Esta historia no me perteneces, solo me adjudico la traduccion y adaptacion.
Capitulo 11: Tan solo un tropiezo
Edward estaba haciendo café, ya duchado y vestido. En una mañana normal se habría marchado a trabajar, pero aquella mañana nada era normal.
Bella había pasado allí la noche.
Había varios problemas con esa frase. Normalmente, él prefería pasar la noche en casa de una mujer para poder controlar cuándo se iba. Pero entre las mellizas, Kate y el que sería seguramente un dormitorio muy pequeño, era mejor que estuvieran allí.
Además, lo de la noche anterior no había sido planeado. Cuando Bella y él firmaron el acuerdo le había prometido que no estaba interesado en acostarse con ella…
Aparentemente, estaba mintiendo.
Y, aunque hacer el amor con Bella había sido fantástico, le preocupaba lo que pasara a partir de aquel momento.
Bella no era como las demás mujeres que conocía y no era el tipo de chica dado a aventuras sin importancia. ¿Pensaría que había sido algo más que eso? ¿Esperaría algo más? Él no quería hacerle daño.
Oyó pasos que se acercaban y, poco después, Bella entró en la cocina con el mismo vestido que había llevado el día anterior. El pelo aún mojado de la ducha, el rostro libre de maquillaje. Tenía un aspecto inocente, juvenil. No parecía la mujer que se había rendido tan apasionadamente unas horas antes.
—Pareces nervioso —le dijo mientras tomaba una taza del armario y se servía un café—. ¿Temes que espere una proposición de matrimonio?
—No.
¿Una proposición?
Bella sonrió.
—Yo creo que una ceremonia sencilla sería lo mejor en estas circunstancias. Las mellizas y Kate querrán ser damas de honor y…
Edward había pensado que estaría incómoda, disgustada o avergonzada. Pero se había equivocado por completo.
—¿Y llevarás un vestido blanco, querida?
Ella suspiró.
—Estaba intentando ponerte nervioso.
—Ya lo sé.
—Se supone que deberías haberte dado un susto.
Riendo, Edward la besó.
—La próxima vez.
—Pues mientras tú roncabas, yo he tenido que llamar a Alice para explicar por qué no he dormido en casa. Por supuesto he evitado mencionar que me había acostado contigo, pero no son tontas y…
—¿Y por qué tenías que llamar?
—Porque no he dormido en casa y sabía que estarían preocupadas.
—La vida es más fácil sin familia.
—No seas cínico, hombre. Una llamada de teléfono es poca cosa a cambio de tener a mis primas. Y no finjas no entenderlo porque no me lo creo.
Edward lo entendía, pero no estaba de acuerdo en que tuviese que pagar precio alguno por estar acompañada.
—Bueno, ahora las chicas ya saben algo de tu vida sexual.
Algo que a Edward no le interesaba en absoluto. No porque le cayesen mal sino porque eso era dar demasiada información.
—Dime que no han hecho ninguna pregunta.
—Sólo si hemos usado preservativo —Bella intentaba fingir que era algo normal, pero Edward vio que se había puesto colorada.
Sí, Isabella Swan era una interesante combinación de timidez, determinación, fuerza y fidelidad.
—¿Y qué les has dicho?
Ella se aclaró la garganta.
—Que hemos usado… tres.
—¿Y que ha contestado Alice?
—Ha colgado.
Los dos soltaron una carcajada.
Bella estaba muy guapa a la luz del sol. Su melena rizada parecía brillar como un halo alrededor de su cara. Tenía los labios un poco hinchados de sus besos, las mejillas aún coloradas. La suya era una belleza serena, pensó. Y envejecería bien. Sería incluso más guapa a los cincuenta años. De haberla conocido antes de conocer a Tanya seguramente se habría sentido intrigado por las posibilidades… o tal vez no. Tal vez el atractivo de una chica mala habría sido más fuerte. Tal vez había tenido que sufrir para aprender la lección.
Y la había aprendido, desde luego. No confiar en nadie, no regalar nada y nunca, en ninguna circunstancia, arriesgar el corazón.
—Tú sabes que esto no puede ser más de lo que es.
Bella tomó un sorbo de café.
—¿Es tu manera de decirme que no me haga ilusiones? ¿Qué esto es un simple acuerdo de conveniencia y nada más?
—Algo así —asintió él—. Cuando terminen las fiestas, nuestro acuerdo terminará también.
—Nunca había tenido una relación con fecha de caducidad —dijo ella, mirándolo a los ojos con un esbozo de sonrisa—. No pasa nada, Edward. Conozco las reglas y no voy a intentar cambiarlas.
—No sé si creerte. A ti te gustan los finales felices.
—Es lo que quiero —admitió Bella—. Quiero encontrar a alguien a quien ame y respete. Un hombre que quiera estar conmigo, claro. Quiero tener hijos y un perro y hasta un hámster. Pero ése no eres tú, ¿verdad?
—No, no soy yo.
Años atrás, tal vez. Ahora, el precio era demasiado alto. Él sólo jugaba para ganar y en el matrimonio no había garantías. Tanya le había enseñado eso.
—Se supone que no deberíamos habernos acostado juntos.
—Lo sé —dijo Edward. Pero no sabía si estaba tomándole el pelo o enfadada—. ¿Quieres que me disculpe?
—No, quiero que me prometas que cuando esta relación termine no me dirás que quieres que seamos amigos. Se terminará y punto, tienes que prometerlo.
—No seremos amigos —le prometió él. Y luego, de repente, se sintió absolutamente perdido. Bella era una de las pocas personas que le gustaban de verdad y la echaría de menos. Pero tendría que dejarla ir.
Chicas, sé que el capi es corto pero no he tenido mucho tiempo, igual espero que les guste.
Gracias por las alertas y a:
Pamys-Chan
Douces Roses
Maru-chan1296
Gabymuse
belly bells cullen- salvatore
Ashley Reid
Vane-Nessie07
Aiiram
Carmen Cullen-.I love fic
Elyy Pocoyoo
Por los reviews. Son lo maximo chicas, gracias por tomarse el tiempo de comentar :)
Bueno, espero leernos pronto.
Besos:
Moa
