Disclaimer: Nada perteneciente al mundo de Sailor Moon me pertenece. No tengo dinero para defenderme de demandas.
¡Muero de Frío! ¿12 grados? ¡Deben estar bromando! ¡Parece que estamos a menos!
¿Madrugadas a 4 grados? Ahí si les creo.
Y su Autora congelándose les pide que disfruten el fic. Al menos espero conservarme joven.
***Capítulo 11***
CONSUMACIÓN
Cuando entraron a la habitación y Endymion soltó su mano, Serenity comenzó a temblar.
La habitación era muy espaciosa, de un soberbio blanco y fornitura de madera rústica. Justo en el centro, se encontraba una gran cama con doseles, sábanas color marfil las cuales a la vista parecían muy suaves al tacto, mientras dos pares de antorchas hacían su trabajo en cada una de las cuatro esquinas e la habitación.
A la derecha, había dos grandes ventanales que daban a un balcón, por donde se podía vislumbrar la luna, hermosa, brillante y tan lejana a la vez.
La ahora princesa de la Luna y la Tierra se preguntó si su madre, guardianas, Luna y Artemis ya se encontraban camino a casa, sin ella.
Pero entonces la mirada de Serenity se clavó en la espalda de su ahora esposo, quien se encontraba recostado a un lado del ventanal con la vista clavada en el cielo, o al menos eso parecía.
Todo era apabullante: la cama, la escasa luz, su esposo. No quería ni respirar, quería hacerse invisible y pasar desapercibida.
Cerró los ojos por un momento, tratando de controlar sus sentimientos y no dejarse llevar por ellos.
Pero los abrió aterrada cuando sintió que la banda amarilla que cruzaba su torso era desprendida.
Contuvo el aliento ante la impresión.
¿Sería todo así de rápido? ¿Directo a lo que iban? ¿Sin presentación alguna?
Estaba paralizada de terror.
Las manos de Endymion temblaban, pero quería que todo acabara rápidamente. Sintió como Serenity se estremecía ante lo que él estaba haciendo.
El moreno con parsimonia, rodeó a la princesa y tomó su mano para dirigirla hacia la parte derecha de la gran cama. Serenity solo se dejó arrastrar, bloqueando cualquier tipo de pensamiento, mientras el terror invadía cada una de sus células.
Serenity alzó la vista hacia Endymion quien tenía la vista fija en su cabello, mientras quitaba los prendedores de su pelo largo y rubio.
"Hermosa" pensó Endymion cuando la cascada rubia cayó sobre la espalda y hombros de Serenity, quien bajó la mirada mientras la sangre subía a su cuello y rostro.
Endymion le dio vuelta a la princesa, quien se dejó manejar como una muñeca, para poder así desabrochar el vestido de ésta.
Deslizó sus dedos por el cabello de la rubia para apartárselo de la espalda y tener vía libre a los botones de éste.
Serenity enterró su cara entre sus manos, ante el gélido toque de Endymion, con una mezcla de nervios, repulsión y temor: Él era un desconocido, un completo desconocido.
Endymion frunció el ceño mientras con rapidez desabrochaba uno a uno cada botón y tras un suspiro deslizó el vestido por los hombros de la rubia.
La Princesa dejó de respirar al sentir cómo la suave tela de su vestido caía acariciando su anatomía, tiritó ante un viento helado inexistente: se sentía expuesta, tan apenada.
Los nervios la estaban llevando al límite.
Serenity esperó unos minutos en su delicado camisón de seda, pero Endymion ya no la tocaba más. Tenía miedo de girarse, sin embargo con la esperanza de que no tuvieran que hacer eso. Su corazón se aceleró con tan solo la idea de que eso pudiera ocurrir.
Como si eso fuera posible.
Pero aún así necesitaban la prueba, la maldita prueba, la cual demostraría que habían consumado el matrimonio, esto no había acabado y ella al casarse, había aceptado todo eso.
"Me lo he buscado" pensó la princesa con pesar.
Endymion con rapidez comenzó a despojarse de sus ropas, mientras que con el pensamiento evocaba a Juillet, su pelirroja, todo sería diferente si la que estuviera con él en esa situación fuera su amada.
Tan diferente.
Su cabello rojo fuego, sus pecas, su amplia sonrisa, sus ojos almendrados, su blanca piel…
Desabrochó su pantalón pero no se despojó de éste, en cambio, se paró frente a Serenity quien de nuevo tapaba su cara con ambas manos.
El moreno cerró los ojos con culpabilidad; tanta era su obsesión por terminar con su propio martirio que nunca se detuvo a pensar lo que la princesa de la Luna pudiera estar pensando.
¿Y si ella como él, ya tuviera su corazón ocupado?
¿Sentiría ella el mismo dolor que él, al intentarse entregar a alguien a quien no amaba? ¿Alguien a quien tan solo conocía por nombre?
Lentamente, Endymion retiró las manos de la princesa de su cara, Serenity lo miró asustada.
Observando el torso desnudo de su esposo, Serenity fue arrastrada hacia la cama; su cuerpo parecía aún reacio a moverse por sí solo.
Endymion tenía el control.
La rubia cerró los ojos cuando se sintió caer en la mullida cama, el moreno tratando de posicionarse sobre ella.
"Deja que haga lo que tenga que hacer" pensó la princesa "pronto todo acabará, todo acabará"
-Todo acabará.- murmuró Serenity, poniendo en palabras sus pensamientos.
Endymion observó una vez más a Serenity, ajeno a lo que la chica acababa de murmurar.
Los ojos de la princesa estaban cerrados con fuerza, mientras sus labios parecían estar murmurando.
Recorrió con la mirada, los blancos brazos de la rubia: sus puños apretando la tela de la ropa de cama, su respiración agitada.
El moreno cerró los ojos por un momento y suspiró.
Serenity mientras se concentraba en no sentir nada, sintió como la presión sobre su cuerpo desaparecía.
¿Habría ya acabado? ¿Eso era todo?
Suspiró. Si así era, había sido muy tonta al temer, no había sentido nada.
No había tenido que sufrir.
-Ya puedes vestirte Serenity.-
La voz de su desconocido esposo sonó como un suave murmullo perfectamente audible para ella. Las palabras de Endymion fueron como música para sus oídos.
Serenity sonrió. ¿De verdad todo había acabado?
Abrió los ojos y para su sorpresa todavía seguía con los pies fuera de la cama. Rápidamente se puso en pie.
Endymion le daba la espalda.
La rubia, aún sintiéndose expuesta corrió hasta su vestido y rápidamente lo tuvo puesto de nuevo, aunque fuera sin abrochar, se sentía menos insegura.
Miró cómo Endymion caminaba hacia la cama de sábanas marfil, y de un pequeño mueble tomaba un paño blanco, el cual no había visto al entrar a la habitación.
Un paño completamente blanco.
El corazón de Serenity comenzó a palpitar con fuerza. Entonces nada había pasado, Endymion se había arrepentido.
Casi quería llorar del alivio.
-¿Pero qué…?- preguntó Serenity estupefacta hasta que perdió el aliento cuando Endymion tomó su espada, la desenfundó y con sumo cuidado, hizo un corte a lo largo de su dedo gordo.
Endymion no se inmutó ante la pregunta de su esposa, pues la respuesta era para ser vista, no hablada.
Para la sorpresa de una Serenity que aún no daba crédito a lo que sus ojos observaban, en Endymion manchó el inmaculado paño con su propia sangre, una mancha irregular lo adornaba ahora.
Endymion se giró hacia Serenity y le enseño el paño.
-Ya no hay razón para preocuparse Princesa, esto será más que suficiente.-
El moreno tomó su camisa del suelo y se la colocó. Serenity seguía atónita.
Cuando Endymion pasó por su lado rumbo a la salida fue cuando Serenity reaccionó. No se había movido ni un centímetro.
Abrió la boca una y otra vez.
Había tantas cosas que quería decirle, pero no sabía por donde empezar; así que solo se limitó a darle las gracias.
-Gracias…Endymion. Muchas gracias.-
Endymion miró a Serenity a quien se le acumulaban las lágrimas en los ojos y asintió en forma de entendimiento.
El Príncipe giró el pomo de la puerta.
Unos minutos después, cuando Serenity se había cambiado y se recostaba en su nueva cama, se escucharon los vítores de la gente, a quienes la rubia presumía como los invitados.
Oficialmente, el matrimonio estaba consumado.
La paz de la Tierra y la Luna también estaba oficialmente pactada.
La princesa sonrió satisfecha, mientras se dejaba llevar por el sueño, cansada por tantas emociones.
Ahora todos estaban a salvo: su familia, sus amigas, su pueblo.
Y el menos por más, no había sido tan malo. Resultaba que Endymion, después de todo, era un caballero.
Notas de la autora: Sé que es corto, solo 4 páginas y cachito, pero la "consumación" se merece estar solo. En el camino, la escena cambió completamente, en la idea original no llegaban a tanto. Pero bueno, se dio esto. Así que alégrense quien adivinó que Endymion se coraría un dedo o algo así, hubo un par de personas que le atinaron.
Espero les haya gustado.
Por cierto, les tengo una buena noticia: La reconstrucción de mi resumen ha acabado. Me llevé como tres horas, pero lo tengo de nuevo, presiento que cambiaron muchas cosas, x q la vdd ya no me acordaba de muchas cosas, pero la idea, es la misma. Queda estimado para un total de 20 capítulos, puede que 21, pues hay uno en que estoy pensando si dejarlo así, o hacerlo en dos.
Así que solo esperemos haya inspiración para escribir.
Espero este 2009 esté lleno de bendiciones (más vale tarde que nunca) chicos, les deseo lo mejor, de vdd. Santa no trajo inspiración, ni un Darien, ni un Sirius ni un Edward, lo cual fue muy decepcionante, ¡ya para qué hablo de los Reyes Magos!
Espero les haya gustado el capítulo, por que sé, que a partir del que sigue, muchos querrás ver mi cabeza rodando, espero no.
Grax x sus r/r, no saben lo feliz que me pongo cuando los veo, ¡Los quiero tanto! Ya saben, los anónimos aquí, los agregados a su cuenta.
Cyndi: nena, Grax x tu r/r, que bueno que te ha gustado, espero digas lo mismo de este. Suerte.
yumi_kamagatha: Grax x tu r/r, me alegra que te haya podido transmitir lo que ambos sentían al verse. Espero este capitulo, humildemente corto tmb t guste.
GinnyPotterW
17-enero-2008
