CAPÍTULO 12
SERENA
Acabo de despertarme, la luz del sol se filtra por las ventanas de mi habitación, estoy recostada en la cama sin mostrar el mínimo esfuerzo en levantarme de ella, me quedo mirando el techo meditando sobre la pesadilla que tuve mientras estaba en la bañera; no soy supersticiosa, pero el sueño de anoche fue tan real que me da miedo pensar que pueda hacerse realidad.
Tras varios minutos de meditar, escucho suaves golpecitos en mi puerta.
—Adelante —hablo a quién sea que esté al otro lado de la puerta.
—Buen día, mi niña. ¿Cómo amaneciste? —pregunta mamá mientras entra en mi recámara.
—Buenos días, mamá, amanecí bien, al final pude dormir tranquila y lo hice ni bien te fuiste —respondo sentándome en la cama.
—¡Qué bueno, mi amor! Me alegro mucho, entonces ahora es momento de que te levantes de la cama y tomes una ducha rápida, te esperamos en el comedor para desayunar y luego comencemos con la decoración de la casa —alega mi madre entusiasta saliendo de mi cuarto.
Sonrió por la energía que mi mamá emana esta mañana, ella es la más apasionada con estas fechas, siempre en cada navidad tiene que conseguir un adorno nuevo para ampliar la colección.
Me levanto de la cama y cojo mi celular para mandar un mensaje de WhatsApp a mi Darien mientras me dirijo al baño para darme la ducha de la que habló mamá.
—Yo: Buenos días, mi amor, ¿qué tal todo?
Tras unos minutos de espera y sin ningún mensaje recibido, decido tomar mi baño.
Pasado unos 15 minutos, salgo del baño envuelta con una toalla y con el celular en la mano; mientras busco ropa cómoda que ponerme, reviso si tengo respuesta de Darien, pero como no hay nada, supongo que él aún no se despierta, así que decido dejar el celular en mi mesa de noche para así empezar a vestirme, cuando estoy lista salgo de mi cuarto con dirección al comedor en donde encuentro a mis padres y a Sammy terminando de colocar todo para el desayuno, al acércame a la mesa puedo ver que fueron de compras porque aprecio cosas que no recuerdo haber tenido en el refrigerador.
—Buenos días, papi —digo a mi padre plantando un beso en su mejilla.
—Buenos días, hija, ya me dijo tu madre que anoche tuviste una pesadilla y que te oyó gritar debido a eso —contesta papá devolviéndome el beso para luego sentarse en la silla.
—Yo creí que gritabas porque te encontraste con una cucaracha —comenta Sammy irónico con una enorme sonrisa en el rostro.
—Pues no fue por eso, tonto, fue una pesadilla que parecía muy real —refuto algo ofuscada al recordar aquel sueño.
—Bueno, niños, ya dejen de pelear que todavía es muy temprano, ahora a desayunar —señala mamá resaltando la palabra niños.
Me siento al costado de mamá y así evitar estar cerca de mi hermano, quien no duda en sacarme la lengua en señal de burla, por mi parte decido hacer caso omiso a sus provocaciones infantiles.
Terminado el desayuno, procedemos a limpiar todo sobre la mesa, esta vez papá y Sammy serán los encargados de lavar y ordenar dentro de la cocina, mientras mamá y yo buscamos los adornos para comenzar con el decorado navideño dentro de la cabeza.
Cuando estamos a mitad de trabajo, papá y Sammy aparecen para ayudarnos a avanzar y así terminar pronto.
—¡Por fin terminamos! —exclama mamá, finalizando con la colocación de la estrella en la punta de nuestro pequeño árbol de navidad.
Al mirar la hora en el reloj de pared que está en la sala, puedo darme cuenta que son cerca de las 11:30 de la mañana, así que decido ir a la agencia para tener la tarde libre o eso espero.
—Entonces, voy a bañarme —anuncio a mi familia—, después me iré a la agencia para ver cómo estoy con mis pendientes —informo a todos.
—Está bien hija y por favor recuerda almorzar, no quiero que mis nietos pasen hambre —advierte mi madre.
—Tranquila, mamá.
Me retiro a mi cuarto y busco el celular para ver si hay alguna respuesta, pero sigo sin recibir nada; esto es extraño ya que Darien siempre me contesta en cuanto le escribo, no quiero llamarlo porque supongo que debe estar en la agencia trabajando y no me gusta interrumpir cuando está ocupado.
—Como saldré para allá, creo que lo mejor será arreglarme pronto para poder encontrarme con él —pienso en voz alta mientras me dirijo a la ducha.
Me quito la ropa sudada, me meto a la ducha y comienzo a bañarme, durante mi baño escucho el sonido de mensaje entrante en el WhatsApp, me apresuro con mi aseo personal y así salir rápido a leer mi celular.
En tiempo récord, estoy lista, salgo del baño esperanzada de que el mensaje que acabo de recibir sea Darien y sí, lo es.
—Amor: Buenos días, mi diosa, ¿cómo amaneciste? ¿Me extrañaste? Porque yo a ti, sí.
—Yo: Amanecí muy bien, mi príncipe y claro que te extrañé, fue por eso que te saludé temprano.
—Amor: Me alegra saberlo, nos vemos en la noche, ¿te parece?
—Yo: Pensé que estabas en la agencia, ¿tan grave fue lo que le pasó a Nico?
—Amor: No fue nada grave, solo que me pidió le hiciera varios trámites ya que él no puede debido a su trabajo.
—Yo: Ok, me llamas cuando estés por venir a mi casa, te mando un beso enorme.
—Amor: Adiós, mi diosa, cuídate y cuidado mucho de mis bebés.
Terminada la charla, dejo el celular a un lado, busco ropa y comienzo a cambiarme; cuando estoy lista, cojo un bolso en el cual coloco mi billetera, celular y llaves, salgo del cuarto, me despido de mis padres y me marcho en busca de un taxi que me lleve a la agencia.
En cuanto llego a la agencia soy recibida por, al parecer es, el nuevo personal de vigilancia porque es la primera vez que lo veo, ¿habrá entrado a trabajar durante mis días de ausencia?
—Buenas tardes, señorita —saluda el joven rubio de coleta.
—Buenas tardes —respondo de vuelta.
—¿Viene usted a realizar algún trámite? ¿Con quién desea tratar? —interroga amable.
—Soy Serena Tsukino y soy modelo en esta agencia —contesto devolviendo la amabilidad.
—Discúlpeme, por medidas de seguridad, ahora se solicita la identificación y el asunto a tratar de los visitantes —argumenta el joven.
—No te preocupes, ... —Me quedo callada al no conocer el nombre del hombre que tengo delante de mí.
—Soy Zoisite, mucho gusto —aclara sin dejar de mirarme.
—Mucho gusto, Zoisite, encantada de conocerte —digo extendiendo la mano hacia él.
Me mira dudoso, pero finalmente decide corresponder el gesto.
—Mucho gusto, señorita Serena —expresa finalmente terminando el saludo.
—Entonces, hechas las presentaciones, iré a dentro —comunico a Zoisite.
Él asiente con la cabeza y yo sigo mi camino hasta la sala de maquillaje para ver si encuentro a alguna de las chicas ahí.
Entro en la sala y solo está Amy, quien se encuentra hojeando un libro de medicina.
—Hola Amy —saludo, haciendo que pierda la concentración y deje de revisar el libro.
—Serena, ¿cómo están tus papás? —pregunta ella levantándose de su asiento para darme un abrazo.
—Ellos están bien, todos descansamos muy bien en cuanto llegamos a casa —manifiesto separándome un poco del abrazo.
—Me alegra saber eso, ¿dime a qué viniste? ¿Tienes sesiones pendientes?
—Vine a ver en qué quedo la sesión que dejé pendiente.
—Ahora todos están en la sala de fotografía, te acompaño para que puedas hablar con Andrew, él aún sigue siendo el administrador de la agencia —comenta Amy.
—¿Cómo que él aún sigue siendo el administrador? —pregunto extrañada—. Pues, ¿de qué me perdí? —Vuelvo a cuestionar.
—Hoy en la mañana nos comunicaron que la agencia fue vendida, pero que no nos preocupáramos por nuestros trabajos, que estaban asegurados; Andrew nos comentó que el nuevo dueño planea conservar al personal existente y que él seguiría como administrador, lo único que cambió fue la vigilancia en el lugar, aumentó el personal, no entiendo por qué tantas medidas, pero ya sabrá el nuevo dueño —concluye Amy alzando los hombros.
—Sí, me encontré con el nuevo vigilante, pobre Andrew, el tenerme aquí ha hecho que se deshaga de lo que más ama, su agencia —comento apenada.
—No te sientas así, Serena, Andrew se veía muy contento con todo, ya no será el dueño, pero seguirá siendo el administrador, lo bueno, creo yo, es que no abandonará la agencia.
—Creo que tienes razón, además no todo puede deberse a mí, ¿cierto? —comento, dudosa.
—Claro que no, tonta, como dijiste Andrew ama esta agencia, así como a todos los que trabajamos aquí, todos somos una familia y de seguro que él vio que la venta del lugar era lo mejor, así que deja la culpa —enfatiza Amy, dándome una palmada en el hombro.
—Solo espero que Diamante no se meta con el nuevo dueño —declaro pensativa.
—Tú no tienes que preocuparte por eso, lo que debes hacer ahora es concentrarte en el trabajo y en mis sobrinos —manifiesta mi amiga, tomando mi mano— ahora, vamos a la sala de fotografía —dice ella mientras nos dirigimos hacia la puerta.
Sigo a Amy y en el camino me pongo a pensar en que no le pregunté acerca del nuevo dueño, ¿se habrá presentado esta mañana? Seguro que no, por eso Amy no me comentó nada acerca de él.
En cuanto estamos en la puerta, entramos a la sala haciendo el menor ruido posible para no interrumpir el trabajo que están realizando los chicos.
En estos instantes son Mina y Lita quienes se encuentran delante de las cámaras, están tan hermosas; recorro el lugar con la vista y puedo apreciar a Andrew que se encuentra en un rincón del lugar sin perder de vista a su novia, decido acercarme a él para saludar.
—Hola, Andy —susurro cerca de él para no causar alboroto.
Él voltea a mirarme y con una sonrisa señala hacia la puerta de entrada.
—Hola Serena, ¿cómo se encuentra tu familia? —interroga en cuanto estamos fuera de la sala.
—Muy bien, gracias por la preocupación —respondo agradeciendo el gesto—. Vine porque quería saber sobre la sesión que tenía pendiente —digo explicando mi presencia en el estudio—, además, quería averiguar si habrá alguna oferta para mí.
—Tranquila, Serena, la sesión fue salvada por Mina; el dueño tenía prisa con el lanzamiento de su campaña publicitaria por lo que fue necesario realizar el envío del trabajo lo antes posible; como sabes hemos estado escasos de trabajo y no podemos darnos el lujo de perder clientes; con lo referente a ofertas de trabajo para ti, por ahora no tengo buenas noticias, pero quiero que sepas que estoy haciendo todo lo posible por apoyarte en todos los sentidos con respecto al trabajo, ya sabes que muchas empresas se niegan a firmar contrato sin antes tener una lista de las modelos que participarán en sus campañas y como sabes muchas de ellas han sido amenazadas por Diamante Black de no trabajar contigo —explica el hombre con cara de preocupación.
—Entiendo lo que quieres decir, Andrew y agradezco todo lo que has venido haciendo por mi durante este tiempo, además quiero disculparme contigo. —El hombre me mira extrañado—. Me acabo de enterar de que esta mañana anunciaste la venta de la agencia y siento que todo se debe a mi culpa, desde que decidiste ayudarme con mis contrataciones, muchas empresas retiraron sus firmas de tu agencia y dejaron de solicitar tus servicios por temor a Diamante —concluyo apenada, sintiendo un leve escozor en los ojos.
—Tranquila, mujer, el que la agencia estuviera con déficit en los ingresos no solo se debe a Black, también tuvieron que ver algunas otras cosas fuera de nuestro control —refuta muy convencido—, es probable que no sea tan buen administrador como pensaba, pero ahora estaré bajo supervisión —explica dando una media sonrisa y sobándose la nuca.
Sonrió ante su última afirmación, ya que Andrew es tan buena persona que muchas veces da de lo que no tiene.
—¿Y quién es el nuevo dueño, Andrew? —pregunto para cambiar de tema.
—La verdad que no lo conozco, solo he trato con su administrador, y ¿a qué no adivinas quién es? —dice él, alzando las cejas—. Es alguien que conoces.
—Mmmm, ¿alguien que conozco? Pues no se me ocurre quien pueda ser —contesto haciendo una mueca con los labios.
—Pues es Nico y fue gracias a Darien que pude contactarme con él.
Miro a Andrew con cara de sorpresa frente a esa revelación, creía que el único trabajo que tenía Nico era de administrador de esa empresa de seguridad de la cual comento en la cena que tuvimos, tal parece que mi querido cuñado tiene muchas sorpresas y Darien, de nuevo, ha omitido decirme las cosas.
—Me alegra mucho que todo con la agencia vaya bien, Andrew y estoy segura que ahora las cosas irán por buen camino. —Miro la hora en mi reloj—. Creo que regresaré a casa en espera de que aparezca alguna sesión en la cual pueda participar, por lo menos hasta que el embarazo se me note —explico con una pequeña sonrisa.
Andrew me mira entre apenado y preocupado.
—Cualquier cosa, te estaré avisando, Sere, pero quiero que sepas que puedes contar conmigo y con Lita para cualquier cosa, sabes que ella te adora como a una hermana.
—Tú no te preocupes, me iré ahora, le prometí a mamá almorzar con ella. —Miento—. Por favor, me despides de Lita, ya le estaré llamando.
Salgo del edificio bajo la atenta mirada de Zoisite, mientras voy avanzando por la acera, pienso a donde ir y recuerdo el parque que se encuentra a un par de cuadras de aquí, me dirijo hacia allí y en cuanto llego diviso una banqueta, me acerco a ella y me acomodo para meditar sobre mi situación; me siento tan abrumada por no tener trabajo hasta nuevo aviso que me dan ganas de llorar, pienso en que esta sesión pendiente era la única que me quedaba con un buen pago, he llegado al límite de mi aguante y dejo salir las lágrimas que tenía retenidas.
Tras un largo tiempo compadeciéndome y llorando como una magdalena, por fin calmo mis nervios y comienzo a pensar con claridad, no es la primera vez que las cosas no son fáciles ya que siempre he logrado encontrar una solución y en esta ocasión no será la excepción; miro la hora en mi reloj de muñeca y veo que son cerca de las 5 de la tarde, he estado llorando tanto que ni cuenta que me había dado del tiempo, decido comer algo liviano ya que el sonido que hace mi estómago me recuerda que aún no he almorzado, me levanto y voy en la búsqueda de comida porque no pienso llegar a casa y recibir una reprimenda por no alimentarme a hora.
DARIEN
Cuando estoy a medio camino del departamento que queda cerca a la casa de mi diosa, mi celular suena, pero como es el sonido de recepción de mensaje, espero hasta estacionarme para revisar y ver quien ha escrito a estas horas de la noche.
Llega al lugar y me estaciono, estando aun en el auto, verifico el celular y veo que he recibo un mensaje de Alan a través del WhatsApp, abro el mensaje para leerlo.
—Alan: Señor Darien, disculpe que le escriba a esta hora, pero los chicos y yo aún seguimos trabajando y tenemos un problema con el sistema informático, ¿será posible que nos ayude con esto?
—Yo: Ya llamaron a Erick para que revise el problema.
—Alan: Claro que sí, señor y está teniendo problemas.
Mi posición como gerente informático dentro de la empresa hace que acudan a mí a cualquier hora cuando uno de los técnicos no puede con el trabajo, son raras las ocasiones ya que mi personal está muy bien entrenado y mi presencia es muy pocas veces necesaria.
Después de meditar sobre el asunto, decido ayudar a los chicos y terminar de una vez con el asunto del viejo, así que antes de ponerme en marcha, escribo un nuevo mensaje.
—Yo: Voy para la empresa, dile a Erik que me espere con todo listo.
De nuevo, me dirijo a la empresa y por la falta de tráfico a tan altas horas de la noche, llego en el menor tiempo posible, entro al estacionamiento privado y me ubico en mi lugar asignado como alto ejecutivo del lugar, bajo del auto y voy para el elevador, presiono el botón de llamada y en unos instantes las puertas del mismo se abren, entro en él y presiono el botón del piso al que deseo ir; el aparato sube y llego a mi destino, en cuanto las puertas se abren, salgo y me dirijo a la sala de informática, en ella encuentro a Alan y su equipo acompañados de Erick mi segundo al mando, miro a Erick quien tiene lista mi computadora con todos los programas necesarios para realizar la búsqueda de información.
Tomo asiento y comienzo con la búsqueda del registro de Sabio, mientras la computadora realiza la tarea, Alan se acerca a mí con USB en la mano, lo miro esperando que comience a hablar.
—Señor, quiero aprovechar que usted se encuentra aquí para realizar la revisión de las imágenes de las cámaras de seguridad de la disco Luz de Luna para identificar a la señorita de esta noche, haciendo uso del sistema de reconocimiento facial que posee la empresa —explica el hombre.
Lo miro ceñudo ya que su trabajo debería de haber empezado por ahí.
—Alan, dime una cosa, ¿cuánto tiempo tienes trabajando con nosotros?
—Más de 3 años, señor.
—¿Y cuánto llevas como jefe de equipo? —Vuelvo a cuestionar.
—Más de un año, señor Chiba.
—Una última cosa, ¿por qué no empezaste el trabajo por el reconocimiento facial? —Solicito una explicación a lo que al parecer es ineptitud por parte de mi personal.
—Claro que hemos iniciado por ahí, señor, pero la resolución de las imágenes es de muy baja definición por lo que es necesario que sean mejoradas, Erick no ha podido avanzar nada desde que comenzó y como el único que sabe qué hacer en estas circunstancias es usted, esperamos que pueda dar con las imágenes y así podamos hacer el reconocimiento.
Tras esa breve explicación, tomo el USB, lo conecto a mi equipo y comienzo con el trabajo, primero elijo la imagen con mejor resolución, luego procedo a trabajar en el mejoramiento que nos ayude con el reconocimiento facial, en paralelo hago la revisión de los registros telefónico del viejo poniendo mucho cuidado en la revisión de la hora y doy con el número de celular de Zafiro; regreso a la imagen y veo que aún falto mucho para tener una imagen con que trabajar, dejo que el programa siga realizando su trabajo, ahora realizo la búsqueda del registro telefónico de Zafiro, en cuanto tengo la lista en pantalla, realizo una nueva búsqueda tomando en cuenta la hora y me encuentro con un solo número, el cual está registrado a nombre de Rubeus Black y por el apellido caigo en cuenta que esta persona puede tener relación con Diamante Black, realizo una búsqueda de los hombres en mención, dejo que pase el tiempo necesario, mientras continúo con la revisión de las imágenes.
Estoy tan concentrado en lo que hago que apenas y escucho que alguien me habla.
—¡Señor Chiba! —exclama Alan, a viva voz.
—¿Qué pasa hombre? ¿Por qué gritas? —cuestiono ceñudo.
—Ya van como 5 veces que lo llamo, señor —responde el muchacho.
—¿Sí? —pregunto desconcertado—. Pues la verdad que no te escuché.
—Me doy cuenta de eso —dice extendiendo una taza con lo que creo es café—, tome, ya van a dar las 4 de la mañana y usted no se ha levantado de esa silla cerca de 3 horas.
Tomo el recipiente y le doy un sorbo al líquido que se encuentra en él, se siente bien como la bebida caliente pasa por mi garganta; miro la hora en la pantalla de la computadora y ya son las 4 de la mañana, con la vajilla entre mis manos me levanto de la silla y comienzo a estirar el cuerpo; pasado varios minutos regreso a mi labor.
Primero reviso la imagen y tiene una resolución aceptable para que el sistema de reconocimiento facial sea capaz de trabajar y realizar las comparaciones necesarias, ingreso la imagen al sistema y dejo que haga su trabajo; reviso la búsqueda de los Black y aún no hay nada que mostrar, después de realizar la búsqueda del registro telefónico de Rubeus, comienzo la revisión de los registros por la hora antes del incidente y lo que encuentro son los nombres de Diamante Black y de Esmeralda Green, separados solo por unos minutos entre llamadas.
Con esta revelación lo que queda es tener los resultados de ambas búsquedas para saber cuál es la relación que existe entre Rubeus y Diamante y si es Esmeralda la chica que estuvo esta noche con Sabio Blackmoon.
Hola a todos, les dejo un nuevo capítulo, espero sus comentarios y sus votos, como pueden ver el tiempo de narración entre ambos esta atrasado por horas, en el próximo capítulo veremos que fue lo que hace Darien con la información que descubre al día siguiente o mejor dicho en la mañana de ese mismo día porque solo faltan unas horas para que las luces del sol hagan presencia.
Saludos a todos, su amiga Soul2307
Publicado 19/02/2019
