Después de la carta amor.
Preludio 12
La fecha llegó, por fin Sakura podría retirarse el yeso que cubría toda la parte baja de su pierna.
Semanas habían pasado y Tomoeda poco a poco iba recobrando los servicios que utilizaban electricidad y prácticamente todo estaba volviendo a la normalidad, a excepción de la electrónica, que tardarían meses en ser recuperada. En ese momento, Tomoeda parecía una ciudad de los 60's.
Tomoyo y Touya, hacían compañía a Sakura en el consultorio del hospital. Se miraban entre sí hasta que el doctor se acercó a Sakura, con unas extrañas tijeras gigantes.
La pequeña castaña, abrió los ojos un poco más de lo normal ante la sorpresa y un poco de miedo.
-Tranquila… las tijeras sólo tienen filo por la parte interna… no te lastimará…- comentó Tomoyo, mientras Touya seguía la trayectoria de la herramienta quirúrgica con la mirada.
Sakura asintió en silencio y tomó aire tratando de darse valor, mientras el doctor introdujo las tijeras entre la piel y el yeso.
-En eso tiene toda la razón señorita Daidouji, retiraremos el yeso en un instante…- aseguró el doctor con una sonrisa.
Las tijeras empezaron a bajar lentamente, descubriendo la pierna de Sakura. Todos esperaban ver una larga cicatriz. Sin embargo, para sorpresa de incluso el doctor, la pierna había formado una muy estética cicatriz en forma de corazón perfectamente dibujado.
-Qué curioso… no recuerdo a alguien con una capacidad tan artística de cicatrización… - comentó el doctor mirando la pierna de la niña.
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En el auto, esperaba la madre de Tomoyo, acompañada por 2 guardias, Romeo, Hallie y Eriol.
Al consultorio sólo podían ingresar 2 acompañantes y desde luego, los más adecuados eran Tomoyo y Touya. Esta vez tanto el profesor Hana como el padre Kinomoto, no pudieron acompañarlos, ya que estaban trabajando.
Sakura salió caminando del hospital. Usaba una falda a la rodilla, lo que dejaba a vista de todos, su curiosa recuperación. Todos parecieron sorprendidos, a excepción de Romeo.
- ¡Pero que ternura! - alzó la voz Hallie, emocionada. Sakura sólo sonrió un poco nerviosa.
- Dice el doctor que jamás había visto ese tipo de cicatriz. Sakura es toda una artista… - complementó Tomoyo también sonriente.
Eriol observó unos segundos la curiosa forma y le pareció obvio que la magia había estado involucrada en su creación. Sin embargo, la duda era quién había usado magia para influir. ¿Habría sido la propia Sakura inconscientemente? O quizá ¿alguien más?…
Cuando se encendió el motor, el trago amargo de la lesión de Sakura por fin había terminado y el día de san Valentín estaba a tan sólo 2 semanas, por lo que ese tema volvió a la charla de los jovencitos.
-Vi en una revista especializada sobre brownies, unas excelentes ideas que puedes poner en práctica para el regalo de San Valentín del joven Li…- sonrió Tomoyo, dirigiéndose a Sakura.
-Pero… enviarle comida sería imposible… - argumentó Sakura cabizbaja. La paquetería tarda más de 2 semanas, incluso el servicio urgente demoraría mucho, llegarían en mal estado.
Tomoyo y Sonomi sonrieron precavidamente y se dieron una mirada cómplice. Sakura sonrió curiosa sin comprender qué había sido de pronto tan gracioso.
-Sucede, querida Sakura… -comenzó Sonomi – Que las industrias Daidouji están incursionando en nuevos negocios… - en este punto, Tomoyo tomó la palabra.
- Así es. Ahora que Tomoeda se está recuperando, la paquetería será un negocio en crecimiento, las compras en Internet van aumentando y necesitan un servicio de paquetería rápido y que cuide lo que transporta… -
Hallie y Romeo se miraron ente ellos confundidos, todo esto parecía un comercial. Sonomi y Tomoyo volvieron a sonreír ante el silencio de los jóvenes.
-Creo que Tomoyo nos está diciendo que tus brownies llegarían a China si su empresa los lleva… - comentó Eriol con una leve sonrisa en el rostro.
Sakura abrió los ojos sorprendida y tomó las manos de Tomoyo, emocionada.
- ¿De verdad pueden hacer eso? – La mirada de la castaña brillaba.
- Por supuesto que sí querida Sakura… - sonrió Tomoyo.
- ¡Pero los brownies necesitan estar refrigerados, además si son más de 48 horas llegarán en mal estado… es imposible! – comentó Sakura recordando los detalles que aprendió en clase.
-Bueno… debido a eso seremos la mejor empresa de paquetería. Nosotros podremos mantener a la temperatura perfecta el paquete hasta que sea entregado y llegará a China exactamente en 42 horas, por lo que llegarán perfectos…- complementó Tomoyo dando todos los detalles.
- ¡En ese caso, iré a comprar los ingredientes en cuanto lleguemos! -sonrió Sakura claramente emocionada.
- ¿Por qué no revisas debajo de tu asiento…? - sonrió Tomoyo, señalando justo donde descansaban los pies de la castaña.
Sakura no lo podía creer, Tomoyo era simplemente la mejor amiga que podía tener en todo el mundo.
Hallie miraba divertida toda la escena. Tomoyo quería mucho a Sakura, quizá demasiado y tanto su hermano como ella misma, se encontraban en desventaja si querían robar el corazón de las 2 chicas japonesas.
- ¿Permitirás que te ayudemos, verdad Sakura? -sonrió Hallie, inteligentemente incluyéndose en el plan.
- ¡Por supuesto! – Sonrió Sakura.
Hallie golpeó las costillas de su hermano, quien junto a Touya, estaba claramente molesto con toda la conversación. Sakura no pensaba en ningún otro chico que no fuera Shaoran.
- ¿A quién le regalarás tú Tomoyo? -comentó el chico rubio sin pensarlo mucho. Se hizo un silencio incómodo por unos instantes.
Tomoyo se aclaró la garganta antes de responder. Sonomi miraba a su hija con curiosidad.
-Bueno, San Valentín no sólo se trata de amor, si no también de amistad, por lo que yo le regalaré a mis mejores amistades… - sonrió Tomoyo, siendo muy educada.
- Desde luego también haré para todos ustedes… - sonrió Sakura, inocentemente. - ¡Debemos practicar mucho para que los que enviemos queden perfectos! -
Hallie miró a su hermano con molestia. ¿Cómo podía ser tan imprudente frente a todos?
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Mientras todo el grupo preparaba brownies en Japón, Meilin, Shampoo, Rin-Rin y Ran-Ran tenían una charla similar a la par que seguían entrenando artes marciales.
- ¡Los chicos apestan…! – comentó Rin-Rin claramente molesta.
- Eso lo dices porque ese chico japonés no te correspondió… - contestó Ran-Ran sonriente.
- ¡Ustedes 2, dejen de distraerse! - ordenó Shampoo molesta. Sin embargo, no sólo le molestaba que sus hermanas charlaran durante el entrenamiento, si no que se sentía identificada con la situación. "Un chico japonés no correspondiendo su amor"
- ¡Claro que no, ni si quiera me gustaba! – comentó Rin-Rin molesta.
Mientras la charla tenía lugar, ataques de todo tipo sucedían a su alrededor. Meilin ya tenía la capacidad de defenderse de algunos ataques y esquivar algunos otros, pero en este punto, aún estaba por debajo de las hermanas de Shampoo.
- Pues somos 2… - sonrió Meilin – Sólo que a mí no me ha correspondido un chico de este mismo país… -…logrando acertar una patada en el estómago de Rin-Rin, que la llevó al piso.
Shampoo se detuvo por un momento realmente molesta, estaban ignorando su autoridad.
- ¡Guarden silencio de una vez! - gritó Hallie, atacando a las 2 chicas que aún estaban de pie, llevándolas al piso.
Tanto las gemelas como Meilin se miraron entre sí. Shampoo estaba sobre reaccionando.
- Oh, es verdad… Shampoo aún no supera a Ranma… - rió Ran-Ran, ante la mirada furiosa de su hermana mayor.
- Lo quiso aún cuando supo que tenía sobre sí la maldición de Jusenkyo… pero él aún así prefirió a esa chica fea de Japón… - complementó Rin-Rin.
Shampoo cerró los puños a punto de explotar.
- ¿Jusenkyo? ¿Ese lugar maldito del que hablan en las historias? – comentó Meilin sonriente.
- ¡Ataque de la explosión! – gritó Shampoo, haciendo explotar el piso donde las 3 chicas descansaban, lanzándolas por los aires.
Por suerte, las 3 fueron atrapadas por las ramas de un árbol frondoso cercano. Shampoo se había retirado del entrenamiento.
-Vaya… realmente aún le afecta…- comentó Meilin más seria.
-Es que Ranma es muy fuerte, él y quizá Ryoga serían los únicos que pueden vencer a Shampoo en batalla… - comentó Ran-Ran colgando de la rama.
- ¿Ryoga? - preguntó Meilin
Rin-Rin coloreó sus mejillas inmediatamente, tratando de bajar del árbol.
-Otro chico japonés que despreció a una mujer más de nuestra familia… Rin-Rin estaba enamorada de él en secreto y cuando por fin se le declaró, Ryoga le dijo que ella era muy pequeña para él…-
Rin-Rin parecía muy molesta al recordar toda la escena.
-Oh… lamento saberlo… - comentó solemne Meilin
- ¡Eso ya no importa!... – Bufó Rin-Rin, saltando desde el árbol.
Meilin miró a la chica unos instantes, hasta que abrió los ojos debido a la sorpresa.
- ¡Esperen! ¿Alguna de ustedes está maldecida por los lagos? –
Ran-Ran sonrió.
- ¿Recuerdas la linda gatita rosa que a veces está en casa?... Bueno, pues la próxima vez mójala con agua caliente… y lo descubrirás…-
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2 semanas después.
Wei, el mayordomo de Shaoran, tocó a la puerta del joven, que estaba ocupado en sus estudios académicos.
-Joven Shaoran… un paquete ha llegado para usted… - comentó el mayordomo.
-Déjalo junto a la puerta, lo revisaré mañana…-
- ¿Está usted seguro? El origen del paquete es… Japón…-
Shaoran abrió los ojos ante la sorpresa mientras el corazón se le aceleraba. ¿Podría ser de… Sakura?
Continuará…
