Kagome: No lo sé… No siento que sea lo correcto, yo te quiero… te amo a ti. Me es difícil hacerlo siendo que hace muy poco tiempo me dejaste…
Inuyasha: Y siento eso. Pero me prometiste una nueva vida, Kagome. Tienes mucho por delante…
Kagome: Pero no quiero que en algún momento, ya no te recuerde…
Inuyasha: -ríe, pero no es esa burlona risa que cuando nos conocimos me dedicaba, sino que es una que expresa cariño. Su mano se posa en mi cuello, sus dedos tocan mi marca haciendo que mi cuerpo tiemble ante su tacto.- Creo que no me olvidarás… menos por esto- sus dedos presionan suavemente las cicatrices en mi cuello.
Recuerdos de mi primera noche junto a él vienen a mi mente, es todo tan confuso, ¿por qué si estábamos bien juntos, me lo arrebataron? Ahora más que nadie y nada lo necesito.
Y es que, mi único consuelo está por las noches, cuando lo veo en sueños, cuando vuelvo a encontrarme con ese par de ojos dorados que me miran con cariño.
Quisiera no poder despertar para poder estar aquí, abrazada a él, para siempre.
Inuyasha: Kagome- ¿ya es hora?- Sabes que nunca quise hacerlo. Siempre te amé y siempre te amaré.- me abrazo más a él. Las lágrimas comienzan a caer de mis ojos- Me prometiste que seguirías adelante y a cambio dije que nos volveríamos a encontrar. Lo prometí. Sólo tienes que abrir esos hermosos ojos y mirar bien a quienes tienes alrededor, a quienes están junto a ti. A tu familia.
Sentí como de a poco él iba desapareciendo, dejándome otra vez sola. Me aferré a él con todas mis fuerzas, aun me quedaba mucho por decirle, nunca acabaría pero deseo con todo mi corazón aunque sea un par de minutos más junto a él.
"Te amo… Kagome. Siempre fue así y siempre lo será"
Ya es de día. Puedo escuchar a todos los aldeanos moverse de aquí a allá. Algunos gritan y hablan sobre el gran festival que festejaran esta noche.
Quiero volver a dormir, aún es temprano, así que me remuevo en el futon buscando mejor comodidad para volver a dormir. Me volteo y abrazo al cuerpo cálido junto a mí. Aquí sí que estoy cómoda.
Siento un brazo posarse en mi cintura y acercarme más al cuerpo cálido. Respiro profundamente, llenando mis pulmones con un olor particularmente especial.
Abro los ojos encontrándome con unos rojos que me miran fija e intensamente. En algún otro momento me habría asustado, habría gritado, luego le habría golpeado en el rostro hasta que mis palmas quedaran marcadas en sus mejillas. Pero ahora, digamos que no me sorprende.
Ha pasado una semana desde que Ryusei me llevó a ese maravilloso lugar. Desde entonces, todas las noches duerme conmigo. Su excusa es que mis pesadillas no vuelven cuando está él junto a mí. En parte, es cierto. Mis pesadillas sobre el día en que murió Inuyasha no han vuelto y todo lo que veo en mis sueños relacionados con él, prefiero llamarlos sueños. Porque eso son, sueños.
Tampoco es que me moleste que duerma conmigo. Supongo que todo está relacionado con su parecido con Inuyasha y en la forma en que nos hemos relacionado este tiempo.
Intento levantarme pero su brazo en mi cintura me aprieta más hacia él, pongo mis manos en su pecho para no quedar a centímetros de su rostro.
Ryusei: Kagome, vuelve a dormir, aún es temprano.
Ruedo los ojos, vuelvo a intentar separarme pero solo consigo que me apegue más a él.
Kagome: Ryusei… Tengo que levan…
Ryusei: Mi nombre suena tan bien cuando lo dices.
Me sonrojo. ¿En serio dijo eso?
Kagome: Yo…
Ryusei: -parpadea, luego me mira fijamente, como buscando una respuesta. Después parece sorprendido, frunce el ceño y me suelta rápidamente, como si le quemara el tocarme.- ¡Lo siento! No quise decir eso… yo…- se sonroja.
Me derrito al ver su rostro. ¡Es el más tierno que he visto!
Me recuerda a Inuyasha… "Kagome, ya… para"
Cierto. Quizás lo que pasó en mi sueño sea cierto. Cada vez estoy más segura de que Inuyasha está otra vez conmigo. Que está aquí, a mi lado. Pero no puedo confirmarlo del todo… Así como Ryusei es, Inuyasha no era. Eso es lo que me confunde.
Le sonrío.
Kagome: Wow… Un Ryusei sonrojado… Supongo que es un privilegio el tener primera fila ante este espectáculo.
Su expresión cambia a una divertida y me mira sonriendo. En un movimiento rápido estoy debajo de él. Ahora soy yo la que está totalmente sonrojada.
Ryusei: ¿Kagome sonrojada?- suelta una carcajada y se detiene para mirarme.
Por un segundo todo desaparece para mí, solo somos Ryusei y yo. Veo mi reflejo en sus ojos, más bien en el brillo de sus ojos. He descubierto que ese brillo solo aparece cuando me ve a mí, y me emociona y alaga el saberlo. Siento la necesidad de que ese brillo siga ahí.
Su rostro se acerca al mío y sonrío poniendo mi mano en su cuello para acercarlo más a mí.
Sango: Kagome es hora de levan…
Nos separamos de golpe, ambos sonrojados. Sango nos mira a los dos igual de sonrojada.
Sango: ¡Juro que no fue mi intención interrumpir lo que fuese que hacían! ¡Lo siento!- sale disparada de la cabaña.
Con Ryusei nos quedamos un largo rato en silencio incómodo. Finalmente, él se levanta y estira su mano hacia mí. La tomo y me levanto también. Desde aquí puedo escuchar lo que Sango le dice a los demás no entrar a la cabaña porque supuestamente yo y Ryusei estábamos ocupados. Suelto una pequeña risa y Ryusei sonríe.
Ryusei: Será mejor que salga, sino creerán que estábamos haciendo travesuras.- en su mirada, más que diversión, noto un toque de picardía.
Se aleja caminando hasta salir de la cabaña. Ruedo los ojos cuando escucho a Miroku pedirle los detalles a Ryusei.
Descubro que hay un balde con agua cerca del cuadrado donde hacemos una fogata. Es agua fresca, así que me lavo la cara y me enjuago la boca, desgraciadamente no tengo cepillo de dientes pero ya tengo una idea para inventar uno. Lo que tienen por cepillo de dientes aquí es muy poco convencional.
Salgo de la cabaña secándome el rostro con una toalla. Seguramente debo tener una maraña de pelo en la cabeza así que me dirijo directamente a Sango quien aún está sonrojada. Le dedico una mirada tranquilizadora.
Kagome: ¿Por casualidad no tienes un peine para el cabello?
Todos me miran. Yo sigo mirando a Sango ignorando a los demás.
Sango: Sí… cre-creo que está de-dentro.- tartamudea. Camina hacia dentro de su propia cabaña y yo la sigo. Miro de reojo a Ryusei, me guiña un ojo y aparto la mirada avergonzada.
XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX
Sango: ¿Debo pedir una explicación como amiga de lo que sucedió en la otra cabaña?
He llegado a suponer que Sango sufre de trastorno bipolar, en la cabaña estaba toda sonrojada y avergonzada, también afuera. Luego está aquí parada en frente mío mirándome como mi madre me miraba cuando hacía algo malo. Debo añadir sus comportamientos con Miroku también. Admito que ambos me causan demasiada risa cuando los veo juntos.
Kagome: Depende de qué quieras que te conteste.- sonrío. Sango saca de un pequeño baúl un peine y me lo entrega.
Sango: Tengo una idea.- sonríe también.
Quiero saber si todo lo que estoy haciendo está bien. Para mí lo está… en parte, pero está. Pero quiero saber si a los ojos de otras personas se ve bien lo que hago.
Kagome: ¿Qué pasaría si en algún momento de la vida perdieras a Miroku?- suelto rápidamente.
Sango: -me mira con los ojos abiertos de par en par, claramente sorprendida por mi pregunta.- No lo sé.-susurra- Supongo que estaría mal. Como cuando Kohaku intentó matarme. No sabría que hacer o pensar…
Kagome: ¿Y si de repente aparece alguien que es demasiado parecido a él? ¿Y te enamoras de él?
No sé lo que dije. Bueno, supongo que es su parecido con Inuyasha. Pero no puedo negar que en todo este tiempo he sentido más cosas por él.
Sango: No lo sé, Kagome. En mi caso intentaría rehacer mi vida, pero después de un buen tiempo y cuando me sintiera lista.
Kagome: ¿Y si él te hizo prometerle que la reharías?
Sango: Lo haría.-responde decidida.- Si creo que eso lo haría feliz, sí. Pero aun así es bastante difícil hacerlo.- se detiene a mirarme un momento.- Todo esto es por Ryusei, ¿cierto?
Dudo un poco sobre qué responderle. ¿Qué respondería? Después de todo este tiempo que llevamos siendo amigas Sango me conoce mejor que nadie. Asiento con la cabeza.
Sango: En tu caso, es difícil Kagome.- niega con la cabeza.- El lazo entre los compañeros es irrompible. Solo la muerte de ambos puede romperlo.
Kagome: Pero… Inuyasha murió y que yo sepa no ha vuelto…
De a poco todo calza en mi cabeza…
Sango: Según lo que he escuchado, las almas no vuelven de la misma manera- la miro confundida- En el mismo cuerpo.
Bien, ya tenía la respuesta.
Sango: Sin embargo, no son totalmente la persona que fueron antes de morir. Tú lo sabes mejor que nadie.- sonríe.- No eras nada parecida a Kikyo, pero tu cuerpo contenía su alma y te parecías a ella físicamente.
Kagome: Pero mi forma de pensar y actuar no tenía nada que ver con ella.
Sango: Claro.
Kagome: Entonces puedo asumir… ¿que Inuyasha reencarnó en Ryusei?
Sango: Lo he visto, veo la forma en que te mira y como te trata. Y qué decir de su parecido con Inuyasha. Pero solo hay una manera de comprobarlo.
Al ver que se queda callada por un buen rato la animo a seguir.
Sango: Tienes la marca de Inuyasha, ¿cierto?
Sonrojada, asiento con la cabeza.
Sango: Según lo que tengo entendido, solo la persona que la hizo puede tocarla o volverla a hacer. Si Ryusei puede tocar tu marca, eso significa, al menos por las leyes de los demonios que él es algo así como sucesor de Inuyasha. Solo por nombrarlo así.
Kagome: Entonces, Inuyasha si reencarnó en él. Él volvió… y ha estado todo este tiempo conmigo…
Sango me sonríe, la noto igual de feliz que yo. Durante todo este tiempo tuve mis sospechas y no pude esperar a que me lo confirmaran. Y aquí está.
Estoy tan desesperada por encontrar a Ryusei, que salgo disparada de la cabaña, no sin antes darle un abrazo a Sango como agradecimiento.
Sé que debería recolectar más opiniones, pero ya lo tengo todo claro.
Encuentro a Ryusei cerca de la estatua de Inuyasha, está parado de frente hacia mí por lo que puedo tener una comparación de ambos. Aún no entiendo por qué lo hago si casi no hay diferencia en ellos.
Sonriendo corro para llegar a él, hasta que un grupo de aldeanas me detienen, entre ellas Sango.
Mi vista no se despega de él y sé que ya me ha encontrado porque mi mirada se encuentra con la suya. Es como una conexión eléctrica que siento cuando nos miramos, lo mismo que cuando me toca o viceversa.
Las aldeanas hablan algo sobre vestidos y lo que usarán para la fiesta que está por comenzar. No es sino hasta que les escucho mencionar algo de "festival del amor", que las ignoro. Aparto lastimosamente mi mirada de Ryusei, que también estaba siendo acosado por aldeanos, y centro mi mirada en una de las aldeanas.
Aldeana1: … entonces ellos vendrán y bailaran con nosotras el baile del cortejo. ¡Señorita Kagome! Tiene que estar bien vestida para el baile…
Me acerco lentamente a Sango, quien no ha dicho ninguna palabra siquiera para explicarme lo que está sucediendo.
Sango: ¿En tú época nunca te hablaron del baile del cortejo?
Kagome: Sé algo…- respondo rascándome la nuca.- Pero me lo enseñaron cuando era muy niña, casi no recuerdo nada.
Sango me mira con extrañeza y luego sonríe:- No importa, tampoco es muy difícil. Solo tienes que seguir a las demás.
Kagome: ¡No! Estás loca si crees que yo bailaré eso…- y si lo llegase a hacer, ¿con quién lo haría? La imagen de Ryusei viene a mi cabeza.- No tengo pareja.
Pienso en la vaga posibilidad de que reconsideren mi respuesta y no me dejen bailar. Es solo porque no quiero hacer el ridículo al no saber los pasos de ese baile…
Sango: Bueno…- mira a su alrededor- Ryusei puede bailar contigo.- responde como si nada.
La miro con los ojos abiertos como platos, las mejillas sonrojadas y la boca abierta formando una perfecta "O", seguramente debo tener ya un charco de baba a mí alrededor.
Después de todo pienso que sería la oportunidad perfecta para declarármele- si así se le puede llamar a lo que haré-, pero no puedo negar que esperaba un poco más de privacidad…
Sango: ¡Vamos Kagome! Es el Festival del amor y quién mejor que él para que baile contigo… Además después de nuestra charla hace un rato, creo que reconsideraste la respuesta que te di.- señala con la mirada a Ryusei- Solo le diré a Miroku que lo mantenga junto a él para que ninguna otra te lo quite.- me guiña un ojo y se aleja de mí para ir junto a las demás aldeanas a hablar del vestuario y esas cosas.
Mientras, yo me quedo parada como estatua en donde me dejó Sango. Pensando en qué haré o decir. Esperaba poder decirle todo a Ryusei este mismo día, incluso antes de que llegasen las aldeanas iba con ese propósito, pero ahora no sé qué hacer. Una parte de mí quiere esperar a que sea de noche y ahí decirle, cuando estemos más apartados de todos. Y la otra parte me dice que aproveche el momento.
Algunas de las aldeanas me toman de los brazos y prácticamente me llevan a rastras a una cabaña.
Dentro, me sientan en un banco que queda frente a un mueble que tiene varios objetos. Espejos, maquillaje… me mareo de solo pensar en que ocuparan todas estas cosas en mí, porque es justo lo que están haciendo…
Mientras que Sango me hace un peinado recogido, una de las aldeanas aplica una especie de polvo en mi rostro, otra busca dentro de un baúl un vestido que, según ella y las demás dentro de esta cabaña, me quedará precioso.
Al terminar el trabajo del maquillaje y peinado me pasan un espejo para que vea qué hicieron con mi rostro. Tengo la leve impresión de que estoy toda hecha un payaso, nunca fui de maquillarme tanto.
¡Pero No!
Quedé y me siento hermosa. No se excedieron con el maquillaje a pesar de que sentí todos los objetos que estaban en el mueble, en mi rostro. Pero aun así, quedé bien…
Sango: Estás hermosa, Kagome.
Las demás mujeres murmuraron palabras de aprobación. La aldeana que sujetaba el vestido, se acercó a mí entregándomelo.
Era un vestido precioso. Sencillo pero hermoso. Tenía dibujado unas flores rojas a un costado y en la zona del cuello.
Cuando me lo puse, me enamoré de el. Según todas, me quedaba perfecto, y yo concordaba con ellas. Me entregaron la cinta que va alrededor de mi cintura para sujetar bien el vestido. Era de color azul y combinaba bastante bien.
Al terminar conmigo, las demás aldeanas se dispusieron a arreglarse. Todas terminaron vestidas con vestidos preciosos y maquillaje como el mío. A cada una le favorecía en lo que tenía que favorecerle. Le ayudé a Sango con su peinado al igual que ella a mí y con un poco de su maquillaje.
La música comenzó a sonar un poco antes de que todas saliéramos de la cabaña, y ya todas estaban emocionadas.
Al fin y al cabo, decidí que sería lo mejor decirle todo a Ryusei hoy.
Cuando salimos de la cabaña, el cielo ya estaba cubierto por estrellas, sorprendida veo como las horas pasan prácticamente volando. Estaría todo oscuro de no ser por las lámparas que colgaron de los árboles, y que le dan un efecto especial a la noche.
Entre todo el ruido y las personas que conversan y bailan a mí alrededor, trato de encontrar a Ryusei.
Lo encuentro junto a Miroku, está vestido con un traje negro. Y no puedo negar que se ve espectacularmente bien. Su mirada vuelve a conectarse con la mía, nos sonreímos. Veo que murmura algo pero con tanto ruido no puedo escucharlo. Me recorre con la mirada de arriba abajo y sonríe dándome una mirada de aprobación. Murmuro un "No estás tan mal" despreocupada y esperando que me escuche.
No alcanzó a ver qué es lo que responde, porque Sango tira de mí para acercarnos más al lugar de baile.
Todas las mujeres estamos de un lado y los hombres enfrente nuestro. Con Sango nos ubicamos junto en medio de la fila de mujeres que se ha armado enfrente de la de hombres. Es el lugar correcto- creo yo- porque justo en frente mío, está parado Ryusei. Y en frente de Sango, Miroku.
Unas suaves melodías comienzan a sonar alrededor. Las chicas avanzan un paso hacia adelante y luego los hombres. Trato de seguirle el paso a todas, me río al ver que seguramente me veo ridícula haciéndolo ya que cada vez que dan un paso me detengo a mirarlas para saber qué es lo que sigue. Noto que Ryusei hace lo mismo y ambos nos reímos disimuladamente.
El baile no es como lo recordaba, no sé si es que a mí me enseñaron uno con el nombre incorrecto, pero este no es el que me enseñaron.
Aunque debo admitir que es fácil. Por un buen rato son solo pasos hacia adelante y hacia atrás. Nada difícil de seguir.
Cuando con Ryusei ya estábamos empezando a aburrirnos, los pasos cambiaron.
Todas las mujeres se quedaron en su punto de partida y los hombres avanzaron hacia nosotras. Suelto una risita cuando veo que Ryusei se queda atrás cuando todos los hombres avanzan. Quedando todos en frente a nosotras, nos toman las manos y nos acercan más a ellos.
Cuando Ryusei me toca, siento esa corriente que recorre mi espalda. El leve temblor que siento en su mano me confirma que él también la sintió.
El baile resulta ser como un vals, por lo que no es tan difícil. Las parejas se mueven lentamente al compás de la música a nuestro alrededor. Ryusei y yo nos quedamos en nuestro lugar, a veces avanzando unos cuantos pasos y luego volviendo a nuestro lugar.
Me siento cómoda estando con él. Por un momento todo se centra en nosotros, todo mi alrededor se detiene, dando espacio a una atmosfera tranquila donde solo somos él y yo.
Ryusei: ¿Te he dicho que hoy estás preciosa?
Sonrío y niego con la cabeza.
Ryusei: Pues lo estás.
Me acerca más a él y se lo permito. Pongo mis manos en sus hombros apretando suavemente. Sus músculos se tensan debajo de mis palmas. Nos miramos a los ojos, lentamente comienza a acercar su rostro al mío. Apoya su frente con la mía y cierro los ojos…
El ritmo pasa bruscamente de ser uno lento a ser uno rápido. Todas las parejas se separan y se revuelven unas con otras. Quedando una mujer con un hombre distintos, que no son pareja. Me río cuando un aldeano pasa entre nosotros separándonos y comenzando a bailar conmigo. Una aldeana toma también a Ryusei, que no deja de mirar al aldeano con cara de pocos amigos.
Ocurren varios cambios de pareja por lo que termino bailando con Miroku. Siento la mirada de Ryusei en mí, tampoco le he quitado la mía de encima. Cada vez que cambiaba de pareja él los miraba asesinándolos con los ojos.
Yo tampoco me quedaba atrás, las aldeanas con las que él bailaba lo miraban como si se lo pudieran comer con los ojos.
Hubo un cambio más, y pude por fin quedar con él. Acompañando el cambio, el final del baile llegó y todas las parejas que antes ya estaban armadas volvieron a quedar juntas.
Al terminar la música, pienso que durante lo poco que bailé con Ryusei, no pude decirle nada de lo que tenía planeado decirle.
Así que opté por lo más natural que tenía en mente y en cuanto nos juntamos de nuevo, lo besé.
El besarlo me ayudó a que toda duda o sospecha desapareciera por fin. Era como si todo volviese a la normalidad. Éramos solo él y yo otra vez.
Ryusei puso sus manos en mi cintura y me elevó un poco en un abrazo. Mis brazos rodearon su cuello atrayéndolo más a mí para profundizar el beso.
Por fin, dentro de todo este tiempo, volví a sentirme completa. Por fin tenía de vuelta a lo que más quería.
Puede que esté en otro cuerpo, que actúe un poco diferente, pero siempre ha sido él.
Siempre ha sido Inuyasha quien ha estado aquí.
Gracias por leer y por ser tan pacientes conmigo.
Tengo que agradecer también a todos los que han leído y comentado
Gracias! En serio, eso significa mucho para mí :3
Espero que les haya gustado y ya en el próximo capítulo nos volveríamos a leer :D Espero no demorar tanto la próxima vez...
Por ultimo tengo que comunicarles... Que ya se está acabando la historia :c Un par de capis más y ya se acaba :c
Pero, cuando se acabe esta, haré una segunda parte! Wiiii!
Bueno, primero tengo que terminar esta , ¿no?
Más que nada, agradezco enormemente a quienes leen y comentan :D
Nos leemos en el próximo capítulo!
