Aquella noche, una luna roja se encontraba reinando la noche sobre la aldea de la hoja en el país del fuego. Todo se sumaba a la calma, pero, debajo de toda esa tranquilidad, un mal se estaba desatando. Un niño de trece años lloraba por el dolor que le estaban causando. De su cabello bajaban algunas gotas de sangre para perderse en su cuerpo. Su espalda estaba marcada con las cicatrices de un látigo que lo azotara sin piedad. Algunas de ellas aun sangraban.

Naruto Uzumaki se encontraba colgado de las manos por unos grilletes. Le molestaban tanto que ya hace tiempo dejo de sentirlas. Le cortaban algo de la circulación, sus manos se tornaban moradas. En su estomago, una espiral se le marcaba. Una maldición que lo perseguía desde que el muchacho tenía memoria. Así fue como empezara todo. Intentaba levantar sus pies, pero al igual que sus manos. Se encontraba encadenado de los tobillos al piso impidiéndole el menor de los movimientos. Su respiración se había vuelto tranquila, ya tenia tiempo acostumbrándose al dolor.

Unas pisadas resonaban en la habitación y Naruto abrió sus ojos. Un hombre, de cabello gris y ojos negros e inexpresivos, casi sin vida y con gafas de montura redonda. Kabuto, así se llamaba él. Aquel joven lo libero de su prisión y lo soltó de la celda.

Esa misma noche, Naruto se había escapado y en la aldea fue dado por muerto.

-Kabuto.

-Hola Naruto- le sonreía –Es bueno verte.

-¿Qué haces aquí?- la furia en la voz. Guardia en alto.

-Tranquilo Naruto, ¿Así saludas a un viejo amigo?- su sonrisa se pronunciaba –Pero si quieres saber, eh venido a salvarte.

-Salvarme, ¿De que?

-Dime una cosa Naruto, ¿Por qué regresaste? Hace once años te deje en libertad del experimento que casi te mata.

-¿Qué te importa?- Kabuto se carcajeo.

-Tranquilo Naruto, no he venido a pelear, baja tu guardia, después de todo… somos amigos ¿Qué no?

-Vaya amigo, fuiste tu quien experimento conmigo.

-Solo seguía órdenes.

-Entonces quieres decir que…

-Si Naruto, él esta aquí, por eso e venido, para salvarte.

-¿De que?- lo estaba impacientando, como era posible que Orochimaru estuviera dentro de Konoha. Aunque no imposible, El ya había entrado una vez en el pueblo, aquella vez cuando maldijo a Naruto.

-Te estas metiendo en un juego muy peligroso Naruto, lo mejor será que te vayas con esa malcriada del país del viento. ¿Deberías estar con ella? ¿No es cierto? Después de todo, tú eres su guardaespaldas.

Tanto así sabia lo que hacia. ¿Desde cuando?

-Hazme caso Naruto, vuelve con ella y abandona Konoha, o te lo prometo, esta vez… morirás y ni siquiera tus artes marciales te podrán salvar ni tampoco eso.

-¿Eso?

LUEGO de su partida. Hinata fue hasta la ventana y vio como un carruaje se alejaba, después observó a Naruto, la estaba viendo, despidió y ella le regreso el gesto sonriendo.

-¿Si paso algo entonces?- Sakura había regresado.

-No Sakura, no paso nada.

-Rallos, lo siento Hinata pero no podía irme por agua todo el tiempo.

-Todo esto lo planeaste tu ¿Verdad?

-¿Quién? ¿Yo? ¿Me crees posible de eso?- jugaba ella –Por favor Hinata, no es como si no quisieras, los vi bailar y en ningún instante le quitabas los ojos de encima.

-Bueno, estábamos bailando, que debía hacer- Sakura se burlo.

-¿Te gusto eso? O ¿no? Hinata, el te gusta.

Claro.

-Y tú también le gustas.

Eso tú no lo sabes.

-O explícame por que mientras cantaba con esa chica Matsuri no te dejaba de ver, ¿Por qué, lo notaste o no? El no te quitaba los ojos de encima.

Extraño, fue lo que pensó Hinata, hace solo unas horas había tenido la misma charla con una voz en su interior.

-Y luego en el baile, oh por dios, si hasta parecía que brillaran, y lo sabes, lo tuviste tan cerca como para robarle un beso ¿Por qué no lo hiciste?

Hinata se enrojeció de la pena. Pensar en robarle un beso, le había cruzado por la mente, pero, acaso no le había dicho aquella voz que fuera el quien la besara. Que le había dicho. "¿Dejarías que te pruebe?" Eso le había dicho, se refería a eso. A un beso. Hinata pensó en su rostro. Y más aun en sus labios. Ahora que le plantaran aquella posibilidad que habría pasado. La curiosidad entro en su mente. ¿A cuantas personas habría querido aquel joven? ¿A cuantas personas habrían amado esos labios? Solo podía pensar en una, Keiko, pero, entonces por que estaría él bailando con ella. Por que acceder a salvarla de tantos hombres y con aquellas palabras que solo los amantes se podían dirigir. Termino gustándole aun más la posibilidad.

-Pero que cosas dices Sakura, como que robarle un beso, que pensaría de mí.

-¿Qué podría pensar?

-Ni siquiera me conoce.

-Y eso que, es un hombre, pudo haber aprovechado.

-¿Entonces por que no…?- Se llevo las manos a la boca. Sakura sonrió maléficamente.

-¿Lo hizo? Por eso te digo, aviéntate tu primero. ¿Qué se de cuenta?

-No Sakura, por favor- Hinata fue hasta la cama y se metió en ella.

-¿Te iras a dormir?

-Por supuesto, estoy cansada no es obvio, me quede dormida en sus brazos- eso ultimo lo dijo bajando la voz con cada palabra. La pena la dominaba.

-Ah, eso.

-Sakura que hiciste- Se levanto.

-¿Quién? ¿Yo? Nada- Se fue también a la cama sonriendo. Se acostó y trato de dormir.

-Sakura… Gracias- un último agradecimiento. Susurrado para que quedara solo entre ellas. Ino ya no regresaría, se quedaría con Chouji. Rock Lee regresaría a casa. Konohamaru igual. Solo aquellas personas que les presentara Naruto se irían juntas a un hotel. Naruto, Naruto regresaría a lado de Keiko.

Keiko, pensar en ella, hacia que Hinata deseara haberle robado él beso cuando podía. Hinata cerró sus ojos. Se iría a dormir, y esa misma noche soñó con él, soñó en ese baile mientras le robaba el beso que en la realidad no había hecho. Un sueño de adolescente. Nunca estaba mal tener uno.

A la mañana siguiente. El quinto día del festival había dado inicio, ahora un desfile exhibiendo a las numerosas atracciones del país del fuego pasarían alrededor de la ciudad. Ellos las observarían con gusto. Hinata y Sakura ya se habían despertado y en un carruaje a la entrada de la residencia se encontraba. Chouji mantenía una alegre charla con el cochero, algo sobre una botana la noche anterior. Solo Ino se encontraba en su interior.

-¿Y bien?

-¿Qué?- preguntaron Sakura y Hinata al mismo tiempo.

-Como te fue con ese bombón anoche Hinata.

-No paso nada- revelo Sakura.

-¿Cómo? SI todo parecía perfecto.

Sakura le conto lo que había sucedido, de cómo había interrumpido. Ino la regaño por eso. Tal vez, si les hubiera dado mas tiempo, ella hubiera actuado, o él, nunca se sabia. Entonces comenzaron a tramar su maléfico plan. Lo aprobara o no Hinata, sus amigas no la tendrían en cuenta. Cuando llegaron a la calle principal encontraron a Naruto, y a Keiko también. Ella se encontraba mas enganchada que nunca. Le había tomado del hombro. Su cabeza recostada en el hombro de él, aunque la misma aura extraña que tuvieran en el baile la noche anterior los seguía cubriendo, no de alegría, más bien como de indiferencia.

Fueron hasta ellos y lo que recibieron fue una mueca de repulsión por parte de Keiko mientras Naruto les sonreía. En su rostro se encontraban unos pequeños raspones, raspones que la noche anterior no tenían. Se había metido en problemas. Intentaron preguntarle, pero el solo respondía con que no era nada. Solo unos vagabundos que lo habían tomado por sorpresa. Buscaron a Gaara, pero el ya se había ido con Matsuri a seguir con la luna de miel.

Los chicos se les unieron después, y pese a los fallidos intentos de Sakura por conseguir Hinata lograra hablar con Naruto, le resultaba difícil. Keiko la llevaba contra ellos. En cada intento los veía con coraje, como si les estuviera echando la culpa de las heridas de Naruto. Entonces Sakura le pidió a Rock Lee que se llevara a Naruto, que fueran por algo para beber y así lo hizo. Abordaron a Keiko.

-¿Qué pasa contigo?- interrogo Sakura.

-¿Conmigo? ¿Qué pasa con ustedes? ¿Díganme que le hicieron a Naruto?

-¿Nosotras?- Peleaba Sakura –No hicimos nada, cuando él se fue estaba en perfectas condiciones. ¿Te conto lo que paso?

-No- Se atenuó la chica, se tranquilizaba –Solo me dijo que fue una pelea con vagabundos, que lo habían tomado por sorpresa. Yo no lo creo. Como seria posible que una recomendación del Kazekage fuera tomado por sorpresa. Incluso antes de llegar a Konoha lo vi enfrentarse a algunos hombres armados y salir sin ningún rasguño. Yo no me trago eso de que lo tomaron por sorpresa.

La multitud se aplaco, El silencio comenzaba reinaba en la calle y el único interruptor eran el ruido de golpes Espadas chocando.

-Una pelea- grito alguien.

Alzaron la cabeza sobre la multitud, no alcanzaban a ver nada. Se abrieron paso hasta llegar a primera fila. Naruto se encontraba en pleno combate con algunas personas. A su lado Rock Lee utilizaba un poderoso Taijutsu con el estilo de la aldea de la hoja. De alguna manera se acababan de convertir en el centro de atención.

Lee lanzaba una patada voladora hacia su atacante, este lo cubrió con un brazo y cayo al suelo. Si Sakura no se equivocaba, el brazo estaría roto, ese era el poder de Lee, ese era el poder de su Taijutsu. En cambio Naruto se encontraba rodeado por cuatro armados. El guerrero de rubia cabellera sostenía una espada en una mano, la mantenía firme, en su otra mano un kunai se preparaba listo para ser enterrado en la primera victima que se le acercara. Naruto lanzó el kunai con tal velocidad que nadie lo vio clavarse en el muslo de la persona a su derecha. Simplemente aquel sujeto cayo al suelo, arma tirada. Se sostenía una pierna ensangrentada. Con otro movimiento logro hacerle un corte a en ambas piernas a la persona que se acercaba. Lo tiro al suelo, le clavo el arma en el pecho al de su derecha, ya solo quedaba uno. Dio un salto apoyándose en un cadáver y con una patada en la cabeza noqueo a la persona a sus espaldas.

Seguían atacando a Naruto. Una flecha se le clavo en la espalda, y otras más, y otra más. Un hombre salió de la multitud, ignoro a Rock Lee y fue directo a Naruto, entonces, le clavo un Kunai en el estomago. Naruto lo noqueo y se llevo una mano al estomago, a la herida que le acabaran de hacer. Sacudió su cabeza, se estaba mareando. Más flechas se le clavaban en las piernas y los brazos. Una persona salto a sus espaldas y le proporciono un duro golpe en la espalda. Naruto cayó.

Hinata no se lo podía creer. Sakura estaba sin palabras, Keiko igual. ¿Dónde estaría su equipo? Si mal no recordaba la hija del señor feudal, los tres chicos se encontrarían con su padre, así lo había querido ella. Así podría pasar más tiempo con Naruto. Pero… ¿Por qué nadie hacia nada?

Observaron a la multitud, ninguna se movía, simplemente se mantenían observantes, creerían que era solo un espectáculo, o era por que no tenían el poder para hacer algo, no lo sabia.

Un tercer hombre, vestido de soldado, se acercaba a Naruto. ¿Estaría muerto? Las personas observaban en silencio. Entonces sucedió.

Su cuerpo cubierto de flechas se levanto. Tenía la mirada perdida y de sus puños le salían sangre, colmillos le crecían en la boca mientras la saliva le caía. Sus ojos azules se tornaban en rojo y las marcas en sus mejillas se pronunciaban, como si las hubieran pintado. Un aura roja le comenzaba a cubrir el cuerpo. Las flechas que se encontraran en su espalda salieron de sus cuerpos hechos polvo. Una fuerte ventisca los hizo retroceder a casi todo el público mientras una mirada demoniaca se posaba sobre los aldeanos.

Hinata observó a sus alrededores, el miedo residía en sus miradas. Incluso Keiko y su amiga Sakura, las dos chicas lo observaban con mucho temor. Hinata en cambio lo observó, sus ojos se cruzaron y la compasión le lleno el pecho. Aunque de temer, aquellos ojos carmesí denotaban tristeza.

-¿Naruto?