.
―Ya… hay demasiado ruido por aquí. ―Hinata se frotó un brazo, sonriendo con nerviosismo. El ruido no era el problema, era él, él y su falta de interés en ella, claro que eso no se lo iba a decir.
―S-sí. ―Tragó saliva, de nuevo―. A-así que me voy. ―Hizo una reverencia algo brusca, provocando sin querer que sus pechos se bambolearan ligeramente dentro del disfraz. Esa pequeña sacudida hizo que los ojos de Naruto se clavaran en esa bien formada parte de su anatomía, sintiendo un ligero palpitar en su entrepierna. Maldijo y apartó la vista, algo sonrojado.
Lo que Hinata no sabía era que llevaba toda la maldita fiesta pendiente de ella, observándola, no dejando que ningún imbécil se le acercara. Ya tendría unas palabritas con Ino y con Sakura ¿a cuento de qué la habían vestido como si fuera a ligar con todo quisqui?
―Vete a la mierda, Naruto―le había dicho Ino, con alguna copa de más encima, cuando le reclamó―. Si eres tan cobarde como para no decirle que te gusta, otro lo hará por ti, no te preocupes. ―Sobre su cadáver, antes muerto que dejar que Hinata cayera en brazos de cualquier embaucador.
Así que se había armado de valor para acercársele, no contando conque ella ya quisiera marcharse. No podía, no la dejaría. Le había costado casi dos horas reunir el valor necesario para ir junto a ella, no podía dejarla irse así como así.
―¿Y si vamos a otro sitio?―A Hinata se le paró el corazón una vez más.
―¿T-tú y… yo?―Sacudió la cabeza, como para cerciorarse de que había oído bien. Naruto quiso reír. Era tan tierna…
―Sí, tú y yo―remarcó. Hinata creyó que el corazón se le iba a salir del pecho.
―Bu-bueno… ―Su vocecita interior le gritó que no fuera tonta y aceptara, que tal vez nunca más se le volvería a presentar una oportunidad de oro como esa―. Va-vale. ―Sonriendo lo más ampliamente que pudo, Naruto la tomó delicadamente de la mano y tiró de ella, guiándola entre la gente hasta salir de la casa.
Hinata abrió los ojos cuando vio que se dirigían hasta un coche negro. Naruto sacó unas llaves del bolsillo trasero del pantalón y abrió el vehículo.
―¿N-no es el de Sasuke-kun?
―El teme me agradecerá que me lo lleve. Dudo mucho que él vaya a moverse de ahí. ―Hinata se sonrojó sin quererlo, entendiendo lo que Naruto le estaba diciendo: lo más probable era que Sasuke y su amiga, Sakura, quien también era la novia del primero, ocuparan uno de los cuartos de la casa durante toda la noche.
En cierta manera tenía que agradecerle a Naruto que la sacara de allí, porque lo más probable era que Ino también ya hubiese desaparecido con su novio, Sai.
Suspiró y se metió en el coche. Naruto se sentó en el asiento del conductor y arrancó el coche, una vez tuvieron puestos los cinturones de seguridad.
Hinata no dijo nada, dejó que él la llevara. Pensó que la acompañaría hasta su casa y listo. Un paseo en coche con el chico que hacía a su mundo dar vueltas era más de lo que había soñado jamás.
Claro que los planes de su acompañante distaban muy mucho de los pensamientos de Hinata. Naruto llevaba demasiado tiempo ideando excusas y formas de acercarse a ella como para echarlo a perder ahora. Además, verla en ese sexy disfraz gatuno estaba haciendo estragos en su ser. Definitivamente, mataría a Ino y a Sakura.
Guio el coche por las silenciosas calles de la ciudad, prácticamente vacía a esas horas de la noche en un día de semana. Hinata vio que no enfilaba el camino a su casa, sino más bien a la de él.
―Na-Naruto-kun―llamó, cuando este detuvo el motor ante el bloque de apartamentos en el que vivía. Lo miró, descubriendo la mirada que él le estaba dirigiendo. Hinata no estaba muy familiarizada con los deseos carnales, ya que su experiencia era nula en ese aspecto. Pero algo le decía que así era la manera en que Naruto la estaba mirando.
Avergonzada, tiró de la falda hacia abajo inútilmente al tiempo que cubría el escote del disfraz con su otro brazo.
―¿Por qué te cubres?―La voz ronca del chico le provocó un escalofrío y más nerviosismo. Una de las manos masculinas cubrió su mano y tiró suavemente, obligándola a dejar de nuevo al descubierto sus senos. Hinata sentía a su corazón retumbar con fuerza dentro de su pecho, ahogando cualquier otro sonido proveniente del exterior.
―Cre-creo que… e-es mejor q-que me lleves a casa―musitó. Intentó desviar la vista pero Naruto se lo impidió, poniendo una mano tras su nuca y haciendo presión. Sus labios se encontraron con los de él y Hinata tuvo que ahogar una exclamación, cosa que permitió a la lengua de Naruto adentrarse en su boca y explorarla. Un escalofrío la recorrió, provocando una sensación desconocida entre sus piernas que la hizo apretar los muslos.
Ni en sus más locos sueños se había atrevido a imaginar que fuera él el que la besara.
Cuando se separaron Naruto le acarició el rostro con una mano mientras la otra descendía hasta su cadera, subiendo un poco el corto vestido del disfraz.
―¿En serio quieres irte, Hinata?―El calor la recorrió al escucharle ese tono incitador, sexy―. Porque yo no quiero que te vayas. ―Y volvió a besarla, sin darle tiempo a contestarle, metiéndole la lengua hasta la garganta.
Gimió y se aferró a la chaqueta del disfraz de bombero de él. Naruto sonrió contra su boca al sentir su respuesta; empezó a subirle el vestido y Hinata se tensó. Intentó separarse y separarlo, pero él afianzó su agarre.
―Tranquila―le dijo, hundiendo el rostro en su cuello, mordisqueando la sensible piel del mismo―. Confía en mí. ―Hinata cerró los ojos, relajándose un poco. Aquello era un sueño, uno del que no quería despertar jamás.
Sintió como las fuertes y ásperas manos de Naruto la acariciaban con lentitud, como memorizándola.
―Naruto-kun… ―suspiró ella, perdida en la calidez de su toque. Naruto la besó de nuevo, bajando luego por su garganta hasta la parte alta de su pecho, donde hundió el rostro, restregándose contra esos blanditos montes que habían poblado sus sueños más húmedos durante los últimos meses.
Cuando volvió a mirarla sus orbes azules ardían de deseo. Un cosquilleo bajó por toda la columna vertebral de Hinata, haciendo que se mordiera el labio inferior y que como consecuencia del sensual gesto Naruto la besara de nuevo, pero esta vez de manera más ardiente, exigente.
La tomó de las caderas, levantándola en vilo solo para dejarla caer a horcajadas sobre su regazo. Maniobró la palanca del asiento para echarlo un poco hacia atrás y, al hacerlo, sus cuerpos se friccionaron, provocando un gemido en ambos amantes.
Agitado, Naruto la miró, acariciando su ovalado rostro una vez más.
―Eres preciosa―soltó, con voz ronca, apoderándose de sus caderas y comenzando un vaivén con sus cuerpos que hizo a su palpitante excitación rozarse contra el centro mismo del calor femenino. Hinata se arqueó, dejándose hacer, dejándose llevar por el chico al que amaba. Naruto estrujó sus pechos, pasando los pulgares por sus pezones, haciéndola jadear, suplicando por más de su toque.
―Na-Naruto-kun… y-yo… y-yo…
―Sí, preciosa, déjalo salir, quiero ver cómo terminas, déjame verlo. ―Su voz ronca, sexy, teñida del más puro deseo disparó el clímax de la chica. Se tensó un momento para luego comenzar a temblar sin control, gimiendo, aferrándose con sus pequeñas manos a los hombros de Naruto.
Él la observó sucumbir a su primer orgasmo, más que satisfecho porque hubiera sido él el artífice de dicho acontecimiento.
Le hizo bajar la cabeza, devorando sus suaves labios. Hinata lo abrazó por el cuello, correspondiendo, intentando seguir su ritmo, su pasión, todavía sintiendo algún que otro espasmo de placer cada vez sus cuerpos se rozaban.
Cuando se separaron Naruto le sonrió, de forma radiante, mientras que ella enrojeció furiosamente, mirando para todos lados, no sabiendo donde meterse.
―Eres una gatita muy traviesa ¿lo sabías?―Hinata sintió sus mejillas hervir de vergüenza―. Aunque… ―Las manos de Naruto volvieron a posarse sobre sus caderas, manteniéndola firme sobre su hinchado miembro para que sintiera la evidencia misma de lo que ella provocaba en él―. Solo quiero que seas traviesa conmigo. ―Durante unos segundos Hinata quedó sin palabras, como procesando lo que él le había dicho.
Sintió la emoción invadirla al comprender lo que él le estaba diciendo, pidiendo.
―Naruto-kun…
―Te quiero―soltó él, sin más ceremonia.
Y ahora fue Hinata la que se lanzó a besarlo, dando las gracias a todos los dioses habidos y por haber por permitir que su más grande sueño se hiciera realidad.
Fin Costume
Bueno, siendo totalmente sincera, no acaba de convencerme este OS, pero es lo mejor que pude sacar. Por desgracia esta mañana no ha sido muy productiva, pero como se supone que es una publicación diaria para cumplir el reto, pos aquí está. Aun así, espero que os haya gustado.
¿Me dejáis un review, porfi? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sornisa.
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
Lectores sí.
Acosadores no.
Gracias.
