La Conspiración de las Arpías
Desde el árbol contiguo a la casa de Jessica, saltaron dos figuras bastante dispares: Una figura delgada y de casi dos metros, y una pequeñita.
Edward se giró rápido desde su lugar, saliendo de la casa de Jessica, con una enorme sonrisa perversa. Les levantó ambos pulgares a aquellas figuras dispares, que resultaron ser Alice y Jasper.
-Jasper lo ha hecho genial!-Dijo Alice con su euforia característica.
La lluvia comenzó a hacer su rutina diaria, caer a cántaros, mientras ellos tres se reunían a media calle, y se tomaban su tiempo festejando, como si aquella lluvia tempestuosa no los alterara en lo más mínimo.
(&)
Rosalie estaba bastante satisfecha, y dado que la alegría masiva no era algo común en ella, fue extraño verla sonreír tan afectuosamente al trío macabro. Sin embargo, en sus propias palabras, su idea iba a terminar de joder a Jessica y Lauren.
Lauren POV
Yo no recibo mensajes a las seis de la mañana muy seguido. Es más, creo que jamás lo eh hecho. Por eso cuando sonó aquel apararatejo con su típico sonido chirriante, casi hace que mi corazón se vuelque.
Era un mensaje.
De Rosalie Cullen.
¿Qué diablos querría Rosalie Cullen de mí a las seis de la mañana? Aún grogui, sonreí en la oscuridad debajo de mis cobijas, seguro que mi actitud hacia su hermanito tenía algo que ver en el asunto. Abrí el mensaje.
Espero no estarte despertando, pero es importante.
Tú y yo tenemos algo de q hablar, ya sabes, interés común.
Sé q no somos muy amigas, pero espero q lo entiendas, no podía
decírtelo en la escuela, porque los demás no deben saber, así q
espero q tu tampoco le digas a nadie y nos veamos en Port Angeles a las tres
en la cafetería de centro.
Rosalie H.
Como en un sueño aún, cerré el mensaje y dejé mi celular en la mesita. Aún me quedaban diez minutos de sueño. Iba a ser un gran día.
(&)
Al último timbre de la escuela, salí disparada a mi taquilla y saqué mi bolso y mi paraguas, mi coche estaba al otro lado del estacionamiento, y la lluvia me iba a empapar, aunque mis botas eran de lluvia, sentí mis pies fríos y recé para no pescar un resfriado.
Port Angeles estaba a una hora, y sabía que no podía dejar plantada a Rosalie Hale, o Cullen, o como fuera. Si yo le agradaba a Rosalie, eso me aseguraba la victoria y aplastar a Jessica de paso.
Saliendo de Forks, la lluvia empeoró, así que tuve que disminuir mi velocidad para no aplastar un ciervo o salir volando por el parabrisas. Al final no me tomó una hora llegar al lugar, sino más bien casi dos. Casi temblaba por la posibilidad de que Rosalie se hubiera molestado y se hubiera largado.
Tiritando, empuje la puerta de cristal del Starbucks mientras sonaba la campanita del triunfo, haciendo que unos cuantos se giraran curiosos. Los ignoré y busqué a Rosalie por todas partes, hasta que la vi golpeando el piso mientras me miraba desaprobatoriamente. Le sonreí y agité mi mano al estilo Reina Isabel.
Corrí, no queriendo retrasar más nuestra reunión ¡Qué vergüenza! Por poco había plantado a Rosalie Hale. Me acerqué a ella y la besé en la mejilla. Pero ella se tensó y abrió los ojos. Eso no era buena señal. Pensaría que yo era una rara…
-Bueno, lo siento! La lluvia estaba espantosa y no quería matarme o atropellar a un puma o algo así-Rosalie enarcó una ceja perfecta.
-Aquí no hay pumas. Y no importa porque llegaste tarde, ya estás aquí, ¿o no?
-Sí sí!
-Bueno-Me empujó un café espumoso, lo tomé amablemente-. Estás aquí porque se me ocurrió que tú y yo seríamos un buen equipo.
-¿Equipo? ¿Para qué?-Estaba confundida
-Las dos tenemos cosas en común…
-Hum… Somos rubias?
-No! Lauren, ¿no lo ves? Alice está ayudando a Jessica con mi hermano, no es tan secreto que las dos quieren con él y están con un estúpido concurso de quien es más sexy o algo así.-La miré con terror. ¿De verdad era yo tan obvia? ¿Cómo era que Rosalie Hale se había enterado?-Bien, seré directa: Pienso que es lo más estúpido que yo haya oído… Pero te voy a ayudar.
-…¿Qué?-Estuve bien segura de que mi cara debía verse como un comic: La ceja levantada hasta lo imposible, quijada rozando el piso y cabeza inclinada como perro en dirección a ella. Aquí había gato encerrado. No había ninguna razón para que Rosalie Cullen Hale estuviera interesada en que su hermano y yo tuviéramos algo. Ni en un universo alterno. No existía la remota posibilidad… Ya, vale, estaba exagerando. Pero por una buena razón. Los Cullen, especialmente Rosalie siempre miraban al resto por debajo del hombro y gesto de desagrado. Y ella, bueno, ella siempre me había visto mal, como si yo solo fuera una molesta mosca que ronda su almuerzo.
-Sí, tengo que ser muy franca contigo. Sé lo que estás pensando, y tienes razón; no eres mi persona favorita, pero realmente creo que Alice metió la pata. Jessica es estúpida, no sabe ser original, ¡Quiere imitar a Bella! Edward no… No sé, Jessica no me agrada. Tú en cambio, tienes potencial, debo admitir. Sabes cómo llamar la atención de los chicos; tu cara es linda, no te sobra peso, sabes comportarte… En fin, sabes de qué hablo. Tú eres perfecta, Lauren… Para mi hermano, quiero decir.- Cuando Rosalie terminó, comencé a pensar en lo que acababa de decir, y yo sabía que hablaba en serio. Mi cara era hermosa, era buena con los chicos, sabía comportarme y no era una vaca obesa, era cierto. Pero por otra parte no podía dejar de pensar en que había algo raro en esta situación. Para empezar ¿Edward sabía lo que Alice y Rosalie estaban haciendo? Lo más probable era que no, y tampoco creía que aprobara que anduvieran por ahí, buscándole novia. ¿Qué clase de "familia" eran? Eso de las relaciones arregladas ya había caducado hacía unas cuantas décadas, y tampoco era muy común que las hermanas les arreglaran la vida a sus hermanos.
-Bueno, la verdad es que no sé qué decir. Tú tienes razón, soy bonita y se comportarme y todo eso, pero la verdad es que no sé qué ganas tu con esto.-Me crucé de brazos y me eché para atrás en mi lugar, como si fuera la más lista y acabara de dar en el clavo. Le di un sorbo a mi café.
-Nada-Respondió ella simplemente-. Yo solo quiero lo mejor para Edward. El ya ha sufrido bastante gracias a esa zorra… Bella y él, como ya sabrás, terminaron.
-Um, si, ya lo sabía.
-Genial, ¿quieres mi ayuda o no?
-Sí..No… Sí, si quiero! Pero qué pasará si Edward lo descubre?
-No te preocupes, él no va a saber nada.
(&)
Ya hacía un par de día que no iba a visitar a Bella en la noche, así que decidió que ya era hora. Eran más de la diez, así que supuso que estaría por irse a dormir.
Tocó un par de veces la ventanita, pero descubrió que estaba abierta. Las cortinas estaban cerradas, así que decidió que era hora de ser un caballero y esperar a que ella lo dejara entrar. Quizá se estaba cambiando…
Entonces tuvo una idea. Una idea algo indecente. ¡Se le había ocurrido espiar!
¿Qué demonios le sucedía? Él no podría hacerle eso a Bella, no debería. De pronto le entraron unas enormes ganas de patearse así mismo.
¡Ella se enfurecería si se enteraba de que siquiera había pensado eso! Pero por otra parte, no resistía la curiosidad… ¡NO NO NO NO Y NO! Acaso se estaba volviendo loco? O era que esos casi 110 Años de celibato le estaban afectando el cerebro. Sí, eso debía ser.
Cómo un caballero, esperó hasta que ella estuviera lista, o al menos lo intentó, porque pasados los cinco minutos todo seguía igual. A lo mejor que ella no lo había oído. Y él no se había dado cuenta de cuando ella había terminado, porque no estaba atento a los ruidos del interior. Había estado demasiado concentrado en auto controlarse.
Aguzó el oído. Se escuchaba la televisión con un volumen que dejaba en claro que espectador estaba por quedarse sordo, se escuchaba en chirrido del sillón reclinable, tragos del algún líquido, cerveza, supuso. Pero, casi imperceptible, se escuchaban pasos, ligeros pasos de un pie desnudo, y el ligero roce de la tela contra la piel.
-Mierda!-. Su control se estaba yendo a la mierda.
Casi en automático, levantó las cortinas lentamente, entonces se asomó. No pudo reaccionar en el momento. El sabía que lo que estaba mirando se iba a quedar grabado en su cerebro por un largo, largo rato.
Ella estaba en unos pants azules, intentando meter una camiseta por su cabeza, y su torso, casi desnudo si no fuera por aquel sujetador, también azul.
Rápidamente se giró en su lugar, sentado en el alféizar de la ventanita, necesitando con desesperación, una ducha fría. Entonces, sin que él pudiera hacer algo para advertirlo, se tiró dentro de la habitación, buscándola a ella.
Sin siquiera pensar en estar siendo salvaje o en tener cuidado, la toma en un abrazo, mientras que con regocijo, escucha el grito ahogado de ella.
-¡Edward! Que…-Su beso es tierno pero impaciente, salvaje pero inocente. Entonces, con sorpresa, ella comienza a mover los labios tan sincronizadamente como los suyos. Sabe que está sorprendida, pero realmente no está pensando en ese momento. Con un movimiento algo brusco, la atrae más para sí, como si eso fuera posible. Entonces, dejándose guiar más por el instinto que por el cerebro, le da un empujoncito en dirección a la cama, en donde intenta por todos los medio desabrochar el maldito par de pants que se interponía entre ambos. Con una mirada un tanto apenada, se dirige a ella, pero luego cae en la cuenta de que si el está apenado, ella esta avergonzadísima, sus mejillas están del mismo color que un tomate. Ella señala su chaqueta negra con la cabeza. Entonces él entiende su punto: Ella está en desventaja.
Con su torpeza característica y manos dudosas, ella consigue sacarle la chamarra y aventarla a cualquier sitio donde no estorbe…
-Charlie!-Edward abre los ojos como platos.-Esta abajo!
-Shh, Charlie está mirando la t.v.-Responde ella con voz ronca.
Esto es suficiente para tranquilizar al vampiro, que, con los ojos mucho más negros de lo que ella los había visto antes, vuelve a tirarse sobre ella y volver a su tarea. Ella logra sacar los jeans con apuro y esfuerzo, entonces solo logra escuchar una respiración agitada y nerviosa: La suya.
Tras su espalda, sentía la suave tela de la camisa blanca del vampiro, fría. Justo el contraste de cómo ella se sentía en aquel momento…
Entonces, repentinamente, la voz de Edward se volvió de hielo, y tomando una cobija le ordenó taparse. Estaba confundida y aterrorizada. ¿Qué había hecho mal?...
-Niños, niños, niños.-Una voz que no pudo reconocer al instante, apareció de pronto. Se sintió terrible, tan fuera de lugar que juró que quien sea que fura el dueño, la iba a pagar bien caro-¿Pero que estaban haciendo?-El sujeto remarcó la última palabra con cierta burla y sarcasmo... EMMETT!
-EMMETT!-La voz de Edward, tan diferente por la furia contenida, retumbó en la habitación, y le hizo recordar que Charlie estaba abajo. Y que ella estaba en ropa interior en la misma habitación que Emmett! Se cubrió hasta el cuello con la sábana, sientiéndo el calor colorear sus mejillas hasta lo imposible.
-¡¿Bella?¡ ¿Estas bien?-Charlie gritó desde abajo.
-S-si, papá
-Creí haber escuchado…
-Internet!-Respondió ella, nerviosa, con la primer excusa que se le ocurrió.
Todos se olvidaron de Charlie, entonces Edward y Bella fulminaban a Emmett con la mirada.
-¿Qué? Alice me envió. Dijo que mejor que llegara pronto o haría cositas de las que, quizás se iban a arrepentir y querría olvidar… Iba a venir ella misma, pero luego la visión cambió y dijo que era mejor que viniera alguien un poco más… maduro. Era obvio que tendría que ser yo quien viniera, dada mi experiencia con videos porno caseros…
-Cállate, Emmett!-Bella, al ver que Edward se había quedado de piedra en su lugar, se dio cuenta de que era la única que podría hacer algo en ese momento. Tuvo que quitar sus manos del rostro. La vergüenza era demasiada.
-Bells, sólo digo la verdad. No es como si me encontrara viendo un video de sexo d…
-EMMETT!-Edward por fin había reaccionado, al darse cuenta de lo que Emmett estaba a punto de decir.
-EDWARD!... Te toca, Bella.- Ella solo pudo girar los ojos en su dirección. ¡Estúpido, estúpido Emmett! Sus palabras cargadas de alegría y doble sentido solo empeoraban la situación.
-Bueno, ya esta bien, he cumplido mi cometido, ahora sólo me queda agregar: ¿Y qué tal, chicos?-Se volvió en dirección a Edward, moviendo las cejas sugestivamente.
Esta vez, Edward lo golpeó tan fuerte en el brazo, que ella temió que Charlie escuchara algo.
-Ouch!
-Lárgate.-Le gruñó Edward. Emmett se incorporó se un salto.
-Ok, me voy. Pero no teman preguntarme si tienen dudas. La vergüenza en su peor enemigo, chicos.-Con eso, saltó por la ventana, negando teatralmente con la cabeza, mientras murmuraba con "negación" –Adolescentes.
Eso no se los dejaría olvidar ni en cien años.
Realmente me disculpo, sé que no tengo perdón. No me había sentido con verdaderas ganas de escribir desde hace mucho, y cuando lo intentaba, todo me salía mal.
Pero aquí está el capitulo, gracias a las interesadas que me pidieron que actualizara, lo necesitaba ;D
Y para quien no entendió el ataque de pánico del capítulo anterior de Jessica, al principio de este se aclara que fue gracias a Jasper, recuerden que Alice había convencido a Edward para que siguiera con el juego.
Y bueno, como esta N.A ya no se esta alargando tanto como siempre, les diré que m voy a seguir convenciendo a mi padre a que me meta a francés.
OH! Ustedes ya vieron Amanecer? Porque yo no, me dejaron solita al final, y pues claro que no iba a ir yo solita. Dejen un review para saber que opinan las que ya la vieron, que tengo curiosidad.
Bye! No olviden el review! Mi recompensa por volver :D
