12°

Como pies en el agua

Viernes en la escuela después de tener la mejor fiesta de pijama de tu vida es deprimente, es una lástima que Keiko no cumpliera el viernes para así quedarse despierta un poco tarde y despertarse a última hora. No era excusa para no verse guapa al día siguiente en la escuela, aunque podía comprobar lo que había oído en la fiesta sin tener que esperar dos días. Keiko gustó mucho de su fiesta y de su regalo, al parecer cuando Kimiko se acordó apenas de su regalo (se le había olvidado por completo) lo sacó de su mochila y se lo dio. Seguidamente las demás sacaron sus regalos para la cumpleañera.

-No debieron haberse tomado tantas molestias si con venir aquí he causado inconvenientes con sus padres e interrumpido su tiempo –a Keiko se le iluminó una enorme sonrisa en su cara al ver el disco de sus sueños en sus manos- ¡pero si es la banda que he estado buscando por meses! ¿Cómo lo supiste?

-Oma me dijo que te gustaba mucho esa banda.

-Claro que sí, deberías escucharlos, su música es genial –exclamó emocionada.

Inminentemente Evelyn le preguntó por qué no había invitado a Oma si son tan amigas. La respuesta fue la misma que Oma le dijo a Kimiko cuando le pidió consejos. Al parecer Oma tenía padres muy estrictos. Comentó que nunca había conocido a una estudiante tan fajada en los estudios como ella, cree que pretende complacer a sus padres con sus sobresalientes calificaciones, pero nunca les era suficiente, al menos no para su madre. Aunque Oma tiene esperanza de que su esfuerzo sirva al final. La madre de Oma era quien daba la cara por su hija, le tenía prohibido a no solo asistir a fiestas de pijama si no a cualquier reunión con adolescentes, pero eso sí, le tenía determinadamente prohibido ir a la playa o ir a la piscina. ¿Por qué el tema tan repentinamente? Porque Keiko le contó que tenía planificado para este fin de semana una salida de chicas para la playa, le preguntó a Kimiko si quería ir. Kimiko quería ir por un lado, pero por el otro lado no podía disfrutar plenamente ya que siendo una extraterrestre ir a nadar era pena de muerte, tal vez le resultaría extraño si no fuera a nadar nunca. Aunque bueno no importa, podría decir que se le había olvidado de traer su traje de baño. Kimiko aceptó decidida. ¿A las diez el sábado?, preguntó. Y aquí está ahora, otro día en la escuela. Cerró el casillero con fuerza.

-¿Con que esas tenemos, eh? Mira que bien, te estaba buscando –tierra trágame, Kimiko se dio la vuelta. Ashley caminaba furibunda hacia la posición de Kimiko, la chica se extraño ya que era la primera vez que veía a Ashley sola desde que se acercó exclusivamente para darle una bofetada-. ¿Así que te propusiste metértele por los ojos a Raimundo? Vamos a tener problemas, Químico y estoy segura que no querrás ver mi peor cara. Vete informando que tú no eres de su tipo, yo lo conozco mejor, llevo años tratando con él y sé que chicas le gusta... Él no está interesado salir con nadie.

-¿De qué estás hablando?... -¿cómo se habrá enterado? Eso lo dije en la fiesta de pijama a cuatro persona, una de esas tuvo que hárbeselo dicho. Maldición...

-No te hagas la mosquita muerta conmigo, Químico. Evelyn me ha dicho todo lo que pasó en la fiesta de pijamas de Keiko, pero a la muy estúpida se le soltó la lengua, como sea, tú no oíste absolutamente nada...

-¿Soltársele la lengua? –Kimiko cruzó los brazos bajo el pecho, haciendo memoria-. ¡Ah, te refieres aquel comentario de que Raimundo hizo algo por ti y tú te enamoraste de él! Pues no quiso hablar mucho que digamos, ella mantiene su lealtad contigo.

-¿En serio? Creí que... ¡Oh no importa, olvídalo!

Kimiko había olvidado por completo aquello pero gracias a Ashley su memoria se refrescó. Lo que temía era que pudiera usar esa información en su contra. Bueno, yo no dije ninguna mentira, si íbamos a ser novios era normal que todos se enteraran de nuestra relación, pensó Kimiko. La linda extraterrestre solo hay dos personas que saben de esta historia, Raimundo y Ashley, ya que ésta no iba a responder a sus preguntas, lo haría Raimundo quisiera o no. Pero quería enterarse más sobre las historias que había escuchado. Fue con Oma, la halló en el salón de los delegados como era de esperarse (casi nunca salía de allí, o estaba en su aula de clases o estaba en el salón del consejo estudiantil). Oma le preguntó qué tal le había ido en la fiesta, Kimiko afirmó que la pijamada fue genial, seguidamente le insinuó si era cierto que se esfuerza por sacar las buenas notas y hacía todo bien por sus padres, ya habían discutido de eso antes, pero quería saber si era verdad si su madre le restringía las salidas, sobre todo a la playa y piscina. Oma abrió los ojos como platos, curioso que lo mencionara ya que Megan la invitó a ir a la playa casualmente el mismo sábado que Kimiko, pero su madre no se lo permitía, admitió que sus padres eran estrictos con ella, su madre quería que fuera la hija perfecta. En cuanto a la playa... Su madre le dijo que estar expuesta al sol por mucho tiempo le dañaba, pero sobretodo que era alérgica al bronceador, no podía ir a nadar sin ponerse bronceador... Las veces que ha salido son con sus padres o se ha escapado... Oma bajó la cabeza, incómoda. Sinceramente quería conocer la playa.

-Perdona que te lo diga, Oma, pero esa excusa me parece poco creíble.

Le preguntó, aprovechando que estaba al tanto de los expedientes, si sabía si Clay de niño era un diablito. Oma no lo sabía con exactitud, pero sí sabía que tenía una hermana: Jessie. Estudiaba en su misma escuela, nomás en dos cursos menores que su hermano. En cuanto a Raimundo, no tenía mucha idea sobre él, las veces que había venido al instituto porque su padre lo llevaba, lo ha visto de lejos, pero no llegó a hablar en serio (se enteró por boca de Kimiko que Ashley estuviera interesada en él), apenas estaba cursando primer año y ya sus compañeros llevaban cinco años en esa escuela. Se llevaba muy bien con Clay que prestaba sus servicios para cualquier evento importante, lo catalogó como una persona colaboradora. Kimiko fue con Clay, se lo consiguió en el club de jardinería. La conversación al inicio fue algo incómoda pues que Kimiko comenzó con decirle que en la pijamada, él fue un tema de conversación. Clay se cohibió completamente. No negó que había cambiado de un tiempo para acá, cuando era más joven molestaba mucho a su hermana y aparte de ser el único hijo varón de su padre, le permitió ser algo rígido con él, era más permisivo con Jessie a causa de tantos imprevistos en su niñez Clay pudo madurar un poco más que sus dos amigos. Le costó confesar y hasta Kimiko perdió las esperanzas de que Clay quisiera hablar, se mostró un poco brusco. Porque ella también lo fue. Kimiko le preguntó por Raimundo, le dijo que una de las conversaciones de la fiesta fue sobre el interés que Ashley tenía sobre Raimundo. Clay enmudeció.

-Evelyn no siguió hablando porque se suponía que no debía poner a Ashley al descubierto, el chisme traicionó a la propia Evelyn.

Como notó que Clay no quería decir nada al respecto, Kimiko amenazó con entrar al salón de los profesores y revisar los expedientes de Raimundo para averiguar qué estaba pasando. Al darse la media vuelta, Clay la detuvo. Suspiró profundamente y le confesó que Ashley estaba enamorada de Raimundo desde que era una niña, al parecer los dos se conocieron del mismo colegio en primaria. Estudiaron juntos. Aparentemente Ashley era molestada por las chicas en su clase, exactamente sufría los mismos problemas que ella y varios estudiantes afectados como Jack, y Raimundo la protegió una vez. En una ocasión destrozaron un peluche de gato que llevó al colegio, Raimundo la defendió ante todo el mundo, tomó el animal de felpa y lo cosió (según él, le quedó horrible ya que se notaban las enmendaduras y los retazos), le robó el kit de costura a su madre y lo puso como nuevo, se lo devolvió y acompañado de un piropo (ya para ser un pequeño, él era un Don Juan Tenorio) flechó el corazón de Ashley. Eso era lo que tenía entendido de lo que Raimundo le contó cuando le preguntó qué onda él y Ashley. Una vez circuló el rumor que sus padres la inscribieron en una secundaria diferente a la de Raimundo, y Ashley hizo pataletas para que la transfirieran a la misma escuela que asistía Raimundo con esperanzas de conquistarlo.

-¿Resulta increíble de pensar, no lo crees, Kim? –preguntó Clay-, lo mucho que tú puedes cambiar al transcurrir en unos años. Cuando de niño era la pesadilla de mis maestros y hoy en día soy uno de los más disciplinados, correctos y amables chicos. Me gusta ayudar.

-Y Ashley pasó de ser una víctima de las circunstancias a ser la que provoca circunstancias para nada pequeñas en otros pobres chicos, como yo, que no tienen la culpa de lo que sufrió cuando era niña. Quizá para hacer a otros más miserables de lo que vivió, a devolver todas las que le hicieron injustamente a quienes no lo merecen. Sin embargo, Raimundo no siente nada por ella porque la ve como una chica vanidosa y superficial, un monstruo, además que no sale con nadie desde la última vez...

-Sí... –Clay se mordió el labio inferior.

-¡Ajá, Raimundo sí tuvo una novia!

-Así es, conseguí alguien que me soportara –Raimundo estaba detrás. Kimiko se sonrojó de la vergüenza, nunca se imaginó que estaría escuchándola-. Las chicas se enamoran por nada en especial, haces algo y ¡bum! ¿es todo lo que querías saber? –preguntó con frialdad.

-Eh... No...

-Genial, vámonos Clay.

Las clases siguieron su curso normal. El profesor Fung anunció que muy pronto vendrían las pruebas de admisión en la universidad y no olviden las pruebas de final de este semestre (era una para completar el trimestre). Los alumnos sintieron un escalofrío recorriéndole la espalda. Ya tenían que empezar a pedir apuntes, encontrar sitios tranquilos para repasar y quemarse la cabeza los que no habían tenido ni la menor preocupación en todo el semestre. También se hicieron la repartición de los exámenes que presentaron este miércoles. Kimiko estuvo satisfecha con su sobresaliente calificación. Algunos rostros entre sus compañeros se mostraban aliviados, otros sin darle mayor importante y riéndose de su nota, otros tenían cara de sufrimiento por no haber superado las expectativas anheladas. En cuanto a Jack, lo que se dijo que él mismo era un misterio andante se corroboró cuando se levantó a tomar su examen y lo guardó fugazmente. Kimiko se preguntó para sus adentros si tan mal le iba.

Raimundo se le acercó, preguntándole por su nota. Kimiko le mostró el suyo, pero él no le quería hablar de eso. Su último mensaje fue extraño: Cuidado que no te recluten para que le des clases de tutoría a un mocoso malcriado. Excepto por un taller evaluativo, recibieron clases regulares para los que también se tratarían los próximos exámenes (y el final). En el recreo observó que en los próximos días serían para que los alumnos escribieran una obra de teatro y la que resultara ganadora sería la que ellos representarían ante toda la escuela. En unas semanas serían las audiciones para los papeles. Todos colaborarían aunque sea de tramoyistas. Ya le había preguntado a Raimundo si estaba interesado en hacer el casting cuando estaba practicando con sus amigos en el club de música (es viernes, toca ensayo). Maravilloso como siempre. No parecía, al parecer. Raimundo le preguntó si le parecía bien que fueran a revisar su nave aquel domingo, la tarde por el viernes no podría (tenía que ir por sus hermanitos) y el sábado tenía un compromiso familiar importante que atender.

-Oh, claro, entiendo. Yo tengo una salida con las chicas este sábado, así que no podré este sábado.

-Eres la extraterrestre más comprensiva que he conocido –le susurró. Kimiko se echó a reír.

Regresó a casa tempranamente. Kimiko suspiró al llegar, se preparó algo de comer para ella mientras, como siempre, contándole sus problemas a Peluche. Le gustaría saber en serio un poco más sobre el noviazgo de Raimundo, por qué se empeña tanto en ocultarlo, cuál era el misterio; Jack... Quería saber también más de él, no hablaron mucho después de la otra vez, aún tenía las palaras de Evelyn grabadas en su cabeza, Ashley, jamás hubiera pensado que después de todo latía ese frío corazón de hielo. Es que podía imaginárselo. Ashley, una niña con el pelo recogido en un moño alzado, abrazada a sus libros, con la misma expresión de nostalgia que llevaba a veces Génesis (se preguntaba por qué reaccionó de esa manera en la fiesta, no hablaron luego de eso ni quiso hacerlo por evitar echar más leña al fuego), camina sola por el pasillo. Aparecen tres niñas que la empujan para molestarla. Se burlan de ella, a espaldas y frente para hacerla sentir mal. Los niños se ríen, la humillan y la insultan, jalan de su hermosa melena rubia. ¿Pero qué es eso, Ashley? ¡Si es un peluche en forma de gato, quiere dársela de adulta cuando tiene mente de una niña de cinco años! Lo destrozan. En eso aparece Raimundo, su cara es redonda, lleva una braga azul, una camisa blanca debajo, zapatos café, bajito, con un lacito anaranjado al cuello y adorable*. Ashley en cambio, tiene un conjunto rosa: Una camisa manga corta rosa pastel con la imagen de un gatito, medias largas, zapaticos de colegio negros y minifalda con enaguas del mismo color rosa.

-Déjenla en paz.

Los ojos de Ashley se iluminan cuando lo ve. Raimundo agarra el peluche, le dice que no tiene nada que preocuparse y le promete compensar el peluche. Trabaja toda la noche, sin tener ni la menor idea de cómo insertar una aguja, se pincha los deditos, pero al final quedó. La consigue a punto de entrar el colegio. Extiende el peluche, Ashley lo toma sorprendida.

-Ten, no quedó como antes, pero es todo lo que pude.

-Gracias, oye ¿por qué decidiste ayudarme?

-Porque... porque no me gusta ver las niñas bonitas llorar.

-¿Te parezco bonita? –preguntó sonrojada.

-Sí... creo que eres la niña más linda de la clase –responde ruborizado, sin verla a los ojos. He ahí los primeros pasos de un rompecorazones-. Tengo que ir a clases, nos vemos Ash.

-Sabes, Peluche, siento un poco de pena por ella –suspiró Kimiko volviendo a la realidad.

Sí, esa era la historia de Clay. O mejor dicho, la historia de Raimundo y Ashley. De cómo un amor inocente puede transformar a alguien en un monstruo. Seguramente porque sea la chica más bonita de la clase no quiso decir que le gustara, era un cumplido y eran niños los dos. A lo mejor le gustaba, pero ya no. Ashley se convirtió en una mujer vanidosa, déspota, cruel, arrogante y despreciable, ¿cómo iba a enamorarse Raimundo de una chica así?, pensó Kimiko en voz alta a Peluche. Éste soltó un maullido. Pensándolo bien, Ashley y Kimiko se enamoraron de Raimundo en un contexto casi similar. Él las salvó. Ashley veía a Raimundo con sus mismos ojos desde aquel entonces. Ashley quizás era la única que comprendía los sentimientos de Kimiko mejor que nadie. Eso quiere decir que Ashley es su máxima rival en quitarle a Raimundo. Y ahora que ambas sabían lo que la otra sentía por el mismo chico, esto se tornó en una lucha más personal a partir de ahora...

Era sábado. Kimiko y Agatha irían a la playa. Kimiko no quería, pero Agatha se entusiasmó con la idea. No había ido a la playa durante cuatro años. Y no le parecía bien dejar a cinco adolescentes sin tutela por si acaso. La playa era hermosa en esta época del año, había que aprovechar que no era temporada de vacaciones que no se congestiona con mucha gente. La sacó a comprar el traje de baño que usarían en la playa. Kimiko escogió un modelo bikini violeta con colgantes. Agatha tenía un increíble gusto por la moda. Ella prefirió uno más recatado, un bañador de una sola pieza color rojo. Agatha se llevó en una cesta lo que creía indispensables para el día en la playa: Protector solar, gafas para el sol, sombrilla, toallas... Se encontraron con las seis chicas (Mia estaba incluida en el viaje). Éstas se sorprendieron de la inesperada huésped. Pero había espacio para una más. Era un día soleado y hermoso, el agua golpeaba contra la arena juguetonamente, un día perfecto para ir a nadar. Kimiko tenía que inventar una excusa para cuando quisieran ir a nadar. Por el momento, nada qué preocuparse ya que Dolphin sugirió jugar voleibol. No había mucha gente cuando llegaron. Se notaba que no era temporada de turistas. Como eran seis chicas, se dividieron de tres en tres. Agatha se sentó a leer su novela bajo la sombra de su sombrilla, sentada sobre su toalla mientras se ponía sus gafas para el sol. Les dijo a las chicas que si se les apetecía ir a nadar y no tenían protector solar, ella tenía un poco...

-No se preocupe, Sra. Pedrosa. Estaremos bien, ¡vamos chicas a jugar!

Kimiko se divirtió de lo lindo en el primer partido. Todo iba a pedir de boca. Ya las chicas le elogiaron su traje de baño, no más despampanante que el de Keiko por supuesto. En el primer tiempo que se tomaron un receso al culminar el partido con la victoria del equipo de Kimiko a pesar de que Mia era la jugadora más mala que se haya visto (probablemente por eso quería quedarse a leer un libro en compañía de la tía). Dolphin fue a pedir unas bebidas en el vendedor ambulante de por allá, para las chicas. Las cosas se ponían mejor cuando Kimiko decidió ir a explorar la playa. Las dos veces que había ido (cuando su nave chocó contra la tierra y precipitó en el mar y la otra vez fue también por su nave para ocultarla) no tuvo tiempo de conocerla bien. El mar se veía tan profundo, misterioso y hermoso. Lástima que no podía disfrutarlo siendo una extraterrestre. Sin embargo, eso no fue lo que captó la atención de Kimiko si no a dos niñas construyendo un castillito de arena.

-¡Oma, qué sorpresa encontrarnos en la playa!

-¡Hola Kimiko!... –Oma tomó de la mano a la niña que estaba acompañándola-. Megan, me gustaría presentarte a una querida amiga: Ella es Kimiko. Kimiko te presento a Megan, una compañera de clases y mi mejor amiga.

-¡Hola! Gusto en conocerte, Megan Spicer, yo soy la primita de Jack Spicer... Creo saber mucho de ti, mi primo me ha contado cosas.

-¿En serio? Quiero decir, un placer.

Megan era una chica menuda, de enormes ojos azules, cabello castaño color ámbar con un corte juvenil y fresco en una línea afilada hasta por los hombros, la piel blanca, un traje de baño coqueto de dos piezas rosado con estampas de flores. La familia que estaba al lado tal vez era la de Megan. Lo más raro es que Oma no vistiera como para ir a la playa, si no como si hubiera salido a la calle un día cualquiera. Kimiko se indagó a sí misma como Oma habrá hecho para convencer a su mamá estricta. Megan se separó de las chicas porque su madre la llamaba. Lo que dio la oportunidad que Kimiko y Oma quedaran a solas.

-Vaya, al final, pudiste ir con tu amiga... ¿cómo le hiciste para convencer a tu mamá?

-Shhhh, ¿quieres hablar más bajo? –masculló entre dientes, se volteó de reojo a mirar a su amiga-. Mi mamá piensa que estoy en la cama con dolor de estómago...

-¡¿Te escapaste?!

-¡Shhhhhh! Te dije que hablaras bajito. Estoy convencida, Kimiko, hoy ya me di cuenta que algo de mí no está bien. Megan quiso prestarme alguno de sus trajes de baño, pero ninguno me quedó bien. Estuve viendo a las chicas de la playa, incluso a ti, y por mis apuntes en mis clases de biología... –tosió- y creo que soy diferente en algunas cositas...

-¿Diferente? Espera, ya vaya, ¿de qué estás hablando?

-Que soy diferente de Megan, de ti, de las chicas. No soy normal. Necesito un doctor, creo que mi situación está empeorando.

-¿Qué te hace pensar eso?

-Bueno, ayer en clases de castellano, intercambiamos tarjetas porque veíamos el tema de la carta y Megan trajo una para mí y yo escribí una para ella. Y luego esto, creo que no puedo mirar a Megan de nuevo como solía hacerlo antes ni a ninguna otra, no me conozco ni estas emociones las desconozco... No lo sé, Kimiko, pero necesito que me ayudes. Solo tú sabes lo que me está pasando porque eres la única a la que se lo he contado, empero, tienes que ayudarme a convencer a mi madre que me lleve a un doctor.

-Yo no sé Oma, es que mañana tengo un compromiso muy urgente que atender...

-¡Por favor, te lo ruego, te lo suprimo, ayúdame!

-Suplico...

-¡Eso también!... Solo tú puedes hacerlo, no puedo hacerlo yo sola. Por favorcito, prometo devolverte el favor algún día... –rogó de rodillas. Kimiko dudó. Le daba un poco de pena lo que tenía que hacer Oma para convencerla. Se veía en una situación penosa. Finalmente la linda extraterrestre accedió ayudarla. Oma se levantó, muy agradecida por su ayuda. Oma le dio la dirección de su casa, tenía que ir a ese doctor lo antes posible.

Kimiko se dio la vuelta. Ya Dolphin estaba volviendo con las bebidas y desde allá le hacían señas que viniera a recoger su bebida fría antes que se calentara. Kimiko se despidió de la delegada y salió corriendo en dirección hacia donde estaban las chicas, justo en ese instante una pareja se estaba instalando en un lugar en la playa. Kimiko hiperventiló. El chico de ahí era nada menos que Raimundo Pedrosa, y con él estaba... una hermosa chica pelirroja, tenía un bikini color aguamarina, una espectacular figura (podría ser una modelo), piel crema y unos ojos claros hermosísimos. ¿Con que un compromiso familiar, eh? ¡Me ha engañado!, Kimiko apretó los puños, furibunda. La verdad es que sí era una chica muy bella, y no tenía ninguna pinta de parentesco con Raimundo. Me dijo eso porque no quería que interfiriera en su cita como lo hice la otra vez, pensó Kimiko, pues ya veremos quién ríe al último. Era el cuarto llamado por parte de las chicas. Kimiko fue corriendo. Se sentó en un ángulo, bajo la sombrilla de Agatha donde pudiera visualizar a la encantadora pareja. Dolphin le dio un té helado. Kimiko comenzó a beber, su cerebro se congeló al primer sorbo. Era una bebida refrescante. Todas se sentaron a hablar. Kimiko disimular a escucharlas pero su vista se fija en Raimundo y la chica. Estaba muy apuesto esa vez, ¡se arregló para ella! Los dos tiendan una toalla sobre la arena, colocan una sombrilla. Sus bocas se mueven, están hablando y de algo muy chistoso por sus risas. No le veo la gracia a eso, ¡yo debería la que estuviera ahí!, pensó Kimiko. Justamente Génesis se fija que el té helado de Kim está borbotando burbujas que emergen desde el fondo hacia arriba, la bebida sube como volcán a punto de entrar en erupción. Las muchachas se dan cuenta del extraño fenómeno y no tarda de decirle a Kim (fue tarde, la bebida salió disparada a todas partes), sus poderes de fuego debieron calentar la bebida.

-Iré por otra… –dijo Dolphin cogiendo el vaso, dejó escapar un alarido a la vez que soltó el vaso-. ¡Diablos, está caliente!

-¿Tan rápido? –preguntó extrañada Génesis, miró el sol. Hacía calor, pero apenas llegó a su mano pareció que se sometió a una temperatura más allá de la soportada por el hombre.

-No importa, no tengo sed. Sigamos jugando voleibol.

Kimiko cogió el balón. Lo apunta hacia la pareja. Fija bien su objetivo. Mierda, Raimundo le está dando de comer un sándwich en la boca a esa chica. Como si no tuviera manos esa devoradora de hombres. Los dos se ríen. Ella le lanza una mora. Él la atrapa con la boca. Y le aplaude como foca. Pensándolo bien, no es tan bonita, soy mucho más bonita que ella, se puso a pensar Kimiko que zumba el balón para arriba y lo golpea tan fuerte, pero tan fuerte que se va volando hasta golpear la cabeza de esa chica. El golpe fue tan duro, que la chica se desplomó hacia adelante. Kimiko da saltitos de alegría. ¡Le di, le di! Mia se echó a reír (lo había visto todo), les señala a las demás lo que hizo Kimiko.

-¡Kimiko, perdiste mi balón favorito!

-No te preocupes, Dolphin, iré por él –Kimiko se va, dando brinquitos. Raimundo cogió el balón, extrañado.

-Gracias, Rai –exclama Kimiko, tomando la pelota.

-¡¿Kimiko?!... ¡¿Qué estás haciendo aquí?! ¡Basta, ya no me digas, supiste esto y no pudiste evitarlo! ¡Estás celosa, sí eso es, no puedes lidiar contra tus celos locos y viniste aquí!

-No son celos –Kimiko se hizo la loca-, yo estaba jugando voleibol con mis amigas y se me fue de las manos. Mi compromiso era en la playa. ¿Qué te pasó, tu compromiso familiar se canceló o también era en la playa?

-Tú eres una...

-Raimundo, las bebidas... ¡¿quién es ella?! –la voz de esa chica era chillona. Odió su voz.

-Ella no es nadie, no la conozco, ya se iba... Ten más cuidado donde lanzan ese balón, voy a comprar más bebidas, no importa.

Raimundo se fue pisando fuerte. Se le veía enojado. Kimiko regresó el balón a donde están las chicas. Ya habían terminado de beber y estaban levantadas, listas para seguir jugando.

-Aquí está.

-¡Genial, sigamos jugando!

-No Dolphin, ya cambié de parecer, de correr allá para acá me ha dado sed. Iré por algo de beber.

-Pero...

Las chicas intercambiaron miradas plenariamente extrañadas del rápido cambio en Kimiko. La linda extraterrestre fue a la caseta de refrigerios y bebidas frías. Se sentó al otro extremo donde Raimundo estaba, esperando que el encargado lo atendiera, estaba ocupado con otra persona. Se levantó y se le acercó por la espalda para sorprenderlo. Raimundo se restregaba con los dedos la cara como si no pudiera creerlo.

-¡Hola Raimundo!

-¡Kimiko! ¡¿me estás persiguiendo?!

-Oh no, Rai, es que se me antojó una bebida. Yo estoy con las chicas, mira allá, no te estoy mintiendo, ahí estamos. Lo planeamos en la misma fiesta de pijama, hasta vine vestida para la ocasión, ¿qué te parece?... –Kimiko modeló para él su traje de baño-. ¿Te gusta? Agatha me ayudó a escogerlo, tu tía tiene buen gusto. Es una lástima que no podré estrenarlo como se debe, no puedo ir al agua...

-Sí es hermoso, te sienta estupendamente bien. La verdad es que nunca te pude imaginar así por tus problemas con el agua... –Raimundo le echó un vistazo de pies a cabeza y viceversa. Abriendo y cerrando los ojos para vislumbrarla mejor. Kimiko se ve adorable usando bikini pensó Raimundo. La baba no le corrió por el mentón de suerte.

-¿En qué puedo atenderlo? –preguntó el encargado.

-Me gustaría un par de piernas frías...

-¡¿Qué?! –preguntó aturdido el vendedor apenas bajó en busca de su pedido. Kimiko se rió entre dientes, sonrosada.

-¡Digo, un par de bebidas frías! ¿Sabe qué? Olvide eso último, solo quiero un coco con dos sorbetes –el vendedor se agachó para preparar su bebida-. Mira, Kimiko, en realidad estoy en plan familiar. Lo que pasa es que anoche llegaron mis primos de Brasil y le estoy enseñando al lugar a mi prima, tú sabes lo mucho que me gusta la playa...

-¿Ah sí? Entonces preséntame a tu prima, le debo una disculpa y me encantaría conocerla…

-¡MEJOR NO!

-¿Y por qué no?

-Bueno porque... porque... –Raimundo se rascó la cabeza- no quiero ser estorbo para ti y tus amigas, es decir, ustedes están en una salida. Es mejor que siga con ellas, no te preocupes, ya la conocerás otro día –el vendedor le entregó un coco partido a la mitad con dos pipotes rosados-. Muchas gracias, nos vemos Kimiko... –Raimundo cogió rápidamente su bebida, le pagó al vendedor y se fue pitando... Kimiko cruzó los brazos bajo el pecho. ¿Tú prima, eh? No estás hablando con una extraterrestre tonta, Raimundo Pedrosa.

-Disculpe, señorita, ¿qué se le ofrece?

-¿A mí? Oh nada...

Kimiko regresó con sus amigas, que estaban asoleándose en la playa. Al menos Keiko, tiró la toalla a un lado y se recostó, las demás estaban a su entorno. Mia leyendo un libro con la tía Agatha. Génesis ayudando a untar protector solar en la espalda a Dolphin. Evelyn junto a Keiko. Le preguntaron qué pasó con las bebidas. Se excusó diciendo que se acordó que la tía trajo una bebida. Sacó un jugo de naranja del bolso de la tía, lo destapó y bebió. Génesis le preguntó a Kimiko si pensaba ir a nadar. Dolphin y ella iban a disfrutar del agua, antes de que la primera se pusiera a surfear. Kimiko prefirió quedarse con las otras. Iba a asolearse con Keiko. Perfecto, tira tu toalla y acompáñame, dijo Keiko. Se había puesto sus gafas de sol. Evelyn sacó su cámara, se puso a grabar. Kimiko sacó una toalla y se acomodó al lado derecho de Keiko. Ésta escuchaba música mientras se relajaba, tenía las manos tras su nuca. Le ofreció ponerse ensalada de pepinillos en los ojos, había traído consigo en su bolso, pero Kimiko rechazó gentilmente la oferta. Se puso sus gafas del sol y se recostó. Le echó unas miradas hacia donde estaba Raimundo y su "prima". Estaban bebiendo del mismo coco, los dos estaban muy cerca. Debo actuar rápido o podría quitarme a Raimundo, pensó Kimiko.

Nada fuera de lo usual luego de eso, los dos charlaron. Raudamente, Kimiko percibió que Raimundo ayudaba a esa víbora a ungirse protector solar. ¡Es eso o le estaba masajeando la espalda! Como sea, compartían un momento de intimidad. Y que ella supiera, ellos no son novios. No podía quedarse tranquila mientras eso sucedía. ¡Debo actuar, ¿pero qué puedo hacer?! Bajó la mirada, poniéndose a pensar cuando vio a un cangrejo moverse lentamente. En la boca de Kimiko se torció una sonrisa maliciosa. Con delicadeza, tomó la criatura y se levantó... Pronto ese pequeño cangrejo aterrizó en la cabeza de la despampanante pelirroja. Ésta dio gritos y chillidos: ¡Raimundo, quítamelo, quítamelo! ¡QUÍTAMELO!

-Si no te movieras tanto lo haría. Tranquila, tranquila...

Raimundo estaba en una posición incómoda. La chica no dejaba de pegar brincos, asqueada y aterrada. Kimiko se echó a reír. Raimundo la vio a lo lejos, nunca antes sintió tanto coraje como en ese momento. Nadie toca a mi Raimundo, querida...

*El chibi Raimundo que vimos en el episodio The Dream Stalker, que consciencia ni que nada, es él de niño (qué cuchi, de lo tierno pasó a lo endemoniadamente guapo).

-Sex-appel.

A/N: Evidentemente este episodio se concentra más en las escenas de la playa y esta es una segunda parte de los celos locos de Kimiko. Escuchar Girlfriend de Avril Lavigne es una excelente inspiración para estas escenas en el capítulo que viene continuaremos con esta aventura en la playa. Tendrá un final que nadie se espera. Este capítulo da la continuación de cómo terminó tan abruptamente inesperado en el anterior capítulo. Y créanme no sé de dónde saltó la historia de Ashley y Raimundo (sé que de mi teclado, pero aún así), no tenía la menor idea que escribir y esto salió así de repente. Me quedé orgullosa de lo que hice ya que como dijo Kimiko, Ashley se enamoró de Raimundo en circunstancias similares a las de ella y posiblemente miraba a Raimundo con sus ojos. Pronto sabremos cuál es el siguiente paso de Ashley. Me encantó esa parte.

Sinceramente nunca he ido a la playa y aquí yo parezco una experta... Me gustó ese detalle del balonazo en la cabeza. Me inspiré en Girlfriend, creo que ya lo dije. Lo del cangrejo, cuando en el diálogo de Kimiko escribí: ¿Pero qué debo hacer? No lo decía en broma, fue improvisado esa parte y estoy orgullosa cómo me salió, tan espontáneo. Pero me mató de la risa eso que dijo Raimundo, ¿cómo era?

-Me gustaría un par de piernas frías.

Me parece que esa bebida no se ha inventado todavía. Originalmente había pensado en los helados para este (para los que vieron el episodio donde Kimiko y Clay estaban en el centro comercial). Lo de las bebidas fue improvisado también.

-Raimundo quedó embelesado al ver Kimiko por primera vez en bikini, seguro que se está arrepintiendo de cuando le dijo que no se quitara su camisa de la suerte, no tenía ropa interior abajo.

Y hablando de frases. ¿Qué le estará pasando a Oma? Se le escapó a su madre para ir a conocer la playa, ¿qué secretos esconderá esta dulce niña? ¿cómo es eso de diferente de las chicas? Conocimos a Megan, la prima de Jack. Linda, ¿eh? En fin malvaviscos asados, sabremos por fin ese secreto en el capítulo que viene, el desenlace de esto, la aparición de un nuevo personaje (vayan pensando en deportes que tengan que ver con pelota: baloncesto, béisbol, futbol, tenis...), cuál era el rollo de por qué a todos los profesores lo citaron tan improvistamente y ¡conoceremos a la madre de Oma! No se lo pierdan, muy bueno: Lo que todos quien saber. ¡Hasta el capítulo 13! No lo olviden que para ser felices lo que hay que ser es creer en Dios y esperar la semana que viene. ¡Hasta pronto!


PD: Cada nuevo episodio de Xiaolin Chronicles tengo menos excusa para hacer OC, incluso aparecen tipos de relleno que no tienen mucho que ver como el muchacho del último episodio. En respecto a los personajes nuevos como Salvador Cumo y la hermana de Kimiko (todavía no puedo pegar ojo de la noticia impactante) estoy tratando de reubircarlos en mis fics. En la Traición conoce mi nombre, creo que tengo algo para la hermana de Kim, Salvador quizá le pueda dar ese papel en vez del mimo. En El Príncipe de los Monstruos, la hermana se hará mención mientras que Salvador puede hacer un pequeño cameo. En Ni Física Ni Química ya sé qué papeles les voy a dar...

En Lie To Me, tengo el papel perfecto para la hermana de Kimiko (tanto en el último como en el primer fic que mencioné jugarán a ser hermanas que se ayudan mutuamente mientras que aquí serán hermanas rivales por un interés común: ¡Uy, qué chévere, la llegada de la hermana de Kimiko beneficiará en gran medida a mis fics!) y creo que también para Salvador. He decidido hacer unos ajustes con respecto a ese fic, entre ellos es que Ping Pong no morirá... Si no que desaparecerá misteriosamente y ustedes verán si lo encontraremos muerto o vivo. Me estoy dando cuenta que este fic va a ser algo técnico a diferencia de otros que he escrito, porque es en sí una investigación de un caso y hasta los títulos, como por ejemplo: Primer Sospechoso: Raimundo Pedrosa, y todo se vincula a por qué se llega a pensar que él es el culpable. Dios mío, no he escrito nada, cada vez tengo menos tiempo para escribir. Tengo pensado prepararles un show, ya que saben que en mis notas del autor escribo notas para el episodio, mis futuros proyectos, hablo de Xiaolin Chronicles y sobretodo echo bromas; como en Lie To Me me voy a encargar de ayudarles a resolver un misterio, al igual que un profesor, en cada capítulo (exceptuando el primero y quizás el último) voy a imitar a todos y cada uno de mis profesores actuales (si se me terminan los profes y tengo capítulos más de lo que suponía, imito a profesores del año pasado) donde voy a hacer todas mis cosas, pero hablando iguales que ellos hasta voy a responder reviews como si fuera ellos dependiendo de cada capítulo. A lo mejor me ayuda a entenderlos mejor... Los comentarios de AliceXS la mayoría los tiene Guan ya que no lo conozco muy bien, voy a meterle ideas mías cuando se trate de temas de adolescente (el fic toca bastante estos temas). No había actualizado antes era porque presenté un examen y dos defensas y estaba como una loca estudiando. En las defensas, una saqué 18 (si la tipa no me daba derecho de palabra, ¿cómo demonios esperaba que defendiera mi vaina?) y en el otro 20 (con la misma tipa), y en el examen como dice mi buen amigo Clay, no quiero contar mis pollos antes de nacer...