EPILOGO

Una mujer vestida de blanco con un hermoso vestido bordado, ajustado y con una extensa y bella cauda, se encuentra parada en un balcón de una de las habitaciones del palacio de Céfiro, portaba un velo que cubría su cara, ella miraba hacia el cielo.

.-¿Qué haces aun aquí?.- Una chica entro a la habitación sacando de sus pensamientos a la que veía el cielo.

.- Creo que estoy nerviosa.- contesto.

.- Puedo entenderte, el día de mi boda también lo estaba, pero ya veras que una vez abajo se te pasara.-

.- No lo se Anais siento que el corazón se me sale por la boca.-

.- Si no bajas ya, el novio sera quien entre en pánico.- Dijo sonriente Anais, ella lucia un hermoso vestido verde esmeralda con vistas en dorado, de pronunciado escote en v, halter y largo hasta sus rodillas.

.- ¿Me veo bien?.- Pregunto insegura la novia.

.- Te ves hermosa amiga ¿Ya estas lista?.-

.- Creo que nunca estaré mas lista que ahora.-

.- ¡¿Marina donde estas? El novio te espera ya.- Lucy acababa de entrar en la habitación ataviada con un bello vestido del mismo diseño del de Anais pero en color carmesí.

.- Ya estoy lista, gracias por todo, hoy es el día mas feliz de mi vida, y ustedes son lo más importante para mi.- Les dijo ella quitándose el velo de la cara, sus ojos se pusieron cristalinos.

.- Oh no nada de eso, no es momento de llorar, arruinaras tu maquillaje, fue toda una odisea para que por fin llegara este día, ese hombre es un necio y tu una terca, así que hoy sera un día feliz, vamos chicas no hagamos esperar más al novio.- Dijo Lucy secando sus lágrimas, tomo la mano de Marina y la condujo hasta las escaleras principales del palacio, todos esperaban impacientes abajo.

Cuando Marina comenzó a bajar se escucharon murmullos y aplausos, se veía hermosa en su vestido de novia, un joven alto en traje blanco se apresuro a darle su mano a Marina para ayudarle a bajar el último escalón.

.- Te ves hermosa.- le dijo él.

.- Gracias, tu luces muy guapo... Clef.- Los ojos de ella brillaron al verlo.

.- Te amo .- Le susurro el, Marina lo abrazo y todos aplaudieron.

.- Creo que deben esperar a la ceremonia.- Grito Paris, todos rompieron en sonoras carcajadas y se dirigieron al gran salón para llevar a cabo la ceremonia nupcial.


.- Esto parece un sueño.- Le dijo Lucy a Latiz

.- No, yo ya me lo esperaba, se veía que esos dos iban a terminar juntos.- le dijo el

.- No tonto, la felicidad que todos vivimos, la paz de Céfiro, parece mentira que ya han pasado mas de tres años.- Latiz la abrazo por la cintura.

.- No puedo esperar el momento en que nosotros estemos en el lugar de esos dos.- Lucy lo vio sonriente y le beso, era verdad faltaban solo un par de meses para su boda.


.- Se ven muy felices.- Anais se encontraba llorando.

.- No llores hermosa.- Le dijo Paris secando sus lágrimas.

.- Es de felicidad, no puedo creer que por fin todo Céfiro tiene paz.-

.- Yo creo que no podríamos ser mas felices.- Le comento Paris abrazándola.

.- Yo creo que en siete meses comprobaras que si.- Le dijo ella sonriendo y colocando sus manos en su vientre.

.- No me digas que...

.- Si, tengo dos meses.-

.- ¡TE AMO!.- Le dijo el cargándola y dándole vueltas.


.- ¡Beso, beso!.- Gritaron todos al finalizar la ceremonia, Marina se sonrojo y Guruclef se apresuro a retirarle el velo de la cara, la abrazo y beso, cuando se hubieron separado las lágrimas se escaparon por los ojos de la guerrera del agua.

.- Fue tan malo el beso.- Le pregunto él acariciando la barbilla de ella.

.- No es eso, nunca pensé ser tan feliz.-

.- Yo si, siempre imagine este día, Te amo Marina, mi Marina, Mi guerrera del agua.- La beso nuevamente y todos los invitados rompieron en aplausos.

Céfiro vivía su mejor época, la princesa Esmeralda era aun soberana del reino, acompañada de su joven esposo Zagato, ambos fueron conocidos como los mejores y mas nobles reyes de Céfiro.

El palacio fue siempre el hogar de las guerreras y sus amigos, aquellos tres años siguientes a la guerra estuvieron llenos de sorpresas y bodas, Anais y Paris, Marina y Guruclef, Lucy y Latiz, Esmeralda y Zagato.

La felicidad que siguió a eso fue incomparable con nada.

Las guerreras siempre estuvieron ahí para Céfiro, aunque su magia no fue requerida nunca más, ellas por fin encontraron en amor donde menos lo esperaban ya que al fin y al cabo el amor es la fuerza más grande en todo el universo.