DISCLAIMER: Naruto y todos sus personajes son propiedad del maestro Masashi Kishimoto
La casa estaba ahora libre de invitados, pasaba de las 3 de la tarde y para esa hora ya todos los amanecidos se había marchado a su casa, con tacones en mano o descalzos, algunos muy desorientados y otros más con recelo de tener que partir. Kiba estaba en la puerta despidiendo al último en marcharse.
"¡Una fiesta buenísima! asegúrate de invitarme también a la siguiente" Le dijo y se marcho.
"Claro, claro" Aseguro el castaño sonriendo animado.
Su dulce novia estaba en la cocina terminando de limpiar el desorden de vasos de licor sobre la mesa. Cuando Kiba entro ella se estaba sirviendo un vaso de agua y el castaño observo como la chica ponía un dedo para revisar que el agua no rebasara el vaso. El chico hiso un mueca de molestia.
"No es para molestarte – aclaro la chica – ya lo hago por instinto, Kiba"
El chico se sentó en la mesa y espero a que ella hiciera lo mismo.
"Se ha ido hasta el último invitado, ahora podemos hablarlo – dijo el moreno, muy calmado – siéntate Hinata"
"¿Te lo dijo Naruto?" Pregunto tomando asiento.
"No… - respondió Kiba – me he enterado hace apenas unos días"
Hinata lo miro a la cara sin poder esconder su vergüenza.
"He estado esperando el momento adecuado para enfrentarte – bajo la mirada – para hacerte frente y preguntarte la razón, no entiendo que puede llevar a alguien a mentir de una manera tan cruel… se que tenemos un contrato de arrendamiento y por ello no puedo pedirte que te vayas de la casa…"
"Kiba, yo…" Interrumpió la chica.
"Pero se vence en tres semanas más, hasta entonces quiero pedirte que saques tus cosas de mi habitación y regreses a la tuya – se levanto de la mesa – en el sótano hay una cuantas cajas, puedes ir empacando las cosas para mudarte a otro lugar a fin de mes"
"¡Kiba! – grito la joven y se aferro a la espalda del chico con desesperación – por favor, al menos escucha mi explicación"
"No tengo interés en saber los motivos que te llevaron a burlarte así de mi"
"¿Ni siquiera si te digo que fue por amor?"
"Eso no es gracioso Hinata" Trato de soltarse de los brazos de la chica.
"No lo es y es verdad – se aferro mas a la espalda del chico – cuando recién llene los papeles para la mudanza con tu hermana, ella te los entrego sin que tu y yo nos conociéramos ¿Lo recuerdas?"
Kiba tenía muy claro todo lo de aquel día, lo sabía porque aun estaba lloriqueando por los rincones debido a que su amigo Naruto se había mudado con su abuela y ya no viviría junto al rubio de sus sueños. Al revisar su correo encontró un sobre que venía de parte de su hermana, se sentó en la sala con Akamaru sobre su regazo y lo uso de mesita para revisar los papeles de los interesados en rentar el cuarto extra.
Las formas incluían una foto del aspirante a roomate, su nombre, datos personales como dirección actual, ingresos monetarios y hábitos tales como el ser o no fumador, alergias a mascotas, horarios extra limitantes y cosas que pudieran perjudicar la convivencia en la casa en dado caso de llenar el perfil de inquilino. Había descartado de lleno a los 3 hombres: uno ganaba muy poco como para cubrir el arrendamiento de cada mes, el otro era fumador y el ultimo trabajaba como velador y Kiba era una criatura hiperactiva que se levantaba y acostaba antes que el sol. La siguiente aspirante era una linda jovencita que aparte de estar mintiendo – obviamente – sobre ser mayor de edad, tenía un gatito y Akamaru no era fan de los felinos, mucho menos el Inuzuka. La ultima era una chica de extraños ojos perlados y cabellera azulina. Maestra de Braille en una escuela para niños discapacitados, no fumadora, no bebedora y sobre todo ninguna alergia a los perros, sin pensarlo dos veces la llamo. La chica respondió después de 3 timbres.
"¿Con la señorita Hyuga?" Pregunto ansioso.
"Si… ella habla" Respondió tímidamente.
"Llamo por su solicitud para la habitación en renta, ha sido aprobada ¿Aun le interesa?"
En menos de tres horas vio llegar el camión de mudanza y mientras aquellos hombres dejaban cajas y cajas en la sala de su casa encontró en una de ellas, un letrero que decía libros, por curiosidad hurgo solo para saber los hábitos literarios de la chica y encontró todos aquellos en idioma braille. Bueno era maestra después de todo. Y al girarse hacia la puerta se encontró con una hermosa chica curvilínea de cabello largo, le tomo dos segundos entender por qué llevaba gafas en un día nublado y usaba un bastón extraño, de su mano libre venia un hombre de porte elegante e imponente.
"¿Estas segura de esto, Hinata?" Pregunto el castaño evaluando el lugar con ojos críticos.
"Claro, el anuncio decía espacioso, iluminado y con un gran jardín ¿Dime, es así?" Le pregunto al chico.
"Si señorita Hyuga, así es – respondió Kiba – yo soy Kiba Inuzuka" Dijo extendiendo su mano a la chica.
"¡Es ciega, imbécil!" Le aclaro el chico alto a Kiba.
"Pero no lisiada – dijo buscando la mano del otro chico, entendiendo la reacción de su primo – tendrás que disculpar a mi primo, es un poco…"
"¿Idiota?" Pregunto Kiba provocándolo.
"Si – respondió la chica sonrojándose y soltó la mano – espero que no tengas problema con mi condición" Dijo apenada.
Y no los hubo, por meses ella demostró ser totalmente autosuficiente y una vez familiarizada con la casa, se desplazaba con total naturalidad y Kiba se dio cuenta que aquello tenía sus ventajas, podía pasearse por ahí en paños menores sin incomodar a su compañera de piso, hasta bromeaban sobre su condición. Se estaban volviendo algo así como mejores amigos.
Hinata también lo recordaba.
"Kiba, me mirabas como a un chico – apretó mas el agarre de su amigo – éramos como tú y Naruto-kun... yo no quería eso"
"Aun no entiendo en que parte esta la excusa para fingir ser ciega"
"Sabes que no siempre fui ciega – le recordó – te comente que tuve un accidente meses atrás, antes de eso, yo ya te conocía Kiba…"
Kiba guardo silencio total.
"Pasaba a diario por tu veterinaria cuando iba camino a la escuela y a menudo llegaba tarde a dar mi clase por quedarme sentada a tomar un café frente a tu local con tal de verte unos minutos aunque no me notaras – la chica apenas tomaba aire para soltar todo aquello – fue entonces que me di cuenta que tenía que hacer algo, comprarme una mascota y quizá así tener un pretexto para hablarte o verte…"
Kiba tuvo un flechazo de recuerdos.
"Hace tiempo atropellaron a alguien fuera de la cafetería frente a mi local…" Dijo en voz baja.
"Esa chica fui yo… pase un mes en la clínica hasta que me dieron de alta asegurando que con tratamiento y cuidados podría recuperar mi vista en unos cuantos meses"
"Así que decidiste no decírmelo al llegar a quedarte en mi casa"
"No intencionalmente – aseguro la chica – solo mientras pasaba quería que me conocieras bien y no le vi el caso a contártelo y menos cuando apareció Naruto-kun"
"¿Qué? Pero si a él lo acabas de conocer hace poco"
"En persona sí, pero antes de ellos tu no parabas de hablar de él… llegue a pensar que eran más que amigos y me puse mortalmente celosa, después cuando tuve la cirugía ambulatoria de la cual no te hable, para darte la sorpresa – aclaro mirándolo por primera vez la cara – decidí subir directamente a tu habitación: darte la noticia y declararte mis sentimientos"
"¿Qué fue lo que te detuvo?" Pregunto Kiba alejándose unos pasos de ella.
"Tu – le dijo seriamente – estabas hablando por teléfono con tu hermana y le estabas diciendo lo mucho que yo te agradaba y mencionaste que mi condición te hacía sentir que debías protegerme, yo me sentí fatal adjudicando a ello que me tenias lastima y yo no quería eso de ti…" Sollozo.
"Hinata, yo…"
"Y escuche el resto – dijo sonriente – sé que es egoísta hermana, pero quisiera que Hina fuera ciega por el resto de sus días, así podría tener un pretexto para serle útil siempre, quiero que Hinata me necesite siempre…esas fueron tus exactas palabras"
"¿Me estas diciendo que el que me mintieras todo este tiempo ha sido culpa mía?"
"Lo haces sonar peor de lo que realmente es" Dijo Hinata.
"No estas ciega Hinata – le dijo y la tomo con ambas manos del rostro – lo sé desde hace unos días y sinceramente no entiendo que sigues haciendo aquí conmigo ¿A caso eres tú la que siente lastima?"
"Yo tampoco sé que hago con un idiota como tu – le dijo molesta – por que debes ser una gran idiota como para no darte cuenta que no me importa ni un poco tu edad, tu empleo, tu aspecto… porque si Kiba, te he escuchado prodigando por ahí que si yo no fuera ciega no estaría contigo y debes entender que eso no es así"
Hinata siguió hablando de mil cosas que tenían que ver con lo mucho que valoraba de Kiba y lo mucho que lo quería sin importarle ni uno de los menosprecios que se hacia el mismo, incluso menciono que había sido una arpía con el rubio porque lo sentía como competencia y no planeaba perder el amor del castaño por nada del mundo.
"Casi fui una perra con él y no me arrepiento, ni de eso ni de mentirte sobre mi ceguera ni de nada, lo haría una y otra vez si así te convenciera de que te amo Kiba"
"¿Qué tu qué?" Pregunto sorprendido y sonrojado.
"Si, lo volvería a hacer" Respondió un poco preocupada.
"Me refiero a lo otro, Hina… para convencerme ¿de qué cosa?" Pregunto ansioso.
Hinata reacciono, en todo el tiempo de relación nunca le había dicho aquellas palabras.
"Yo… yo… t-te a… Kiba…"
"Hinata no es buen momento para que te conviertas en la chica tímida" Le exigió Kiba.
"Teamo" Le dijo rápidamente antes de darse la vuelta y cerrar los ojos con fuerza.
Esta vez fue Kiba quien la abrazo por la espalda, le beso el cuello y sintió una enorme alegría. También recordó que apenas la noche anterior tenía todas las intenciones de proponerle matrimonio a la chica entre sus brazos, pero afortunadamente Naruto no lo dejo hacerlo en aquel estado de ebriedad, pero también recordó que antes de hablar se paro frente a ella con el anillo a la vista. Como en tres ocasiones antes. Para al final no decirle nada.
"Entonces… tu… ¿Has visto el anillo?" Pregunto avergonzado.
"Por cuarta vez anoche Kiba" Le dijo sonriendo.
"Hina, cariño…"
"Kiba ¿Aun quieres que me vaya de tu casa?" Le pregunto poniéndose frente a él.
"No, lo que quiero ahora es que te cases conmigo"
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Karin estaba camino a casa de Sasuke. Llevaba las tarjetas recuperadas en su bolso y en su cabeza el relato erótico de toda una noche entre las sabanas con dos chicos extremadamente atractivos. Decidida a no contar cada detalle de aquello a su amigo "pues no había necesidad" decidió omitir el hecho de que habían dormido juntos y dejarlo en que solo despertaron en la misma cama lo cual le parecía que era lo mejor. Al llegar a su departamento dejo el bolso en el perchero de la entrada y dejo sus zapatillas en el corredor, fue recibida por dos hermosos gatos y fue directo a la nevera por un vaso de su infinita reserva de nieve de chocolate. Se sentó frente al televisor y lo dejo apagada decidida a no ver esas novelas y películas románticas que solo la deprimían más de lo que ya estaba. Tomo su celular recordando el problema con el pequeño Fugaku y marco a su amigo Sasuke.
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Sasuke tenía el celular vibrando y sabia bien que había sido descubierto en su travesura. Ten-ten se acercó al despacho donde la puerta estaba abierta.
"Señor, la señorita Karin al teléfono" Le mostro el teléfono.
Sasuke se apresuro a responder.
"Sasuke ¿Cómo va todo?"
"¿Estas en tu departamento?" Pregunto atropelladamente sin dejar de ver su celular vibrando insistentemente en su escritorio.
"He llegado apenas, tengo tus tarjetas y…"
"Voy para allá" Dijo y colgó.
Para cuando Sasuke llego a casa de Karin, estaba hecho un manojo de nervios y ni su orgullo de Uchiha lograba regresarlo a su seriedad habitual. Y aunque llevaba una hora hablando sin parar frente a la pelirroja, esta había entendido absolutamente todo y no paraba de sonreír.
"Entonces el abogado que atenderá tu caso y el ex del que tanto hemos hablado son el mismo" Aclaro.
"No exageres… tampoco te he hablado tanto de el"
"Oh sí, me has hablado tan poco de él que se su hombre, su apellido, sus lunares, el cómo te hacía el amor, el cómo te ponía como moto cuando te jalaba el cabello, como te hacia sexo ora…" Sasuke le tapo la boca, maldiciendo el momento en el que decía ser muy sincero con su amiga durante sus borracheras de fin de semana en su departamento.
"Como sea ¿Qué te dijo el tipo?"
"Ah… le pague y me entrego tus tarjetas – tomo su bolso, las saco y se las entrego a Sasuke – y me dijo que no te preocupes, que entre tú y yo, no paso nada" Sonrió ampliamente.
"Entonces ¿Te dijo exactamente lo de anoche?" Pregunto sospechando.
"Si, muy bueno el show, pero no, nada paso entre tú y yo mas allá de un par de besos"
"Ah… está bien" Sonrió aliviado.
"Pero regresando al tema, dime ¿Qué piensas hacer?"
"¿Qué más? es mi abogado, esto es profesional, estrictamente profesional"
"¿Y por eso estas tan nervioso?" Pregunto risueña.
"Han pasado casi 5 años Karin…" Le dijo muy serio.
"¿Crees que el este con alguien?"
"Es lo más probable, el dobe nunca ha sido feo y ahora con todo el supuesto éxito que lo rodea, seguramente tiene a mas de una persona interesada en el"
"Tu desearías que no fuera así ¿Verdad?"
El celular de Karin empezó a timbrar y la chica lo recogió.
"Es tu hermano – dijo y respondió – Itachi ¿pasa algo?"
"Llamo mi ex cuñado, digo el abogado – tanto Itachi como la pelirroja rieron a instancias de Sasuke – dice que mi ototo no responde el teléfono y que necesita hablar con el"
"Oh, el está aquí conmigo ahora, te lo paso – le dio el teléfono a Sasuke – noticias sobre tu querido ex" Dijo sonriendo de oreja o oreja.
"¿Qué pasa aniki?" Pregunto molesto con un ligero sonrojo.
"Ototo baka, el hermoso abogado te ha llamado y tu ignorando el teléfono ¡Serás bruto!"
"¿Acabas de llamarlo hermoso?" Pregunto sintiendo unos viejos celos renaciendo.
"Lo es – dijo sonriente – como sea, ha dicho que necesita verte mañana temprano, que te ha agendado en su despacho para medio día"
"¡Ese dobe! ¿Qué se cree? ¿Qué no tengo nada mejor que hacer?"
"Ototo, está atendiendo el caso de mi sobrino en navidad, creo que no te puedes poner delicado – dijo serio – pero seriamente, podrías decirme ¿Por qué siento que estas nervioso de verte con el abogado Uzumaki-hermoso-buen-trasero?"
"Dile a mi madre, que hoy no llegare a dormir y al abogado ese, si llama dile que ahí estaré" Y colgó.
"Así que ¿te veras con Naruto-kun?"
El teléfono en la mano de Sasuke sonó y respondió molesto.
"¿Qué quieres ahora aniki?"
"Señor Uchiha – pregunto perplejo – disculpe ¿no es ese el numero de la licenciada Karin?"
Era Naruto. Sasuke se sintió perturbado y algo le molesto ¿A caso lo había llamado señor Uchiha? ¿Qué significaba eso? ¿Por qué quería hablar con Karin? ¿De donde había tomado su número? ¿Para que la quería? Como respondiendo a todo eso el abogado le explico.
"Tengo entendido que la señorita Karin es la abogada de la familia Uchiha, ahora mismo todo lo que ella me pueda decir como colega es de suma utilidad y por eso me di a la tarea de buscar como contactarla, a usted lo he agendado para mañana señor Uchiha, lo recibiré a medio día"
"Me lo ha dicho mi hermano" Dijo con seriedad.
"Bien, entendido eso le agradecería que ponga a la señorita al teléfono" casi sonó como a una orden.
Sasuke lo hiso sin rechistar o preguntar mas. El señor Uchiha que había empleado el rubio le sonaba a mera formalidad pero era en un tono muy frio que le era extraño en el chico ¿sería que de verdad consiguió olvidarlo y ahora lo odiaba?
"Diga – respondió Karin el teléfono – si, ella habla"
Se puso de pie y fue su habitación a atender la llamada, Sasuke se veía sumamente afectado. El azabache se quedo ahí en el sillón, se saco los zapatos y se desabotono un poco la camisa, se deslizo en el sofá hasta quedar con todo el cuerpo flojo y miraba el techo, Karin regresó a la sala después de lo que pareció una eternidad. Se había duchado y venia abrochándose la blusa de su mejor traje, completamente formal y cabía destacar que se había esmerado en su maquillaje.
"No me mires así – le pidió mientras recogía su cabellera rojiza en un moño alto y elegante – es una cita de colegas…"
"Espera ¿dijiste cita?"Pregunto tratando de calmar esos celos que parecían volver de la tumba y no precisamente por su amiga, si no dirigidos hacia su amiga.
"Si, me ha pedido que nos veamos, parece que necesita información de aquella familia y de la tuya" Se ponía un labial.
"¿Y para esa platica necesitas ir tan guapa?" Pregunto de pie detrás de ella.
"¿Crees que me veo guapa? – le pregunto contenta – tranquilo, sería incapaz de intentar algo con tu rubio, tu y yo somos buenos amigos ¿lo recuerdas?"
Sasuke se sintió un poco aliviado.
"Hay cerveza en el frigorífico, cena prepara para el micro y sabes donde esta todo lo demás, siéntete como en casa, prometo regresar temprano" Le guiño el ojo.
Karin se puso sus zapatillas, tomo su bolso portafolios y se despidió de Sasuke con un beso en la mejilla.
"Ah y… – miro a su amigo – por favor confía en mí, hare todo lo que esté en mis manos para ayudar en lo que pueda y que recuperes a tu hijo Sasuke-kun" Sonrió tranquilizándolo y salió de ahí.
Sasuke se quedo solo con los dos gatos de Karin, eran tan ariscos como él. No podría decir exactamente cuántas veces había estado en ese departamento pero si estaba seguro de que en el mundo no habría otra en la persona – fuera de su familia – en la que pudiera confiar más que en la pelirroja, Karin se había vuelto una gran amiga para él y sabía que podía poner su vida en sus manos, aunque de Naruto ya no sabía que pensar. Estaba poniendo el futuro de su hijo en manos de un Naruto que muy probablemente ya no era el mismo que él conoció y aunque estaba preocupado por su hijo, no podía negar que el hecho de volver a ver al rubio le alegraba, nunca había contemplado esa oportunidad y aunque no eran las mejores condiciones, el encuentro se daría sin duda y el sentía que todo lo que una vez sintió por el rubio estaba regresando y muy a su pesar, con un poco de miedo – que no admitiría – y con una euforia – que ni muerto aceptaría – él quería verse con Naruto… y quizá, solo quizá, si las cosas estaban de su parte: intentar algo de nuevo con él. Habían pasado casi 5 años y Sasuke Uchiha, el empresario de 28 años, recién salido del armario públicamente y con un hijo de 4 años, seguía sintiendo cosas especiales por Naruto Uzumaki.
Con el paso de las horas empezó a desesperarse, se comió una cena que su amiga dejo preparada, estuvo picando fruta, hiso limpieza en la casa de Karin (una conducta que delataba su nerviosismo) y anduvo de aquí para allá hasta que se harto y se sentó a ver la televisión, sin contemplarlo termino viendo una de esas odiosas comedias románticas que le gustaban a su amiga y sin temerla ni deberla se estampo tres de los botes de nieve de la chica.
"Jugaste con ella idiota, la usaste para conseguir una historia – le dijo al protagonista de la película y miro al gato a su lado – es un tonto total ¿De verdad lo va a perdonar?" Y la protagonista de 27 bodas beso al chico.
En la última escena se veía el típico final feliz donde la pareja terminaba bien a pesar de todo lo malo.
"Eso no pasa en la vida real" Le dijo de nuevo al gato, el felino solo maulló.
"¡Oye no! – le grito Karin que venia llegando – si quieres hacer tu vida de solterón cerca de los 30, consíguete tus propios gatos para platicar, que estos son míos" Dijo sonriente.
"Bienvenida" Dijo Sasuke apagando la televisión.
"Te tengo una noticia buena y una mala – se acercó a Sasuke – ignorare el hecho de que estas comiéndote mi amado helado – dijo algo irritada – porque soy linda y porque lo necesitaras para cuando te de la mala noticia"
Se sentó al lado de Sasuke.
"Primero que nada, me mentiste totalmente acerca de Naruto: no es un rubio de 1.70, bronceado, atlético y de ojos inocentes – Sasuke se sorprendió un poco – ¡Esa descripción le queda chica! ¡Es un Dios! Casi me desmayo cuando entre a la cafetería donde me cito y es que ¡Por Kami! No había una sola mirada que no estuviera posada en el… pero te ahorrare los detalles para que los veas por ti mismo, pero bueno ¿Qué noticia quieres primero?"
Sasuke proceso toda la información en un minuto y miro a su amiga con nerviosismo.
"La buena"
"Conseguimos la auditoria para dentro de una semana – Sasuke se quedo en silencio – eso es muy bueno, estos casos generalmente son atendidos en un tiempo de espero que como mínimo implica 3 meses…"
"¡No pueden mantenerme alejado de mi hijo tanto tiempo!"
"Lo sé, pero hemos tenido suerte y en cuanto al caso, estaré viéndome con Uzumaki toda la semana para trabajar hombro con hombro, aunque puedo asegurarte que es brillante, hablando como colega puedo asegurarte que el ganara este caso"
Sasuke sintió algo parecido al orgullo, llenando su pecho.
"Y la mala noticia es que…" Miro a su amigo.
"Te escucho" Dijo Sasuke muy serio.
"Cuando terminamos con el papeleo y salimos del restaurante… había un hombre esperándolo"
Sasuke sintió las entrañas calientes.
"Lo recibió de beso – más calientes – era el padrino de tu hijo – casi explotando – Naruto está saliendo con Neeji, Sasuke-kun"
¡Y explotaron! Las entrañas de Sasuke se retorcían en el suelo, bajo sus pies.
