HOLA MIS PRECIOSASSS!

DE ANTEMANO, SIENTO EL RETRASO! SORRY!

AQUÍ OS DEJO LA CONTINUACIÓN DE LA GRADUACIÓN DE BELLA.

ESPERO LO DISFRUTEIS!

.

.

.


CENIZAS, Tú existes


.

.

WA Alice:

Siento haberme colado en tu casa.

Pero sabía que si iba, sería peor… O eso creo.

Por favor Bella… mañana todo quedará aclarado.

Ponte el vestido.

Por favor…

.

Iba a tirar el susodicho contra el sofá como si fuese un trapo, pero en el último momento no lo hice. Era tan sumamente bonito, que me dio pena maltratarlo.

.

WA Bella:

Si no te importa, deja de mirar.

Me voy a la ducha y no quiero sentirme incómoda en mi propia casa.

WA Alice:

Ok. Cierro conexión.

Me alegro de que hayas decidido comunicarte conmigo.

.

Me fui a la ducha meneando la cabeza, molesta; alargué el baño para que me ayudara a relajar los hombros, y así aliviar tensión.

Hice la cama y recogí un poco la habitación mientras la crema corporal se iba secando. Volví al baño y me recogí el pelo en un moño que me había estado enseñado a hacerme Emma estos días.

Saqué mis "trastos" de maquillaje y comencé a emperifollarme.

Me puse un maquillaje de día, suave y dulce; un poco más marcado ya que la ocasión lo merecía.

Estaba a punto de sacar el vestido que tenía elegido del armario, cuando en el último momento, no sé muy bien por qué… Si por rendición, por egocentrismo, por coquetería… O un poco de todas, pero volví al salón a por el vestido.

Lo miré y sonreí mientras meneaba la cabeza, negando.

Me lo llevé al dormitorio y me lo puse.

Decir que me quedaba perfecto, sería quedarse muy corto.

Se adaptaba a la piel como si no llevases ropa puesta. Era indescriptible. Mágico.

Me puse unas sandalias de tiras negras que le iban perfectas.

Cuando me miré al espejo, me quedé impresionada.

"¡Lo que puede hacer un vestido!"

Parecía una princesa; una modelo de pasarela… Una de esas mujeres de las que hablábamos Emma y yo, mirando este vestido en su escaparate.

Había quedado en que Emma y Alex pasarían a recogerme en un taxi, para llegar juntos.

Justo cuando le iba a mandar un WA, Emma se me adelantó:

.

WA Emma:

Bella, ya salimos para tu casa.

No te lo vas a creer…

Cuando bajamos, tras llamar a un taxi, teníamos un coche alucinante en la puerta esperándonos.

¡Cortesía de los Señores Cullen!

Menudo detallazo el de tus amigos.

En diez minutos estamos ahí.

.

- ¿Señores Cullen? – Pregunté al alto. - ¿Alice? – Esperé, con el móvil en la mano, pero no llegaba nada.

Agarré el móvil con malas pulgas y comencé a teclear como una loca:

.

WA Bella:

Alice…

Me acaba de escribir mi amiga Emma.

¿Qué significa lo del coche?

¿Gentileza de los señores Cullen?

WA Alice:

Es un detalle de parte de Carlisle y Esme.

Ni Edward ni yo, tenemos nada que ver.

Y tranquila… no te estropearemos el día.

.

Las palabras no tienen voz, no tienen tono… Pero… ¿Quién no ha deducido el tono de un mensaje de Whats App?

Y este de Alice, estaba cargado de reproche. Nada de "mimos" y palabras suaves como me tenía acostumbrada.

"No si encima me voy a tener que sentir mal yo…"

Pero sí. Su mensaje me había hecho sentir mal.

"Soy tonta… tonta de remate"

Pensé mientras volvía a entrar en el chat de Alice de WA.

.

WA Bella:

Dales las gracias a Esme y Carlisle de mi parte.

Ha sido todo un detalle.

Y gracias por el vestido. Es fabuloso.

Pero que acepte a llevarlo, no significa nada.

WA Alice:

De nada.

Disfruta de tu día.

Estás preciosa.

Baja, el coche llegará en dos minutos.

.

Comprobé mi bolso de mano, de que llevara lo que necesitaba y bajé.

En cuanto salí del portal, un impresionante coche de lujo negro aparcó justo en frente. Un chico algo mayor que yo, bajó totalmente uniformado hasta mí lado.

- ¿Señorita Swan? – Saludó muy formal y educado. Me recordó a "Taylor" el chófer de Christian Grey.

- Sí, soy yo. – Contesté, intentando disimular la sonrisa pícara que mi "comparación" me había sacado.

- Soy Mathew y seré su chófer. Sus amigos están dentro – Tal cual pronuncio las palabras, la ventanilla trasera del coche se abrió.

- ¡Bella! – Saludaron Emma y Alex asomando la cabeza por la ventanilla. – Vamos, sube. – Los saludé con la mano, mientras me encaminaba hacia la puerta del coche.

Mathew me abrió muy gentil la puerta mientras subía. Dio un asentimiento de cabeza y una vez asentada dentro, cerró suavemente.

- ¡Menuda pasada de coche! – Aduló Alex emocionado. – Estos amigos tuyos… los Cullen, son alucinantes. Menudo detallazo se han marcado con esto del coche.

- Hay que reconocerles el mérito. – Añadió Emma con un tono de voz suave y comedido – Se nota que quieren acercarse a ti. Es como si… quisieran compensarte – Emma me miró con intención.

Sus ojos abandonaron mi cara y cuando vislumbraron mi vestido, comenzó a gritar enloquecida.

- ¡Bellaaaa! ¡Oh, Diossss! – La risa se me escapó – Ese vestido… Es… ¡Joderrr! Es el vestido de Carolina Herrera que tanto te gustó. Dime que es el auténtico… ¡Dííímelooo! – Al final, acabé hasta soltando unas carcajadas.

Con Emma todo era más o menos, comedido; hasta que hablábamos de moda. De moda de diseñador.

Ella era de clase obrera, como lo era yo. Pero tenía una pasión rozando el delirio por este tipo de moda, cara.

Emma nunca se pudo permitir un modelo así; era impensable gastarse 2000$, como mínimo, en un trapito. Su padre trabajaba en una empresa de construcción de casas y su madre era camarera en una cafetería los fines de semana.

- Sí. Es el original; el que vimos en aquella boutique de Carolina Herrera. – Le respondí intentando que mi voz sonara tranquila, sin atisbo de vanidad. – Te lo dejo cuando quieras – Le sonreí. Emma me dio un gran abrazo.

- Y el detalle ha sido de… - Me picó, alzándome las cejas.

- De sus padres. – Soné cortante - Un regalo por la graduación. – Un fogonazo de desilusión cruzó su mirada. -¿Qué? ¿Y esa cara? – Le pregunté con voz cantarina.

- Pensé que sería un regalo de… él –Se inclinó de hombros y puso cara de niña pequeña. Yo rodé los ojos mientras meneaba la cabeza; aunque no había perdido mi buen humor ni mi sonrisa.

- El móvil, si fue cosa suya. Si te sirve de consuelo – Esta vez fue mi turno en alzar las cejas. Ella asintió moviendo efusivamente la cabeza en señal afirmativa.

- Como quiera que sea… ¡Estás preciosa! Ya te dije que esa diseñadora estaba hecha para ti – Sonrió muy decidida. Según hizo ese gesto, un escalofrío recorrió mi espalda; era exactamente igual al que hacía Alice cuando tenía razón. - ¿Qué me miras tan fija? – Pestañeé saliendo de mi ensoñación.

- Estaba pensando… Que te pareces un montón a Alice. A la chica que fue a tu apartamento… - Me cortó.

- Si, la recuerdo. – Frunció el ceño, mientras yo le alzaba una ceja interrogativa.

- Ella… Es la que fue tu gran amiga del alma – No era una pregunta; tampoco un reproche, pero su voz tenía una connotación, "rara. – Y ahora está aquí, queriendo recuperar a su "hermana". – No supe qué contestarle.

- Bella… perdona que me meta, - Alex cortó el momento extraño que se había formado entre Emma y yo - pero… y no por los regalos – alzó la mano al aire restándole importancia – Si no, por todas las molestias que se toman contigo… Tú has pensado en, ¿por qué lo hacen? – Ahí, mi buen humor se esfumó. – Todo el mundo comete errores, y a lo mejor ellos quieren retractarse de los suyos.

He de reconocer que las palabras de Alex estaban llenas a rebosar de razón. Todos nos equivocamos… Pero… ¿Han tenido que pasar seis años para que se dieran cuenta de su error?

- Gracias Alex. Pero… es muy complicado. Y… han pasado seis años. No ni uno ni dos… ¡Sino seis! – Mi voz salió dura y resentida.

- No dejes pasar algo bueno e importante en tu vida, por el orgullo del pasado. – Me guiñó un ojo y me lanzó una sonrisa fraternal.

Cuando quisimos darnos cuenta, ya habíamos llegado a la universidad.

Mathew nos abrió la puerta del coche, igual de gentil que antes.

- Estaré aquí esperándoles cuando acabe la ceremonia. – Nos informó.

- Gracias Mathew. – Respondí. Alex y Emma le lanzaron sendas sonrisas.

Lo dicho, me sentía igual que Anastasia Steel en "Cincuenta Sombras de Grey"

"Edward bien podría ser el señor Grey. Da el perfil más que de sobra"

Pensé mordaz.

.

.

La ceremonia fue sencilla y bastante rápida. Algo elegante y serio. Adulto. Nada de birretes volando por los aires.

El decano a cargo del máster junto con el tutor y los profesores que nos impartían clase nos dieron la enhorabuena y el título del mismo.

Nos sacamos unas fotos con el profesorado, el cual decía estar muy orgulloso de este grupo por las altísimas calificaciones medias que habíamos obtenido.

Tras eso, nos reunimos en la cafetería donde ya estaba dispuesta la espicha que, a cargo de la universidad, nos regalaron como detalle para celebrar el fin del curso.

Celebramos, reímos, recordamos anécdotas, nos metimos un poco con los profesores… Lo normal.

Pero a mí me vino estupendo esa celebración. Alejada de todo el embrollo de los Cullen; de Alice, de Edward… y de eso tan importante que habían venido a decirme.

Los profesores también se nos unieron en el festejo, riéndose de nuestras gracias y metiéndose un poco con nosotros, al igual que habíamos estado haciendo nosotros con ellos.

Ahora ya no éramos alumno/profesor y no había tanto formalismo. La edad media del profesorado nos superaba con bastante, pero alguno de los profesores, no eran mucho mayores que nosotros.

Ahora, éramos adultos conversando con adultos.

.

El profesor McDuk, uno de los huesos más duros de roer y más veterano se nos acercó, con ese aire intelectual que le rodeaba siempre.

- Hola chicos – Nos saludó desenfadado, eso nos sorprendio – Mi enhorabuena otra vez. – Nos sonrió. Todos nos quedamos de piedra al verlo tan cercano y amistoso. – Ahora ya no estamos en clase, y no soy tan "hueso" como creen – Rió de su propia broma.

- Gracias Profesor McDuk – dijimos casi al unísono.

- Isabella… Te recuerdo que en unos días, tienes la entrevista con el decano para tratar sobre tu incorporación a la universidad. – Me recordó. Asentí. – Bien – Asintió complacido. – Por otro lado… No sabía que estuvieses emparentada con la familia Cullen – Me quedé estática; un bloque de piedra a mi lado, tendría más vida. Ni siquiera era capaz a pestañear. – Me lo ha comentado Carlisle. – Asentí, como pude. – Ha venido junto a su mujer a ver la entrega de diplomas – Abrí los ojos, mientras el corazón me golpeaba salvaje las costillas. – Y al verlo, me acerqué extrañado que una eminencia como él, estuviese aquí para algo que no tiene nada que ver con su especialidad – Explicó muy metido en su historia. – En cuanto pude me acerqué a saludarlo, nos conocemos desde hace algunos años, y siento una gran admiración por él. – Sonrió – Entonces me explicó que venía por ti; que erais familia, lejana. – Tragué en seco antes de ahogarme con mi propia saliva. - ¡Mira! Por ahí viene junto a su esposa. – Mi respiración eran jadeos, los cuales intentaba controlar para no parecer que estuviese sufriendo un ictus. Emma me miraba con la preocupación más que patente en su rostro.

Estaba completamente entumecida. No era capaz de darle a mi cuerpo órdenes simples, como pestañear o respirar con normalidad.

Y por supuesto, no era capaz a girar la cabeza para mirar a Carlisle y a Esme.

"¿Por qué me impacta tanto su presencia?"

No lo entendía. Me sentía una niña pequeña; indefensa y sin argumentos. Ellos habían sido lo más parecido a unos padres "auténticos" que había tenido y eso me hacía sentirme como una chiquilla. Pero eso fue hace años... Ahora no debería importarme.

No que mis padres fuesen malos, pero… siempre habían sido mucho de ir a su aire. Me cuidaron, me mantuvieron y me dieron educación y dinero para poder empezar. Me cuidaron, sobre todo mi madre, mucho más de lo que pudiera llegar a imaginar que hicieran cuando tuve aquella tremenda depresión… Pero, nunca hubo "feeling" paterno entre nosotros. No fui una hija deseada, sino un accidente la noche de la graduación de mis padres en el instituto, trastocando todos sus planes de futuro y eso, se notó toda mi vida.

En cambio con Esme y Carlisle… Fue otro tema. Eran cálidos, cariñosos, preocupados, cercanos… Todo lo que se espera y desea de unos padres.

- Hola, otra vez, McDuk – La voz de Carlisle entró en mi sistema nervioso, provocándome unas tremendas ganas de llorar, junto a una horrible oleada de rabia.

- Carlisle… Aquí tienes a una de nuestras alumnas vip de este año. Hacía tiempo que no teníamos un grupo tan comprometido y eficaz. Solo ella y otro alumno han conseguido una nota media de sobresaliente.

- Estamos tremendamente orgullosos de ella – La voz de Carlisle transmitía dulzura y orgullo; y eso no hizo más que acrecentar mis ganas de llorar. Tuve que apretar por un segundo los ojos.

- Con su expediente académico, en muchas empresas se matarían por contratarla – La voz del profesor también destilaba orgullo – Pero nosotros hemos sido más vivos, y ya la tenemos medio convencida, ¿Verdad Isabella? – Asentí, mientras mi cuerpo iba despertando poco a poco.

Emma me hizo un gesto con la cabeza y los ojos, asombrada por mi reacción tan fría y por mi nuevo estado de congelación.

- Enhorabuena por su máster – Carlisle siempre educado y no perdiendo puntada, felicitó a mis amigos a modo de poder acercarse más a mí.

- Gracias señor – Saludaron ambos muy corteses; aunque se notaba que estaban tensos por mi reacción hacía él y Esme.

- Carlisle, permíteme presentarte a otros dos de nuestros alumnos más aventajados: Alexander Bans de Chicago, y Emma Whatson de California. – Sonrió hinchado de orgullo – Por cierto – arrugó el entre cejo – No le he preguntado por…

- Bella es hija de una prima de mi esposa Esme. – Contestó Carlisle adelantándose a la pregunta del profesor.

- ¡Ah! Ella jamás ha hecho mención de su parentesco.

- Isabella no suele hacerlo – Esta vez fue la propia Esme quien contestó. – El apellido de mi esposo es muy conocido y no quiere privilegios por ello.

- Desinteresada – murmuró el profesor McDuk – Otro adjetivo que añadir a la lista, señorita Swan. – Me sonrió de forma cómplice. Le devolví el gesto, intentando que me saliera una mueca lo más creíble.

El profesor se nos quedó mirando con el ceño fruncido; era lógico que se extrañara, ya que no nos habíamos saludado aún.

Emma volvió a mirarme, instándome a acercarme a ellos.

- Hola tíos – Los saludé. – Que bien que pudieseis venir a la graduación – Mi cara era igual que la de una muñeca de porcelana. Tensa, con una sonrisa falsa dibujada en la cara.

- No nos lo perderíamos por nada – Contestó enérgica Esme.

- Como no vinisteis a la graduación del instituto ni a la de la universidad… - Lancé como una daga envenenada – Es lo que tiene tener un tío que es una eminencia en cardiología, ¿no? – Me giré hacía el profesor que, tras mi explicación, volvió a sonreír mientras asentía.

Y entonces, se hizo el silencio. Uno tenso y viciado.

Yo me sentía capaz de morder a alguien en el cuello, y toda mi energía se iba en auto controlarme.

- Deberíamos juntarnos con el grupo, para concretar lo de esta noche. – comentó Emma, dejándolo caer, en plan recate máximo. Alex asintió forzando el gesto y yo me limité a un ligero asentimiento de cabeza.

- Claro chicos… Deben seguir festejando – Esme se atropelló al hablar; cosa extrañísima en ellos. – No queremos interrumpirlos más.

El profesor se despidió y mientras acababa sus últimas palabras con Carlisle, nosotros aprovechamos a escabullirnos hacía el resto del grupo, para así, alejarme a mí del foco de la tormenta.

No había hecho más que dar dos pasos, una mano fría me sujetó delicadamente del brazo.

No me hizo falta mucho para saber de quién era esa mano; me giré sobre mi misma mientras miraba esa mano apoyada en mi brazo.

Esme la apartó una vez me tuvo de frente.

- Lo primero – Habló rápido – Sentimos mucho si te ha molestado nuestra presencia – Su rostro era la viva imagen de la tristeza, aunque sus ojos lanzaban un brillo casi cegador.

- Chicos – Giré la cabeza hacía Emma y Alex – Ahora mismo me reúno con vosotros… - Lo entendieron a la primera; y ante un asentimiento de cabeza nos dejaron a solas.

- Se… que estás enfadada. Mucho. Todos lo comprendemos; aquellas, no fueron formas de hacer las cosas – Rodó los ojos con disgusto - pero mañana todo quedara aclarado. – Ahora la que rodé los ojos fui yo.

- Me tenéis loca con eso tan importante que tenéis que decirme mañana – Pestañeé seguido como una chiflada – Pues si mañana vais a darme tan importante explicación, ¿para qué estáis dándole tantas vueltas, acosándome y poniéndome los nervios de punta? – Respiré, evitando por poco ahogarme. Esme agachó la cara resignada.

- Tienes toda la razón. – Admitió derrotada.

- Bella… - La llamada de Carlisle me hizo salir del trance de rabia en el que me había sumido. – Estás preciosa hija. – Su sonrisa podría haber iluminado un país entero. – Alice y Edward – abrí los ojos como platos nada más escuchar su nombre – podían verte – Rió pícaro – pero nosotros no. Las explicaciones de ambos sobre tus cambios físicos, no te hacían justicia. – Esme sonrió asintiendo. – Te has convertido en una jovencita hermosa.

- No queríamos perturbarte en tu graduación. Pero – meditó medio segundo – aprovechando que estábamos aquí en Chicago me acerqué el otro día a saludar a un colega y… me invitó a la graduación – Hizo un gesto parecido a una sonrisa traviesa y yo fruncí el ceño – Me pilló mirándote y le expliqué que eras familia. – Entre ellos se lanzaron una mirada cómplice.

- ¡¿Así que no lo imaginé?! Realmente eras tú… - Miré hacia otro lado, rememorando el día en que me había parecido verlo.

- Nos alegramos de que al final te decidieras a ponerte el vestido – El comentario de Esme me sacó de mis pensamientos. – Estás preciosa con él. – Ambos me mostraron sendas sonrisas amorosas. Y yo, me puse roja como un tomate.

- Si… bueno… No teníais por qué. No era necesario. – Mi voz sonó algo más seca de lo que pretendí. – Aunque gracias. - Suspiré - Bueno… tengo que irme, me están esperando. – Asintieron.

Justo cuando había dado medio giro, me volteé otra vez hacía ellos.

- Una última cosa… Os pediría que les transmitierais al resto de mi parte, que esta noche no me molestasen con alguna de sus apariciones – Agaché la mirada, traspasándolos. Ellos se quedaron enmudecidos. – Nada de vino, acercarse a mis amigos, acorralarme en el baño de chicas… Cosas de esas que a vuestros hijos se les dan de fábula. – Mi tono no podía ser más sarcástico y rabioso. - ¡Ah! Como no estoy muy segura de que os hagan caso – Puse los ojos en blanco – Lo que sí quiero es que le digáis a Edward que se mantenga alejado de mí. Si pudiese ser por un océano, sería incluso mejor – solté con rencor – Aún me estoy pensando en si quiero que este o no presente mañana… Así que, que no se complique la vida… O, ¡mejor! Que no me la complique a mí más aún de lo que lo ha hecho ya. – Ambos, muy serios, asintieron. Yo asentí de un solo movimiento enérgico.

- Mañana Alice te dirá dónde vernos y a qué hora. – Comentó Carlisle, ahora sin sonrisas.

- En un sito público. Nada de emboscadas – Lo miré fijamente.

- Bella… lo que tenemos qué decirte, debemos hablarlo en privado. – Comentó Esme. Eso solo hizo que los pelos de la nuca se me pusieran de punta.

- Pues en un restaurante que tenga zona reservada. Seguro que Alice no tendrá problema en conseguir mesa en alguno de esos restaurantes tan chic – Dije con cierto toque de burla.

Nos despedimos con un simple movimiento de cabeza y sin más, me voltee y me fui con mi grupo.

.

Aunque lo que de verdad me apetecía era irme a casa, meterme debajo de las mantas y llorar como una niña hasta quedarme dormida. Cerrar los ojos y no abrirlos hasta haberme asegurado que esto, su vuelta, había sido solo una tremenda pesadilla.

El mal estar y la tristeza, me acompañaron el resto del día.

Tanto por las palabras cruzadas con Esme y Carlisle, como por "eso" que tenían que decirme tan importante. Importante y confidencial, ya que no podíamos hablarlo con el riesgo de que nadie nos escuchara.

"¿Qué coño será tan importante?"

.

.

.

CAPI SIN MUCHO DE LO QUE REFLEXIONAR... O SEA, TRANQUILITO

A EXCEPCIÓN DEL "ENCONTRONAZO" CON ESME Y CARLISLE.

ME GUSTARÍA CONTESTARLE A UNA CHICA:

"EMMA, QUE ME ESCRIBIÓ UN COMENTARIO PERO NO PUEDO CONTESTARLE EN PRIVADO...

TIENES MUCHA RAZÓN EN TU COMENTARIO, LAS ESCRITORAS, SIEMPRE ACABAS SUBROGANDO A BELLA A LOS CULLEN. PERO REALMENTE ES LA FORMA EN QUE LA HISTORIA ACABE BIEN ;-)

POR OTRO LADO, EN ESTA HISTORIA, AUNQUE BELLA VA ACEPTANDO REGALOS Y LA INTROMISIÓN DE LOS CULLEN EN SU VIDA, ELLA TAMPOCO LOS RECIBE CON LOS BRAZOS ABIERTOS. "

ESTO YA PARA TODAS... AUNQUE BELLA LO HA PASADO FRANCAMENTE MAL, Y ESTÁ TREMENDAMENTE DOLIDA CON LOS CULLEN, ELLA NO HA DEJADO DE QUERERLOS. EN LA SUPERFICIE DE SUS SENTIMIENTOS, NO LO VE, PERO EL AMOR POR ELLOS, ESTÁ AHÍ.

CON ESTO, NO QUIERO DECIR QUE CORRA A SUS BRAZOS... SEGUIRÁ PONIÉNDOSELO DIFICIL. CREERME! ;-)

.

MIL GRACIAS POR VUESTROS REVIEWS! ME HACÉIS TREMENDAMENTE FELIZ CON ELLOS, YA QUE ES LA FORMA EN QUE LAS ESCRITORAS COMPROBAMOS QUE LA HISTORIA GUSTA Y LA SEGUIS CON ENTUSIASMO!

GRACIASSSSSSSS!