Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solamente juego con ellos :)

Capitulo 12 - El Beso "Experimental"

Aquella noche de jueves aun no terminaba para Rachel y para Quinn. Había sido un día largo para ambas. Primero el viaje hasta Lima, después la escena de celos por parte de Rachel cuando bajaron del avión, la llegada de Quinn a la casa de su madre, la charla telefónica con Shelby, la confesión de Santana y la rubia sobre su noche de sexo, la descarga por parte de Rachel, la aparición de Brittany y su inocencia, la cena en la casa de los señores Berry y las incesantes indirectas por parte de la morena, el anuncio del embarazo, la charla con Santana, Britt y Kurt en el patio, la despedida repentina de Quinn después de que Rachel soltara otra de sus indirectas, ésta ultima buscando a la rubia después de la charla con la latina, la charla en la plaza cercana a la casa de Quinn. Todo eso pasaron la joven actriz y Fabray a lo largo de aquel día, que aun le faltaba mucho por terminar.

Hacia poco más de media hora que habían llegado a la casa de Quinn. Por lo que le dijo Fabray, Judy había salido a cenar con unas amigas. Subieron a la habitación de la rubia y allí se acostaron.

-¿Cómo se tomaron tus padres la noticia?- pregunto la rubia recostada junto a la morena en su cama, una frente a la otra.

-Es obvio que se lo tomaron de la mejor manera. Soy su hija, me apoyaran en todo aunque no les guste para nada- respondió Rachel colocando un mechón de cabello detrás de la oreja de Quinn y dejando su mano allí acariciando la oreja suavemente. -No quiero decir que no les haya gustado la idea esta vez, por que si les gusto, de hecho papi Leroy ya planea salir de comprar a comprarle ropa a mis hijos...

-Repite eso- pidió Quinn con los ojos cerrados mientras reía del relato de la morena.

-¿Qué cosa? ¿Qué Leroy quiere...

-No, lo ultimo- aclaro la rubia abriendo los ojos y acercándose más a Rachel, algo que hizo que la morena se tensara.

-¿Mis hijos?- pregunto Rachel con confusión y Quinn asintió con una hermosa sonrisa que hizo que a la morena le entraran ganas de lanzarse a los labios de la rubia. A pedido de Quinn volvió a repetirlo. -Mis hijos.

-Se escucha tan bien esa palabra en tus labios. Raro e increíble pero al mismo tiempo tan bien y apropiado- confeso Quinn ruborizándose. -Serás un excelente madre, Berry.

-Supongo que eso es un halago ¿No, Fabray?- bromeo Rachel derritiéndose por dentro por culpa de las palabras de la rubia. ¿Cómo no sentir nada por aquella chica cuando le decías todas aquellas cosas tan hermosas?

-Es el mejor halago de todos- respondió Quinn mirándola a los ojos para hacerle entender que decía la verdad. -Hablando de madres... Llamo Shelby y pidió hablar conmigo.

-¿Shelby? ¿Qué es lo que...? Pero, ¿donde esta? ¿Viste a Beth? ¿Como esta la mini Fabray?- lanzo la morena una tras otras las preguntas hasta que Quinn le tapo la boca.

-Si, Shelby. Quiere verme y quedamos en reunirnos en New York la semana que viene para hablar- respondía Quinn contestando en orden las preguntas de la diva. -No sé donde están. No, no vi a Beth, pero creo haberla escuchado balbucear algo de lejos, y por lo que me dijo Shelby, esta perfectamente bien. De hecho ya camina- termino de decir la rubia con los ojos cristalinos.

-¡¿Cuando pensabas decírmelo, Quinn Fabray?!- exclamo Rachel soltándose del agarre de Quinn y levantándose de la cama, pero no contaba con la agilidad de Quinn que, rápidamente la sujeto por la cintura y la tiro nuevamente en la cama.

-Tú no te vas a ningún lado, Rachel Berry- anuncio Quinn en el oído de la morena, con su pecho pegado en la espalda de Rachel. -¿Cuando querías que te lo dijera? ¿Antes o después de tus celos?

Rachel no respondió. Las palabras no le salían. Cuando se había auto invitado a la casa de Quinn no había pensado que tener a la rubia en su espalda, tan cerca a ella le ocasionaría tanta lucha interna. Quinn tenia su mandíbula apoyada en su hombro, prácticamente podía girarse y besarla, pero no podía arriesgarse a hacer algo estúpido.

-¿Por qué o de quién no puedes enamorarte, Quinn Fabray?- cuestiono Rachel minutos después ignorando la pregunta anterior por parte de la rubia y disfrutando de las caricias que Quinn dejaba en su vientre.

Esa pregunta no entraba en los planes de Quinn. Se suponía que esa noche seria para bromear, para disfrutar la cercanía que compartían entre ambas, de la complicidad de la que ahora eran dueñas. Se suponía que esa noche era Rachel entrando a su juego, no ella entrando al de Rachel. Podría ignorar aquella pregunta pero la morena se giro en sus brazos y la miro atentamente.

-¿Alguna vez has sentido algo por una persona por la cual lo único que deberías sentir es solamente un cariño de amistad?- pregunto Quinn sin entrar en detalles. Podía responder las preguntas de Rachel, pero sin revelar sus verdaderos sentimientos.

-¿Estas enamorada de Santana?- fue la respuesta de Rachel, volviendo a su posición anterior. Mirar a los ojos de Quinn no le convenía por que eso seria como recibir su ultima voluntad antes de morir, después de eso todo tendría fin. Quería saber todo aquello pero no quería los ojos de Fabray sobre los suyos por que estaba completamente segura que lloraría allí mismo.

-Pensé que el tema de Santana estaba aclarado- respondió Quinn girando a Rachel y obligandola a que la mirase. -Entre San y yo no hay nada, Rachel. Es mi mejor amiga, mi hermana ¿Acaso no viste a la latina odiosa durante la cena? Esta loca de amor por Brittany...

-¿Y tú? ¿Por quien estas loca de amor, Fabray?- interrumpió Rachel acomodándose en los brazos de Quinn abrazándola por la cintura con sus brazos.

-Por mi chica- fue la respuesta de Quinn fingiendo que estaba bromeando, pero sabiendo que en fondo era verdad. -Estoy loca de amor por mi chica. Deberías conocerla, Rach. Es bajita pero no tanto, tiene la perfecta altura para acoplarse a mi cuerpo. Canta muy bien, me enamora con su voz. Va ser madre de los gemelos más hermosos y talentosos del planeta. Es intensa y mandona por momentos pero es todo lo que realmente quiero y necesito para ser feliz. Ah, me olvidaba... Se entero que tuve sexo con mi mejor amiga y me arrojo todo lo que tenia a su paso.

-Pobre Quinnie. Tan inocente que eres- ironizo Rachel riéndose de la descripción que hacia Quinn sobre ella. Algo que hizo que su corazón comenzara a latir incontrolablemente y le entro pánico al pensar que Quinn podía escucharlo.

Se quedaron un buen rato en silencio, disfrutando una de la otra en completo mutismo. Quinn, con una mano acariciaba el cabello de Rachel y con la otra acariciaba el vientre de la morena.

-En este momento estoy teniendo un dilema, Quinn- confeso Rachel acercando más su espalda al pecho de Quinn.

-Dime- pidió la rubia afianzando mas su agarre en la cintura de Rachel mientras sentía como ésta se estremecía.

-Quiero tomarte la mano, pero no quiero que dejes de acariciarme el pelo o que dejes de acariciar a mis hijos- repuso Rachel sonrojándose y agradeció no estar mirando a Quinn. -Dime, Fabray ¿Tienes una tercera mano?

-No, no tengo una tercera mano- respondió Quinn después de soltar una carcajada divertida. -Deberías juntarte menos con Britt, ya estas desvariando.

Rachel se giro sobre los brazos de Quinn y se quedaron mirando un rato largo, disfrutándose en silencio.

-¿Crees que Santana le pedirá a Britt volver ahora que la rubia ya no esta con Sam?- pregunto Rachel para rellenar el silencio que se había formado. No es que le incomodase, lo que quería era escuchar la voz de Quinn.

-No lo sé. Espero que si lo hace esta vez no lo arruine- respondió la rubia pasándose la lengua por los labios. Rachel uso toda su fuerza de voluntad para no arrojarse a esos rosados labios. Quinn comenzó a reírse de algo que Rachel no sabia pero que la rubia se encargo de contar: -Cuando tú estabas hablando con tus padres, nosotros estábamos en el patio trasero de tu casa y ya conoces a Britt, le pregunto a Santana si ella era la madre de tus hijos- Quinn comenzó a reír y para Rachel fue como el canto de los ángeles aquella risa. -Tenias que escuchar a Santana hablando de Lord Tubbington como si fuera una persona y a Britt intentando tener algo conmigo ahora que ya no esta con Sam.

-Sam estuvo con todas las miembros de The Unholy Trinity- repuso Rachel seriamente con un poco de celos. -Estuvo contigo, con Santana y con Brittany.

-Es un buen chico. Aunque Santana no lo admitiera sabia que era un buen partido para Brittany- fue la respuesta por parte de Quinn conteniendo la sonrisa que quería aparecer su rostro al darse cuenta de la pizca de celos que detecto en la morena.

-Podría besarla ahora y al diablo la amistad- pensaba Quinn perdiéndose en los ojos marrones de Rachel cuando volvieron a quedarse en silencio.

-Mierda, Fabray. Besame de una maldita vez- grito Rachel en su cabeza. -Santana tiene razón, eres lenta para estas cosas. A lo largo de la noche haré mi jugada y veré qué sale de todo esto. Si me besas o te beso.

Ambas levantaron su cabeza al mismo tiempo y miraron hacia la ventana, donde se podía ver a través del vidrio que estaba comenzando a lloviznar despacito. Algo que las hizo sonreír. La noche estaba de su lado. Con un poco de suerte por parte de Rachel y de valentía por parte de Quinn cualquier cosa podría ocurrir aquella noche.

-Fue un día largo, pero asombrosamente no tengo sueño- dijo Rachel, cuando ella y Quinn volvieron a recostarse en la cama de la rubia. -¿Tú tienes sueño, Q?

-Para nada- negó Quinn acariciando el cabello de Rachel, estaban una frente a la otra mirándose directamente a los ojos. -No quiero dormirme aun. Me gusta lo que tengo en frente.

Rachel se sonrojo tras el cumplido de Quinn y poco a poco se acerco más a la rubia.

-¿Estas coqueteando conmigo, Quinn Fabray?- cuestiono Rachel medio en broma, medio en verdad. -Por que te advierto que estas hablando con una mujer embarazada que no responde por sus actos.

Quinn soltó una carcajada. Por supuesto que sabia que estaba hablando con una mujer embarazada, esa era la razón por la que se estaba conteniendo demasiado, de otra forma ya estaría besando a Rachel Berry a su antojo.

-¿Quien coquetea con quien?- replico Quinn levantando su característica ceja. -¿Tengo que recordarte lo que dijiste en la plaza?

-¿Y yo tengo que recordarte lo que dijiste en mi habitación?- contraataco la morena con una sonrisa picara.

-Entonces, ¿tú eres mi chica y yo la tuya?- cuestiono Quinn cerrando los ojos para disfrutar mejor la sensación que producía la mano de Rachel en su rostro y en su cuello.

Rachel no respondió. Se quedo mirándola en silencio. Preguntándose como es que llegaron a aquello, cómo fue que se la ingenio para camuflar todas aquellas verdades en bromas, falsas indirectas y supuestos chistes.

Después de eso todo fue silencio. Ambas se sumergieron en sus pensamientos, admirando en silencio a la persona que tenían en frente. Quinn sentía como su corazón quería salir de su pecho y fue en ese entonces que comprendió lo que le quiso decir Santana cuando estaban en el patio trasero de los Berry:

-"...pero tampoco puedes cerrarte a algo tan hermoso como lo es estar en los brazos de la persona que amas. No debes torturarte por eso, Quinn"- resonó en cada rincón de su mente, pero esta vez no se reprocho nada. En su cabeza admitió lo que su corazón le gritaba.

-¿Puedo preguntarte algo?- pregunto Rachel con timidez y Quinn asintió. -¿Tú y Santana se besaron mientras hacían el amor?

-Primero, no hicimos el amor, tuvimos sexo- aclaro Quinn. -Hay una gran diferencia entre esas dos cosas. Y segundo, sí, nos besamos.

-¿Besar a una chica es lo mismo que besar a un chico?- volvió a preguntar la morena. -Aquí empieza mi jugada- se dijo mentalmente. -Solo espero que entres en el juego, Fabray.

-Amm... Es un poco difícil de responder. Las chicas son un poco más tiernas que los chicos, creo- respondió con Quinn con desconcierto por la pregunta de la morena. -Tampoco es que yo sea una experta en el tema. Hablo en cuanto a las chicas. Santana es la única a la que he besado.

-¿y la ultima a la que besaras?- pregunto Rachel adquiriendo un tono rojo en sus mejillas mientras Quinn se mordía el labio mirándola con los ojos entrecerrados intentando descubrir de que iba todo aquello. -No me mires asi, ¿Esta mal que te pregunte sobre esto? Solo quiero saber que se siente besar a una chica y me gustaría experimentarlo. Dentro de poco seré madre y...

-¿Quieres que te bese?- interrumpió Quinn con un hilo de voz. Esto estaba a punto de salirse las manos. Estaba jugando con fuego, pero si eso significaba probar los labios de Rachel Berry se quemaría entera.

-Prefiero que seas tú y no Santana- fue la respuesta de Rachel en voz baja mientras veía las mejillas de Quinn se sonrojaban.

-No soy una experta en el tema- decía Quinn acercándose lentamente a los labios de Rachel.

-Con que seas tú me basta y me sobra- respondió Rachel en su mente acomodándose mejor en la cama de la rubia para tener mejor comodidad, pero sus labios dijeron otra cosa:

-Ya juzgare yo si eres o no una experta- fue la respuesta de Rachel mientras acomodaba sus manos en los hombros de Quinn.

Los nervios comenzaron a apoderarse de ambas pero ninguna dijo nada. Las dos sabían que bajo aquella estúpida excusa de experimentar se escondía algo más complejo y asombroso. Muchos sentimientos que pedían a gritos ser liberados pero que debían ser ocultos por miedo a perder algo tan importantes como lo era su amistad.

Quinn poco a poco fue acercándose mientras sentía como Rachel se estremecía bajo su cuerpo. y una pregunta paso por su mente ¿Seria la primera mujer en besar los labios de Rachel Berry?

-Seras la primera mujer en besarme- confeso Rachel con los ojos cerrados. ¿Acaso le leyó la mente?

-No dolerá, lo prometo- Bromeo Quinn como si aquello fuera la primera experiencia sexual de un adolescente.

Rachel soltó una pequeña risa que le sirvió para aminorar un poco los nervios que sentía por tener a Quinn sobre ella. Sentía la adrenalina correr por sus venas. Ni siquiera cuando tuvo su primera vez con Finn se sintió asi. Quería sentir ya los labios de Fabray sobre los suyos. Sus manos pasaron de los hombros de la rubia al cuello de ésta.

-Haremos que esto sea inolvidable- se dijo Quinn mentalmente acomodándose mejor sobre el cuerpo de Rachel para no aplastarla con su peso. Sintió las manos de la morena en su cuello y todo la cordura se escapo de su cuerpo. Si se sentía asi solamente por que la estaba tocando, ¿Cómo se sentiría cuando la estuviera besando?

-¿Estas segura?- cuestiono la rubia a centímetros de la boca de Rachel viendo como la morena abría los ojos para asegurarle que estaba más que segura.

-Completamente- fue la respuesta de Rachel, que volvió a cerrar los ojos cuando sintió las manos de Quinn en su rostro acariciando cada parte de él.

Empezó rozando con sus dedos la frente de Rachel, apartando el flequillo de la morena para tener mejor visión de su rostro, después siguió con los parpados, lentamente fue bajando hasta la nariz donde se detuvo unos segundo más de lo acordado y por ultimo sus labios, sus rosados y carnosos labios que parecían un imán para Quinn pero que aun no quería ceder a aquella dolorosa tentación. Los acaricio con ternura y se detuvo un minuto a observar la expresión de la morena en ese momento

-Me volverás loca, Quinn- susurro Rachel abriendo los ojos y mirando a la rubia con una expresión de suplica. -¿Quieres besarme o no?

-¿Ansiosa, Berry?- pregunto Quinn a milímetros de los labios de la morena. Podía sentir el calor que estos desprendían y no lo resistió más.

Empezó como un rose de labios enviando miles de descargas en el cuerpo de ambas. Rachel fue la primera en reaccionar y coloco su mano en el pelo de Quinn para acentuar un poco más el beso. Finn se quedo corto al decir que se sentía como fuegos artificiales al besar a Quinn, aquello era mucho más que fuegos artificiales. Los labios de la rubia te trasportaban a una dimensión donde lo único que existía era ella, ella y sus labios, ella y sus caricias. Caricias que quemaban el cuerpo de Rachel como hierro ardiente pero que al mismo tiempo era algo placentero.

Quinn trataba de mantener la cordura y la compostura en aquel beso. Algo imposible teniendo en cuenta de que la lengua de Rachel le pedía permiso para penetrar su boca y empezar una lucha con su lengua donde ambas querían ser vencedoras. Las manos de la morena en su pelo no ayudaban mucho a su estado. Sabia que debía parar, que aquello ya había pasado los limites de experimentar, pero simplemente no quería ni podía. Si esta iba a ser la única vez que probaría los labios de Rachel lo alargaría hasta más no poder y lo disfrutaría en toda su plenitud.

Rachel por otro lado no sabia en que momento paso de tener a Quinn a su lado a tenerla entre sus piernas, pero lo que si sabia es que no quería alejarse ni un centímetro de allí. Los labios de la rubia estaban haciendo maravillas sobre los suyos y sabia que seria la ultima vez que disfrutaría de aquello. Entonces ¿Qué hay de malo en abrazarla con todas sus fuerzas y rogar a dios que la falta de oxigeno no llegara nunca?

Quinn sonrió en el beso cuando sintió las piernas de Rachel en su cintura, ¿Cómo había llegado allí? No le interesaba. Con suavidad y ternura paso su brazo por la cintura y la espalda de Rachel atrayendola más hacia su cuerpo y levantándola de la cama dejando que la morena se apoyara en sus piernas. Sentir la risa de Rachel en sus labios fue algo que jamas imagino que sentiría.

-Me volverás loca, Quinn- repitió Rachel pero esta vez en su mente cuando ambas se separaron del beso por culpa del odioso oxigeno que las obligo a separarse en busca de él.

Lentamente la rubia fue abriendo los ojos y se encontró con el rostro de Rachel frente a ella, tenia las mejillas sonrojadas y eso la lleno de ternura. Sin siquiera pensarlo le robo un pequeño beso y pregunto:

-¿Esta todo bien?

-Más que bien- respondió Rachel robandole ella también un beso a Quinn pero este fue un poco más prologado. -La mejor experiencia de mi vida. Pero... ¿Puedes explicarme que hago yo sentada sobre tu cadera con mis piernas alrededor de tu cintura, Quinn Fabray? ¿Pretendías violarme?

-En tus sueños, Berry- respondió Quinn asegurando se agarre en la cintura y la espalda de la morena. -Y en los míos- agrego la rubia en su mente.

-¿Esta todo bien entre nosotras? Me refiero a si seguimos siendo amigas- explico Rachel con la mirada en suelo juntando su frente con la de Quinn. -Eres importante para mi y no quiero perderte, Quinn.

Ahora que la excusa de experimentar había desaparecido, le entro el pánico. Aquello había sido mucho más que un beso de experimento. Rachel se había dejado llevar por sus sentimientos sin medir las consecuencias y eso la asusto. No podía perder a Quinn, la necesitaba en su vida. Aunque eso significara en calidad de amiga.

-Ey, somos amigas por sobre todas las cosas- fue la respuesta de Quinn, agradecida de que la morena iniciara aquella conversación tan incomoda para ella. Con Santana fue más fácil por que no había sentimientos de por medio, pero ahora era todo distinto. -Yo tampoco quiero perderte, Rach. Esto fue algo experimental, nada más ¿Esta bien?

Quinn tampoco quería perderla, si tenia que fingir que aquello no significo nada para ella lo haría. Todo sea por mantener a la morena a su lado.

-¿y ahora que hacemos?- cuestiono la morena mirando a Quinn con nervios. Aun seguía sentada sobre la rubia.

-Yo le pregunte casi lo mismo a Santana después de tener sexo y me respondió que podría irme primero yo o podíamos hacer de eso una repetición- respondió Quinn rogando en su interior que Rachel no se haya percatado de su metida de pata. -Asi que tú elige, ¿Cual de las dos opciones te gusta más?

Rachel no respondió, se lanzo nuevamente a los labios de Quinn y la beso con un poco más de ansia y pasión. No quería que tengan sexo, bueno, sí quería. No, tampoco es sexo lo que quería con Quinn, quería hacer el amor con la rubia, quería sentir su cuerpo desnudo sobre el de ella susurrándole cosas bonitas en su oído, mientras ella mordía su hombro y su cuello, pero ese no era el día ni el momento.

-No vayas a creer que no me he dado cuenta de lo que dijiste- murmuro la morena en el beso y Quinn se alejo para mirarla. -Dime, Quinn ¿Qué opción elegiste tú la noche que estuviste con Santana? ¿te fuiste o repetiste?

-¿Tenemos que hablar sobre eso ahora?- pegunto la rubia para ganar tiempo mientras se acercaba nuevamente a los labios de Rachel y suavemente la apoyaba en la cama pero sin dejar que las piernas de la morena abandonen su cintura.

Rachel le siguió el juego. No debía perder el tiempo pensando en cosas del pasado, después de todo era ella quien ahora estaba disfrutando de los besos de Quinn en sus labios, su mejilla, su nariz. Entrelazo sus dedos con los de Quinn y coloco su mano por encima de su cabeza mientras la rubia la besaba con anhelo y ternura. Rachel se entrego al beso, que ya no era experimental sino más bien revelador por parte de las dos pero que ninguna se animaba a reconocer.

-Te voy a enamorar, Rachel Berry- dictamino Quinn en su mente rozando su nariz en la mejilla de Rachel para luego atacar sus labios nuevamente. -Tal y como lo hiciste tú conmigo.

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OMG! Nuestras chicas dieron el paso bajo la estúpida excusa esa, pero lo que importa que lo dieron no? ;)

Espero que les haya gustado y no me quemen en la hoguera! XD

Como siempre gracias... por todo y a todos!

Hoy no me siento con ganas de hablar asi que... nos leemos en la próxima!

Besos y Abrazos!