Entré a la habitación de Sasuke, acompañada por una enfermera. Ya no tenía permiso de entrar sola a ningún lado, ya que Tsunade tenía miedo de que algo me pasara si Sasuke volvía a ponerse mal.
La sabana que cubría su cabeza me dio escalofríos, así que la quité. Su cara estaba pálida, y sus manos heladas. El aire acondicionado fue la mejor explicación que pude darme, no quería pensar en nada que involucrara muerte
-¿Podrías apagar el aire? Parece que lo quieren congelado-
La enfermera tomó un pequeño control y después de un clic el aire frío en mi espalda desapareció. Apreté los labios intentando no llorar, verlo en esa cama me parecía algo irreal, como si en cualquier momento fuera a desaparecer, siendo remplazado por una lápida donde llevar a nuestra hija cada día del padre.
Pasé una mano por su cabello y lo escuché quejarse. Ese sonido me pareció encantador después de no haberlo escuchado en tanto tiempo.
Abrió los ojos y sonrió
-Pensé que ibas a regresar mas tarde-
-El doctor me llamó. Vine para llevarte a tu casa-
Alzó una ceja
-¿Mi casa? Sakura, esa casa siempre ha sido nuestra-
Fingí una sonrisa. No estaba muy convencida acerca de eso, ¿Sería lo mejor regresar? De verdad quería hacerlo, pero cada vez que pensaba en eso algo al fondo de mi cabeza gritaba que aquello no estaba bien, ¿Qué pasaría si volviera a hacer lo mismo? No era yo la única que saldría lastimada, también nuestra hija terminaría mal.
-Si. Nuestra casa-
Lo ayudé a levantarse y salimos del hospital. El olor a medicina se quedó en mi nariz unos segundos después, haciendome recordar aquellos meses que quería borrar de mi memoria. Creer que lo había perdido era lo peor que me pudo pasar, y tenerlo a mi lado, viendome como si fuera una obra de arte, me hacía sentir muy afortunada
-¿Ya le compraste algo?-
-Si, llené un cajón con ropa y estaba a punto de comprar la cuna-
-Deberíamos ir juntos. Me he perdido la mayor parte del embarazo-
Asentí. Llegamos al edificio mas rápido de lo que esperaba y lo acompañé hasta la entrada del departamento.
Cuando abrió la puerta no pude evitar soltar un "oh!". El lugar era un desastre.
Mis cojines de plumas estaban desechos, y el relleno estaba en el piso, haciendo el lugar lucir como si estuviera nevado. Los cuadros que me tomó tanto tiempo escoger ahora decoraban el piso, y había botellas rotas por todos lados
-¿Qué pasó aquí?-
Agachó la mirada
-Cuando quieras vamos a tu mueblería favorita. Hace falta remodelar este lugar-
Pasamos la tarde hablando de cosas sin importancia, sentados en lo que quedaba del sillón en la terraza. Justo cuando el sol se metía sentí algo mojado debajo de mi
-Sasuke…-
-¿Si?-
Dijo viendo como el sol se metía entre los edificios, intentando esconderse de nosotros
-O me oriné, o la bebé esta a punto de nacer-
Sus ojos parecían platos cuando se levantó del sillón, a punto de volverse loco
-¡Mierda! ¿Que hago, quieres algo, llamo a alguien?-
Rodé los ojos
-Vamos al auto, ¿Puedes manejar?-
Asintió y me tomó de la mano, ayudándome a caminar
-¡Por Dios, voy a tener un hijo, no estoy lisiada!-
. . .
Sentía que había esperado siglos afuera de la habitación. Sakura no había querido que entrara, ya que al ver como nació nuestra primera hija me desmayé, y no tenía ánimos de que ese día le quitara la atención de las enfermeras. No podía esperar para ver a nuestra hija. Esperaba que tuviera los ojos de Sakura.
-Sasuke… U-Uchiha-
Dijo una enfermera de lentes intentando leer mi nombre. Me levanté y la seguí, sintiendo que el corazón se me iba a salir. Me llevó al "Depósito de Niños" -Nunca aprendí el nombre- y por el cristal vi como la enfermera tomaba un pequeño bulto envuelto en una sabana rosa y lo acercaba a la ventana.
Lo primero que noté fue su cabello negro. Tenía la piel casi transparente, y cuando abrió los ojos vi que eran del color de los de su madre y quise llorar.
La mujer salió con ella y la llevó hacia la habitación de Sakura. Cuando se la entregaron besé su frente, quitando los mechones de cabello que quedaban en ella
-¿Cómo le pondremos?-
La pequeña tomó uno de mis dedos
-Pensé que ya tendrías el nombre-
-Tu sabes que no soy buena para eso-
Recordé a la mamá de Sakura. Era una mujer fuerte y muy cariñosa, por lo que Sakura me había contado. Siempre quiso conocer a sus nietos, pero murió antes de que nos casáramos.
-Hanako-
Sus cejas se juntaron, como si intentara recordar de donde conocía el nombre. Hacia años que no hablábamos de su mamá, y había hecho una fan esfuerzo por olvidarse de todo lo que la involucrara
-Hanako… A mamá le hubiera encantado que una de sus nietas llevara su nombre-
Volteó a ver a la pequeña, que la veía con los ojos entreabiertos
-¿Te gusta?-
Apretó mi dedo
-Creo que si-
Después de unas horas la dieron de alta. Estaba amaneciendo cuando salimos del hospital, y mientras el sol llegaba al borde de los rascacielos llegamos a casa.
Se acostó con Hanako en sus brazos, quien dormía pegada a su pecho. Yo fui a la sala y saqué una caja del buró
-Sakura-
Me senté a su lado y saqué la caja. Lo había comprado hace mucho, por si algún día Sakura decidía regresar. En ese tiempo me pareció algo estúpido, pero en ese momento me agradecía por hacerlo.
-Se que es muy pronto, pero, ¿Te…?-
-Sasuke, no-
Cerró la caja
-Es demasiado pronto. Me dejé llevar por la emoción y supongo que te confundí. Yo no quiero nada contigo-
-Pero dijiste que esta casa sería nuestra…-
No quería perderla de nuevo, no podía estar sin ella
-Lo se. Pensé que podría hacerlo por nuestra hija, por que creciera en una familia completa, pero en el hospital me di cuenta de que tal vez soy demasiado egoísta para arriesgarme a que me lastimes de nuevo-
-Jamás lo voy a hacer, ¿Cuantas veces tengo que decirte lo arrepentido que estoy?-
-Ya lo se. Pero los vi tantas veces aquí, cada vez que te veo, que veo esta casa, me acuerdo de ella, de ustedes. No puedo evitarlo, me das asco-
Asco. Yo la amaba y ella solo sentía eso por mi, asco.
-Ino vino por nosotras. Esta abajo-
-No puedes irte así, quedate solo esta noche. Puedo dormir en la sala-
-No es necesario. Mientras mas pronto me vaya, mejor será para todos-
Tomó a Hanako y su maleta, intenté ayudarla, pero no me lo permitió
-Adiós, Sasuke-
No le contesté. No tenía ánimos de hablar, ni sabía que decirle. Cerré la puerta y la vi dejar el estacionamiento en el auto de Ino
-Ahora si la cagaste-
