Tuve que irme lejos, que enfrentarme a la causa de mi dolor a la cara, tuve que ser fuerte, en definitiva. Viajar a Francia fue lo mejor que podría haber hecho, sin duda y me arrepentí ampliamente de no haberlo hecho antes pues me hubiera aliviado los últimos meses. Quizá fui en el momento adecuado. Quizá las cosas hubieran sido diferentes, mejores o peores si no hubiera ido. Pero estaba allí, con el vestido que él me regaló semanas antes de su partida, con el mejor y más caro perfume que pude encontrar antes de subir al avión, el maquillaje que fui perfeccionando con el tiempo y sobretodo con el corazón en la mano. Era el momento de ponerlo sobre la mesa y que él solo dejará ir todo lo que sentía.
Tk fue a recogerme al aeropuerto, le había crecido el pelo, la barba y estaba claramente más alto y algo más desgastado. En el tiempo que estuve sin verle fue adaptando la imagen de escritor desaliñado que tanto deseaba cuando era niño.
Sonreí.
Sonrió.
Fuimos a casa de sus abuelos donde actualmente vivía y tras presentármelos y tener una charla un poco de todo con ellos fuimos a su habitación.
Nunca fue muy cuidadoso ni le gustó limpiar, pero sin duda aquella habitación estaba ordenada dentro de su propio desorden, él, el ambiente... Todo era más maduro, más agradable de lo que nunca fue. Puse mi corazón sobre la cama y le miré.
Tras contarle como me sentía y todo lo que había hecho hasta entonces, me abrazó y me hizo sentir bien, a pesar de que sabía que ese abrazo ya no contenía el amor que otros abrazos que me dio antes tenían. Me contó que tenía un nuevo romance y que aún así, no dejaba de pensar en mí, que me quería. Y finalmente hablamos de Ken. Esa noche nos acostamos juntos. Ambos sabíamos que sería la última vez que lo hiciéramos, que nos viéramos incluso y simplemente lo hicimos, sin pensar en nada.
Cuando volví a Japón comprendí que se había acabado, él estaba viviendo su sueño y me tocaba vivir el mío. Por él, por nosotros y sobretodo por mí misma. Verle, hablar con él, me dio la fuerza necesaria para poder continuar sola, sin miedo.
