Siento que mi cara va a explotar mientras me esfuerzo por sostener una sonrisa que parezca natural y evito salir corriendo a meterme en un armario. Han pasado 5 largos segundos y contando de silencio total en los que nadie sabe cómo racionar ante esa declaración en televisión en nacional…. Y en vivo sobre nuestras actividades maritales, es decir estamos casados pero el programa lo deben estar viendo hasta en las escuelas.

-Que gusto saludarte Cameron- Peeta rompe el hielo, gracias a los cielos él no ha perdido su naturalidad ante las cámaras- cuéntame ¿cómo está el clima en la capital?

El presentador suelta una corta risa

-No tan caliente como el doce-

-Bueno que puedo decir es lo que puedes esperar al lado de la chica en llamas-

Después de superar ese traspié con ingenio la entrevista no fue tan dura como esperaba, en realidad Peeta hizo casi todo como siempre, yo solo me limite a decir que estamos trabajando por reconstruir y muchas otras cosas trilladas como que unidos podremos hacerlo y que tenemos una gran líder. No cabe duda que este chico que tengo al lado nació para las cámaras, es tan natural y me siento muy agradecida.

Pensé que todo estaba por terminar y que todo estaba de maravilla, cuando el presentador toca el tema delicado que nos puso en esta situación.

-Qué opinas de la intención de la Presidente Paylor de mantener vivos la memoria de Juegos- Se rumora que la nueva presidente desea retomar la loca idea de Coin de hacer unos nuevos juegos pero esta vez con los hijos del Capitolio.

En ese momento Peeta apretó fuerte mi mano y empieza a hablar. Un largo discurso sobre mantener la memoria del pasado para no repetir los mismos errores en el futuro. Por un momento me confunde porque da a entender que apoya la idea aunque cuando Coin la planteo la rechazo de inmediato. Al terminar con su exposición vuelve a apretar mi mano, cuando le dedico una mirada asiente levemente y enseguida las palabras empiezan a brotar de mí.

-Apoyo la idea de vivir en un mundo donde no haya más vencedores y vencidos, donde nadie tenga que sufrir por errores del pasado, donde los niños puedan crecer con la esperanza de un mañana que a muchos nos fue arrebatada….- Peeta vuelve a apretar mi mano dándome ánimo para decir lo que sea que piense decir- Por eso estamos muy contentos con la idea de la Presidente Paylor de destruir las arenas y todo monumento a los juegos y en su lugar levantar otros conmemorando a aquellos que perecieron, inmortalizándolos como el símbolo de lo que no debió ser y nunca más será.

En el momento que termino de hablar y siento que el aire abandona mi cuerpo Cressida corta la transmisión y Peeta se apresura a levantarme del sillón y abrazarme fuerte. Lo he hecho de nuevo, he desafiado a aquellos que pueden destruirme pero no me importa, ambos preferimos caer con honor que vivir con miedo.

-Lo han ensayado- Nos acusa Haymicht- ensayaron la forma de hacer que todos nosotros los sigamos al infierno!

-No es cierto, solo me exprese y Katniss fue muy natural no lo puedes negar- Responde Peeta con soberbia.

Lo cierto es que no estaba pensando solo que aferrada a la mano de mi esposo tome la determinación de no ser más una pieza en los juegos de nadie si me quieren en su bando será bajo mis reglas.

-Solo queda esperar a que vengan las bombas… iré por licor- Haymicht salió de mi casa, segundos después todo el personal lo siguió.

Quede de pie en la cerca a la puerta, quise seguir a Haymicht para preguntarle cual sería el paso a seguir pero evidentemente no es el mejor momento.

Siento una mano en mi espalda que prácticamente me empuja hasta la sala y estando detrás del sofá más grande hizo presión para que me inclinara hacia adelante haciendo que me apoyara sobre el respaldo del sofá. Con su otra mano apretó uno de mis pechos luego acaricio mi torso bajando hasta a mi entrepierna. Hábilmente levanto mi vestido hasta la cintura y se deshizo de mi ropa interior de un tirón.

Ataco mi nuca con besos y mordiscos logrando que pocos segundos que mi intimidad se humedeciera y empezara a palpitar. No entiendo nada, hace un rato dudaba de la autenticidad de nuestra relación y de mis sentimientos… pero no lo detengo.

Se introdujo en mí con mucha fuerza mis rodillas empezaron a temblar y la humedad en mi entrepierna era tal que estoy casi segura que resbalaba por mis piernas. Sus embestidas eran aún más fuertes y sus gemidos retumbaban en toda la sala. Mis gemidos no eran discretos, me gustaba mucho esa forma en la que me tenía inclinada hacia adelante sentía como mi zona se apretaba aún más alrededor de él.

Me tomo por el pelo y tiro de el para hacer que levantara un poco mi cabeza, eso hizo que los impulsos eléctricos viajaran más rápido, no podía creer que estaba completamente indefensa y sometida… y me encantaba.

-Dime que eres mía- Dijo a mi oído entre gemidos.

Como espera que hable, casi no puedo respirar, mi vientre está a punto de explotar. Solo logre decir su nombre entre gemidos arrastrando las letras.

Continuo saliendo y entrando con fuerza, como si quisiera llegar más adentro, con cada embestida Peeta producía un gemido yo lanzaba un grito de placer. Cada centímetro de mí se estremecía con los impulsos eléctricos me recorrían. Apreté con fuerza la superficie acojinada del sofá mientras mi intimidad empezó a palpitar muy rápido y no podía respirar, en pocos segundos explote alrededor de él y él se derramo dentro de mí.

Me quede apoyada en el sofá, mis piernas temblaban, jadeaba y estaba agotada. El aún estaba dentro de mí, suspiraba cada vez que mi intimidad palpitaba levemente aun como rezago de esa explosión. Acariciaba mi espalda y mi cabello, luego se inclinó y dejo un beso en mi nuca, antes de separarse de mí.

Gentilmente me ayudo a poner mi ropa en su lugar, me tomo por la cintura para girarme y que quedáramos frente a frente. Me beso en los labios con tanta dulzura que por un momento no parecía el mismo hombre que acababa de poseerme con rudeza.

-¿Por qué sería tan malo tener un hijo conmigo Katniss?