Capitulo XI
El secuestro

Respuestas de los reviews:

Lorena: ¡hola! Gracias por tus comentarios, y bueno ya sabes lo que te respondimos en el mail ^^ estaremos felices de incluirte.

Anna Kyouyama: ¡muchas gracias! Nos encanta la pareja de HxR por eso nos esforzamos bastante *_* y no te preocupes que eso lo descubrirá a su debido tiempo.

Safo y La Bardo: gracias por tu review, en eso de las damiselas en peligro, tienes razón en algo pero como sabrás ellas no son guerreras tan poderosas como lo son Heero y Duo, pero tranquilos que mientras se va desarrollando la historia demostraran de lo que son capaces, sobre todo al final ^_-

Yose: ¡¡hola loca!! Chama gracias por leer nuestro fic y tranquila que si te dedicaremos un cap, es más ya tenemos pensado cual será el perfecto para tus gustitos, solo esperamos que lo continúes leyendo.

Tsubasa: jejejeje que bueno que te hayan gustado y es cierto que nos pusimos perezosas con el otro fic, pero tranquila que ya tenemos un cap nuevecito y salido del empaque para que lo leas y esperamos que nos dejes un review contándonos si te gusto o no n_n

Eve: ¡¡hooooola eve-chan!! Esperamos que te haya gustado ^^ porfis síguelo leyendo y déjanos tus comentarios

Sailor Luisa: ¡¡gracias amiga!! En verdad nos gusta mucho tus comentarios, por supuesto que Duo se lució, él siempre tan lindo, con esa sonrisa y esos ojos, y sin mencionar su mirada tan sexy aaaaaaaaahhhhh *¬* porfis sigue leyendo y opinando ^^

Aquí esta el cap, esperamos que les guste ^_-

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La luna se encontraba en lo más alto en estos momentos, y el silencio se volvía a hacer presente en el lugar. Cerca de un pequeño riachuelo, habían decidido detenerse y montar el campamento para pasar lo que quedaba de la noche, cada uno de ellos se encontraba sentado frente a la tibia fogata calentando sus cuerpos mientras observaban las llamas consumir la madera seca. Los acontecimientos recientes estaban frescos aun en sus mentes, y ninguno de ellos hizo comentario alguno al respecto. Duo estaba casi dormitando y de vez en cuando despertaba sobresaltado cuando su cabeza caía hacia delante, mientras que Heero tenía una inexpresiva mirada en su rostro. No pasó mucho tiempo cuando Relena suspiró y se puso de pie para luego dirigirse lentamente hacia los árboles más próximos, mientras que Hilde la miraba extrañada. Solamente se detuvo cuando llegó a un sitio en el que no era alcanzada por la mirada del resto y miró el cielo despejado en el que figuraban cientos de estrellas, para luego cerrar los ojos concentrándose. Todo su cuerpo se iluminó con un brillo azulado y luego levantó las manos al cielo mientras que las iba bajando lentamente hasta detenerse a la altura de los hombros, el brillo se hizo cada vez más intenso hasta que de la punta de sus dedos comenzó a brotar pequeños hilos de luz semitransparentes, que se hacían cada vez más largos mientras se iban tejiendo unos con otro formando una especie de burbuja alrededor del campamento. Relena estuvo de pie unos minutos hasta que estuvo satisfecha con la elaboración del escudo mágico, abrió los ojos y extendió su brazo que pasó a través de una especie de barrera transparente que se agitaba con un brillo azulado.

Cuando volvió observó que Heero y Duo se habían sentado un poco más allá hablando entre ellos en voz muy baja. Hilde estaba de pie esperado su regreso, con una expresión molesta en su rostro.

"¿Relena, donde te habías metido? Que no vez que es peligroso" pregunto cruzando los brazos.

"por eso mismo, fui a levantar un escudo a nuestro alrededor, así no tendremos que preocuparnos por esta noche de."

"pero si estas agotada, ¿¡como se te ocurre usar tu magia en esas condiciones!? Eres muy desconsiderada contigo misma" exclamó Hilde tomando a su amiga por los hombros y agitándola levemente.

"pero Hilde, todos estamos muy cansados, y no podríamos aguantar otro ataque sorpresa, además tu viste la insignia de esa tropa, tu sabes de donde venían" trató de explicar Relena rápidamente, mientras que Hilde suspiró resignada.

"solo procura cuidar mas de ti misma, recuerda que tu hermano me mataría si llega a enterarse de que te pasó algo" dijo Hilde sonriendo mientras le soltaba los hombros, para luego acercarse a los árboles buscando algo con la mirada. Relena la observó mientras ella arrancaba algunas ramitas de los árboles , seleccionando algunas y arrojando otras al suelo. Cuando tuvo suficientes se acercó hacia la fogata y se sentó frente a ella y Relena se acercó para ver mejor lo que hacia.

"¿Qué haces Hil?" preguntó mientras veía como su amiga sacaba un pequeño cuchillo y comenzaba a trabajar con las pequeñas ramitas.

"estoy quitándole las hojas, con ellas haré unas buenas flechas, ya que perdí casi todas en la ultima batalla" respondió sin dejar de trabajar.

"¿te puedo ayudar?"

"bueno, si quieres busca algunas ramas, pero solo las que estén en mejor estado" dijo levantando la mirada y sonriendo.

Por su parte, Heero se encontraba sentado en las raíces de un gran árbol al lado de Duo, quien buscaba entre sus cosas alguna vendas que les pudieran servir. Por su cabeza daban vueltas las imágenes del ultimo encuentro con los de su reino, por sus venas corría un odio que nunca había sentido hacia alguien, las agresiones ya no solo iban contra él, ahora afectaban a todos. Observó a Relena que recogía las ramitas afanosamente, mientras revisaba que no estuvieran secas. Esa noche había experimentado muchas cosas que para él eran desconocidas, nunca antes había sentido esa preocupación por alguna persona, esos deseos de protegerla, de permanecer a su lado. Era algo muy intenso, que le calentaba todo en su interior, y sentía que una alegría indescriptible luchaba por salir cuando sus ojos se reflejaban en los de esa persona. Después recordó a los cazadores nocturnos y a toda la tropa del reino. Los segundos que transcurrieron mientras vio lentamente como Relena casi se perdía en las profundidades de ese abismo, para él fueron eternos, y el miedo que experimentó en ese momento no lo había sentido nunca en su vida ¿Por qué? ¿Por qué estaba comportándose de esa manera? El pensar en eso solo hacía que perdiera concentración, que sus acciones se descontrolaran completamente y que olvidara su verdadero objetivo, la razón que lo trajo hasta allí. Repentinamente Relena volteó, y su mirada chocó con la de Heero. Pudo observar la profundidades de esos ojos celestes que lo miraban sonrientes, sintió que un escalofrió recorría todo su cuerpo, y como su rostro se encendía, mientras que intentaba mantener el control para que una sonrisa no se mostrara en su rostro. Cuando se percató de lo que hacía volteó rápidamente la mirada, mientras que Relena lo observaba extrañada. Duo parpadeó un par de veces mirando a su amigo, había estado observando su extraño comportamiento desde que su mirada se había posado en ella hasta que volteó evadiendo deliberadamente el contacto visual. Sonrió para sus adentros, pero Heero pudo captar la expresión burlona que se formaba en el rostro de su amigo.

"¿y me puedes decir a que se debió esa reacción mi querido amigo?" preguntó Duo sin poder contener por mas tiempo la sonrisa.

Heero no respondió. En parte él sabía que Duo tenia razón, nunca antes él había demostrado esa actitud frente a alguien. Se sentía enojado consigo mismo, no estaba concentrado en su verdadero objetivo, ese no era el comportamiento apropiado. Toda su vida había girado en torno a las batallas, y no conocía nada más que eso, únicamente le habían enseñado a tratar a las personas con frialdad y desconfianza.

¿y. no piensas responderme?" volvió a preguntar Duo sacándolo de sus pensamientos.

"no es nada" gruñó Heero dando por zanjada la discusión.

Relena había estado observando esos ojos cobaltos que la miraban intensamente. Un extraño sentimiento despertaba en su interior cuando estaba bajo su mirada, y un nerviosismo se apoderaba de ella intentando evadir esos ojos. Los segundos pasaron lentamente mientras exploraba la profundidades de aquellos ojos azul cobalto, hasta que repentinamente el contacto se rompió bruscamente. Siguió con su tarea de buscar las ramitas, para luego dirigirse hacia su amiga. Para esos momentos, Hilde ya tenia una nueva dotación de flechas muy afiladas, y recibió agradecida las ramitas que le trajo su amiga.

"te buscaré algunas hojas y plumas, para las colas de las flechas" dijo Relena mientras se ponía nuevamente de pie.

"Relena, antes de que te vallas, ¿podrías llevarles estos medicamentos a los chicos? Les servirán para sus heridas" dijo Hilde entregándole una pequeña bolsita.

"esta bien" dijo Relena un poco insegura.

**********

Heero escuchó los pasos de Duo cuando volvía por entre los árboles. Únicamente movió los ojos y lo observó de reojo mientras se sentaba a su lado con un recipiente de agua.

"¿te piensas quedar sentado allí toda la noche?" preguntó Duo exasperado al ver que su amigo no se había movido de su sitio.

".." Heero emitió un gruñido por lo bajo sin apartar la mirada del suelo, luego levantó la mirada ligeramente mientras observaba como Relena hablaba con su amiga.

"¿problemas con las chicas?" preguntó Duo sonriendo, mientras que Heero le echaba una mirada fría.

"¿que piensas de lo ocurrido?" preguntó él cambiando abruptamente de tema y mirando fijamente a su amigo.

"¿a que te refieres?" preguntó Duo súbitamente serio.

"es extraño el comportamiento de Trieze. Envió a los cazadores nocturnos, pero no iban solo por mi, también la querían a ella, y lo más extraño es que la querían viva" dijo sin cambiar la expresión de su rostro.

"no sabemos cuales son sus intenciones, pero es seguro, no es nada bueno, y Relena esta implicada en esos planes" dijo Duo recostándose en el árbol.

En ese momento vinieron a la mente de Heero las imágenes de el sueño que había tenido, Relena estaba de pie en un campo de batalla, ambos reinos estaban en guerra, todos morían. ¿sería una visión? Desde entonces ambos comenzaron su viaje juntos. El extraño comportamiento de Trieze le preocupaba. Aunque sentía un intenso odio hacia él , sabia que no era estúpido, y que todas sus acciones eran realizadas solo si le traían algún beneficio ¿entonces, que tenia que hacer Relena en todo esto? Realmente ella significaba un completo misterio para él, pero al mirarla a sus ojos sentía como todas sus dudas y preocupaciones desaparecían, como se perdía en ese mar de brillo celeste.¿pero en que estaba pensando? Si Trieze la buscaba debía de ser por algo especial, algo que él desconocía, algo que debía saber, porque pase lo que pase la protegería de cualquier peligro.

"¿estas allí amigo?" preguntó Duo pasando la mano frente al rostro de su amigo el cual se mantenía sin expresión alguna.

"debemos estar alertas a cualquier ataque, no podemos permitir que se la lleven" dijo Heero repentinamente apretando lo puños.

"tranquilo hombre, no le va a pasar nada, además deja de tensar de esa forma tus músculos que le haces mal a tus heridas" dijo Duo tranquilamente mientras ponía una mano en el hombro de Heero intentando calmarlo.

"no dejaré que Trieze le ponga una mano encima" gruñó Heero haciendo caso omiso del comentario de Duo.

"eso esta bien, pero él no va atacarnos en estos momentos, acabamos de derrotar a unos de sus mejores guerreros"

"iré a montar guardia" dijo Heero poniéndose de pie, pero Duo lo jaló del brazo obligándolo a sentarse nuevamente.

"¡escúchame! no tienes de que preocuparte, ella esta bien, no le pasó nada, en cambio tu tienes el brazo lastimado y lo único que tienes en mente es montar la guardia. Primero debes estar bien para seguir luchando" exclamó Duo molesto mientras Heero lo miraba enojado.

"estoy bien" contestó fríamente.

"¿te parece que estas bien?" preguntó Duo colocando una mano en el brazo de su amigo cansado de su terquedad. Heero pudo sentir una punzada de dolor que recorrió todo su cuerpo mientras Duo apretaba su herida, hizo una pequeña mueca de dolor y Duo lo soltó "lo ves, también eres humano, compórtate como uno ¿quieres?"

"mi deber es protegerla" murmuró dispuesto a matar a Duo si volvía a tocarlo.

"recuerda que Trieze también te busca, y tu tienes todo un reino que gobernar, mientras que ella no tiene esa gran responsabilidad sobre sus hombros" exclamó Duo mojando un trozo de tela en el recipiente que había traído "toma, limpia tus heridas, no queremos infecciones"

Heero comenzó a quitarse la armadura que llevaba en el pecho, y después los protectores de cuero, para quedar únicamente con la camiseta negra. Con mucho cuidado se deshizo de ella y la arrojó a un lado, para luego observar la herida en su brazo, fue en ese momento cuando pudo distinguir la pequeña bandita que protegía su herida. Recordó el momento en que Relena se la había colocado desgarrándola de su propia capa, todo el dolor que sentía desapareció en el momento que en sus manos le ataban el trozo de tela, en el momento en que su piel hizo contacto con la de ella. Aún podía sentir la calidez de esos dedos. Lentamente desató el pequeño nudo y retiró la bandita , mientras la observaba en la palma de su mano. Le traía muchos recuerdos y sensaciones a la cabeza, algo que para él resultaba completamente nuevo, lo pensó un instante y luego la guardó, no podía deshacerse de ella, representaba mucho para él. Luego se fijó en la herida del brazo, tenía un corte que bajaba desde el hombro hasta la parte superior del codo, y esta estaba comenzando a adquirir un tono morado. Tomó el trozo de tela que le había pasado Duo y comenzó limpiando la sangre seca que cubría su brazo luego se dispuso a detener el sangrado ejerciendo presión sobre la herida que le escocía el brazo entero. Cerró los ojos tratando de alejar el dolor de su mente.

************

Relena se acercó lentamente hacia Duo, mientras él buscaba unas vendas que pudiera usar.

"hola Duo, ¿Cómo te encuentras?" preguntó Relena mientras se sentaba a su lado.

"estoy bien, es solo un rasguño" respondió sonriendo.

"me alegro que estés bien Duo, mira, traje estas hierbas medicinales. Te ayudarán a sanar más rápido" dijo ella tendiéndole una pequeña bolsita de plantas trituradas.

"muchas gracias, me ayudarán mucho. ¿Pero podrías echarle una mano a Heero?, realmente no se donde ha tenido ese hombre su cabeza últimamente" dijo Duo sonriendo.

"esta bien" respondió ella. Cuando se puso de pie puedo ver a Heero limpiando su brazo. Sintió enrojecer sus mejillas al ver que él no llevaba su camiseta puesta, dejando al descubierto su pecho completamente. Suspiró intentando calmarse para luego caminar hacia él.

"¿necesitas ayuda?" le preguntó suavemente haciendo que se sobresaltara.

Heero abrió los ojos súbitamente para encontrarse con un par de ojos celestes que lo miraban preocupados.

"¿Relena?"

"¿porque no intentas usar estas plantas medicinales? Te ayudarán a sanar más rápido" dijo ella cediéndole la bolsita.

Observó la pequeña bolsa que tenía entre sus manos y luego levantó la mirada extrañado ¿Por qué se preocupaba tanto por él?.

"no tienes porque hacer todo esto" respondió él fríamente.

"no es molestia alguna, estas plantas no las regaló una buena amiga, y creo que ustedes las necesitan en estos momentos" dijo ella sonriendo para luego regresar con Hilde.

Duo y Heero terminaron de vendar sus heridas y se acercaron a la tibia fogata. Duo se dispuso a ayudar a Hilde atándoles las plumas a las colas de las flechas, mientras que Heero desenvainaba su espada que brillaba a la luz del fuego. Tomó un trapo húmedo y comenzó a limpiar las manchas de sangre, no se detuvo hasta que vió su rostro reflejado en la hoja de la espada. Satisfecho guardó su espada, y cuando levantó la mirada se encontró con la alegre mirada de Hilde.

"toma guerrero, debes tener hambre" dijo cediéndole una taza con estofado.

Todos comenzaron a comer en silencio, acompañados por el ruido de los insectos y el crepitar de la hoguera. Heero tenía la mirada clavada en el plato, mientras comía lentamente y con desgana. Sin moverse demasiado para no llamar la atención de los demás, buscó con la mirada a Relena. La vio sentada un poco más allá debajo de un árbol mientras escribía algo en un pequeño libro, con el plato de comida a su lado aun intacto. Pudo notar en su semblante mucha preocupación.

**************

La mano de Relena se deslizaba rápidamente por el pergamino, mientras hacia anotaciones de su largo viaje. Frunció el ceño ligeramente mientras rememoraba el ataque de los cazadores nocturnos ¿Cómo es posible que el reino de la oscuridad sepa de su localización? Nadie debía saber que ella había salido del reino. Apretó la pluma entre sus dedos. Cada vez estaban pasando cosas más extrañas mientras se acercaba cada vez más a su destino. Una vez que llegara al templo obtendría todas las respuestas que necesitaba, y acabaría de una vez por todas con la amenaza que se aproximaba cada vez más. Pasó unas cuantas hojas hacia atrás y se detuvo en una de las primeras paginas. Ese sueño le parecía ahora muy lejano, la profecía cada vez se le hacía más clara, pero aun habían trozos que le faltaban por descifrar. Comenzó a leer entre las primeras líneas de la profecía.

Con la llegada del dragón el mundo se tornará rojo.

"El reino de oscuridad traerá derramamientos de sangre, muertes y dolor a todo el mundo." murmuró por lo bajo mientras hacia anotaciones.

Con la llegada del fénix el mundo se tornará oscuro.

"el reino de la luz pondrá fin a todo trayendo la destrucción." Todo empezaba a tener sentido. Pero aun le faltaba el final, era muy complicado el saber

De esta épica batalla, única batalla, ultima batalla, la combinación de ambos, sólo traerá dolor y miseria para todos. Ya no habrá porque pelear, porque luchar, porque creer, porque vivir.

"Después de la guerra en la que ambos reinos se encuentren, no quedará nada, para ninguno de ellos" frunció ligeramente el ceño mientras apretaba la pluma contra el pergamino. Cuando llegó a las ultimas líneas se detuvo un instante.

"Solo dos almas puras y sinceras que se unan en un solo latir, conseguirán la eterna paz y prosperidad en el mundo..solo así se logrará la felicidad perpetua" comenzó a golpear su cabeza con la pluma mientras pensaba "¿A que se refieren con esto?" dijo algo confundida. Observó por entre las hojas de los árboles el cielo estrellado. Una vez que llegaran al Templo Gadraus todas las respuestas serian encontradas, y la guerra sería detenida a toda costa. "solo dos almas puras." murmuró para si mientras cerraba el pequeño libro.

Cerró los ojos concentrándose en el murmullo de la noche y en la suave brisa que acariciaba su rostro. Era tan pacifico. Se quedó de esa forma unos cuantos minutos, y fue cuando escuchó un ligero crujir de las hojas secas. Abrió los ojos y se encontró con los fríos ojos de Heero . Repentinamente vino a su mente el momento en que encontró esa misma persona en su sueño, y sus ojos hicieron el primer contacto con esa mirada fría y sin misericordia alguna. Pero de alguna forma no podía evitar sentir una confianza hacia él, muy en el fondo ella sentía que esos ojos color zafiro no demostraban realmente lo que existía dentro de él. Ella se quedó unos instante observando su mirada, tratando de descifrar lo que quería decir realmente, tratando de descubrir el verdadero ser. Heero observó lo que hacía y enarcó una ceja extrañado.

"¿sucede algo?" preguntó.

"no es nada...disculpa" respondió ella diciendo esto último en un murmullo algo apenada, y apartando la mirada.

Heero la observó un instante mientras que ella parecía haberse interesado repentinamente en el suelo, para luego sentarse junto a ella. Relena levantó ligeramente la mirada para luego voltear rápidamente algo azorada. Heero llevaba puesta su capa, pero su camiseta la llevaba colgada sobre su hombro. Él pudo notar esta reacción y sonrió para sus adentros.

"no te preocupes, cuando seque me la pondré" dijo Heero mientras que el rostro de Relena se tornaba cada vez más rojo.

En toda su vida dentro del reino, únicamente había sido educada para ser la futura soberana, y nunca había estado acompañada más que por las damas de compañía y sus familiares, por lo que nunca había visto en un hombre más de lo que sus ropas mostraban. Se sentía muy incomoda, realmente no era algo a lo que estuviera acostumbrada, y el estar bajo la mirada de Heero lo empeoraba todo. Él pareció notarlo y tuvo que hacer mucho esfuerzo para que su sonrisa no se mostrara en su inexpresivo rostro. Ella resultaba ser en cierta forma muy predecible e inocente, y venía a ser muy vulnerable frente a el enemigo.

"¿no piensas comer nada?" preguntó cambiando de tema.

"no tengo hambre" respondió sin levantar la mirada.

"debes comer, el viaje que nos espera es largo y necesitas toda la energía posible" dijo con su voz inexpresiva.

"lo se pero...." dijo ella mientras apretaba contra su pecho el pequeño libro y unos cuantos pergaminos cerrando sus ojos fuertemente.

Heero frunció ligeramente el entrecejo. No le agradaba verla tan preocupada, y aunque no sabia la razón no podía evitar sentirse mal. Quería hacer todo lo posible para ayudarla a sentirse mejor, pero ella ni siquiera se atrevía a mirarlo a los ojos. Suspiró internamente y se puso de pie.
Relena pudo sentir repentinamente una respiración en su rostro. Cuando abrió los ojos pudo ver esos ojos azul cobalto que la miraban fijamente con una expresión de determinación y a la vez algo de preocupación. Heero estaba agachado frente a ella sujetándola por los hombros.

"escúchame, yo ya te dije que te protegeré, así que no tienes de que preocuparte, no dejare que nada te suceda" murmuró mientras observaba esos ojos celestes que lo miraban desconcertados con un ligero rubor rosa en las mejillas.

En ese instantes, las palabras desaparecieron de la boca de Relena. Realmente no podía decir nada, esos ojos expresaban todo lo que ella necesitaba saber en ese momento. Le resultaba increíble ver como Heero demostraba su preocupación hacia ella, pero internamente debía admitir que ya sabía que él poseía un alma sincera y un gran corazón oculto bajo esa fría mascara. Cerró los ojos intentando borrar esa mirada, y al abrirlos mostró una sonrisa sincera, mostrando todo el agradecimiento que sentía en esos momentos, e intentando hacerle saber que estaba bien, que no quería verlo preocupado por más tiempo.

Realmente Heero no sabía porque se comportaba de esa forma. Nunca antes había demostrado ese interés por alguien, ese comportamiento no formaba parte de su ser. Pero a la vez sentía que no podía permitir que ella se sintiera tan mal, porque eso, de alguna forma también lo hacia sentir mal a el. Y cuando Relena le mostró esa sonrisa, le dio a entender todo lo que ella sentía en esos momentos, por lo que se sintió mucho mas tranquilo. Nuevamente se incorporó y se sentó a su lado. Tomó la taza de comida y se la tendió a Relena.

"come" dijo el cruzándose de brazos y observándola fijamente. Se quedó allí sentado esperando pacientemente a que ella terminara con toda la comida, sin quitarle un instante la mirada de encima. Pudo notar que mientras comía la sonrisa no se borró de su rostro, y se sintió satisfecho internamente.

Cuando Relena terminó con el ultimo bocado, colocó la taza a un lado y observó a Heero fijamente. Ambos se quedaron unos instantes de esa forma, únicamente mirándose el uno al otro, detallando cada rasgo de su rostro. Hasta que Relena rompió el contacto volviendo su mirada al suelo.

"muchas gracias, me siento mucho mejor" dijo rápidamente sonriendo. Heero se la quedó viendo calmando los sentimientos que comenzaban a despertar en él, para luego levantarse y darse la vuelta "¡espera!" escuchó que dijo Relena mientras se ponía de pie detrás de él. Heero se dio la vuelta lentamente y se encontró con la alegre mirada de Relena, esa que tanto disfrutaba contemplar en esos ojos "tu fuiste muy amable conmigo, déjame reponerlo de alguna forma" dijo ella mientras le tomaba su camiseta del hombro"esta toda llena de sangre y creo que lo menos que puedo hacer es reponer eso" dijo sonriendo para luego dirigirse hacia su amiga Hilde. Heero sonrió para sus adentros, había vuelto a ser la misma de antes.

**************

"¡hola Lena! ¿lista para tomar un buen baño?" preguntó Hilde alegremente.

"¿pero en donde?" preguntó extrañada.

"cerca de aquí hay un pequeño riachuelo, además así podremos quitarnos toda esta mugre y sangre seca"

"¿pero que haremos con la barrera?" preguntó ella. El escudo mágico que habían levantado no permitía que pudieran salir del campamento.

"el arroyo queda cerca de aquí, le diremos a los chicos que estén alertas mientras estamos allá" exclamó Hilde sonriendo para luego dirigirse rápidamente hacia Duo e informarle.

Cuando todo estuvo listo Relena bajó el escudo y ambas pudieron llegar hasta el riachuelo. A pesar de la hora, el agua estaba muy refrescante y ambas chicas se sentían muy rejadas en medio de las aguas. Relena se sumergió hasta esconder su cabeza entre la aguas y después comenzó a frotar sus brazos con suaves esencias. Mientras estaba allí sentada mirando el firmamento y escuchando el agua correr, comenzó a recordar lo que Heero le había dicho. Se sentía tan bien estando cerca de él, el escuchar su respiración, el captar toda su esencia. Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios mientras cruzaba sus brazos sobre sus hombros. Las manos de Heero le calentaban todo en su interior, y le estremecían todo el cuerpo ¿cómo es que alguien podía llegar a tener ese efecto en otra persona? De una forma le descontrolaba el estar bajo su mirada, y al sentir sus labios rozando los suyos sintió como una calidez comenzaba a extenderse hasta sus dedos.

"Heero..." susurró sonriendo.

"¿decías algo?" preguntó Hilde con una sonrisa pícara.

"¿qué?" dijo Relena desconcertada.

"vamos, dime que hay entre ustedes" exclamó Hilde emocionada.

"¿a que te refieres?" preguntó Relena comenzando a sonrojarse.

"ya sabes... tu, Heero..."

"no pasa nada entre nosotros" respondió Relena algo nerviosa.

"¿me vas a decir que no pasa nada? Entonces ¿de donde salió eso?" preguntó Hilde señalando la camiseta de Heero que estaba al lado de la ropa de Relena.

"solamente le voy hacer el favor de arreglar un poco..."

"¡y me vas a decir que eso es NADA!" exclamó Hilde más emocionada.

"es que él...." comenzó a decir ella mientras se le dibujaba una sonrisa en su rostro y caminaba hacia la orilla "bueno, tu sabes..." dijo ella distraídamente sin borrar la sonrisa y aferrando la camiseta mientras volvía al agua.

"lo que es el amor..."susurró Hilde sonriendo sin que su amiga se percatara.

Cuando sumergió la camiseta en el agua esta se tornó negra por la sangre de las criaturas aladas con las que habían luchado. La mantuvo unos minutos allí en el agua mientras la frotaba suavemente. Recordaba como él había arriesgado su vida por ella, por asegurarse de que estuviera bien. Pero en esos momentos, en los que lo observaba luchar. Sintió miedo, miedo de no volver a verlo. Apretó la camiseta entre sus manos, no iba a permitir que le sucediera nada, cuando llegaran al templo podrían resolver todo esto y por fin se acabaran todos estos conflictos. Suspiró pesadamente intentando que con ello se esfumaran todas sus preocupaciones, pero inmediatamente descubrió que era imposible. Terminó de limpiar la prenda de ropa, y luego tomó algunas de sus esencias aromáticas y le frotó un poco. Caminó hacia la orilla nuevamente y la extendió sobre la hierba fresca.

"así esta mejor" murmuró sonriendo satisfecha.

"descubriste algo de la profecía ¿no es así?" preguntó Hilde seriamente. Ella había notado el cambio de comportamiento de su amiga, y sabia que tenía que ver con el secreto que llevaba por dentro. La tensión había aumentado cuando el reino de la oscuridad realizó un ataque contra ella, eso quería decir que estaban enterados de sus movimientos. La profecía comenzaba a hacerse realidad....

"solo fragmentos... el final no lo he podido descifrar, lo único que se es que cuando los dos reinos se encuentren será el fin para todos... y lo peor es que no se como detenerlos" dijo Relena frunciendo el ceño ligeramente.

Hilde puedo ver como su amiga comenzaba a preocuparse, así que decidió enmendar su error rápidamente.

"Relena no tienes de que preocuparte, todo va estar bien, ya lo veras" dijo ella tratando de animarla. Relena ensanchó los ojos recordando lo que Heero le había dicho 'no dejare que nada te suceda' y para sorpresa de Hilde, Relena sonrió borrando toda la preocupación de sus facciones.

"hay que ver como influyen en ti..." dijo ella sonriendo de forma traviesa.

"¿a que te refieres?" preguntó Relena sin entender.

"nada Relena..." respondió Hilde sonriendo.

Las chicas terminaron de asearse, para luego salir y comenzar a vestirse detrás de unos árboles. La mirada de Relena se posó en la camiseta negra, que aun estaba mojada. Pasó su mano sobre ella y murmuró un conjuro, e instantáneamente se secó. Cuando volvían al campamento se encontraron a Duo por el camino, que estaba sentado bajo un gran árbol, frente a un pequeño claro.

"hola señoritas" saludó alegremente.

"¿qué estas haciendo aquí?" preguntaron las chicas.

"montando guardia, Heero prácticamente me echó del campamento" protestó él mientras cruzaba sus brazos detrás de la cabeza y ambas chicas se rieron por lo bajo.

"¿estarías espiándonos verdad?" preguntó Hilde con suspicacia dándole golpecitos en el pecho con el dedo.

"hay no, como crees Hil" exclamó Duo algo nervioso. Hilde lo observó detenidamente sin mucha confianza en sus afirmaciones.

"no te creo" dijo ella sin cambiar la mirada por lo que a Duo le empezó a dar un ataque de risa inesperado y caminaba hacia atrás.

"bueno chicos, yo volveré al campamento" dijo Relena mientras Hilde comenzaba a acercarse amenazadoramente a Duo.

Relena comenzó a caminar hacia el campamento, mientras escuchaba en el fondo los gritos de su amiga mientras perseguía a Duo quien se reía estruendosamente. Sintió un extraño crujir de ramas cerca de allí y se detuvo en seco intentando captar más sonidos, pero no escuchó nada más así que no le dio mucha importancia. Cuando por fin llegó al pequeño claro alumbrado por la fogata, lo primero que puedo distinguir fue a Heero, quien leía algo con el ceño fruncido. Se acercó lentamente hacia él, y cuando pudo ver mejor la portada del libro, sintió como se le helaba la sangre. Heero estaba leyendo el libro de la profecía. Relena se quedó allí de pie sin saber que hacer o como reaccionar.

"¿por qué no me lo dijiste?" preguntó repentinamente la voz de Heero. Pudo notar una nota fría en su voz. Relena meditó un momento sus palabras y poco a poco comenzó a enfadarse.

"¿qué porque no te lo dije? Eso es personal, nadie te da el derecho de tomarlo" dijo intentando arrebatarle el libro, pero Heero la tomó por el brazo mientras la miraba a sus ojos fijamente.

"contesta" murmuró él fríamente.

"¡eso no te incumbe!" dijo ella intentando soltarse sin lograrlo.

"¿de donde sacaste esta información?" preguntó frunciendo el entrecejo.

"tu no debes saber nada de esto" exclamó ella haciendo esfuerzos por alejarse de él. Heero solo se puso de pie sin soltarle la muñeca.

"si debo saberlo" murmuró de forma amenazante acercando su rostro al de ella.

De repente Relena sintió una ola de frío, esa mirada era distinta, no tenía nada de la calidez que había visto en ellos. Sintió miedo...

"suéltame Heero" murmuró ella, pero Heero no cedía.

"necesito saber de donde sacaste esto" dijo él comenzando a enojarse.

"¡aléjate!" exclamó ella asustada intentando desesperadamente soltarse, pero Heero se aferró a ella con más fuerza. Lo siguiente que Heero sintió fue que algo le golpeaba la mejilla, soltó el brazo de Relena y llevó su mano lentamente a su rostro. Cuando vio los ojos de Relena, pudo ver que unas pequeñas lagrimas se formaban en las esquinas de sus ojos celestes. Lo que más le sorprendió fue el ver la expresión que tenía en su rostro ¿acaso le tenía miedo? Dio un paso atrás mientras Relena se frotaba su muñeca sin dejar de mirarlo.

"nunca te creí capaz de hacerme esto..." dijo ella con la voz algo temblorosa incapaz de poder esconder la tristeza y el enojo. Rápidamente le arrebató el libro de las manos y le arrojó la camiseta en sus brazos. Después de eso comenzó a dar unos pasos hacia atrás negando lentamente con la cabeza, para luego darse la vuelta corriendo en la dirección opuesta. Heero se quedó de pie en el mismo lugar con la mano aun en la mejilla...

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Hilde y Duo se encontraban echados boca arriba sobre la hierba respirando agitadamente. Habían estado corriendo y terminaron encontrando ese hermoso lugar en el que se podía observar el cielo nocturno. La brisa jugueteaba con sus cabellos mientras que la hermosa figura de la luna llena se reflejaba en sus ojos. Ambos estaban allí escuchando la respiración del otro, mientras comenzaban a adormilarse.

"oye Hilde, ¿nunca has notado la belleza de la luna?" preguntó Duo mientras colocaba sus manos detrás de la cabeza.

"¿um?" Hilde estaba medio dormida.

"las estrellas muestran nuestro futuro, si pudiéramos leerlas no tendríamos que sufrir tanto ¿no crees?" Hilde observó el cielo en el que figuraban cientos de estrellas brillantes.

"siempre he pensado que ellas son nuestros antepasados, en ellas deben estar mis padres cuidando de mi" dijo ella cerrando los ojos con una sonrisa en el rostro.

Duo levantó la mirada y la observó sonriendo, cuando estuvo a punto de decirle algo una pequeña gota de agua le cayó en la nariz.

"genial.." murmuró Duo enojado "lo que necesitábamos en este momento..." exclamó ayudando a Hilde a ponerse de pie para luego correr bajo la sombra de un gran árbol. Las gotas caían pesadamente al suelo provocando una atmósfera húmeda. Ambos estaban allí sentados abrazando sus piernas mientras pequeñas gotas caían sobre su cabeza, y un silencio cómodo se formó entre ellos.

"¿y como conociste a Heero?" preguntó Hilde tratando de buscar algo de conversación.

"he estado acompañando a ese obstinado desde el día que nací" respondió sonriendo "mis padres murieron en una batalla y la familia de Heero se hizo cargo de mi, desde que paso eso somos como hermanos, y estamos destinados a permanecer uno al lado del otro en el campo de batalla" Hilde rió suavemente y Duo la miró extrañado.

"se me hace gracioso, tu historia se parece un poco a la mía. Mis padres murieron cuando yo era muy pequeña, y desde entonces crecí junto a mi amiga Relena, somos como hermanas, estamos siempre juntas cuidando una de la otra" dijo ella sonriendo al igual que Duo.

"supongo que entonces todos nuestros padres están juntos, viéndonos desde las estrellas" dijo Duo observándola fijamente.

"supongo que si" murmuró ella cerrando los ojos.

El frío comenzaba a hacerse presente, el aire húmedo con la brisa acariciaba sus cuerpos, haciéndolos estremecer. Hilde juntó sus manos y las llevó a sus labios soplando fuertemente para hacer calor, fue cuando sintió que el brazo de Duo la rodeaba por la espalda, cubriéndola con su capa.

"hace mucho frío, ¿no crees?" preguntó él sonriendo ampliamente. Hilde observó esos ojos violáceos que resultaban encantadores a la vista de cualquiera. Siempre mostraba esa sonrisa que era capaz de alegrarla en cualquier momento, y darle ánimos para seguir cuando se sentía abatida.

"si..." murmuró sonriendo y ambos cerraron los ojos captando las sensaciones que se hacían presente en su interior, su respiración calmaba el corazón de cada uno y el calor de sus cuerpos los reconfortaba enormemente. Hilde recostó su cabeza en el hombro de Duo con una pequeña sonrisa.

"es grandioso poder contemplar las estrellas" murmuró Duo aun con los ojos cerrados. Hilde abrió los ojos y miro hacia el cielo, pero las hojas de los árboles le impedía ver el brillo de las estrellas.

"pero Duo... desde aquí no podemos verlas" dijo ella bajando la mirada hacia él.

"no importa que tan nublado este el cielo, Hilde, si puedo contemplar las estrellas que hay en tus ojos" dijo el abriendo sus ojos y observándola fijamente, mientras sus rostros se reflejaban en la mirada del otro. Hilde pronunció aun más su sonrisa mientras se volvía a recostar en el hombro de Duo, escuchando la lluvia caer, y captando el aroma fresco de la lluvia cuando remojaba la hierba.

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Relena se encontraba entre las mantas debajo de un gran árbol. Escuchaba la lluvia caer a su alrededor, pero eso no le resultaba relajante en esos momentos. Por su rostro corrían lágrimas silenciosas, que resbalaban por sus mejillas mientras intentaba inútilmente dormir un poco. Por su cabeza corría aun fresco los pensamientos de los últimos sucesos. Se frotó la muñeca recodando la forma en que Heero la miró en ese momento. La mirada expresaba desesperación por descubrir algo, algo que necesitaba, pero a la vez se mostraban frívolos ante ella, habían perdido su brillo. Se estremeció dentro de las mantas, ella no se enojó con él porque allá revisado su libro, lo que le molestaba era que se allá enterado de la profecía. No quería que nadie más se enterara, eso era algo que ella tenía que resolver y no quería que nadie más resultara implicado ¿Por qué? ¿Por qué Heero? No quería que él terminara dentro de esa guerra, eso solo le incumbía a los dos reinos, y él no debía saber nada al respecto. Por eso debía alejarse de él, no podía permitir que en su intento de protegerla termine dentro de otro campo de batalla, no podía pasar por lo mismo nuevamente.

Por su parte Heero estaba de pie al lado de la fogata, cuando la lluvia comenzó a caer sobre el. Pasaron unos minutos hasta que él caminó decididamente hacia la sombra de un árbol y se sentó apoyando su cabeza sobre una rodilla. Aun no podía creer lo que acaba de pasar, nunca creyó posible que la pudiera tratar de ese modo, pero lo que había sentido cuando leyó las líneas escritas en ese libro, sintió que algo muy intenso despertaba en su interior. ¿cómo es que puede existir semejante profecía?, y lo peor de todo ¿Cómo es que Relena la conoce?, ella no debía involucrarse con ninguno de los reinos ahora que la guerra parecía ser realidad. No iba a ponerla en un riesgo innecesario, debía alejarse de ella lo más pronto posible, y aunque la profecía aun no estaba descifrada completamente, se podía entender hacia donde terminaría todo. Solo quedaba una solución, él encontraría la respuesta a todo el enigma más adelante, ya había memorizado la profecía y en cualquier momento la descifraría para dar fin con todo. Por otro lado, otra parte de su ser estaba molesta por la aptitud de Relena, él le había jurado protegerla, ye ella no le había dicho nada de algo tan importante como una profecía que contiene tanta destrucción entre sus líneas, ¿será porque no confiaba en él? Apretó los puño enfadado consigo mismo, eso le pasaba por confiar en las personas.

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La lluvia caía a cantaros mientras Hilde y Duo corría entre los árboles intentando llegar lo más rápidamente posible al campamento. Cuando por fin llegaron sintieron el frío que reinaba en el lugar, la fogata estaba apagada y emanando humo negro. Hilde buscó con la mirada a su amiga, y fue cuando divisó un bulto de mantas bajo un gran árbol, pero le pareció extraño no ver a Heero cerca de allí, por lo general la acompañaba para asegurarse de que estuviera bien. Sintió unos golpecitos en su hombro y cuando volteó se encontró con la mirada de Duo. Él le indicó con el pulgar un sitio un poco más alejado, en el que se podía ver la figura de Heero sentado con la cabeza entre las piernas. Ambos se miraron extrañados para luego encogerse de hombros y caminar cada uno hacia su amigo.

Hilde encontró a Relena totalmente enrollada entre las mantas. Se podía decir que estaba dormida, pero Hilde podía escuchar su respiración entrecortada lo que indicaba lo contrario. Cuando iba a hablarle sintió un movimiento entre los árboles, se volteó rápidamente extrañada, pero no encontró nada entre ellos. Después volvió su mirada hacia su amiga quien seguía en la misma posición.

"Relena, se que estas despierta" dijo ella sentándose a su lado.

"no me siento bien" murmuró Relena sin hacer movimiento alguno.

"¿quieres hablar de ello?" preguntó Hilde y Relena guardó silencio unos instantes.

"no." respondió al final y Hilde se limitó a quedarse allí haciéndole compañía con su silencio.

Duo encontró a su amigo sumido en sus propios pensamientos, se detuvo frente a él quien ni siquiera levanto la mirada.

"¿Qué sucedió?" preguntó Duo súbitamente serio.

"nada" respondió Heero secamente.

"¿y a que se debe entonces esta repentina separación?" preguntó Duo viendo como su amigo se ponía de pie y le dirigía una mirada fría.

"recoge tus cosas, nos vamos" dijo Heero tomando su espada y enganchándola en su cinturón, después se colocó la camiseta, el protector y la armadura negra.

"¿Qué? ¿y a que se viene eso? ¿y que hay de las chicas?" preguntó Duo rápidamente haciendo que Heero comenzara a perder la paciencia.

"ellas se quedan, nosotros nos vamos" gruñó Heero ajustando los broches de su capa.

"pero ¿y si el reino de la oscuridad vuelve por ellas? si intentan llevárselas nuevamente no estaremos aquí para protegerlas"

"estarán bien mientras estén lejos de nosotros" respondió Heero dándose la vuelta y comenzando a caminar.

"¡Heero espera!" exclamó Duo corriendo detrás de su amigo aun sin entender este repentino cambio.

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El frío era cada vez más intenso, mientras la lluvia se hacía cada vez más fuerte, que incluso comenzaba a colarse entre las hojas. Las gotas caían copiosamente y no dejaban ver mucho mas allá de dos metros ahogando los sonidos del bosque, por lo que había que mantenerse lo más alerta posible. Hilde se encontraba sentada escuchando sigilosamente los sonidos a su alrededor, hace unos minutos que había comenzado a escuchar sonidos raros, iguales a los que había oído hacía unos momentos. Era como si alguien caminara en círculos. Relena también estaba dispuesta a atacar en el momento más oportuno. Hilde intentaba contar cuantas personas las rodeaban, cada vez aumentaba el número y cuando sintió el crujir de una rama cerca de ella, tomó rápidamente el brazo de Relena y ambas comenzaron a correr, intentando alejarse de allí lo más pronto posible.

"¿Qué sucede Hilde, como es que el reino de la oscuridad puede planear dos ataques de este tipo tan seguido?" dijo Relena jadeando a causa del esfuerzo al correr a toda velocidad, mientras escuchaba varios pasos acercándose cada vez más.

"no lo se, y no quiero detenerme a averiguarlo" exclamó Hilde buscando un buen escondite.

"¿Qué va a pasar con los chicos?" preguntó Relena preocupada. Ellos se habían quedado en el campamento y no les habían advertido sobre la presencia e los atacantes.

"estarán bien, ellos sabe cuidarse solos"

Las chicas corrieron rápidamente entre la lluvia que empezaba a amainar lentamente y llegaron a un pequeño claro. Cuando se disponían a cruzar al otro lado, se encontraron frente a frente con un sujeto enmascarado. Se dieron la vuelta pero se encontraron con otro. Intentaron sacar sus armas pero los hombres las sujetaron por las muñecas impidiéndoselos, mientras les ponían unos trapos en la nariz. Forcejearon unos instantes intentado zafarse, pero el sueño comenzó a apoderarse de ellas. Antes de quedar profundamente dormidas escucharon a los hombres reír de forma estruendosa mientras decían entre ellos "nos darán mucho dinero por ellas"

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"¡oye Heero, Heero, espera!" exclamó Duo sujetándolo por el hombro haciendo que dejara de caminar.

"¿Qué quieres?" preguntó Heero fríamente.

"no podemos abandonarlas a su suerte, no sabemos que podría pasarles" dijo Duo tratando de hacer entrar en razón a su amigo.

"no voy a regresar" dijo Heero sin cambiar la expresión de su rostro.

"si pero." comenzó a decir Duo pero Heero se llevó un dedo a la boca indicándole que se callara. Ambos estuvieron de pie unos instantes, tratando de captar algo extraño. Sentía como si algo los asechara, pero esos pasos no parecían dirigirse hacia ellos.

"Heero ¿lo notaste?" preguntó Duo " se dirigen al campamento, van por la chicas" exclamó observando a su amigo.

"Relena."murmuró Heero mientras salía a toda carrera de vuelta sobre sus pasos.

Cuando los chicos llegaron por fin al campamento, se dirigieron rápidamente a donde se encontraban las chicas y encontraron las mantas vacías y sin ningún rastro de ellas. Comenzaron a buscar pistas, y encontraron una gran cantidad de huellas que rodeaban el sitio, y por el rastro que dejaron dedujeron rápidamente que no eran tropas de la oscuridad. Ellos no dejaban tantas huellas. Vieron las pisadas de las chicas que se dirigían hacia una misma dirección. Rápidamente las siguieron y llegaron a un claro, en donde las pisadas desaparecían y eran sustituidas por huellas de cascos de caballos. En ese momento la verdad les cayó como un balde de agua fría, por más rápido que corrieran les resultaría imposible alcanzarlos. Ambos se quedaron allí de pie mientras que una suave llovizna salpicaba sus cabezas.

"se las han llevado." murmuró Duo abatido mientras Heero golpeaba el tronco de un árbol con todas sus fuerzas.

Duo recogió el arco y las flechas de Hilde, y el báculo de Relena del suelo. Ambos se dispusieron a regresar al campamento a buscar sus cosas antes de iniciar la búsqueda. El camino de regreso fue silencioso, ya que ninguno sentía que podía hablar sin evitar el fuerte impulso de golpear algo

"Relena. juro que te protegeré." murmuró Heero apretando los puños. En un abrir y cerrar de ojos, se la habían llevado. Tenía que estar seguro de que se encontraba bien, de que no le sucediera nada. Tenia que estar seguro de que volviera a su lado. de volver el brillo de esos ojos celestes.

Filia: ¡¡Kawaiiii mi Duo que bello!! ^o^

L.G: ¡¡y mi Heero que cosa!! (L.G le sale una hemorragia por la nariz y se desmaya) @¬@

Mizao: jejejejejeje ^^U pero no niego que mi Hee-chan se ve divino sin camisa y con pelo largo ^_-

L.G: aun no entiendo como Lena no se aprovecho en ese instante, si fuera yo me le tiro enzima de una vez *o* (aparece L.G pero con dos algodones en su nariz)

Filia: ¡¡yo quiero que Duo me abrase también!! o

Mizao: y Heero que malo fue con Relena, hasta me asusto a mi O_ô

L.G: pero ya pronto verán lo que pasara XDD

Filia: de nuevo gracias por sus reviews ^/////^

Mizao, Filia y L.G: Matta ne!!

o^_^o.^//////^ .. @¬@